Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Cada príncipe con su color.
Summary: "Con el paso del tiempo el príncipe azul original ha sufrido algunos pequeños cambios; mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." Todos Humanos. Bella&Edward.
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque es la que revisa y corrige las cosas que a esta floja y despistada se le pasan :)
Capítulo 5: Follamigo.
— ¡Edward! ¡¿Sabes donde dejé al señor Bugs Bunny?! ¡¿No lo has tomado, cierto?!
¿Por qué mierda debería saber yo donde dejó su puto consolador?
No necesito un jodido consolador, no me ando insertando tubos de dudosa reputación en el culo. ¿Para qué iba a querer yo un pene de plástico teniendo uno real y en buen funcionamiento? Sinceramente, no sé que hice para merecer esto. En realidad, si sé lo que hice, pero soy un puto cobarde que no quiere aceptarlo, pero de todos modos caemos en el mismo ciclo de siempre: todo vendría siendo culpa de Bella.
¿De quién más si no?
— ¿Bella? —la llamé utilizando un tono de voz más dulce de lo usual. Bells asomó su cabeza por la puerta de su ropero y me sonrió— ¿Puedes decirme para que iba a querer yo tomar tu juguete?
— Bueno, no lo sé —se encogió de hombros y nuevamente metió la cabeza dentro de aquel chiquero que ella llamaba guardarropa. No había mujer más desordenada en la puta vida que Isabella Swan— Para usarlo con una de tus amigas, que se yo, ¿para encontrar tu punto G? Dicen que los hombres tienen el punto G en el culo, tal vez te dio curiosidad o algo.
— No, pequeña —murmuré, dándole una fingida sonrisa a aquel rostro que me miraba con inocencia— Ese lugar está hecho para que salgan cosas, no para que entren. Y no necesito de tus juguetes para satisfacer a una mujer, ¡tengo una jodida verga aquí que hace su trabajo muy bien!
— Ya, vale, deja de ser tan neurótico, ¿toqué una fibra sensible a tu ego de macho recio? —me observó con el ceño fruncido y luego rodó sus ojos.
Odiaba que me rodara los ojos.
Me daban ganas de agarrarla, ponerla sobre mi regazo y darle un par de merecidas nalgadas en ese adorable trasero respingón que tiene.
¡Que mujer mas exasperante, señor!
— ¿Y para que lo necesitas? —le pregunté cruzándome de brazos. Me recargué en el umbral de la puerta de su alcoba esperando por su respuesta.
— ¿Para qué más si no? —volvió a salir de su escondite y su ceño fruncido seguía ahí— ¿Qué te ha pasado?, andas más lento de lo normal el día de hoy, Ed —se puso de pie y caminó hacia a mi lentamente, como si estuviera midiendo mis acciones— ¿Te ocurrió algo?
¿Qué si me ocurrió algo?
Sí, me ocurrió.
Me topé al cabrón de Michael en mi trabajo.
En realidad no me lo topé, el muy hijo de puta se apareció allá como si nada para tener una "amena charla" conmigo. ¿Qué jodida mierda pasaba por su cabeza? "amena charla" con su abuela. Yo no tenía nada que hablar con él, engendros de su especie me enfermaban. ¿Por qué mierda tenían que utilizar a las mujeres de ese modo? Al puto marica no le costaba nada dejar a Bella para follarse a la Jessica esa; pero no, era una necesidad fisiológica lo que estos idiotas tenían, sentirse poderosos sabiendo que estaban con B y que a A la habían dejado con los mocos y el ego por el suelo.
Odiaba a los tipos como él.
La cosa era bastante simple para los hombres.
Solo necesitaban un coño donde meter la jodida verga y los tenías feliz como un crío paseando por Disneyland.
Coño + Verga = Coger.
Una ecuación bastante simple, ¿es que acaso leen "sentimientos" por ahí? No, no está, no existen. Los sentimientos vendrían siendo la x que hay que despejar en todas las putas ecuaciones que te dan en la secundaria.
Pero, existían este tipo de especímenes que se hacían llamar "hombres" que metían a "sentimientos" en su ecuación enferma. Y ahí era donde todo se volvía complicado. De la simple suma y su resultado, se pasaba a una jodida ecuación con fracciones, logaritmos y vaya a saber Dios que otra mierda de esas más. Para dar como resultado al fin B saliendo ganadora por un corto periodo de tiempo –hasta que llegue C y la reemplace– y A con un corazón roto.
A la mierda.
…
— ¡Hey Ed, alguien te busca por aquí!
Paul estaba conversando con alguien en la entrada del taller, no tenía la puta idea de quién podría ser. Me limpié la grasa de las manos en el overol y dejé a Alice encargada del Mitsubishi que habíamos recibido unas horas antes. La gente solía joderla bastante con sus pobres autos, los cuales también tienen sentimientos, cosa que nadie logra entender del todo.
