hOLAAA ya he vuelto, gracias por vuestros maravillosos rewiews son los que me inspiran para seguir con la historia :D

Bueno chic s tengo que avisaros que el capi de hoy es un pocoi duro, por favor, no me odiéis, tampoco a jace, los celos son muy maloos :S en fin aqui os dejo ya el capi

bss que lo disfruteis !

Capítulo 16

¿Por qué? ¿Qué había hecho yo para merecer esto? Oí unos suaves golpecitos en la puerta, abrí y me encontré a…

-¿Edward? ¿Qué haces aquí?- le pregunté, mi voz salió ronca por lo que la aclaré, él frunció el ceño y entró cerrando la puerta con seguro una vez estuvo dentro, me miró,

-te he visto llorar, ¿qué ocurre?- preguntó preocupado, nos tumbamos en mi cama, como en forks, solo que esta vez, sentía a Edward como un buen amigo, él frotó mi espalda, no sabía si contarle o no

-alguien me dijo algo que hirió mis sentimientos ayer, antes que tú, y hoy me he dado cuenta de por qué me hirió y duele aún más- él me miró con una ceja enarcada

-¿en serio? – dijo escéptico- bella, sé que tiene que ser incómodo para ti, pero de verdad, te siento como mi mejor amiga o algo así, estaría bien que por una vez, después de lo que te he hecho, confiaras en mí, por favor.- suspiré

-cuando Jace y yo estuvimos con Valentine, mi 'yo' y su 'él' estuvieron… haciendo cosas- expliqué, él me miró sorprendido, pero me dejó continuar- cuando nos rescatasteis y volvimos a ser nosotros, él me estuvo evitando, hasta que ayer por la mañana fui a su habitación y lo acorralé en la ducha, no iba a poder escapar de ahí sin hablarme si no quería salir desnudo- él rio bajito- entonces le dije que no teníamos por qué avergonzarnos que no éramos nosotros, y él me dijo, que es que yo a él no le atraía absolutamente nada, que me veía como su hermanita pequeña- escupí las dos últimas palabras con desprecio

-y eso te dolió- añadió él, asentí- y de lo que te has dado cuenta hoy es de que estás enamorada de él- afirmó, yo volví a asentir, suspiró y me abrazó fuerte- pequeña, todo va a estar bien, te lo prometo, por lo que he visto él es un poco idiota- reí bajito, llamaron a la puerta y Edward fue a abrir

-bella, ¿por qué no bajas a comer?- preguntó Jace, pero al ver a Edward se quedó helado, le apartó y entró a la habitación, para verme tumbada en la cama, me levanté y nos miró a los dos con el ceño fruncido, iba a decirle que no era lo que parecía pero él se me adelantó

-¿has vuelto con él? – me preguntó, pero no me dejó contestarle- yo te creía menos zorra Isabella- abrí los ojos como platos- hace no mucho estabas restregándote contra mí como una jodida gata en celo y ahora estás con él, veo que Valentine ha influido mucho en tu modo de vida Isabella- me dijo duro, yo no podía creer lo que estaba oyendo

-Jace…- susurré incrédula, mis ojos se llenaron nuevamente de lágrimas, Edward al ver esto se acercó a mi preocupado

-¿qué pasa? No te gusta que te digan las verdades a la cara ¿no?

-ya basta- le cortó Edward con voz potente

-tú no te metas sanguijuela- le espetó- ¿qué pasa? ¿Te he cortado el calentón? Pobrecitos, estaréis deseando que me vaya para que podáis seguir con lo vuestro- y ya no aguanté más y exploté

-Edward solo me estaba ayudando a recomponerme por todo el jodido daño que tú me has hecho imbécil- le dije, las lágrimas salías de mis ojos y empapaban mi cara, no sé qué me pasaba, pero no me sentía cómoda ya llorando frente a Jace, nunca me había importado llorar en frente de él pero ahora era… distinto, y más con Edward al lado

-creo, que yo debo irme- dijo Edward y desapareció por la puerta, Jace se me acercó

