- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

Disclaimer: Ya me da flojera repetir lo mismo una y otra vez, así que obvien esta parte, que revela lo obvio XD

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"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 26: Encuentros en Busca del Collar de la Pureza

Aclaración: En este capítulo no tomaré mucho en cuenta lo que suceda con Kagome en los días que transcurran en el templo, debido a que su misión no tiene tanta "aventura" y acción como la de Inu Yasha y sus compañeros, además de que necesito desarrollar bien esa parte, para que quede más interesante. Si es que kagome aparece, su intervención será corta en comparación con lo demás. Espero que esto no los decepcione n.nU

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Mientras Inu Yasha y Harumi se encontraban siguiendo a los monstruos camino al portal, Sango y Miroku sigilosamente se acercaron a la gente secuestrada. Les indicaron con gestos que no hiciesen ruido para no alarmar a los monstruos.

- Una vez que acabemos de liberarlos a todos, por favor escapen lejos de aquí. Si es posible, no vuelvan a su aldea hasta que la situación sea totalmente segura—les dijo Sango en voz baja aunque audible para todos los presentes. Éstos asintieron.

- Cortaremos las cuerdas que los atan. Por favor no se muevan—dijo Miroku, mientras que con una daga que portaba en su cinto comenzaba a cortar una por una las sogas que aprisionaban a los aldeanos y habitantes del castillo.

- Por favor, liberen a la princesa Rin...—pidió uno de los hombres del lugar – Esos monstruos planean sacrificarla para liberar a una bestia mayor –

- No se preocupen. Dos de nuestros compañeros han ido en su rescate—explicó Sango – Sólo espero que se encuentren bien...—deseó en sus pensamientos, mientras ayudaba a Miroku en la tarea de cortar las ataduras de la gente.

Inu Yasha se encontraba muy asombrado aún. Harumi lo miraba confundida.

- Joven príncipe¿Conoce usted a la princesa que esos monstruos tienen en su poder?—preguntó. El joven Taisho reaccionó.

- Sí. Por ello, debo ir a rescatarla inmediatamente—contestó éste – ¿Podrías lanzar flechas hacia las criaturas, mientras yo la libero?—preguntó mientras salía de entre los arbustos, dispuesto a atacar

- Como usted ordene, su majestad—la sacerdotisa tomó su arco, flechas y las tensó, dirigidos directamente hacia una de las bestias. Concentró su poder espiritual y disparó, dando directo en el blanco. El monstruo se purificó y su cuerpo desapareció.

El príncipe se acercó rápidamente a uno de los monstruos, acabando con él con un hábil y certero movimiento de Tetsusaiga. Los otros dos lo observaron atónitos.

- ¿Y tú de dónde saliste, maldito humano?—preguntó uno de ellos muy enfadado. El otro acababa de tomar entre sus manos a Rin, quien estaba desmayada.

- Liberen a la princesa ahora mismo—dijo Inu Yasha, con un tono de voz amenazador, colocando su katana entre él y la criatura.

- ¿Y si no queremos¿Qué harás tu al respecto?—preguntó el que tenía a la joven Minami en sus brazos, soltándola bruscamente hacia el suelo y poniendo uno de sus pesados pies sobre ella.

- Acabaré con ustedes...—su mirada y voz se volvieron frías, como sucedía cada vez que estaba muy enojado. Harumi salió de entre los arbustos, apuntando su flecha al captor de Rin.

- Déjela en libertad o esta flecha dará directamente en su cabeza...—le dijo Harumi – Le prometo que no fallaré...—comenzó a concentrar su poder espiritual en la flecha que estaba a punto de lanzar y se acercó hacia Inu Yasha.

- Haz lo que ella dice... O si no... –

De repente, desde los árboles, apareció otro grupo de monstruos, los cuales venían preparados con garrotes y otras armas.

- Ya no podrán con nosotros—todos comenzaron a reír, menos Harumi e Inu Yasha (obviamente o.ó Sería raro que ellos rieran en un momento tan serio y crucial para ellos n.nU) – Somos demasiados para ustedes... Empiecen a rezar sus oraciones, ya que estos son sus últimos segundos con vida—se abalanzaron contra el príncipe y la sacerdotisa.

Harumi cerró sus ojos, soltó el arco y las flechas, se arrodilló, concentró su energía espiritual en las manos, levantó sus brazos y creó una barrera entre los jóvenes y los monstruos. Cada vez que uno de éstos tocaba la defensa, la parte del cuerpo con que lo había hecho comenzaba a quemarse.

