Les
pido mil disculpas por la tardanza en publicar! Acabo de terminar de
escribir este cap, el cual es más largo tanto por la manera en
que se desarrolla la trama como por manera de compensación por
todo lo que me he demorado... Espero que les guste!
"Oportunidad de Vivir"
Capítulo 36: Encuentro II
(El capítulo se llama así porque, en otra oportunidad, uno de los capítulos se tituló Encuentro—para ser exactos, el nº 2—. Así que, como no se me ocurrió otro nombre mejor, lo dejé así n.n)
Kagome, Inu Yasha, Sango y Miroku llevaban algunos días de viaje, encontrándose cada vez más cerca de la aldea donde Sesshomaru los esperaba. Claro que nadie más que la princesa que lo había encontrado, lo sabía.
- Me pregunto cómo irá a tomar la noticia Inu Yasha...—pensó la chica, mientras caminaba y observaba al joven Taisho.
- ¿Te sucede algo¿Te sientes mal?—preguntó él, al verla tan pensativa.
- No, nada. No tienes de qué preocuparte—sonrió.
Hasta ahora su camino había transcurrido con normalidad, excepto por los desmayos diarios que aquejaban a Kagome. Cuando esto sucedía, el príncipe la cargaba en sus brazos o la llevaba en su espalda, por lo que su viaje no se retrasaba demasiado.
El joven y sus amigos odiaban ver a la chica tan frágil, pero intentaban hacer todo lo posible para que se sintiera mejor, apoyándola siempre. Aún así, Kagome se sentía bastante frustrada. Para disminuir este sentimiento, se despertaba muy temprano en las mañana y se dedicaba a meditar alrededor de hora y media. Terminaba muy cansada después de aquellas sesiones, pero aprovechaba de dormir lo que fuera posible antes de que sus amigos se despertaran.
Un nuevo día llegó y la princesa se despertó tan temprano como acostumbraba, haciendo su ya "habitual" rutina.
Todo transcurría con relativa calma pero, lo que la joven no se esperaba era que, una hora después, Inu Yasha despertara y, al no verla cerca, se preocupara y comenzara a buscarla por los alrededores.
Después de unos minutos, la encontró en una explanada, siendo iluminada por los primeros rayos del sol. Se veía muy concentrada, rodeada por un aura de un fuerte color lila. El príncipe se escondió tras un árbol, para no interrumpirla.
Cuando Kagome acabó, se levantó lentamente y comenzó a avanzar hacia donde se suponía que todos sus compañeros dormían tranquilamente, con el propósito de descansar. Se veía bastante cansada, avanzando a paso lento.
De repente, su cuerpo comenzó a tambalearse y cayó al suelo. Intentó, con todas las fuerzas que le quedaban, levantarse, mas no pudo lograrlo.
Inu Yasha se acercó rápidamente a ella, mostrando gran preocupación en su rostro.
- ¿Estás bien?—preguntó, ayudándole a levantarse.
- Estoy algo exhausta... pero bien—contestó la princesa – ¿Qué haces aquí? –
- Me desperté y, al no verte, me preocupé. Por eso, vine a buscarte... –
- ¿Has estado mucho tiempo observándome? –
- Alrededor de veinte minutos... Te veías muy concentrada y no quería interrumpirte –
- Ya veo –
- ¿Hace cuánto qué haces esto? –
- Desde muy temprano... antes del amanecer... Desde el día posterior al que iniciamos nuestro viaje. Es lo que Izumi-dono me aconsejó—sonrió débilmente.
- No hagas esfuerzos excesivos—la abrazó con delicadeza – No te exijas tanto... No quiero que nada malo te pase, ni que tu salud peligre... –
- No me importa lo que tenga que hacer ni los esfuerzos que deba realizar con tal de que todo resulte bien, y que nuestra misión sea satisfactoria para todos—dijo decidida – Si tengo que dar mi vida por ello, así lo haré... –
- ¡No digas eso!—exclamó alarmado, abrazándola con más fuerza – Si llegas a perder tu vida por esto, nunca me lo perdonaría... ¡Nunca lo haría! –
- No te preocupes por mí... Mi vida no es algo que entregaré así como así... No me daré por vencida tan fácilmente... –
- Aún así...—la observó detenidamente, acercándose lentamente a sus labios y besándola con una ternura infinita.
- Te prometo no exigirme demasiado... No sobrepasaré mis límites ¿Está bien?—le dijo, una vez que se separaron.
- Sí, está bien—acarició suavemente la cabeza de la joven, mientras ella bostezaba.
- Vamos a dormir—dijo, tallándose los ojos.
Inu Yasha sonrió, tomó la mano de la princesa y la condujo hasta donde sus amigos dormían. Allí se aseguró de que la chica se arropara y se quedara dormida, antes de hacerlo él.
Pasaron algunas horas y los jóvenes retomaron su viaje, como ya era costumbre, a través del bosque.
Nada fuera de lo normal había ocurrido hasta ese momento. De repente empezaron a oír, a lo lejos, sonidos como de galope de caballos. El grupo, extrañado, intentó ubicar la procedencia de aquel ruido, encontrándolo a sus espaldas.
Medio minuto después vieron a los equinos y a sus jinetes, sorprendiéndose bastante al darse cuenta de que se trataba de soldados, los cuales venían comandados por una princesa, atravesando los árboles que se encontraban alrededor.
A una orden de la joven, los guerreros se detuvieron, comenzando ella a acercarse a los viajeros, quienes nuevamente cayeron en el asombro al ver que se trataba de Rin Minami.
