- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
Disclaimer: La serie Inu Yasha no me pertenece, como muchos de ustedes ya se habrán dado cuenta XDD
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 33: Preparativos
El rostro de Kagome mostró confusión luego de la noticia dada por la Gran Izumi.
- ¿No podré ver a Inu Yasha¿Por qué?—preguntó la joven, extrañada.
- Eso se debe a que el ritual del Sagrado Juramento exige que los elegidos no se vean por cierto periodo de tiempo antes de que éste sea realizado—explicó Izumi – Lamento no habértelo dicho antes, pero fue algo de lo que me enteré hace algunos días, leyendo unos viejos pergaminos... –
- No se preocupe... Entiendo—mintió. La verdad era que no lo entendía, pero en esos momentos no se atrevía a preguntar.
- Sé lo mucho que deseas verlo, pero supongo que tú no querrás que él te vea con todas esas vendas ¿no? –
- Así es... No quiero preocuparlo...—su tono de voz no se notaba del todo convencido.
- De todos modos, intentaré que el tiempo de espera no sea demasiado, pero sí el adecuado para que puedas curar bien tus heridas y estés en perfectas condiciones para el día del juramento –
- Está bien... Disculpe ¿Puedo retirarme a descansar?—preguntó, con una mirada algo sombría.
- Claro que puedes hacerlo. Kazuru, tú también deberías tomar un descanso, después de tan agotador viaje de regreso que han tenido—dijo la mujer – Luego te daré más detalles de todo esto, Kagome...—pensó.
- Tiene usted razón. Con su permiso, me retiro—hizo una pequeña reverencia y salió de la habitación, dirigiéndose a la suya.
Kagome hizo lo mismo, caminando por los pasillos hasta su cuarto, entrando a él y luego de ello recostándose sobre el futón. Luego de ello, suspiró.
- Realmente quiero ver a Inu Yasha...—susurró afligida – Pero quizás lo mejor sea que no me vea de esta manera...—levantó su brazo, haciendo que la manga de su kimono se deslizara a través de él y permitiese ver las vendas que cubrían su extremidad – No quiero darle preocupaciones innecesarias... Debo cuidarme lo más posible para que cuando me vea, ya esté mucho mejor y sin todas estas vendas, aunque... no entiendo la razón por la cual no puedo verlo... Luego le pediré a la Gran Izumi que me lo explique mejor... –
Una media hora después, Inu Yasha, Harumi, Sango y Miroku llegaron al templo. La sacerdotisa y el príncipe fueron los primeros en bajar de su caballo.
- ¡Al fin hemos llegado!—exclamó Harumi, alegremente.
- Es verdad... fue un largo viaje de ida y regreso—dijo Sango, bajando del equino, junto con Miroku.
- Hace bastante frío...—dijo Inu Yasha – Entremos antes de que nos congelemos—sugirió, a lo que todos asintieron e hicieron ingreso al templo.
Apenas pusieron un pie dentro de él, Izumi salió a su encuentro.
- Bienvenidos sean al templo—les dijo la mujer con una sonrisa – Pasemos al salón principal, o si no podrían pescar un resfriado con este clima...—les indicó y los demás la siguieron - ¿Qué tal estuvo su viaje¿Muy complicado? –
- Más o menos—contestó Inu Yasha.
- Los días en que tuvimos que atravesar la montaña fueron bastante difíciles—explicó Harumi—, sobretodo porque nos encontramos con varias tormentas de nieve, pero lo demás no lo fue tanto... excepto el pasar la prueba para conseguir el Collar de la Pureza –
- ¿En clase de lugar se encontraba, finalmente?—preguntó con curiosidad.
- En una cueva—contestó Sango.
- En ella nos encontramos con unas elfas, llamadas Aya y Chizu, las cuales nos lanzaron alguna especie de hechizo, con el cual nos hicieron "soñar" con nuestros peores miedos, pero pudimos superarlo...—dijo Harumi y sonrió – Con algo de ayuda, pero logramos hacerlo—pensó y una gota apareció en su cabeza.
- ¿Tienen con ustedes el Collar?—preguntó Izumi.
- Sí—contestó Inu Yasha – Aquí está—lo saco de entre sus vestimentas y lo hizo colgar de su mano, de modo que todos los presentes pudiesen verlo.
- Es hermoso... más de lo que imaginé. Además, despide un aura llena de energía pura...—dijo pensativa – ¿Puedo tomarlo? –
- Claro que sí—se lo entregó – Estará mejor en sus manos... –
- Gracias—lo tomó con delicadeza – Jamás había tenido la oportunidad de verlo, excepto en algunas ilustraciones de algunos pergaminos...—se quedó un momento en silencio – Yo me encargaré de guardarlo en un lugar seguro hasta el día de la ceremonia del Sagrado Juramento—hubo un momento de silencio – Será mejor que vayan a descansar ahora... A la hora de la cena me cuentan todos los detalles de su viaje—sonrió.
- Con su permiso—dijeron los cuatro jóvenes, comenzando a retirarse.
- Inu Yasha, deseo hablar contigo un momento... –
- Está bien—contestó el aludido, bastante extrañado, permaneciendo en el salón, mientras los demás salían.
- Acércate... es algo serio lo que debo decirte—el chico obedeció – Se trata de Kagome... –
- ¡¿Qué le sucedió a ella?!—preguntó, bastante alterado.
- Cálmate... No es sobre algún tipo de daño físico de lo que tengo que hablarte—le dijo con tono conciliador aunque ocultando, de cierta forma, la verdad, ya que Kagome sí estaba herida.
- ¿De qué se trata, entonces?—preguntó, algo más tranquilo
- Sé que esta noticia no te va a gustar para nada, pero lamento decirte que no podrás ver a Kagome hasta el día en que se celebre el juramento... –
- ¿Q-qué?—preguntó, desconcertado – Después de tanto tiempo sin verla... ¿Por qué?—preguntó, con un marcado disgusto en su voz. Aquello no le gustaba nada.
