Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Cada príncipe con su color.
Summary: "¿Príncipes azules? Claro, sí que los hay… en las películas animadas de Disney que ven nuestras hermanas pequeñas y nosotras a escondidas. Mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." Todos Humanos. Bella&Edward
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque es la que revisa y corrige las cosas que a esta floja y despistada se le pasan :)
Capítulo 1: Príncipe azul.
Esta es una historia de amor –ya quisiera yo– más bien, esta historia trata sobre la búsqueda de tan deseado sentimiento.
Una chica que lo tenía todo: un trabajo estable, amigos ejemplares, un cómodo apartamento, un cuerpo hermoso y la ciudad de Nueva York a sus pies, y claro, lo único que falta para cerrar tan hermoso cuadro; un novio de ensueños.
Prácticamente lo tenía todo, todo lo que una mujer en sus veinte y tantos años puede desear. Es una temprana edad para que la vida te sonría de esa manera, ¿no creen?
Bueno, quizá eso pensó el sujeto de allá arriba porque no encontró nada mejor que ponerse a jugar con mi hermosa y perfecta vida a diestra y siniestra sin previo aviso. Digo, Big daddy, podrías haber enviado una tormentita o algo para anunciar el desastre emocional que ibas dejar caer sobre mí…
Todo partió el veintidós de enero del año mismo, con una pequeña pijamada entre mujeres totalmente maduras para su edad, tanto así que las peleas de almohada habían quedado en el olvido, siendo reemplazadas por la guerra de comida chatarra…
— ¡Mis amores, han llegado! —Rosalie estaba frente a mí con dos paquetes de papas gigantes en sus manos y una sonrisa digna de un comercial pepsodent.
Rosalie Hale, una de mis mejores amigas debido a que su querida madre se juntaba a cotillear junto a la mía desde que estábamos en la panza. Rubia, curvilínea, barwoman y una perra con todas sus letras y significados. ¿Amor? Esa palabra no la encontrarás en su léxico y puede que te conteste con un: "¿Amor? ¿Qué es eso? ¿Se come?" Sí, es sumamente probable.
— Oh, no digas nada, Rose me tuvo en el super cerca de una hora para decidir cuál de estos dos traer —Jessica levantó una botella de tequila y otra de vodka mientras se encogía de hombros.
Jessica Stanley, la segunda mejor amiga de esta chica que les cuenta la historia desde sus años en la secundaria. Recatada, tímida y no por eso menos hermosa. Nunca le habíamos conocido un novio a lo largo de nuestra amistad, así que puede que haya sido víctima de citas a ciegas que terminaron en completo desastre, solo puede.
— Típico de Rose —rodé mis ojos y besé a ambas en sus mejillas— Adelante, la baticueva las espera —les hice una reverencia para que pasaran por un costado de mi.
— Bien, ¿Qué abriremos primero? Yo digo que el tequila —comentó Rosie, quitando ambas botellas a Jessica—. Hoy quiero emborracharme.
— ¿Penas de amor? —le preguntó Jess, con una pequeña sonrisa en su rostro.
— Princesa, ¡por favor! —una sonrisa arrogante se plantó en los labios de Rosalie, entorné mis ojos— Así que ¿Tequila? —las tres sonreímos a la par y nos sentamos en el suelo de mi sala de estar, donde anteriormente había puesto uno de mis tantos cobertores.
— Noche de chicas, ew —Edward pasó por un costado de nosotros— Pero tienen Tequila, me agrada —nos robó un cortito de Tequila, las chicas comenzaron a quejarse mientras él reía— Egoístas, tienen una puta botella para ustedes y no le dan un cortito a Edward.
—Ya basta, Ed, dijiste que no molestaría esta noche, ¡vete! —me puse de pie y lo empuje hacia la salida— Y recuerda, siempre condón, no quiero tener que llevarte a urgencia nuevamente por problemas con tu amigo —Edward hizo una mueca recordando, creo yo, aquella vez en que su miembro había quedado tan duro como una roca debido a una reacción alérgica.
— No bebas tanto, cariño. Nos vemos más tarde —beso mi frente y se perdió por el pasillo.