-¿cómo puedes ser tan falsa y tan zorra? –me espetó a la cara, le pegué una cachetada, él me miró sorprendido y se llevó una mano a la mejilla

-largo- le dije- lárgate de aquí, no quiero volver a verte en toda mi jodida vida- le dije despacio, él tragó saliva, me dolía el pecho demasiado, sentía una opresión que me impedía respirar, me limpié bruscamente las lágrimas, no quería llorar, no frente a él

-no, no me voy, ¿cómo has podido volver con ese después de todo lo que ha hecho?- dijo indignado, apreté los dientes

-no he vuelto con él, maldita sea, lárgate- dije, mi respiración se aceleró y la opresión se hizo más fuerte, sentía los latidos de mi corazón demasiado rápidos, ¿los nefilim pueden tener ataques al corazón? Estoy segura de que para un humano sería esto, una lágrima volvió a escaparse por mi ojo, la limpié, él sonrió amargamente

-¿para qué quieres que me vaya, para llamar a Edward y terminar lo que estabais haciendo? ¿Qué, eso es lo que quieres? ¿Qué te folle como si no hubiera un mañana? O, espera, ya sé por qué haces esto, has cambiado tu forma de pensar durante el tiempo que estuvimos con Valentine, dime, entonces ¿cuánto cobras? Serias un bonito regalo de cumpleaños para algún amigo- volví a pegarle, pero esta vez no me quedé en frente de él, las lágrimas caían sin control, me encerré en el baño y me apoyé sobre el lavamanos, me miré al espejo, era patética, miré la ropa que con tanto cuidado había escogido para hoy, para que él me viera bonita y mayor, no lo soporté me la arranqué y la tiré al suelo, me quedé así en ropa interior mirándome al espejo, pude oír cómo Jace golpeaba la puerta para abrirla y me decía cosas horribles como que por qué no quería que él me contratara, que era mejor que estábamos en confianza, volví a mirar mi reflejo, en ropa interior, despeinada, llorando y con todo el maquillaje corrido manchando mis mejillas, mi cuello y parte de mis senos, no soporté esa imagen, solté un grito y le pegué un puñetazo al espejo, rompiéndolo sobre el lavamanos, silencio, todo estaba en silencio

-¿Isabella?- oí a Jace preguntar, no contesté, miré mi mano, sangrando, con diminutos cristales clavados en los nudillos y parte de los dedos, ignoré los pinchazos y el dolor y cogí uno de los trozos de cristal, de los más grandes, caminé hasta apoyarme en la puerta, cerrada con llave, me deslicé y acabé sentada, respiraba por la boca, y la opresión era tal que no sentía nada, sujeté el cristal bien fuerte con la mano, cortándome y lo llevé a la muñeca del brazo izquierdo, comencé a hablar entonces, mientras hacía presión y veía cómo el líquido color borgoña salía de mi brazo lentamente y goteaba sobre mi estómago y piernas

-¿Cómo puedes ser tan imbécil como para no darte cuenta de lo que siento por ti?- hablé calmadamente- ¿Cómo no has podido darte cuenta de que Edward solamente estaba aquí para apoyarme? porque me he dado cuenta hace básicamente media hora de que estoy jodidamente enamorada de ti, y no sé cómo he podido enamorarme de una persona tan fría y desconsiderada como tú- le espeté- que solo te preocupas de ti mismo, ojalá que Valentine me hubiera raptado cuando era un bebé- dije, no sabía lo que decía, estaba muy enfadada, además no sentía nada, era como si mi cuerpo y mi mente no fueran míos

-¿por qué dices eso?- jadeó

-porque así jamás me habría enamorado de ti, me habría casado con Sebastian y, probablemente, aunque estuviera loca, habría sido feliz- terminé de cortar mi muñeca izquierda, y repitiendo los mismos pasos comencé a cortar la otra

