Perdón por la demora en publicar! Las razones de mi demora y más disculpas al final del capítulo, el cual hice más largo en forma de retribución por todo lo que me tardé en publicarlo! Espero que lo disfruten!

(Nota al 28-11-2006: Waa! Al fin pude subir este capítulo ;o;! Desde el domingo (26-Noviembre)que lo estoy intentando pero Fanfiction no me dejaba x.x! Disfrutenlo n.n!)


- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

Disclaimer:Todos los personajes (menos los inventados por mí), pertenecen a Rumiko Takahashi, por lo que este fic no está hecho con fines de lucro, sino para entretenerlos n.n


"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 30: Confusión y Esperanza

(Sé que es un extraño título otra vez :P pero creo que expresa el contenido de este capítulo... Ya entenderán el por qué, cuando lo lean n.nU)

Al abrir la puerta, un gran resplandor iluminó todo, cegándolo por unos segundos. Un escalofrío recorrió lentamente su cuerpo, manteniendo esta desagradable sensación por algunos segundos.

Cuando por fin pudo reaccionar y moverse, se percató de que no había nadie en aquella habitación. Aquello le pareció bastante extraño, ya que tenía la impresión de haber oído algunos murmullos en el interior segundos atrás.

Hizo ingreso al lugar, inspeccionándolo todo minuciosamente con su mirada, no dejando pasar ningún detalle. Aquel sitio había cambiado mucho; ya no era cómo él recordaba: elegante, pero a la vez cálido y acogedor. Ahora se veía bastante frío e impersonal. Había algo raro en el aire, una especie de pesadez, lo que le daba aún más desconfianza.

Desenvainó su espada y continuó caminando, hasta que se detuvo en medio de la habitación.

- Esta situación me parece muy extraña... él debería estar aquí...—pensó.

De repente, sintió como una especie de brisa corría a su lado, e instantes después el brillo de una espada casi rozando su cuello fue lo único que pudo ver.

- Prepárate para morir, bastardo...—escuchó una voz detrás de él – Pagarás el ser de aquel linaje imperial, Inu Yasha Taisho... –

Con mucho esfuerzo, intentaba abrir sus ojos, más le era imposible. Sus sentidos se encontraban adormecidos, por lo que ni siquiera podía sentir si era suelo o no donde se encontraba recostada. Lo único que sentía era un leve vaivén, el cual era constante.

- ¿Dónde estaré?—pensó confundida.

Lentamente logró abrir sus ojos. Lo primero que vio fue un intenso resplandor, que momentos después identifico como el sol. Luego de ello se fijó que estaba mirado hacia el cielo.

- Al fin has abierto los ojos... Me tenías muy preocupado—dijo una voz muy cerca de ella.

No sabía por qué, pero esta le resultaba lejanamente conocida, como si hubiese sido de alguien que había visto en la niñez, pero que hace tiempo no tenía la oportunidad de escuchar.

Volteó su cabeza con lentitud, sorprendiéndose al encontrar tan cerca un rostro masculino.

- ¿Qui...Quién es usted¿Y por qué me lleva en sus brazos? –

- ¿No me reconoces, Harumi-chan?


Sentía como si hubiese caído desde el piso más alto de una torre. Tanto era el dolor de su cuerpo, que no podía mover ni siquiera un dedo. Sobretodo, sentía unas fuertes puntadas en la nuca.

Con mucha dificultad, logró llevar una de sus manos hasta donde sentía más dolor, encontrándose con que su herida estaba vendada de una forma precaria y descuidada.

Sintió un ruido a lo lejos, como una puerta que se abría y escuchó pasos que se acercaban a donde ella permanecía. Alertada por ello, abrió sus ojos, de modo que no la pillaran totalmente desprevenida, ni volviera a sufrir un ataque como el que antes había recibido.

Lentamente, y soportando el sufrimiento que le provocaba, fue levantándose poco a poco, quedando de rodillas, y apoyadas sus manos en el frío suelo de la celda.

- Así que ya despertaste...—le dijo una voz, quedando a unos metros de ella, sólo separados por las rejas que encerraban a la chica.

- ¿Qué hago aquí?—preguntó con una mezcla de enojo y resignación.

- Creí que ya te lo habían dicho, o que lo habías supuesto... Pero si o estás informada, te lo diré yo: estás aquí por el cargo de alta traición al emperador –

- ¿Alta traición?—preguntó confundida, levantándose lentamente.

- Así es... ¿Es que acaso crees que todo lo que has hecho no puede ser calificado de traición? –

- Yo no he traicionado al emperador... Soy tan fiel a él como tú...—

- Aunque lo digas tú, que fuiste una de las personas de más confianza de Su Majestad y la jefa de su ejército de defensa personal, no creo ninguna de tus palabras... Tus acciones te condenan y hay suficientes pruebas como para demostrar que mientes... Aunque yo quiera creer lo contrario...—bajó su mirada.

- ¡¡Sácame de aquí!!—exclamó, acercándose a la reja de la celda y golpeándola con desesperación - ¡Sabes que no sería capaz de hacer aquello, o por lo menos no sin un motivo muy importante¡Tú me conoces más que nadie¿No lo recuerdas...? –

- Sabes que te quiero mucho, tanto como una hermana, pero lo que haz hecho es imperdonable. Adiós, Sango... –

- ¡¡No te vayas¡¡Espera¡¡Sácame de aquí, Kohaku!!—gritó desesperada, pero el joven hizo abandono del recinto, dejando a la chica en la más completa y agobiante soledad.


Le costó reconocer a quien le hablaba, debido a la penumbra de la habitación, pero logró hacerlo. Luego de aquello, se sorprendió mucho, pues jamás pensó en encontrarse con aquella persona, menos en una situación tan extraña y preocupante como la que podía observar.