- No sé por cuanto tiempo podré mantener este escudo—le explicó la joven a Inu Yasha – Debemos encontrar una forma de rescatar a la princesa y acabar con ellos lo más rápidamente posible... –

- Lo sé. ¿Puedes moverte mientras creas la barrera?—preguntó él. Parecía tener un plan en mente.

- No lo sé, pero lo intentaré—dijo decidida.

- Muy bien, entonces acerquémonos a donde se encuentra la princesa Rin –

- Esta bien—comenzó a avanzar lentamente hacia donde el joven le había indicado.

Los monstruos se veían algo confundidos y se alejaban unos metros de donde ellos pasaban, ya que no querían que sus cuerpos se quemaran con la energía espiritual de Harumi. Gracias a ello, lograron llegar hasta donde Rin se hallaba tendida en el suelo.

La sacerdotisa disolvió su campo de protección por un instante para que la princesa pudiese ingresar a él, ayudada por Inu Yasha. Éste se acercó a ella y la tomó cuidadosamente entre sus brazos.

- Princesa Rin... Despierta por favor—le pidió el joven Taisho, mientras veía lo gravemente lastimada que ésta se encontraba. Siguió intentándolo, mas no obtuvo respuesta por parte de la chica – Harumi ¿Podrías cuidar de ella mientras yo acabo con esas criaturas? –

- Como usted diga, aunque no sé por cuanto tiempo más seré capaz de mantener esta barrera...—su rostro denotaba cansancio.

- Discúlpame por exigirte tanto... Pero no nos queda otra alternativa si queremos salir con vida de esta... –

- No se preocupe. Daré lo mejor de mí para que nada le suceda a la señorita Minami—dijo decidida.

- Gracias. Cuídense mucho las dos. Intentaré derrotar a estos monstruos lo antes posible –

- Confío en usted –

- Nos vemos luego... –

- Tenga cuidado, por favor... La señorita Kagome no me perdonaría si dejo que algo le suceda... –

- No te preocupes, lo tendré—sonrió, desenvainó a Tetsusaiga y fue decidido a luchar.

Mientras tanto, Sango y Miroku al fin había acabado de liberar a toda la gente secuestrada. Se aseguraron de que ellos lograran escapar lo más rápido y lejos posible, de manera que su seguridad no se viera afectada.

- Al fin todos están libres...—dijo Sango y luego suspiró – Espero que Harumi e Inu Yasha se encuentren bien... –

- Se han tardado bastante en volver. Quizás tengan problemas—dijo Miroku alarmado – Vamos a ver –

- Tienes razón, vamos—ambos comenzaron a correr en dirección al portal.

A los pocos minutos, se dieron cuenta de la situación en la que se encontraban sus compañeros de viaje: Inu Yasha combatía en una clara desventaja con aproximadamente unos siete monstruos, mientras otros yacían en el suelo, inertes. Harumi estaba en extremo agotada, tratando de mantener su barrera de poder espiritual, la cual desaparecía y reaparecía a intervalos irregulares.

Sango y Miroku no dudaron ni un momento y se lanzaron al ataque de los monstruos con sus respectivas armas. Esto ayudó mucho al príncipe quien, al tener menos enemigos con los cuales enfrentarse al mismo tiempo, pudo acabar rápidamente con los monstruos.

- Menos mal... que llegaron...—dijo Inu Yasha respirando agitadamente. Estaba muy agotado.

Harumi, al ver que ya la amenaza no estaba presente, sonrió y cayó rendida al suelo debido al cansancio, a un costado de Rin Minami. Sango se acercó a las jóvenes.

- Veo que Harumi se esforzó mucho también—dijo la joven Higurashi – Por cierto... ¿Es esta la princesa la cual los monstruos pretendían sacrificar para abrir el portal? –

- Así es... Ella es... la princesa... Rin Minami...—contestó, con la voz entrecortada por la falta de aire de sus pulmones.

- Aquel nombre me suena conocido, pero no logro recordar de dónde... –

- A mi me sucede algo parecido—acotó Miroku – Creo que algo tenía que ver con la familia Taisho, tiempo antes del derrocamiento de la dinastía... –

- Así es. Esta joven era... la prometida de mi hermano Sesshomaru—dijo Inu Yasha, bajando la mirada – Hace años que no la veía... –

- ¿No se encontraba en el palacio en el momento del ataque? –

- No—se acercó a la princesa inconsciente – Rin tuvo que ir a atender unos asuntos familiares al castillo del terrateniente Kotaro Minami, su padre—explicó.

