Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Cada príncipe con su color.

Summary: "¿Príncipes azules? Claro, sí que los hay… en las películas animadas de Disney que ven nuestras hermanas pequeñas y nosotras a escondidas. Mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." Todos Humanos. Bella&Edward


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque es la que revisa y corrige las cosas que a esta floja y despistada se le pasan :)


Capítulo 2: Príncipe oscuro.


Una semana había pasado del desagradable suceso.

Una semana en la cual solo había visto películas románticas para darme puñaladas –masoquistamente– en el corazón. Edward se encargaba de limpiar los pañuelos que yo botaba incesantemente al suelo luego de llorármelas todas. La última película que había visto era Love Story.

Nunca debí hacerlo.

"Amar significa no tener que decir nunca lo siento".

En esa parte en específico yo me había deshecho en lágrimas recordando al idiota de mi ex.

Jodido idiota.

Te odio.

Mentira.

— ¿Sabes? Es gracioso verte hacer todas esas muecas mirando a la nada, pero… ¿Estás bien? ¿Estás segura de que no falla nada ahí dentro de esa cabecita? —Edward le dio unos tres golpes a mi cabeza con su dedo índice, sacándome fuera de mis pensamientos.

— Solo estaba… pensando.

— ¿En qué? —preguntó, tomando asiento junto a mí en el sofá y prendiendo la televisión despreocupadamente.

— Nada en particular —mentí. Edward se encogió de hombros y dejó cualquier canal en la televisión. Suspiré acurrucándome más entre los cojines que adornaban el sofá.

— Deja eso, por favor.

— ¿Dejar qué? —le pregunté, viendo pero no viendo a la vez lo que sucedía en la televisión.

— Esa actitud de mártir. Mike te ha jodido, sí —me encogí inconscientemente ante la realidad de los hechos—, Jessica te ha jodido también. Has sido jodida al doble, supéralo.

Bah, ya lo superé —sí claro.

— Deja que me ría un momento —Edward soltó una fingida carcajada— Ahora, hablemos en serio, y basta de bromas Isabella, esa última fue buena —fruncí el ceño cuando utilizó mi nombre completo— Y si sigues así, te diré Isabella para siempre.

— Es mi nombre, idiota, me han llamado a lo largo de una vida Isabella, ¿por qué debería molestarme?

— ¡Porque no te gusta! Te gusta Bella.

— Tú me pusiste Bella, a ti te gusta.

Exacto.

— Será mejor que vaya a hacer algo para desayunar, ¿quieres algo? —le pregunté mientras me ponía de pie lentamente, no estaba de humor ni siquiera para conversar con Edward. Cuando iba a pasar por enfrente de él, tiró de mi mano haciendo que cayera sentada sobre su regazo— Ed…

— Ya basta, ¿me escuchaste? No es el último hombre en la tierra, por todo lo santo, tienes, ¿qué?, ¿treinta años? —Lo golpeé en el pecho por aquella blasfemia que había hecho, ganándome una sonrisa de su parte— Sonríe pequeña, no me gusta verte así.

— ¿Y ahora? —hice una mueca con mis labios, tratando de formar una sonrisa. Edward rodó sus ojos y puso ambos de sus dedos índices en la comisura de mi boca, estirándola para así formar una sonrisa— ¡Eduad!

— Ahora sí —cuando dejó mi boca en libertad, deposito un adorable beso sobre mi mejilla. Me había dolido la brutalidad de su inocente broma— Ve a hacerme unas tostadas, mujer.

— No sé porqué soy tu amiga. Me tratas mal, me tratas como una jodida esclava, ¿qué he hecho para merecer este tipo de amigos, señor Jesús? —miré al cielo y alcé mis brazos de manera teatral.

— Eres mi amiga porque me amas, dulzura —sonreí sin poder evitarlo—. Ahora, aliméntame.

Puto idiota… —susurré camino a la cocina. Escuché su risa a lo lejos, mientras subía el volumen de la televisión.