— ¿Qué mierda estás haciendo tu aquí?
Michael –jodido idiota– Newton estaba de pie frente a mí como si nada. De pie, ahí, con una sonrisilla en sus labios. Las manos me picaban para borrar esa expresión idiota de su rostro. ¿Cómo se le ocurría aparecer ante mi? El pobre cretino no tenía perspectivas de vida, de eso estaba completamente seguro.
Yo iba a machacarlo como se lo merecía.
— Mira, Edward, vengo en son de paz —el muy marica colocó sus manos frente a mí, para apuntar el hecho—. Solo… Me preguntaba si podríamos tener una amena charla entre los dos, hay algo que quiero preguntarte…
— Isabella está bien, no te necesita, eres un desperdicio humano del que estuvo muy feliz de deshacerse —crucé mis brazos sobre mi pecho y alcé una de mis cejas— Créeme, la estoy cuidando muy bien.
El muy descarado cuadró la mandíbula y me observó con el ceño fruncido. ¡A mí!, ¡esto era jodidamente gracioso!, ¡incluso parecía como si estuviera celoso! Puto enfermo. No pude evitar la pequeña sonrisa que se asomó en mis labios cuando me percaté de todas sus expresiones. Era simplemente increíble que se sintiera con el derecho de molestarse por una pequeña insinuación.
Cabrón, jodido cabrón.
— ¿Estás saliendo con Bella? —me preguntó, aclarando su voz en el proceso.
— ¿Sabe Jessica que estás aquí preguntando por tu ex?
— Yo solo quiero lo mejor para Bella —comentó.
Enserio, en cualquier momento le molía a golpes esa cara de niño bueno.
— ¿Tú solo quieres lo mejor para ella? —le pregunté fingiendo incredulidad— Deberías haber pensado en eso antes de follarte a la narigona esa.
— No permitiré que le faltes el respeto a Jess, ella no tiene la culpa.
— Mira, la perra esa tiene la culpa al igual que tú, son unos putos cobardes —me acerqué a él y lo apunté con mi dedo índice—, será mejor que te vayas, no quiero volver a verte nunca más rondando por aquí y menos cerca de Isabella, ¿me has entendido?
El matón de secundaria salió a flote, no que lo odiara, más bien lo extrañaba, me estaba volviendo un tanto blandito últimamente al convivir con Bella en estos días de la discordia. Incluso había mirado algunas comedias románticas con ella y me habían gustado. Ya saben, esas mierdas del chico popular y la nerd del colegio –la cual estaba bastante caliente, cosa que no pasaba en la vida real–. Algo jodidamente malo estaba pasando conmigo, por Dios.
— ¿Se lo has dicho? —me preguntó cuando estaba a punto de desaparecer de mi vista, dio media vuelta y me observó con una expresión misteriosa, ¿qué mierda le pasaba?
— ¿Decirle, qué?
— Que estás enamorado de ella —alcé ambas cejas totalmente incrédulo— Da igual, no la hagas sufrir, ¿sí?, ella no se lo merece…
Y el puto idiota dejó de hablar porque mi puño chocó con su cara accidentalmente, no era mi culpa que su rostro se haya entrepuesto en el camino de mi adorado amigo "el puño". Para la próxima a lo mejor y tiene un poco más de cuidado, con las cosas que dice y donde pone esa jodida cara que pronto tendrá un hermoso adorno púrpura cortesía de Edward Cullen.
¿Qué no la haga sufrir?
Tendría que haber arrancado sus bolas.
…
— ¿Has visto al idiota de tu ex?
— ¿M-Mike? —también odiaba ese tartamudeo que aparecía cada vez que nombraba a ese imbécil— No, no lo he visto, ¿por qué?, ¿debería verlo? —me preguntó con timidez, entrecerrando sus ojos un poco a la espera de una respuesta.
— ¿Aún estás colada por él, Bella?, ¿es enserio? —y volvió a rodarme los ojos la muy bribona. Un tic estuvo a punto de aparecer en mi ojo izquierdo al contenerme y no regañarla como debía. Ella se dio media vuelta para que yo no viera como las emociones se apoderaban de su rostro, dejándola al descubierto.
La conocía tan jodidamente bien.
— Edward…
— Isabella… —le seguí el juego, enarcando una de mis cejas.
— Solo ha pasado un mes —dijo, como si esa fuera una buena excusa.
— ¿Y qué hay de esa frase que usan ustedes las mujeres?, ¿cómo putas era? "No hay un solo pez en el mar"…No, así no era… ¿cómo era? —Bella me miraba divertida mientras yo me rebanaba los sesos para recordar la frase— "Hay muchos peces en el mar", esa era la jodida frase. Sigue tus consejos de chica, anda.
