- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

Disclaimer: Inu Yasha, Kagome y Cía., pertenecen a Rumiko Takahashi, y no a mí (menos los personajes que yo inventé, por razones obvias :P).


"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 32: Dolorosa Realidad

Cuando Kazuru volvió al lugar, pudo ver que Kagome estaba llorando desconsoladamente al lado de un Ren inconsciente. También se dio cuenta de las manchas de sangre que había en las mangas del kimono de la princesa.

- ¿Qué sucedió aquí?—preguntó preocupada, acercándose a la princesa.

- Él... me obligó... –

- ¿Te obligó a qué?—su rostro se tornó extremadamente serio, pensando lo peor.

- A... a decirle... la verdad...—contestó.

- ¿Qué verdad? –

- Que él en verdad es... él es... el príncipe... Sesshomaru... –

- No puede ser—su rostro mostraba increíble asombro.

- Pues sí puede ser... sino... él no estaría aquí... –

- Pe-pero... Él es... ¿Sesshomaru Taisho¿Co-cómo? –

- No tengo la menor idea... Se supone que él había muerto hace casi seis años... –

Se quedaron un momento en silencio, no sabiendo que hacer o decir.

- Será mejor que lo llevemos a la cabaña... No podemos quedarnos aquí para siempre—dijo Kazuru – Además... debemos curar esas heridas en tus brazos... –

- Tienes razón—contestó Kagome, levantándose con lentitud.

Entre ambas tomaron al chico, con bastante dificultad (recuerde que su estado de salud no es óptimo n.nU) y se lo llevaron a su hogar.

La joven Higurashi pensó durante todo el camino qué haría con esta situación tan difícil que debía enfrentar. No sabía qué hacer.

Cuando llegaron a su destino, Sara, bastante preocupada, se acercó rápidamente a ellas.

- ¿Qué le sucedió a Ren?—preguntó angustiada, ignorando las nuevas heridas de la princesa.

- Se desmayó en medio del bosque, mientras nosotras buscamos alguna señal de monstruos en los alrededores—explicó Kazuru, mientras Kagome bajaba su mirada.

- Entren. Lo mejor será recostarlo y que descanse—dijo la joven, a lo que las sacerdotisas obedecieron.

Luego de ello, Sara se preocupó de chico, mientras Kagome y Kazuru se quedaron sentadas en la habitación que se usaba como comedor.

- Iré en busca de unas vendas. Enseguida regreso...—dijo Kazuru levantándose, a lo que Kagome asintió.

La chica se quedó pensativa, viniendo a su mente algunas de las escenas vividas con Ren momentos antes.

- Quizás cometí un error al decirle tan apresuradamente mi suposición... Puede que realmente no sea la verdad, aunque... Ciertamente se parece demasiado a él... Mejor dicho, es idéntico... Pero lo extraño es que aun se encuentre con vida... Él debió haber muerto hace mucho, en el Palacio Real...—pensó.

- Aquí estoy—dijo Kazuru, haciendo ingreso a la habitación y sentándose a su lado – Curaré tus heridas...—empapó un paño con agua tibia, la cual contenía algunas hierbas medicinales, y comenzó a limpiar la sangre de los brazos de la princesa. Luego de ello, vendó las heridas, haciendo que la joven quedase con más vendas de las que ya tenía en su cuerpo – Listo—informó.

- Gracias—contestó, con una mueca que simulaba ser una sonrisa.

Momentos después, apareció Sara.

- Ren se encuentra descansando ahora—informó – Se ha quedado dormido... –

- Ya veo—dijo Kagome, evitando su mirada.

- Cuando se recuperó de su desmayo, se veía bastante alterado, por lo que tuve que darle una infusión para que se calmase... –

- Esa era la mejor alternativa—dijo Kazuru.

- Lo que me pregunto es... ¿Qué habrá sido lo que lo puso así...? –

La princesa no sabía si contárselo o no, pues no podía prever la reacción que tendría la chica ante la noticia.

- ¿Qué hago?—se preguntó – Si le cuento la verdad... Puede que ella esté feliz por que al fin el "joven Ren" sabe quién es en realidad, pero... ¿Y si ella en verdad no desea que él recuerde su pasado...? –

- Vamos Kagome, hazlo...—le dijo Kazuru, como si adivinara sus pensamientos, poniendo una mano sobre el hombro de la joven en forma de apoyo.

- ¿Hacer qué?—preguntó Sara, confundida.

- Hay algo que debes saber Sara...—dijo Kagome – Algo bastante importante, pero... no sé cómo vayas a tomarlo... –


Sentía como un gran peso lo aplastaba, dificultándole enormemente el poder respirar. Angustiado, comenzó a mover su cuerpo, mas este no le respondía satisfactoriamente, limitando enormemente sus movimientos.