- Verás... Buscando en unos pergaminos que trataban sobre el Sagrado Juramento hace algunos días, encontré cierta información de los procedimientos que debían llevarse a cabo antes de realizar la ceremonia... Y entre ellos, estaba uno que decía que los elegidos no debían verse en el lapso de, al menos, cinco días antes de la ceremonia. De este modo, aumentará la necesidad de verse de ambos y, con ello, la pureza de sus corazones. Esto ayudara a que, en su debido momento, la elevación de sus almas hacia los dioses sea más fácil de realizar, y asegurará su regreso a la tierra luego de que hayan acabado...—explicó – Además, he pensado que como ustedes no se han visto en un largo tiempo, el grado de pureza será más alto... –
- Así que de eso se trata...—dijo, pensativo.
- Sí... De verdad es una pena que tanto tú cómo Kagome no puedan verse, pero es algo realmente necesario para poder asegurar que la ceremonia sea llevada a cabo con éxito –
- ¿Kagome ya está enterada de esto? –
- Poco antes de que llegaras se lo comenté –
- Ya veo... ¿Cómo lo tomó? –
- No muy bien... Ella también tenía muchos deseos de verte... –
- Me lo imaginé—su rostro mostró una sonrisa algo melancólica – Disculpe, pero... ¿Puedo retirarme? –
- Claro. Aprovecha cuanto puedas para descansar... –
- Con su permiso—hizo una pequeña reverencia y se fue.
Mientras caminaba a través de los pasillos en dirección a su habitación, se encontró con Sango.
- ¿Vas a descansar?—preguntó la chica.
- Así es...—contestó él, y luego suspiró.
- ¿Qué te sucede, Inu Yasha? –
- La Gran Izumi me acaba de decir que no puedo ver a Kagome hasta el día en que se celebre el Sagrado Juramento... –
- ¿Po-por qué?—preguntó, bastante sorprendida. El chico le explicó lo mismo que la sacerdotisa le había dicho minutos antes – Ya veo... Iré a ver a Kagome y luego te daré noticias de ella ¿De acuerdo? –
- Está bien. Gracias—sonrió.
- Nos vemos luego, entonces...—dijo la chica mientras comenzaba a alejarse.
- Nos vemos—el príncipe continuó con su camino.
Mientras tanto, Kagome aún seguía recostada en el futón, reflexionando sobre su situación actual.
- Bueno, creo que debo relajarme un poco... Dormir ayudaría...—se acurrucó – Pero... creo que debo ponerme ropa más adecuada para poder hacerlo... Este kimono no es lo más apropiado para descansar...—una gota apareció en su cabeza y se levantó, dirigiéndose al armario en busca de un kimono más cómodo, de esos que se usan para dormir.
Se desprendió de la vestimenta que portaba en esos momentos, quedando a la vista su juvenil cuerpo cubierto de aquellas horribles vendas. Se encontraban tanto en brazos como piernas, manos, pies, en la frente y parte del abdomen, dejando sólo pocas partes con la piel descubierta y sin lastimaduras.
Inesperadamente, alguien tocó la puerta de su habitación.
- ¿Quién es?—preguntó la princesa, buscando rápidamente aquel kimono-pijama para que nadie se percatara de los vendajes.
- Soy yo, Sango—dijo ésta, alegremente – Voy a pasar... –
- ¡E-espera un momento!—exclamó nerviosa la chica, buscando desesperadamente en el armario.
Demasiado tarde. La joven Higurashi entró a la habitación, cerrando la puerta tras ella.
- ¡Hola Kag...—interrumpió sus palabras y se llevó las manos a la boca, en señal de asombro y terror a la vez.
- Sa-Sango, esto no es lo que parece...—dijo la chica, buscando algo con qué cubrir su cuerpo.
- ¡Kagome¿Qué te sucedió?—preguntó muy preocupada, acercándose rápidamente a su hermana menor. Apenas podía contener las lágrimas por ver a la joven de aquella manera.
- Sango, no llores por favor... Estas... son sólo heridas, nada más que eso... –
- ¿Qué te pasó? No estaré tranquila ni me iré de aquí hasta que me cuentes la verdad...—su mirada cambió a una muy decidida.
- Está bien...—suspiró – Me pongo el kimono y te lo cuento todo... –
Volvió a buscar en el armario, hasta que dio con la prenda que buscaba, poniéndosela enseguida. Sango se sentó al lado de una pequeña mesa que había en un rincón de la habitación, esperando a que su hermana acabara.
- Listo...—dijo Kagome, acercándose a Sango.
- Cuéntame qué fue lo que sucedió exactamente... –
- Bueno, verás... la Gran Izumi nos pidió a Kazuru y a mi ir en una misión, ya que al templo había llegado una carta, la cuál decía que aquella villa era atacada por monstruos hace algún tiempo. Ambas aceptamos esa misión, por lo que viajamos a aquel lugar, para derrotar a las criaturas malignas...—se detuvo un momento.
- Continúa—la apremió. Tenía mucha curiosidad por saber qué clase de situación tuvo que enfrentar la chica para quedar en aquel estado.
- Cuando llegamos a la aldea, vimos que parte de ésta se hallaba destruida por los ataques de los monstruos. Luego de ello, nos dirigimos a la cabaña del jefe de la aldea, para analizar la situación y, después de eso, con Kazuru comenzamos a preparar todo para acabar con aquellos monstruos y le advertimos a los aldeanos que no debían salir de sus hogares, o podrían resultar heridos—se detuvo, y luego continuó – Llegó el anochecer y aparecieron las criaturas malignas... Al principio eran unas pocas, pero luego llegaron más y más, volviéndose bastante complicado el panorama... –
- Ya veo... Sigue, por favor –
- Bueno, comenzamos a combatir contra ellos... lo cual fue bastante difícil. Pero todo se puso peor cuando uno de los aldeanos, llamado Hayao, sin seguir nuestras recomendaciones, se presentó en el campo de batalla. Un monstruo se abalanzo hacia él, con la intención de asesinarlo. Lo hubiese logrado, de no haber sido por otro de los habitantes de la aldea, llamado Ren, quien, saliendo de la barrera que cubría a la villa, logró salvarlo...—respiró profundamente.