-no vuelvas a decir eso- oía el dolor en su voz, yo negué

-me prometiste que mientras estuvieras a mi lado, nada ni nadie me haría daño, y eres tú mismo el que me hace daño insultándome de esa manera cuando ni quiera sientes lo mismo por mí, no sé qué mierdas te importaría a ti que volviera con Edward, cosa que por cierto no es así, dado que te amo, si solo me ves como tu estúpida hermana pequeña- mi voz salía con indiferencia, ya había terminado de cortar la otra muñeca, miré mis manos ensangrentadas, las dos con cortes en las muñeca las palmas pero una con cortes y trozos de cristales en los nudillos

-nunca dije estúpida- sonreí, negué con la cabeza y me levanté

-bella…- susurró, no le contesté- yo… no tenía ni idea de que sentías eso por mí, yo… me siento… no sé cómo me siento, estoy contento, supongo- solté una carcajada amarga

-oh, pues felicidades, supongo que has encontrado algo que suba tu ego, y me ha tocado a mí- me tumbé junto a la bañera y me acurruqué contra mí misma

-no, bella, no es eso, es solo que… jamás me imaginé que tú sentirías por mí lo mismo que yo siento por ti- me explicó, sonreí, pero no dije nada, no tenía fuerzas, solo sentía lágrimas caer por mi rostro

-Te amo Isabella, estoy enamorado de ti desde el momento en que te vi volando por el techo de un gimnasio, tuve que matar a la criatura y que te dejara caer para cerciorarme que eras tú, aunque no admití lo que sentía por ti hasta que vi cómo Valentine te torturó, y también cuando ese tipo te besó, sé que parecerá cruel lo que voy a decir, pero cuando estábamos allí ni siquiera me importaba la gente a la que matábamos, ¿sabes por qué? Porque estaba contigo, eras mía y todos lo sabían, nadie podía acercarse a ti sin mi permiso, y eso, es lo que quiero ahora- me habría gustado decirle que yo también quería eso pero no podía, sentía mis parpados pesados, y volvía a ser consciente de todo y todos mis sentimientos, las manos me escocían y me cosquilleaban, y cada vez que hacia algún movimiento con la derecha notaba los cristales en mi mano

-¿bella? –oí que preguntaba, después intentó abrir la puerta pero estaba cerrada, por un momento no pasó nada entonces algo golpeó fuertemente la puerta y esta se abrió, Jace entró y se dirigió directamente hacia mí- por el ángel, ¿qué has hecho Isabella?- dijo desesperado cogiéndome suavemente las manos, sentí cómo me cogía y me ponía sobre una cama, luego, cómo quitó con cuidado los cristales de mi mano y después cómo desaparecía y al volver me hacía algunas runas, por último, sentí cómo me daba un suave beso en los labios y susurraba

-no vuelvas a darme un susto así pequeña, no vuelvas a hacer eso- entonces caí dormida ssobre su pecho

Me desperté a la media hora con mis heridas totalmente curadas, me levanté de la cama con cuidado para no despertar a Jace y fui al baño, pero cuando volví él estaba tumbado boca arriba con sus brazos doblados bajo su cabeza y despierto

-oh Jace siento haberte despertado- me disculpé, me senté a su lado, él en vez de decir algo puso su mano en mi nuca y me besó, cerré los ojos y me concentré en sus labios, carnosos y suaves, pero demandantes, pasó su lengua por mis labios y los abrí encantada, me tumbé encima de él y pasé mis manos por su cuello, me quedé allí jugando con su cabello, y él puso su otra mano en mi cintura, paseó su lengua por mi boca explorándolo todo, y entonces empezó a ser más demandante, le correspondí, nos adentramos en una batalla de lenguas hasta que tuvimos que respirar y lentamente nos separamos con la respiración agitada, le miré a los ojos, estaban aguados, llevó sus manos a mi cara y con los pulgares limpió mis lágrimas

-no me gusta verte llorar- susurró- no vuelvas a hacerlo- me sonrió, le devolví la sonrisa

-últimamente lo he hecho mucho, entre todas las cosas que han pasado- frunció el ceño

-entonces tenías razón

-siempre la tengo, pero ¿a qué te refieres?