- ¡Shippou¿Qué fue lo que sucedió? –

- Unos monstruos y unos hombres nos atacaron... Por más que intentamos defendernos, no lo logramos...—respondió con dificultad – Se llevaron a las mujeres más jóvenes y a los niños... Dijeron que harían un sacrificio con ellos... para atraer energía maligna y más monstruos... y por fin poder acabar con todos los habitantes de esta aldea... –

- No puede ser...—dijo sorprendido - ¿Y nuestro tío¿Dónde está¿Y los demás?—preguntó, refiriéndose a sus primos y demás familia.

- Todos ellos...—unas lágrimas aparecieron en sus ojos –...apenas pudieron escapar con vida luego de aquello, pero sus heridas eran tan graves que la mayoría murió horas después del ataque... –

- Espérame aquí—le dijo con lágrimas en sus ojos, observando que las otras dos personas a las cuales les había curado sus heridas también habían fallecido – Iré a buscar sobrevivientes...—dijo con amargura y se dirigió a la salida de la cabaña.

- Así lo haré, Miroku...—contestó – Cuídate mucho, por favor... Y prométeme que volverás pronto... –

- No te preocupes... Lo prometo –

Salió de la habitación, registrando una por una las cabañas, encontrando por doquier los cadáveres de sus conocidos y algunos familiares. Aquello le dolía más que nada en el mundo, pero sabía que debía ser fuerte, por él y por su pequeño primo.

Volvió a donde este se encontraba, y vio que se había quedado dormido. Con mucho cuidado, lo tomó en sus brazos y lo cargó hasta la entrada del túnel. Abrió la escotilla e hizo ingreso allí, depositando a su primo en el suelo.

- Aquí estarás a salvo...—le dijo con ternura, mientras encendía un par de antorchas para que iluminaran el lugar. En la pared de la cueva dejó un mensaje, prometiéndole a su primo volver pronto – Nos vemos, Shippou... –

Hizo abandono del lugar, yendo en busca de los culpables de la muerte de sus seres queridos, dispuesto a acabar con los monstruos aunque su vida se fuera en ello.


- ¿Todavía no reacciona?—preguntó la voz de un hombre, observando hacia una persona recostada en un futón.

- Aún no... y tampoco él...—dirigió su mirada hacia el chico – La otra joven despertó hace poco, pero volvió a quedarse dormida unos segundos después...—contestó una mujer joven.

- Espero que ninguno de ellos haya recibido daños graves... ni que sus vidas estén en riesgo... –

- Realmente se esforzaron mucho ¿no lo cree usted? –

- Así es... Todo por nuestro bien y el de todos... –

- Por favor despierta pronto, Ren...—pensó preocupada.


- Eres tú, Naraku...—dijo el chico con mucha rabia acumulada en su interior, y esquivando hábilmente la espada que se encontraba a su lado.

- Veo que estos años no han pasado en vano... has perfeccionado tus habilidades... Me atrevería a decir que quizás eres mejor que tu debilucho padre... –

- ¡¡No lo ofendas!! Tú no eres nada comparado con él... –

- Yo no te he insultado, así que no veo por qué debas hacerlo conmigo. Actuemos como los caballeros que somos... –

- No sé si podría llamarlo caballero, "Su Majestad"—dijo esto con ironía – No vine a perder el tiempo con esta clase de cosas, sino a acabar con usted—se puso en guardia.

- Pues bien, acabemos con esto de una vez, joven príncipe... No quiero esperar más... He tenido que esperar seis años para por fin acabar contigo... Pensé que habías muerto aquel día—dijo, refiriéndose al del ataque al Palacio Imperial—pero veo que no fue así. Aunque de esta forma es mejor, porque puedo disfrutar de la dicha de asesinarte con mi propia espada—sonrió malignamente.

- Pues no te daré ese gusto...—atacó ágilmente, pero el emperador logró esquivarlo – Terminaré contigo antes de que eso suceda –

La pelea entre ambos era bastante emocionante, esquivando los ataques y asestando otros al contrincante cada vez más certeros y destinados a asesinar al otro.

Eso era lo que ambos querían, ya que el adversario era el "mal mayor" para ellos y debían eliminarlo lo antes posible, para poder seguir con sus planes.

Inu Yasha no se percató como, pero gran cantidad de tiempo pasó desde el último segundo en que el tuvo conciencia de estar peleando. Sintió como se encontraba en el suelo, malherido y con Tetsusaiga a varios metros de él.

En ese momento, sintió un inmenso miedo de fallar su misión y morir en el intento, decepcionando a toda la gente que había creído y puesto sus esperanzas en él.

Escuchó como los pasos de Naraku se acercaban cada vez más, hasta que de repente dejó de oírlos, dando paso a un fuerte alarido por parte del emperador.

Se levantó, con una notable dificultad, para poder observar que era lo que estaba sucediendo.

Se sorprendió al ver una silueta a lo lejos, la cual le pareció muy conocida. Esta se fue acercando lentamente, hasta que pudo reconocer de quién se trataba.

- ¿Qu-Qué haces aquí? –


- Una presencia...—dijo una de las elfas, mientras observaba detenidamente sus alrededores.

- Parece ser de una persona joven... Esperemos que no interfiera en esto...—contestó la otra, la que tenía su cabello atado en dos coletas.

- Ojala así sea... No podemos hacer nada para sacarla de aquí... –

- Ninguno de ellos ha despertado—observó hacia los jóvenes que flotaban a unos centímetros del suelo, rodeados por un aura color celeste.

