- Aclaraciones:

- Palabras - Dialogo de los personajes

- Palabras en cursivas - Pensamientos de los personajes

- (Palabras en paréntesis) - Aclaraciones o palabras de la autora

Disclaimer: Ni la Serie "Inu Yasha" ni sus personajes me pertenecen…Creo que ya lo saben XD


"Oportunidad de Vivir"

Capítulo 35: Calma Antes de la Tempestad

(Ustedes se preguntarán ¿por qué un título como ese para este capítulo? Pues bien, lo he nombrado así ya que aquí lo que suceda aquí será el último momento de "calma" para Inu Yasha y los viajeros, ya que de aquí para adelante, luego de que salgan del templo, las cosas y acontecimientos no se detendrán hasta que llegue el día de la Batalla Final contra Naraku—ya verán que Izumi menciona lo mismo más adelante...—. De cierta forma, este es un capítulo de transición, lo que espero no le quite algo de emoción, sobre todo para los Inu x Kag fans, por el reencuentro de la pareja :D)

Debido al desmayo de Kagome, Inu Yasha y compañía decidieron llevarla hasta su habitación, esperando que allí se recuperase. En el trayecto hacia aquel lugar, el semblante del príncipe no dejó de mostrar preocupación.

En un momento él debió salir del cuarto, junto con Miroku, ya que Sango, acompañada por Harumi, se encargó de cambiar la vestimenta de la princesa por ropa adecuada para dormir.

Momentos después, Kazuru llegó junto con Izumi.

- ¿Qué sucedió?—preguntó la sacerdotisa con seriedad.

- Kagome se desmayó hace unos minutos—contestó Inu Yasha, cabizbajo.

- ¿Podemos entrar? –

- Supongo que sí... Sango y la otra sacerdotisa llevan varios minutos allí dentro... –

Justo en ese instante, Harumi apareció por la puerta de la habitación.

- Pueden entrar—les dijo, a lo que todos asintieron e hicieron ingreso al cuarto.

Vieron que Kagome se encontraba recostada en el futón, tan pálida como antes, y con su hermana al lado suyo, cuidando de ella.

Izumi se acercó hasta la chica, tomando una de sus manos, la cual estaba fría. Luego su vista se posó en el Collar de la Pureza, el cual tenía un pequeño brillo que no poseía antes de que fuera portado por la princesa.

Todos los demás observaban atentamente sus movimientos, expectantes por la explicación que la sacerdotisa pudiera darles acerca del estado de su amiga.

- Bien... Creo que ya sé a qué se ha debido el desmayo de Kagome...—dijo Izumi, después de algunos segundos de silencio.

- ¿Podría explicárnoslo, por favor?—pidió Inu Yasha, acercándose a ella y sentándose en el suelo. Los demás hicieron lo mismo.

- Claro que sí—contestó y luego prosiguió – La gran cantidad de poder espiritual que Kagome utilizó en la ceremonia del Sagrado Juramento para que su alma y la del joven Inu Yasha llegasen al cielo la dejó enormemente agotada, aunque ella no lo haya demostrado... Sin su energía, que era una especie de "soporte vital" para ustedes, no habrían sido capaces de mantenerse en el mundo celestial por mucho tiempo, quizás ni siquiera unos minutos... –

Sango, Miroku y las hermanas Tsukishirô escuchaban atentamente las palabras de la sacerdotisa. Inu Yasha también lo hacía, pero se sentía tremendamente culpable por no haber podido ayudar más a la joven. Sentía que ella había hecho todo el esfuerzo, mientras él sólo se limitaba a realizar el juramento para los Dioses.

- Perdóname Kagome—pensó, apretando sus puños con fuerza – No tenía idea del gran esfuerzo que esto significaba para ti... Si tan sólo hubiese podido ayudarte un poco más, no estarías así... Por favor perdóname... –

- Además de esto, hay una razón que fue la verdadera detonante para que Kagome se desmayase...—dijo Izumi, volviendo a atraer la atención de todos.

- ¿De qué se trata?—preguntó el príncipe, preocupado.

- Ella pudo manejar bien el cansancio que sentía y el poco poder espiritual que quedaba en su cuerpo, pero el Collar de la Pureza comenzó con sus funciones sin que nadie se percatara... –

- ¿A qué se refiere, Gran Izumi?—preguntó Sango.