Edward Cullen, ¿quién fue el idiota que dijo que una chica y un chico no podían ser amigos? Nosotros dos éramos la prueba viviente de que todo es posible en esta vida. Ya, Edward tiene un cuerpo de infarto, también era bastante excitante verlo trabajando en el taller de autos todo engrasado y el idiota también tiene una boca que se ve apetecible, pero el tan solo pensar donde ha estado esa boca, se te quitan las ganas.
Y así es como empieza esta historia.
La noche pasó lentamente, bebimos unos cuantos cortos de tequila y jugamos a las veinte preguntas como siempre. Lo mejor de estas juntas era escuchar las historias picantes que Rose tenía para compartir, su sabiduría en el ámbito sexual era increíble, era la maestro Yoda del sexo.
— Ya, pero qué más da un revolcón bueno… —modestamente se encogió de hombros— La única de nosotras que puede decir sin miedo a quemarse "He encontrado a mi príncipe azul" es Bella y punto —Rose se cruzó de brazos e hizo un puchero. Me levanté lentamente de mi lugar y comencé a saludar como una Miss mundo.
— Gracias, gracias —empecé a repartir besos al universo. Rosalie rió cuando Jessica me lanzó uno de los cojines.
— Señor perfecto, lo había olvidado por un segundo —Jess sonrió suavemente— ¿Dónde está en estos momentos? Mañana es su aniversario, ¿no?
Suspiré, tomando asiento junto a mis dos grandes mejores amigas.
Mi príncipe azul, como le dicen Rosalie y Edward. Señor perfecto, como Jessica suele llamarle. Michael, Mike, amor, pedacito de ternura, cuchurrumín, como le llamo yo. La perfección en persona, la caballerosidad con patas, el mejor hombre que mamá Newton pudo creer junto a papá Fredd –que en paz descanse– y era todo mío desde hace cuatro largos y maravillosos años.
Recuerdo como si fuera ayer cuando nos conocimos…
…
— Jodidos zapatos de tacón, los odio, juro que los odio.
La noche anterior había estado lloviendo a cantaros, las lágrimas de nuestro buen amigo Jesús. El solo llora para jodernos, estoy segura de eso. Las calles de la gran ciudad estaban prácticamente inundadas y yo aquí, caminando con unos tacones de siete centímetros de alto porque a mi querido jefe le había dado la gana en cambiar la política de la empresa.
"Mas elegancia, menos guarrerio"
¿Quién demonios se iba a fijar, en un centro de llamados, que zapatos andabas trayendo?
Estaba tan enojada tratando de avanzar por la calle sin caer y romperme la cabeza, que no alcancé a retirarme cuando la luz del semáforo dio verde y las bestias echaron a andar sus Monstertrucks, o como vulgarmente les llamo "taxis", fue demasiado tarde cuando levante la vista y vi las farolas avanzar.
¡Bienvenido sea el tsunami!
— Lo que me faltaba, estar completamente empapada ¿Qué más, huh? ¿Qué es lo que quieres de mi? —rodé mis ojos y seguí caminando, completamente humillada. Estaba toda empapada, mi hermoso abrigo color crema estaba absolutamente arruinado y no tenía dinero suficiente para la tintorería, genial— Solo falta que comience a llover nuevamente, es lo único.
Y como si el muy simpático me escuchara, las gotitas empezaron a caer de a poco.
De a poco, hasta que finalmente la lluvia te calaba los huesos.
"Today was a fairytale, you were the prince. I used to be a damsel in distress…" (1)
— ¿Edward? —contesté mi teléfono celular rápidamente.
— ¿Dónde demonios estas Isabella? ¿Es que no te has dado cuenta de cómo está lloviendo? ¡Joder, no quiero tener que limpiar tus mocos de nuevo!
— ¡Hey! —murmuré enfurruñada por su actitud. Solo había sido una vez y por fuerza mayor— La lluvia me atrapó en medio del recorrido a casa, estoy empapada, parezco una rata Ed ¿no puedes venir a buscarme?
— Lo siento pequeña, Emmett se adueño de La abuela, la camioneta no está conmigo ahora —solté un leve gemido de decepción. Tenía la leve esperanza de que La abuela me salvara de este calvario— Escóndete en algún lugar, enseguida voy por ti ¿sí? Dime donde estas.
Uh.
Comencé a mirar a mí alrededor hasta que encontré un lugar seguro bajo unas escaleras de incendio de un edificio. Me acomodé debajo de ellas, lograban detener la lluvia pero no del todo, aún se escapaban unas que otras gotas por entre los orificios de la escalera.