- Que imprudente fue ese Hayao...—dijo Sango, con un mohín de disgusto.
- ...Pero la calma no duró mucho—continuó—, ya que la misma criatura intentó atacarlos nuevamente, a lo que le lancé una flecha y lo purifiqué. Me acerqué a ellos para protegerlos, acabando con cada uno de los monstruos que se nos acercaban. Les ordené que se resguardaran en la aldea. Así lo hicieron, pero el joven Ren no lo logró. Gran parte de las criaturas malignas comenzaron a acercarse a él, así que lancé una piedra a uno de ellos, llamando la atención de todos, menos de uno, el tomó por el cuello a Ren y luego, en un acto desesperado, lancé una onda de poder espiritual, acabando con gran parte de los monstruos. Aún así... no acabé con el que tenía en sus manos al joven... además, ya no me quedaba casi nada de energía, por lo que me arrastré por el suelo hasta llegar cerca de ellos y disparé una flecha, purificando a la criatura maligna... –
- ¿Qué sucedió después¿Acabaron con todos los monstruos? –
- Lentamente, me acerqué al joven Ren, intentando ver cómo se encontraba. Cuando al fin logré alcanzarlo, me percaté de que un monstruo, el cual portaba bombas en su cinto, se acercaba peligrosamente a nosotros. Disparé la última flecha que me quedaba, dándole precisamente a los explosivos, por lo que la onda expansiva lanzó lejos a Ren y a mí. En ese momento... perdí la consciencia... y luego desperté en una de las cabañas de la aldea, cuando ya todo había acabado... –
- Ya veo... Así que eso fue lo que sucedió... Eso explica todas tus heridas... –
- Sin contar las que me hizo Sesshomaru al decirle su verdadera identidad, creo que sí...—pensó.
- De todos modos, aquello fue muy, pero muy peligroso... la Gran Izumi no debió haberlas a una misión con tal dificultad, o por lo menos, no sólo a ustedes, sino que a unas cuantas sacerdotisas más... –
- Ella no tenía cómo saber la verdadera cantidad de monstruos que habría en ese lugar... no es su culpa... –
- Bueno, será como tú digas... Por cierto ¿cuándo regresaron al templo?—preguntó, refiriéndose a Kazuru y Kagome.
- Sólo minutos antes de que llegaras... Es verdad... ¿Cómo está Inu Yasha?—preguntó preocupada. (Recién ahora viene a acordarse de él... n.nU Será por la impresión que se llevó al darse cuenta de que Sango descubrió sus heridas... o.o)
- Él se encuentra descansando ahora... Hace unos minutos Izumi-sama le dijo que él y tú no podrían verse hasta el día de la ceremonia... –
- Es verdad—bajó la mirada – Lo que más deseo es verlo, pero nos lo prohibieron... Todo sea por el buen resultado del juramento—suspiró.
- Ya verás que todos tus sacrificios serán recompensados... Todo esto es por una buena causa y lo sabes...—le dijo, intentado animarla.
- Tienes razón... Por cierto, te pido que por favor no le digas a Inu Yasha sobre mis heridas... No quiero preocuparlo innecesariamente... –
- Justamente él me pidió que viniera a verte para que le contara cómo te encontrabas... –
- No le cuentes nada, por favor... Te prometo que haré mis mayores esfuerzos para que éstas heridas se curen pronto, pero... no le digas nada... –
- Está bien... No le contaré nada sobre esto... –
- Gracias—sonrió y le dio un abrazo a su hermana.
- De nada—hizo lo mismo que Kagome – Bueno... creo que será mejor que me vaya a descansar. Tú también deberías hacerlo –
- Sí, no te preocupes por ello, lo haré –
- Entonces, nos vemos después—se levantó, acarició la cabeza de la chica y empezó a salir de la habitación.
- Adiós, Sango-chan –
Las horas pasaron, oscureciéndose el cielo completamente y faltando poco para la cena. Kagome durmió durante todo ese lapso de tiempo. Realmente estaba muy cansada, lo que seguramente se debía al agotador viaje de regreso por el cuál había tenido que pasar, junto con Kazuru.
La joven Higurashi despertó, al escuchar unos insistentes golpes en la puerta de su habitación.
- A-adelante...—dijo, con voz adormilada – Izumi-dono, es usted...—se levantó rápidamente, mientras la mujer ingresaba al cuarto.
(Quizás ustedes se pregunten por qué Kagome llama a Izumi, "Izumi-dono". Bueno, eso se debe a que descubrí que el sufijo "-dono" se utiliza para demostrar aún más respeto que el sufijo "-sama". Entonces, creí que usarlo aquí es más adecuado, debido al alto grado de respeto que todos le tienen a la sacerdotisa :D Espero que les haya quedado claro n.n)
- Así es... He venido a entregarte yo misma tu cena...—dijo Izumi, a lo que la chica dirigió su vista a las manos de la sacerdotisa, quien portaba una bandeja con los alimentos de la joven.
- N-no tendría por qué haberse molestado, Gran Izumi...—dijo, con algo de nerviosismo.
- No es molestia, en verdad... Además, tengo algunas cosas importantes que decirte. Por eso me ofrecí a traer tu comida. De todos modos, tú no puedes ir a comer junto con los demás, o Inu Yasha podría verte... Y sabes que aquello no es adecuado o, por lo menos, no por ahora... –
- Tiene usted razón... Siéntese, por favor...—con su mano le indicó la pequeña mesa que había en un extremo de la habitación, la cual había sido usada horas antes por la chica y su hermana.
- Gracias—hizo lo que la joven le indicó, mientras que Kagome también se sentaba.
- Yo debo agradecerle a usted, por traer mi comida—sonrió.