-he roto mi promesa- suspiró- siento mucho haberte insultado, le culparía a Clary por hacerme un desconfiado pero la verdad es que solo era yo, siendo un mal pensado, dejé que mis celos salieran a flote

-si me amas, ¿por qué me dijiste ayer eso?- pregunté

-tenía miedo de que me dijeras que no era nada para ti y que podíamos estar como antes, no podría soportar tu rechazo, pero sin darme cuenta fui yo quien te rechazó a ti- asentí

-te amo- me miró a los ojos

-te amo- respondí con una sonrisa, y me abrazó, puse mi cara en su hombro y le di un suave beso, se estremeció y sonreí, no quería moverme nunca de donde estaba, pero mi estómago hizo un gran ruido pidiendo alimento y Jace rio

-¿qué? No he comido nada desde el desayuno- eso solo hizo que riera más

-vamos, tengo que alimentarte- dijo levantándose, gracias a dios no dijo nada acerca de mi raro intento de suicidio, me ayudó a levantarme, pero una vez de pie no me soltó la mano, le sonreí, me puse algo parecido a lo que llevaba antes, del mismo estilo y volví con él, entrelazó nuestros dedos, pasé delante de él por la puerta cuando él dijo

-por cierto, estás preciosa, pero no hace falta que te pongas provocativa para mí, tu lo eres siempre- sonreí

-lo has notado- dije sorprendida

-noto todo lo que tiene que ver contigo- me sonrojé

-idiota, vamos- tiré de su mano, cuando llegamos al comedor, todos nos recibieron con una sonrisa, Edward me dio una mirada significativa, Izzy y alec se sorprendieron y Jack primero miró nuestras sonrisas, luego mi sonrojo, nuestras manos entrelazadas, y luego nuevamente a Jace, estaba inusualmente serio

-la haces daño y mueres- le amenazó, oí a Jace tragar saliva y asintió, luego Jack volvió a sonreír- felicidades, ya era hora- suspiré aliviada, Jace se sentó al lado de alec y yo encima de él

-entonces…- empezó Rosalie- ¿ahora estáis saliendo?

-rose…- advirtió Edward

-sí, ¿algún problema?- le espetó Jace

-no… solo que eres más puta de lo que me imaginé- dijo mirándome, sentí mi cara enrojecer del cabreo, fui a abrir la boca para contestarle pero

-¡BELLA!- gritó alguien, me giré y vi al pequeño Max venir corriendo, sonreí y me levanté, cuando estuvo lo suficientemente cerca lo cogí al aire y lo senté en la mesa

-¿qué tal enano? ¿Te han tratado bien tus hermanos sin mí aquí para protegerte?- miré de reojo a alec que rodó los ojos, el niño negó asustado

-no...- se quejó- ¡no te vuelvas a ir!- exclamó

-¿qué te han hecho?- dije fingiendo enfado

-Izzy me ha estado maquillando y vistiendo como a una estúpida niña – se quejó

-Max, las niñas no son estúpidas- le corregí, él hizo un adorable puchero

-alec se la pasaba todo el día con el mago de colores y no me hacía caso, el único que me hizo algo de caso fue Jace, ¡me enseñó a usar la espada!- dijo emocionado, miramos a Jace reprochándoselo, él se encogió de hombros incómodo

-oh, vamos, el chaval debería ir aprendiendo a defenderse, yo a su edad ya sabía bastantes cosas- se defendió

-sí- admití- pero tú fuiste criado por Valentine para luchar por y con él, Max es un niño- añadí

-¡yo no soy un niño!- se quejó, sonreí

-vale que Valentine me criara, pero gracias a eso soy capaz de defenderme incluso de Sebastian- se cruzó de brazos e hizo un puchero, miré a Max

-tienes razón, ahora mismo Jace es más niño que tú- añadí para enfadarlo, Max rió

-sí, bueno, eso no lo decías hace un rato- sonrió de lado, le miramos sorprendidos, Jack tenía la boca abierta y los ojos desorbitados, me miró

-¿¡qué fue lo que pasó hace un rato!?- dijo alarmado, lo que nos hizo reír a todos, la campana de clase volvió a sonar, mierda, no había comido nada, decidí hacer un CYGTL2QD o sea:

Come

Y

Gochea

Todo

Lo que

Quieras

Quitándoselo a los

Demás

Así que empecé a quitarle comida a mis amigos hasta que estuve satisfecha, claro era de lo más entretenido porque ellos se quejaban e intentaban pincharme con el tenedor, por último le quité un montadito a Izzy y salí corriendo y gritando

-¡nos vemos en clase! – corrí hasta la próxima clase que era el estudio de runas, buah, que coñazo, ya me las sabia todas, o casi todas, las dos horas de clase las pasé pensando en Jace con una sonrisa tonta en la cara, cuando por fin acabaron las clases y salí, me fui a mi habitación y comencé a desvestirme, fuera zapatos, fuera falda, fuera camiseta, me dirigía hacia el baño mientras intentaba desabrochar mi sujetador, cuando alguien lo desabrochó por mí

-oh, gracias- agradecí, entonces me di cuenta de verdad de lo que acababa de pasar y me tapé con un brazo mis pechos y me di la vuelta mientras soltaba un gritito, detrás de mí estaba Jace con una sonrisa burlona en su cara, aunque sus ojos eran más oscuros que de costumbre, me pregunté por qué sería

-muy gracioso- me quejé

-he de admitir que al principio pensaba que lo hacías aposta y me habías visto pero cuando te dio por intentar quitarte el sujetador comencé a dudar que fuera así

-oh, ¿en serio? ¡No me digas Wayland! – me quejé, él sonrió más aún

-si quieres te puedo ayudar a quitarte el resto de la ropa- dijo mientras ponía sus manos en mi cadera, tragué saliva y me concentré en sus labios, se fue acercando cada vez más hasta que me besó, puse mi mano libre sobre su nuca, esta vez el beso fue lento, sin prisas, con amor, cuando se apartó se aclaró la garganta

-será mejor que vayas a ducharte, te esperaré aquí… aunque pensándolo mejor… yo también voy a tomar una ducha así que nos vemos en mi cuarto, está más cerca de las escaleras

-de acuerdo- asentí extrañada, se había duchado esta mañana, lo sé porque tenía el pelo todavía un poco mojado cuando lo vi en el desayuno, negué con la cabeza y me metí a la ducha, me enjaboné con uno de mis champús, este tenía olor a limón, usé el gel a juego, también con olor a limón, me enjuagué u me sequé con la toalla, me eché crema de limón también y pinté mis uñas de amarillo limón, iba a ir alimonada hoy, sonreí, me pinté también las de los pies mientras se secaban las de las manos, tuve que tener cuidado, pero quedó perfecto, mientras se secaban las de mis pies me sequé y planché el pelo, luego escogí mi ropa, unos vaqueros cortos oscurillos, una camiseta de tirantes fosforita rosa, más larga por detrás que por delante y unas sandalias blancas, me puse un collar a juego y listo, con una sonrisa me dirigí a la habitación de Jace, cuando llegué él ya estaba vestido, lamentablemente, pero solo tenía puesto un pantalón de deporte, no llevaba ninguna camiseta, y tenía un collar de esos que parece un colmillo de mármol y que la cuerda es de cuero, lo que a mi parecer era jodidamente sexy, estaba tumbado sobre la cama con los brazos detrás de su cabeza y los ojos cerrados, me acerqué a él sin hacer ruido y cuando estuve lo suficientemente cerca le besé el pecho, esta vez estaba totalmente consciente de lo que hacía, él abrió los ojos y me miró, me hizo un hueco y me tumbé junto a él con mi cabeza apoyada en su pecho, pasé mi pierna alrededor de su cintura, él comenzó a acariciar mi cabello

-Jace…-empecé

-mmmhhm

-¿recuerdas cuando estuvimos donde Valentine?- él frunció el ceño pero asintió, volví a poner mi cabeza en su pecho, dado que la había levantado para ver su gesto

-cuando estaba encerrada, a mi lado, en otra celda, había un ángel, era el ángel Reiyel