- Entonces... Ella era la joven que sería la emperatriz de Japón en el momento en que tu hermano asumiera el poder –

- Así es. Lamentablemente, aquello no llegó a suceder...—tomó a la princesa entre sus brazos. Miroku se acercó a Harumi e hizo lo mismo – Vamos a algún lugar donde podamos descansar... Todos lo necesitamos... –

- ¿Qué haremos con el portal?—preguntó Sango.

- Cuando Harumi despierte, le preguntamos qué hacer. Ella debe saber de estas cosas—dijo Miroku.

- Tienes razón—se quedó un momento pensando – Vamos a donde fueron las personas que liberamos. Ellos nos dijeron que había una especie de aldea-refugio a unos pocos kilómetros de aquí, pero bien escondida de los monstruos para evitar ataques... –

- Entonces ese será nuestro destino. Espero que no tardemos mucho en llegar...—dijo Inu Yasha y partieron.

En el templo de la Gran Izumi, las sacerdotisas se encontraban entrenando en conjunto técnicas para acabar con monstruos. Kagome también formaba parte de esta práctica.

- Recuerden siempre apuntar a los puntos vitales de las criaturas—explicó Izumi – De esta forma, sus ataques serán mucho más efectivos –

- Sí—contestaron todas las presentes, incluidas la princesa y Kazuru, quien también se encontraba allí.

- Además, deben concentrar el poder espiritual necesario para poder purificar el cuerpo de los monstruos, tratando de no utilizar su energía en exceso, o si no se cansarán muy rápidamente y podrían ser víctimas de un ataque, el cual no serían capaces de eludir debido al agotamiento –

- Sí—volvieron a contestar.

- Pues bien, quiero que todas lancen sus flechas hacia los blancos con la energía espiritual precisa para purificar a su enemigo—las jóvenes tensaron sus arcos y lanzaron sus flechas, dando la mayoría en el centro de su objetivo. Esto era debido a todos los años de práctica que habían experimentado.

Siguieron repitiendo esto hasta que Izumi creyó que ya era suficiente, por lo que les dijo a todas que fuesen a descansar, menos a Kagome y Kazuru.

- ¿Qué sucede, Gran Izumi?—preguntó la princesa.

- Quería consultarles algo—contestó esta – ¿Han tenido sueños extraños últimamente? –

- Si se refiere a los sueños premonitorios, pues si, he tenido uno—contestó Kazuru.

- ¿Sueños premonitorios?—preguntó Kagome, algo confundida.

- Sí. Son aquellos de los que te comenté hace algunas noches atrás, en la cascada—contestó Izumi. La joven Higurashi asintió – Como te expliqué antes, ellos pueden mostrarte algo que podría suceder en el futuro... Aunque no es cien por ciento certero... –

- Ya veo... –

- Por cierto... ¿Qué fue lo que soñaste, Kazuru? –

- Soñé con Harumi y el grupo que la acompaña...—contestó ésta – Ellos se encontraban con unas figuras oscuras, de las cuales no pude distinguir su verdadera forma... Sentí que estaban en peligro...—su tono de voz cambió, adquiriendo un pequeño dejo de preocupación, aunque sólo Izumi fue capaz de notar aquello.

- No te preocupes, ellos sabrán como superar lo que se les avecine—contestó con una sonrisa.

- Entonces... ¿Qué significó aquel sueño que tuve...?—pensó Kagome, posando su confundida mirada en el gris cielo de invierno.

Mientras tanto, Inu Yasha y su grupo habían logrado llegar al lugar esperado. Allí se encontraban los aldeanos y habitantes del castillo esperándolos. Éstos últimos se acercaron rápidamente al príncipe, el cual llevaba en sus brazos a la aún desmayada princesa Rin.

- Al fin hemos llegado—dijo Sango aliviada.

- Ahora podremos tomar un buen descanso...—dijo Miroku.

- ¡Princesa!—exclamaron las personas que la conocían, alarmados.

- Ella estará bien...—contestó Inu Yasha, tratando de esbozar una sonrisa.

El joven se encontraba muy cansado, debido a que no había podido descansar luego de la pelea. Sus párpados amenazaban con cerrarse, por lo que entregó el cuidado de la joven a uno de sus sirvientes y se sentó, apoyando su espalda en un árbol. Miroku aún llevaba en sus brazos a Harumi, quien todavía no despertaba.

Las energías espirituales de la sacerdotisa se encontraban muy débiles, pero los demás no se habían percatado de ello, debido a que no eran capaces de percibir el nivel de poder espiritual de las personas.

- Disculpe...—dijo un viejo aldeano, acercándose a Miroku – Si lo desea, puede acompañarme a una de las cabañas donde podemos dejar a esta jovencita descansar mejor—miró a Harumi.

- Se lo agradecería mucho—contestó éste.