— Estoy en la Avenida Lawrence, frente a la estación de metro que tiene el mismo nombre, bajo unas sucias escaleras —me quejé. Edward soltó una risita al otro lado del auricular.
— Bien, quédate ahí, llego en unos diez o quince minutos —suspiré aliviada. Si lo tuviera frente a mí en este momento lo besaría, juro que sí.
— Te amo Eddie, eres el mejor.
— Lo sé cariño, no es necesario que lo digas.
Suspiré al colgar mi teléfono, los dientes me castañeaban y estar toda empapada no me servía de nada, traté de entrar en calor frotando mis manos, pero estaba perdiendo el tiempo.
Y ahí fue cuando todo cambió.
Sentí un leve peso en mis hombros, fruncí el ceño y giré mi cabeza hacia la izquierda. Ahí había un chico, un chico realmente hermoso cabe decir. Su cabello estaba todo empapado y pegado a su frente, lo desordenó con su mano y me sonrió con calidez, tenía unos ojos calipso que gritaban para que te perdieras en ellos.
Creo que ahí fue cuando me enamoré de él.
Estaba utilizando una polera de manga corta, bajo todo este frío. Claro, porque caballerosamente se había retirado su chaqueta y la había colocado sobre mis hombros con destreza. ¿Cómo se responde a un trato así?
"Hey, ¿quieres casarte conmigo y ser el padre de mis hijos?"
Probablemente saldría arrancando despavorido.
— Muchas gracias —susurré, aun un tanto embobada por su presencia.
— Solo hice lo que cualquier hombre haría cuando ve una damisela en apuros —me guiñó uno de sus hermosos ojos y me sonrojé. Desde que tenía catorce años que no me sonrojaba de esta forma, no desde que Ben me había robado mi primer beso, ¡contrólate Isabella!
— En realidad, no cualquier hombre lo hace —bufé y me cubrí un poco más con su chaqueta. Un suave olor a menta cubrió mi nariz. Ah, Dios — Era hombre el que pasó a toda velocidad con su vehículo y me dejó así.
— Me disculpo por él, entonces, algunos han olvidado la caballerosidad —le sonreí ante sus palabras, sonrisa que me correspondió.
Ah, sí hasta su sonrisa era de ensueño.
No sé si fueron sus ojos, o aquella cálida sonrisa que me brindó.
Pero en ese efímero momento supe que él era el indicado.
El elegido.
Mi propio príncipe encantador.
— ¡Isabella, mueve tu trasero rápidamente y ven aquí! —Abrí mis ojos ante el grito de Edward— ¡Se me están congelando las bolas, Bella, apresúrate! —suspiré y entorné mis ojos. Me sonrojé levemente debido a la forma de hablar de Edward, ¡me estaba dejando en verguenza el muy maldito!
— Sería de mucha utilidad si le enseñaras un poco de caballerosidad a ese troglodita de allá —comencé a sacar la chaqueta lentamente de mis hombros pero una de sus manos me detuvo en pleno proceso.
— Déjatela, solo espero que tu novio no se moleste —hizo una mueca de decepción con sus labios.
— Oh, gracias —volví a sonreír como boba enamorada a primera vista— Y él no es mi novio, ni en sueños ¿Edward? Ew.
— ¡Isabella, va a terminar la maratón de The Walking Dead y me la perderé por tu jodida culpa!
— Nos vemos, Isabella —mi nombre sonaba como música en sus labios. Asentí en su dirección aun sonriendo y corrí con su chaqueta en mis hombros, hacia donde estaba el idiota de mi amigo.
Al llegar a casa ese día recordé que no le había preguntado su nombre.
Pero no fue problema alguno, porque al revisar los bolsillos de la chaqueta encontré un pequeño papel doblado con una letra estilizada que decía claramente:
"Michael Newton – 89264747"
O como Edward le puso desde ese día: Mi príncipe azul.
…
— Seh, mañana se cumplen cuatro fabulosos años —hice un mohín con mis labios— Oh, pero el pobre tiene que trabajar hasta tarde el día de hoy en el buffet de abogados —limpié una lágrima imaginaria de mis ojos— Así que no habrá nada de acción para mi esta noche, por eso las necesito a ustedes.