— No quiero estar con nadie por el momento, Ed —hizo un ligero puchero que removió una fibra de mi ser. No de ternura, la fibra que se movió se encontraba dentro de mis pantalones en estos momentos, pero puede que más tarde salga a removerse con libertad.
— Ven aquí, pequeña —la jalé de su brazo y la rodeé con los míos en un caluroso abrazo.
Una de las pocas cosas que disfrutaba de la vida, aparte de coger, era abrazar a Bella. Me llegaba prácticamente a los hombros y era perfecta para posar mi cabeza cuando ésta se cansaba. También me gustaba su cabello y el olor a fresias que desprendía, solo porque yo le dije que ocupara ese champú. El coco no le venía a ella, uhu.
— ¿Sabes? no deberías recordarme a Mike. Eres un mal amigo, Ed —me observó con sus ojos chocolates e infló sus mejillas, mientras me golpeaba con su pequeño puño en el pecho.
Esa.
Sus manos.
También había fantaseado con sus pequeñas manos.
Es mi amiga, ya, vale, pero no soy de hierro y la pequeña tenía lo suyo bien puesto. Como su trasero. El trasero de Bella por las mañanas en esa diminuta prenda que ella llama pijamas ha sido el culpable de alguna que otra de las erecciones matutinas que persiguen a todo hombre a lo largo de su vida. Tenía unos pechos pequeños, pero no rayando a tabla de planchar. Eran más preferibles que los de Rosalie, la rubia parecía que anduviera toda su vida con las amígdalas infladas porque esas cosas no eran normales, simplemente no lo eran. A Emmett le encantaban, pero ese es otro cuento.
En otras palabras, amaba a mi queridísima amiga Bella.
Y por lo mismo, si me pidiera follar una que otra vez yo aceptaría encantado.
Los amigos están para ayudarse mutuamente, en las buenas y en las malas, ¿no?
— ¿Qué está pensando esa asquerosa cabeza tuya? —una traviesa sonrisa adornaba su rostro y sus cejas estaban alzadas casi rozando el borde de su cabellera— Porque, ya sabes, me tienes demasiado pegada a ti en este abrazo y puedo sentir las cosas que hace tu cuerpo, Ed. No me quejo, enserio, sabes que es un honor, pero… ya, ¿en que estabas pensando, puto pervertido?
— Oh, nada —le contesté encogiéndome de hombros mientras la soltaba— Solo estaba pensando en ti, desnuda, sobre tu cama. Y por supuesto, yo entre tus piernas con…
— ¡Ya, basta! —me golpeó el hombro y… tercera vez que me rodaba sus ojos— No es necesario que mientas, idiota. Déjame, seguiré buscando, ¿cómo pude perderlo? Estaba completamente nuevo y quería estrenarlo más tarde, ¿saldrás ahora, no?
Uno decía la verdad y te tachaban de mentiroso.
Meh.
— Saldré ahora, sí.
— Bien, eso me deja a mí y al señor Bunny… Cuando lo encuentre —se metió nuevamente en su closet tratando de encontrar aquel misil de plástico que le daría un orgasmo cuando yo no estuviera en casa.
La vida era cruel, al menos podría grabarse o algo parecido.
— Oh, y ¿Bella? —me detuve en el marco de la puerta y le di una mirada al despelote que se había formado en su habitación, todas las prendas de ropa esparcidas por el suelo. Tomé uno de sus tangas en mi mano y lo estiré entre mis dedos— ¿Has revisado en tu buró? —su cabeza se enderezó rápidamente y le lancé la tanga como una resortera, a la vez que me daba vuelta y me iba de su habitación.
— ¡Señor Bunny, finalmente nos vemos las caras!... Uh, bueno… ¿las cabezas? —solté una pequeña risita y prendí uno de mis cigarrillos— ¡Gracias Ed, te debo una!, ¡te quiero y usa condón!
— ¡También te quiero pequeña, no le gastes las baterías al vibrador! —chillé cerrando la puerta tras de mí y dándole una calada al cigarrillo.
— ¡Tranquilo, son recargables!
Ni siquiera la puerta cerrada de nuestro apartamento pudo amortiguar el grito de Bella. Una ronca carcajada abandonó mi garganta mientras bajaba la escalera del edificio.
Sí, Isabella Swan era mi mejor amiga después de todo.
…
— Te lo digo, hombre. Si voy a morir de alguna forma, quiero que sea así.
— ¿Quieres que Rose te asfixie son sus tetas?
— Exacto —le di una calada a mi cigarrillo y luego reí ante las ocurrencias de Emmett— ¿Es que alguna vez te la jodiste? Cabrón, esa mujer es de armas tomar. Sabe cómo utilizar esa lengua que tiene y ese puto aro… mierda —Emmett tomó de su cerveza y me dio una extraña mirada.
Oh, joder, aquí pasaba algo extraño.