Ah, después de todo, no sé qué haría sin mi idiota.

Estaba preparando unos huevos revueltos a lo Bella Swan, cuando el timbre sonó incesantemente. Fruncí el ceño, apagando el sartén y dejando la cuchara de lado. ¿Quién sería a estas horas de la mañana? Me limpié las manos con el paño de cocina y me encaminé hacia la puerta principal que estaba cerca de donde me encontraba.

Edward siempre me decía que mirase por la pequeña mirilla que tenía la puerta.

Yo la encontraba innecesaria, y él seguía diciendo que algún día iba estar Jason con un cuchillo en su mano al otro lado.

Bueno, las personas frente a mi eran incluso peor que Jason y Freddy Krueger juntos.

— Bella, por favor déjame explicarte como sucedió todo.

— Mike, vete de mi departamento, ahora —murmuré entre dientes al espécimen que tenía frente a mí.

¿No podía simplemente dejar las cosas como estaban? Él se había enamorado de Jessica y viceversa, yo había pasado al olvido. Adiós, entendí el mensaje, tampoco soy estúpida. ¿Cuál era el afán de aparecerse en el portal de mi casa? ¿Torturarme? ¡Fueron cuatro putos años, dos de ellos al caño! Todo porque el hombre acá no tenía bien puesto los pantalones.

— ¡Bells, escúchanos, por favor!

Y ahí estaba ella, la que solía ser mi amiga, nueve años de amistad perdida por un hombre. ¿Tanto le costaba decirme? "Hey, Bella, me enamoré de tu chico ¡Y él me corresponde! ¿Nos dejarías ser felices por siempre?" Yo era la mejor amiga del mundo, no habría puesto peros ¡Habría llorado a lo más un mes entero pero los habría dejado en paz! Pero no, mientras el idiota se acostaba conmigo al otro día tenía una maratón de sexo con esta remilgada.

— No necesito escucharlos, es mejor que se vayan, se los digo enserio —ambos hicieron una mueca en mi dirección— Mira, estoy tratando, realmente estoy tratando de no dejarte sin descendencia y a ti —apunté a Jessica despectivamente con mi dedo— de no arreglarte esa nariz que tienes, Froot Loops.

— ¿Por qué demonios te demoras tanto? ¡Joder, estoy tan duro que duele! ¿Quién llama a esta hora?

Ah, y el muy inteligente se puso detrás de mí y sacó la cabeza por la puerta.

— ¿Ed-Edward? —Michael miró a Edward sin dar crédito a sus ojos.

— Uh, hola idiota —Edward le hizo una seña con su mano, levantando su dedo medio educadamente, y luego observó a Jessica— Y hola a ti, traidora —le pegué "sutilmente" con el codo en las costillas para que se dejara de payasadas. Le dio un pellizco a mi nalga a modo de protesta.

— ¿Te estás acostando con Edward? ¿Es enserio? —Mike lucía consternado.

¿Esto era real o simplemente fantasía?

Si, acabo de robar una frase de Queen.

— Mira, estábamos a punto de tener una alocada sesión de sexo, porque, hombre, realmente lo necesito —Edward soltó una risita a mis espalda y volví a golpear su costado— Así que, cualquier cosa que quieran decir, díganlo ahora, no tengo tiempo para esta mierda.

Whoa, ya veo cuanto te ha afectado lo mío con Jess —argumentó con amargura.

— ¿Y qué esperabas? ¿Qué estuviera llorando? —Solté una risita y rodé mis ojos ante sus ingenuos rostros— Vamos, ¿por qué haría eso? Tú la estas pasando bien, ¿o es que acaso has sufrido por lo que has hecho? No me iba a quedar en casa llorando por la pérdida de mi chico y una de mis mejores amigas.

— Solo veníamos a decirte que esto fue superior a nosotros, Bella. Enserio lo lamentamos, quise decírtelo en tantas ocasiones, tantas —ella tenía sus ojos cristalinos, como si estuviera a punto de llorar. Empuñé mis manos y di todo de mí para controlar mis emociones.