— Joder, no —Rosie comenzó a negar con su cabeza rápidamente, sus bucles rubios despeinándose dándole así un aspecto salvaje— Puede que una o dos veces haya estado con dos hombres a la vez, pero una orgía lesbica no está entre mis más preciadas fantasías sexuales.
— Demonios Rose, y yo que tenía tantas ganas de tocar esas enormes sandías que tienes justo ahí —piqué con mi dedo índice uno de sus voluptuosos pechos. Créanme, Pam Anderson es totalmente plana junto a ella, y son cien por ciento reales.
— Lo siento Bells, pero no podré quedarme hoy con ustedes, solo vine a hacerles compañía por un rato —Jess hizo una mueca con sus labios mientras se ponía de pie— Debo preparar unos apuntes para la Universidad, me queda mucho trabajo por hacer —terminó apenada.
— No te preocupes, luego quedamos para hacer otra de estas pijamadas —Rose asintió y besó la mejilla de Jessica a modo de despedida.
Acompañé a mi amiga hasta la puerta de mi humilde morada, me despedí con un beso en su mejilla y justo cuando estaba a punto de cerrar la puerta comprendí que si lo hacía la nariz de Jessica quedaría partida –o tal vez el golpe finalmente la arreglaría–.
— ¿Qué sucede Jessie? —le pregunté al encontrarla ahí aún.
— Realmente, realmente lo siento —me dijo, con la angustia en sus ojos. Fruncí el ceño sin entender el porqué se disculpaba— Espero te vaya bien mañana con Michael, dale saludos de mi parte —sonrió.
— Gracias dulzura, yo le haré llegar tus saludos —le sonreí en respuesta, aún un tanto desconcertada, y cerré la puerta cuando Jessica desapareció por el pasillo— Bien, solo somos tú y yo cariño —fregué mis manos juntas y sonreí con malicia.
— Ya te dije que no pienso jugar contigo, por mucho que mi flor necesite ser aguijonada —reí por las ocurrencias de mi rubia amiga— Ven, acércate —palmeó el sofá junto a ella— Háblame de lo que tienes planeado para Mike mañana, son cuatro putos años siendo follada por el mismo hombre. ¡Mujer!, no sé cómo puedes.
— Eso, cariño, se le llama ser innovador —le contesté mientras me echaba un puñado de papas fritas a la boca— Otras personas le llaman amor —y le guiñe un ojo.
— ¡Oh vamos, Isabella!, bien sabes que el amor es solo un estado de estupidez transitorio —rodé mis ojo ante la respuesta que siempre daba y yo ya sabía de memoria— Digo, tan solo hay que mirar tu cara de idiota para darse cuenta de que mi teoría es completamente cierta…
— Oh, silencio mujer —sonreí entornando mis ojos— No haré algo tan elaborado —me encogí de hombros restándole importancia— Lo normal supongo: Una cena a la luz de las velas y luego la mejor noche de pasión que podrías imaginar. Y para eso, tengo mi vestido de sexo espontáneo preparado.
— Oh Dios santo, ¿El vestido que tiene cierre por toda la delantera? —asentí mordiendo mi labio inferior— Mierda, hasta yo me puse cachonda de tan solo imaginarte con el…
— ¿Estás reconsiderando el jugar un rato conmigo? —le pregunté moviendo mis cejas sugestivamente.
— Tranquila, la imagen mental se fue tan rápido como llegó —Rose le quitó importancia con su mano y nos largamos a reír.
Bien, esta sería una larga noche…
… Por qué lo que viene a continuación no es para nada grato, al menos no para mí.
Vamos desde un principio… Ya que mi elegancia se fue al comenzar con esta historia y no presentarme como una dama de mi categoría debe hacerlo –puede que haya exagerado algunos aspectos al inicio de esto–:
Mi nombre es Isabella Swan, soy una normal castaña de los vecindarios bajos de la gran manzana y estoy en mis veintisiempre. Vale, está bien, hace tres meses atrás aproximadamente –el trece de Septiembre para ser exactos– cumplí mis veinticuatro años. Trabajo en una compañía de llamados ¡El trabajo que toda mujer desearía tener! Estoy informada de los chisme que rodean a la gran manzana las veinticuatro horas, los sietes días de la semana, y vivo en un modesto apartamento que está ubicado junto al subway con mi mejor amigo. Hace cuatro años que estoy viviendo mi cuento de hadas ya que conocí al hombre perfecto, al sueño americano, mi héroe, mi príncipe azul…
Por lo menos, en ese entonces así era como lo veía…
...
