- Aclaraciones:
- Palabras - Dialogo de los personajes
- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes
- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora
Disclaimer: La serie Inu Yasha no me pertenece, ni lo hará nunca, aunque lo lamente n.nU Quiero a un Inu Yasha para mí!
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 34: Sagrado Juramento
- Declaro oficialmente el inicio de la Ceremonia del Sagrado Juramento—dijo Izumi, a lo que todas las sacerdotisas se arrodillaron e inclinaron su cabeza hacia abajo, a excepción de la misma Izumi y las hermanas Tsukishirô – Que los elegidos hagan ingreso al Santuario –
- Por favor tome mi brazo y yo lo guiaré hasta allí—le dijo Harumi a Inu Yasha, a lo que éste asintió, haciendo lo que la sacerdotisa le había indicado.
Un pequeño sonrojo apareció en las mejillas de la chica, pues nunca había estado así de cerca con ningún muchacho de su edad.
- Vamos Kagome, ya es hora. Toma mi brazo—le dijo Kazuru y la princesa asintió.
Ambas parejas comenzaron a avanzar lentamente hacia el interior del Santuario. Apenas pusieron un pie dentro de la parte central del lugar, todas las sacerdotisas juntaron sus manos y comenzaron a rezar, al unísono, aquellas plegarias practicadas durante aquella ardua semana.
Los elegidos fueron conducidos hasta quedar a unos metros de Izumi, quien se hallaba de pie en una especie de plataforma de cristal, con una subida de escaleras en espiral, sobre la cual había un agujero en el techo, el que permitía la entrada de la luz de la luna directamente hacia la habitación. En la parte central había un pequeño pilar de madera, de poco más de un metro, el cual tenía extrañas inscripciones grabadas en él. En su centro se encontraba el Collar de la Pureza, levitando sobre un aura espiritual.
Las paredes también eran de cristal, pero gran parte de ellas se hallaba cubierta con elegantes tapices, con imágenes sagradas y paisajes paradisíacos.
- Por favor, guíen aquí a los elegidos—le pidió Izumi a las hermanas Tsukishirô, a lo que éstas asintieron y llevaron, con cuidado, a Kagome e Inu Yasha hasta la cima de la plataforma, con los ojos aún vendados, ubicándolos uno a cada lado del pilar, quedando los jóvenes frente a frente – Bien, pueden retirarse –
Apenas lo mencionó, las jóvenes hicieron una profunda reverencia y salieron de la habitación, dirigiéndose hacia donde sus compañeras se encontraban para unirse a sus rezos.
- Jóvenes elegidos, el momento ha llegado. Apenas se los indique, ustedes deberán quitar la venda que cubre sus ojos, pero no abran éstos hasta que se los diga ¿de acuerdo? –
- Sí—contestaron los jóvenes con firmeza.
- Bien. A la cuenta de tres harán lo que les indiqué. Uno, dos¡tres!—los jóvenes obedecieron la orden de la sacerdotisa, dejando caer al suelo las vendas que antes portaban – Bien. Ahora necesito que se tomen de las manos y que Kagome traspase parte de su poder espiritual a Inu Yasha. Luego de ello, repitan lo que yo les voy a decir. Recuerden no abrir sus ojos hasta que yo lo mencione –
- Sí—volvieron a contestar.
Intuyendo la presencia del otro muy cerca, los jóvenes tantearon torpemente el aire hasta que sus manos se encontraron. En ese momento, ambos se aferraron al otro con fuerza y una sensación de reencuentro los envolvió, mostrando ambos una amplia sonrisa y un pequeño sonrojo en sus rostros.
Kagome comenzó a concentrarse, hasta que un aura color lila la rodeó por completo. Después de unos segundos, la chica envió parte de su poder espiritual a Inu Yasha. Éste percibió como una cálida y agradable energía lo cubría, sintiéndose, de cierta forma, protegido y liberado de gran parte de sus preocupaciones.
- Ahora es momento que repitan las frases que iré recitando. Apenas acaben, abran los ojos y miren hacia el cielo... –
- Esta bien –
- Aquí vamos...—dijo Izumi, juntando sus manos.
(A continuación sólo voy a escribir lo que Izumi dice, y no lo que le Inu Yasha y Kagome contestan, porque dicen exactamente lo mismo que ella XD Y supongo que ustedes no querrán leer dos veces lo mismo ¿no? n.nU)
Oh
Dioses, Seres Celestiales
Deidades
y Espíritus Sagrados
Ayuden
con su poder divino
A
llevar a los elegidos a su anhelado destino
Llenen
con su gracia y gentileza
A
estos jóvenes repletos de nobleza
Dispuestos
a dar todo de sí
Para
al mal ponerle fin
Ayúdenlos
a subir al cielo
Para
a la gente de Japón darle consuelo
Quienes
merecen una vida mejor
Fuera
de las garras del malvado emperador
Por
favor guíenlos en el difícil camino
Que
les ha deparado el destino...