Habían sido nueve años de amistad después de todo.

— Sí, bueno, pero no lo hiciste Jess —me encogí de hombros restándole importancia— Lo escogiste a él, y no te lo reprocho, estás enamorada —comenté con diversión. Su rostro se crispó levemente con dolor. La mano de Edward se posó en mi hombro y me dio un suave apretón, reconfortándome— Será mejor que se vayan.

— Crees… ¿Crees que algún día serás capaz de perdonarme? —abrí mis ojos de par en par ante su pregunta.

— No lo sé, todo es muy reciente, la verdad es que el perdón es difícil, ¿sabes? Tú me conoces —alcé mis cejas y sonreí— No es una cuestión de perdón, Jessica, pero nunca confiaré en ti de la manera en que solía hacerlo, ¿responde eso tu pregunta?

— Bella, te queremos —cállate jodido cerdo asqueroso.

— Uh, que bien —volví a encogerme de hombros incómoda— Ustedes no son mis personas favoritas en estos momentos, entonces… No sé qué quieres que te diga, ¿hasta la vista?

— Hasta pronto —murmuró Mike, tomando la mano de Jessica entre la suya y entrelazando sus dedos delicadamente mientras se inclinaba levemente hacia ella y dejaba un casto beso sobre su mejilla— Es un hasta pronto.

— Por tu parte será un hasta pronto, estúpido, imbécil insensible, maldito bastardo hijo de la gran pu…

Jessica y Michael me miraban anonadados ante mi arrebato. Solo sé que sentí mi boca ser cubierta, y luego la cara de esos dos traidores fue reemplazada en mi campo visual por la puerta de mi querido departamento. Edward quitó su manó lentamente de mi boca, su aliento golpeaba tenuemente contra mi lóbulo izquierdo.

— ¿Ahora si estás más relajada, fiera? —murmuró. Asentí como respuesta— ¿Quieres que llame a Rose? —Volví a asentir, sin fuerzas para hablar— Les dimos un gran show a esos idiotas, ¿no crees? —Sonreí y asentí nuevamente— Mierda, Bella, ven aquí.

Dejé que me envolviera entre sus reconfortantes brazos. Y ahí, apoyada en su pecho y rodeado por el calor de su cuerpo me permití llorar libremente luego de haber hecho un montaje frente a dos personas que, a pesar de todo el daño, aun quería con la misma fuerza que antes.

Porque, sí, mi cuento de hadas a lo Disney estaba jodido.

Pero pronto daría vuelta la página, y comenzaría con un nuevo:

Erase una vez…

— ¿Bella?

— ¿Si? —le respondí, limpiando las lágrimas que habían caído por mis mejillas.

— ¿Qué hay sobre esa alocada sesión de sexo que nombraste? —me preguntó. No pude evitar reír y golpear sus costillas con mi codo— Me presto como voluntario para hacerte olvidar, si quieres… —movió sus cejas sugestivamente antes de dejar un beso en mi frente.

Por el momento no necesitaba nada más.

Con Edward y sus insinuaciones era suficiente.

— Dime que pateaste sus pelotas, Edward.

— Estuve tentado, créeme, pero cierta señorita solo dejaba que mi cabeza fuera visible para ellos —Rose alzó una de sus rubias cejas en dirección a Edward— ¡Ésta cabeza! —Apuntó la cabeza que sujetaba su cuello y Rosalie se carcajeó—, pervertida.

— Bella, ¿cómo te sientes, cariño? —me pregunto Rosie con dulzura, tomando mi mano suavemente entre las suyas— Si yo hubiera estado aquí ninguno de esos dos se salva, ¿por qué no me llamaste antes, idiota?

— No es culpa de Edward, ¿quién demonios iba a saber que se les ocurriría aparecer en la puerta de mi casa con tal descaro? Jodidos enfermos —negué con mi cabeza y luego la apoyé contra el respaldo del sofá— Fue realmente conveniente que Ed estuviera aquí, probablemente me hubieras encontrado tomando té con Jess y Mike si no fuera por él... o tendrías que haberme ayudado a esconder los cuerpos.

