- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
Disclaimer: La serie "Inu Yasha" NO me pertenece. Ya lo sabían, no? n.nU?------------------------------------------------------------------------------------------
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo
25: Caminos Separados
Unas horas habían pasado ya desde su partida del templo. Hasta ahora, no habían tenido ningún inconveniente más que buscar un lugar adecuado en el cual comer. Encontraron un pequeño puesto en el camino y, al no haber más alternativa, entraron a él. Allí, la dueña del local los atendió amablemente y les sirvió buena comida, por lo que continuaron su viaje de buen animo.
Cuando ya comenzaba a hacerse de noche, buscaron un lugar para acampar y pasar la noche, lo más resguardados posible del inclemente clima de invierno. Luego de encontrar una cueva, Inu Yasha y Miroku fueron en busca de leña para poder cocinar los alimentos que llevaban con ellos (Tenían provisiones para los momentos en los cuales no encontrasen algún lugar dónde comer o se les acabase el dinero), mientras que Sango y Harumi arreglaron todo para que el lugar se les hiciese algo más acogedor. Después de que los jóvenes trajeran la leña, ambas se hicieron cargo de la preparación de la comida.
Pasaron un agradable momento, conversando de temas triviales pero que los liberaban de la tensión que significaba estar en aquel viaje en busca del Collar de la Pureza, mientras comían alrededor de una fogata que les proporcionaba bastante calor. Un momento de silencio se formó, después de pasado un rato.
- Disculpa... ¿Puedo preguntarte algo?—dijo Inu Yasha a Harumi.
- Claro, lo que usted desee, príncipe—contestó la sacerdotisa.
- ¿Aún no eres capaz de sentir la presencia del Collar, no es así? –
- Tiene usted razón. Creo que aún estamos muy lejos de él ya que incluso a la Gran Izumi le costó bastante encontrar alguna referencia más exacta de su ubicación –
- Ya veo...—dijo el príncipe pensativo – Tengo otra duda... ¿El entrenamiento que debe llevar a cabo Kagome es en extremo difícil?—preguntó preocupado.
- Me temo que sí, ya que se necesita que ella desarrolle habilidades que significan años de entrenamiento para otras sacerdotisas...—se mantuvo en silencio unos segundos – Pero no se preocupe, mi hermana y la Honorable Izumi se encargarán de ayudarla en todo lo que puedan. Además, Kagome-san cuenta con un enorme potencial de poder espiritual, el cuál es difícil de imaginar para una joven de su edad. Es una chica extraordinaria—sonrió.
- De eso no me cabe duda...—un tono soñador pudo ser notado en sus palabras, además de que sus ojos brillaron al recordarla. A ninguno de los presentes se le ocurrió dudar del amor del joven hacia la princesa – Sólo espero que ella se encuentre bien... –
- No te preocupes por ello. Mi hermana ha tenido que pasar por situaciones tan o más exigentes que ésta, y ha podido superarlas todas satisfactoriamente—le dijo Sango con orgullo.
- Creo que es hora de dormirnos ya—les dijo Miroku a los demás – Tenemos que descansar lo más posible para poder tener energías suficientes como para continuar con estas jornadas de caminata tan extenuantes. Además, hasta ahora nos ha sido fácil, puesto que no nos hemos encontrado con obstáculos, pero no creo que todo el viaje vaya a ser así de tranquilo... –
- Tienes razón—contestó el príncipe con seriedad – Será mejor dormirnos ahora—se levantó de dónde se encontraba sentado y fue en busca de unas mantas para todos, entregándoles algunas a cada uno. Los demás se lo agradecieron y cada quien buscó un rincón de la cueva en dónde dormir. Se acomodaron y se dejaron llevar al mundo de los sueños.
Mientras tanto, en el templo el panorama era algo diferente. El día de hoy el entrenamiento se había basado principalmente en la meditación, aunque antes de ésta habían estado practicando los lanzamientos de arco y flecha de la princesa, para que a través de ésta los poderes espirituales de la joven aprendiz pudiesen ir en aumento. También, aprendiendo esto ella sería capaz de seguir aumentando sus poderes día a día, sin necesariamente encontrarse en el templo.
Al principio, le costó bastante poder concentrarse y tratar de dejar su mente en blanco, ya que la imagen de Inu Yasha venía recurrentemente a su cabeza. Kazuru la miraba seria.
- Ésta es una de las razones por las cuales las sacerdotisas deben evitar todo contacto con personas del sexo opuesto, ya que al entrar éstos en sus vidas, es más difícil que se concentren—dijo la sacerdotisa con seriedad, luego de que tras más de una hora de intentos, la princesa no había conseguido concentrarse.
- Eso es verdad—aseveró Izumi – Kagome, lamento tener que decirte esto, pero si no lograr llevar a cabo algo tan simple como concentrarte por un largo rato, me temo que no eres apta para llevar a cabo esta misión—le dijo con dureza.
