Capítulo 23

-¿qué eres? Me dijo el hombre mirándome con incredulidad

-¿has oído hablar de los cazadores de sombras?- sonreí

-¿qué? ¿qué es eso?- me incorporé, tenía mis sentidos puestos en los lobos a mi alrededor

-somos seres mitad humanos mitad… -decidí no decirlo ya que me mirarían como a una loca y no había tiempo para estar con explicaciones absurdas-…algo- dije finalmente, el hombre frunció el ceño

-dinos qué eres de verdad, si no, no confiaremos en ti

-no puedo deciros qué soy, no me creeríais- negué con la cabeza, él pareció pensarlo un momento, luego sacudió su cabeza

-está bien, nosotros somos metamorfos- me dijo, asentí e ignoré las miradas de los animales puestas en el hombre con incredulidad

-sois seres extraños- dije al fin

-¿y lo dices tú?- bromeó, sonreí

-creo que nos vamos a llevar muy bien, me llamo Isabella- me presenté, me acerqué a él y le di la mano

-Sam- dijo estrechándomela

-bien, Sam, necesito explicaros la situación en la que estamos para que podamos trabajar juntos, ¿os gustaría venir a mi casa?- ellos parecieron sorprendidos por mi petición, se miraron entre ellos antes de que Sam volviera a hablarme

-tenemos que pensarlo, dinos dónde vives, iremos en esta semana y podrás explicarnos- asentí

-¿conocéis a Charlie Swan?- pregunté, y vi cómo muchos se tensaron, le conocían

-sí, por qué- intentó aparentar indiferencia, no le funcionó

-bien, vivo con él, supongo que no os será difícil llegar- miré a los lobos de forma arrogante-me largo, tengo cosas que hacer- agregué, caminé hasta el frente, vigilando siempre mis espaldas, por si acaso, pero ninguno de los chuchos hizo ningún movimiento, no quería arriesgarme a que cambiaran de opinión así que caminé un poco más hacia el bosque y cuando llegué a la linde me di la vuelta, corrí y salté por el precipicio

-NO- hoy que Sam gritaba, en cuanto toqué el agua nadé hasta la orilla, cuando llegué los perros, Sam y otro chico me esperaban

-¿por qué has hecho eso?- me dijo Sam furioso

-solo quería volver a Forks- dije sonriendo, Sam tenía la cara roja de furia

-no sabemos lo peligrosa que puedes ser, no queremos que entres en la Push ¿entendido?- dijo el otro chico, le miré

-entendido, ¿quién eres?

-Jacob Black- asentí y volví a meterme en el bosque, empecé a correr, llegué a casa y el coche ya estaba limpio por lo que entré a casa y me preparé una ensalada césar para cenar, me tiré en mi cama y miré la hora, las diez, ¿había estado tanto tiempo fuera? Empecé a pensar en lo que había pasado hoy, la Push, ese lugar parecía seguro, era un buen lugar para llevar a los humanos, allí los metamorfos podrían protegerles mientras yo me encargaba de lo que pasaba aquí, sonreí, esa era una muy buena idea, cómo no se me había ocurrido antes ¡! Me levanté de la cama de un salto orgullosa conmigo misma dejé el bol en la cocina, Charlie entraba por la puerta

-¿dónde vas? –frunció el ceño al ver que iba hacia la puerta

-tengo que seguir entrenando, te he dejado ensalada- sonreí al ver su mueca- y una hamburguesa- sonrió- cómete la ensalada ¿de acuerdo?

-claro mamá- bromeó, abrí la puerta pero justo cuando iba a salir recordé algo

-charlie – llamé

-¿sí?