- Aquel joven se encuentra muy herido...—señaló a Inu Yasha – ¿No sería mejor que le curasen sus heridas?—preguntó preocupado.

- Sango ¿Podrías sugerirle a Inu Yasha que debería tomar un poco en cuenta el estado en que se encuentra y curar sus heridas? –

- Claro, enseguida voy—contestó la princesa y se acercó al chico – Ven conmigo. Éste no es el mejor lugar para descansar... –

- Ya no me puedo ni mover por el cansancio que siento...—contestó con los ojos entrecerrados.

- Vamos, haz un último esfuerzo y podrás tenderte en un lugar más cómodo y apropiado que el tronco de un árbol—le ofreció su mano y el príncipe la tomó, cansinamente.

- Esta bien—se levantó con dificultad, ayudado por la chica y luego ambos caminaron hacia donde Miroku, Harumi y el anciano se encontraban.

- Les mostraré un lugar donde podrán reposar adecuadamente. Síganme—les indicó el aldeano. Los jóvenes lo obedecieron hasta una cabaña bastante amplia, donde Rin ya se encontraba recostada en un futón – Espero que sea de su agrado. Enseguida enviaré a alguien para que venga a curar sus heridas –

- Muchas gracias—dijeron Sango y Miroku al mismo tiempo. El príncipe no pronunció palabra, debido a que parecía estar "en otro mundo". Estaba librando una batalla contra el sueño, y parecía que éste iba a ganar en poco tiempo.

- No hay de qué, gracias a ustedes por salvarnos. Con su permiso, me retiro—hizo una pequeña reverencia y salió del lugar.

Sango tocó el hombro de Inu Yasha, indicándole que se recostara a descansar, a lo que él asintió. Miroku tendió a la joven sacerdotisa en uno de los futones que había allí y cuando ya se hubo liberado del peso de la chica, estiró su cuerpo y soltó un suspiro.

- Que día más agotador el de hoy...—dijo Miroku – Además de difícil... –

- Así es, pero... nosotros sabíamos que esta misión no sería sencilla—contestó Sango, sentándose en un cojín que se encontraba en el suelo – El camino para liberar a este país es cada vez más difícil, pero demasiada gente depende de nuestros esfuerzos... No podemos decepcionarlos... –

- Y no lo haremos. Llevaremos a cabo esto hasta el final, sin importar por lo que tengamos que pasar...—se mantuvieron unos momentos en silencio, dónde lo único que se escuchaba eran las respiraciones de los dormidos Inu Yasha, Harumi y Rin.

- Me pregunto cómo estará Kagome... ¿Cuánto habrá progresado en sus habilidades? –

- Seguramente bastante... Ella tiene mucha fuerza de voluntad –

- Así es. Su actitud para sobrellevar las adversidades es sorprendente... –

Minutos después, un par de jóvenes aldeanas se acercaron a la cabaña donde los viajeros descansaban y se encargaron de atender las heridas de cada uno de ellos. Luego de esto, se retiraron del lugar, cerrando la puerta y dejando el lugar en penumbras, pero aún así algo iluminado por la luz que se escapaba a través de las rendijas de las ventanas.

Sango y Miroku decidieron que ellos también deberían dormir para reponer energías, por lo que cada uno se recostó en su respectivo futón y se dejaron llevar al mundo de los sueños.

Tiempo más tarde, la princesa Rin comenzó a abrir sus ojos, despertando del largo sueño en el que se hallaba sumida. Sus largos cabellos color marrón comenzaron a ordenarse a medida que levantaba su cabeza y sus ojos, un poco más claros que su cabellera, trataron de acostumbrarse a la tenue oscuridad de la habitación.

Su blanca piel se encontraba bastante magullada, pero fue algo de lo que la joven no pudo percatarse. El único indicio de su estado era el dolor que sentía en todo su cuerpo.

- ¿Dónde estoy?—preguntó en un susurro casi inaudible, que pasó desapercibido para las personas que estaban a su alrededor.

Observó con calma a los jóvenes, con algo de dificultad, deteniéndose de golpe en Inu Yasha.

Las lágrimas se agolparon en sus ojos y tuvo que poner una de sus manos en su boca para reprimir un gemido de sorpresa, mezclado con algo de melancolía y desesperación.

- No puede ser...—sus ojos y su voz dejaban entrever lo sorprendida que se encontraba la joven Minami – ¿Sesshomaru-sama? –

-----Flash Back-----

Una joven de unos quince años se encontraba paseando por los pasillos de un gran palacio, bastante elegante, lo que denotaba el gran poder y status social de sus moradores. Vestía un kimono elegante que resaltaba su joven figura, digna de una princesa.