Usando toda la fuerza que le quedaba, logró levantarse. Al hacerlo, vio como kilos de tierra volaban como polvo a su alrededor. Tosió, y luego se levantó, con evidente dificultad.

- ¿Dónde estoy?—murmuró, confundido.

Vio decenas de árboles a su alrededor, por lo que luego de unos segundos supuso que se encontraba en un bosque.

- ¿Qué hago aquí?—se preguntó.

Apenas dio un paso, un fuerte dolor lo atacó, haciéndolo caer de rodillas. Llevó sus manos a su costado, percatándose de que sangraba. Rompió una de las mangas de su vestimenta, para luego seguir cortándola en forma de largas cintas. Tomó todas ellas y, utilizándolas como precarias vendas, cubrió sus heridas.

- Por lo menos así ya no sangraré...—pensó, algo aliviado.

Recién en ese momento, se dio cuenta de que al lado del lugar donde anteriormente él se encontraba "sepultado vivo", había otros dos montículos de tierra. Esto le pareció extraño, y, lentamente, se acercó a ellos, retirando cuidadosamente la tierra que allí había.

Grande fue su sorpresa al percatarse que a medida que "escarbaba", se encontraba con dos cuerpos. Y su asombro fue aún mayor al ver sus rostros.

- Padre... Madre...—dijo en un hilo de voz – No puede ser... que estén... sin vida... –

Pasó bastante rato en que no volvió a emitir palabra alguna, mirando en dirección a los cuerpos, pero con su mente perdida en lo más recóndito de su alma.

Pasaron unos minutos más y, sin previo aviso, se levantó. Buscó en los alrededores y encontró una pala.

Ignorando completamente el mal estado de su cuerpo y mente, comenzó a excavar un gran hoyo en la tierra. Cuando acabó, cargó los cuerpos de sus padres y los depositó en el fondo del agujero, con extremo cuidado.

- Espero que descansen en paz... Padre... Madre...—dijo una pequeña oración y comenzó a cubrir todo con tierra, sepultando a sus progenitores.

Cuando hubo terminado, comenzó a caminar sin rumbo fijo, sólo guiado por sus instintos y deseos de salir pronto de aquel lugar.

- Si me descubren, será mi fin... Debo irme de aquí... y llegar al lugar acordado... Es la única forma en que puedo salvarme...y saber si los demás también lograron escapar... –

Luego de aquello, pasaron muchos días en que siguió viajando en busca de su lugar de reunión. Recibió la ayuda de poca gente, debido al temor general de la población debido al reciente Golpe de Estado realizado por un hombre que se hacía llamar el nuevo emperador y a las represalias que pudiesen tomar sus soldados con cualquier persona que les pareciera "sospechosa".

A duras penas pudo proseguir con su camino, ayudándose a caminar con un bastón. Sin él, en cualquier momento podría caer al suelo y quizás nunca más levantarse. Lo único que realmente le daba ánimos para seguir era su meta, el destino al que debía llegar.

- Debo ir al norte... debo ir al norte...—decía sin cesar, tanto en su mente como a través de sus labios.

Días después, iba pasando frente a una aldea, la cual parecía estar habitada. A paso lento se acercó a ella, pretendiendo pedir algo de agua y comida para seguir con su camino.

Hace varios días que la fiebre invadía su cuerpo, mas el joven había decidido no detenerse hasta lograr llegar a su destino.

Unos segundos después, su cuerpo ya no dio más y cayó. Una joven aldeana, alarmada por esto, se acercó rápidamente a él.

- ¿Joven, está usted bien?—preguntó preocupada - ¡Está ardiendo en fiebre!—exclamó, luego de tocar su frente.

- Debo ir al norte...—fue lo único que dijo, con la mirada perdida.

- Lo llevaré a mi hogar ¿Puede caminar? –

En ese momento, el chico ya no pudo resistir más y se desmayó. En ese mismo instante, sus recuerdos se perdieron en lo más profundo de su mente.


- Lo que sea, dímelo—dijo Sara.

- Está bien... Lo que sucede... es que... bueno... yo...—dijo Kagome.

- No te entiendo ¿Podrías ser algo más clara?—pidió con amabilidad.

- Lo-lo siento—se disculpó – Bueno, lo que sucede es que desde el momento en que vi la cara de Ren... pues... se me hizo bastante familiar, por así decirlo... –

- ¿Familiar¿A qué te refieres? –

- A que me parecía haber visto su rostro hace mucho tiempo... –

Un mal presentimiento invadió a Sara, pero aún así quería seguir escuchando lo que Kagome tenía que decir.

- Continúa... –

- Mejor dicho... Me pareció que Ren es muy parecido, por no decir igual, a una persona que yo conocí en el pasado... –

- N-no puede... ser... -

- Pues sí puede... y lo es, eso te lo puedo asegurar... Casi no tengo duda de que se trate de la misma persona –

- ¿Entonces tú conoces la verdadera identidad de Ren? –

- Así es—contestó con seguridad.

