- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
- Disclaimer: Es la vigésimo cuarta vez que lo digo... Inu Yasha, Kagome y los demás personajes de la serie creada por Rumiko Takahashi NO me pertenecen... T.T...
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 24: Momento de la Separación
Salieron del salón y comenzaron a caminar por los pasillos del templo, yendo a la velocidad de Izumi (Hay que comprender que ella no es tan joven como sus acompañantes n.nU). Minutos después, se desviaron del camino y comenzaron a andar por un sendero de piedra, el cual llevaba a internarse dentro de un bosque. Cualquiera que viese aquel lugar desde fuera pensaría que era bastante lúgubre, sobretodo por encontrarse de noche, pero lo rodeaba una atmósfera de inmensa tranquilidad, lo cual quitaba cualquier temor de la mente de sus visitantes.
Siguieron caminando unos minutos más, hasta que la cantidad de árboles fue disminuyendo, dando paso a una gran claridad en los alrededores. El lugar del cual provenía la luz era una especie de Santuario, el cual se veía como la única zona iluminada del lugar.
Acercándose a él, pudieron apreciar que tenía una infinidad de fuentes, por las cuales corrían aguas extremadamente cristalinas. También, había infinidad de flores de los más múltiples colores que se pudiese imaginar. Las paredes del Santuario parecían de cristal, dándole un aire divino y el techo, junto con las puertas y los marcos de las ventanas, parecían hechos de las maderas más nobles del mundo.
Entre más se aproximaban al Santuario, comenzaban a sentir una agradable calidez que iba en aumento.
- Este que ven aquí, es el Sagrado Santuario de los Dioses—les explicó Izumi – Es un lugar maravilloso¿no lo creen?—sonrió.
- Sí que lo es...—dijo Inu Yasha, asombrado.
- ¿Podría preguntarle algo, honorable Izumi?—dijo Kagome con algo de timidez.
- Claro –
- ¿Por qué nos trajo hasta aquí? –
- Eso se debe a que en este sitio es dónde ustedes, Kagome e Inu Yasha, luego de cumplir las respectivas misiones que les he encomendado, harán el Sagrado Juramento –
- ¿Qué clase de juramento es ese?—preguntó Sango.
- Uno en el cual deberán jurar que defenderán los intereses de los habitantes de Japón, por sobre sus propios intereses, además de prometer que llevarán a cabo la salvación de nuestro país, aunque ello les cueste la vida... Así, si es que algo malo llegase a pasarles, recibirán la sagrada bendición de nuestros Dioses, la cual los ayudaría en casos críticos o de extrema urgencia, siempre y cuando estén actuando para el bien de todos, no sólo el de ustedes mismos...—dijo seriamente.
- Ya veo...—dijo Kagome algo meditativa.
- ¿En qué piensas?—preguntó Miroku.
- En que pondré todo mi esfuerzo para llevar a cabo todo esto, y conseguir la felicidad de los habitantes de este país ¿No piensas igual, Inu Yasha? –
- Sí, creo lo mismo que tú—sonrió y tomó de la mano a la joven.
- ¿Podemos entrar y ver cómo es el Santuario en su interior?—preguntó Miroku.
- Me temo que no, joven Takatsu—respondió Kazuru en vez de Izumi – Se supone que sólo la Gran Izumi y los Elegidos pueden ingresar a ese lugar sagrado, y eso se hará sólo en el momento de la realización del Sagrado Juramento—su voz denotaba seriedad. Harumi asintió.
- Bueno... Creo que sería mejor que ustedes fuesen a descansar—dijo la menor de las Tsukishirô – Los días que se aproximan serán agotadores, y necesitarán de todas sus energías para poder llevar a cabo las tareas encomendadas –
- Harumi tiene razón—dijo Izumi – Es hora de volver al templo—comenzó a caminar. Los demás la siguieron.
Cuando arribaron al templo, cada uno se fue a descansar en su respectiva habitación. La noche fue muy fría, debido a la estación en la que se encontraban (Invierno n.nU). La primera en despertar del grupo fue Kagome, debido a lo helado del ambiente.
Había amanecido hace poco más de quince minutos, por lo que era bastante temprano.
- ¡Qué frío hace!—exclamó, frotando sus manos para darles calor. Se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación, tratando de darle algo más de temperatura a su cuerpo, pero esto no funcionaba - ¿Qué puedo hacer?—se detuvo y meditó un momento – Ya sé—sonrió, se puso su kimono y comenzó a buscar entre sus pertenencias, hasta que encontró su arco y algunas flechas – Hace tiempo que no practico mis lanzamientos...—salió de su habitación – Recuerdo haber visto un campo de entrenamiento de tiro cuando ayer íbamos camino al Sagrado Santuario de los Dioses...—dejó de caminar por los pasillos y se encaminó por el camino de piedra.
A unos pocos pasos, encontró el lugar que buscaba: El campo de entrenamiento de tiro con arco. Se acercó rápidamente a él, tomó firmemente su arco, sacó una flecha del carcaj, apuntó y disparó. La flecha cayó a unos siete centímetros del centro.
- Mal, Kagome—se regañó mentalmente – Eso te pasa por no practicar... –
- Buenos días—dijo una voz conocida, la cual iba acercándose – ¿Tan temprano practicando? –
- Así es, Honorable Izumi—contestó, con una gota en la cabeza – Aunque... Creo que me falta más preparación para volver a ser cómo era antes...—dio un suspiro – Antes, en la fortaleza de Naraku, solía entrenar más a menudo y con mayor intensidad... –
- Me imagino que tu vida como Princesa de la Muerte fue bastante dura¿no? –
- Así es...—un silencio se formó entre ambas – Pero... También tuve la oportunidad de conocer a gente muy buena, como Sango y Kohaku—sonrió.