- ¿tú tienes el teléfono de Sam? De la Push – expliqué

-oh, sí claro, por qué

-¿me lo podrías dar? Estamos sopesando la idea de trabajar juntos

-vale, no quiero saber más de lo necesario, toma- salió de la cocina con un papel en la mano y me lo tendió, lo cogí con una sonrisa

-muchas gracias- con una última sonrisa me marché, algo me decía que no faltaba mucho para que Valentine viniera, así que tenía que matarme entrenando, desde ahora no iría al instituto, eran demasiadas horas valiosas siendo desperdiciadas, tendría dos días enteros a la semana para dormir, pero por las noches no lo haría, tenía que aprovechar al máximo el tiempo corrí dandi varias vueltas por todo el pueblo, llegué al instituto, paré un segundo a recobrar el aliento, pero no me permití cansarme, cogí carrerilla y de un salto me subí a una barra que había justo en la puerta del edificio de la cafetería, me colgué de los brazos y empecé a levantarme hasta que mi cuello estaba a la altura de la barra, luego volvía a bajar y a subir de nuevo,( NA: como en 'a tres metros sobre el cielo' viradlo en youtube si queréis, es justo al principio de la peli) me mantuve haciendo eso todo lo que quedaba de noche, empezó a amanecer, pero no paré, mis músculos estaban agarrotados, y me estaba forzando demasiado pero no podía parar, esto era necesario, estaba tan concentrada hasta que oí unas risitas

-es como un hombre- oí la voz de Lauren, la ignoré y seguí con lo mío

-eso no lo haces tú ee Tayler- se burló Mike

-cierra el pico, por lo menos puedo hacer flexiones- como Mike no contestó supuse que estaba avergonzado, era tarde si ellos ya iban a empezar así que me solté y caí de pie en el suelo, al girarme pude ver que había bastante gente alrededor de mí, me removí incómoda por las miradas que estaba recibiendo, Ángela se acercó a mí, le di una sonrisa forzada

-vaya, isa, ¿cómo has hecho eso?- luego me miró detalladamente y frunció el ceño- un momento, ¿has estado aquí toda la noche?

-no- negué- también estuve corriendo, tengo que cubrir todos los ámbitos- expliqué, pero ella pareció enfadada

-Isabella, ¡tienes que dormir!- me regañó

-¡no!- me quejé- ¡no hay tiempo para eso!

-¡qué… qué quieres decir?- tartamudeó Jessica, suspiré, no me caían bien, pero merecían saber qué pasaba

-no he recibido llamadas de Jace ni Edward, y tampoco contestan las mías- todos se quedaron en silencio, entonces, como si estuvieran sincronizadas Jessica, Lauren, Mike y muchos más empezaron a reírse a más no poder, yo fruncí el ceño- ¿qué os hace tanta gracia?- dije enfadada

-no se te ha ocurrido pensar…- Mike no pudo terminar la frase porque siguió riéndose, miré a Ángela, pero ella me miraba como con… compasión? Fruncí el ceño, no entendía nada

-¿qué? – pregunté

-que ellos ya no te quieran a su lado, que Jace se haya dado cuenta de lo que pierde estando contigo y se haya buscado a otra más… guapa, sexy, femenina, etc. Que tú- me dijo Lauren mirándome con asco mientras se ponía frente a mí, abrí la boca para decir algo pero no encontraba qué decir, no se me había pasado por la cabeza algo así, él… ¿me habría hecho eso?... no, yo confiaba en él, ninguna mundana estúpida iba a hacer que eso cambiara, además, si algo así hubiera pasado alguno de mis amigos me hubiera llamado, me incorporé mirándola con superioridad

-mira bonita, eso no ha pasado, porque Jace me ama, no sé si sabes lo que significa esa palabra, amor, cariño respeto amistad, lealtad- me fui acercando a ella mientras se lo decías- eso entre nosotros, y no hablo solo de Jace y yo, sino de todos los nefilim, incluso Valentine, ese que intenta mataros- le recordé- incluso él tiene lealtad hacia su hija y la mujer que ama, eso es algo que va dentro de nuestra raza, el honor, es algo no que no nos permitimos perder, no como vosotros los mundanos,

-nosotros no perdemos nuestro honor- me dijo furiosa

-lo perdiste en el momento en que insultaste a la persona que os está salvando la vida- dije mordazmente- o incluso antes, en cuanto te pusiste ropa tres tallas más pequeña que la tuya solo para llamar la atención, en cuanto humillaste a la persona que eres en realidad para que te aceptaran, no como eres realmente, sino como ellos quieren que seas- mi móvil empezó a sonar, lo cogí para contestar, no miré quién era, solo contesté

-sí- estaba un poco malhumorada, se oyó una respiración jadeante, me aparté el teléfono para ver quién era, y lo que vi me dejó anonadada, volví a ponerme el teléfono en la oreja, la respiración parecía forzosa

-¿Jace? – pregunté alarmada- Jace ¿eres tú? ¿qué ocurre?