- Bueno, además de eso, vine para contarte acerca de algunos procedimientos que deben ser realizados antes de celebrar el Sagrado Juramento—se detuvo un momento – Puedes comenzar a comer si lo deseas –
- Está bien—la joven tomó sus palillos (recuerden que en esa época no se usaban cubiertos n.nU) y empezó a consumir sus alimentos.
- Primero que todo, quiero explicarte bien las razones por las cuales no puedes ver al príncipe. Bueno, esto se debe a...–-le explicó a Kagome lo mismo que le había dicho a Inu Yasha hace unas horas – Espero que todo te quede más claro –
- Ahora lo entiendo... –
- Continuando con lo de antes, esos procedimientos que te mencioné son esenciales para que la ceremonia tenga éxito... Uno de ellos es el que no puedas ver a Inu Yasha... pero también hay otros. Entre ellos, están los baños de purificación... –
- ¿Baños de purificación?—preguntó la chica, con curiosidad.
- Así es. Éstos consisten en que deberás ir a la cascada, a la cual fuiste en otra ocasión junto a mí, y en ese lugar deberás meditar, para purificar tu alma y pensamientos... Claro que todo esto se realiza debajo de las aguas de la cascada... –
- ¿Es algo muy difícil de hacer? –
- Se requiere mucha fuerza de voluntad para ejecutarlo, pero estoy segura de que tú podrás hacerlo—sonrió – Hasta ahora, haz cumplido con todas mis expectativas, incluso podría decir que las has superado... –
- Gra-gracias—dijo, algo avergonzada.
- No hay de qué, sólo digo la verdad... Bueno, continuando con lo que debes hacer antes del juramento, tendrás que meditar todos los días, lo más posible... Aunque tu poder espiritual es muy fuerte, es necesario que lo incrementes aún más, debido a que elevar tu alma hasta los cielos para poder ver a los dioses requiere de gran cantidad de energía... sobretodo si debes llevar dos esencias a tu cargo... –
- ¿Dos esencias¿A qué se refiere con eso? –
- Me refiero a que, con tu poder espiritual, deberás proporcionar la energía necesaria para que tú e Inu Yasha hagan su viaje astral hasta los dioses... Ello requiere gran cantidad de poder espiritual y de voluntad... si no deseas hacerlo de todo corazón, no podrás llevarlo a cabo ¿entiendes? –
- Sí. No se preocupe por ello, pondré todos mis esfuerzos en aumentar mis poderes lo más posible...—su mirada mostraba decisión – Y de aquel modo no fallar... –
- Así se habla—sonrió – Será mejor que sigas comiendo tus alimentos, antes de que se enfríen... –
- Es verdad—dijo, algo avergonzada, y tomó de nueva cuenta los palillos.
- Bueno, creo que es hora de que me vaya...—se levantó – Ah, había olvidado mencionar que el Sagrado Juramento será llevado a cabo en seis días más... Lamento que tengas que esperar tanto para ver a Inu Yasha, pero ese es el tiempo necesario para poder realizar todos los preparativos para aquel día tan importante... –
- Esta bien. Entiendo –
- Me alegra oír eso. Otra cosa más... los baños de purificación comienzan hoy, así que vendré a buscarte más tarde. Que tengas buen provecho... –
- Gracias. Nos vemos luego, Izumi-dono –
La sacerdotisa salió de la habitación, dejando a Kagome sola. La chica soltó un suspiro, dejando los palillos a un lado, y apoyó su espalda en la pared más cercana.
- No sé si seré capaz de soportar el no ver a Inu Yasha por seis días más... Ya ha pasado más de medio mes desde la última vez que nos vimos... Realmente lo he extrañado mucho... Me hacen tanta falta sus abrazos, su cariño, sus besos—tocó con el dedo índice sus labios – Quiero verte, Inu Yasha...—susurró, abrazando sus piernas y fijando su mirada en el piso.
En otro lugar del templo, específicamente el salón principal, las habitantes del templo y los viajeros comenzaban a reunirse para comer sus alimentos.
Cuando ya todos estuvieron en aquel lugar, comenzaron a cenar. Los jóvenes le contaron a Izumi y a las demás sacerdotisas acerca de su viaje, el cual le pareció bastante interesante a las presentes.
- ...Y eso fue lo que sucedió—finalizó Harumi.
- Fue un viaje bastante emocionante—comentó Izumi, con una sonrisa, mientras se oían bastantes murmullos de las demás mujeres en la habitación.
Inu Yasha se sentía algo mareado y bastante cansado, porque por más que lo había intentado, no había logrado dormir en la tarde.
- Disculpen, no me siento del todo bien... ¿Puedo retirarme?—preguntó el chico.
- Claro—dijo Izumi.
- Gracias...—dijo el chico, saliendo del salón y caminando por los pasillos – No sé lo que me pasa...—se apoyó en una de las paredes – Quizás se deba a que no dormí bien...—se sentó – O será acaso... ¿La falta que me hace Kagome?... –
En otro lugar, Kagome observaba la luna a través de su ventana, con una mirada melancólica. Sentía como si no pudiese quitar la soledad de su corazón.
Inu Yasha, oyó una canción a lo lejos, cantada por una voz melodiosa, que a la vez era triste, la cual, extrañamente, le parecía conocida.
Con curiosidad, se levantó y se acercó a donde se oía con mayor claridad la melodía, percatándose de quién era la cantante. Sonrió y luego volvió a sentarse, fijando su mirada en la inmensidad del cielo estrellado.
Me siento muy sola,
¿Acaso sienten igual
todos los enamorados?
Me siento embelezada,
por el más profundo dolor
Tinieblas del corazón.
Todo pesar nos ayuda a crecer
y a resplandecer juntos.
La princesa cantaba con todos sus sentimientos puestos en aquella canción, desahogando poco a poco aquellas dolorosas emociones que sentía dentro de ella.
Sus ojos derramaban cristalinas lágrimas, la cuales caían silenciosas en el borde de la ventana.
Eres tú, eres tú a quien yo amo
mi corazón mira en tu interior.
Eres tú, eres tú en quien confío
ciegamente amor.