- Aunque ellos eran, mejor dicho, son tus hermanos—el silencio volvió a aparecer.
- A veces pienso en cómo habría sido mi vida si yo hubiese escapado del Palacio de los Taisho a tiempo... –
- Muy distinta. Realmente muy distinta...—contestó algo pensativa – Pero no es bueno preocuparse por lo que no pasó, sino que deberías meditar acerca de lo que se avecina en el futuro—puso una mano en el hombro de la joven. Ésta sonrió.
- Tiene usted razón. Será mejor que siga entrenando o si no mi puntería irá empeorando más y más—una gota volvió a salir de su cabeza.
- Si necesitas más flechas, puedo traerte más—le ofreció – Ya que Kagome tiene esas energías, creo que será mejor que comience a entrenar desde ahora sus habilidades como sacerdotisa—pensó.
- Se lo agradecería mucho, ya que no creo que las que me quedan me alcancen para todos los lanzamientos –
- Enseguida regreso. Tú concéntrate en lo que debes hacer –
- Si—asintió y siguió lanzando flechas.
Izumi se tardó unos minutos en regresar, pero lo hizo justo en el momento en que Kagome lanzaba su última flecha.
- Aquí tienes—le entregó dos carcaj llenos de flechas.
- Muchas gracias—hizo una pequeña reverencia.
- Creo que ese kimono no es el mejor para entrenar. Por ello, te he traído esto—le mostró un traje de sacerdotisa – Con él te sentirás mucho más cómoda, te lo aseguro. Además, será el atuendo que usarás en tus días de entrenamiento de ahora en adelante—le explicó.
- Gracias—lo recibió – Iré a ponérmelo. Con permiso—volvió a hacer una pequeña reverencia y comenzó a correr para llegar pronto a su habitación.
Allí, se cambió y luego volvió a donde se encontraba Izumi, esperándola. No tardó más de 5 minutos en ir y volver.
- Pensé que tardarías más en regresar, Kagome—dijo la sacerdotisa con una sonrisa.
- Traté de volver... lo antes posible...—contestó ella, respirando de forma agitada.
- Aquel traje te queda muy bien –
- Gracias—un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas.
- Bueno, quería pedirte algo –
- ¿Qué cosa?—preguntó con curiosidad.
- ¿Podrías lanzar una de tus flechas, poniendo parte de tu poder espiritual en ella? –
- Claro—tomó el arco y una flecha, la apuntó hacia el objetivo, se concentró, puso algo de poder espiritual en el objeto y lo lanzó. La flecha no dio en el blanco.
- Veo que mis sospechas eran ciertas—dijo con seriedad – Kagome, al poner poder espiritual en tus flechas, pierdes concentración en la puntería. Esta será otra de las cosas que deberás practicar durante el entrenamiento que harás con Kazuru –
- Sí—contestó con energía. Lo único que quería era mejorar en todo aspecto, para poder así llevar a cabo su misión lo mejor posible.
- Será mejor que sigas entrenando. Yo me quedaré aquí, para analizar bien tu técnica y luego aconsejarte en cómo puedes mejorarla ¿Estás de acuerdo? –
- Sí—sonrió y volvió al entrenamiento.
Los minutos comenzaron a pasar, transformándose en una hora. Izumi le iba comentando a Kagome que aspectos podía mejorar para que su puntería progresara. Y logró dar al blanco repetidas veces. Luego de eso, la sacerdotisa decidió que la joven debía comenzar a practicar el lanzar flechas con poder espiritual. Ésta así lo hizo, pero nuevamente sus flechas comenzaron a hacerse menos certeras, aunque esto era en menor grado que antes.
- Creo que es suficiente entrenamiento por ahora—dijo Izumi. Kagome se veía algo exhausta – Será mejor que vayas a descansar –
- Sí, eso haré—contestó – Pero antes, iré a darme un baño. Creo que eso relajará mi cuerpo—sonrió.
- Nos vemos a la hora de desayunar, entonces—sonrió.
- Claro—contestó. Izumi comenzó a caminar camino al templo - ¿Sabe algo?—la sacerdotisa se detuvo – Esta situación me recuerda a... –
- ... ¿A cuando eras niña y entrenábamos juntas?—completó la frase de Kagome, son una sonrisa – A mí también me lo recordó. Eran buenos tiempos aquellos, más tranquilos que los de ahora ¿No lo crees? –
- Es verdad, además de que... nada de aquello había pasado. Pero bueno, como usted dijo, es mejor pensar en el futuro, y no en lo que pudo ser el pasado –
- Así es. Nos vemos luego, Kagome –
- Nos vemos—se dirigió hacia el cuarto de baño del templo.
Mientras tanto, otro de los huéspedes del lugar comenzaba a despertarse.
- Hace bastante frío esta mañana—pensó Inu Yasha, desperezándose. Luego, se levantó y se vistió - ¿Qué hora será?—se acercó a la ventana para observar la luminosidad del exterior – Calculo que debe haber amanecido hace una hora y media, más o menos... ¿Estará Kagome despierta? No lo creo...—acalló sus pensamientos por unos momentos – Ahora que lo pienso, tengo la perfecta oportunidad para observarla mientras duerme... Se ve tan tranquila cuando lo hace... Y me transmite un infinito sentimiento de ternura, además de más ganas de protegerla... Entonces, está decidido. Iré a verla—sonrió y salió de la habitación.