— Por la forma en la que tuve que arrastrarte de regreso a casa, me inclino por la segunda —Edward sonrió y desordenó mi cabello— Pequeña, te llevaré a despejar la mente, ¿qué me dices de eso Rosie? ¿Me apañas?

— ¿Irá ese amigo tuyo que parece un mastodonte?

— Llamaré a Emmett si es lo que quieres —Edward rodó sus ojos y se puso de pie, mientras sacaba su teléfono celular del bolsillo y comenzaba con las llamadas.

Mierda, ese amigo de Edward es toda una bestia Bells, te dejaría probarlo por esta noche, ¿qué dices bebé? —Rose me guiñó un ojo y no pude evitar soltar una carcajada debido a su ocurrencia.

— ¿El mismo que te dejó sin poder sentarte por dos días enteros? No gracias, aprecio mi integridad física.

— No sabes lo que te pierdes cariño, no sabes absolutamente nada.

— ¡Todo listo! —Edward se tiró en el sofá, justo en medio de Rosalie y yo. Su brazo derecho rodeando los hombros de Rose mientras que el izquierdo rodeaba los míos— James y Vicky nos esperan en su club —Rose y yo nos observamos sin saber de quienes hablaba— ¿El rubio y la chica pelirroja? —Edward rodó sus ojos y suspiró— Como sea, Emmett estará allá en unos minutos y nos estará apartando una mesa —besó mi mejillas sonoramente. Su característica sonrisa ladina apreció en su rostro— Es hora de que el hada madrina utilice su magia, las espero aquí chicas.

Irse de juerga.

La mejor solución para olvidarse de los infortunios que atormentan mi vida.

Una hora después estábamos fuera del club del que los amigos de Edward eran dueños.

"Desquicio"

Comencé a sospechar varias cosas acerca del pub cuando estábamos en la fila. El local por fuera tenía una rudimentaria bastante peculiar, el letrero donde rezaba el nombre del lugar era bastante escalofriante a la vista y lo que destaca era que toda la gente usaba vestimentas negras, rojo sangre y uno que otro acabado en blanco o morado. Rosalie y yo desentonábamos completamente con nuestros vestidos; el de ella amarillo patito y el mío –aquí viene la ironía– azul príncipe.

— ¡Edward Cullen! —siseó Rose entre dientes— ¿Dónde putas nos has traído?

— ¿Por qué toda esta gente parece vampiro, Edward? ¿Qué carajos es este club? —el muy maldito soltó una pequeña risita. Claro, como él venía a tono a esta gente con sus pitillos oscuros, unas cómodas zapatillas Vans y una remera con corte en V de un gris oscuro.

Oops, olvidé decirles que James y Victoria son un tanto excéntricos, por así decirlo —nuevamente pasó sus brazos por sobre nuestros hombros— Es un club gótico.

— ¡Eres un jodido enfermo, te odio, maldita sabandija chupasangre!

El revuelo que había en la fila para entrar desapareció rápidamente cuando Rosalie le gritó eso al idiota de Edward. La multitud ahora se encontraba en un silencio sepulcral, toda la gente gótica que se encontraba a nuestro alrededor nos miraba de una horrenda manera, como si quisieran desgarrar nuestros cuellos con sus dientes, a lo más estilo Bram Stoker.

— ¡No les dije a ustedes, le dije a este idiota de aquí! —chilló nuevamente Rose, dándole un golpe a Edward en la cabeza— Te colgaré de las pelotas cuando lleguemos a casa.

— ¡Eh, tranquila! Tal vez Emmett vino con dientes de vampiro para estar acorde al lugar —los ojos de Rosalie brillaron peligrosamente ante la mención de Emmett— Y ya sabes lo que hacen los vampiros, ¿qué hacen los vampiros, Rosie?