En ese momento, los elegidos abrieron los ojos observándose por una fracción de segundo y luego elevando la vista hacia el cielo, donde la luz de luna caía a raudales y los iluminaba de tal forma que sus cuerpos se veían etéreos.
Sus ojos perdieron todo brillo y sus rostros se volvieron algo pálidos (aparte de toda la luz que los cubría). El poder espiritual de Kagome se hizo más fuerte, cubriéndolos por completo a ella e Inu Yasha.
De repente, un intenso rayo de luz salió de sus cuerpos, dirigiéndose directamente hacia el cielo. Todos los presentes, incluidos Sango, Miroku y las demás sacerdotisas, pudieron apreciarlo.
- Sus almas han sido enviadas al hogar de los dioses... Sólo espero que todo salga bien...—dijo Izumi viendo hacia los cuerpo de los chicos, los que aún mantenían su antigua posición (o sea, no cayeron), pero sin sus esencias dentro de ellos – No tarden mucho, o sus vidas podrían estar en peligro... –
En otro lugar, bastante alejado del mundo terrenal, un par de jóvenes se encontraban tendidos en el suelo. Lentamente comenzaron a abrir sus ojos, percatándose del ambiente que los rodeaba.
Inu Yasha fue el primero en levantarse, ayudándole a Kagome a hacerlo, mientras miraban a sus alrededores.
- Este lugar es... hermoso—dijo Kagome, maravillada.
Se encontraban frente a un gran lago, el cual estaba rodeado en gran parte por un bosque, que se veía a lo lejos. Más a la distancia se podía apreciar una gran cascada, que era la fuente de agua del lago.
Algo más cerca, había un sinfín de flores de los más diversos colores y variedades, con mariposas revoloteando por doquier, además de abejas recolectando su preciado polen.
Bajo sus pies, se encontraba el prado más verde y mullido que habían visto en sus vidas. La tentación de quedarse recostado en él era bastante grande, pero se disipó apenas ambos pusieron sus ojos en el otro. Ambos se acercaron y se dieron un fuerte abrazo.
- Te extrañé mucho, demasiado—le susurró Inu Yasha al oído a Kagome, quien sonrió.
- Y yo a ti, no sabes cuanto...—le contestó la chica, hundiéndose en el pecho del príncipe. Se mantuvieron así unos minutos.
- Debemos seguir...—le dijo, soltándola con lentitud – Por más que desee seguir teniéndote en mis brazos, tenemos una misión que cumplir –
- Tienes razón. Debemos buscar el lugar donde se encuentran los Dioses... –
- Cuando volvamos a la tierra, estaremos juntos como se debe ¿Está bien? –
- Sí—su rostro mostró otra gran sonrisa.
Comenzaron a caminar, con sus manos entrelazadas, encontrándose unos metros más adelante con unos seres celestiales. Éstos tenían la figura de un hombre y una mujer. Sus facciones eran hermosas, armónicas e iguales, dándoles el aspecto de gemelos. Tenían ojos azules como el cielo, tez blanca como la nieve y cabello rubio como el oro. Además, de sus espaldas salían unas resplandecientes alas blancas.
Al acercarse más a ellos, los elegidos se percataron que los seres frente a ellos eran ángeles.
- Ustedes son Inu Yasha Taisho y Kagome Higurashi—afirmó el ángel con figura masculina, con una expresión seria – Los elegidos –
- Y vienen a ver a los Dioses, con el propósito de presentar ante ellos el Sagrado Juramento—dijo el ángel de figura femenina.
- Sí—contestaron con firmeza los jóvenes, aunque lo que los ángeles decían eran afirmaciones, no preguntas.
- Nos han enviado aquí para llevarlos hasta el Sagrado Palacio Celestial –
- ¿Sagrado Palacio Celestial?—preguntaron ambos.
- Es el hogar de los Dioses—contestó el otro ángel.
- ¿Queda muy lejos?—preguntó Kagome con curiosidad.
- Más o menos—contestó la mujer.
(A los ángeles les diré "mujer" y "hombre", ya que es muy largo y repetitivo escribir "ángel de figura femenina /masculina" a cada momento XD Creo que lo mejor es ponerles un nombre... aunque en este momento no se me ocurre ninguno o.o)
- No se preocupen por ello, nosotros los guiaremos hasta allá—dijo el hombre, poniendo sus manos frente a él, apuntando a los elegidos.