- ¡Prometo que me esforzaré hasta lograrlo!—exclamó la joven decidida – Pondré todo de mi parte para hacerlo –
- Entonces, cierra tus ojos e intentémoslo de nuevo. Realiza todos los pasos que te expliqué anteriormente –
- Sí—contestó, obedeciendo las instrucciones que le habían sido dadas. Comenzó a recordar lo que Izumi le había dicho que hiciera, hace más de una hora – Primero, debo dejar mi mente en blanco y concentrarme. Luego, relajar el cuerpo y sentir que empiezo a flotar en el vacío...Que nada interrumpa el estado en el cual estoy...—siguió todas estas indicaciones al pie de la letra, ésta vez dando resultado. El sentir que flotaba era una sensación muy agradable para la chica, pero recordó otra de las cosas que la Gran Sacerdotisa le había dicho – "Cuando ya te encuentres en aquel estado, comenzarás a sentir una cálida sensación alrededor de tu cuerpo. En ese momento, desearás con todas tus fuerzas que aquella calidez vaya en aumento y, si todo sale bien, lo hará..."—luego de aquel repaso mental, llevo a cabo todo aquello. Sentía la sensación descrita por Izumi, por lo que procedió a desear con todo su ser que ésta aumentara.
En el instante posterior a que esto ocurriera, Kagome comenzó a sentirse muy cansada. Esto la hizo perder la concentración y salir del estado de meditación en el que se encontraba. Izumi y Kazuru se acercaron a ella, con un semblante de preocupación, mezclado con satisfacción, en sus rostros.
- ¿Estás bien?—preguntó la mujer mayor.
- Me siento... cansada...—respiraba jadeante.
- Lo hiciste muy bien Kagome—la felicitó Kazuru – La cantidad de poder que liberaste y el aura que cubría tu cuerpo fueron excepcionales para ser la primera vez que realizas la meditación... Ya me imagino el nivel que alcanzarás al final del entrenamiento –
- ¿Crees que podrías hacerlo de nuevo? Claro está, después de un rato de descanso—le dijo Izumi con un tono comprensivo, poniendo una mano sobre el hombro de la princesa.
- Podría... intentarlo...—contestó ésta – Sólo denme un tiempo para... recuperarme un poco del... cansancio que siento... –
- Esta bien. No te preocupes, no tenemos tanta prisa... –
- Lo importante es que luego aprendas a controlar todo ese poder que expulsa tu cuerpo, de tal manera que luego lo puedas volver a introducir a tu cuerpo y desde allí manejarlo—le dijo Kazuru – Quizás aquello sea lo más difícil de lograr... El propio control del poder que se emana... Eso requiere de gran poder de auto control mental... –
- Kazuru tiene razón. A la mayoría de las sacerdotisas esto les toma meses, incluso años de entrenamiento. Pero tengo la confianza en que tú podrás hacerlo en el tiempo que tenemos disponible... –
- Haré todo posible para no decepcionarlas...—contestó, un poco más recuperada – Ni a ustedes... Ni a ninguna de las personas... que confían en mí... –
Unos momentos después de aquella escena, la princesa intentó nuevamente llevar a cabo la meditación. Esto le fue bastante difícil, pero aún así pudo hacerlo. Hizo más y más intentos, todos fructíferos, pero el agotamiento que sentía era casi insoportable. Su cuerpo ya no pudo más y la joven perdió la conciencia. Las sacerdotisas que la acompañaban se acercaron rápidamente a ella.
- Creo que le exigimos demasiado para ser su segundo día de entrenamiento...—dijo Kazuru, con su habitual tono serio.
- Su cuerpo y alma deben acostumbrarse a toda esta exigencia... Además, sabes bien que el poder que esta joven posee ahora no es ni la décima parte del que necesitará para purificar la Perla de Shikon...—la mirada de Izumi se vio sombría por unos momentos.
- Tiene usted razón—rectificó la sacerdotisa más joven – Ahora... sería mejor que llevásemos a Kagome a descansar a su habitación... –
- Llamaré a otras sacerdotisas para que nos ayuden –
- No se preocupe, yo puedo cargarla hasta aquel lugar...—se agachó a la altura de la joven desmayada y la tomó entre sus brazos.
- Tu fuerza es admirable, Kazuru-chan—le dijo alegremente Izumi.
- No es para tanto...—contestó un poco avergonzada y sonrojada.
Era de las pocas veces en que a Kazuru se le veía con una expresión distinta de la seriedad en su rostro. Contadas eran las personas que habían tenido la oportunidad de verla así, incluidas entre ellas Harumi e Izumi. No era del todo buena para expresar sus sentimientos, más bien, era una persona bastante reservada. Todo ello, causado por el terrible incidente que había ocurrido en su niñez.