— ¿Qué? —espeté, bebiendo también de mi botella.
— No te rías de lo que te diré, hermano —me apuntó con su dedo índice. Hice como si sellara mis labios con un candado falso y arrojaba la llave. Emmett suspiró teatralmente, como si estuviera preparándose para la mierda que iba a soltar— El otro día le preste mi culo.
— ¿Q-qué mierda? —tuve que morder mi labio inferior para aguantar las ganas de reír.
No lo puedo creer.
— Ya sabes —me hizo un gesto con la cabeza y movió sus cejas sugestivamente— A Rosalie… Ella… ¡Joder, ya sabes lo que hizo! —chilló cubriendo su cabeza con ambas manos.
— ¡No puedo creerlo, marica! —dejando de lado mi actuación de "cerrar el puto hocico", golpeé la mesa con mi puño mientras lagrimas salían de mis ojos por la risa que me atacaba en estos momentos. Mi estómago dolía de tanto reír— ¡Con razón Bella pensaba que yo había robado su vibrador! —volví a reír ante un enfurruñado Emmett, quien me miraba con sus ojos entrecerrados mientras bebía lentamente su cerveza— ¿Y? —alcé mis cejas, a la espera de una nueva ronda de risas.
Emmett era un cabrón chistoso.
— ¿Y, qué? —me preguntó, sospechosamente.
— Bella mencionó algo del punto G, ¿te lo encontraron o qué?
— Oh, hermano —Emmett se desplomó sobre la mesa— ¡Esa mierda sí que sabe! Mis respetos a mis amigos homosexuales, pero esa mierda te hace ver hasta cerdos volando.
— ¡Te estaban metiendo algo en el culo, debe doler como la puta madre! ¡Es obvio que vas a sentir eso, jodido idiota! —volví a reír, sin poder contenerme por las idioteces que Emmett hablaba— ¿Es que ahora te cambiarás de equipo?
— Joder, no. Y no me metieron nada ahí donde no alumbra el sol, imbécil. Yo te lo dije: Ella hace magia con su lengua —volvió a beber de su cerveza— Y si Rose quiere seguir haciendo eso, bienvenido sea. Estoy abierto a explorar nuevas posibilidades en las artes amatorias.
— Gay —le dije a modo de broma.
— ¿Crees que me estas insultando? Porque no me estas insultando. Diversidad ante todo, hermano.
— Oh, cállate idiota —saqué mi cajetilla de Marlboro y le ofrecí uno a Emmett, quien negó— Bien, más para mí —lo prendí y boté el humo, mirando esta vez el bar en el que nos encontrábamos.
No debí haberlo hecho porque a lo lejos vi algo completamente desagradable.
— ¿Qué? —Emmett se giró para ver qué era lo que yo estaba mirando— ¿Quién es ese?
— Es el jodido ex de Bella —fruncí el ceño y volví a darle una calada a mi cigarro— Detesto a ese tipo y su manera de jugar, con toda esa mierda de "Soy el señor perfecto", mis bolas —Emmet frunció el ceño y le dio otra mirada de soslayo.
— ¿Qué fue lo que pasó? —me preguntó. Una chica llegó con dos botellas nuevas de cerveza a nuestra mesa, me sonrió coquetamente y le guiñé un ojo antes de que se marchara— Eh, estoy hablando con esta cabeza ahora, no con la de abajo —me dio un golpe en la cabeza suavemente— entonces dime, ¿hay que ir a partirle la cara o cortarle las bolas?... bueno, la cara ya la tiene bastante destrozada, mira ese cardenal en su ojo, parece un puto mapache.
— Oh, sí, ese es mérito de este nene —murmuré levantando mi puño, sonriendo con gozo— Míralo, riéndose el muy imbécil, cuando la pobre de Bella está sola en casa desamparada sin nada más que el señor Bunny para pasar la noche.
— ¿El señor Bunny? Eso suena a zoofilia.
— Es su consolador.
— ¿Y tiene nombre?
— ¿Sí?, ¿qué quieres que te diga?, no sé como mierda funciona la mente de las mujeres, tu sabes lo jodidamente extraña que son —rodé mis ojos y le resté importancia— Él la jodió.
— Bueno, era de esperarse, ¿cuántos años llevaban juntos?, ¿tres?
— ¡Él se acostaba con su mejor amiga, idiota! —chillé exasperado, dándole un rápida calada al cigarrillo y botando el humo lentamente— Y no, no fue Rosalie. Jessica, una de las amigas de infancia de Bella. Creo que la conoció al mismo tiempo que a mí, no estoy seguro de ello —fruncí el ceño— da igual, no le daré importancia a ese idiota.
— ¡Hey, nunca me has contado esa historia! —ladeé mi cabeza y lo observé confundido— ¿Cómo conociste a la chica de bolsillo? Es como una Polly Pocket (1), pero castaña, completamente adorable —sonreí y apagué el cigarro en el cenicero.