Caminó por los corredores del templo, hasta dar con la habitación de la chica. Al hacerlo, abrió la puerta con cuidado, tratando de no hacer ruido para no despertarla.
Grande fue su sorpresa al no encontrarla en el lugar. Entró y comenzó a observar el cuarto. El futón se encontraba desordenado, pero, de forma opuesta, se encontraba el kimono de la joven perfectamente doblado a un lado de éste. Eso le extrañó a Inu Yasha.
- Que raro... Si Kagome salió de aquí, debió haberlo hecho con su kimono puesto...—se acercó a la prenda de vestir y la tomó entre sus manos. Ésta se encontraba impregnada con la esencia de su dueña, aroma que embriagaba al joven príncipe, quién acercó el kimono a su rostro, para poder percibir aquella fragancia con mayor intensidad.
Kagome, en el cuarto de baño, aprovechó para relajarse un momento, rodeada por el vapor del agua, a una temperatura muy agradable para su cuerpo.
- Me pregunto cuándo irá a acabar toda esta situación...—pensó, mientras sumergía su cabeza bajo el agua – Cuándo Inu Yasha y yo podremos vivir sin tanta responsabilidad sobre nuestras espaldas, y querernos sin preocupaciones de por medio...—se levantó con cuidado y luego suspiró – Sólo espero no extrañarlo tanto durante su ausencia... Últimamente me he vuelto muy dependiente de su presencia... (Me salió verso sin ningún esfuerzo XD Bueno, en realidad, a Kagome u.ú) Me gusta mucho sentirlo a mi lado y con el afán tan protector que tiene ahora...—sonrió al recordarlo – Bueno, será mejor que termine con mi baño y así estaré lista para la hora del desayuno—tomó unas toallas y cubrió su cuerpo y cabello con ellas. Recordó algo y se detuvo en seco - ¡Olvidé traer mi kimono!—exclamó alarmada – ¿Qué voy a hacer?—se preguntó – Aunque, ahora que recuerdo... en este templo sólo hay mujeres, puesto que son sacerdotisas, además de mi hermana Sango... Los únicos hombres que hay en el lugar son Inu Yasha y Miroku... No me queda más alternativa que salir así por los pasillos hasta llegar a mi habitación... Sólo espero no encontrarme con ninguno de los dos en el camino... – (Aclaración: No se puso el traje de sacerdotisa nuevamente, puesto que este se encontraba sucio por el entrenamiento que había llevado a cabo su dueña con anterioridad. Si se lo volvía a poner, no habría servido de mucho su baño n.nU)
Como no tenía otra alternativa, tuvo que salir de esa manera a los corredores del templo. Usando la agilidad que la caracterizaba, adquirida gracias a los entrenamientos en la fortaleza de Naraku, caminaba rápida y sigilosamente por los pasillos.
Inu Yasha, aún en la habitación de la joven, se disponía a retirarse para buscar a Kagome. Abrió la puerta para irse, pero grande fue su sorpresa, cuando se encontró con la mismísima chica, cubierto su cuerpo sólo con toallas. Pero más grande fue el asombro de ella, quién quedó tan sorprendida que tropezó y se hubiese golpeado contra el piso, si no hubiera sido por la agilidad de reacción del príncipe, quien logró sostenerla antes de que cayera al suelo.
- ¿Estás bien?—preguntó con preocupación.
- Sí—contestó ella – Sólo que no esperaba encontrarte en este lugar—una gota salió de su cabeza y un fuerte sonrojo invadió su rostro, al recordar en la situación que se encontraban ambos. Sólo atinó a abrazarse a si misma, para evitar la caída de la toalla que cubría su cuerpo.
- Debes vestirte o sino vas a enfermar—le dijo el joven, también sonrojado por el "atuendo" de Kagome. Los corazones de ambos latían con fuerza – Yo te estaré esperando aquí afuera –
- Esta bien—la joven entró a su habitación y cerró la puerta. Luego de eso, dio un suspiro – No esperaba encontrarme a Inu Yasha aquí—el sonrojo se hizo más latente, el cual mostraba que tan avergonzada se encontraba la chica ante la situación que acababa de vivir.
Lentamente, se acercó al armario y buscó un kimono con el cual vestirse, olvidando que el que había usado anteriormente se encontraba al lado del futón. Secó su cuerpo y comenzó a vestirse, con calma, tratando de que su respiración y latidos volviesen a la normalidad. Cuando hubo acabado, abrió la puerta de su habitación, para encontrarse con Inu Yasha, aún esperándola.
- Disculpa por la demora. Ahora si puedes pasar—le dijo la joven. El príncipe sonrió e hizo ingreso al cuarto.
- A quien deberías disculpar es a mí, por haber entrado a tu cuarto sin tu permiso—una gota salió de su cabeza – Pero hay una cosa que quiero saber... ¿Por qué caminabas por el templo sólo cubierta por toallas?—se sonrojó al preguntarlo, ya que recordó la imagen de la joven vestida de aquella manera.
- Verás...—un pequeño sonrojo apareció en sus mejillas, lo que enterneció a Inu Yasha – Lo que en verdad pasó fue que...—le relató todo lo ocurrido desde que se había levantado, pero omitiendo los momentos en que se había puesto a pensar en ambos.