- Ya estamos aquí...—dijo la joven – ¿Podría usted abrir la puerta, Gran Izumi? –
- Claro—contestó y lo hizo. Kazuru se dirigió al futón y allí acostó a la princesa, la cual de su desmayo había pasado a un sueño profundo. La joven se quedó un momento observándola fijamente – ¿Qué sucede?—preguntó con curiosidad.
- No sé por qué... pero Kagome me recuerda mucho a Harumi... –
- Tiene algo en su personalidad que la hace parecida...—dijo luego de pensar un momento – Extrañas mucho a tu hermanita ¿verdad? –
- Así es—suspiró – Hace tiempo que no me separaba, de esta forma, de ella... Sólo espero que se encuentre bien –
Luego de esto, las sacerdotisas se retiraron a realizar algunas actividades antes de ir al salón a cenar.
De esta forma fueron pasando los días, bastante agotadores para todos, pero que darían frutos a futuro, de eso estaban seguros.
Inu Yasha, Sango, Miroku y Harumi se encontraban ya al pie de la montaña, esperando a que mejorase el tiempo ya que en los últimos dos días había estado nevando en la escarpada cumbre y de aquella manera les sería imposible cruzarla sin perder sus vidas en el intento.
- ¡Maldición!—exclamó Inu Yasha - ¿Cuándo dejará de nevar? Quiero atravesar ya esta condenada montaña ¬¬—el humor del príncipe iba de mal en peor en estos días. La única que se atrevía a tratar con él era Harumi.
- Joven, cálmese por favor... Nada obtendrá estando de mal humor. Es más, quizás si espera pacientemente, la nieve dejará de caer más rápidamente... –
- Espero que así sea, porque o si no... Cruzaré la montaña con o sin nieve—indignado se fue a dar un paseo por los alrededores.
- Seguro que está así porque extraña a Kagome—dijo Sango y luego suspiró – Su sola presencia es capaz de calmarlo y sacarle una sonrisa... –
- Lamentablemente, este viaje es bastante extenso. Necesitamos cruzar pronto esta montaña y llegar lo antes posible a aquella aldea costera...—dijo Miroku – O sino tendremos que aguantar el mal talante de Inu Yasha todo el camino –
Harumi se alejó un poco del grupo, se sentó en un lugar que, para su suerte, no tenía nieve y allí comenzó a orar. Sango y Miroku la observaron extrañados. La joven se dio cuenta de esto.
- Estoy orando para que deje de nevar—dijo con una gota en su cabeza – Es lo único que puedo hacer por el momento... –
- ¿Podemos ayudarte con ello?—preguntó Sango – Me siento inútil sin hacer nada –
- Claro, quizás de esta forma nuestros rezos lleguen más rápido a los dioses—sonrió.
- Entonces yo también me uno—dijo Miroku. Él y la princesa se sentaron al lado de Harumi.
- Tomen mis manos y repitan luego de mi ¿si? –
- Sí—contestaron ambos.
Los tres comenzaron a orar y en ello estuvieron por un rato, cuando repentinamente dejó de nevar. Incluso, las espesas nubes dieron paso a un resplandeciente Sol.
- Creo que nuestros rezos dieron resultado—dijo Harumi feliz – Nuestra fe ha sido recompensada –
- Que suerte que tenemos a Harumi con nosotros—dijo Sango – Muchas gracias por tu ayuda –
- No tiene nada que agradecer señorita. Fue un trabajo de todos nosotros, no sólo mío –
- Al fin ha dejado de nevar...—se escuchó una voz desde detrás de los árboles.
- Así es Inu Yasha—contestó Miroku, con un tono serio – Y déjame decirte que tú no has cooperado nada en ello... –
- Por favor, no comiencen a discutir—pidió la sacerdotisa. Ambos se separaron.
- Creo que podremos emprender ya nuestro viaje a través de la montaña—dijo Inu Yasha.
- No sé si es la mejor opción, pero no tenemos alternativa si es que queremos llegar rápido a la aldea...—dijo Sango.
- Así es—tomó sus cosas – Vamos entonces...—comenzó a caminar.
- Espérenos por favor...—pidió Harumi, mientras recogía rápido sus pertenencias y seguía al príncipe. Los demás hicieron lo mismo, aunque de mala gana.
- Realmente detesto este carácter de Inu Yasha...—dijo Sango – Imploro a los dioses que pasemos rápido por esta montaña y lleguemos lo antes posible a nuestro destino... –
La travesía para atravesar la montaña comenzó. El caminar se hacía bastante lento, debido a la gruesa capa de nieve que cubría el cielo. Aún así, siguieron haciéndolo hasta que la noche cayó sobre ellos. Hicieron la normal rutina antes de irse a dormir, para luego caer rendidos a los brazos de Morfeo, debido al cansancio.
En el templo, Kagome ya estaba acostumbrándose al intenso ritmo del entrenamiento, por lo que ya no se le hacía tan cansador. Ahora, podía mantenerse despierta luego del arduo trabajo del día, yendo a comer junto a todas las demás sacerdotisas a la hora de la cena.