Café y unas cuantas –muchas– tostadas, que mejor manera de comenzar un fantástico día, los pájaros cantan a las afueras de mi hogar y el perro de la vecina ladra dándome la bienvenida a un nuevo día con ese hermoso sonido. Ah, la vida es tan hermosa…
Listo, mi dosis de optimismo recomendada por mi nuevo mejor amigo el señor psicólogo ya estaba lista, ahora volvamos a la realidad…
Café, sí, eso estaba listo; tostadas, una pila a mi derecha junto al tarro de la mermelada, las papas fritas y el helado; ¿pañuelos? A mi izquierda cerca del control para la televisión; ¿alcohol? Acabé la botella de vodka anoche; ¿pijama? La vestimenta clave para este día.
¿La causa?
"La única de nosotras que puede decir sin miedo a quemarse 'He encontrado mi príncipe azul' es Bella y punto"
Esas fueron las hermosas y dulces palabras de mi querida amiga Rosalie hace dos noches atrás, palabras en las que yo también creía firmemente, hasta que encontré una respuesta para ellas, aquí te van Rose: No tuve miedo a quemarme pero lo hice, y mierda, duele.
¿Recuerdan que Michael y yo cumpliríamos cuatro años de relación la noche anterior? Ya, pues esa no era la única celebración del tan esperado día. Mike y Jessica –sí, la misma que con anterioridad llamé una de mis más grandes mejores amigas– cumpliría dos años de apuñalarme por la espalda.
Ahora entiendo porque nunca le conocimos novio.
¿El Príncipe azul?
Lo siento Rose, pero era el sapo equivocado y me tomo cuatro años darme cuenta de que cuando yo le daba la espalda por cinco segundos la bruja del cuento aparecía con su podrida manzana.
Y vaya bruja, porque con esa nariz el papel le quedaba como anillo al dedo.
¡Lo dije Jessie, tú y tu nariz de gancho pueden quedarse con ese intento de príncipe encantado!
— Adiós mundo cruel, bienvenidos sean Ryan Gosling y Rachel McAdams ¡Bienvenida depresión post-ruptura! —y para seguir con el cliché en esta historia, voy a rebanarme los sesos viendo The Notebook.
Prendí el televisor y le di play a mi –bastante rayado- DVD, la película comenzó a rodar y me preparé mentalmente para un día de llantos, gritos y '¿por qué a mí?' que solían salir con este tipo de filmes.
Siempre he pensado que las mujeres tenemos una vena masoquista demasiado desarrollada. ¿Cuál es el afán de mutilarnos mentalmente con romances que nunca sucederán en la vida real? Soñar es gratis dicen por ahí, como también lo es ver este… no, olvídenlo, pasar un día deprimida viendo películas y comiendo hasta reventar no es gratis en absoluto.
Primero: La chatarra que se come para pasar las penas cuesta su dinero, sobretodo la cantidad descomunal de comida que tendemos a comprar, como si el mundo se acabara debido a la perdida, engaño y/o 'no eres tú, soy yo' que hemos vivido recientemente.
Segundo: Pañuelos. Nuestros buenos amigos los pañuelos, esos que nos ayudan a quitar la máscara de nuestra cara luego de llorar por horas y parecer un mapache al final.
Tercero: Cuenta telefónica. A mí no me van a mentir diciendo que los cien mensajes de texto que aparecieron en la carpeta de enviados de su teléfono móvil se mandaron accidentalmente.
Bonustrack: En caso de que seas una completa inepta y/o muy cobarde para romper las leyes de la piratería, el arriendo también te hace gastar, no tanto si están en el dos por uno.
Y así podría estar todo el día nombrando las cosas en la lista de "Cuánto dinero se gasta al ser engañada por un imbécil bueno para nada y la rata de tu BFF" en vez de estar viendo la desgarradora película que tengo en mi pantalla, la cual refriega en mi cara algo que nunca tendré porque sencillamente no existe ¿Qué hombre en la faz de la tierra se daría el tiempo para escribir trescientos sesenta y cinco cartas? Ninguno, ni siquiera una mujer loca de amor lo haría al pensar en su salud y prevenir la tendinitis en su mano.