- Ya veo... Así que eso fue lo que sucedió...—sonrió – Pues para la próxima debes tratar de no ser tan despistada—acarició la cabeza de la princesa con suavidad, como si se tratara de una niña. Ésta se acurrucó en su pecho y él la abrazó.
- Es muy agradable estar así, acurrucada en sus brazos...—pensó la joven – ¿Sabes algo, Inu Yasha? –
- ¿Qué cosa?—preguntó con curiosidad.
- Voy a extrañarte mucho cuando te vayas—bajó la mirada, la cual mostraba un atisbo de tristeza.
- Y yo a ti, no lo dudes...—la abrazó con mayor fuerza – Intentaré recuperar lo antes posible el Collar de la Pureza, para traértelo...—sonrió –...y así volvernos a ver en poco tiempo –
- Trata de evitar cualquier peligro innecesario, por favor... Recuerda que tu más que nadie debe cuidarse, para algún día ascender al trono que te pertenece—puso una de sus manos en la mejilla del chico y sonrió.
- Lo haré, no te preocupes –
- Te prometo poner todo mi esfuerzo para poder terminar el entrenamiento de manera más rápida y así poder partir pronto a la fortaleza de Naraku... –
- Pero no te esfuerces demasiado... No vaya a ser que te enfermes—puso cara de preocupación.
- Esta bien, así lo haré—miró directamente a los ojos del príncipe, quién le retribuyó aquella mirada.
Fueron acercándose lentamente al rostro del otro, hasta que sus labios quedaron fusionados en un suave beso, que a medida que iban pasando los segundos se hacía cada vez más profundo. Era algo que ambos necesitaban en ese instante; una forma de demostrar el amor que sentían por la persona que se encontraba a su lado, y de escapar de las preocupaciones y presiones a las cuales estaban expuestos. Se separaban sólo para respirar algo de aire, pero enseguida seguían con aquel mágico contacto.
En ese momento, un gong (Esa especie de platillos gigantes que se golpean y producen un fuerte sonido) sonó por todo el templo. Aquella era la indicación de que era hora de ir a desayunar.
- Es hora de comer—dijo Inu Yasha, separándose lentamente de los labios de Kagome – ¿Vamos? –
- Sí, vamos—salieron de la habitación y fueron al salón, tomados de la mano. Allí se encontraron con la gran Izumi y algunas otras sacerdotisas. Se sentaron en sus puestos habituales, esperando a que las demás gente llegara hasta allí.
Minutos después, el salón se encontraba repleto de personas. Todos comenzaron a comer sus primeros alimentos del día. Conversaciones iban y venían entre la multitud que se encontraba en el lugar, llenándolo de vida.
Las horas fueron pasando con normalidad, donde cada cual realizaba las tareas que le correspondían, exceptuando a Inu Yasha, Sango, Miroku y Harumi, los cuales se dedicaban a descansar antes de su viaje.
Kazuru y Kagome decidieron que lo mejor era comenzar desde ya con el entrenamiento, por lo que a ello se dedicaron gran parte del día. La princesa quedó bastante exhausta, pero satisfecha debido a que había logrado algunos importantes avances, sobretodo con el control del poder espiritual en sus flechas.
- Si sigues entrenando con ese ánimo, esfuerzo y dedicación, créeme que llegarás muy lejos en poco tiempo—le dijo Kazuru momentos después de que el entrenamiento hubiese acabado. La sacerdotisa se despidió y se retiró del lugar. Después de ello, Harumi se acercó a Kagome y le entregó una toalla.
- Muchas gracias—agradeció con una sonrisa y secó su rostro, bañado en sudor.
- Ha sido un día muy duro para ti¿no?—preguntó preocupada.
- Así es, pero... ha valido la pena—su rostro mostraba satisfacción – Además, debo prepararme, ya que de ahora en adelante este será el ritmo que deberé seguir—contestó con seriedad y una mirada brillante.
- Te admiro ¡Eres una persona muy valiente!—exclamó Harumi con energía – Ojala yo fuese como tú...—bajó la mirada – Kazuru siempre ha sido la persona decidida y de carácter más fuerte, en cambio yo... –
- No te preocupes—puso su mano en el hombro de la joven sacerdotisa en señal de apoyo – Estoy segura de que en tu interior debes tener tanta valentía y coraje como tu hermana... Quizás en este tiempo no has sido capaz de sacar estos atributos a relucir, debido a que Kazuru siempre ha estado ahí para protegerte, como la buena hermana mayor que es—sonrió – Se nota que ella se preocupa mucho por ti –
- Sí... Ella siempre está ahí cuando la necesito...—se quedaron un momento en silencio – Gracias por tus palabras, me han animado—dijo con una sonrisa.
- No hay de qué. Sólo ten más confianza en ti misma –
Una sacerdotisa llamó a Harumi y ésta tuvo que irse, no sin antes despedirse de Kagome. Ésta decidió que lo mejor sería volver a tomar un baño, para liberar tensiones. Pero esta vez no olvidó buscar su kimono, por lo que no tuvo que pasar por la misma situación de la mañana.
Aproximadamente una hora después, los habitantes del templo fueron llamados a cenar. Allí tuvieron una agradable comida, la mayoría dejando de pensar en sus obligaciones por un momento. Pero en el sector donde se encontraban Inu Yasha y sus amigos, se encontraban precisamente hablando de ello.