Alrededor de cada uno de los jóvenes se formó una especie de "burbuja", la cual era muy brillante. Unos segundos después dejó de resplandecer y desapareció, dejando a la vista que Kagome e Inu Yasha ahora tenían alas en sus espaldas que, aunque no eran tan resplandecientes ni hermosas como las de los ángeles, eran bellas.
- Esas alas son provisorias. Podrán usarlas mientras permanezcan en el cielo, pero cuando salgan les serán arrebatadas—les dijo la mujer.
- Con ellas podrán volar hasta el Sagrado Palacio Celestial—dijo el hombre – Y, como les dije antes, los guiaremos hasta aquel lugar –
- Vamos. Los Dioses los esperan—dijo, mientras extendía sus alas y comenzaba a elevarse. El otro ángel hizo lo mismo.
- Disculpen, pero... no sé cómo hacerlo—dijo Kagome avergonzada, con un pequeño rubor cubriendo sus mejillas.
- Es simple. Sólo debes desear volar con todo tu corazón y tus alas harán el resto—dijo el hombre.
- Está bien—la princesa se concentró e hizo lo que el ángel le había indicado, comenzando a volar – Inténtalo tú también—le dijo al príncipe.
- Sí—Inu Yasha la imitó, logrando el mismo resultado.
- Por cierto, creo que no nos hemos presentado...—dijo la mujer, flotando por los aires – Mi nombre es Araziel –
- Y el mío Uriel—dijo el hombre.
(Estos nombres no los inventé yo XD Los busqué por internet n.nU Si quieren saber, Araziel significa "Melodía de Dios" y Uriel "Luz de Dios". Me parecieron lindos como nombres, al igual que sus significados y por eso los ángeles acabaron llamándose de ese modo :P Espero que les agrade n.nU)
- Mucho gusto—dijeron los príncipes, haciendo una pequeña reverencia.
- Ahora sí, vamos—dijo Araziel, elevándose a lo alto del cielo. Uriel, Kagome e Inu Yasha la siguieron.
La sensación de libertad que sentían en ese momento era sorprendente para los elegidos, ya que nunca habían experimentado algo así en sus vidas. Además, iban mucho más rápido de lo que alguna vez habían imaginado viajar.
Después de unos minutos de travesía, Kagome e Inu Yasha lograron ver a lo lejos un imponente y hermoso palacio, hecho completamente de cristal. Su altura era impresionante, perdiéndose algunas de sus torres entre las altas nubes del cielo. Los rayos de luz, al atravesar el material del castillo, creaban innumerables arcoiris.
Al acercarse un poco más, se percataron de que en los alrededores había muchos ángeles, surcando los cielos con sus hermosas alas y creando una encantadora lluvia de plumas, las cuales resplandecían como estrellas fugaces al caer y desaparecían al llegar al suelo.
Los cuatro atravesaron aquella "precipitación", llegando hasta la entrada del palacio, en la cual había grandes pilares hechos de mármol, al igual que las baldosas que cubrían el piso. Unos metros más adelante se encontraban unas puertas enormes, hechas de las maderas más nobles que pudiese haber en el mundo. En ellas se podían encontrar incrustados unos grabados con figuras celestiales, hechos de oro, plata y cristal tallado.
Apenas los elegidos pusieron un pie en el suelo, los portones se abrieron de par en par, invitándolos a entrar.
- Los Dioses los esperan dentro—dijo Uriel, entrando.
- No teman. Todo estará bien—los alentó Araziel, a lo que los jóvenes asintieron e hicieron ingreso al lugar.
Como todo en el palacio, el salón al que acababan de entrar era enorme. Gran parte de sus paredes se encontraban cubiertas por tapices con motivos celestiales. También había gran cantidad de pilares, los cuales tenían antorchas en ellos. Las llamas de éstas eran tornasoles, es decir, combinaban gran cantidad de colores, en vez de ser de la típica coloración rojiza. Esto le daba al ambiente un toque místico.
(Si no se habían dado cuenta, el Sagrado Santuario de los Dioses y el Sagrado Palacio Celestial tienen pequeñas similitudes, como los materiales con los que están hechos, las puertas con grabados y los tapices en las paredes. Esto se debe a que ambas son construcciones ligadas a los Dioses sobretodo el palacio, que es su hogar y aquellas cosas que contienen, o de lo que están hechas, los representan).