- El objetivo que tiene esta joya es recolectar el poder espiritual de su dueño durante cierto periodo de tiempo, de modo que cuando su portador necesite una gran cantidad de esa energía, el collar será el encargado de proporcionársela. Para esto, en momentos que no pueden ser determinados, la joya absorberá parte de los poderes de Kagome—respiró profundamente y luego continuó – Eso mismo sucedió hace unos minutos... el collar tomó la poca energía que le quedaba a la pobre chica, lo que resultó en su desmayo... –

- Ya veo—dijo Inu Yasha, pensativo - ¿Esto se repetirá en algún otro momento? –

- Lo más probable es que sí, por lo menos los primeros días en que Kagome tenga el Collar de la Pureza en sus manos... Tanto ella como su cuerpo deben acostumbrarse a esta nueva situación, y comenzar a producir más poder espiritual para contrarrestar los efectos de la absorción de energía, de modo que llegue un día en el que a ella ya no le afecte en absoluto, y pueda seguir con su vida normal, o sea, continuar con la misión sin dificultades –

- Yo estaré siempre ahí para cuidarla, y procurar que nada malo le pase...—se acercó a la princesa, tomando una de sus manos con delicadeza, tratando de brindarle calor – Sobretodo con las dificultades que se nos avecinan... –

- Me alegra oír eso—dijo la mujer, con una sonrisa – Creo que es mejor que cada quien se vaya a dormir... Esta jornada ha sido muy extensa y agotadora, por lo que todos merecemos un descanso –

Por una de las ventanas pudieron apreciar cómo los primeros rayos de luz comenzaban a aparecer en el cielo.

- Tiene usted razón—dijo Kazuru, levantándose. Su hermana la imitó.

- Buenas noches... o días—dijo la menor de las Tsukishirô, con una gota en su cabeza. Hizo una pequeña reverencia y se fue, junto con su hermana.

- Yo también me retiro—dijo Izumi – Nos vemos en algunas horas. Que descansen—les deseó y se fue. Sango y Miroku se levantaron.

- ¿No vas a dormir, Inu Yasha?—preguntó el chico.

- Enseguida iré... Quiero pasar un poco más de tiempo con Kagome—contestó el aludido.

- Bueno, pero procura descansar...—le dijo Sango – Nos vemos—se despidió y salió, acompañada del joven Takatsu, quien cerró la puerta tras él.

Inu Yasha observó atentamente a Kagome, percatándose como el pecho de la chica subía y bajaba a intervalos regulares y de forma tranquila, demostrando que en esos momentos la joven descansaba sin perturbaciones.

- Me alegra ver que descansas tranquilamente, pero aún así no puedo dejar de sentirme culpable por lo que te ha sucedido…—dijo en un susurro casi inaudible.

Tal como si lo hubiese escuchando, Kagome aferró con fuerza la mano del príncipe y sonrió, como si tuviera intenciones de animarlo.

- Inu... Yasha...—dijo en sueños. El chico quitó algunos mechones de cabello del rostro de la princesa, y le dio un beso en la frente.

- Aquí estoy—susurró, con una sonrisa.

Se quedó unos minutos más observándola, hasta que se percató de que en poco tiempo ya sería de día.

- Bien... creo que es hora de irme a dormir...—susurró e intentó levantarse, pero la mano de la chica se lo impidió, aferrándose aún más a la del joven – Ya es tarde... debo ir a descansar...—murmuró.

- No... te vayas...—habló dormida, sujetándolo con más fuerza – Quédate... conmigo... –

- Está bien... pero sólo unos minutos más...—le contestó, con una sonrisa.

Poco a poco el sueño comenzó a vencerlo, debido a todo el cansancio acumulado en su cuerpo, quedándose dormido con su cabeza apoyada en el regazo de Kagome. (Pobre Inu Yasha... siempre le toca dormir en el suelo n.nU Aunque podríamos decir que tiene una buena almohada :D)

Muchas horas pasaron, en las cuales ninguno de los habitantes del templo se despertó, debido a la cantidad de tiempo que habían pasado despiertos el día y madrugada anterior.

La primera en levantarse fue Izumi (que debido a su edad, necesita menos horas de sueños que los más jóvenes n.nU), alrededor de la una de la tarde, quien caminaba por los pasillos del templo verificando que todo estuviera en orden. Se detuvo fuera del cuarto de Kagome.

- Me pregunto si ya se encontrará mejor...—pensó e hizo ingreso silenciosamente a la habitación, intentando no despertar a nadie.

Grande fue su sorpresa al encontrarse con la chica acompañada del príncipe, ambos aún en el mundo de los sueños, juntos en un tierno abrazo.

La sacerdotisa sonrío, debido a lo tierno de la escena.

- Que lindos se ven así, tan tranquilos...—los observó con una mirada llena de paz – Disfruten mientras puedan de momentos como éste, puesto que a partir de ahora su misión entra en la recta final, directo hacia la batalla contra Naraku... No hay nada más que deban completar o realizar antes de llegar a aquel lugar, excepto reunir a las tropas de los soldados enviados por los terratenientes aliados...