Unos segundos pasaron hasta que la señorita Arai se atrevió a hacer la pregunta de la que tanto temía, al mismo tiempo que anhelaba, saber la respuesta.

- ¿Quién es él... en verdad? –

- El joven que llegó a tu casa hace tantos años es... él es... –

- ¡Vamos, dilo ya!—la apremió.

- Su nombre es Sesshomaru. Sesshomaru Taisho –

- ¿Taisho?—comenzó a reír – No puede ser. Me estás mintiendo—sus ojos denotaban el enojo que sentía en aquellos instantes.

- Yo no mentiría sobre un asunto tan serio—contestó mirándola directamente a los ojos – No soy esa clase de persona –

- Lo que dices no puede ser verdad. Si lo fuera... él sería... el ex-príncipe heredero al trono de Japón... –

- Y así es—contestó con seguridad.

- ¿Y cómo podrías saberlo tú, que eres una simple sacerdotisa?—preguntó despectivamente.

- No trates así a Kagome...—dijo Kazuru – Se nota que en realidad no sabes con quién estás hablando... –

- ¿Y con quién se supone que estoy hablando? En frente mío sólo veo a un par de sacerdotisas mentirosas...—dijo con ironía.

- Que tú no quieras aceptar la verdad no significa que nosotras estemos mintiendo—le dijo de forma fría.

Fuera de la cabaña, las nubes empezaban a juntarse y un viento extremadamente frío comenzó a correr, presagiando que pronto comenzaría a nevar o, en el mejor de los casos, a llover.

- Ya basta... No quiero que esto se convierta en una pelea... Sólo quería contarle la verdad, señorita Sara...—dijo Kagome.

- Ustedes quieren alejar a Ren de mí... Sí, definitivamente ese debe ser su plan –

- No nos malinterpretes—dijo Kazuru - ¿Por qué querríamos llevarnos a alguien en contra de su voluntad? Además, si así lo hubiésemos querido... ¿No crees que habría sido más fácil simplemente habernos marchado con él, en vez de traerlo aquí, luego de que se desmayara en el bosque? –

- Kazuru tiene toda la razón. Nuestra intención no es hacerle daño a nadie—dijo Kagome.

- ¡Pues sí que lo están haciendo!—exclamó enfadada y dolida - ¡Váyanse de esta casa ahora mismo¡Y de esta aldea también! –

- Pero... señorita Arai...—la forma en que la princesa se refería a ella denotaba que se estaba perdiendo la confianza entre ellas. (Y quien no le pasaría lo mismo, si te atacan verbalmente de ese modo, además de tratarte de mentirosa o.o...)

Relámpagos resonaron en el exterior de la vivienda, dando paso a una fuerte lluvia.

- No quiero volver a verlas... Nunca más... ¡Váyanse de aquí! –

- No sin antes hablar con el joven Ren...—dijo Kagome.

- ¡Jamás! Eso no te lo permitiré... Sólo meterás ideas extrañas en su mente las que harán que se vaya... –

Inesperadamente, alguien más apareció en la habitación.

- ¿Qué es todo este alboroto?—preguntó el joven, sosteniendo su cabeza con una de sus manos. Se sentía algo mareado, lo que se podía notar en su inestable caminar.

- Ren...—los ojos de Sara se llenaron de lágrimas y se acercó a él, abrazándolo fuertemente.

- ¿Qué sucede¿Por qué estás así?—preguntó preocupado, apartándola con cuidado, pero aún sosteniéndola por los hombros.

- Yo sólo quiero lo mejor para ti ¿Sabes? Nunca querría hacerte daño... –

- Eso lo sé muy bien, no tienes para qué decírmelo... Después de todo, tú fuiste quien me acogió en su hogar cuando yo necesitaba ayuda... Y eso te lo agradezco y te lo agradeceré toda mi vida... –

- Joven Ren...—dijo Kagome, apenada por interrumpir aquella escena.

- Discúlpame por mi comportamiento en el bosque. No fue apropiado, menos contra una joven como tú. En ese momento perdí la cabeza y actué como un demente... –

- No se preocupe, no hay problema. Además... Entiendo como se sentía usted después de lo que le dije... No es algo menor... –

- ¿Qué fue lo que ella te dijo?—preguntó Sara, inquieta. Él se quedó en silencio, sin pronunciar palabra – ¿Acaso también trató de engañarte, como a mí? –

- Lo que me contó es la verdad, Sara...—contestó, soltando a la joven y mirándola directamente a los ojos – Al principio no pude aceptarlo, pero luego un sueño que acabo de tener, no me caben más dudas... Aunque sea difícil de creer y reconocer, yo en verdad soy...