Los cuatro siguieron caminando. Kagome e Inu Yasha observaban todo a su alrededor, maravillados. A medida que se acercaban al lugar donde los Dioses se encontraban, sentían una sensación de pureza más grande, aunque el cielo en sí ya tenía un alto grado de ella.
Caminaron un par de minutos más, hasta que los ángeles se detuvieron, frente a otro par de grandes puertas.
- ¿Qué sucede?—preguntó Inu Yasha.
- Detrás de estas puertas se encuentran los Dioses—dijo Uriel.
- Un par de indicaciones antes de que entren a este recinto sagrado—dijo Araziel – Primero, y lo más importante: no deben mirar a los Dioses, a menos que éstos se los indiquen. Segundo: deben de mantenerse en una reverencia constante ante su presencia, y hablar sólo cuando la palabra les sea concedida. Y tercero: deben hacer cualquier cosa que los Dioses les pidan... sobretodo cuando deban realizar el Sagrado Juramento... ¿Entendido? –
- Sí—contestaron los elegidos con determinación.
- Bien... Uriel, encárgate del resto, por favor –
- Claro—contestó el ángel, mientras se arrodillaba – Oh Dioses, Sagrados Entes Divinos, Regentes del mundo terrenal y celestial, como ustedes han ordenado, hemos traído a los elegidos hasta este lugar...—las puertas comenzaron a abrirse lentamente, dando paso a grandes raudales de luz provenientes de la habitación.
- Bien... Es momento de que entren—les dijo a Kagome e Inu Yasha – Recuerden todo lo que les dije –
- Gracias por su ayuda—les dijo la princesa a los ángeles.
- No hay de qué—dijo Uriel – Vayan... los Dioses los esperan –
- Sí—contestaron los jóvenes.
Caminaron lentamente hacia el salón que se encontraba frente a ellos. Como Araziel les había indicado, posaron su mirada directamente al suelo, sólo mirando de reojo hacia delante para no tropezar con nada.
Siguieron caminando hasta que sintieron una extraña sensación, la cual los hizo arrodillarse.
- Elegidos...—escucharon una voz omnipotente en toda la habitación – Bienvenidos sean a nuestro hogar... El Sagrado Palacio Celestial... –
- Nos sentimos muy honrados por estar aquí—contestaron los príncipes.
- Bien...—dijo otra voz, de la misma naturaleza que la anterior – Señorita Kagome Higurashi, joven Inu Yasha Taisho, han venido aquí con el fin de realizar el Sagrado Juramento... Pero antes de ello, debemos ver el grado de pureza de sus corazones. Levántense y tomen los cristales que se encuentran frente a ustedes—les indicó.
Ambos obedecieron, percatándose de que aquellas joyas, incoloras, se encontraban flotando a un par de metros de distancia de ellos. Se acercaron lentamente a los cristales y los tomaron con fuerza. Inmediatamente estos comenzaron a brillar con un destello cegador, de un suave tono lila.
Unos segundos después aquellas piedras preciosas tomaron el mismo color que el resplandor que provenía de ellas, comenzando a flotar nuevamente y a subir por los aires, hasta desaparecer de la vista de Kagome e Inu Yasha.
Pasaron unos segundos en que el silencio reinó en el lugar, y los jóvenes volvieron a arrodillarse.
- Estos cristales nos han mostrado la gran pureza que poseen sus corazones, sobretodo la señorita Higurashi, lo que la hace oficialmente dueña del Collar de la Pureza, que en estos momentos lleva en su cuello—dijo una de los Deidades.
Sólo en ese instante, la princesa se percató de la presencia de aquella joya en su cuerpo. Su rostro mostró gran asombro, al igual que el del chico a su lado.
- El collar ha reaccionado ante su pureza, y se ha transportado hasta aquí...—le explicó otro de los Dioses – Es momento de que realicen el Sagrado Juramento... Levántense nuevamente y caminen hasta el altar que está a unos metros de ustedes...—les indicó.
Nuevamente los jóvenes obedecieron las órdenes de los Supremos Seres Celestiales. Cuando llegaron hasta aquel altar, se dieron cuenta de que era muy parecido, por no decir igual, al que había en el Sagrado Santuario de los Dioses.
Subieron por sus escaleras, hasta llegar a su parte más alta, que era justamente donde se encontraba el pilar, de poco más de un metro, ésta vez hecho de oro puro e incrustaciones de piedras preciosas. Hasta allí se dirigieron.