— Ella te odia por el mote que le has puesto —Emmett sonrió abiertamente— Bueno, conocí a Bella de una manera bastante peculiar en la secundaria, creo que desde ese día que nunca más nos alejamos el uno del otro —me encogí de hombros— en realidad no recuerdo cuando comenzamos a ser amigos exactamente, simplemente pasó, ¿sabes? como en las jodida películas si quieres compararlo con algo…
…
Lauren Mallory me estaba hinchando las pelotas desde sexto grado, estábamos en tercero de secundaria y ella aún no se daba por vencido. ¿Era necesario refregar sus tetas en mi cara todo el día? No, no lo era, joder no. Pero la chica era insistente, y cada vez que estaba sentado en un banco haciendo cualquier mierda, al levantar la vista tenía sus dos gomas frente a mí, perturbando mi visión.
En cualquier momento me tiraba al cuarto del aseo y me violaba o algo.
Y yo no me la iba a coger, ella había estado con el inmundo de Peter, vaya a saber yo que mierda me encontraré entre sus piernas. Tal vez y luego de haber follado, la verga se me caiga a pedazos, y no era una imagen muy agradable, de tan solo pensarlo me daban ganas de agarrar a mi amigo y decirle que todo iba a estar bien, que papi cuidaría de él.
Un escalofrió recorrió mi columna vertebral.
Ese era mi radar, el cual me avisaba que Lauren aparecería en cualquier momento.
Junto a mi había una puerta, sin pararme a revisar a que pertenecía la abrí y me metí dentro rápidamente. La cerré tras de mí y apoyé mis espalda contra ella, cerrando los ojos y dando un suspiro de alivio. ¡Al fin libre de esa mocosa! Un carraspeo me instó a abrir los ojos con lentitud, pestañeé rápidamente un par de veces hasta que finalmente la imagen delante de mí se enfocó.
— Eshte eshcondite ya eshtá tomado, sherá mejor que te vayash.
La chica frente a mi cubría su boca con una de sus manos mientras hablaba.
Nunca la había visto en la vida, aunque era algo entendible porque era bastante baja o tal vez yo era muy alto para su propio bien. Tenía su cabello de color marrón arreglado en dos largas trenzas que colgaban delante de sus hombros. Usaba ropas un tanto ancha para su contextura y no llevaba maquillaje como todas las zorras que pisaban este lugar llamado Secundaria, o "Pasarela de moda" para ellas.
— Me llamo Edward —comenté como un idiota sin saber que decir.
— ¡Esho no me importa, shal de aquí! —sonreí por la forma en la que hablaba. Y me acerqué a ella lentamente, quien retrocedía con cada paso que yo daba— ¡No te acerquesh!
— ¿Por qué hablas así, pequeña? —oh, sus ojos relampaguearon con furia cuando escuchó como la había llamado.
Me gusta.
— ¡No esh de tu jodido interesh! —frunció el ceño y se giró rápidamente, dándome la espalda— ¡Joder, eshtoy babeando!
— ¿Qué te pasa?, ¿estás bien? —me acerqué a ella y observé por sobre su hombro— ¿Qué mierda le pasó a tus aparatos? —solté una pequeña risita y cubrí mi boca rápidamente cuando me dio una mirada asesina.
Aunque resultaba bastante chistoso a decir verdad, ella estaba tratando de asesinarme con la mirada y había olvidado cubrir su boca con sus manos, lo cual dejaba al descubierto su pequeño problema con los frenos. O se había reído demasiado o alguien realmente cruel le había estirado la boca para que la comisura de esta se quedara enganchada en los topes de sus frenos.
— Uh, ¿pequeña?
— ¡No me llamesh ashí!
— No me has dicho tu nombre, así que te diré pequeña —me acerqué nuevamente a ella, con una pequeña sonrisa en mis labios— Estoy seguro de que eso debe doler, ¿quieres que te acompañe a la enfermería? —negó con su cabeza y pude divisar como sus ojos se cristalizaban poco a poco— ¿Cómo te paso esto?, a no ser que sonrías como Cheshire o tengas complejo de Guasón, no creo que…
— ¡Esha puta de Lauren! Yo me eshtaba lavando los dientesh en el baño de chicash y apareció de la nada con shu shequito de perrash… Y luego yo eshtaba ashí —no era el único que estaba siendo atormentado por esa mocosa del demonio— ¿Tú no eresh shu novio?
— ¿Su novio? Joder, no, Dios me salve —la chica soltó una pequeña risita y luego hizo una mueca de dolor— Iremos a la enfermería quieras o no —tomé su mano entre la mía, la cual se sentía realmente pequeña, y jalé de ella.