Inu Yasha escuchaba atentamente la melodía, descifrando todos los sentimientos de quién la interpretaba y considerándolos tal como si fueran suyos. Eso se debía a que, en esos momentos, él sentía lo mismo que la chica.
Lágrimas son las que ahora te llaman
de promesas no hay necesidad
Porque me diste algo muy valioso
tu fortaleza.
- Sólo espero que hayas podido escuchar mi canción, mi amado Inu Yasha—dijo en un susurro, y volvió a internarse en la oscuridad de su habitación.
- Y yo espero que estos seis días que nos quedan sin vernos pasen rápido, mi querida Kagome...—susurró, desapareciendo en los corredores del templo.
Alrededor de una hora después, Izumi tocó la puerta del cuarto de la princesa, buscándola para que juntas fuesen a la cascada donde los Baños de Purificación se llevarían a cabo.
Se dirigieron a aquel lugar, encontrándose este iluminado por las estrellas y la luna, lo cual completaba un hermoso paisaje.
- Bien Kagome, te explicaré algunas cosas, además de qué debes hacer. Primero: estas aguas son sagradas, por lo cual ellas te ayudarán con lo de la purificación. Segundo: trata de permanecer bajo ellas lo más posible, pero si sientes que te ahogas, sal de inmediato. Luego de que te sientas mejor, inténtalo de nuevo. Y tercero: concéntrate como si estuvieras meditando y libera de a poco tu poder espiritual. Este te ayudará a no sentirte tan mal cuando estés bajo el agua... Será una especie de protección. Eso es todo—finalizó.
- Esta bien. Aquí voy...—dijo la chica, acercándose a la caída de agua.
Ingresó a las aguas con algo de dificultad, debido a lo resbaloso de las rocas que se encontraban bajo sus pies, sintiendo al principio como si mil agujas se clavaran en su cuerpo debido al frío. Luego de unos momentos, al concentrarse y empezar a liberar parte de su poder espiritual, la situación mejoró, sintiendo como si el líquido que caía sobre ella fuera cálido y le transmitiera una sensación de paz inmensa.
Se quedó un par de minutos bajo el torrente, hasta que no pudo más y salió de allí, para respirar.
- ¿Estás bien?—preguntó la sacerdotisa.
- Sí. No se preocupe por mí, Izumi-dono—contestó la joven, inhalando a bocanadas el preciado aire que tanto le hacía falta en ese preciso instante – Estoy bien... –
Cuando ya hubo llenado sus pulmones, entró de nueva cuenta en la cascada. Hizo esto algunas veces más, hasta que Izumi le indicó que ya era suficiente.
- Eso es todo. Volveremos aquí mañana por la noche, a la misma hora...—indicó la mujer.
La sacerdotisa le entregó una manta y la encaminó hacia el templo, mientras el cuerpo de la chica temblaba debido a lo empapada que estaba y el frío que hacía alrededor.
- Ya vamos a llegar al templo... Allí tendrás ropa seca y un brasero caliente esperándote, te lo prometo—le dijo Izumi, intentando darle ánimos. La joven asintió, con una pequeña sonrisa en su rostro.
Tal como le había sido prometido, la princesa encontró en su habitación a Sango, quien la esperaba con las cosas antes mencionadas por la mujer. Ésta se retiró, dejando a las hermanas solas.
Sango se encargó de Kagome, ayudándole a cambiar su vestimenta, renovar las ahora empapadas vendas que cubrían su cuerpo, secar su cabello y entrar en calor, preparándole algo de té para las dos.
- Espero que ahora te sientas mejor—le dijo su hermana mayor.
- Si, muchas gracias, Sango-chan—contestó la menor, mientras bebía la infusión – Sólo espero que estos días que faltan antes del juramento pasen rápido...—pensó y suspiró.
A partir de ese momento, los días comenzaron a pasar relativamente normal para los viajeros, excepto para Kagome e Inu Yasha, quienes debían cumplir con los preparativos para la ceremonia. El príncipe, al igual que la chica, debía realizar Baños de Purificación, pero los hacía apenas salía el sol.
Otra de las tareas que le había encargado Izumi, era que entrenase con la espada para poder mejorar su concentración. También le pidió que meditara, con el mismo fin. (Claro que él no podría aumentar su poder espiritual, puesto que no lo posee n.nU)
Mientras tanto, las sacerdotisas, como Kazuru y Harumi, preparaban los demás detalles necesarios para el momento del Juramento, como las oraciones que deberían decir, los elementos sagrados que debía haber en el Santuario, las ofrendas a los dioses, entre algunas otras cosas.
Sango y Miroku también ofrecieron su ayuda en todo lo que hiciera falta, ocupando gran parte de su tiempo en eso. El resto del tiempo libre se dedicaban a pasarlo juntos, o en la compañía de Kagome, en el caso de Sango, e Inu Yasha, en el caso de Miroku. Izumi se encargaba de supervisar todo personalmente.
Durante aquella semana, se acordó que el ritual sería llevado a la medianoche del sexto día, momento en el cual una hermosa luna llena coronaría el estrellado cielo, iluminando directamente al Sagrado Santuario de los Dioses.
El fin el anhelado día llegó, trayendo algo de nerviosismo y ansiedad a todos los habitantes del castillo. La Gran Sacerdotisa les pidió a los elegidos que se mantuviesen en meditación el mayor tiempo que pudiesen, de modo que su alma estuviese lo más pura posible y también los llevó a realizar Baños de Purificación unas tres veces durante el día, aunque en distintos turnos para que no pudiesen verse.
Sango se dirigió a la habitación de Kagome, alrededor de las diez y media de la noche, para ayudarle a prepararse para la ceremonia.
- ¿Puedo pasar?—preguntó la joven desde afuera del cuarto. Se encontraba vestida con un kimono más formal que el acostumbrado, adecuado para la ocasión.
- Claro. Adelante—le indicó la princesa.
- Es momento de que quitemos esas vendas por completo...—dijo, acercándose a ella – Veremos qué tan efectiva ha sido la meditación para ayudar a curar tus males—sonrió.