- Kagome ¿Podrías acompañarme a un lugar en este momento?—preguntó Izumi.
- Claro que sí—contestó la joven, se levantó de donde se encontraba sentada y fue con ella - ¿A dónde nos dirigimos, Izumi-sama? –
- Ya verás—sonrió.
Siguieron caminando a través de los pasillos del templo, hasta que salieron de ellos y se internaron un poco en el bosque que se encontraba en los alrededores. Su recorrido duró unos minutos, hasta que dieron con un claro en el bosque. En él, se encontraba una hermosa cascada de aguas cristalinas. Se respiraba tranquilidad en los alrededores y el cielo estaba cubierto por brillantes estrellas.
- Este lugar es hermoso—dijo Kagome, mientras observaba todo maravillada.
- Sí, lo es... Y muy pocas personas saben de su existencia...—contestó Izumi.
- ¿Por qué hemos venido aquí?—preguntó con curiosidad.
- Hay algo que quería preguntarte... –
- Dígame –
- Últimamente... ¿Has presentado sueños extraños? –
- Ehm... ¿A qué se refiere exactamente con sueños extraños? –
- Alguno en el que hayas soñado cosas que parecían tan reales que podrían ser ciertas, pero que tu sabías que no habían ocurrido, o no aún... –
- Creo que no...—respondió pensativa – ¿Por qué lo pregunta? –
- Pensé que después del tiempo que llevabas entrenando y desarrollando tus habilidades en este templo, podrías presentar esa clase de sueños... –
- Y si llegase a tener alguno de aquellos... ¿Es eso malo?—preguntó preocupada.
- No, no es malo, siempre y cuando que las cosas que sueñes no lo sean. A veces, aquella clase de sueños se hace realidad, otras veces no. Por ello, no te preocupes—sonrió – Además, mi intención no es que te angusties...—se quedaron unos momentos en silencio – Regresemos al templo. Ya es tarde y hace bastante frío... –
- Claro, vamos—contestó, algo pensativa.
El camino de regreso lo hicieron en silencio, el cual ninguna de ellas interrumpió. Luego de ello, cada quien tomó rumbo hacia su habitación, después de despedirse y desearle buenas noches a la otra.
- Al fin se ha acabado otro de estos agotadores días—susurró agotada Kagome, estando ya dentro de su cuarto – Y falta menos tiempo para que vuelva a ver a mis amigos e Inu Yasha... Los extraño mucho, pero sobre todo a él...—pensó algo melancólica – Mejor me quito estos pensamientos de la cabeza y me voy a dormir—se dijo a si misma y cambió su vestimenta por otra adecuada para el descanso. Perezosamente se acercó al futón y se acostó en él. No tardó mucho en quedarse dormida.
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Corría aceleradamente, tratando de ignorar los sonidos de espadas y flechas que iban y venían desde el otro lado de la pared. Su corazón latía a todo lo que podía, debido a la velocidad con que ella avanzaba. No podía fallar. No en ese momento tan crucial.
- Si fallo, todo por lo cual he estado luchando todo este tiempo habrá sido en vano...—pensó y siguió avanzando rápidamente.
Los alrededores eran iluminados tenuemente por unas antorchas, por lo que al divisar una gran puerta a unos metros de ella, se detuvo. Lentamente se acercó y la abrió. Cuando lo hizo, las llamas de las antorchas se apagaron. Esto hizo que el lugar se viera bastante lúgubre y la joven retrocedió un paso antes de entrar.
- No es momento de cobardías...—susurró casi inaudiblemente e hizo ingreso.
Vio a sus alrededores, pero lo único que pudo divisar fue un tenue resplandor oscuro, que a cada paso que daba iba en aumento. Se dio cuenta de que provenía de una pequeña perla.
De repente, sintió que algo se movía detrás de ella. Se detuvo y pretendía observar de qué se trataba, pero...
- Kagome... –
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Despertó de un sobresalto. Su corazón latía muy agitado. Observó a su alrededor y vio que Kazuru se encontraba a su lado.
- ¿Qué clase de sueño... fue aquel...?—pensó sobresaltada.
- Disculpa por aquella forma de despertarte Kagome, intenté otros métodos pero ninguno dio resultado... Entonces, recordé lo que Sango me había dicho...—dijo Kazuru. En la cabeza de la princesa apareció una gota.
- Esa Sango...—pensó algo resentida - ¿Qué hora es? –
- Deber haber pasado dos horas y media desde que amaneció...—contestó, luego de pensar un poco.
- ¡Entonces debo darme prisa!—exclamó alarmada. Se levanto rápido del futón y corrió hacia su armario, donde tomó su vestimenta de sacerdotisa y se la puso. Tomó de una mesita cercana una cinta para anudar su cabello y estuvo lista.
- Cada vez te demoras menos—sonrió – Estás volviéndote más eficiente... Vamos a desayunar... –
- Vamos, Kazuru-san—contestó con alegría y siguió a su tutora.