— Chupan.

— ¿Y qué es lo que Emmett puede chupar, mi querida Rosalie?

— Esa maldita bestia puede chuparme todo el coñ…

— ¡Ya basta, mis oídos, basta! —Chillé, cubriendo mis orejas y dando brinquitos mientras cantaba "No te oigo, soy de palo, tengo orejas de pescado"— Es hora de que entremos ¿sí? Después puedes pensar en todo lo que tu bestia te hará.

La fila finalmente había llegado hasta nuestro punto. El chico que hacía de guardia nos dio una mirada escéptica a mí y a Rosalie, ganándose dos dedos medios –para su diversión– de nuestra parte. Los tacones eran horribles, el corto vestido que estaba usando se subía cada dos pasos que daba y lo peor… no me había depilado ahí, así que en cualquier momento se escapaban por mi ropa interior y no era una imagen digna.

El interior del local era espeluznante, como estar festejando una fiesta en el cementerio, en uno de esos grandes mausoleos con gárgolas afuera y todo. Las luces eran de un rojo dañino para la visión, la gente tomaba unos tragos rojos muy parecidos al Bloody Mary que Rosalie preparaba de lujo. Nos pegamos a Edward por instinto, quién rió con diversión y nos guió al lugar donde se encontraban las mesas.

— ¡Edward, amigo! —Supuse que él era el mastodonte, ya que cuando se puso de pie pude ver una muralla de músculo y testosterona. ¡Diablos!, él estaba malditamente como quería, con razón Rosalie le dejó hacer y deshacer con ella. Él y Edward se dieron un apretón de manos y un caluroso abrazo, luego la abrazadora mirada de Emmett se posó en el escote de mi amiga. Bah, quién no lo haría— ¿Cómo es posible que estés aún más hermosa de la última vez que te recuerdo, mon ange Rosalie?

— Ya ves, todo es posible en esta vida muñeco —Rose le guiñó un ojo seductoramente y él le regaló una mirada lujuriosa. La mirada del grandote se posó en mí, alcé mis cejas y estiré mi mano con cortesía.

— Bella, un gusto grandote, ¿qué te daba tu mamá de comer? ¿Esteroides? —Una ronca carcajada brotó desde lo más profundo de su garganta, sentí a Rose estremecerse a mi lado. Joder, ya se había calentado la pobre.

— ¿Quién es esta pequeña? ¿Es tuya, Edward? —Edward asintió con su cabeza divertido, guiñando un ojo en mi dirección— Estos son productos de arduo trabajo, nena ¿Has escuchado cuando dicen que el sexo es el mejor deporte? —tenía sus brazos doblados hacia arriba como pose de físico culturista. Abrí mis ojos exageradamente.

Carajo, ¿así quedaré si tengo mucho sexo? No, gracias, creo que comenzaré con la abstinencia desde ya.

— Tú te perderás los placeres carnales, me apiado de tu pequeño ser.

— No soy tan pequeña, deja de decirme pequeña —rodé mis ojos y me crucé de brazos. Edward tenía la misma manía de llamarme así.

— ¿Estás entre el metro sesenta? —negué con mi cabeza a su pregunta. Un metro cincuenta y ocho para ser exactos— Eres enana, una mujer de bolsillo.

— Edward, odio a tu amigo —Edward solo sonrió y besó mi frente dulcemente. Los cuatro tomamos asiento en la mesa que Emmett había apartado y comenzamos con una amena conversación.

En un de repente, Ed levantó su vista y sonrió al más allá, me giré para observar a quien estaba sonriendo…

Una chica se acercaba a nosotros con un cuadernillo negro entre sus manos.

Cuando finalmente llegó a nuestra mesa pude repasar detalladamente su vestimenta, maquillaje y accesorios. Estaba usando un corsé negro con detallados en rojo que realzaba su extremadamente blanquecina piel, unos pantalones de cuero negro cubrían sus piernas y unas botas de combate acababan con el conjunto. El maquillaje era ligero para algunas obras de artes que habíamos visto en la fila –pensé en haber visto a Marilyn Manson–su boca estaba pintada de un rojo carmesí, resaltando sus carnosos labios. Su cabello era de un color fuego que refulgía bajo las luces del local.