- Espero que lo suficiente como para que Inu Yasha no se percate de mis heridas—dijo la chica, con un ligero tono de preocupación.
- Calma. Seguramente todo está bien—trató de animarla – Bien. Comencemos... –
La joven empezó a retirar las vendas con cuidado, intentando no causarle ninguna clase de dolor a su hermana.
Cuando hubo acabado, ambas se percataron de que cualquier señal del combate que la princesa había sostenido días atrás había desaparecido, para alivio de ambas.
- Que bien... Una preocupación menos—dijo Kagome, dando un suspiro y luego sonrió.
- Tranquila hermanita. Todo va a salir bien, te lo aseguro... Los esfuerzos y sacrificios que Inu Yasha y tú han realizado, tendrán su recompensa hoy –
- Gracias por tu apoyo, Sango-chan—abrazó a la chica cariñosamente.
- No hay de qué. Siempre estaré a tu lado, para lo que necesites—contestó, devolviendo el abrazo.
- Disculpen... ¿Podemos pasar?—oyeron la voz de Harumi.
- Adelante—le dijo Sango, mientras veía como la joven y su hermana Kazuru cargaban una especie de caja, bastante grande.
- ¿Qué traen ahí?—preguntó Kagome, con curiosidad.
- Es una sorpresa para ti—dijo la sacerdotisa más joven, con una sonrisa.
- Vamos, ábrela—la alentó Kazuru, dejando aquel contenedor en el suelo.
Con rapidez, la princesa se acercó a él y lo abrió, quedando asombrada al ver su contenido. Era un vestido.
- Es hermoso...—dijo la joven, tomándolo y extendiéndolo ante sus ojos.
- Harumi lo diseñó y yo le ayudé a confeccionarlo—dijo Kazuru – Nos tardamos algunos días, pero pudimos terminarlo a tiempo... –
- Ojala que te guste—dijo Harumi.
- Muchas gracias—dijo Kagome – Me gusta mucho, en verdad –
- Vamos, póntelo—le dijo Sango – Seguramente se verá mucho mejor cuando tú lo luzcas—sonrió.
Entre todas le ayudaron a ponérselo, llevando esto algunos minutos, debido a la complejidad de la prenda.
La parte superior correspondía a la de un kimono de seda blanco, sin mangas, en la cual se podía apreciar un broche con la forma de un corazón de oro con alas de plata en su parte delantera, y unas pequeñas alas bordadas por detrás. Un poco más abajo, una cinta, también de color blanco, pero con bordes dorados y anudada por delante, se encargaba de sostener al resto de la prenda, la cual consistía en una larga falda que llegaba hasta el suelo, color verde claro, la cual iba cubierta por una capa de seda, color celeste claro, algo más corta.
En sus muñecas portaba algunos brazaletes, y en sus brazos descansaba una larga pañoleta, de mismo color que la falda. (Tengo un dibujo de ese traje, por lo que si alguien lo quiere avíseme XD)
- Te ves bellísima—le dijo Sango, emocionada.
- Creo que hemos hecho un muy buen trabajo ¿No lo crees, Kazuru? –
- Así es. Pero se ve mucho mejor cuando Kagome lo viste—contestó la sacerdotisa.
- Siento como si fuese a mi matrimonio en vez de a la celebración de un juramento—dijo Kagome, con una gota en su cabeza.
- Si te ves tan bien ahora, ya me imagino en aquel día tan importante... Tu boda—Sango la miraba ilusionada.
- Pues para Inu Yasha hemos confeccionado un traje también—dijo Harumi – Ojala que le quede tan bien como el tuyo, Kagome –
- Seguramente se verá muy guapo—pensó, mientras un lindo sonrojo aparecía en sus mejillas.
- Bueno, aún falta el maquillaje—dijo Sango – Manos a la obra... –
Mientras tanto, en la habitación de Inu Yasha, éste se encontraba con Miroku, observando el traje que minutos atrás las hermanas Tsukishirô le habían entregado al príncipe.
- Tengo que ponerme... ¿esto?—preguntó el joven Taisho, tomando la vestimenta.
- Vamos Inu Yasha, no es tan malo... Además, las señoritas Kazuru y Harumi se esforzaron mucho haciéndolo. Es más, yo diría que quedó bastante bien hecho... –
- Eso no lo cuestiono, pero...—volvió a mirar aquel traje.
- Debes usarlo. Es para la ceremonia. Ésta amerita ir bien vestido ¿no? Además, mírame a mí. Yo también elegí un kimono algo más elegante... –
- Tienes razón—suspiró – Está bien, lo usaré...—dijo, mientras iba detrás de un biombo (parece que Inu es bastante pudoroso XD) y se cambiaba.
Un par de minutos después, salió de allí, mostrándose ante Miroku.
- No te queda mal—le comentó éste – Incluso creo que más de un par de señoritas voltearán al verte pasar—rió.
El traje que el chico llevaba consistía en una especie de kimono, sin mangas y que llegaba hasta sus rodillas, color azul. Éste mostraba parte del pecho del príncipe, pudiéndose apreciar sus formados músculos. En su parte trasera, se podía apreciar las mismas alas que el traje de Kagome poseía.
Bajo el kimono, se encontraba una especie de camisa de seda, con mangas largas, la cual era traslúcida. El traje también tenía un pantalón, recto y de color blanco, que llegaba hasta la mitad de su pantorrilla. A la altura de la cintura (me salió verso sin mayor esfuerzo XD), un cinto se encargaba de mantener cada prenda en su lugar.
Todo esto hacía ver al príncipe bastante apuesto.
- Si no me equivoco, debes estar en el Santuario alrededor de media hora antes de la medianoche¿no?—preguntó Miroku.
- Así es—contestó Inu Yasha, cruzándose de brazos – Y creo que falta poco para eso...—dijo, mirando el cielo a través de su ventana.
Oyeron que alguien tocaba la puerta de la habitación.
- Adelante—dijo el príncipe.