Los días siguieron avanzando. El grupo de viajeros había tenido que pasar por infinidad de dificultades para cruzar la nevada montaña, tales como casi haber caído por barrancos, flanquear grandes rocas, atravesar torrentosas corrientes formadas por la nieve derretida, entre algunas otras, pero ya estaban a punto de finalizar la travesía por aquel lugar.
- No quiero volver a ver tanta nieve junta nunca más en mi vida—dijo Inu Yasha, bastante agotado, hasta como para estar de mal humor.
- No se preocupen, ya estamos a punto de salir de esta montaña—Harumi trataba de animar a todos, como había estado haciendo durante todos los días que habían pasado en las escarpadas laderas, pero ya no estaba haciendo efecto en ninguna de las personas a su alrededor – Esto ya no da resultado...—suspiró.
Siguieron caminando, bastante callados, hasta que por fin llegaron al pie de la montaña, donde justamente había una aldea, lugar ideal para que lograsen descansar antes de seguir con su viaje. Esto les subió el ánimo y rápidamente se dirigieron al lugar.
Extrañamente, cuando llegaron allí no vieron a nadie por los alrededores. Fueron casa por casa tocando las puertas y buscando a alguien, pero no encontraron a nadie.
- Esta situación es bastante extraña...—dijo Sango pensativa – Deberíamos haber encontrado a alguien viviendo aquí... No parece una aldea la cual estuviese despoblada, ya que sus viviendas están bien cuidadas, además de que hay plantas, las cuales no podrían haber sobrevivido sin una persona que las cuidase, debido a la nieve... –
- Tienes razón—dijo Inu Yasha – Quizás algo le haya pasado a la gente que vivía aquí... –
- Pero... ¿Qué podría ser aquello?—preguntó Miroku.
- ¡Miren!—exclamó Harumi – Aquí hay pisadas... ¡Muchas de ellas! Algunas son de personas, seguramente de los aldeanos de este lugar, pero otras son más grandes, como de alguna criatura sobrenatural...—los demás se acercaron y observaron las huellas.
- Se dirigen hacia allá—dijo el príncipe, apuntando hacia un sendero que se veía en las lejanías – Vamos a averiguar qué sucedió—se comenzó a alejar de la aldea. Los demás lo siguieron.
Caminaron rápidamente, olvidando el cansancio que tenían sus cuerpos debido a que la preocupación que sentían por el destino de los aldeanos era mayor. Las huellas seguían siendo nítidas, por lo que les fue fácil seguirlas.
- Creo que quien se los haya llevado no pensó en que alguien descubriría tan pronto que se llevaron a las personas de la aldea—dijo Inu Yasha.
- No se imaginaron que alguien viniese a este lugar con un clima tan riguroso como el que ha habido estos últimos días—dijo Sango.
- Tiene usted razón—dijo Harumi. De repente se detuvo.
- ¿Qué sucede?—preguntó Miroku.
- Siento la presencia de bastante gente cerca de aquí, también la de unos monstruos... –
- Deben ser los aldeanos—dijo Inu Yasha - ¿Dónde se encuentran?—Harumi cerró sus ojos, tratando de concentrarse y así sentir más intensamente las presencias. Los demás se dieron cuenta de que las huellas se habían acabado, por lo que necesitaban la guía de la sacerdotisa para seguir buscando.
- Están... por allá—apuntó hacia la derecha, directo hacia lo más profundo del bosque que había a los alrededores.
- Es un buen lugar para esconderse, si realmente no se quiere ser encontrado...—dijo Miroku.
- Será mejor que nos demos prisa o la vida de los aldeanos podría estar en peligro—dijo Sango, mientras comenzaba a avanzar por entre los árboles.
- Me preguntó cuál será el motivo por el que se hayan llevado a toda esa gente...—dijo Harumi, siguiendo a la princesa al igual que los otros jóvenes.
- Esperemos que no sea algo tan malo...—dijo Inu Yasha.
Siguieron cruzando los frondosos árboles que había a su alrededor, hasta que al fin éstos fueron distanciándose unos de otros, haciendo más fácil la visibilidad. En frente, pudieron ver que había una explanada, dónde había muchas personas de distintas edades, todas éstas atadas de manos y pies. Algunas estaban vestidas de manera sencilla, en cambio otras de forma más formal, como si provinieran de un lugar más acomodado. Los cuatro jóvenes decidieron ocultarse detrás de unos arbustos.
- Que extraño... No vi desde allá arriba—refiriéndose a la montaña—ningún castillo ni nada parecido en los alrededores...—dijo Sango –...de dónde pudiesen provenir aquellas personas... –
- Tampoco yo—dijo Miroku – Quizás los hayan traído desde muy lejos –
- Puede ser, pero... ¿Para qué su hubiesen dado el trabajo de ir hasta allá, capturarlos y traerlos hasta este lugar?—preguntó Inu Yasha.