La mujer salió discretamente de la habitación, continuando con su normal recorrido por el templo.

Lo que ella no sabía era que sí había algo pendiente en el camino de los elegidos, y ese "algo" era el encuentro de Inu Yasha con Sesshomaru, el cual pronto se suscitaría.

Kagome casi había olvidado por completo el asunto, debido a la ardua preparación antes del Sagrado Juramento, pero de vez en cuando lo recordaba, agradeciendo en esos momentos no estar frente al joven príncipe, ya que de esa forma ningún detalle de la presencia del anterior heredero al trono saldría de sus labios, aunque fuera de forma involuntaria.

Mientras tanto, en otro lugar bastante alejado del templo, una chica se encontraba preparándose para salir de su hogar.

- ¿Estás segura de hacer esto?—le preguntó su madre, apareciendo en la habitación de la joven.

- Sí. Ya les expliqué a ti y a mi padre la razón por la cual tomé esta decisión, y creo que es lo mejor que puedo hacer...—contestó ella, empacando algunas cosas que le faltaban para su viaje – Además, sabes que papá no puede ir debido a la lesión que tiene en su pierna, por lo que yo iré y tomaré su lugar... –

- Lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa y esperar... Sabes que no serás una gran ayuda para ellos... –

- Aún así, quiero ir para estar allí, apoyándolos cuando sea necesario... Además... No puedo quedarme aquí sin hacer nada, cuando algo tan importante como aquello va a ocurrir... –

- Sé que eso te afecta de cierta forma, por todo lo que sufriste en el pasado, pero no quiero que corras ninguna clase de peligro... La batalla será extremadamente peligrosa y en ese momento no habrá nadie preocupado por cuidarte... Estarán todos concentrados en la lucha... Recapacita por favor, hija... –

- Ya está decidido. No te preocupes por mí... Además, iré con algunos de nuestros mejores soldados... Ellos cuidarán de mí. Nada malo me pasará, ya verás... –

- Lo que veo es que no puedo hacerte cambiar de opinión—dijo la mujer cabizbaja, mientras la chica tomaba sus cosas y las cargaba hasta la salida de su hogar – Si algo malo llega a ocurrirte, no me lo perdonaré... –

- Madre—dijo la joven, dejando sus cosas a un lado y abrazándola – Debes darte cuenta de que ya no soy una niña... Estoy a punto de cumplir veinte años, y la vida ya me ha enseñado bastante como para superar variados obstáculos—sonrió – Por cierto... ¿Dónde está mi padre? –

- No quiso venir a ver cómo lo desobedecías...—suspiró – Así que vine yo en representación suya, y también para intentar convencerte... –

- Ya veo...—dijo, pensativa – Bien, parece que los soldados ya están listos. Despídeme de papá por favor, y dile que tenga algo más de fe en mí. Que yo sea mujer no significa que sea débil ni poco perseverante, sobretodo si tengo objetivos por cumplir... –

- Está bien. Cuídate mucho, hija—le pidió, mientras la chica subía a un caballo e inspeccionaba al grupo que la acompañaría, de los cuales la mayoría haría el viaje a pie.

- Tranquila. Todo saldrá bien—le guiñó el ojo, como señal de confianza – Intentaré escribir... –

- Por favor hazlo. Quiero tener la mayor cantidad de noticias tuyas... No nos dejes con el alma en un hilo a tu padre y a mí... –

- No te preocupes, prometo hacerlo—hubo un momento de silencio – Es hora de partir—tomó las riendas del caballo – Nos veremos cuando todo haya acabado... Adiós –

- ¡Ten mucho cuidado¡Recuerda ser precavida!—exclamó, viendo como su hija se alejaba, junto con los soldados – Vuelve sana y salva a casa, mi pequeña Rin... –

En el templo, la mayoría de la gente comenzaba a despertar después de unas reparadoras horas de sueño. También era el caso de Kagome, quien abría sus ojos lentamente en su habitación.

- ¿Dónde estoy?—pensó confundida – No recuerdo nada luego de la Ceremonia del Sagrado Juramento...

Observó el techo, el cual era iluminado por la luz que entraba a raudales por la ventana, lo que la llevó a la conclusión de que eran alrededor de las tres de la tarde.

Se mantuvo un momento en la misma posición hasta que se percató que unos brazos la cubrían sobreprotectoramente. Volteó su cabeza para saber de quién se trataba, encontrándose con un Inu Yasha profundamente dormido. Al verlo sonrió.

- Estoy tan feliz por que por fin podamos estar juntos...—pensó – Tanto tiempo que estuvimos separados... Realmente te extrañé, mi querido Inu Yasha...—acercó un poco su rostro, posando sus labios sobre los del príncipe.