- ¿Así que partirán mañana en la búsqueda del Collar de la Pureza?—preguntó Izumi.
- Sí—contestó Inu Yasha – Entre más pronto lo encontremos, tendremos más tiempo para poder planificar de mejor forma el ataque a la fortaleza de Naraku –
- Honorable Izumi ¿podría preguntarle algo?—preguntó Miroku.
- Claro—contestó ella.
- ¿Tiene usted algo de información más precisa del lugar donde podría hallarse el Collar de la Pureza? Si es que la tuviese, ésta nos sería muy útil para buscar con mayor eficacia el Collar—trató de ser lo más cortés y respetuoso posible.
- Sólo tengo una pequeña noción de dónde se puede encontrar, ya que puedo sentir parte de su presencia, aunque se siente bastante débil, lo que se debe a que se encuentra bastante lejos—explicó.
- Cualquier pista que usted nos de, será de gran ayuda. Si buscamos aquel objeto sin tener ninguna huella, será muy difícil encontrarlo...—dijo Sango.
- Intentaré obtener una ubicación más detallada del Collar, pero aquella información sólo podré entregárselas mañana ¿De acuerdo? –
- Sí. Muchas gracias por su ayuda, Gran Izumi—dijo Inu Yasha, haciendo una pequeña reverencia.
Kagome no intervino en la conversación, ya que se encontraba muy cansada. Sus ojos amenazaban con cerrarse y apenas había probado sus alimentos. Los demás notaron aquello.
- Creo que deberías ir a descansar...—le dijo el príncipe, quien se encontraba sentado a su lado.
- Me quedaré aquí hasta cuando todos hayan acabado... Sería una falta de respeto irme ahora mismo... –
- No te preocupes por ello Kagome—le dijo Izumi – Yo te concedo el permiso para que te retires a tu habitación –
- Gracias—se levantó lentamente, hizo una pequeña reverencia y salió del salón.
- Kagome se ha esforzado mucho el día de hoy—explicó Kazuru – Es normal que experimente aquel cansancio... Aunque ha aguantado el entrenamiento de manera excepcional... No todo el mundo es capaz de soportar tal cantidad de esfuerzo físico y espiritual en un solo día... –
- Eso se debe a que en la fortaleza de Naraku, el ritmo de entrenamiento de las aprendices de "Princesas de la Muerte" es tan o más fuerte que el que ha debido pasar mi hermana—explicó Sango – Pero tuvimos que aprender a soportarlo, como manera de tributo al Emperador por su "bondad" al recibirnos en su fortaleza –
- Ese hombre es muy cruel, incluso con la gente que más le tiene "aprecio"...—dijo Inu Yasha con rencor.
Mientras tanto, la princesa Higurashi recorría los pasillos del templo con pasos lentos y poco firmes; daba la impresión de que se caería en cualquier segundo. Hubo un momento en que su cuerpo ya no aguantó más y se vio obligada a apoyar su espalda en la pared. Sin darse cuenta comenzó a deslizarse por ésta, acabando sentada en el suelo y recargada en la muralla. Luego de esto, se vio transportada inmediatamente al mundo de los sueños.
Pasaron unos minutos y la gente comenzó a salir del salón, incluyendo a Inu Yasha y sus amigos. El chico decidió ir a ver cómo se encontraba Kagome, por lo que se separó de los demás y fue rumbo a la habitación de la chica. Nunca esperó encontrarse a mitad del camino con ésta durmiendo apaciblemente.
Se acercó a ella, la miró con ternura y la tomó entre sus brazos con mucho cuidado para no despertarla. Ante aquel contacto, la joven se acurrucó en el pecho del príncipe, lo que enterneció a éste aún más.
Comenzó a caminar hacia el cuarto de la chica. Cuando llegó al lugar, lentamente abrió la puerta, tratando de no hacer ruido. Hizo ingreso a la habitación aún con Kagome en brazos, recostándola luego en el futón con cuidado. Luego, se sentó a un lado de dónde la joven dormía.
- Definitivamente verla así me tranquiliza mucho...—pensó con una sonrisa – Aprovecharé de estar aquí unos momentos, ya que no pude verla dormir en la mañana—una gota salió de su cabeza, al recordar lo que había sucedido en los inicios del día – Además, desde mañana estaremos separados... Pero trataré de llevar a cabo esta misión lo antes posible, como te lo prometí—tomó la mano de Kagome entre las suyas.
- Inu Yasha...—susurró entre sueños la princesa, cómo si se hubiese dado cuenta del contacto entre ambos.
- Descansa Kagome, mañana será un día duro para ambos...—susurró, soltó la mano de la chica, se levantó y salió de la habitación, dirigiéndose a la suya a dormir.
Luego de unas horas, un nuevo día dio inicio. Los jóvenes que pronto partirían de viaje decidieron levantarse un poco más temprano para preparar sus cosas y dejar todo listo antes de partir. La actividad ya había comenzado en el templo desde hace aproximadamente una hora y media (Las sacerdotisas son muy madrugadoras o.oU). La princesa, ahora aprendiz de sacerdotisa, ni cuenta se daba del movimiento que había en el templo a esas horas.