- ¡No lo digas!—tapó sus oídos - ¡No quiero oírlo! –

- No puedes negar la verdad que tienes ante tus ojos... No es justo para ti, ni mucho menos para mí... –

- No me importa cómo te llames ni quien seas en realidad... Aún así, aunque tú no seas quien yo pensaba que eras, yo... yo te amo, Ren—confesó, acercándose a él y dándole un beso, el cual el chico no correspondió - ¿Po-por qué¿A-acaso no sientes lo mismo que yo...?—sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

- Discúlpame Sara... Yo te quiero, pero no de la manera en que tú te mereces... De verdad, te pido que me perdones... –

Un incómodo silencio invadió el ambiente, haciéndolo denso. Lo único que lo rompía a intervalos irregulares, eran los relámpagos.

- ¿Te... vas a ir... verdad?—preguntó acongojada.

- Eso es algo que no podría asegurarte en estos momentos—contestó.

- Tu familia ya no está... Yo soy la única persona que podría llamarse "familia" para ti... –

- Disculpen que los interrumpa... pero lo que acaba de decir la señorita Sara no es verdad...—dijo Kagome – Aún hay otro Taisho con vida... –

- Eso no puede ser... Todos fallecieron hace más de cinco años...—dijo, incrédula.

- Eso es lo que todo el mundo cree, pero no es la verdad... –

Un nuevo silencio rodeó a los jóvenes.

- ¿Quién eres tú en realidad¿Cuál es tu verdadero nombre?—preguntó el chico.

- Kagome Higurashi, para servirle, su alteza—contestó, haciendo una pequeña reverencia, y luego sonrió.

- N-no puede ser...—dijo asombrado – La última vez que te vi eras tan sólo una niña... –

- ¿Quién es ella?—preguntó Sara, con cierto tono de celos en su voz.

- Es una princesa, la cual estaba comprometida con el príncipe Inu Yasha Taisho hace varios años—contestó Kazuru.

- ¿U-una princesa? No puede ser... –

- Disculpen por haber ocultado mi verdadera identidad, pero nadie de aquí debía descubrirla...—dijo Kagome – Además, jamás pensé que me encontraría con usted, príncipe Sesshomaru... –

- No te preocupes... de todos modos, me has ayudado a recuperar mis recuerdos y mi identidad—dijo, recordando el sueño que había tenido minutos antes – Gracias –

- No hay de qué. Fue un gusto haber podido serle de utilidad, su majestad –

- No me llames así. Se supone que legalmente no soy de la "casta real", o por lo menos no en esta época... –

- Aún así ¿Qué va a hacer, príncipe¿Se quedará aquí? –

- ¿Hacia dónde te diriges tú? –

- Debo volver al Templo de la Gran Izumi, donde estoy llevando a cabo un entrenamiento para incrementar mis poderes espirituales y así poder purificar la Perla de Shikon cuando llegue el momento de hacerlo. Además, debo reunirme con Inu Yasha y mis compañeros de viaje, los cuales fueron en búsqueda del Collar de la Pureza –

- ¿Podrías contarme una idea general de lo que ha sucedido en este último tiempo? –

- Claro. Con gusto lo haré... –

- Yo iré a preparar algo de té—dijo Kazuru – Señorita Arai, por favor acompáñeme –

- Esta bien...—contestó con desgano y sin brillo en sus ojos.

Kagome y Sesshomaru comenzaron a hablar sobre gran parte de las cosas que habían pasado en esos años, como la forma en que ella e Inu Yasha se encontraron, parte de su viaje, los planes que tenían para derrotar a Naraku, entre otras muchas cosas, pero sin grandes detalles para que su conversación no se extendiera demasiado.

En varias ocasiones Kazuru se encargó de traerles cosas para comer y beber, y también de mantener "entretenida" a Sara, de modo que su importante conversación no se viese mayormente interrumpida. Ésta duró varias horas, las cuales eran de crucial importancia para el príncipe.

Cuando se percataron de la hora que era—alrededor de medianoche—detuvieron su plática.

- Creo que lo mejor será ir a descansar ¿No lo cree usted?—preguntó Kagome.

- Tienes razón—contestó él – Te agradezco que me hayas contado todo. Es muy importante para mí saberlo... –

- No se preocupe, estoy para servirle, príncipe Taisho—hizo una reverencia.

- No me trates con tanta formalidad. Después de todo, por mucho tiempo no fui más que un simple aldeano. Llámame Sesshomaru –

- Está bien, Sesshomaru—sonrió – Entonces tú llámame Kagome—el chico asintió – Que duermas bien... –

- También tú—contestó, ingresando a su habitación.

La noche pasó, dando paso a un nuevo día. La lluvia había terminado hace horas, por lo que un sol resplandeciente iluminaba todo. Aún así, el día estaba bastante frío.

Kazuru fue la primera en despertar, por lo que decidió preparar el desayuno.