- Espero que sus temores no los consuman, ni que sucumban a la demencia y terminen por morir... –

- ...Como todos los otros que estuvieron aquí antes que ellos...—fijó su mirada en los miles de huesos que cubrían el suelo de la cueva.


- ¿De veras no me reconoces?—preguntó, con un pequeño tono de tristeza en su voz – ¿Te encuentras bien¿Te golpeaste al caer?—su voz denotó preocupación.

- Disculpa... En este momento estoy algo confundida... ¿Dónde estamos?—preguntó la joven extrañada.

- En la aldea... ¿Qué acaso tampoco la reconoces? –

Vio a su alrededor, y se dio cuenta de donde estaba. Al principio le costó darse cuenta de ella, pero a medida que los segundos pasaban, el lugar comenzó a hacérsele cada vez más familiar.

- Esta es... mi aldea—dijo sorprendida, abriendo bastante sus ojos.

- Pues claro que lo es... Aquí hemos vivido toda nuestra vida ¿no? –

- No puede ser... Hace seis años ocurrió aquel incidente en que toda la aldea fue destruida, y todos sus habitantes asesinados, excepto Kazuru y yo... –

- Debes haber tenido una pesadilla, pues aquello jamás ocurrió... –

- No, aquello es real. Estoy segura de eso...—contestó, forcejeando para que el joven la soltase – Estos 6 años en el templo de la Gran Izumi no han pasado en vano... –

- ¿Gran Izumi? No conozco a ninguna persona con ese nombre... –

- No me confundas más...—un fuerte dolor de cabeza la invadió, obligándola a ponerse de rodillas -¡¿Quién eres tú?! –

- Soy Ryoga, tu prometido...—le contestó, acercándose a ella – Será mejor que te lleve a tu casa... Estás muy mal...—volvió a tomarla entre sus brazos.

Debido al dolor, la chica no opuso resistencia y se dejó cargar hasta su "hogar". En aquel lugar, dos personas se acercaron muy preocupadas a ella.

- ¿Qué le sucedió?—preguntó una mujer muy preocupada.

- Al parecer se desmayó mientras iba en busca de las hierbas medicinales para su hermana y ahora está muy confundida. No me ha reconocido—contestó Ryoga.

- Recuéstala aquí—le dijo el hombre que también estaba allí, indicándole un futón, y el chico así lo hizo. La chica permanecía con sus ojos cerrados, tratando de calmarse.

- Esto debe ser mi imaginación... Esto no puede estar pasando...—pensaba confundida y desesperada a la vez. Sintió que una mano acariciaba su rostro con ternura y abrió sus ojos.

- No te preocupes Harumi-chan, tu madre y tu padre están aquí para cuidarte...—le dijo la mujer, mientras la joven no daba crédito a lo que veían sus ojos.

- ¿Mamá¿Papá?—una cascada de lágrimas comenzaron a caer de sus ojos. No podía creer que aquello fuera real. Si lo fuera, aquel sería el momento más feliz de su vida.


Ya llevaba alrededor de una hora caminando, en busca de las criaturas y los hombres que le había hecho tanto daño a sus seres queridos, incluyendo al más inocente de ellos: su primo.

Un fuerte deseo de venganza surgía dentro de él, en una magnitud que jamás había sentido. Era esto lo que lo impulsaba a seguir, a pesar de cierta inseguridad que albergaba su corazón al pensar que estaba exponiendo su vida a un inmenso peligro al intentar acabar con todos los monstruos él solo, cuando una aldea llena de exterminadores no había podido acabar con ellos.

De todos modos, se sentía capaz de acabar con cualquiera que se le pusiese por delante, pero a la vez ese mismo sentimiento lo hacía temer el no ser capaz de controlarse en el momento preciso.

- Pagarán por lo que le hicieron a mi familia. Eso se los aseguro...—murmuró con un tono frío, jamás imaginado en él.

Continuó con su camino, hasta que a lo lejos escuchó unas misteriosas voces, se detuvo y con cautela se acercó más al lugar, escondiéndose detrás de los arbustos cercanos. Se mantuvo muy atento, hasta que al fin logró divisar la silueta de dos personas.

- Al fin acabamos con esos revoltosos exterminadores...—dijo una de ellas, riendo malvadamente.

- Así es... Realmente eran una molestia, además de un potencial peligro para nuestro señor...—dijo el otro.

- Quién sabe cuando sería el día en que ellos decidieran revelarse ante Su Majestad –

- Aunque sabes que nadie es capaz de ganarnos, sobretodo con la tropa de monstruos que están a nuestras órdenes, así que de todos modos no hubiesen logrado su cometido...—ambos rieron, mientras el chico hervía de la rabia que sentía.

- Unas personas más, unas personas menos, no hacen diferencia en este mundo tan grande... ¿No crees? –

Ese comentario fue la gota que rebalsó el vaso. El joven ya no aguantó más y, desenvainando la katana que portaba en su cinto, se lanzó al ataque. Este fue el peor error que pudo haber cometido, debido a que otro grupo de personas, además de unos cuantos monstruos, se acercaban hacia él, dispuestos a atacarlo.

- Aunque sea lo último que haga... ¡Acabaré con todos ustedes!—exclamó furioso, mientras esquivaba con agilidad todos los ataques que recibía – Pagarán por la muerte de todos ellos, los exterminadores... Lo juro por mi nombre, Miroku... –


- ¿Q-Qué haces aquí?—volvió a preguntar sorprendido.

- Luego te lo explicaré... Ahora es momento de que acabes con tu enemigo—le contestó, volviendo su mirada hacia éste, quien estaba reincorporándose después del ataque sorpresivo que había recibido momentos antes – Ve, yo estaré aquí apoyándote –

- Esta bien—contestó y tomó su espada, la cual se encontraba a unos metros de él.