"Time, it needs time to win back your love again. I will be there, I will be there. Love, only love…" (2)
Ahm, si, esto es vergonzoso pero puede que mi ringtone este acoplado a mi estado de ánimo –el cual cambia a Walking on sunshine cuando voy a mis citas con el psicólogo, solo si se da el caso–.
— ¿Diga? —pregunté, echándome un puñado de papas a la boca mientras observaba la perfección de Ryan Gosling en mi plasma. Ese hombre era irreal, como desearía ser yo la que rodeara su cintura con mis piernas, se debe sentir tan exquisitamente deli…
— ¿Es un buen momento? —me quedé en silencio unos segundos tratando de entender como una persona puede ser tan insensible y preguntar eso cuando ni siquiera se cumplían veinticuatro horas del horrendo suceso, además, había arruinado mi divagación con Ryan — Bella, por favor escúchame —y el muy idiota cree que con ese tonito de súplica ablandará mi corazón.
—No hay nada más que decir Mike —susurré, pausando la película y acurrucándome un poco más en el sofá— Una imagen vale más que mil palabras ¿no? Y, enserio, eso más que una imagen era una película porno rodando frente a mis ojos.
— Yo… Bella, yo no quise, todo sucedió tan deprisa que yo… —siempre me había gustado la voz de Michael, era ronca y rasposa, digna de un programa radial… pero en plan idiota era todo un asco— Déjame explicarte como pasó todo…
— Oh tranquilo, lo recuerdo muy bien —fruncí el ceño molesta— El veintiséis de Enero del dos mil diez, nuestro segundo Aniversario fue igual a yo, esperando como idiota con una cena hecha en casa hasta las tantas de la madruga porque el señor tuvo que trabajar —solté una pequeña risita con desdén— trabajar, en la fábrica de bebés supongo.
— Lo siento —se disculpó con tal pesar que por un segundo estuve a punto de ceder.
Hasta que escuché "¿Qué es lo que haces amorcito? ¡El baño de burbujas te espera corazón… y ya estoy dentro!" la voz era tan malditamente familiar para mis oídos que me estremecí de ira.
Y yo que la describí como alguien tímido y recatado. ¿Dije que Rosalie era la perra con todas sus letras? Déjenme corregir eso por favor…
Dos años jodiendo a mi persona.
Dos años en los que pudo haberle pegado cualquier enfermedad venérea en su minúsculo aparato reproductor y yo ni enterada.
Cuatro años de insatisfacción sexual y orgasmos fingidos para que el muy pelotudo se atreva a cambiarme por otra.
¡Y no! ¡No soy una jodida despechada!
— Tú sabes que te amo y siempre lo haré —susurró rápidamente. Eso es hombre, estruja lo que queda de mi corazón— Pero Jessica y yo estamos hechos el uno para el otro, ella es la luz de mi vida, el brillo de mis ojos, el aliento que respiro, la razón de mi existir en esta tierra… —Dios, he encontrado al nuevo Shakespeare.
— Ve a tomar tu baño de burbujas, amorcito —le respondí, casi golpeándome a mi misma por haber dicho lo último con los celos plasmados en mi voz— Y dile a la señorita Jessica que refriegue bien tus pelotas, haber si de ese modo te das cuenta de que tienes unas.
Bueno, creo que Rose tenía razón después de todo.
¡Les presento a su príncipe azul señoras!
Lástima que ya no sea mío.
¿Y qué más da? El azul ya está pasado de moda.
(1) Today was a fairytale – Taylor Swift.
(2) Still loving you – Scorpions.
¡Buenas Tardes!
Aquí les traigo el primer capitulo de esta historia, mientras esperan por "Primerizo" que ya está a manos de mi duuuulces beta :3. ¡Espero sea de su agrado! no me demoraré mucho con los capitulos, así que lo mas probable es que actualice una vez por semana como hago regularmente, también me gustaría agradecerles por sus reviews, alertas y favoritos. Oh, y decirles que... leo todos y cada uno de sus reviews, ¿no les molesta que no conteste, cierto? porque por ahí, alguien –Aleja– me estaba molestando por no responder los rr, es que soy tan jodidamente floja, lol ¡pero que sepan que los leo tooooooooooooodos!
¡Muuuuuuuuuuchas gracias a todas por el apoyo!
nos estamos leyendo luego.
Lamb.