- Me alegro de que al fin parte de los problemas se hayan solucionado...—pensó – Sólo espero que la señorita Arai ya no siga causando problemas... En verdad es bastante molesta cuando se enoja... Y fui yo quién debió controlarla—suspiró.

Minutos más tarde, Kagome y Sesshomaru despertaron, dirigiéndose hasta la habitación que se usaba como comedor

- Buenos días—dijeron los tres al mismo tiempo. Los recién llegados se sentaron a comer.

- ¿Y Sara?—preguntó Sesshomaru.

- Aún sigue dormida—contestó Kazuru.

- Dejémosla descansar. Ayer fue un día bastante difícil para ella –

- Eso es verdad—dijo la princesa.

- Creo que lo mejor es que nos vayamos lo antes posible, Kagome—dijo Kazuru – Debemos volver al templo. Presiento que Inu Yasha, Harumi, Sango y Miroku ya han emprendido su viaje de regreso –

- Tienes razón—contestó la joven – El asunto es... ¿Irás con nosotras, Sesshomaru? –

- Lo he pensado y he decidido que... no, no iré con ustedes... o no por ahora... –

- ¿A qué se debe? Pensé que querrías ver a tu hermano... –

- Así es, pero... Creo que lo mejor es que él no se entere aún de mi presencia. No quiero perturbarlo... Además, como me explicaste horas atrás, Inu Yasha y tú deben hacer una especie de Juramento ante los Dioses para rectificar el compromiso de aceptar y llevar a cabo su misión ¿No? –

- Sí, así es –

- Mientras antes se realice aquello, será mejor—acotó Kazuru – Es de vital importancia para la misión... –

- Pero... ¿Qué tiene que ver eso con que no quieras ir al templo?—preguntó Kagome, confundida.

- Temo que si aparezco allí... Inu Yasha me ceda su lugar... –

- ¿A qué te refieres? –

- A que quizás mi hermano prefiera que yo tome el juramento en su lugar, llevando a cabo la misión... Sólo por haber sido el "heredero legítimo" al trono en el tiempo en que mi padre era emperador... –

- Aunque él quisiera hacer eso, no podría—intervino Kazuru – Él es el elegido, y ello no se puede cambiar. Es su destino –

- De todos modos, prefiero que él no sepa que estoy vivo... no aún... –

- Entiendo... Entonces... ¿Quieres que mantenga tu existencia en secreto?—preguntó Kagome.

- Sí. Yo me quedaré en esta aldea... hasta que vengan por mí, luego de que terminen con sus asuntos en el templo. Hasta ese momento, no quiero que le cuentes a nadie sobre mí... –

- Está bien. Así lo haremos... aunque... me será muy difícil ocultarle algo de tanta importancia a Inu Yasha... –

- Lo sé. Pero te lo pido encarecidamente –

- No te preocupes. Prometo que de mis labios no saldrá ni una sola palabra hasta el momento adecuado, cuando vuelva a esta aldea junto con los demás... –

- Gracias... –

- No hay de qué—sonrió – Lo importante es que tú te encuentres a salvo... –

- De ello no debes preocuparte. Seguiré mi vida como Ren hasta que tú y los demás vengan a esta aldea –

- Entonces, Kazuru y yo nos iremos ahora mismo de aquí... –

- Iré a arreglar mis cosas—dijo la sacerdotisa Tsukishirô y salió de la habitación.

- Yo también lo haré—se levantó – Con permiso...—siguió a Kazuru.

Mientras que las jóvenes alistaban sus pertenencias Sara despertó, encontrándose con Sesshomaru en el comedor.

- Buenos días—dijo el chico.

- Buenos días—contestó ella, cabizbaja y evitando su mirada.

- Sara... hay algo que debo decirte... –

- Dime Ren... perdón, Su Majestad Sesshomaru –

- No te preocupes. Puedes llamarme Ren... –

- Está bien...—dijo, aún esquiva – ¿Qué tienes que decirme? –

- Que me quedaré en esta aldea por un tiempo más... –

- ¿E-en serio?—preguntó, con un pequeño tono de ilusión en su voz.

- Así es –

- ¿Por cuánto tiempo te quedarás? –

- Estaré aquí hasta que Kagome, Inu Yasha y sus compañeros de viaje vuelvan por mí... –

- Ya... veo... –

El silencio invadió la habitación, hasta que las sacerdotisas entraron a ella, junto con todo su "equipaje".

- Buenos días, señorita Arai—dijo Kagome.

- Buenos días—contestó, levantándose y saliendo del lugar.

- Creo que me odia...—susurró con tristeza y bajó la mirada.

- No te preocupes—le contestó Kazuru, en voz baja – Si es lo suficientemente madura, ya se le pasará... No puede odiarte sólo por decir la verdad... –

- Tienes razón—sonrió.

- ¿Ya están listas?—preguntó Sesshomaru.

- Sí—contestaron ambas.

Los tres salieron de la cabaña, dirigiéndose a la entrada de la aldea.