- Tómense de las manos y cierren sus ojos—les indicó, esta vez, una Diosa – Ahora, concéntrense y dejen a sus corazones hablar por ustedes. Ellos serán los que les indiquen las palabras exactas del Sagrado Juramento... Sólo deséenlo con todo su ser y serán capaces de llevarlo a cabo... –
Dichas estas palabras, los elegidos se concentraron y, tal como la Deidad les había mencionado, desearon con todas sus fuerzas poder realizar el juramento.
No se percataron en qué momento, pero sus corazones y pensamientos se unieron por completo, dando paso a palabras que provenían de lo más profundo de sus almas.
Dioses
Sagrados, Seres Todopoderosos,
Entes
de inigualable pureza y bondad
Y
al mismo tiempo poseedores de innumerables virtudes
Ante
vosotros nos hallamos, los elegidos,
Con
el fin del Sagrado Juramento completar
Prometemos
llevar a cabo nuestros ideales
Y
dar todo de nosotros, tanto cuerpo como alma,
Inclusive
nuestras vidas si fuese en algún momento necesario
Para
la paz de Japón poder alcanzar
Les
mostramos la pureza de nuestro corazón
Como
prueba de lo serio de esta decisión
Y
de la seguridad que sentimos al pensar
Que
al mal por completo hay que erradicar
Antes
ustedes hacemos este importante juramento
Y
pedimos vuestro apoyo y protección
Igualmente
su celestial bendición
Para
finalizar satisfactoriamente nuestra misión
Al terminar de recitar estas palabras, ambos abrieron sus ojos, percatándose de que una luz celestial los rodeaba. Ésta era muy cálida, agradable y de una pureza extrema.
- Hemos aceptado el Sagrado Juramento—dijeron los Dioses al unísono – Han sido bendecidos por nuestra luz celestial. Ésta les dará tanto la fuerza necesaria para combatir a cualquier enemigo como nuestra protección ante la adversidad. Sólo no deben perder la fe en nosotros, los Dioses, ni tampoco traicionar los ideales que los llevaron a haber venido tan lejos, donde ningún alma ha sido capaz de llegar en vida... –
- Entendido—contestaron ambos, haciendo una profunda reverencia.
- Bien... Les deseamos la mejor de las suertes en su viaje—dijo uno de los Seres Supremos – Nunca pierdan la pureza de sus corazones, ni dejen que sus almas sean corrompidas por el mal, el poder y la ambición... Sólo así lograrán ser gobernadores dignos de su nación—los jóvenes asintieron.
- Araziel, Uriel—los llamó otra Diosa.
- Estamos a sus órdenes, Su Divina Majestad...—contestaron ambos, apareciendo al lado de los elegidos en un abrir y cerrar de ojos.
- Guíen a estos jóvenes hasta la salida del cielo... Y asegúrense de que sus almas lleguen adecuadamente hasta sus cuerpos... –
- Como usted diga, Su Alteza Celestial—hicieron una profunda reverencia.
- Muchas gracias por su ayuda—dijeron Kagome e Inu Yasha, inclinándose ante las Deidades – Prometemos no decepcionarlos y actuar tal como nos lo han sugerido... En verdad estamos muy agradecidos por su noble bendición... –
- Es hora de partir—dijo Uriel, extendiendo sus alas. Su compañera y los jóvenes lo imitaron – Vamos –
- Adiós—se despidieron los elegidos y emprendieron el vuelo hasta la salida de aquel salón.
- Adiós y buena suerte...—dijeron los Dioses, ante de perderlos de vista.
Los ángeles y los jóvenes salieron del Sagrado Palacio Celestial. Al paso de éstos últimos, los demás ángeles hacían una pequeña reverencia, como señal de respeto. Los príncipes contestaban de igual manera, sólo que algo avergonzados.
Pasaron unos minutos hasta que al fin llegaron al mismo lago donde los elegidos habían aparecido alrededor de una hora antes.
- Bien... hemos llegado—dijo Uriel.
- Ingresen a aquel lago y sus almas volverán al mundo terrenal—les dijo Araziel.
- Gracias por toda su ayuda—dijo Kagome.
- Sin ustedes no hubiésemos sido capaces de llegar hasta el Sagrado Palacio Celestial—dijo Inu Yasha.
- No hay de qué. Estamos encantados de haber podido ayudar a personalidades tan importantes como los elegidos—dijo Araziel, riendo.
- Les deseamos un buen viaje de vuelta—dijo Uriel, a lo que los jóvenes volvieron a agradecer.
- Suerte en todo lo que viene por delante... Y que su amor sea la fuerza que los ayude a superar cada obstáculo que quiera impedir que lleven a cabo su misión. Espero que no nos veamos pronto –
- ¿Eh?—preguntaron los elegidos, algo confundidos.