Se sorprendió al darse cuenta de que el chico comenzó a corresponderle, volviendo el beso cada vez más apasionado, hasta que el vital aire terminó por agotarse en sus pulmones y debieron separarse.

- Buenos días... mejor dicho, tardes—dijo Kagome, sonrojada.

- Si voy a ser despertado así, procuraré quedarme dormido a tu lado más seguido—le dijo Inu Yasha, con una sonrisa galante y voz seductora, lo que aumentó el rubor de las mejillas de la princesa - ¿Cómo te encuentras? –

- Mmm... bien. Siento mi cuerpo algo pesado, pero nada más que eso... –

- Que bueno. En verdad estaba muy preocupado por ti anoche... –

- ¿Por qué¿Qué sucedió?—preguntó, viéndolo interrogante.

- ¿No lo recuerdas?—recibió una negación por parte de la chica – Te desmayaste poco antes de llegar al templo... –

- Que extraño...—su mirada mostró confusión – No recuerdo haber estado tan cansada como para perder el sentido... –

- La Gran Izumi nos explicó lo que te sucedió cuando te trajimos a la habitación—dijo, refiriéndose a él y a quienes lo acompañaban la noche pasada.

- ¿Me lo podrías explicar?—preguntó.

- Claro—contestó – Mira, lo que pasó fue que... –

Le relató lo mismo que Izumi le había dicho horas atrás, tratando de no pasar por alto detalle alguno, de modo que todo le quedara claro. Kagome lo escuchaba atentamente.

- Ya entiendo... Entonces estos desmayos serán recurrentes...—dijo la princesa pensativa, a lo que Inu Yasha asintió – Creo que tendré que caminar con cuidado, e intentar no andar por lugares con rocas, o podría salir lastimada... Parece que tendré que caminar con almohadas en todo mi cuerpo—dijo entre risas, pero parecía que él chico no se lo tomaba tan ligeramente, pues la miró con seriedad.

- No voy a dejar que nada te pase... Te lo prometo—tomó las manos de la chica con firmeza y sus ojos se posaron directamente sobre los de ella.

- Gracias—contestó con la más sincera de las sonrisas. Pasaron algunos segundos de silencio – Bueno, creo que deberíamos levantarnos... Ya es algo tarde ¿no crees? –

- Déjame permanecer un poco más así—dijo y se acurrucó en el regazo de Kagome.

- Qué caprichoso eres—le recriminó burlonamente – Pareces un gato...—comenzó a acariciarle la cabeza tiernamente - ¿Está bien así? –

- Sí—contestó con una sonrisa.

Continuaron de esta forma por algunos minutos, hasta que la mirada y sonrisa de Kagome se mostraron maliciosas, y comenzó a hacerle cosquillas al príncipe.

- ¡Oye! Jaja ¡Eso no se... jaja... vale!—exclamó sin parar de reír y contorsionándose, intentando escapar de las manos de la princesa.

- No escaparás de mí—rió y siguió con su "labor", pero no contó con que el joven comenzaría a contraatacarla - ¡No! Jaja ¡Detente! –

- Dos pueden jugar el mismo juego...—le dijo amenazador, mientras continuaba haciéndole cosquillas a la chica.

- Lo mismo digo—contestó, mientras aprovechaba un descuido del chico y empezaba a "atacar".

De este modo pasó un tiempo, hasta que por fin Inu Yasha había logrado "ganarle" a Kagome, colocándose sobre ella, deteniendo sus brazos con los suyos. Cualquier persona que los viese los malinterpretaría, por la posición "poco común" en la que se encontraban.

- ¡Ríndete! Ya no puedes moverte...—le dijo el príncipe. Ella lo miró directamente y luego suspiro, mostrando un puchero en su rostro.

- Esta bien... Me rindo u.u—intentó zafarse del agarre del chico, más lo único que logró fue que éste perdiera el equilibrio y cayera sobre ella, dándole un beso.

Justo en ese momento, alguien abrió la puerta de la habitación. Era Sango.

- Kagome, como escuché algo de ruido pensé que ya estarías despierta y vine a ver como te encontrab...—dejó de hablar al ver la "cercanía" de los cuerpos de los jóvenes.

Además, el aspecto de los elegidos no ayudaba mucho a no malinterpretarlos. Sus cabellos estaban revueltos, mientras que el kimono que Kagome usaba se había caído un poco, dejando al descubierto sus hombros. La vestimenta de Inu Yasha tampoco mostraba inocencia, ya que su haori—que ya dejaba a la vista parte de sus formados músculos—estaba más abierto de lo normal.