- Majestad, he venido a escoltarlos hasta el Sagrado Santuario de los Dioses—dijo una sacerdotisa, haciendo una pequeña reverencia - ¿Están listos? –
- Sí—contestó.
- Vamos—dijo Miroku, saliendo con los demás de la habitación.
Un minuto después, en la habitación de Kagome, todo ya estaba listo.
- Ya es hora de que vayamos al Santuario—informó Kazuru.
- Vamos antes de que nos retrasemos—dijo Sango.
- Estoy algo nerviosa—confesó la elegida.
- Calma Kagome. Todo va a salir bien –
- Eso espero—respiró profundamente y luego lanzó un gran suspiro – Estoy lista. Vamos –
Las cuatro salieron de la habitación, en la dirección acordada. Tardaron algunos minutos en llegar al lugar, el cual estaba iluminado por decenas de antorchas esparcidas por doquier.
Todas las sacerdotisas del templo alrededor del Santuario, se hallaban dispuestas en dos grupos, formando dos semicircunferencias separadas por un espacio destinado para el ingreso de gente al Santuario.
A lo lejos Sango pudo observar como Miroku se les acercaba.
- Inu Yasha ya se encuentra aquí—informó el chico – Está al otro lado del Santuario... –
- Kagome, tú deberás entrar por este lado—dijo Kazuru.
- Está bien—contestó la chica.
- Harumi, yo me quedaré en compañía de Kagome. Tú ve a acompañar al joven Inu Yasha, por si necesita algo –
- Nos vemos luego, entonces—dijo la chica y se fue.
- Ustedes tomen asiento donde deseen—les dijo a Sango y Miroku, a lo que éstos asintieron.
En el lado donde Inu Yasha se encontraba, las sacerdotisas intentaban mantener su vista concentrada en el Santuario y su mente en la importante ceremonia que pronto se celebraría, mas esto les parecía bastante difícil con tan atractivo príncipe parado tan cerca de ellas. Las miradas furtivas de las mujeres incomodaban bastante al chico, también todos los murmullos que había a su alrededor, que seguramente trataban de él.
- Sólo espero que esto comience pronto...—pensó, mientras una gota aparecía en su cabeza.
Unos quince minutos más tarde, Izumi apareció, cesando todo ruido que hubiese en el lugar casi automáticamente. La mujer caminó hasta el Santuario, parándose en un lugar en el cual podía ser vista por todos.
- Buenas noches—dijo la sacerdotisa, solemnemente – Nos hayamos aquí reunidos, en esta hermosa noche, para realizar la tan importante ceremonia que será decisiva para la misión de los jóvenes elegidos aquí presentes, en este, el Sagrado Santuario de los Dioses—las paredes y fuentes de cristal adquirieron un extraño, pero hermoso brillo – Por favor, Kazuru y Harumi, procedan—les indicó.
- Sí—contestaron las dos con firmeza, y se acercaron cada una a su "respectivo" elegido, con una cinta en sus manos.
- ¿Qué sucede?—preguntó Kagome en voz baja, extrañada.
- Debo vendar tus ojos—le indicó Kazuru, atando la venda – No te preocupes, no permanecerás mucho tiempo así. Sólo confía en mí, yo te guiaré hasta el Santuario –
- Está bien—contestó la chica.
- ¿Por qué debo llevar esta venda?—preguntó Inu Yasha a Harumi, al otro lado.
- Es para que no pueda ver a Kagome hasta el momento adecuado, príncipe –
- Ya veo... –
- No se preocupe. Pronto podrá verla—le dijo con una sonrisa, aunque el chico no podía mirarla.
- ¿Está todo listo?—preguntó Izumi.
- Sí—contestaron las hermanas Tsukishirô al unísono.
- Pues bien, entonces... Declaro oficialmente el inicio de la Ceremonia del Sagrado Juramento –
Notas de la Autora: Holas! Después de varias semanas de retraso, he vuelto! XD Espero que me perdonen por el retraso, pero la señora inspiración me había abandonado ;-; En algunos días llegaba a escribir sólo un par de líneas en este fic o.o Pero por lo menos ayer volvió y pude escribir cuatro página, pudiendo al fin terminar el cap n.n Espero que les guste :)
Aclaración: La canción que usé en este fic se llama "No Necesito Promesas" y es cantada por Jessica Toledo. Es una versión en español de la canción "Yakusoku wa Iranai", del anime "Tenkuu no Escaflowne" (La Visión de Escaflowne), cantada por Maaya Sakamoto.
Bueno, como k-mila-chan me pidió que les contara como me fue en la Prueba de Selección Universitaria o PSU (ya que los resultados fueron publicados el día 8 de Enero). Primero que todo, quiero explicarles a la gente que no vive en Chile (mi país :P), que el puntaje máximo que se puede obtener es 850 (o sea, una prueba perfecta, sin errores ni preguntas omitidas). Se debe rendir dos pruebas obligatorias (Lenguaje y Comunicación 80 preguntas, y Matemáticas 70 preguntas) y una de las optativas (Historia y Ciencias Sociales 75 preguntas o Ciencias 90 preguntas, con una determinada mención, la cual puede ser Biología, Física o Química).
Los puntajes de estas pruebas son los que te permiten entrar a determinadas carreras universitarias. Además, al promedio de las calificaciones que hayas obtenido en el colegio en los últimos 4 años de Escolaridad (llamadas "Notas de Enseñanza Media" o NEM) se les asigna un puntaje específico. La calificación máxima es 7.0
Aquí van mis resultados (en puntajes):
Prueba de Lenguaje y Comunicación: 699 puntos (sólo me faltó uno para los 700 -.-U)
Prueba de Matemáticas: 671 puntos
Prueba de Historia y Ciencias Sociales: 756 puntos (es en la que mejor me fue XD)
NEM: 744 puntos (con un promedio de 6.6)
Bueno, todo esto dio como resultado que tengo el puntaje necesario para postular a la carrera que quiero, en la universidad que quiero, que es Psicología en la Pontificia Universidad Católica de Chile :D También postulé a la misma carrera, pero en la Universidad de Chile y a Bachillerato en Ciencias Sociales, en las misma universidades antes mencionadas :D
Estoy muy feliz por mis puntajes n.n Veo que todo el esfuerzo de estos cuatro años (sobretodo el último) dio frutos :D
Los resultados de la postulación (o sea, para saber en que Universidad he sido admitida) saldrán el día 16 de Enero, por lo que ahí sabré la verdad XD
Bueno, mejor dejo de darles la lata con lo de la PSU XD y sigo con temas relacionados al fic, como la respuesta a todos sus reviews n.n Aquí van!