- Se refiere a que, entre más tiempo sea el que transcurra entre este momento y el próximo en que nos encontremos, su vida será más larga—dijo el hombre.
- Ehm, disculpen, pero no entiendo...—dijo Kagome, con una gota en su cabeza.
- En pocas palabras, nos volveremos a ver cuando fallezcan...—dijo la mujer – Y esperamos que eso no sea pronto. Supongo que ustedes también –
- Pues... sí—dijeron los príncipes, con una gota en su cabeza.
- No se retrasen más. Vuelvan a su mundo—les dijo Uriel, empujándolos levemente – Dense prisa, o algo malo podría ocurrir...—su mirada se mostró sombría.
Los jóvenes lo observaron, extrañados, y caminaron hasta la orilla del lago. Apenas pusieron un pie en el agua, sus alas se disolvieron en miles de plumas, las cuales fueron arrastradas por el viento hasta que las perdieron de vista.
- ¿Lista, Kagome?—preguntó Inu Yasha.
- Claro que sí—contestó ésta con una sonrisa – Adiós Araziel, adiós Uriel –
- Adiós, y buen viaje—contestaron ambos, sonriendo.
Los príncipes siguieron caminando, deteniéndose cuando el agua los cubrió hasta la altura de sus cuellos. Los dos se miraron con determinación, tomaron sus manos y hundieron sus cabezas en el agua.
En ese mismo instante, sintieron como una gran fuerza los halaba de vuelta hacia el mundo terrenal, donde se encontraba el Sagrado Templo de los Dioses.
Pudieron apreciar el lugar donde se encontraban sus cuerpos, aún rodeados por parte del poder espiritual de la princesa. Las almas se aproximaron y se introdujeron lentamente dentro de sus cuerpos, haciendo que sus ojos recobraran el brillo antes perdido.
Izumi se acercó rápidamente a ellos, observándolos detenidamente, para cerciorarse de que nada estuviese fuera de lo normal.
- ¿Se encuentran bien?—preguntó la sacerdotisa.
- Izumi-dono...—dijo Kagome, con un débil tono de voz, pero aún aferrada de las manos de Inu Yasha – Estamos bien—sonrió, mientras comenzaban a bajar las escaleras del altar.
- ¿Cómo les fue con el Sagrado Juramento? –
- Lo realizamos sin mayores inconvenientes...—contestó Inu Yasha.
- Mis más sinceras felicitaciones por haber hecho ese Juramento, y todo el esfuerzo que implicó—sonrió – Me alegra ver que están sanos y salvos... Por un momento me preocupé mucho por lo que pudiera llegar a pasarles... –
- ¿Por qué¿No se supone que el Cielo es un lugar seguro? –
- No es por eso, exactamente, sino por el tiempo que sus almas estuvieron fuera de sus cuerpos. Seguramente ustedes no lo notaron, pero el tiempo transcurre más lento en el Cielo que en la Tierra... –
- ¿A qué se refiere?—preguntó Kagome.
- A que un minuto en el mundo celestial, equivale a seis del mundo terrenal... O sea, que por cada hora que pasa en el Cielo, transcurren seis en la Tierra... –
- Entonces, si nosotros estuvimos alrededor de una hora en el otro mundo...—dijo el príncipe, pero fue interrumpido por Izumi.
- ...han pasado seis horas aquí—completó la mujer, asintiendo.
- ¿Pero qué tiene eso que ver con nuestras almas y cuerpos?—preguntó la joven Higurashi.
- Que es muy peligroso que las almas estén tanto tiempo fuera de sus cuerpos. Entre más tiempo dure la separación de éstos, es más probable que ambos no puedan volver a unirse, y que la persona termine por fallecer...—explicó, con un semblante serio – La mayoría de las personas no resisten más de tres horas en este estado—con cuerpo y alma separados—, pero ustedes pudieron soportar el doble... Seguramente se debe a la fuerza y pureza de sus almas y al poder espiritual de Kagome—sonrió.
El silencio invadió el ambiente, sólo siendo interrumpido por el leve murmullo que provenía de las plegarias de las sacerdotisas.
- Bien. Será mejor que salgamos y demos oficialmente por terminado este ritual—dijo Izumi, encaminándose hasta la salida del Santuario. Los elegidos la siguieron.
Al ver a los tres, la multitud guardó silencio, observándolos directamente, con una mirada interrogante. Izumi se ubicó entre Inu Yasha y Kagome.