Otro aspecto más, era que algunas gotas de sudor adornaban sus rostros, debido a la agitada pelea de cosquillas que habían tenido segundos atrás.

- Di-disculpen, no quería interrumpir—contestó azorada y salió rápido del cuarto, cerrando la puerta de un portazo.

Ambos se separaron rápidamente, visiblemente sonrojados, pareciendo sus rostros unos lindos farolitos. Algo nerviosos arreglaron sus cabellos y vestimentas.

- Creo que debo ir a explicarle todo a Sango, antes de que imagine cosas que no son...—dijo Kagome.

- Sí, tienes razón—contestó Inu Yasha – Yo iré a mi habitación a cambiarme de ropa, o si no la gente me mirará extrañada...—se levantó.

- Esta bien. Nos vemos... más tarde—sonrió y le dio un beso en la mejilla, a modo de despedida. Pero el joven no se conformó con aquello y besó sus labios.

- Nos vemos—puso una de sus manos en la cabeza de la princesa, revolvió sus cabellos y luego salió del cuarto. Ella lo observó con ternura.

- Creo que lo mejor que pudo haberme pasado fue reencontrarme con Inu Yasha, luego de que Naraku me ordenara atacarlo... Y agradezco el que me haya salvado... Si no fuera por él, no podría estar viviendo estos momentos tan felices ahora—sonrió – Es cierto... debo ir a explicarle todo a Sango... Pero antes, iré a darme un baño...—tomó ropa limpia, una toalla y salió de su habitación.

Camino al cuarto de baño se encontró con su hermana, quien se dirigía al mismo lugar.

- Ho-hola Sango...—le dijo nerviosa.

- Hola—contestó algo extraña y luego continuó con su camino, sin esperar a Kagome.

- ¡Espera¡Lo que pasó no es cómo tú te lo imaginas...!—la siguió.

- No tienes nada que explicarme... Es tú vida, no la mía –

- Pero de todos modos no quiero que te hagas una mala imagen de Inu Yasha y de mí... Déjame contarte qué fue lo que pasó en verdad...—le pidió, cuando acababan de llegar a la puerta del baño.

- Esta bien. Te escucho... –

- Verás, lo que sucedió fue... –

Le contó lo que realmente había acontecido entre ella y el príncipe, sin omitir detalle, aunque le resultara vergonzoso, para que la joven le creyera.

- Y fue justo en ese momento que entraste en mi habitación...—terminó su relato, visiblemente sonrojada.

- Ya veo... entonces sí fue un malentendido. Discúlpame... –

- No tengo por qué. No fue tu culpa—contestó con una sonrisa – Vamos a bañarnos –

- Sí—dijo con energía.

Mientras tanto, Inu Yasha sigilosamente caminaba por los pasillos, intentando no llamar la atención para que nadie lo viese, en dirección a su habitación.

- Parece que estoy salvado...—pensó cuando estaba a pocos pasos de su cuarto.

Caminó más ágilmente para entrar de forma rápida, pero se percató de que no estaba solo en el corredor. Quien estaba allí era...

- Hola Inu Yasha—dijo esa persona.

- Ho-hola... Miroku...—contestó, con una risa nerviosa.

- ¿Qué te sucede¿Y por qué estás vestido de esa forma? Que yo sepa la ceremonia del Sagrado Juramento terminó hace bastantes horas... –

- ¡Maldición¿Ahora qué puedo inventar para que me crea?—pensó desesperado – Ehm... bueno... lo que pasa es que tenía tanto sueño anoche que... ehm... no me cambié de ropa antes de dormir... –

- Ya veo... Pero, aún así, debiste haberte cambiado al despertar ¿no? –

- Ehm... sí, pero... no lo hice porque tenía... mucha sed... sí, eso es –

- ¿Qué tiene que ver eso con todo esto?—preguntó confundido.

- Es que tenía tanta sed, que... apenas me desperté fui en busca de un vaso de agua... Y como acabo de volver, pues... no he tenido tiempo de cambiarme—dijo, intentando ser convincente, aunque parecía como si tuviera la palabra "Mentira" pintada en la cara.

- Ah, así que eso fue... Ya veo...—dijo pensativo – Bueno, te dejo tranquilo... Yo voy a dar una vuelta por el templo y a qué hora estará listo el almuerzo... –

- Está bien... Nos vemos luego –

- Nos vemos—contestó y se fue. Inu Yasha suspiró aliviado.

- Espero que no haya descubierto que esto era una mentira...—pensó y entró a su habitación.

- Definitivamente Inu Yasha no sabe mentir...—pensó Miroku, mientras caminaba tranquilamente por los pasillos – Me pregunto... ¿Qué habrá estado haciendo?—una sonrisa maliciosa apareció en su rostro, y continuó con su camino.