- Alguna razón muy fuerte han de tener—contestó Harumi – Ahora que lo pienso, tal vez desean hacer un ritual que les permita liberar alguna clase de poder maligno, o a un monstruo muy fuerte, el cual sea una especie de "jefe" para ellos. Lamentablemente, para poder llevar esto a cabo, deberán sacrificar a gente, para de esta manera obtener la energía de sus almas... –
- Tenemos que salvarlos, y rápido –
- Espere un momento, por favor. Debemos hacer un plan y observar las acciones de las criaturas malignas. De aquella manera, sabremos en que momento rescatar a esas personas para que corran el menor peligro posible –
- Ella tiene razón Inu Yasha—dijo Miroku – Veamos que clase de monstruos son nuestros adversarios y, luego de eso, los atacaremos –
- Pensemos en el plan que llevaremos a cabo para salvar a los aldeanos—dijo Sango.
- Sí—contestaron los otros tres.
Comenzaron a discutir, en voz baja para que nadie los descubriera, las cosas que harían para poder liberar a la gente que estaba bajo el poder de las criaturas malignas.
Pasó aproximadamente una hora hasta que ellos aparecieron en la llanura. Aunque hubiese pasado todo ese tiempo, Inu Yasha y compañía había preferido no hacer nada hasta que conociesen bien a los enemigos con los cuales se enfrentarían.
Su aspecto era intimidante, por lo que algunas de las personas que estaban atadas lanzaron alaridos de temor, mientras que unos hombres los miraban con rencor.
- Si no dejan de observarnos de aquella manera, los mataremos aquí mismo y sin piedad... O mejor aún, asesinaremos a sus esposas e hijos frente a ustedes, de la manera más cruel posible—dijo uno de los monstruos, que comenzó a reír de manera sonora y malvada. Los que lo acompañaban hicieron lo mismo.
- Por favor, libérenos...—pidió un anciano, el cual parecía bastante enfermo.
- ¿Y si no queremos?—dijo otra de las criaturas con ironía.
- Jamás lo haremos. Necesitamos de sus cuerpos y almas para llevar a cabo nuestras "malvadas" intenciones...—dijo un tercer monstruo.
- ¿Y cuáles son esas?—preguntó un niño valientemente.
- Chiquillo insolente... Si no fuera porque entre menos edad tengas, nos serás de más utilidad en el sacrificio, te mataría en este instante...—su voz denotaba maldad. El niño siguió mirándolo desafiantemente – Deja de mirarme de esa manera o te mataré de todos modos—de maldad pasó a un fuerte enojo.
La madre del pequeño hizo que éste retornara a su lado y le dijo que no volviera a desafiar a las criaturas. El monstruo rió satisfecho.
- Quédense tranquilos y nada les sucederá... o por lo menos, no tan rápido—rió malvadamente y los otros hicieron lo mismo. La gente los miró, atemorizados.
- Tenemos que tratar de llevar a cabo el plan lo antes posible—susurró Inu Yasha a sus compañeros, detrás de los arbustos. Los demás asintieron.
- La hora de su muerte se acerca, humanos inmundos... En la media noche, cuando la luna esté en su máximo esplendor, será el momento en que abandonarán sus cuerpos, para que sus almas pasen a formar parte de la energía de nuestro señor—dijo otro de los monstruos.
- Espero que el sacrificio inicial que estamos ofreciendo funcione bien, sino tendremos que esperar hasta la otra noche para poder llevar a cabo el ritual—dijo una de las criaturas.
- Ojala que el alma de esa chiquilla que se encuentra ahora al lado del portal sea lo suficientemente pura como para poder ser la llave que lo abra... –
- Seguramente lo es. Una princesa no debería tener maldad dentro de su corazón ¿no? Ha vivido con comodidades toda su vida y no creo que haya tenido que pasar por grandes sufrimiento... –
- Tienes razón. Alguien de su clase no sufre—afirmó, riéndose estrepitosamente – Vamos a ver que tal va su "trabajo"—los tres rieron y se marcharon lentamente del lugar.
- No se muevan de ahí ¿eh?—dijo uno de ellos con una voz bastante tonta, mientras se alejaba con los demás.
- Tengo una idea—dijo el príncipe Taisho a sus compañeros, hablando un poco mas alto, cuando las criaturas malignas estaban lo suficientemente apartados de ellos como para escucharlos – Yo iré a ver a quién es la persona a la cual tienen pensado usar de "llave del portal", mientras ustedes liberan a las personas secuestradas, sigilosamente para que los monstruos no los escuchen—explicó.
- ¿Puedo ir con usted, príncipe?—preguntó Harumi, mirándolo fijamente – Si es que están usando alguna clase de barrera, puedo serle de ayuda para romperla y así liberar a la joven que se encuentra en el portal –
- Esta bien... Miroku, Sango, por favor liberen a las personas –
- Claro, iremos apenas los monstruos estén lo bastante lejos como para que la gente no corra peligro—contestó Sango.