- Queridas sacerdotisas, jóvenes Sango y Miroku, antes ustedes se hayan los elegidos, quienes han ascendido al Cielo y realizado el Sagrado Juramento, ratificando la decisión de finalizar su misión antes los mismísimos Dioses... –
Las sacerdotisas realizaron una profunda reverencia ante los jóvenes que se encontraban frente a ellas, lo cual puso algo nerviosos a los elegidos.
- Debido a lo dicho anteriormente—reanudó Izumi—, doy por finalizada esta ceremonia. Les agradezco a todos por su gran ayuda y voluntad para llevarla a cabo, y que nos ha brindado resultados satisfactorios—sonrió – Pueden retirarse a descansar –
Segundos después, las sacerdotisas comenzaron a levantarse e irse del Santuario, quedando sólo Kagome, Inu Yasha, Sango, Miroku, Harumi, Kazuru e Izumi en el lugar.
- No saben cuanto me alegra verlos bien—les dijo Sango a los elegidos – Por un momento me inquieté mucho por todo lo que tardaron en regresar...—tomó las manos de su hermana entre las suyas.
- No te preocupes, todo salió como los esperábamos—contestó Kagome, con una sonrisa.
- Todo gracias a las habilidades que ganaste con tu entrenamiento—acotó Kazuru.
- Realmente te admiro, Kagome—dijo Harumi, emocionada – Y también a usted, joven Inu Yasha... Ambos tienen una fuerza de voluntad asombrosa, y logran llevar a cabo todo lo que se proponen—sonrió, mientras los elegidos la miraban algo apenados por los halagos de la sacerdotisa.
- Quizás sea mejor que nosotros también vayamos a descansar—dijo de repente Miroku.
- El joven Takatsu tiene razón—dijo Izumi – Son alrededor de las seis de la mañana... –
- Entonces dejemos la conversación para después de que todos hayamos tenido algunas horas de sueño—dijo Inu Yasha, a lo que los demás asintieron.
Todos comenzaron a caminar en dirección al templo, donde se encontraban sus habitaciones. Kagome e Inu Yasha iban unos pasos más atrás, abrazados.
- No sabes cuanto anhelaba tenerte en mis brazos—dijo el príncipe.
- Y yo estar en ellos—contestó la chica, con una sonrisa. Segundos después, el joven bostezó – No te quedes dormido antes de llegar a tu habitación, que yo no soy lo suficientemente fuerte para cargarte... –
- No te preocupes. El sueño no me vencerá así de fácil—dijo, con un pequeño tono arrogante – Por lo menos no hasta que tenga un lugar cómodo para dormir... –
- Eso espero—rozó suavemente los labios del chico, quien profundizó rápidamente el beso.
- Esto también lo extrañaba mucho...—dijo él, cuando debieron separarse a causa de la falta de aire.
- No dudes que yo también—contestó sonrojada. Se veía muy linda así.
- Me alegra mucho que volvamos a estar juntos... Todo ese tiempo sin verte fue una tortura... Espero que nunca debamos volver a pasar por algo parecido...—volvió a abrazarla.
- No te preocupes por cosas que aún no suceden... Disfrutemos el presente—sonrió – Aunque debo admitir que me sentí muy sola sin ti... –
- Lo sé... Te escuché cantar la otra noche... Y cantaste tan bien como siempre, aunque la melodía era bastante emotiva... –
- Así es, pero me ayudó a desahogarme... Bueno, no quiero seguir pensando en eso... –
- Tienes razón. No nos inquietemos por cosas que ya pasaron –
Estaban a unos pasos del templo, cuando Kagome se detuvo de forma repentina, sujetándose fuertemente de una de las mangas de la ropa de Inu Yasha.
- ¿Qué sucede?—preguntó él, preocupado.
- No me... siento... bien...—contestó la joven con dificultad, poniendo una de sus manos en su cabeza – Estoy... débil...—se sentía mareada y con todo dándole vueltas a su alrededor. Su piel se veía pálida y parecía sudar frío.
Un fuerte resplandor surgió del Collar de la Pureza que la princesa portaba en su cuello. El joven Taisho la observaba confundido, sin saber lo que le sucedía.
Sin previo aviso, la mano de la chica dejó de aferrar la manga del traje del príncipe. Su cuerpo perdió toda fuerza y comenzó a caer, presa de la inconsciencia.
Por suerte, Inu Yasha alcanzó a sostenerla antes de que se golpeara contra el piso.
Los demás—las hermanas Tsukishirô, Miroku y Sango (Izumi ya se había ido a su cuarto) —se acercaron a los príncipes, apenas se dieron cuenta de lo que sucedía.