- Kagome Katherine: Hola n.n Me alegra que te guste mi fic :D Y si, que bueno que Sesshomaru no estaba muerto XD Es que como tiene muchas fans, pensé que lo mejor era revivirlo n.nU Así todos serían felices :)
Sobre si Rin se une al grupo o no, pues eso se verá en los capítulos que siguen, pero por el momento no lo ha hecho. Quizás mas adelante sí, pero no es seguro...
Que estés muy bien, cuídate, adiós!
- Meryinustar: Hola :) Lamento la gran espera entre capítulos x.x Yo creo que a nadie le gustaría tener que esperar tanto para ver a la persona que amas, pero lamentablemente ahora sí lo tendrá que hacer u.u Podrían haber roto las reglas, pero todo su esfuerzo hubiese sido en vano o.o Cuídate mucho tu también! Nos vemos, adiós!
- Eternal Vampire: Hola :D Me alegra que entre todos hayan mantenido el contacto n.n Yo también espero poder hacerlo (además de que varios de mis compañeros van a entrar a la misma universidad que yo, aunque en distintos campus).
Que bueno que mi explicación te haya aclarado las cosas n.n Y sip, pobres Kagome e Inu Yasha. Lo único que quieren es verse y no pueden hacerlo, incluso hasta ahora (en la parte en que quedó mi fic :P), pero ya están a punto, no te preocupes n.n
Gracias por tu apoyo! Que estés bien, adiós!
- Lady Dragon 84: Hola n.n No te preocupes por la tardanza, te comprendo! Es una lástima lo de tu compu, espero que pronto puedan arreglarla :S
Gracias por tus felicitaciones n.n Bueno, es este momento no soy una colegiala ni una universitaria. Entonces ¿Qué soy o.o? Ni yo lo sé n.nU Supongo que una escritora en vacaciones XD
Y como tú dijiste, todo salió bien con la PSU :D Supongo que ya habrás visto los puntajes allá arriba XD
No tienes que disculparte por lo de papacito XD Me dio mucha risa cuando lo leí XDD Pero... nadie puede negar que Sesshomaru es muy atractivo! Lo más probable es que se encuentre con Rin en algún futuro próximo, aunque no es del todo seguro... Debo idear alguna manera de que se encuentren n.nU
Yo también te mando un gran abrazo! Cuídate mucho! Nos vemos, adiós!
- K-mila-chan: Hola :D Gracias por tus felicitaciones! Es que siempre me he preocupado de las cosas y personas que aprecio, como ustedes y mi fic n.n Realmente les tengo mucho cariño :)
Como tu me pediste, arriba les conté como me fue n.n Me fue bien :D, aunque tengo un compañero que fue puntaje nacional en Lenguaje (842) n.n
Lo de tener miedo de salir del colegio es natural. Es más, yo no quería pasar a cuarto medio, ni mucho menos salir del colegio o.o Realmente asusta eso de que te dicen que vas a tener que enfrentarte a muchas cosas por ti mismo, pero seguramente el mismo ambiente y las personas que te aprecian te darán las herramientas para salir adelante, además de su apoyo. Bueno, aparte de todo el esfuerzo que uno mismo debe ponerle a las cosas n.n
Lo importante es seguir en contacto con esas personas especiales que has conocido, y conocer a muchas más :)
Como tantas lectoras me lo están pidiendo, tendré que encontrar la forma de que Rin y Sesshomaru se reúnan... Espero que se me ocurra pronto XDD Y a mi también me agrada más su personalidad de ahora :)
Bueno, apenas termine de publicar este cap te enviaré los dibujos que me pediste, además de uno del traje de Kagome n.n
Cuídate mucho! Abrazos y besos! Adiós!
- Yeuss: Hola n.n Me alegra verte de nuevo por aquí :) Tremendo fiestón debes haber tenido para haberte recuperado una semana después XD
Parece que algunos de los poderes youkai de Sesshomaru se traspasaron de la serie animada al fic XD Seguramente por eso sobrevivió, cuando sus heridas eran mortales o.o
Y es verdad, en la vida a veces se gana y a veces se pierde, y lamentablemente a Sara le tocó perder :( Pero ya encontrará a alguien que le haga feliz n.n
La reacción que tendrá Inu es un misterio, quien sabe cómo se lo tomará... Todo se vera en unos capítulos más :) Y no, Sessho no tendrá la excusa de los cigarrillos XDD
Cuídate! Nos vemos, adiós!
Bueno, he terminado con mi labor de responder reviews XD
Si alguien quiere la canción que apareció en el fic, me lo dice y yo se la envío por mail n.n
Muchas gracias por su apoyo, tanto a la gente que deja review como a la que no :D
Y como habrán visto antes de entrar a este cap, ahora he puesto una descripción general de lo que trata el fic en el Summary. Espero que esto atraiga más lectores XD, y dejen más reviews n.n (es que tengo el anhelo de alcanzar los 200 reviews al finalizar este fic, y realmente espero lograrlo, porque eso me pondría muy, pero muy feliz :D)
Es hora de despedirme! Que tengan mucha suerte y este sea un gran año para todos ustedes n.n
Cuídense mucho! Nos vemos! Adiós!
...-:Dany-Chan:-...
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VISÍTENLOS! (podrán encontrar dibujos relativos a "Oportunidad de Vivir" y algunos otros hechos por mí n.n)