-esssssssssstan e..en Seattle, corre, sooon m..as poderosos d..de lo lo que creíamos- le costaba hablar, había dolor en su voz, la ansiedad me carcomía, ¿qué le habían hecho?- corre, ponte a salvo- dijo con un último aliento, me quedé anonadada, Jace… dios mío, parecía muy… débil, qué debía hacer ahora, no lo sabía, pero pondría a salvo a los humanos y esperaría

-¿bella?- la voz de Ángela me sacó de mi ensoñación, levanté la vista, todos me miraban preocupados por lo que podía haber pasado, tuve que tomar una decisión, y, aunque aún no había hablado con Sam…

-a cuánto está Seattle de aquí- demandé saber

-a una hora en coche- una hora, tenía una jodida hora, no había tiempo que perder

-todos a los coches YA- demandé

-pe… pero qué pasa- preguntó Jessica asustada

-id a la Push, llamaré a Sam para explicarle todo, estaréis protegidos allí- ellos asintieron asustados- id con vuestros padres, recogerles y avisar a todo ser viviente que veáis, os quiero en la Push YA, tenemos menos de una hora

-¿y tú qué vas a hacer?- me preguntó Ángela asustada

-voy a descansar, si algo me ataca ahora no tendré fuerzas para combatirlo- ella asintió, todos se fueron a sus coche y yo fui a la casa corriendo, me cambié a mi uniforme de cazadora y me tiré en la cama, llamé a Sam, y tras explicarle la situación me dormí, no sé cuánto estuve dormida pero un fuerte ruido me despertó, me levanté rápidamente de la cama y me hice una cola de caballo, cogí todas las armas que pude y salí por la puerta, no había nadie, estaba todo desolado, no entendía nada, juraría que… sacudí la cabeza, di una vuelta por forks, pero nada, tras pensarlo detenidamente decidí ir a la Push, sería más útil allí, cogí un coche y conduje rápido hacia allí, cuando llegué vi que todos estaban en la playa, salí del coche y caminé despacio hacia allí, estaba a mitad de camino cuando Sam me vio y se dirigió hacia mí, su ceño fruncido me indicó que no estaba muy contento con la situación, y que quería que se lo explicara todo, hice una mueca y caminé más rápido hacia él, entonces él paró de caminar y abrió mucho los ojos mirando algo detrás de mí, fruncí el ceño, pero antes de que dijera algo, recibí un golpe por la derecha que me hizo caer al suelo, y empezó la lucha, saqué mi cuchillo serafín y me tiré sobre él, sentía todas las miradas sobre nosotros, aunque ni siquiera me había fijado qué era con lo que estaba luchando… le asesté un golpe en la tripa y pude apartarme para verle, era un demonio scorpior: tienen el rostro arrugado y las manos ágiles de un mono y una cola enorme recubierta de púas de escorpión, corrí hacia él, salté y agarrándome de su cabeza hice un semicírculo por encima de él hasta quedarme en su espalda, el bicho se removió e intentó clavarme el aguijón de la cola varias veces pero lo esquivé y se dio a sí mismo, cogí mi daga y se la clavé en la espalda baja, donde tendría su corazón, el demonio profirió un último grito y se derrumbó contra el suelo, me quité de encima y recuperé el aliento, luego me giré hacia Sam que me miraba alucinado

-¿esto es a lo que te referías?- preguntó, en ese momento se oyó un chillido, y al darme la vuelta vi a los demás demonios

-no, es eso- señalé, sentí como los de la manada ponerse frente a los humanos para protegerles, pero no se convirtieron, porque los demonios no atacaron, solo gruñían, no me moví, no era aconsejable, de repente algo pasó entre ellos, se fueron apartando, supuse que venía alguien, cuando la persona salió jadeé