- Así es—afirmó Miroku – Ustedes estén tranquilos, que sabremos como cumplir con nuestra tarea –
- Gracias, se los encargo mucho—Inu Yasha sonrió – Vamos—le dijo a Harumi.
- Sí, contestó ésta y lo siguió a través de los arbustos. Debían ir escondidos para que las criaturas sobrenaturales no advirtieran su presencia.
- ¿Crees que el portal esté muy lejos de aquí?—le preguntó.
- No lo creo... puedo sentir una presencia más o menos fuerte cerca de donde nos encontramos...—le contestó – Seguramente es la del monstruo que contiene aquel portal...—el príncipe asintió. Pasaron un par de minutos, en los cuales se mantuvieron en silencio.
- Espera. Creo que ya hemos llegado—detuvo su rápida marcha y sigilosamente comenzó a avanzar, tratando de no hacer ni el más mínimo ruido. La joven que lo acompañaba hizo lo mismo.
Siguieron acercándose más y más, hasta que pudieron apreciar la figura de una mujer joven, la cual estaba frente a un gran trozo de roca que se encontraba en la pared de una ladera. Ésta gran piedra era plana, pero tenía ciertos grabados rústicos en su superficie.
La joven tenía puestas vestimentas de princesa, por lo que la sacerdotisa y el joven Taisho supusieron que se trataba de quien habían estado hablando las criaturas momentos atrás. Se encontraba encadenada de brazos y piernas.
- ¿Estás llevando a cabo bien tu trabajo, querida jovencita?—preguntó uno de los monstruos. Ésta no le contestó – ¿En tu palacio no te enseñaron modales¿No sabes que debes contestar cuando te preguntan algo? –
- Pues no me enseñaron a tratar con monstruos—la joven le lanzó una mirada llena de rencor. Inu Yasha y Harumi no eran capaces de distinguir su rostro, por lo que siguieron acercándose.
- Respuesta equivocada princesa—otra de las criaturas la tomó de la cintura y la elevó, apretándola fuertemente. Su rostro mostró mucho dolor - ¿Te duele, no? Así aprenderás a respetarnos—la soltó bruscamente, por lo que cayó al suelo, haciéndose más daño.
- Tenemos que ayudarla, y rápido—dijo Inu Yasha algo enojado. No soportaba ver que maltrataran así a una persona, menos aún a una mujer.
Se acercaron aún más, hasta que al fin pudieron ver el rostro de la joven maltratada. El asombro se pudo apreciar en la cara del príncipe.
- ¿Qué sucede, joven Inu Yasha?—preguntó Harumi.
- No puede ser...—su tono de voz denotaba sorpresa – Ella es... Rin Minami... –
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Notas de la Autora: Hola :D Al fin se han cumplido las dos semanas y he venido a actualizar n.n Espero que el capítulo les haya gustado y que, como siempre, haya cumplido con sus expectativas :)
Estas dos semanas han sido muy duras para mi (en lo académico), con exámenes casi todos los días, pero aún así me pude hacer un tiempo para escribir y entregarles esta capítulo a tiempo :D
¿Quién será Rin Minami¿Por qué Inu Yasha la conoce? Eso lo sabrán en el próximo capítulo, titulado "Encuentros en Busca del Collar de la Pureza". Aquí el adelanto ;D :
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- Joven príncipe¿Conoce usted a la princesa que esos monstruos tienen en su poder?—preguntó. El joven Taisho reaccionó.
- Sí. Por ello, debe ir a rescatarla inmediatamente—contestó éste – ¿Podrías lanzar flechas hacia las criaturas, mientras yo la libero?—preguntó mientras salía de entre los arbustos, dispuesto a atacar
- Como usted ordene, su majestad—la sacerdotisa tomó su arco, flechas y las tensó, dirigidos directamente hacia una de las bestias. Concentró su poder espiritual y disparó, dando directo en el blanco. El monstruo se purificó y su cuerpo desapareció.
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- ¿Dónde estoy?—preguntó en un susurro casi inaudible, pero que pasó desapercibido para las personas que estaban a su alrededor.
Observó con calma a los jóvenes, ya que el lugar no se encontraba oscuro del todo, deteniéndose de golpe en Inu Yasha.
Las lágrimas se agolparon en sus ojos y tuvo que poner una de sus manos en su boca para reprimir un gemido de sorpresa, mezclado con algo de melancolía y desesperación.
- No puede ser... –
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No sabía por qué, pero le dolía mucho ver a la joven de aquella manera. Tampoco sabia por qué estaba actuando de esa forma con ella, cuando nunca le había demostrado afecto, lo cual no significaba que no lo sintiera, sino que le costaba mucho expresar sus sentimientos.
- ¿Irás a verlo?—preguntó, cuando la joven ya estaba algo más calmada, rompiendo el abrazo en el que se encontraban.
- Sí. Tu madre está preparando todo para que viaje lo antes posible...—contestó.