- ¿Qué pasó?—preguntó Sango, con un semblante bastante preocupado.
- No lo sé. Será mejor que la llevemos lo antes posible a su habitación...—dijo Harumi.
- Iré a buscar a la Gran Izumi—dijo Kazuru, abandonando el lugar.
- ¿Kagome?—preguntó Inu Yasha, moviéndola despacio – Despierta por favor¡Kagome! –
Notas de la Autora: Holaaaa! He vuelto después de dos semanas n.nU Eso es lo que me demoré en escribir este capítulo :P Creo que mi meta de terminarlo este verano no dará resultado x.x! u.u
Para los que les interese saber, quedé aceptada en la carrera de Psicología en la Universidad Católica de Chile :D Soy una "novata" oficial XD (En esta universidad se les llama así a los alumnos de nuevo ingreso. En otras universidades, como la U. de Chile, se les llama "mechones" y en la USACH—Universidad de Santiago de Chile—, "cachorros")
En el capítulo anterior—Cap 33: Preparativos—recibí tan solo 3 reviews u.u (Acostumbro recibir 6 o.o) Eso me puso algo triste, pero... comprendo que tengan cosas que hacer (sobretodo la gente que está en periodo de exámenes o evaluaciones en sus escuelas) n.n Sólo espero recibir algunos más en este cap :) (o si no me será muy difícil llegar a los 200 reviews al finalizar el fic, que es mi sueño n.nU)
Bueno, dejando eso de lado, paso a contestar los reviews recibidos n.n!
- Meryinustar: Hola! Pues aquí narré cómo fue la ceremonia :) Espero que te haya agradado... Y que no te haya parecido tan corta (bueno, es que tampoco podía hacerla muy larga, además de que no se me ocurría forma alguna de alargarla XDD) Y pues a mi también me gustaría tener un vestido como el de Kagome XD Es muy lindo n.n
Cuídate, nos vemos! Adiós!
- K-mila-chan: Hola n.n! Muchas gracias por tus felicitaciones :D Y espero que me vaya bien en la Universidad n.nU Pero debes estar segura de que le pondré todo mi esfuerzo desde el principio! Y no te preocupes por la PSU, que aún te queda tiempo n.n Disfruta de tus vacaciones :)
Te envié hace algunos días el mail con los dibujos que te pediste, y espero que te gusten :D Y mi propuesta (la cual te envié en ese mismo mail), sigue en pie n.n
Respecto a lo de cómo se encontrarán Sessh y Rin... espero encontrar la manera pronto, sino Kagome y su grupo se alejarán demasiado del templo como para que a Rin le sea factible encontrarlos o.o
Sip, lo de la ceremonia es complicado x.x Pero todo eso es porque no es llegar, invocar a los Dioses y ya! Sino que debe haber todo un proceso y un trasfondo que haga posible que Kagome e Inu Yasha lleguen al cielo, sin haber muerto (pues como Araziel explicó más arriba, la próxima vez que los elegidos y los ángeles se vean, será cuando los primeros fallezcan, ya que es la forma "natural" de llegar al Cielo...)
Cuídate mucho! Y gracias por siempre dejarme un review! Adiós :D
- Lady Dragon 84: Hola! Creo que a todos les disgustó el hecho de que Kagome e Inu Yasha no se puedan ver hasta el momento mismo del Juramento... pero era algo necesario (ya lo explicó Izumi unos capítulos atrás... que el anhelo por verse aumentaría la pureza de sus corazones, con lo que les sería más fácil llegar y mantenerse en el cielo...)
Lo único malo es que justo cuando se encuentran, Kagome se desmaya n.nU Pero ya se sabrá la razón por la cual sucedió esto, y por qué el Collar de la Pureza brilló antes de que la joven perdiera el conocimiento (Ups... creo que adelanté algo XDD Se supone que no se debía saber que el desmayo y el collar tenían algo que ver :P)
Mmmm... aún no sé cuando Inu y Sessh se vayan a juntar... pero seguro será en el próximo capítulo o el que sigue... ya que pronto saldrán del templo, para proseguir con su viaje n.n
Espero que te haya parecido emocionante este capítulo, tal como tu esperabas n.n
Cuídate mucho! Buena suerte! Nos vemos! Adiós ;D
Fin de la contestación de reviews XD Esta vez fue corta en comparación con otras, ya saben por qué n.nU
Bueno, me despido :) Cuídense mucho!
Espero que tengan unas buenas semanas, y que tengan suerte en todo lo que deban hacer n.n
Nos vemos en la siguiente actualización! Adiós!
...-:Dany-Chan:-...