-Valentine- y no tuve que verme para saber que mis ojos se llenaron de miedo, retrocedí un paso, él sonrió

-oh Isabella, querida, no tienes que temerme, eres demasiado valiosa para matare- eso me hizo salir del miedo, tenía que ser fuerte, dejé que la ira se apoderara de mí y le enfrenté

-¿dónde está Jace? – le exigí, él sonrió aún más

-él ni siquiera lo vio venir, bueno, ni él ni ninguno, estaban todos en la academia cuando atacamos, en cualquier caso, será mejor que te olvides de ellos, no les volverá a ver, no con vida, no si yo puedo evitarlo- dijo furioso

-¿por qué?- jadeé

-me he dado cuenta de que os queréis, y eso no es bueno, amar es destruís, y ser amado es ser destruido, si vosotros estáis juntos intentaréis protegeros mutuamente, lo que acabará con alguno, o con todos- dijo él. Juro que vi todo rojo

-¡hijo de puta!- él volvió a sonreír, lo que me hizo enfurecerme más- pues siento decepcionarte pero no vas a atraparme viva- sonrió

-eso ya lo veremos- hizo un gesto con su mano y los demonios atacaron, saqué mis armas y los metamorfos se transformaron, lo di todo en la lucha, pero todos sabíamos que eran demasiados por lo que en algún momento algo me picó en el cuello, mi visión comenzó a ponerse borrosa, pero seguí luchando, hasta que no pude más, mis piernas se debilitaron y caí de rodillas, no veía, solo oía lo que pasaba, oí que alguien mandaba dejar de pelear a los demonios, luego alguien acercándose, alguien me acarició el pelo, cada vez sentía que me era más difícil moverme, apoyé mis manos en la tierra y jadeé en busca de aire, alguien se acuclilló a mi lado

-el veneno del demonio Rahab afecta a los nefilim de una forma especial, cualquier humano en tu posición estaría muerto ya, probablemente no aguantaría un segundo, en cambio un nefilim normal podría aguantar hasta un minuto –hizo una pausa- primero el veneno te obstruye la visión, luego afecta a tu sentido del habla, luego al del tacto- apenas sentí cuando él me pellizcó en el brazo- lo que te hace imposible sentir dolor, luego te afecta a tus movimientos, haciéndolos más lentos hasta paralizarte, y, finalmente empieza a joderte las funciones vitales, la respiración se hace más pesada a medida que el veneno avanza, poco a poco, hasta atacar el corazón, pero no todo acaba cuando tu corazón deja de latir, no, hay es cuando empieza lo interesante, el corazón deja de bombear sangre, pero el veneno toma esa función, por lo que te mantiene vivo el tiempo suficiente como para sentir cómo cada vena, arteria y organismo de tu cuerpo se va quemando con el paso del veneno, hasta que mueres, esto dura unos dos minutos, tal vez tres si eres fuerte-volvió a parar, no veía nada, apenas podía sentir la arena bajo las palmas de mis manos y podía moverme demasiado despacio, mi respiración era un tanto pesada pero todavía iba bien, no sabía cuánto me quedaba- pero, mi queridísima Isabella, tú no eres un nefilim normal, los dos lo sabemos, en realidad lo sabe todo el mundo, y todo esto, que seas… especial, deberías agradecérmelo a mí-su voz se tornó más furiosa- fui yo el que introdujo en tu cuerpo la sangre de ángel, fui yo el que se lo introdujo a Jace y a Clary, pero tú y tu estúpido noviecito no hacéis más que ponerme trabas, y joderme los planes, debería mataros a los dos, pero no puedo, necesito a Jace para el sacrificio, necesito su sangre, y a ti, preciosa, a ti te necesito de mi parte, entre mis filas, tengo a Clary, pero ella es mi hija, no voy a arriesgarla de esa forma, llevas más de ocho minutos con el veneno en tu organismo y aún no tienes el sentido del tacto anulado completamente, eres mi mejor creación, nadie puede soportar el dolor y la muerte mejor que tú