Y bueno, si Emmett me dijo enana… Al lado de ella era una ayudante de Willy Wonka.

¡La chica era enorme!

— ¡Edward, aquí estás, James lleva buscándote por un largo tiempo hombre! —la chica besó efusivamente la mejilla de Edward, dejando un rojo beso marcado en ella.

— ¿Cuándo se unirán a nosotros? —preguntó Edward, haciéndole espacio a Vicky para que se sentara en nuestra mesa— James había dicho que esta noche estaban completos de personal y no necesitaban trabajar.

— Lo sé, pero una chica se enfermó a último minuto y estamos esperando su reemplazo, así que mientras pidan lo que quieran para tomar, va por la casa —nos guiñó un ojo y esperó pacientemente a que hiciéramos nuestros pedidos, luego se retiró con parsimonia prometiendo volver en unos minutos con su señor novio.

Rápidamente llegó con nuestros tragos, y también en compañía de su novio James y otro chico de nombre Laurent. Los dos tipos eran como príncipes de la oscuridad, James tenía una cabellera rubia que destacaba con toda su vestimenta negra, y Laurent tenía una larga cabellera azabache. Bueno y malo, cielo e infierno. Dios pero que suerte la de Victoria, detrás de toda esa fachada necrofílica, James era un ser realmente guapo.

Y para que decir el otro chico, sus colmillos habían sido afilados de verdad.

Bueno, puede que los colmillos tengan cierto atractivo con unas cuantas fantasías sexuales que llevo en mente.

— ¿Y qué les sucedió chicas? ¿Edward no les dijo sobre la temática del club? —James nos sonrió con compasión, mientras que Laurent sonreía en nuestra dirección dejando al descubierto levemente sus colmillos. Jodidos colmillos.

— Uh, nope —contesté algo ida. ¡Era increíble! simplemente eran esos colmillos, esos putos colmillos de los cuales no podía sacar mis ojos. ¿Cómo se sentirán esos colmillos al darle un beso? ¿Cómo se sentirían en mi cuello? ¿Cómo se sentirían en aquella zona mega sensible de mi cuerpo?

«Basta, Isabella, camino peligroso. Junta esos jodidos muslos y deja de pensar en esas cosas».

— Este bastardo, ¿tienes una idea de cómo nos sentimos en este lugar? No es por menospreciarlos ni nada de eso, pero por lo menos nos hubiera dicho para traer un jodido vestido negro ¡Mírenme, ando de amarillo patito! —Rose alzó sus manos al aire y siguió maldiciendo a Edward, quién no paraba de reír.

— Ya, no es tan malo, así llamas más la atención de los chicos —Rose acomodó su rubio cabello sobre su hombro izquierdo y comenzó a hacer ojitos coquetos, a lo que la mesa rió—, al igual que tu pequeña —susurró en mi oído el patán de mi amigo. Lo miré sin entender su punto, a lo que me guiñó un ojo e hizo una leve inclinación con su barbilla hacia mi derecha.

«No mires, no se te ocurra mirar al chico con colmillos Isabella».

La música que tocaban en el local no era conocida para mis oídos…

… hasta que la pista cambió a una canción que ponía loca a Rosalie.

Nine Inch Nails, con Closer.

Vi en cámara lenta como mi amiga chillaba, se ponía de pie y jalaba a Emmett a la pista de baile donde se veía una masa negra moverse de un lado a otro. Sería muy fácil encontrarla luego entre todo ese mar oscuro. Edward se disculpó y se puso de pie para buscar una chica de la noche, y la parejita nos abandonó a diestra y siniestra.

Estaba segura de que todo el mundo había captado mi embobamiento por esos colmillos.