Desde el otro lado del corredor, vio aparecer a una niña de once años, en el rostro de la cual surgió una gran sonrisa al ver aparecer a la jovencita.

- Rin-chan, que bueno que te encuentro—dijo la niña alegremente, mientras se acercaba a ella.

- ¿Qué sucede¿Por qué me buscabas Kagome?—preguntó la princesa.

- La señora Fujiyama ha decidido adelantar las clases de Ikebana, por lo que nos pidió que estuviésemos una hora antes en el salón—contestó.

(Aclaración: Ikebana es el arte floral japonés, tradición muy antigua del país)

- Esta bien, gracias por avisarme—contestó con una sonrisa – Nos vemos en una hora, entonces –

- Sí. Nos vemos—se despidió y se fue del lugar, ya que le había prometido a Inu Yasha que iría a conversar con él, luego de encontrar a la princesa Rin.

La joven siguió con su rumbo, dirigiéndose al salón de entrenamiento en combate del Palacio Real. Cuando ya estuvo cerca de aquel lugar, pudo oír las voces de personas que parecían estar en un acalorado combate.

Sigilosamente, se acercó a la puerta del recinto y desde allí espió a la gente que se encontraba dentro, ya que no quería que por su aparición ellos se desconcentrasen.

Cuando éstos ya hubieron acabado con su entrenamiento, Rin entró al salón, con una sonrisa en su rostro, rasgo que la caracterizaba. Todos los hombres que se encontraban allí salieron, menos uno, un joven de unos dieciocho años, alto, fornido y con su cabellera larga y oscura, sujetada en una coleta.

- ¿Qué tal estuvo el entrenamiento¿Muy duro?—preguntó la princesa.

- Sí, bastante—contestó él, con el frío tono de voz que lo caracterizaba, limpiando el sudor de su frente con una toalla – Pero debo soportarlo si quiero llegar a ser el mejor espadachín de Japón –

- Y estoy totalmente segura de que lo lograrás, Sesshomaru... –

- Vayamos a dar un paseo por el palacio. Necesito despejarme un poco –

- Claro, vamos—contestó y ambos salieron del lugar, encaminándose hacia una laguna que se encontraba en los territorios del palacio, lugar favorito de los dos – Este sitio transmite mucha calma...—dijo, mientras se sentaba en unas rocas, lo bastante grandes como para que dos personas pudieran descansar en ellas, y miraba directamente hacia el agua cristalina. Sesshomaru tomó lugar a su lado.

- Así es...—fue lo único que contestó, mientras su mirada se perdía en el vacío.

La actitud del príncipe no molestaba a Rin, ya que estaba acostumbrada a ello. Muy pocas veces se le podía ver mostrando una sonrisa o diciendo más de tres frases seguidas, debido a que era muy reservado. Obtener su confianza era algo muy difícil, sólo unas pocas personas, entre ellas la familia Taisho, accedían a ella.

Aún así, la princesa había logrado, poco a poco, abrirse paso a través de la fría "coraza" que cubría el corazón del joven príncipe. Ella había estado con él desde mucho tiempo atrás, incluso antes de que las familias Taisho y Minami acordaran el compromiso de matrimonio entre ambos.

Continuaron en silencio, hasta que una mujer, parte de las escoltas (damas que acompañan a las princesas) de Rin, se acercó a ellos.

- Disculpen que los moleste—dijo ella, arrodillándose ante los príncipes – Pero hay algo que debo decirle a la princesa –

- ¿Qué sucede, Reika-san?—preguntó Rin, posando su mirada en Reika.

- Su majestad Izayoi solicita su presencia. Por favor, acompáñeme –

- Claro. Disculpa Sesshomaru—se levantó y se aproximó a la mujer.

- No hay problema—dijo este, con su mirada aún en el vacío.

- Nos vemos después—se despidió la joven, agitando su mano y con una sonrisa en su rostro. El príncipe se limitó a mirarla como respuesta, viendo como ella se alejaba junto con su escolta.

- No sé por qué, pero tengo un mal presentimiento...—susurró Sesshomaru, mirando hacia el cielo.

Rin llegó hasta el salón donde la emperatriz esperaba por ella. Reika hizo una pequeña reverencia y se retiró a hacer algunas de sus labores cotidianas.

La princesa ingresó al lugar, arrodillándose ante la presencia de la reina.