- ¿No desean despedirse de nadie?—preguntó el chico.

- Entre más rápido nos vayamos, mejor...—dijo Kazuru.

- Si los aldeanos preguntan por nosotras, diles que debíamos volver rápido al templo, debido a que teníamos asuntos importantes que atender allí, por favor—le pidió Kagome a Sesshomaru – También... ¿Podrías agradecerle a la señorita Sara por habernos recibido en su casa? Creo que no podré hacerlo en persona... –

- Yo se lo diré—contestó éste.

- Gracias—sonrió.

- Bien Kagome, es hora de irnos—dijo Kazuru – Adiós, su majestad Sesshomaru—hizo una reverencia.

- Adiós señorita Kazuru—contestó, mientras ella comenzaba a caminar.

- Cuídate mucho, por favor...—le pidió la princesa.

- No te preocupes por ello. Estaré bien... –

- Eso espero—se quedó en silencio unos segundos – Intentaré volver lo antes posible con Inu Yasha y los demás, para que pronto puedas ver a tu hermano... –

- Esta bien—contestó – Creo que si no te apresuras, tendrás que viajar sola de regreso al templo...—indicó, a lo que Kagome se volteó y se percató de que Kazuru ya estaba a una buena distancia de ella.

- ¡No seas mala Kazuru¡Espérame!—exclamó.

- Que tengas un buen viaje—le deseo.

- Gracias. Nos vemos, adiós—se despidió y comenzó a correr para alcanzar a Kazuru, pero sus heridas no le permitieron seguir avanzando a mucha velocidad, por lo que un par de minutos después logró llegar a donde ella se encontraba.

Kagome alzó su mano, despidiéndose de Sesshomaru por última vez y, de este modo, el viaje de regreso de las jóvenes comenzó.

Mientras todo aquello ocurría, Inu Yasha y su grupo continuaban con su viaje, con el mismo destino que las sacerdotisas: el templo de la Gran Izumi. No habían tenido mayores contratiempos, por lo que esperaban pronto llegar, sobretodo gracias a los caballos que la familia de Rin les había facilitado.

Como los Minami les habían recomendado, rodearon la montaña en vez de pasar a través de ella, de modo que el viaje no se les hizo tan complicado ni tortuoso como la vez anterior.

En el camino se detuvieron en algunas aldeas para poder descansar adecuada y tranquilamente, pero no se quedaron en ellas más de una noche.

De esta forma, su viaje continuó hasta que llegó el momento en que sólo les faltaba un día para llegar al templo.

- Ya falta poco para volver a verte, Kagome...—pensó Inu Yasha.

- Es hora de preparar la cena, así que cada quien ya sabe que hacer—dijo Sango, tomando una olla.

Los demás asintieron y cada uno fue a realizar su labor. La de Inu Yasha y Miroku consistía en ir en busca de leña y luego hacer la fogata, y la de Sango y Harumi en preparar los alimentos. En ocasiones, la sacerdotisa se encargaba de buscar algún ingrediente silvestre que Sango le pedía.

Cuando cada quien terminó con lo que debía hacer, la cena estuvo lista y todos se sentaron alrededor de la fogata para comer tranquilamente y conversar con los demás.

Luego de un rato, todos acabaron y se dispusieron a dormir, mas un fuerte estrépito se escuchó en los alrededores.

- ¿Qué fue eso?—preguntó Harumi, preocupada.

- Se oyó como el alarido de un monstruo—dijo Sango, con expresión sombría.

- Tenía que aparecer justo cuando íbamos a dormir...—bufó Miroku.

- No nos queda otra alternativa que enfrentarlo—dijo Inu Yasha, tomando a Tetsusaiga y acercándose hacia donde el ruido era más fuerte. Los demás tomaron sus armas y lo siguieron.

Cuando llegaron al lugar, se dieron cuenta que eran ocho monstruos en total los que allí se encontraban.

- Este es el plan...—dijo el príncipe, llamando la atención de los jóvenes – Cada uno de nosotros acabará con dos de ellos ¿De acuerdo? –

- ¡Sí!—contestaron Harumi, Sango y Miroku.

- Entonces ¡A pelear! –

Los chicos se lanzaron al ataque, sorprendiendo a las criaturas en un primer momento, mas ello no duró mucho, contraatacando éstos con bastante fuerza luego de la primera impresión. Aún así, las habilidades de los jóvenes eran superiores a las de los monstruos, por lo que no les fue muy difícil acabar con ellos.

- Bien... hemos terminado—dijo Miroku, secando algo de sudor de su frente.

- Ahora podemos ir a dormir tranquilos—dijo Sango.

- Espero que nada más nos moleste—dijo Harumi.

- Ojala que así sea...—dijo Inu Yasha, mientras todos comenzaban a alejarse de allí, rumbo al lugar donde habían montado su "campamento".