-qu..e… t… te jo..jodan- le respondí, y sentí cómo la bombillita se me encendía en la cabeza, a Jace le habían hecho lo mismo que a mí, la alegría y el amor que sentía por él me embargó, él había aprovechado el tiempo que le quedaba de movimiento y habla para advertirme, para que estuviera a salvo, sentí una solitaria lágrima caer por mi mejilla

-bueno, no quiero matarte… de momento por lo menos, así que… te inyectaré un par de cositas- sentí un pinchazo en el cuello

-esto, es el antídoto y…- sentí otro pinchazo, esta vez en la parte posterior del codo- esto, hará que te duermas- dejé de sentir su presencia a mi lado, él empezó a dar órdenes, lo último que oí antes de desmayarme fue su asquerosa voz mientras gritaba…

Desperté somnolienta y miré a mi alrededor esperando encontrarme en una celda, pero, mi sorpresa fue encontrarme en el Salón de los Acuerdos, cuándo habíamos vuelto a Alacante, me incorporé en el suelo, me dolía el cuerpo y tenía los músculos agarrotados, me senté con un poco de dificultad y miré a mi alrededor, el salón estaba más lleno que nunca, aparte de Forks también había otros humanos que, probablemente solo estaban en el momento equivocado en el sitio equivocado, también aparte de los mundanos estaba… Alacante, no me lo podía creer, el cabrón se iba a salir con la suya, nos tenía a todos encerrados aquí, nunca pensé que este salón pudiera dar para tanto, en el centro del salón estaba Sebastian, que nos miraba con una sonrisa satisfecha en su rostro, sus ojos negros se posaron en mí y su sonrisa aumentó, como si intentara provocarme, luego me guiñó un ojo y me mandó un beso, aparté la mirada asqueada, no había rastro de mis amigos y sus familias, miré alrededor intentando recordar cómo había llegado, pero tenía una terrible jaqueca y me dolía el cuello y el brazo como si me hubieran puesto una vacuna, me levanté,, solo recordaba estar en la Push sin vista y casi paralizada y luego, nada, estaba segura de que me había drogado ese cabrón, me llevé la mano a la cabeza, me sentía como si me hubiera pasado un camión por encima, caminé hasta Sam que miraba enfadado a todos, al verme su cara cambió a una de preocupación, cuando llegué a él, haciendo S's cabe mencionar, casi me caigo de no ser porque él me sujeto

-gracias- asentí con una mueca

-¿estás bien?- me preguntó el chico al lado de Sam, negué, no servía de nada mentir

-en realidad, me siento como si me hubiera caído desde el Big Ben- él soltó una carcajada, por lo que Sebastian nos miró y al verme levantada se acercó a nosotros, le miré con desprecio, los chicos bajaron la cabeza y dieron un paso atrás, yo, en cambio, me enderecé y me crucé de brazos encarándole, cuando llegó se paró en frente de mí, mis manos picaban por las ganas que tenía de borrar esa estúpida sonrisa de su cara, y no de una forma agradable

-¿qué pasa mi amor, tan pronto y ya estás engañando a Jace?- miró a los quileutes que le miraban intentando tragarse el miedo- podrías haberme llamado a mí para eso- intentó ser sensual, aunque si no amara a Jace seguramente habría funcionado, oh, bueno, sí, y también si no fuera un hijo de puta…

-púdrete en el infierno Sebastian, amo a Jace, y eso no va a cambiar

-Jace está muerto- dijo enfadado- así que más te vale ir olvidándolo- mi corazón se aceleró, no, eso no era posible, Jace no podía estar muerto, no, algo me decía que seguía vivo

-mientes- mi respiración era agitada

-nunca lo sabrás- echó una última mirada a los chicos y se marchó, sentí cómo todo se derrumbaba a mis pies, mis ojos abnegados en lágrimas decían lo mucho que me había afectado esa conversación, no podía dejar que él me jodiera tanto, él podía estar mintiendo, seguramente lo hacía, Jace no estaba muerto, no podía estarlo

Holaaa ¡! Sé que he desaparecido un tiempecillo, pero esta parte me está costando mucho escribirla, nos estamos acercando mucho al final, no puedo creerlo :_(

Pero espero que os guste la historia, besos

Merr