-dios pronto a conocer- susurró, asentí

-exacto, pues resulta que fue de él de quien Valentine me dio sangre, y que… bueno, él… me estuvo hablando sobre mi 'poder'- paré de hablar

-¿y… qué te dijo?- mi mente viajó hasta el recuerdo mientras se lo contaba

Flashback

-vine a ayudar a los hermanos Silenciosos pero, bueno, ya me ves- al final de la frase dio un grito y vi como de su espalda salía más sangre, de repente, oí pasos que se acercaban

-escucha,-dijo rápidamente- así como te gusta socorrer a las personas por mi sangre, tu poder es que ellas sientan que deben protegerte y ayudarte- dijo rápidamente

-¿cómo funciona? – le pregunté

-solo tienes que pedirlo

Fin Flashback

-No pudo seguir hablando porque vino Valentine y me llevó al quirófano- sentí cómo se estremeció al mencionar ese lugar y su agarre en mí se hizo más fuerte, sonreí, y me pegué más a él encantada

-y ¿qué crees que pueda significar eso?- preguntó

-no tengo la más remota idea- confesé, él rio un poco

-así que… ¿solo tienes que pedirlo? Bien, probémoslo, pídeme algo- dijo

-¿en serio? No creo que funcione pero bueno- dije, me acomodé para mirarle a los ojos, ese azul tan bonito, tan perfecto, tan… suyo, sentí que me hundía dentro de ellos, parecía que a él le pasaba lo mismo, hasta que me centré en lo que íbamos a hacer

-bésame- le ordené, él se acercó a besarme lenta pero pasionalmente, se separó y me miró a los ojos de nuevo- ¿ha funcionado?- pregunté

-no tengo ni idea, quería besarte de todas formas- sonreí, él se volvió a acercar par a besarme de nuevo, y justo cuando sus labios rozaron los míos la puerta de la habitación fue abierta de golpe y por ella entraron Jack, ameyal, Izzy, Jace, alec, etc… les fulminé con la mirada

-venga tortolitos, la clave ha llamado, reunión en el comedor, alumnos incluidos, bufé

-¿y por qué no lo habéis dicho por el megáfono?- pregunté mosqueada

-lo hemos hecho, se ve que estabais muy ocupados para prestar atención- se burló Izzy, nos levantamos a regañadientes y, después de que Jace se pusiera una camiseta de tirantes negra, que aunque estaba mucho mejor sin ella le hacía más sexy aún, bajamos al comedor, una vez entramos me senté encima de una mesa del centro que estaba rodeada de los demás estudiantes y gente que había por allí, pero nada más sentarme alec se arrodilló enfrente de mí y dijo con un tono terriblemente serio

-te amo, te amo tanto, quiero que me des el resto de tus días, para hacerte feliz como nunca nadie lo ha hecho, soy tuyo, para siempre- me hice la sorprendida e ilusionada, hasta puse mi mano en mi pecho

-¡¿de verdad!?- pregunté

-no, eres gorda- dijo con voz grave levantándose del tirón, y nos echamos a reír, nos dimos cuenta de que todos nos miraban, al ver la mirada de Jace y de Magnus, no pude hacer otra cosa que reír más fuerte y recargarme en alec que se apoyaba en la mesa para no caer, cuando nos calmamos miré a alec y dije

-¡ALEC ¡ ¡HAS VUELTO A DERRAMAR LA LECHE!- dije alarmada

-NOOOO ha sido un accidente- se disculpó

-tú eres un accidente- dije con voz grave

-NOOOOO- dramatizó, ahora sí, todos nos miraban con cara de WTF, nosotros nos reíamos, cuando nos calmamos dijimos a la vez

-¿en serio? ¡ ASDF! – nos quejamos

-¿ASDF?- preguntó Jack, nosotros asentimos- ¿pero qué mierdas veis vosotros par de frikis?- nos espetó

Para quien no lo sepa, ASDF son videos que están en youtube muy graciosos, quienes quieran entender los chistes que se los vean, dejo el enlace colgado en mi perfil, porque aquí no me deja :D, son muy divertidos, aunque al principio te quedas en plan de… ¿pero qué mierda estoy viendo?