- Ya veo... Cuídate, y además... quiero que sepas que si necesitas a alguien... aquí estoy yo...—todo aquello lo dijo sin pensar, expresando lo que su corazón sentía en esos momentos, y dejándose llevar por la situación.
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Bueno, esos son los adelantos XD Estoy casi segura que la última escena los dejó muy intrigados n.nU Tendrán que esperar dos semanas para saber quienes son los que aparecen allí... n-nU
Ahora paso a los agradecimientos y respuestas a sus reviews:
- Lore.it.92: Hola :D Jeje, me alegra mucho que creas que mi fic es bueno n.n Y lo de la toalla... XD Espero que a mi nunca me pase o/O Besos para ti también! Cuídate, adiós!
- Yeus: Hola n.n Te pido mis más sinceras disculpas por el error que cometí! De veras lo siento x.x! Intentaré que no vuelva a suceder con nadie más o.o
Pasando a lo de la historia, la situación se ve difícil para Inu Yasha y Harumi :S Y respecto a lo de la forma de despertar a Kagome, tienes razón XD Aunque ella tiene el sueño muy pesado y no había otra forma de hacer que se levantara en ese momento n.nU Bueno, nos vemos n.n Que estés bien, adiós!
- Sandrika: Hola :)! Que bueno que te haya encantado el cap anterior :D Espero que este capítulo también n.n Cuídate, Adiós!
- K-mila-chan: Holas!No sé por qué, pero a mí también me pareció como si mi hubiese demorado más en subir el capítulo anterior, pero verifiqué la fecha y me di cuenta de que no fue así XD Y es verdad, el final no quedó con gusto a más, pero el de este cap sí n.n Respecto a tu posdata, me alegro que te haya ido bien en Viña :D Me gusta esa cuidad y es bueno de vez en cuando salir del ahogante Santiago n.n Y acerca de la segunda parte de tu posdata... sólo te digo que quizás Sesshomaru haga su aparición más pronto de lo que todos imaginan XD (suena música de misterio o.o) Espero que este cap te haya gustado, suerte, adiós!
- Meryinustar: Hola n.n Me alegra que te haya gustado el capítulo 24 :D Ojala que el 25 también haya cumplido con tus expectativas! Nos vemos, adiós!
- Eternal-Vampire: Hola :D Me hace muy feliz saber que voy a contar con tu apoyo hasta el final n.n Y aunque mis estudios coarten mi imaginación, seguiré con este fic (aunque si llego a pasar por algún periodo fuerte de desinspiración, no podré actualizar en el período de dos semanas que prometí x.x) Además, desde Diciembre estaré de vacaciones y ahí podré escribir y quizás terminar esta historia n.n
También, quiero que sepas que cuentas con mi apoyo en tus historias! Y seré una lectora incondicional, así como tú lo eres conmigo n.n Que te vaya muy bien, adiós:D
- Lady Dragon 84: Hola! Extrañaba tus reviews n.n Y no te preocupes, te entiendo perfectamente! Los estudios están sobre todo y llevarlos adelante es bastante duro y agotador, pero todo tiene sus frutos :D
Que bueno que te haya encantado el cap anterior n.n Y eso de que tengo mucho talento... verdaderamente me halagó n/n Gracias! A mi también me gusta mucho tu historia, y me alegro de que pronto publicarás el cap 4. Ya quiero leerlo! n.n
Ojala que te vaya muy bien con tus clases! Te deseo toda la suerte del mundo! Adiós!
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Bueno, es hora de que me retire (además que la noche anterior sólo dormí 4 horas y media, por avanzar en un trabajo que a fin de cuentas ni le pusieron nota (calificación) y me dieron plazo para llevarlo terminado la próxima semana -.-U) Así que ahora me iré a dormir, ya que mañana tengo clases de preuniversitario a las 11 de la mañana (sábado) n.nU
Cuídense mucho, lectores y lectoras :D Aprecio mucho que lean mi historia, eso no lo duden jamás! XD
Les deseo suerte en todo lo que tengan que hacer en estas dos semanas en que no nos veremos n.n
Go, Go, You can do it! XD (salió mi lado bilingüe XD)
Adiós!
...-:Dany-Chan:-...
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PD: NO OLVIDEN PASAR POR w w w . f o t o l o g . c o m / d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo) d r a w s, YA QUE ALLÍ HAY UN FANART DE MI FIC. ESTOY SEGURA DE QUE LES GUSTARÁ :D
PD2: DEJEN R-E-V-I-E-W-S! n.n
PD3: No sé por qué, pero el editor de texto de Fanfiction . net no me permitió poner las acostumbradas separaciones (las lineas que iban entre los adelantos y entre el inicio y final de los capítulos) por lo que tuve que ponerle guiones n.nU Se ve menos estético, pero fue la única forma de separar las cosas y dejarlas ordenadas x.x Espero que ello no les moleste!