- Será mejor que vaya a despertar a Kagome—dijo Sango a los dos jóvenes que la acompañaban, los únicos hombres dentro de aquel templo: Inu Yasha y Miroku – No creo que se quiera quedar sin desayunar y despedirse de nosotros...—la joven fue en dirección a la habitación de su hermana. Tocó la puerta suavemente, pero al no haber respuesta, entró. Se acercó lentamente al futón donde la joven dormía – Kagome...—le dijo suavemente – Es hora de despertar...—la movió un poco, pero aún así no dio resultado – Creo que deberé usar el método que utilizaba en la fortaleza...—cerró sus ojos, se acercó al rostro de la princesa—específicamente su oreja—y con una voz tenebrosa dijo – Ka-go-me... Despierta... –
La reacción fue inmediata. La chica despertó sobresaltada y miró a su hermana con rencor.
- Pensé que ya habías olvidado eso...—dijo Kagome, arrastrando sus palabras, lo que demostraba lo molesta que se encontraba.
- Buenos días hermanita, también es un gusto para mí verte esta mañana...—contestó Sango, reprimiendo una risa – Vamos, levántate si no quieres llegar tarde a desayunar, o que nosotros nos vayamos sin despedirnos de ti –
- Es verdad ¡Lo había olvidado!—exclamó alarmada, levantándose rápidamente y buscando con apuro sus vestimentas. Sango se acercó lentamente a su hermana y le ayudó con el obi y a peinarse un poco antes de salir del cuarto – Disculpa por haberte respondido de aquella manera cuando desperté, pero aquella no es la manera ideal en la que me gusta iniciar el día... –
- No te preocupes, ya estoy acostumbrada a aquellas reacciones... Eran comunes en la fortaleza ¿lo recuerdas? –
- Es verdad—una gota salió de su cabeza – Era bastante común—ambas rieron.
Siguieron caminando hasta llegar al salón que utilizaban como comedor. Allí, sus compañeros de viaje y las demás sacerdotisas las esperaban. Kagome miró a su alrededor, pero no logró encontrar a Izumi.
- Buenos días—dijeron Inu Yasha y Miroku al mismo tiempo.
- Buenos días—contestó Kagome – ¿Dónde se encuentra la Gran Izumi?—preguntó con extrañeza.
- Enseguida vendrá a acompañarnos—contestó Kazuru, entrando al salón – Se encuentra haciendo algunas averiguaciones del lugar en el cuál se encuentra el Collar de la Pureza, para poder entregárselas—miró a Inu Yasha, Sango y Miroku – Y que de aquella manera a ustedes les sea más fácil encontrarlo... –
- Ya veo –
- ¿Han visto a Harumi? –
- La vi hace unos minutos en el campo de entrenamiento de tiro con arco—contestó Sango.
- Gracias, nos vemos luego—dijo la sacerdotisa, hizo una pequeña reverencia e hizo abandono del lugar. Kagome se sentó al lado de Inu Yasha.
- ¿Cómo dormiste?—le preguntó el príncipe.
- Bien—contestó ella con una sonrisa – Aunque... No recuerdo bien cómo fue que llegué a mi habitación...—una gota salió de su cabeza.
- Fui yo quien te llevó hasta allí—le aclaró – Luego de terminar la cena, iba caminando por los pasillos y te encontré durmiendo allí. Cómo no podía dejarte durmiendo ahí, te llevé hasta tu habitación –
- Ya veo... Muchas gracias. Tenía tanto sueño que no me di cuenta de dónde me dormí... Disculpa por las molestias que te causé –
- No te preocupes, no fue nada –
Luego de aquello comenzaron una amena conversación con sus amigos. Ésta duró hasta que Izumi hizo aparición por la puerta del salón. Se notaba algo cansada.
- Buenos días—dijo a todos los presentes.
- Buenos días, Honorable Izumi—fue la respuesta general, luego de que todos se levantaran e hicieran una pequeña reverencia.
- Pueden volver a su sitio...—contestó, con una voz cansina. Harumi y Kazuru entraron después de ella, como sus escoltas (Si es que no se habían fijado antes, siempre son las hermanas Tsukishirô quienes acompañan a Izumi a todos lados n.nU Esto se debe a que a ambas la sacerdotisa les tiene un enorme cariño, tal como si fueran sus hijas. Y en el caso de Kazuru y Harumi, ellas la acompañan debido al profundo respeto y agradecimiento que le tienen, por todo lo que ésta mujer hizo por ellas cuando más lo necesitaban). Las jóvenes le ayudaron a acomodarse en el lugar que la gran sacerdotisa siempre ocupaba.
- ¿Está usted bien, Gran Izumi?—preguntó preocupada Kagome.
- Sí, no te preocupes—sonrió – Parece que me estoy poniendo vieja... Cambiando el tema, logré encontrar una ubicación más exacta del paradero del Collar de la Pureza—su rostro cobró seriedad – Me ha costado bastante, pero por fin lo he logrado... –
- ¿Y qué lugar es ese, Honorable Izumi?—preguntó Inu Yasha.
- Deberán dirigirse hacia el Este, atravesando los valles y montañas, hasta dar con una aldea costera, la cual tiene algo que ver con una persona involucrada con los Taisho en el pasado. En aquel sitio, busquen un lugar grande e imponente, puesto que allí encontrarán el Collar de la Pureza—les explicó. Los demás asintieron.
- Muchas gracias por aquella información. Nos ha dado una posición mucho más certera de dónde buscar aquel objeto—agradeció Sango.
- Luego de que traspasen las montañas, a Harumi le será mucho más fácil identificar la presencia del Collar, por lo que ella podrá guiarlos más rápidamente a su destino –
- Confíen en mi—dijo Harumi – Prometo no defraudarlos y poner todas mis energías en esto—su voz denotaba entusiasmo.