- Puedes levantarte, Rin-chan—le dijo Izayoi. La princesa así lo hizo – Acércate, tengo algo importante que decirte –

- Claro—Rin caminó hasta quedar en frente de ella – He acudido a su llamado... –

- Lamento informarte que no son muy buenas noticias las que te tengo—su voz se notó algo entristecida – Te lo diré sin preámbulos: tu abuelo se halla gravemente enfermo y tu familia requiere tu presencia en el castillo Minami –

- ¿Mi abuelo?—preguntó confundida – No puede ser... él se encontraba muy bien de salud hace un mes, la última vez que lo vi... –

- Lamentablemente, una enfermedad lo tomó por sorpresa... y por lo que pude leer en la carta que tu padre envió al palacio, no tiene muchas posibilidades de recuperarse... Por ello, quiere verte... antes de que ocurra lo peor...—le costaba mucho darle aquella información a la princesa, pero el terrateniente Kotaro Minami, padre de Rin, le había pedido a la señora Taisho que fuera sincera con la princesa. No quería darle falsas ilusiones, ya que el estado de salud de Shintaro Minami, abuelo de la joven, era crítico.

- ¿Cuándo puedo partir al castillo?—preguntó, con lágrimas en sus ojos.

- Ahora mismo, si lo deseas. Pediré que preparen un carruaje para tu viaje y que empaquen tus cosas –

- Muchas gracias—se levantó – Iré a despedirme de los demás –

- Claro. De veras estoy muy apenada por la situación de tu abuelo. Él es una gran persona... –

- Tiene usted razón...—contestó casi sin ánimos, mientras lágrimas silenciosas salían por sus ojos – Con su permiso...—se retiró del salón.

Caminó lentamente por los pasillos, hasta que, sin darse cuenta, llegó hasta la laguna donde minutos antes estaba con Sesshomaru. Él aún se encontraba allí, pero no notó la presencia de la princesa hasta que ésta estuvo a su lado. Cuando escuchó los sollozos de la chica, rápidamente se dio vuelta, preocupado.

- ¿Qué sucede?—preguntó, levantándose y dejando atrás su mirada fría, cambiándola por una de preocupación y extrañeza. No pensó que vería a Rin así de triste, cuando momentos atrás estaba sonriendo.

- Mi abuelo... está a punto de fallecer...—contestó con la voz quebrada y, por un impulso, se lanzó a los brazos del príncipe. Éste la abrazó, mientras acariciaba su cabello con delicadeza.

No sabía por qué, pero le dolía mucho ver a la joven de aquella manera. Tampoco sabia por qué estaba actuando de esa forma con ella, cuando nunca le había demostrado ninguna clase de afecto, lo cual no significaba que no lo sintiera.

- ¿Irás a verlo?—preguntó, cuando la joven ya estaba algo más calmada, rompiendo el abrazo en el que se encontraban.

- Sí. Tu madre está preparando todo para que viaje lo antes posible...—contestó.

- Ya veo. Cuídate...—se formó un silencio entre ambos – Quiero que sepas que si necesitas a alguien... aquí estoy yo...—todo aquello lo dijo sin pensar, expresando lo que su corazón sentía en esos momentos y, dejándose llevar por la situación.

- Muchas gracias. No sabes lo feliz que me hace escuchar esas palabras de ti—aunque tenía los ojos llorosos, esbozó una pequeña y tímida sonrisa, la cual vino acompañada de un sonrojo.

- Señorita Rin, su carruaje la está esperando—le informó uno de los soldados del palacio a la princesa.

- Enseguida voy—contestó y el hombre se retiró.

- Que tengas suerte en tu viaje—le deseó el príncipe.

- Gracias—sonrió y se aproximó al rostro del príncipe, rozando sus labios con los suyos.

Las respiraciones de ambos se fusionaron. Respondiendo a un impulso, él besó a la princesa de forma tímida al principio, pero después de unos momentos, lo hizo con algo más de confianza. Unos instantes más tarde, se separaron.

- Espero que todo salga bien—dijo Sesshomaru, después de unos momentos de silencio en que las miradas de ambos no perdieron contacto – Dale mis saludos a tu familia –

- Claro, así lo haré...—se separó del joven Taisho – Espero que nos veamos pronto—sonrió y comenzó a alejarse de él – Cuídate, Sesshomaru...—el sonrojo aún no desaparecía del rostro de ninguno de los dos.

- También tú, Rin... –

- Hasta luego –

- Adiós –

La joven Minami se dirigió hacia el carruaje que se encontraba esperándola. Se despidió de Izayoi, Inu Yasha y Kagome, los cuales estaban esperándola en la entrada del palacio. El emperador no fue a despedirse de ella, debido a que se encontraba tratando asuntos muy importantes con los ministros de su corte.

- Cuídate mucho Rin-chan—le dijo Kagome – Espero que tu abuelito se mejore y que todo salga bien, para que vuelvas con alegría al palacio –

- Gracias, Kagome—hizo ingreso al transporte.