- No tengas miedo—le aconsejó, como si hubiese podido leer sus anteriores pensamientos – Todos están apoyándote, al igual que yo... Pase lo que pase, todo estará bien...—le dedicó una sonrisa, la cual fue respondida de igual manera por el chico.

- Gracias...—comenzó a acercarse a su contrincante, listo para atacarlo – Esta vez no fallaré en mis ataques...—le dijo bastante serio – Es hora de que acabe contigo de una buena vez... –

- ¿Eso crees, eh? Pues verás que no será nada de fácil vencerme—sonrió con autosuficiencia – Esta será nuestra última batalla... El perdedor será quién pierda la vida –

- Me parece bien –

- Comencemos entonces... –

Ambos se lanzaron al ataque al mismo tiempo, sin piedad hacia su adversario. Ninguno cedía en sus intentos por vencer lo más rápido posible al enemigo, para poder al fin quitarse al más grande de sus problemas de encima.

La joven que había aparecido hace unos momentos, no dejaba de animar al chico, lo cual le ayudó bastante a este para recuperar energías y continuar con la batalla. En reiteradas ocasiones, su enemigo intentó acabar con ella, mas el joven se lo impidió.

En un movimiento muy ágil y certero, el príncipe logró hacer caer al emperador al suelo, volando la espada de éste lo bastante lejos como para que no pudiese alcanzarla.

- Este es tu fin...—dijo Inu Yasha y clavó a Tetsusaiga en el corazón de Naraku. Este comenzó a disolverse, al igual que la fortaleza donde se encontraban.

- Muy buen trabajo—le dijo la chica, acercándose a él – Mi trabajo aquí ha terminado. Es hora de que me vaya... –

- Espera. Por favor no te vayas, Kagome...—le pidió, intentando tomar su mano.

- No me toques, Inu Yasha...—le dijo, alejándose lentamente de él.

- Pero... ¿por qué?—preguntó desconcertado.

- Si lo haces, nuestras almas se fusionarán y no podré salir de aquí... –

- No te comprendo... –

- Estamos inmersos en una especie de sueño creado por alguien más y sólo nuestros espíritus, en su más pura esencia, están dentro de él... Si llegásemos a tocarnos, nuestras esencias se fusionarían y mi espíritu quedaría atrapado dentro de tu cuerpo...—le explicó – Espero que me comprendas... Lo que más deseo en el mundo es poder abrazarte, pero no puedo hacerlo –

- Claro que te entiendo, no te preocupes, pero... ¿Cómo llegaste aquí? –

- Es algo que yo tampoco sé... seguramente mis deseos por volver a verte me trajeron aquí... Bueno, es hora de que vuelva a mi cuerpo. Si me tardo demasiado, puede ser que las almas que aún quedan dentro de él salgan de allí y yo ya no pueda regresar... –

- ¡No digas eso!—exclamó alarmado.

- Pues es la verdad—bajó la mirada – Es tiempo de que me vaya... Me siento muy feliz por haber podido volver a verte—dijo con una sonrisa.

- Yo también, no sabes cuanto...—le dijo él, también con una sonrisa.

Un fuerte rayo de luz apareció desde lo que antes era el techo y una especie de alas surgieron de la espalda de la princesa, comenzando a elevarla.

- Mucha suerte con lo que resta de tu viaje... Dale mis saludos a Sango, Miroku y Harumi ¿Está bien? –

- Claro que lo haré... Gracias por tu ayuda... sin ti, no pudiese haber superado esta prueba –

- No hay de qué. Sabes que siempre estaré contigo, pase lo que pase –

- Lo sé. Espero verte pronto, mi querida Kagome –

- También yo, mi amado Inu Yasha... ¿Cuídate mucho, si? –

- Sí—sonrió – Hasta pronto... –

- Adiós –

Dichas estas palabras, la esencia de Kagome desapareció del lugar, dando paso a una luz enceguecedora.


Realmente se encontraba en bastante desventaja en comparación con sus enemigos, que lo superaban por en número por una cantidad bastante considerable. Aún ante estas adversas condiciones, no perdía su espíritu de pelea. Su estado no era muy alentador: un terrible cansancio lo aquejaba, su respiración era entrecortada, estaba bañado en sudor y bastante magullado, debido a las incontables caídas provocadas por sus contrincantes. Además, aún no tenía pista de dónde se encontraban los aldeanos secuestrados.

- No me rendiré... Lo juro—susurró jadeante.

De repente, un fuerte resplandor cubrió el lugar, deteniendo el combate entre el chico y sus adversarios, lo que le sirvió al primero para recuperar el aire, que bastante falta le hacía.

A lo lejos todos pudieron observar una silueta, pero no podían distinguir de quién se trataba. Lentamente comenzó a acercarse, hasta que todos pudieron darse cuenta de quién era: un chico.

- No puede ser... ¿Qué haces aquí, Inu Yasha?

- He venido a ayudarte. Eso es lo que hacen los amigos¿no, Miroku? –

- Un intruso...—dijo uno de los monstruos.

- Si eres aliado de este tipo...—dijo uno de los hombres, refiriéndose a Miroku.

- ...Acabaremos contigo al igual como lo haremos con él—dijeron las criaturas y los hombres al mismo tiempo, lanzándose directamente a atacar al príncipe.

- No lo lograrán—dijo este con un tono de confianza en su voz, desenvainando rápidamente su katana y comenzando a contraatacar.

Miroku no lograba salir de su asombro. Pensaba que se encontraba sólo en ese momento, que nadie vendría en su ayuda y que quizás sería su fin. Hasta que llegó el príncipe en el momento menos esperado.