— ¡No, eshpera, no puedo shalir ashí! —suspiré y me acerqué a ella para quitarle los broches que sujetaban sus trenzas, luego las desarmé, dándole un aspecto de rebeldía a su cabello. Un leve aroma a coco inundó el lugar. Le sonreí y en un rápido movimiento me agaché de cuclillas delante de ella y la miré por sobre mi hombro.
— Súbete —me miró confundida— a mi espalda, te voy a cargar. Te afirmas de mi cuello y escondes tu rostro ahí, ¿sí? Vamos, no tengo todo el puto tiempo del mundo, tómalo como mi buena acción del día —la chica se sonrojó y se subió un tanto reticente a mi espalda.
Para mi mala fortuna –sí, claro– tenía que cruzar mis manos tras mi espalda y tocar su trasero.
Y vaya que trasero.
— Graciash —murmuró en mi oído, cuando abrí la puerta de la sala de música, que era donde nos habíamos escondido— Mi nombre esh Ishabella —escondió su rostro cuando los chismosos nos tomaron como novedad y no quitaban sus ojos de nosotros.
Mierda de gente.
— Un gusto, pequeña Ishabella.
— Hmpf, eshtúpido.
…
— Esa mierda no pasa ni en las películas —Emmett me observaba atónito— ¿Usaba frenos? —asentí— ¿Cómo coño se te queda la sonrisa grabada en el rostro con los frenos? —Emmett se tocó la comisura de sus labios y frunció el ceño—, debe doler —se estremeció—. Entonces, ¿ella siempre fue extraña? —y finalmente comenzó a reír— Joder, me imagino a Belly Pocket con una enorme sonrisa en sus labios y los frenos en toda su gloria y majestad.
— Nunca le digas que te conté esto o me quedaré sin comida —lo apunté con el dedo índice amenazadoramente— Si le llegas a contar a alguien, digo lo que tú y Rosalie andan haciendo a escondidas.
— Considéralo hecho —sonreí condescendiente y bebí de mi cerveza— ¿Y ahí empezaron a ser amigos?
— Supongo, luego comenzamos a almorzar juntos en las gradas, ella hacía unos almuerzos exquisitos —suspiré— Fui su pareja de graduación, también —sonreí recordando esa maldita noche y como disfruté golpeando al idiota de Benjamin.
— ¿Fuiste su pareja de graduación? —asentí nuevamente— ¿Tiene tu misma edad?, ¿te la cogiste?
— No, es dos años menor… —bebí de mi cerveza y le di una mirada de "jodete" a mi amigo— No, Emmett, no me la cogí. Es mi puta amiga, por todo lo santo. Creo que le di su primer beso… ah, no, ese fue el idiota de Ben, por eso lo golpeé esa noche…
— ¿Nunca has pensado en hacerlo? Muy de bolsillo será la chica, pero es una chica después de todo y ese de ahí —apunto a mi entrepierna y continuo como si nada— se levanta con cualquier cosa que use falda.
— Ah, obvio que sí, era un púber cuando la conocí, por supuesto que tuve esos pensamientos y me manoseé pensando en Bella —sonreí nuevamente recordando, ¿cuánto tenía? Diecisiete años, si no me equivoco.
Ocho putos años desde que nos conocimos, joder.
— ¡Me refiero ahora, inútil!
— ¿Cómo no?, ¿eres idiota o qué mierda? ¡La tengo todas las putas mañanas paseándose de un lugar a otro con un diminuto short y un top! —refregué mi rostro con mi mano derecha y negué con mi cabeza— Y la muy desgraciada no usa brassier. Lo peor es que sabe que somos amigos pero la jodida carne es débil, así que lo hace a propósito, siempre lo he pensado.
— Mujeres, les encanta cagarnos la vida de esa forma.
— Y después se quejan cuando uno quiere coger con ellas, ¿quién las entiende? —le di la última calada a mi cigarrillo y lo boté.
Era hora de volver a casa con ese pequeño demonio.
…
Estaba parado fuera del apartamento terminando de fumar el último cigarrillo de la noche, la casa estaba silenciosa, algo realmente extraño si Isabella tenía pensado utilizar esa cosa multifuncional hasta que las pilas no dieran más. Con el ceño fruncido me atreví a abrir la puerta, haciendo un suave click cuando la cerré tras de mí. Todo estaba en las penumbras, más extraño aún, Bella no podía dormir si no quedaba aunque fuera una luz prendida.
¿Qué mierda estaba pasando?
— ¿Bella? —llamé, esperando que me contestara desde el baño o algún lugar en particular— ¿Pequeña? —prendí la lámpara de la sala de estar y me acerqué a su habitación, asomando la cabeza por su puerta— ¿Bella, dónde carajo estás?