Y como esta era mi noche para despejarme, era hora de actuar…

¿Hace cuanto que no coqueteas, Isabella Swan?

— ¿Qué me puedes decir de Edward?

Esta era la tercera cita que tenía con Michael.

Estábamos cenando en un hermoso restaurante cerca del Empire State, la ciudad se veía plenamente hermosa, pero más lo hacían esos dos ojos turquesa que tenía frente a mí. ¿Era posible enamorarse a primera vista? Estaba segura de que si lo era, porque ese es exactamente mi caso.

Sentía como si lo hubiera conocido desde siempre.

Sonreí divertida ante su pregunta. No le había gustado mucho la idea de que viviera con mi mejor amigo, y menos que ese mejor amigo fuera un bombón como lo era Edward –para que estamos con cosas–. ¿Y para que mentiré? Me encantaba ver como su rostro se crispaba levemente por los celos cuando me hizo aquella pregunta.

— ¿Qué quieres que te diga? —le pregunté, divertida— No tienes de que preocuparte.

— ¿Estás segura de eso? —me preguntó, una pequeña sonrisa adornando sus labios, pero sus ojos mostraban la seriedad de aquella pregunta— ¿Estás segura de que no debo preocuparme, Isabella?

— Completamente segura.

— ¿Por qué lo dices con tanta convicción? —me preguntó curioso.

— Porque los prefiero rubios —comenté encogiéndome de hombros, restándole importancia mientras me llevaba la copa de vino blanco a mis labios.

El rubor subió lentamente al rostro de Mike, cubriendo adorablemente sus mejillas. Soltó una pequeña risita y bebió de su copa de igual manera. No pude evitar sonreír, esta era una de esas noches que no olvidarás nunca y algo me decía que esta no sería la última vez y que aquel hombre que estaba frente a mi sería alguien realmente importante en mi monótona vida.

Tal vez finalmente había encontrado al indicado.

...

Indicado, ¡já!

Deja de pensar estupideces y actúa.

Pasado pisado, cariño.

Adiós Mike.

— ¿Te gustaría bailar, Laurent? —le pregunté, sonriendo dulcemente.

Hace cuatro años que no coqueteaba con nadie, espero no estar oxidada.

— No lo hago muy bien, pero por ti haré el intento —Y sonrió abiertamente, dejando completamente al descubierto esos dos colmillos puntiagudos que se querían pasar de listos conmigo. Un suave estremecimiento recorrió mi columna vertebral cuando tomé su mano y fuimos un puñado más de aquella masa que se encontraba en la pista de baile.

A Rosalie le gustaba esta canción porque era realmente cachonda.

Muy cachonda.

Incluso y cuando en Youtube decían que se trataba sobre un hombre que quería violar a una chica y pedía ayuda para apagar el fuego y la pasión que sentía. Pero yo sinceramente pensaba que… mierda, si alguien me cantara esta canción yo simplemente…

I want to fuck you like an animal, I want to feel you from the inside… —Laurent agarraba mis caderas y las movía al compás de la música, mientras que su sensual voz canturreaba aquella parte de la canción suavemente en mi oído. Trague saliva al sentir el ya conocido cosquilleo en la parte baja de mi vientre.

Estúpido y sensual chico gótico.

Retomando lo que estaba diciendo con anterioridad:

Si alguien me cantara esta canción yo simplemente le entrego mi vagina en una bandeja de plata.

— ¿Sabes? Te verías bastante bien vistiendo de negro —murmuró, su rostro estaba a escasos centímetros del mío, nuestros cuerpos aún se movían al unísono con la música de fondo. Y esos jodidos colmillos me llamaban a que los tocara. Laurent soltó una risita y mantuvo la sonrisa en su rostro— ¿Quieres tocarlos?

— Eh, ¿uh? —pregunté anonadada.

— ¿Quieres tocarlos? —Oh Dios.