- ¡Hey¡Vine a ayudarte, no a pelear solo!—le reclamó Inu Yasha al chico, quien estaba muy pensativo.

- Lo-lo siento—se disculpó, se levantó rápidamente y, con energías renovadas, se lanzo al ataque.

Ambos luchaban con todo su esfuerzo y sus fuerzas. Aunque la cantidad de enemigos era grande, fueron venciéndolos uno por uno, hasta que ya no quedó ninguno en pie. Agotados, ambos cayeron rendidos al suelo.

- Muchas gracias... por todo...—dijo Miroku entrecortadamente, debido a la falta de aire en sus pulmones.

- No hay de qué...—se levantó con dificultad – Bueno, eso hora de que me vaya –

- ¿Irte¿A dónde? –

- Debes darte cuenta de la verdad... Si esto es realidad o sólo una ilusión... –

- ¿Una ilusión? –

- Lo único que me resta por decirte, es que debes tener fe en que siempre habrán personas apoyándote, pase lo que pase y estés dónde estés... –

Cuando terminó de decir estas palabras, un gran resplandor apareció de la nada e Inu Yasha desapareció sin dejar rastro. Miroku, confundido, comenzó a caminar en dirección a la aldea de los exterminadores, reflexionando sobre las palabras del príncipe.

- Si las palabras de Inu Yasha son ciertas, esto es sólo una ilusión... –

Al decir esto, todo lo que había a su alrededor desapareció, dejando sólo frente a él un portal, que lo conduciría hacia un lugar incierto.

- El que no se arriesga, no cruza el río...—fue lo único que dijo, antes de entrar en el portal y desaparecer.


Se sentía completamente sola. Sus ojos mostraban el vacío que había en su alma en esos instantes. Nunca una sensación tan desagradable y dañina a la vez la había invadido, o por lo menos no que ella recordara. No tenía esperanzas, sólo sentía que debía dejarse llevar por la soledad.

- Ya no tengo a nadie quien venga por mí, y mi cuerpo no tiene las suficientes fuerzas para seguir luchando...—pensó amargamente – No tengo nada por lo qué luchar...

Se mantuvo un buen rato así, sentada en el suelo, con sus brazos alrededor de sus piernas y con la mirada perdida.

De repente, se dio cuenta de que esa no era su usual forma de pensar. Ella acostumbraba a nunca darse por vencida, aunque la situación fuera extremadamente adversa.

- No puedo morir de este modo—pensó decidida mientras se levantaba. Hizo esto aunque su cuerpo le exigiera a gritos que no se moviera, debido a que las heridas que tenía no habían sanado aún – Sólo espero poder salir de aquí...

De todos modos, logró acercarse a la reja que la encarcelaba e intentó buscarle el punto débil, de forma que pudiese destruirla de una sola patada.

Cuando al fin lo hubo encontrado, llevó a cabo su ataque y pudo escapar, intentando hacerlo de la forma más sigilosa posible. Si la encontraban, sería su fin.

Se deslizó a través de los pasillos del castillo, intentando buscar un lugar donde esconderse y ponerse a salvo.

Cuando lo hubo encontrado, entró a él con cuidado de no ser vista. Suspiró aliviada, dejándose caer al piso por el cansancio y el dolor.

De lo que no se dio cuenta fue que había alguien más en la habitación. Más bien dicho, había varias personas más, los cuales quedaron bastante sorprendidos por su presencia.

- ¿Qué hace ella aquí?—preguntó un hombre, el cual parecía ser el de más alto rango en el lugar. A la chica le costó reconocerlo, pero cuando al fin logró hacerlo, se llevó el mayor susto de su vida.

- Em-emperador Naraku...—fue lo único que pudo decir, con un hilo de voz.

- Atrápenla y encarcélenla en este mismo instante. Si no lo hacen de inmediato, sus cabezas rodarán como lo hará la de ella en unos pocos momentos más...—dijo con malicia.

Comenzó a correr desesperada, mientras una decena de soldados la seguía, incluido Kohaku, quien mostraba en su rostro decepción y tristeza a la vez.

De repente, la chica desapareció de la vista de todos, sin que estos se dieran cuenta. Confundidos, comenzaron a buscarla por los pasillos, dividiéndose en grupos para hacerlo. El único que quedó allí fue el hermano de la chica.

- Lo siento... Debo acabar contigo—susurró y se lanzó en busca de la joven.

Mientras tanto, Sango trepaba con cuidado por el techo de la fortaleza, intentando no ser encontrada. También trataba de buscar alguna habitación vacía, intentando ver a través de las ventanas—teniendo muchas veces que quedar colgando sólo de sus manos en el proceso—si es que no había nadie dentro de los cuartos.

Después de muchos intentos, logró dar con un lugar vacío. Aliviada, entró a el, aprovechando el momento para recuperar el aliento.

Observó atentamente su alrededor, dándose cuenta de que aquel lugar parecía estar abandonado hace bastante tiempo. Se encontraba lleno de polvo y telarañas lo que, al contrario de lo que cualquiera pensaría, le dio más confianza a la joven. También había un balcón que daba hacia la ventana, el cual no se veía en muy buen estado.

- Nadie pensará siquiera en buscarme por aquí... Seguramente ni se acuerdan de la existencia de este lugar...—dijo con un tono de relajo en su voz, dejándose caer al suelo.

De repente, sintió como unos pasos se acercaban por el pasillo hacia la habitación

Como medida desesperada, para no ser descubierta, la chica decidió esconderse en el balcón, apoyando su cuerpo a un costado de la baranda.