Apagué la lámpara de la salita y me fui directo a mi habitación. Esto era muy extraño, si había salido por último que dejara una jodida nota, mañana la regañaría por ello, ¿tenía que preocuparme de este modo siempre? Aún era una niña, señor, y me ponía los nervios de punta cuando hacía estas mierdas.
— Exasperante mujer…
— ¿Quién?
Estuve a punto de hacerme en los pantalones ante el susto que me dio escuchar su voz en la oscuridad de mi habitación. Prendí la luz y ahí estaba ella, acostada en el centro de mi cama con ese jodido pijama hecho por el diablo para torturar a los hombres de la tierra. Fruncí el ceño y me saqué la chaqueta sin prestarle atención, luego volví a darle una mirada de soslayo.
¿Qué estaba haciendo aquí, de todos modos?
— Te llamé tres veces, podrías al menos haberme dicho que estabas aquí, ¿no crees? Pensé que habías salido, tal vez con ese amiguito tuyo, Alec —me encogí de hombros y me quité la polera—, o habías aceptado salir con Alice finalmente…
— Edward…
— ¿Sí? —abrí mi armario y me metí en él para buscar el pantalón de mi pijama.
— Necesito acostarme con alguien —alcé una de mis cejas— Leí por ahí en la internet que estoy de este humor por el celibato. Ya sabes, ando riendo y luego me pongo a llorar de la nada, cosas así.
— Me regañas por todo también, por dejar la tapa del baño arriba, por fumar en la ventana por las noches, por decirte "buenas noches".
— Eso fue solo una vez, Ed. No exageres, además, es tu deber bajar la tapa del baño, ¡el otro día me senté y quedé estancada en el jodido retrete! No es agradable, ¿sabes?
— Ya, vale, lo haré la próxima vez —sonreí, sabiendo que iba a olvidarlo completamente, no era mi culpa– Y… ¿Qué pasó con el señor Bunny?
— Es un aburrido —resopló, causando una risa en mi.
— Necesitas acostarte con alguien… ¿Qué quieres que haga yo con eso? —me quité los jeans para poder ponerme el puto pijama de una vez.
— Edward…
— Isabella… —la observé mientras me subía el pantalón del pijama por las piernas.
— Estaba pensando en lo que dijiste antes de irte —fruncí el ceño y me quedé mirándola, con los brazos cruzados por sobre mi pecho— "Solo estaba pensando en ti, desnuda, sobre tu cama. Y por supuesto, yo entre tus piernas", tú simplemente no puedes decirle eso a una chica y salir como si nada, y menos si esa chica piensa ocupar a señor Bunny.
— ¡Tú me llamaste mentiroso!
— ¿Estabas mintiendo?
— Nope, ¿por qué iba a hacerlo? Es la jodida verdad.
— ¡Bien! Está bien, entonces —se puse de rodillas en la cama y se sentó sobre sus talones, una adorable sonrisa se asomó en sus labios— ¿Por qué no somos follamigos?
— Carajo —siseé entre dientes cuando me pegué en el dedo meñique con la punta del mueble. Mierda, dolía, dolía un montón, era como una puta corriente que te recorría desde el dedo hasta la ingle— No.
— ¿Por qué no? ¡Ni siquiera lo pensaste!, no soy tan mala en la puta cama, no sé qué es lo que ande hablando Michael de mi por ahí, pero era él el que…
— ¿Por qué yo? —le pregunté, sentándome frente a ella en mi cama. Bella me miraba con la misma expresión en sus ojos que había tenido la primera vez que nos conocimos.
Veinticuatro años podrá tener pero sigue siendo aquella chiquilla de quince con aparatos.
— Porque eres mi amigo, estás caliente y me pareció un buen negocio.
— ¿Qué gano yo con esto?
Joder Edward, cállate y di que sí.
— Uhm, ¿ayudar a tu amiga a pasar una increíble noche en la cama? ¡Quiero tener un jodido orgasmo! Creo que nunca debí haber conocido a Mike, me trajo solo desgracias a mi pobre vida…
— Bella, yo no soy uno de tus príncipes —le dije seriamente, observándola con intensidad a sus ojos— Soy un grosero de mierda, fumo y tu detestas el humo del tabaco, bebo cerveza como condenado y no se preparar un jodido plato de comida, ¿tienes eso claro, no?
— Dejas tus calzoncillos tirados a mitad del pasillo y coges como si el mundo se fuera a acabar mañana. Lo sé, genio. Eres todo lo contrario, un anti-príncipe —rodó sus ojos y le pegué en el brazo inconscientemente— ¡Ouch!
— Deja de rodarme los ojos, me enfermas cuando haces eso pequeña —me observó con una de sus cejas alzadas y comenzó a reír.
— ¿Me darás ordenes ahora?, ¿tendré que firmar un contrato de confidencialidad y llamarte amo?
— ¿Estás leyendo esa mierda de Cincuenta sombras de Grey?