Pasaron algunas horas, entre las que trascurrió el almuerzo, llegando el momento de cenar. Todos se reunieron en el salón principal, como era costumbre. Disfrutaron mucho de la cena, pero apenas acabaron las sacerdotisas se retiraron del lugar, para terminar con sus últimas labores del día, quedando sólo los elegidos, Sango, Miroku, Izumi y las hermanas Tsukishirô. Kagome parecía muy somnolienta.

- ¿Y ya han decido cuándo saldrán del templo?—preguntó Izumi.

- Sí. Nos iremos pasado mañana—dijo Inu Yasha.

- Kagome aún no está lo suficientemente recuperada como para continuar con el viaje ¿no es así?—preguntó Sango.

- Sí—contesto la princesa y luego bostezó.

- Deberías ir a descansar...—le dijo el joven Taisho, quien estaba a su lado.

- Prefiero estar aquí para enterarme de cualquier cosa importante de la que ustedes hablen. No se preocupen por mí, de verdad—sonrió – Puedo soportar el sueño... –

- Bueno... Continuando dónde quedamos antes—intervino Izumi – Me gustaría saber qué es lo que planean hacer de aquí en adelante... –

- Lo que habíamos acordado hacer, en el castillo Higurashi, era esperar hasta que el Señor Tetsu—padre de Kagome y Sango—nos enviara información acerca de la cantidad de tropas que se nos unirán en la batalla contra Naraku—dijo Inu Yasha – Esperamos que eso suceda pronto y, de este modo, podremos decidir la fecha exacta en la cual atacaremos la fortaleza del emperador... Estimamos que sería a mediados de Abril, pero todo depende de la situación –

- Así es—acotó Sango – Mi padre prometió enviar a algunos de sus soldados a contarnos todos esos detalles... Ya han pasado alrededor de dos meses desde que abandonamos el castillo, así que supongo que alguno debe estar por venir... –

- Esperemos que así sea...—dijo Miroku.

- Y luego de que estén todas las tropas reunidas¿qué harán?—preguntó Izumi.

- Pensamos dispersar a las tropas por todo el bosque que rodea a la fortaleza, de modo que no puedan ser detectados por los soldados de aquel lugar—explicó el príncipe – Y también, lo más probable es que Kagome o Sango deban entrar a la fortaleza, para espiar los planes de seguridad de allí y encontrar sus puntos débiles—bajó la mirada, apesumbrado, debido a que ese era un paso que él preferiría evitar si no fuese estrictamente necesario, para no poner en peligro ni a su amada ni a la hermana de ésta.

- En lo personal—dijo Sango—conozco algunos de esos planes, pero lo malo es que éstos se renuevan cada tres meses... Así que el que yo conocía antes de partir está obsoleto... –

- Debemos encontrar esos puntos débiles, y a través de ellos ingresar a la fortaleza—dijo Miroku – Es la única forma en que podemos hacerlo... –

De repente, Kagome comenzó a sentirse mal, tal como la madrugada anterior, pero no se lo comentó a nadie, para no interrumpir la importante conversación. El Collar de la Pureza empezó a brillar, pero ella lo ocultó para que nadie lo notase.

Los presentes siguieron hablando, hasta que Izumi los detuvo.

- Esperen un momento—intervino la mujer – Kagome, si te sientes mal, dínoslo... Yo soy capaz de notar cómo tus poderes espirituales están descendiendo... Lo que significa que el collar está absorbiéndolos, por lo que no debes sentirte del todo bien... –

- No se preocupen por mí... Continúen con lo que estaban hablando, es importante...—dijo la princesa.

- No lo haremos—dijo Inu Yasha, observándola fijamente – En este momento tu salud es lo más importante...—todos la miraron, preocupados – Debes descansar –

- Está bien, lo haré...—se levantó lentamente – Iré a mi habitación. Con su permiso, me retiro—hizo una pequeña reverencia.

- Yo te acompaño...—se puso de pie.

- No. Quédate aquí, yo estaré bien—sonrió, aunque sentía que el mundo le daba vueltas y que en cualquier momento caería.

La chica no fue capaz de soportarlo más y se desmayó, cayendo en los brazos de Inu Yasha, quien la observaba muy preocupado. (Menos mal que él siempre está ahí cuando a Kagome le suceden éstas cosas n.n)

- Cómo les expliqué en la madrugada, estos desmayos serán frecuentes... Por lo menos una vez al día, durante la primera semana en que Kagome porte el Collar de la Pureza... –

- La llevaré a su cuarto—la aferró con más fuerza entre sus brazos.