Escuchó como la puerta detrás de ella se abría lentamente, mostrando una silueta difusa. Tenía tanto miedo, que no se percató de que la baranda comenzaba a quebrarse.

Inesperadamente, la madera cedió y la chica comenzó a caer. Por suerte, además de buenos reflejos, logró sujetarse de la orilla de la base del balcón.

- Este es mi fin... Si no muero por la caída, será porque quien acaba de entrar me asesinará...—pensó - No quiero que me asesinen, así que... Discúlpenme todos, lamento decepcionarlos, pero hasta aquí ha llegado mi existencia... No tengo más opciones que rendirme ante la muerte...—sus dedos fueron soltándose lentamente del lugar al que se aferraban – Adiós... –

Una solitaria lágrima apareció en sus ojos, mientras comenzaba a caer al vacío. Esto no duró más de un segundo, ya que, inesperadamente, alguien logró aferrar la muñeca de la joven a tiempo.

Impresionada, abrió sus ojos, sin poder creer lo que veía.

- Te atrapé—oyó decir del hombre que la salvó, mientras este la subía lentamente – Menos mal que llegué a tiempo—suspiró.

Los ojos de la chica se inundaron de lágrimas, y se lanzó en un abrazo hacia su salvador.

- ¡Miroku!—exclamó entre lágrimas – No esperaba verte aquí... –

- Calma—le dijo, mientras acariciaba sus cabellos con sutileza – Todo va a estar bien ahora... –

- Tenía tanto miedo de morir en manos de ellos... que preferí lanzarme yo al vacío... –

- No te preocupes, Sango... Vine para rescatarte y sacarte de aquí –le contestó el chico con una sonrisa, mientras le ayudaba a levantarse.

(Aclaración: Quizás ustedes se preguntarán... ¿Por qué Sango puede abrazar a Miroku sin problema, mientras que Kagome no podía ni tocar a Inu Yasha?

Eso se debe a que las almas de Miroku y Sango se encuentran muy cerca de sus respectivos cuerpos (en realidad, están uno al lado del otro). Además, estos se rozan, por lo que hay una especie de "puente" entre los espíritus de ambos, por lo que no tienen problema en ir y venir por los cuerpos en esta situación.

De todos modos, si ambas almas se fusionaran, estas podrían rápidamente separarse y volver a su sitio original (en este caso, el cuerpo de cada uno).

En cambio, el cuerpo de Kagome se encontraba a mucha distancia del de Inu Yasha, por lo que cualquier contacto entre ambos podría ocasionar la fusión de sus espíritus, y como el alma de la princesa no tendría dónde regresar, se quedaría en el cuerpo del chico.

Espero que les haya quedado claro n.nU Sino, me lo dicen y yo trato de explicárselos mejor :D)

(Perdón por repetir tantas veces la palabra "cuerpo", pero no se me ocurrió ningún buen sinónimo para reemplazarla n.nU También me disculpo por tan larga aclaración XD Ahora, no los molesto más. Continuemos con la historia... n.n)

- Mi pregunta es... ¿Cómo lo haremos? –

- Del mismo modo en que tu llegaste aquí... Por el techo—le contestó él.

Luego de aquello, ambos comenzaron a trepar hasta llegar al tejado, intentando caminar por él lo más sigilosamente posible, para no ser encontrados por los enemigos.

Pasando por bastantes dificultades y peligros, lograron al fin salir de la fortaleza sin ser vistos, aunque con la gran mayoría de las tropas del lugar con órdenes de encontrar a la chica.

Los jóvenes continuaron con su huída, hasta que ya no dieron más del cansancio y cayeron exhaustos al suelo.

- Ya es hora de que te des cuenta de la verdad, Sango... –

- ¿De qué verdad me estás hablando?—preguntó la chica confundida.

- Piénsalo bien... ¿Puede esto ser la realidad? –

- No te entiendo muy bien... –

- Cuando lo descubras, podrás ser al fin libre...—dijo, mientras comenzaba a desvanecerse.

- ¡No¡Espera¡No te vayas Miroku!—exclamó angustiada.

- Volveremos a vernos muy pronto, estoy seguro de ello—le dijo con una sonrisa, para luego desaparecer por completo. Sango intentó detenerlo, mas no lo logró.

- No entiendo qué quisiste decir con tus palabras—susurró al viento, y se sentó a meditar un momento – Quizás... todo esto que he vivido ha sido sólo un sueño...—dijo, luego de unos minutos de pensar intensamente en las palabras del chico.

De la nada, apareció un portal, y comenzó a desvanecerse todo lo que había alrededor.

- Es hora de salir de aquí, entonces...—dijo e hizo ingresó a él, desapareciendo en el acto.


Quienes la acompañaban prefirieron dejarla sola para que pudiese descansar, luego de que cada uno le diese un beso en la frente antes de irse.

Mientras tanto, ella reflexionaba en lo feliz que se sentía, aunque también pensaba que algo le faltaba, sin embargo no se acordaba de qué podía ser.

- Espero recordarlo pronto...—pensó, al tiempo que cerraba sus ojos y se dejaba llevar por el mundo de los sueños.

No se percató de cuanto tiempo durmió, pero cuando despertó sintió un silencio aterrador a su alrededor. Con cuidado, se levantó y se acercó a la puerta, con un muy mal presentimiento. Lentamente la abrió, saliendo de la cabaña.

Todo estaba oscuro y un frío viento corría, estremeciéndola hasta los huesos. Sus ojos no podían creer lo que presenciaban. El suelo se hallaba cubierto de los cuerpos de decenas de personas, desde niños hasta el más viejo de los ancianos de la aldea.