- Suerte en tu viaje—le desearon Izayoi e Inu Yasha – Esperamos verte pronto -

- También yo... Adiós—el carruaje partió, llevándose a la princesa con él.

Cuando ya hubo traspasado las puertas del palacio, una extraña sensación la invadió.

- No sé por qué, pero siento que esta es la última vez que veo a la familia Taisho...—algo le oprimía el pecho, un cierto sentimiento de angustia la invadía.

En ese momento deseo gritarle al conductor del carruaje que detuviese la marcha, pero la preocupación por el estado de su abuelo era más fuerte y eso le impidió llevar a cabo la otra acción.

Trató de tranquilizarse, deseando que el viaje hacia su casa no fuese tan largo, no sabiendo que unas semanas después, el dolor consumiría su pobre alma.

-----Fin del Flash Back-----

- Jamás pensé que aquello ocurriría...—pensó, mientras las lágrimas corrían sin restricción por su rostro – Yo te amaba Sesshomaru, como no tienes idea... pero jamás fui capaz de confesártelo... y ahora lo lamento, lo lamento con todo mi ser...—se levantó de su futón y se acercó a donde Inu Yasha se encontraba dormido. Se arrodilló a su lado y comenzó a acariciar su rostro. Su mirada se iluminó y enterneció – Verte aquí me hace tan feliz...—lentamente, empezó a acercar su cara hacia la del durmiente príncipe, el cual ni se imaginaba lo que iba a suceder en esos momentos.

Rin estaba a punto de besarlo.

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Notas de la Autora: Hola! Tanto tiempo sin verlos n.n Ya los extrañaba :D

He venido a dejarles la actualización quincenal n.n Espero que les haya gustado! Sobretodo el momentos Rin x Sessh que puse en el flash back de la princesa Minami n.n (Vieron que sí iba a aparecer Sesshomaru en este cap, aunque fue en un recuerdo n.nU)

Seguramente pensarán ¿Qué¡¿Rin va a besar a Inu Yasha! OoO! No puede ser x.x! Pues yo les contesto que sí... n.nU Aunque... nadie sabe lo que pasará en realidad

¿Besará la joven al príncipe o.o¿Despertará él para evitarlo¿Rin se dará cuenta de que el chico no es Sesshomaru o.o¿Qué pasará si Kagome se llega a enterar de esto algún día o.o?

De esas y otras preguntas, podrán conocer la respuesta en el siguiente capítulo n.n, titulado: "Sentimientos Valiosos en el Tiempo"

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Cuando ya no vio a nadie a los alrededores, se acercó a un árbol y se sentó, apoyando su espalda en el grueso tronco. Rodeó sus piernas con sus brazos y comenzó a llorar amargamente, como no lo había hecho hace mucho tiempo.

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- ¿Y Sesshomaru¿Él también logró escapar del palacio?—su voz denotaba esperanza, pero a la vez desesperación.

- Por lo que tengo entendido, no fue así...—bajó la mirada. Le apenaba tener que revelarle esa clase de cosas a la joven.

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Disculpen por tan pocos adelantos, pero con el poco tiempo que me están dejando el colegio y el preuniversitario, difícilmente he podido escribir en el siguiente capítulo x.x He estado llena de pruebas y trabajos, estoy realmente agotada u.u Espero con ansias mis vacaciones de Septiembre, donde podré ponerme al corriente con esta historia y tratar de avanzar por lo menos unos dos capítulos y asegurar la publicación con el plazo fijado de dos semanas n-n

También, les aviso que el próximo capítulo se encontrará centrado mayormente en Rin n.nU Espero que eso no les desagrade!

Bueno, ahora paso a contestar los reviews :D

- K-mila-chan: Hola n-n! Me alegra que el capítulo anterior te haya gustado :D Llevar las tres cosas a cabo (colegio—preuniversitario—fic) ha sido bastante difícil, no puedo mentirte n.nU pero estoy tratando de dar lo mejor de mí para que me vaya bien en los tres... Por lo menos, lo he logrado, aunque bajando un poco mis notas del colegio... pero, yo sabía que era un costo que debía asumir al tener colegio y preuniversitario al mismo tiempo n.nU Aún así, escribir en mi fic es algo que me encanta hacer y una vía de escape a toda la presión que se acumula sobre mí. Por ello, el apoyo que todos mis lectores me dan es esencial para mí, me da ánimos para seguir escribiendo y saber que esto no es en vano, ni sólo para sentirme bien yo, sino que es algo que mucha gente disfruta n.n

Bueno, perdón por tremenda respuesta a tu comentario XD Creo que me fui por las ramas, pero quería expresar lo que sentía n.nU

Me gusta mucho dejar a la gente en suspenso! XD Sé que soy mala, pero los deja con más intriga y ganas de leer el fic n.n Bueno, cuídate mucho! Adiós!