Luego de aquello, comenzaron a comer sus primeros alimentos del día con calma. Aunque los jóvenes tuviesen que partir, no había tanto apuro como para que no disfrutaran de su desayuno con tranquilidad.
Cuando ya todos hubieron acabado, las demás sacerdotisas se retiraron a realizar sus tareas diarias. Inu Yasha, Harumi, Sango y Miroku fueron por sus pertenencias a sus respectivas habitaciones. Izumi, Kagome y Kazuru se dirigieron hacia la salida del templo, dónde los esperarían.
- Realmente voy a extrañarlos mucho...—dijo Kagome en un susurro casi inaudible, pero aún así las mujeres que la acompañaban la oyeron.
- No te preocupes... Ya verás como el tiempo pasará rápido y ni cuenta te darás cuando todo haya pasado y regresen al templo—le dijo Izumi. Kazuru se limitó a asentir.
- Me cuesta mucho dejar que Harumi se vaya así, pero... Es tiempo de que le dé su espacio y ella pueda valerse por sí misma...—pensó Kazuru – Siempre la he estado protegiendo de cualquier situación peligrosa, o que involucrara cierto grado de riesgo... Creo que debo confiar en sus habilidades, después de todo ella también es sacerdotisa... Y ha logrado serlo por sí misma... –
- Allí vienen—Kagome interrumpió los pensamientos de la chica. Ésta observó a los jóvenes que pronto partirían en su viaje.
- Bien... Estamos listos—dijo Inu Yasha, tomando parte de su equipaje y cargándolo en su espalda.
- Entonces... Es hora del adiós...—la joven bajó su mirada.
- No es exactamente un adiós, sino que más bien un hasta luego—le dijo su hermana tratando de animarla.
- Así es—dijo Miroku – Cuando volvamos, tendremos con nosotros el Collar que te ayudará a llevar a cabo tu misión, no lo olvides. Es nuestro deber traértelo –
- Además... intentaremos volver lo antes posible. Recuerda que te lo prometí—le dijo Inu Yasha con una sonrisa. La joven se lanzó a los brazos del príncipe, quien casi se cayó por la sorpresa de la acción (Menos mal que Inu es un hombre fuerte XD)
- Voy a extrañarlos mucho... a todos—la voz de Kagome sonaba afligida. Inu Yasha le acariciaba el cabello con suavidad.
- Y nosotros a ti, no lo dudes—le dijo Sango – Sobretodo Inu Yasha... Me imagino lo desesperado que estará por tu ausencia...—rió.
- Oye, no tenías por qué decir eso ¬¬—el príncipe le lanzó una mirada de pocos amigos a la princesa Sango. Kagome rió.
- Era sólo una broma...—una gota salió de su cabeza – No tenías por qué enfadarte tanto...—Inu Yasha la seguía mirando desconfiado.
- Prométeme que te cuidarás ¿si?—le dijo su amada, deshaciendo el abrazo que mantenía con Inu Yasha.
- Claro, de ello no debes preocuparte. Sé como defenderme—contestó él con orgullo, mirando a Tetsusaiga.
- Harumi...—le dijo Kazuru – Cuídate mucho ¿Está bien?—mostró algo de preocupación en su voz, algo raro en ella, ya que con dificultad expresaba sus sentimientos.
- Lo haré, Kazu-chan—contestó con una sonrisa – Te lo prometo. Y no te preocupes por mí, seré capaz de guiarlos a todos al lugar indicado y defenderme en el proceso—volvió a sonreír. Su hermana le devolvió la sonrisa.
- Confío en ti –
- Bueno jóvenes, es mejor que partan ya. Tendrán un extenuante viaje el día de hoy y será mejor que se den prisa, porque puede ser que encuentren dificultades en el camino—les dijo Izumi. Kagome se acercó a sus amigos y les dio un abrazo a cada uno, especialmente a Inu Yasha. Éste le dio un tierno pero corto beso.
- Nos vemos pronto—le dijo el príncipe, apartándola de él con delicadeza.
- Nos vemos. Cuídense mucho por favor—les dijo a los demás.
- Así lo haremos—contestó Miroku.
- Adiós Izumi-san, onee-chan—les dijo Harumi, dándoles un abrazo a cada una. Izumi no rechazó el gesto, por el enorme cariño que le tenía a la joven de 16 años, aunque estas muestras de cariño eran mal vistas por las demás sacerdotisas, ya que a Izumi se le debía un enorme respeto como la superiora de todas las demás. Por suerte, ninguna de ellas vio lo sucedido.
- Ten cuidado, y trata de no ser tan despistada—le dijo Kazuru, con una gota en la cabeza. Harumi rió.
- Lo tendré en mente—contestó, mientras comenzaba a alejarse junto con los demás. Como estaba mirando en dirección al templo, no se percató de que había una piedra, por lo que tropezó con ella. Una gota apareció en la cabeza de Kazuru.
- Le dije que tuviese cuidado con ser tan despistada—suspiró.
- ¡Kagome, esfuérzate mucho en tu entrenamiento!—exclamó Sango.
- ¡Sí, lo haré!—contestó, mientras se despedía de los demás con su mano alzada en el aire – Regresen bien, por favor...—susurró.
Izumi, Kazuru y Kagome se quedaron en la entrada del templo hasta que perdieron de vista a los jóvenes viajeros.