Quedó en estado de shock, sin reaccionar y con sus ojos muy abiertos. Cayó al suelo de rodillas, abrazándose a sí misma, como si intentara protegerse.

- No puede ser...—susurró en un hilo de voz – No otra vez... No otra vez...—sus ojos comenzaron a derramar cascadas de lágrimas - ¿Por qué tiene que volver a sucederme esto? Ellos no pueden... estar... –

Antes de terminar la frase, se levantó y comenzó a caminar a paso lento y con su cuerpo temblando de miedo. Su mirada pasaba de un cadáver a otro quedando, sin querer, sus ojos detenidos en los ríos de sangre que surgían de ellos.

Continuó con su camino, hasta que se encontró con tres cuerpos que no le permitían caminando en línea recta, como lo venía haciendo hace unos minutos.

Guiada por un extraño presentimiento, se acercó a ellos y los volteó—ya que se encontraban boca abajo—para poder apreciar sus rostros.

Grande e impactante fue la sorpresa al darse cuenta de que las caras que podía apreciar pertenecían a su madre, su padre y Ryoga, su prometido. Debido a esto, nuevamente el llanto la invadió.

- ¿Por qué?—preguntó, con su voz ahogada por las lágrimas – ¿Por qué me dejaron sola, cuando al fin pude volver a encontrarlos¿Por qué...? –

Una enorme sensación de vacío y soledad la invadía. Sintió que estaba sola en el mundo y aquello la dañaba sobremanera. Ella era una persona que no podía vivir sola, ya que dependía de la compañía de los demás para ser feliz.

Con este sentimiento de desesperanza sintió que ya no tenía deseos para vivir. Si es que todos sus seres queridos estaban muertos, ella tenía el mismo destino. No pensaba sufrir toda su vida en soledad.

- Es hora de que todo acabe—dijo, mientras su mirada se mostraba vacía.

Caminó sin rumbo hasta que encontró una katana en el suelo. La tomó y la apuntó hacia su cuello. Su rostro no mostraba expresión alguna, mas las lágrimas no paraban de caer.

- Iré a donde ustedes se encuentran... Papá... Mamá... Ryoga... –

- ¡¡Detente!!—exclamó una voz que le pareció familiar, mas no podía identificar de quién se trataba - ¡No lo hagas! –

- ¿Quién es?—preguntó perturbada, alejando la espada unos centímetros de su cuerpo.

Una silueta, indistinguible por la oscuridad que había a su alrededor, se acercaba rápidamente hacia la joven. Ésta, extrañada, se levantó y soltó la katana, cayendo ruidosamente al suelo.

- ¡¿Quién es?!—volvió a peguntar.

- Soy yo, Harumi-chan...—dijo, mientras la oscuridad que rodeaba todo comenzaba a desaparecer, dejando ver la verdadera identidad de la persona que se acercaba a la chica.

- ¿Ka-Kazuru?—preguntó confundida, mientras que se percataba de que aquello que le faltaba momentos antes para que su felicidad estuviese completa (cuando estaba a punto de dormirse), era la presencia de su hermana.

- Así es—contestó ésta, con una sonrisa, quedando frente a Harumi. Ésta iba a abrazarla, pero la sacerdotisa la detuvo – Lo siento, no podemos hacerlo... No es mi cuerpo el que está aquí, sino mi alma... Y sabes lo que sucede cuando dos espíritus se mezclan dentro de un mismo cuerpo... –

- Sí, lo sé—contestó, mientras una mueca que simulaba ser una sonrisa apareció en su rostro – Pero, si es tu alma la que está aquí, eso significa que... esto no es la realidad... –

- En eso tienes razón. Y es por ello que vine aquí, para que te dieras cuenta de la verdad. Además, quiero que sepas que jamás estarás sola... Yo estaré a tu lado cada vez que me necesites... Si no es de forma física, será espiritualmente—hizo una pausa – Te deseo suerte en lo que te queda de viaje, y que recuperes el Collar de la Pureza con éxito... –

- Gracias por todo, hermana—agradeció con una sonrisa.

Al hacerlo, todo lo que había a su alrededor desapareció, dejando solas a las sacerdotisas, frente a un portal que acababa de aparecer.

- Ya es tiempo de que me vaya. Espero verte pronto... Cuídate mucho ¿sí?—dijo Kazuru, mientras comenzaba a desvanecerse.

- Claro que lo haré. Nos vemos—cruzó el portal.


Todos comenzaron a despertar, abriendo los ojos lentamente y acostumbrándose a la poca luz que había a su alrededor. Frente a ellos, se encontraban las elfas que los habían puesto a dormir. - Veo que han despertado...—dijo una de las elfas, la de cabello atado en coletas – Y logrado sobrevivir a las ilusiones que pusimos en sus mentes... -

- Es hora de pasar a la siguiente etapa. Síganme...—dijo la otra elfa – Veremos si son realmente dignos para recibir el Collar de la Pureza... –


Notas de la Autora: Hola! Cómo están? Espero que bien n.n

Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! Lo siento! (x 10000)

Nunca me había tardado tanto en actualizar ;-;! Desde el día 16 de Octubre que no lo hago... Y no ha sido porque no haya querido, eso se los prometo! Sino que fue por todos los exámenes que he tenido en el mes y diez días (hoy 26 de Noviembre) que han pasado desde mi última actualización... Realmente me ha sido difícil encontrar momentos para escribir, además de que me atacó una repentina desinspiración que no me dejó escribir ¬¬U Por lo menos, en los últimos dos días regresó la inspiración y pude seguir escribiendo... Y aquí está el resultado n.n

Como dije al principio del capítulo, éste es más largo que los anteriores, ya que por lo general, los capítulos de "Oportunidad de Vivir" tienen 11 páginas (sin contar los espacios que debo poner entre los diálogos para que no se vean "pegados" y las notas de autora al final de cada capítulo) y este tiene 15, así que es un aumento importante n.nU Todo en compensación por el retraso. De veras espero que me perdonen, y que la calidad del capítulo no haya disminuido. Si es así, díganmelo por favor!