Luego de esta "interrupción" producida por los monstruos, todos se recostaron y, minutos después, se durmieron.

Durante los días en que Inu Yasha, Harumi, Sango y Miroku estuvieron viajando, Kagome y Kazuru siguieron con su camino hacia el templo. Éste había sido bastante difícil para ellas, debido a todas las heridas de sus cuerpos, las cuales les impedían moverse con libertad y normalidad.

Para su suerte, algunas veces uno que otro viajero que iba en carreta se ofrecía a llevarlas, lo cual era un alivio enorme para las jóvenes, además de que les permitía cubrir más trayecto en menor tiempo.

Ya llevaban unos cuatro días de viaje, cuando se percataron que estaban cerca del templo. Según sus predicciones, llegarían allí al día siguiente, lo cual las alegró mucho.

- Ya falta poco... para que pueda volver a ver a Inu Yasha—pensó Kagome, con una sonrisa, mientras veía el atardecer.

Un nuevo día llegó, bastante anhelado por los jóvenes ya que sería en el cual se reunirían con sus seres queridos, después de semanas de no verse.

Cada uno de los grupos se levantó, desayunó e inició su viaje. Las primeras en llegar al lugar fueron Kagome y Kazuru.

Una de las sacerdotisas del templo, al darse cuenta de que las jóvenes estaban allí, fue enseguida a avisarle a Izumi. Ésta pidió que las chicas fueran al salón principal y ellas así lo hicieron.

- Tanto tiempo sin verlas—dijo la mujer, con una sonrisa – Pasen y siéntense –

- Es un gusto volver a verla, Gran Izumi—dijo Kagome e hizo una reverencia.

- Igualmente—contestó y tras un momento de silencio continuó – Parece que su misión no resultó nada fácil, por lo que puedo apreciar—observó directamente las vendas que portaban las jóvenes en sus cuerpos.

- Pues... no—contestó Kagome, con una gota en su cabeza – Además de traer acontecimientos inesperados...—pensó.

- ¿Ya llegaron Harumi y los demás, Gran Izumi?—preguntó Kazuru.

- No, aún no, pero... Estoy segura de que pronto lo harán—contestó – De ello no deben preocuparse, aunque... Lamento informarte que tengo una mala noticia para ti, Kagome... –

- ¿De qué se trata?—preguntó ésta, preocupada.

- Hasta el momento mismo en que vayas a realizar el Sagrado Juramento, no podrás ver a Inu Yasha... –


Notas de la Autora: Hola! Cómo están el día de hoy? Espero que bien!

Les deseo una Feliz Navidad (con un día de atraso XD) y un Próspero Año Nuevo:D Ojala que la pasen muy bien en estos días n.n

Ojala que les haya gustado este capítulo n.n Me demoré más de la cuenta en publicarlo por 2 razones:

1.- Debía estudiar para la PSU (la cual ya rendí y espero que me haya ido bien :S Los resultados los sabré recién el 8 de Enero x.x!)

2.- Esta es la segunda versión del capítulo 32 XD Con esto me refiero a que había escrito este cap, pero la primera versión no me gustó (ni a mi lectora oficial (Kazu-San) tampoco n.nU), por lo que reescribí algunas partes y agregué otras, dando como resultado el capítulo que acaban de leer n.n

Aparte de esto, quiero dar algunas explicaciones por si hay algunas actitudes de los personajes (específicamente Sesshomaru) que no hayan entendido o hayan encontrado "extrañas":

- La razón por la que Sesshomaru habla tanto (en comparación con su actitud del pasado, bastante callada, seria y fría), se debe a que él ha cambiado radicalmente en esos 5-6 años. Esto es porque pasó de ser quien estaba por sobre todos los demás (como príncipe heredero al trono), a ser un simple aldeano del montón, por así decirlo. Perdió todo el poder que tenía y la consciencia de éste, por lo que no le hizo falta. Además, su vida pasó a ser bastante dura, así que esto, más la pérdida de memoria, gatilló su cambio de personalidad. Se podría decir que ahora es un poco más humilde n.n

- Lo que el príncipe deje que Kagome lo llame Sesshomaru (por que sólo ella puede llamarle así, o por lo menos por el momento...), es porque le tiene confianza debido a que fue ella quién le ayudó a recuperar sus recuerdos e identidad. Además, es la única persona "conocida" (del pasado) que ve en tanto tiempo, así que siente cierto grado de "cercanía" con ella.

Espero que aquellas explicaciones los hayan dejado conformes :) Ahora paso a contestar sus reviews n.n:


- Meryinustar: Hola :)! Que bueno que encuentres interesante la historia n.n Espero que en este capítulo lo sea aún más! Cuídate! Nos vemos :D!

- Kagome Katherine: Hola n.n Estoy bien, gracias :) Me alegra que creas que el fic se pone cada vez mejor n.n

Exrañaba tus reviews :( Pero me da gusto ver que has regresado n.n Cuídate mucho! Nos vemos! Adiós!