- Meryinustar: Hola :D Que bueno que te haya parecido genial el capítulo anterior n.n Cuídate mucho tu también, adiós!

- Sandrika: Hola n.n Me hace feliz que te guste la forma en que está quedando el fic :D Y que cada vez te esté gustando más n.n Nos vemos en otro capítulo, adiós!

- Lore.it92: Hola! Me alegro mucho que te guste tanto como escribo :D Trato de hacer mi mejor esfuerzo para que todo quede bien redactado y llame la atención del lector XD

Disculpa, pero no he podido leer ese fic n.nU No he tenido casi nada de tiempo libre, y el que tengo, lo aprovecho para escribir en mi fic, ya que no quiero atrasarme en los plazos de entrega :S

Cuídate mucho! Y gracias por tu apoyo constante :D Adiós!

- Yeuss: Hola :D Lamento que aquello te haya ocurrido antes, no debe ser muy agradable n.nU Y sí, mi intención era prepararlos para algo más de acción y nuevos personajes en este fic n.n Y también giros inesperados en la trama o.o

Respecto a lo del acercamiento entre Inu Yasha y Harumi, pues sí, ha habido y seguirá habiendo algo más de aproximación entre ellos, pero nunca a tal grado de que al príncipe deje de gustarle Kagome y se vaya con Harumi o.o Tal grado de giros inesperados no XD Además que soy una ferviente admiradora de la pareja Inu x Kag n.nU

Cuídate! Que tengas una buena semana, adiós!

- Lady Dragon 84: Hola n.n Que bueno que te haya encantado el capítulo anterior :D Eso me hace muy feliz n.n No sé si tus sospechas sobre Rin Minami se hayan cumplido o no, pero de todos modos me gustaría saber quién suponías tú que era ella :D Espero que tu emoción y ansiedad se hayan visto recompensadas con este capítulo, aunque creo que a más de alguno le creará más ansiedad aún XD

Respecto a tu historia, ya la leí y te dejé mi respectivo review allí n.n Sabes que cuentas con mi apoyo incondicional en ella! Además que me dejó muy intrigada o.o Espero que la continúes pronto n.n Cuídate mucho y que todo salga bien! Adiós:D

- Eternal Vampire: Hola :)! Respecto a lo de mi apoyo, no hay de qué n-n Tal como mis lectores me lo dan, yo espero retribuírselos en sus historias :D Sobretodo si son tan buenas como las tuyas n-n!

Sí, cuando llegue diciembre al fin seré "libre", bueno, no tanto, ya que debo dar la Prueba de Selección Universitaria (PSU) el 18 y 19 de ese mes... así que creo que hasta que aquello ya haya pasado, no me sentiré totalmente desligada de mis preocupaciones y no podré escribir con tanta libertad n.nU

En este capítulo se aclararon algunas cosas de Rin, sobretodo su conexión con el pasado de Inu Yasha y Kagome. Espero que te haya dejado conforme n.n Y sí, al final era algo de Sesshomaru XD Siempre lo tuve pensado así, y ojala que te haya gustado :) Cuídate mucho y nos vemos en el siguiente cap, adiós!

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Quiero llegar a la meta de los 100 reviews! Sólo me faltan 6 para lograrlo n.n Por favor ayúdenme a alcanzar esa meta :D Aunque si la sobrepaso, tampoco me molestaría, es más, me encantaría n.n

Como recompensa, a quien escriba el review número 100, le haré un fanart de mi fic, especialmente dedicado para él n-n y será también a quien le dedique el capítulo que sigue :D

Ha llegado la hora de despedirme n.nU

Que tengan unas muy buenas dos semanas y que todo les resulte bien :D

Cuídense mucho! Y cuenten con mi aprecio y cariño n.n Se han ganado un espacio en mi corazón!

A todos, gracias por leer mi fic :D

Adiós!

...-:Dany-Chan:-...

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PD: No olviden pasar por las siguientes páginas :D

h t t p / k a w a i i d a n y c h a n . d e v i a n t a r t . c o m / (Acabo de abrir una cuenta y allí podrán ver algunos de mis dibujos :D De mejor calidad que en fotolog XD)

w w w . f o t o l o g . c o m / d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo) d r a w s

w w w . f o t o l o g . c o m / (guión bajo) d a n y (guión bajo) c h a n (guión bajo)