- Será mejor que comencemos con el entrenamiento del día de hoy—dijo Kazuru con seriedad – No hay momentos que perder si queremos que tus poderes se desarrollen lo más posible –
- Sí—contestó Kagome decidida – Vamos—entraron al templo, listas para comenzar con la agotadora jornada que les esperaba.
Notas de la Autora: Hola :D He regresado luego de las dos semanas habituales XD Aunque estuve a punto de no hacerlo, porque tuve problemas con mi conexión a internet o.o Menos mal que todo se solucionó hace unas horas XDD
¿Qué tal el capítulo? Les gustó? Espero que sí n.n, tanto como a mi me gustó escribirlo :D
Ahora a los protagonistas les esperan días difíciles o.o Y todo por llevar a cabo sus respectivas misiones, las cuales son decisivas para el futuro de la misión central: acabar con Naraku ò.ó!
Ahora, un adelanto del siguiente capítulo llamado "Caminos Separados"
- ¿Crees que podrías hacerlo de nuevo? Claro está, después de un rato de descanso—le dijo Izumi con un tono comprensivo, poniendo una mano sobre el hombro de la princesa.
- Podría... intentarlo...—contestó ésta – Sólo denme un tiempo para... recuperarme un poco del... cansancio que siento... –
- Esta bien. No te preocupes, no tenemos tanta prisa... –
- Lo importante es que luego aprendas a controlar todo ese poder que expulsa tu cuerpo, de tal manera que luego lo puedas volver a introducir a tu cuerpo y desde allí manejarlo—le dijo Kazuru – Quizás aquello sea lo más difícil de lograr... El propio control del poder que se emana... Eso requiere de gran poder de auto control mental... –
- ¡Maldición!—exclamó Inu Yasha - ¿Cuándo dejará de nevar? Quiero atravesar ya esta condenada montaña ¬¬—el humor del príncipe iba de mal en peor en estos días. La única que se atrevía a tratar con él era Harumi.
- Joven, cálmese por favor... Nada obtendrá estando de mal humor. Es más, quizás si espera pacientemente, la nieve dejará de caer más rápidamente... –
- Espero que así sea, porque o si no... Cruzaré la montaña con o sin nieve—indignado se fue a dar un paseo por los alrededores.
- Seguro que está así porque extraña a Kagome—dijo Sango y luego suspiró – Su sola presencia es capaz de calmarlo y sacarle una sonrisa... –
- ¿Por qué hemos venido aquí?—preguntó con curiosidad.
- Hay algo que quería preguntarte... –
- Dígame –
- Últimamente... ¿Has presentado sueños extraños? Alguno en el que hayas soñado cosas que parecían tan reales que podrían ser ciertas, pero que tu sabías que no habían ocurrido, o no aún... –
Je, je, me gusta dejarlos con la intriga XDD Soy mala òuó De esta forma esperan con más ansias el próximo capítulo XDDD
Ahora, paso a contestar los preciados reviews que recibí en el último capítulo :D
- Meryinustar: Hola n.n Ese es el fin de los adelantos, dejar intrigados e impacientes a los lectores XD Aunque ahora ya has podido resolver tu duda sobre el Sagrado Juramento n.n Cuídate! Adiós!
- K-mila-chan: Hola :D No pude actualizar antes, pero aquí te dejo el siguiente cap de la historia n.n Espero que te haya gustado! Y que tu viaje fuera de Santiago haya sido placentero :D (si es que ya volviste aquí XD) Tu también cuídate mucho, adiós n.n
- Eternal Vampire: Hola! La inspiración es impredecible, a veces viene y a veces se va (aunque esto último sucede mucho más seguido que lo primero, lamentablemente u.u O por lo menos a mi me pasa así XD) Y respecto a lo de tu fic, no hay de qué :D Me gustó mucho y espero poder seguir leyéndolo n.n Nos vemos, adiós ;D!
- Lore.it 92: Hola n-n Me alegra que te haya gustado el capítulo n.n Ojala que este también haya cumplido con tus expectativas :D Últimamente no nos hemos visto por msn, porque ya empezaron las clases y mi vida escolar es muy atareada x.x Y tienes razón, si te diera adelantos se perdería el misterio XD Así que no lo haré n.nU Y gracias por tus comentarios! Adiós!
- Sandrika: Hola :D Espero que este cap te haya gustado tanto como el anterior n.n Besos, adiós!
- Yeuss: Nueva lectora (Dany-Chan comienza a saltar por su habitación -- Siempre hago lo mismo cuando me llegan reviews de gente que no me había escrito antes XD)! Muchas gracias por leer mi historia :D Y creer que es muy interesante n.n Eso me da muchos ánimos para seguir n-n Cuídate mucho! Adiós:D
Listo, he terminado de responder los reviews n.n Muchas gracias por habérmelos enviado, me hacen muy, muy feliz :D
Es hora de despedirme n.nU Espero que el capítulo haya cumplido con sus expectativas n.n
Nos vemos en dos semanas más!
Adiós!
...-:Dany-Chan:-...
PD: En mi fotolog de dibujos (w w w . f o t o l o g . c o m / dany (guión bajo) chan (guión bajo) draws) he subido un fanart que hice de Kagome e Inu Yasha de "Oportunidad de Vivir" n.n Veánlo y me dicen qué opinan de él :) Pienso que no los decepcionará n.n
PD2: Dejen R-E-V-I-E-W-S! n-n