— Una chica puede soñar —resoplé y la atraje hacia a mí en un abrazo— ¿Esto es un: "sí" o un "lo pensaré, mi querida Bella"?
— Esto es un: cierra la jodida boca —sentí a Bella sonreír contra mi pecho y la imité— Follamigos, ¿huh?, ¿así de necesitada estás?
— Milas Kunis y Justin Timberlake lo hicieron bien…
— Al principio, y ¿qué pasó después?
— Se enamoraron —comentó como una niña pequeña que ha sido regañada— ¡Ah, Ashton Kutcher y Natalie Portman también lo hicieron bien!
— Y también se enamoraron, ¿recuerdas?, esas putas comedias románticas te llenan la cabeza con cosas extrañas, quemaré todos los DVD's…
— Pero nosotros somos Edward y Bella —levantó la cabeza desde mi pecho y sonrió— Y esto no es una comedia romántica, es la vida tal y como la conoces. Ya sabes, pasa en las películas, pasa en TNT, pero eso de que pasa en la vida es pura mierda, ¿dónde está mi Justin o Ashton? En cambio, te tengo a ti.
— ¿Debería sentirme herido por eso?
— Claro que no, también tienes un trasero digno de admirar.
— Bella, ¿entiendes que no seré adorable y que me seguiré riendo de ti cuando te tropieces con tus propios pies, cierto? —asintió fervientemente con su cabeza.
— ¿Por qué eres tan exagerado? No te quiero como novio, es más, solo quiero tu cuerpo para satisfacción personal, serás algo así como mi puta pero no cobrarás nada a cambio… o sea que serás menos que una puta, serás un esclavo sexual —me sonrió con una inocencia que no poseía y no pude evitar dejar un beso sobre su nariz.
— Pero ahora estoy jodidamente cansado.
— Nadie dijo que tenía que ser ahora —se encogió de hombros—, dije que señor Bunny era aburrido, pero no que no lo había usado —me guiñó un ojo y reí— ¿Follamigos? —levantó su dedo meñique esperando que lo entrelazara con el mío.
— Follamigos —entrelazamos nuestros meñiques y sellamos el negocio— Recuerda que no puedes enamorarte de mí, pequeña.
— ¿Enamorarme de ti? —sonrió nuevamente hacia mi persona— Puede que me hayan destrozado el corazón, puede que hace tres meses no tengo sexo y me estoy desesperando… pero no he perdido el juicio aún, puedes estar tranquilo Ed. Cuando piense que eres tierno y un completo caballero, entraré a preocuparme. Por el momento… solo pienso en cómo hacerte ver que tus putos calzoncillos van en el canasto de la ropa y no en el pasillo.
— Cuentas claras conservan la amistad —desordené su cabello y dejé un casto beso en la cima de su cabeza— Ahora vete a dormir pequeña, a tu cuarto, mañana se te hará tarde para el trabajo.
— Sí, papá —rodó sus ojos nuevamente, ¿cuántas veces al día hacías ese gesto? — Oh, y ¿Edward?
— ¿Qué? —me había echado sobre mi cama y estaba pensando en lo que me acababa de meter.
— Tú tampoco puedes enamorarte de mí —me dijo con una sonrisa divertida en su aniñado rostro, antes de cerrar la puerta de mi habitación.
Tsk, tsk.
Demasiado tarde para eso, Ishabella.
(1) es una línea de muñecas y accesorios producidas y vendidas por Mattel Inc. Su nombre hace referencia a "pocket", cuya traducción al español sería "bolsillo", ya que son muñecas pequeñas que caben fácilmente en uno.
¡Buenas Noches!
Aquí vengo con el capítulo cinco, el Edward POV. Como verán, nuestro querido amigo no es ningún príncipe (eso es lo que él cree, bah) y... es un amor de todos modos y a su manera (?) Bella le propuso finalmente esto de ser follamigos, en el próximo ya sabrán porque llegó a esa conclusión esta muchacha, anda un tanto necesitada XDDDD kfhkjhgfd bueno, espero les guste el capítulo, será el único pov Edward hasta el momento, no creo que haga más. No diré nada sobre el final, es bastante obvio que Ed seas como sea, esta perdido por Bella... boe, no perdido, tiene salvación (?) y esta mujer es un tanto –demasiado– despistada como para darse cuenta, así que mas adelante veremos como se va desatando esta amistad especial entre ellos... aunque, bueno, teniendo en cuenta los mismo ejemplos que dio Bella con las películas Amigos con ventaja/beneficio/whateveri... ya están bastante jodidos XDDD
Sobre Alice... muchas me preguntaron si Alice iba a tirar para el otro equipo, solo les diré: Sigan leyendo ;)
¡Muuuuuuuuuuchas gracias a todas por el apoyo, reviews, alertas y favs!
see you later alligator.
Lamb.