¿Enserio me iba a dejar tocar sus colmillos? Asentí como una chiquilla de cinco años dentro de una fábrica de chocolate. Llevé mi mano cuidadosamente hacía su boca y cuando estaba a punto de hacer contacto con aquella dentadura, él me detuvo, y se alejó negando con su cabeza divertido.

— ¿Qué pasa? —pregunté confundida, estaba a punto de forzarlo para que me dejara tocarlos aunque fuera una puta vez ¿tanto le costaba?

— Así no —murmuró, y volvió a acercar su rostro a mí— Así.

Sus labios estaban sobre los míos en un abrir y cerrar de ojos. Era extraño volver a besar a otra persona que no fuera Mike. ¡¿Qué?! Fueron cuatro años, no me jodan, es imposible olvidar tan rápido. Oh, pero se sentía tan bien ser libre y volver a las andanzas. Me dejé llevar, rodeé su cuello con mis manos y lo acerqué aun mas, profundizando el beso. Laurent se apoderó de mis labios salvajemente, lo seguí con el mismo ímpetu y trate de ir a la par con la intensidad que demostraba en este beso, mis piernas se sentían de gelatina cuando sentí su lengua delinear mi labio inferior con suma delicadeza.

Pero sobre todo, estaba realmente concentrada en no hacer comparaciones acerca de lo carnal que era este beso con el chico gótico, y lo dulce que solían ser los del individuo que arruinó mi vida.

Dile adiós, Bella.

En ese momento supe que había llegado la hora; una chica tiene que hacer, lo que una chica tiene que hacer. Separé mis labios lentamente y su lengua usurpó en mi boca de una manera que debería ser completamente ilegal. Tantas cosas me había perdido por estar tanto tiempo junto a Mike ¿cuándo los hombres habían aprendido a besar de esta manera? El beso continuo, hambriento, salvaje, totalmente rompe-ovarios, y en una rápida intrusión mi lengua finalmente dio con su cometido, pasó deliberadamente acariciando uno de sus colmillos y mamma mia, fue una experiencia religiosa.

Poco a poco la intensidad del beso fue bajando, cuando ya nos estábamos quedando sin nada de aire entre nosotros, Laurent comenzó a besar mi mejilla y fue dejando pequeños besos a lo largo de mi cuello, el cuál deje al descubierto para él. En un ínfimo momento sentí como presionaba sus dientes contra mi yugular, iba a tener un orgasmo en medio de la pista de baile por su culpa. Laurent dejo mi cuello rápidamente luego de la mordida, su frente estaba apoyada sobre la mía mientras nuestras respiraciones luchaban por regularizarse.

Joder —murmuré sin aliento— Ese ha sido un beso… whoa.

— Lo que sea para mi dama de la luz —Sonrió hacia mi persona, encandilándome por unos segundos.

— ¿Tú dama de la luz? —Pregunté, alzando una de mis cejas— ¿Y quién eres tú, entonces?

— Tu príncipe oscuro, si así lo deseas.

Comencé a reír sin poder detenerme, ante la desconcertada mirada del señor oscuro.

El mundo estaba lleno de príncipes.

Yo no necesitaba otro, y menos uno con complejo de Drácula, por más exquisito que sus colmillos se sintieran.


¡Buenas Tardes!

Aquí les traigo el segundo capitulo, espero sea de su agrado :3 Isabella ya comenzó con su busqueda de príncipes, para su propia desgracia. Mike seguirá apareciendo, por mucho que me hinche los ovarios el idiota es necesario XD y Edward, es el mejor amigo que una chica podría querer (?) no, que digo, nadie querría tenerlo como amigo, folla-amigo tal vez, si, sería espectacular, lol. Así que no se impacienten si Edward no tiene mucho... protagonismo al principio, o algo por el estilo, porque pronto se mostrará el hombre, pronto :) Les agradezco por sus rr, alertas y favoritos, ¡estoy muuuuuuuy feliz por la bienvenida y la oportunidad que le han dado al fic!

¡Muuuuuuuuuuchas gracias a todas por el apoyo!
nos estamos leyendo luego.

Lamb.