- Eternal Vampire: Hola! Muchas gracias n.n Sí, disfrute mucho de mi fiesta de graduación, realmente la pasé muy bien :D Y en la ceremonia de graduación (la del colegio) lloré muuucho XDD Creo que nunca había llorado tanto en mi vida o.o Pero de todos modos, era una situación que lo ameritaba (o eso creo n.nU) Además de que ya no soy más una "colegiala" XD sino que estoy en una etapa "intermedia": no soy colegiala ni universitaria XD

Y no hay de qué por haberte dedicado el capítulo n.n Espero que eso te haya hecho feliz :D

Respecto al fic, tenías razón: era Sesshomaru n.n Sobre tu duda, pues... por lo que pudiste leer, di a entender (más bien dicho, lo dejé bien claro n.nU) que a él no le gusta Sara, aunque estará con ella por el tiempo que se quede en la aldea. Aún no se sabe si se reencontrará con Rin o, incluso, si la recuerda, ya que acaba de recobrar la memoria y sus recuerdos no están completos del todo. Es un proceso gradual que esperemos se complete antes de que Kagome y los demás vuelvan por él n.n

Y respecto al dibujo... aún no lo termino (lo sé, soy una floja u.u) Está en blanco y negro, pero cuando lo coloree te lo enviaré a ti y a quien quiera verlo n.n

Bueno, cuídate mucho! (creo que me excedí bastante en el largo de mis explicaciones XDD) Espero que hayas disfrutado el capítulo! Nos vemos, adiós!

- Yeuss: Hola n.n Ya extrañaba tus reviews, pero me alegra que hayas regresado :D Comprendo tu desaparición, pues a todos se nos viene una sobrecarga de cosas a fin de año n.nU Así que no te preocupes :)

Me hace feliz que pienses que mi fic es interesante n.n Respecto a los cambios de escena del cap 30, pues me costó un poco hacerlos... y que la historia no perdiera continuidad o.o Me alegra que me hayan quedado bien y no haya sido finalmente una gran confusión XD

Gracias por tu apoyo constante y comprensión por la demora en subir los capítulos n.n Siempre es muy bien recibido :D Por lo menos, ahora estoy en vacaciones, así que espero poder todos los días escribir y publicar más seguido (por lo menos poder respetar el plazo de las dos semanas n.nU, si no es que me demoro menos :D)

Gracias por tus deseos de suerte en la PSU n.n Espero que me haya ido bien y logre entrar a la carrera y universidad que quiero :)

Cuídate mucho! Y espero que te vaya muy bien n.n Nos vemos, adiós!

- K-mila-chan: Holas:D He estado bien, gracias n.n Espero que tu también lo estes :)

No te preocupes por el tiempo que ha pasado... lo importante es que estés aquí, leyendo mi fic y dándome tu apoyo como lectora n.n Eso realmente lo aprecio mucho :) Además, yo entiendo que tengas muchas que hacer (como ese viaje, en el cual espero que te haya ido muy bien n.n), pero que te des un tiempo para leer esta historia, me hace feliz :D

Gracias por tus felicitaciones n.n Espero que con este capítulo te haya quedado algo más claro lo de Sesshomaru, sino... dime exactamente cuál es tu duda y te la explicaré en un mail n.n

Inu Yasha y Kagome están a punto de juntarse, lo malo es que hay algo que se los impide :( Ya verás qué es en el próximo capítulo n.n

Lamento la demora (fueron alrededor de 3 semanas entre capítulo y capítulo...), pero espero que te guste este tanto como los anteriores!

Gracias por decirme que soy la mejor... Eso realmente me hace sonrojar n///n

Feliz Navidad y Año Nuevo pata ti también :D Ojala que la pases muy bien! Cuídate mucho! Espero verte pronto por aquí! Adiós!

He finalizado con la contestación de reviews n.n Y es hora de que me vaya (como acostumbro, estoy publicando tarde XDD—cerca de las 3 AM—. Es una mala costumbre, pero generalmente a esta hora es cuando termino los capítulos –en realidad los acabo como a las 1:30 AM, pero me demoro una hora y media en contestar reviews y editar el cap XDD—)

Vuelvo a desearles una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo a todos y cada uno de ustedes n.n Ojala que la pasen muy bien y compartan con su familia y amigos :)

Cuídense mucho! Suerte en todo!

Adiós!

...-:Dany-Chan:-...


Entren a fotolog . com / dany (guión bajo) chan (guión bajo) draws , fotolog . com / (guión bajo) dany (guión bajo) chan (guión bajo) y kawaiidanychan . deviantart . com n.n

VISÍTENLOS! (podrán encontrar dibujos relativos a "Oportunidad de Vivir" y algunos otros hechos por mí n.n)