- Está bien—contestó, a lo que el príncipe hizo abandono del salón – Supongo que esta reunión ha terminado, por lo que cada quien debería ir a descansar –

- Entonces, nos vemos mañana—dijo Harumi.

- Nos vemos—contestaron los demás y salieron del lugar, cada quien con destino a su habitación.

La noche dio paso al día. Durante éste los jóvenes se dedicaron mayormente a descansar y a prepararse para el viaje que emprenderían a la jornada siguiente, arreglando sus pertenencias y pidiendo algunos víveres a las sacerdotisas del templo.

Nada fuera de lo normal ocurrió, aparte de otro desmayo que afectó a Kagome y las recomendaciones de Izumi le dio sobre la realización de la meditación, de forma que sus poderes espirituales aumentaran lo suficiente como para que sus pérdidas de consciencia duraran menor cantidad de tiempo, y así no interrumpir mayormente el viaje cuando esto sucediera.

El día de la partida llegó. Estaba bastante soleado y, aunque aún fuera invierno, una agradable brisa corría por los alrededores.

- Bueno, es hora de irnos...—dijo Inu Yasha a los presentes – Entre antes partamos, será mejor... –

- Muchas gracias por toda la ayuda que nos han brindado—agradeció Kagome a todas las sacerdotisas, haciendo una reverencia – Sin ella, no podríamos haber llegado hasta donde estamos ahora... Cada una de ustedes aportó de cierta forma a que pudiéramos llevar a cabo cada una de las metas que nos propusimos... De verdad estamos muy agradecidos... –

- Esperamos que tengan mucho éxito en lo que les queda de viaje—dijo Izumi – Y prometo que un grupo de sacerdotisas y yo estaremos cerca de la fortaleza del emperador días antes de la batalla, para prestar nuestra ayuda en todo lo que sea necesario –

- Gracias por su ofrecimiento. Eso nos será de verdadera utilidad en momentos tan difíciles como serán aquellos...—dijo Sango, con una sonrisa. (Parece que los viajeros tienen muchas cosas que agradecer n.nU)

- También queríamos agradecerles por su hospitalidad—dijo Miroku – Ha sido un gusto compartir día a día con sacerdotisas tan bellas como ustedes... –

Apenas dijo eso, recibió una feroz mirada de Sango, lo que asustó al chico.

- Espero que estén bien... Cuídense...—dijo el joven a las mujeres tímidamente, bajo la mirada asesina de su amada – Sango... tú sabes que te amo sólo a ti...—tomó las manos de la chica entre las suyas

- A veces lo dudo ¬¬—contestó la princesa, alejándose de él.

- Tengan mucho cuidado en su travesía—les dijo Izumi a los viajeros – Muchos peligros se avecinan, pero con valor y energía podrán superarlos. Yo sé que son capaces de eso y mucho más—sonrió, mientras los viajeros comenzaban a alejarse.

Los jóvenes habían decidido dejar los caballos que la familia Minami les había prestado en el templo, ya que podrían parecer sospechosos para los soldados de Naraku si éstos llegaban a verlos en aquel medio de transporte. Aunque el viaje se les hiciera más largo, prefirieron seguridad antes de comodidad.

- ¡Que les vaya muy bien!—dijo Harumi alegremente, agitando su mano en forma de despedida – Espero verlos pronto—sonrió.

- Igualmente—contestaron los jóvenes.

- ¡Adiós!—exclamaron las sacerdotisas, despidiéndose de ellos.

- Adiós –

Y así comenzó su viaje con dirección a la fortaleza del emperador Naraku.

- Ahora ya no hay vuelta atrás...—pensó Kagome, mientras caminaba – Dentro de poco, los hermanos Taisho volverán a encontrarse... –


Notas de la Autora: Hola! Es una alegría volver en tan poco tiempo con un nuevo capítulo de mi fic :D Hace mucho tiempo que no escribía todo un capítulo en sólo una semana n.n Parece que la inspiración ha estado funcionando bien :)

Además, hay otra razón para esta rápida actualización, y es que mañana me voy de vacaciones (fuera de casa) al sur de Chile n.n Al fin me libraré del calor que hace aquí en Santiago, la capital! Ha sido realmente agobiante, sobre todo en estos últimos días… Estaré fuera dos semanas, por lo que intentaré escribir el capítulo 36 en un cuaderno, y luego traspasarlo a la computadora n.n

Otra razón para estar feliz, es los 7 reviews que recibí en el capítulo pasado n.n En verdad me alegró mucho :D Siento que la meta de los 200 reviews ya no es tan lejana XD Espero que me ayuden a sobrepasar los 150 en este capítulo n.n

Bueno, ahora paso a contestarlos:D

- Meryinustar: Hola n.n Gracias por tus felicitaciones:D Es verdad, es algo difícil pero intentaré no dejar de lado esta historia, pues es muy importante para mí e intentaré avanzar lo más posible en ella antes de entrar a clases :)

Tú también cuídate mucho! Nos vemos, adiós!