Bueno, ahora paso a contestar los reviews n.n (cosa que no pude hacer en el capítulo pasado...):

- Eternal Vampire: Hola! Discúlpame por no haber podido actualizar antes u.u Ya di mis explicaciones arriba de por qué no lo hice... n.nU Gracias por tus deseos de suerte :D Por lo menos, puedo decir que en todos los exámenes que di en este mes me fue bastante bien, y hasta subía mi promedio de calificaciones con respecto al semestre anterior XD) El esfuerzo valió la pena n.n También, me alegra que te haya gustado tanto el capítulo anterior.

La identidad del aldeano se sabrá en el próximo capítulo, y creo que más de alguno se llevará una sorpresa cuando se sepa quién es en realidad n.n (sorpresa agradable, por supuesto :P)

Cuídate mucho y gracias por tu apoyo! Adiós!

- Sandrika: Hola :D Como siempre, me pone muy feliz que te haya gustado el capítulo anterior n.n Cuídate, y besos para ti también!

- Meryinustar: Hola! qué bueno que lo encuentres más interesante, así dejo atrapados a más lectores en mis redes (ehm... no hagas caso a lo que acabo de decir... ya me dio por decir incoherencias n.nU) Suerte para ti también! (y yo tampoco soy muy buena para los números n.nU) Cuídate, adiós!

- K-mila-chan: Hola! Gracias por extrañarme n.n Supongo que ahora sí que me extrañaron por aquí... Con más de un mes de "desvanecimiento" de o.oU Pero ya estoy de vuelta n.n En realidad el capítulo anterior (29) no fue más corto, sino que se veía así porque siempre mis comentarios de autora son muy largos XDD Seguramente ahora sí que se ve largo esto... Perdón por no haber cumplido con el periodo de dos semanas!

Y no te preocupes por no haber posteado antes! Yo te entiendo y valoro aún más que vayas a un ciber para leer mi fic (creo que te lo había dicho antes, pero te lo repito :D)

Cuídate mucho tu también! Y gracias por tu apoyo incondicional n.n Prometo "Oportunidad de Vivir" para mucho tiempo más! (por lo menos hasta febrero, creo yo u.ú) Nos vemos! Adiós!

- Lady Dragon 84: Hola n.n No te preocupes por el retraso en leer! Yo más que nadie te entiendo! La escuela quita MUCHO tiempo... menos mal que termino con ella este viernes (1° de Diciembre) Aunque, de todos modos, debo seguir estudiando para prepararme bien para la PSU (Prueba de Selección Universitaria) que me toca rendir los días 18 y 19 de Diciembre. De ella depende mi futuro :S

Siempre tomo en cuenta los reviews que me mandan, además de que los espero con muchas ansias n.n Trataré de contestarlos siempre que pueda!

Me alegra que te haya encantado el capítulo anterior y que te haya dejado intrigada n.n Y con esos halagos que me das, vas a dejar mi orgullo por el cielo XD Aunque es mejor ser humilde :P

La identidad del aldeano será revelada en el capítulo que viene, así que aquello seguirá siendo un misterio por un tiempo más n.nU Por lo menos Inu, Harumi, Sango y Miroku ya pasaron la primera prueba... ahora sólo les falta la segunda... (Prometo que no será tan larga como la anterior n.nU Además, será más sencilla...)

Gracias por tu apoyo! De verdad lo aprecio mucho! Tanto como a ti :)

Cuídate! Suerte en todo! Adiós!

- Yeuss: Hola! Que bueno que te haya gustado el capítulo :D

Es mi trabajo dejarlos con intriga XD Me gusta hacerlo n.n Así quedan con más ganas de leer y el fic no se pone aburrido (no me gusta escribir capítulos de relleno, como supongo que a ustedes no les gusta leerlos...)

Yo creo que todos queremos y necesitamos vacaciones n.nU Sobretodo a esta altura del año... Pero no te preocupes, ya llegarán n.n

Cuídate mucho! Nos vemos :D Adiós!


Hace tiempo que no contestaba reviews... Me entretiene mucho hacerlo, además que es una forma de contacto más personal entre los lectores (ustedes) y la autora (o sea yo XD)

Gracias a la gente que siempre me escribe, y a la que no, también, por darse el tiempo de leer mi fic n.n

Les tengo que informar algo... Quizás la espera entre el capítulo 30 y el 31 también sea larga (espero que no tan larga como la anterior o.o), debido a que tengo que prepararme para la PSU (como le explicaba a Lady Dragon), la cual es el 18 y 19 de Diciembre. De ella depende que entre a la Universidad, así que le tengo que poner todas las ganar y gran parte de dedicación para que todo salga bien y como yo espero n.n Por ello, pido su comprensión :)

Después del 19... ya tendré muuucho tiempo libre para escribir y escribir hasta el cansancio (o hasta lo que me permita la inspiración :P) Así que espero que me entiendan n.n

Bueno, sin más que decir, me despido!

Cuídense mucho! Y les deseo éxito y suerte en todo lo que hagan!

Adiós!

...-:Dany-Chan:-...


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fotolog . com/ dany (guión bajo) chan (guión bajo) draws y kawaiidanychan . deviantart . com (donde regularmente subo mis dibujos y wallpapers) Por favor visítenlos y déjenme sus comentarios n.n