- Eternal Vampire: Hola :D no te preocupes por no haber podido leer esos capítulos, lo importante es que sigues apoyándome con este fic :) Pues ya has visto qué fue lo que pasó en realidad n.n Todo es culpa del Collar de la Pureza…

Te reitero mis felicidades por que hayas entrado a la Universidad (pues ya te las había dado por Messenger, pero también correspondía dártelas aquí :D)!

Cuídate! Espero que estés bien n.n Adiós!

- Kagome Katherine: Hola :)! Me alegra que te agrade mi fic y que creas que es kawaii n.n! Espero que este capítulo también te haya gustado :)

Gracias por tus felicitaciones n.n! Y yo también te deseo suerte ;) Que te vaya bien! Adiós!

- Eva María: Hola! Wiiii! Nueva lectora que deja review :D (Dany-Chan salta de felicidad por todos lados XD) Me hace muy feliz que me dejes tus comentarios sobre mi fic, y que te guste tanto!

En este cap ya expliqué (bueno, en realidad fue Izumi quién lo hizo :P) qué fue exactamente lo que le pasó a Kagome, y cómo esto irá repitiéndose constantemente…

No te preocupes por no haberme dejado review antes! Que lo hagas ahora, también te lo agradezco n.n Lo importante es que me digas lo que piensas ;)

Cuídate mucho n.n Que estés bien! Suerte! Adiós!

- Yeuss: Hola! No te preocupes por lo del review, lo importante es que puedas leer mi fic cuando tengas tiempo n.n

Lástima por lo del gato de tu hermana y lo de tu PC :S Pero gracias por tus felicitaciones!

Nos vemos pronto! Que te vaya bien :D Adiós!

- K-mila-chan: Hola :D! Como le he dicho a otros lectores, muchas gracias por tus felicitaciones! Y seguiré esforzándome para dar lo mejor de mí en la universidad!

Que bueno que te hayan gustado los versos n.n Me costó un poco hacerlos, y adecuarlos para que sonaran bien (además de que tuvieran coherencia :P)

Quien sabe… Quizás algún día publique esta historia, claro que… tendría que cambiarle el nombre a los personajes, o sino me detendría la policía por robo intelectual ;o;! Y no quiero eso n.nUU

Me alegra que te hayan gustado los trajes :) Mientras esté en el sur, dibujaré lo que te prometí y cuando vuelva lo escanearé y te lo enviaré ;D Ahp… y entro el día 7 de Marzo a la Universidad, aunque hay varias actividades que se realizan para los novatos antes del día oficial de entrada a clases :D

Nos vemos pronto! Cuídate mucho! Espero que te vaya bien! Adiós!!

- Lady Dragon 84: Hola n.n! Perdón por dejarte intrigada, pero así mantengo el suspenso y las ganas de leer de los lectores XD Por lo menos la razón por la cual Kagome se desmayó quedó aclarada :) lo malo, es que esos desmayos serán frecuentes :S

Es verdad, por poco los elegidos se quedan en el camino o.o Pero no podía dejar que sus vidas acabaran así como así… Tienen que llegar a la fortaleza de Naraku antes de que alguna desgracia les suceda…

Lo más seguro es que en el próximo capítulo los hermanos Taisho se reencuentren, además de que Rin también podría reunirse con ellos, si es que llega a tiempo!

Bueno, y esta vez actualicé más rápido :D En sólo una semana n.n Espero que te haya gustado el capítulo, pues tuvo algo de romance entre Inu y Kagome :D

Cuídate mucho! Y te agradezco por tus felicitaciones! Además de que lo que dijiste es verdad… ahora veré cuanto es lo que sufren los universitarios n.nU

Suerte en todo! Que te vaya muy bien n.n! Adiós!


Bien, he finalizado! Siempre es un gusto contestar reviews n.n

Es hora de despedirme! Les deseo salud y suerte en estas semanas! Ojala que la vida no sea muy dura con ustedes y que todo les salga bien :)

Cuídense mucho! Nos vemos en unas semanas!

Adiós!

-:Dany-Chan:-…


Entren a fotolog . com / dany (guión bajo) chan (guión bajo) draws , y kawaiidanychan . deviantart . com n.n

VISÍTENLOS! (podrán encontrar dibujos relativos a "Oportunidad de Vivir" y algunos otros hechos por mí n.n)