- Hola—dijo ella alegremente – Tanto tiempo sin verlos—sonrió, mientras Kagome la observaba confundida.
- Disculpe, pero... ¿Quién es usted?—preguntó ella, sintiendo que el rostro de la princesa se le hacía vagamente familiar.
- Es verdad, ustedes no se han visto hace mucho...—dijo Inu Yasha – Las presentaré. Rin, ella es Kagome Higurashi. Kagome, ella es Rin Minami –
Ambas se observaron, sorprendidas. Hace seis años que no se veían y en ese tiempo no habían tenido noticias la una de la otra, a excepción de la carta que Rin le había enviado a Kagome semanas atrás, y que Inu Yasha había sido el responsable de entregar.
Las princesas se acercaron lentamente, fundiéndose en un cálido y fraternal abrazo. Los demás sonrieron ante la escena.
- ¡Estás hecha toda una mujer!—exclamó Rin – Y una muy atractiva, por cierto. Recuerdo que la última vez que nos vimos eras tan sólo una niña... Veo que los años no pasan en vano—sonrió.
- Y tú te ves muy bien, Rin-chan. Bella y distinguida –
- ¿Qué te trae por aquí?—preguntó Inu Yasha.
- He venido a ofrecerles mi ayuda para cuando la necesiten—les explicó – Además, traigo noticias del terrateniente Higurashi. Encontré a algunos de sus soldados en el camino y me han acompañado hasta aquí –
- Ya veo—dijo Sango - ¿Dónde están? –
- Aquí—dijeron tres soldados, acercándose a los jóvenes – Estamos a sus órdenes, princesas Sango y Kagome, y príncipe Inu Yasha—hicieron una profunda reverencia.
- Los ángeles se van al cielo...—dijo Miroku.
- ...Y los demonios al infierno—completaron los hombres.
- Bien, esto nos demuestra que en realidad son nuestros soldados—dijo Sango, observando detenidamente las cintas blancas, con alas en sus extremos, que los hombres portaban en sus muñecas.
- ¿Qué noticias nos traen del Señor Tetsu?—preguntó Inu Yasha.
- Nuestro señor nos ha encomendado decirles a sus altezas que él logró bastante adhesión a vuestra causa por parte de otros terratenientes de la zona, los cuales han dispuesto para el importante día de la batalla una cantidad de alrededor de tres mil soldados –
- Veo que mi padre ha realizado un muy buen trabajo—dijo Kagome, sonriente.
- No esperaba que tanta gente se nos uniera...—dijo el príncipe, aún algo sorprendido por la noticia.
- Mi padre también se ha unido a los terratenientes aliados—dijo Rin – Y enviará un nuevo contingente de soldados, aparte de los que ya me acompañan, en el momento necesario –
- Todo esto me da más confianza en que todo saldrá bien ese día...—hizo una pausa - ¿Qué les parece si almorzamos? –
- Buena idea—dijo Miroku.
Y así se organizaron y comenzaron a preparar la comida para todos, almorzando alrededor de una hora más tarde. Luego de acabar, continuaron con su viaje.
- Si todo sale bien, llegaremos mañana en la tarde a la aldea...—pensó Kagome.
- ¿Y cómo te ha ido?—le preguntó Rin - ¿Fue muy difícil la Ceremonia del Sagrado Juramento? –
- No tanto, pero me dejó algo agotada...—contestó –...Y con una "secuela temporal" –
- ¿A qué te refieres con eso? –
- Ya lo verás cuando suceda—dijo, intentando no preocuparla.
La joven la observó algo confundida, pero Kagome se limitó a responderle con una sonrisa. Inu Yasha, Sango y Miroku la observaron. El primero tomó su mano con fuerza, como forma de apoyo, a lo que la chica volvió a sonreír.
La jornada continuó con normalidad, hasta que decidieron detenerse, horas después, en una llanura y establecer un campamento para poder descansar por la noche.
Se organizaron y cada quien se alejó para cumplir con su labor. En el caso de Kagome y Rin, se trataba de recolectar frutas para el postre.
Sin previo aviso, la princesa Higurashi comenzó a sentirse mal.
- ¿Qué te sucede?—preguntó Rin con preocupación, acercándose a la joven.
- No me... siento... bien...—contestó con dificultad, apoyándose en un tronco cercano. Aquellos molestos mareos hacían presencia otra vez.
- Te ayudaré a ir al campamento—dijo, mientras pasaba uno de los brazos de Kagome sobre sus hombros.
- Gracias, Rin-chan...—agradeció, medio inconsciente.
Ambas caminaron hasta que llegaron donde los demás se encontraban. En ese lugar Inu Yasha se acercó rápidamente a ellas, alertado por el aspecto de su amada.
- No sé qué es exactamente lo que le sucede, pero me dijo que se sentía mal y por eso la traje de vuelta hasta aquí—explicó la joven Minami, mientras el príncipe tomaba entre sus brazos a Kagome.
- Inu... Yasha...—dijo ella, al borde de la inconsciencia.
- Tranquila. Estoy aquí—le dijo con ternura.
La princesa sonrió y se desmayó, mientras Rin observaba a ambos, interrogante.
- Esta es la "secuela temporal" que Kagome te mencionó horas atrás—explicó el chico – Los desmayos ocurren cada vez que el Collar de la Pureza absorbe sus poderes espirituales, y esto ocurre por lo menos una vez al día –
- Ya veo. Debe ser muy desagradable para ella –
- Seguramente. Se supone que estos desvanecimientos deberían atenuarse hasta desaparecer, y sólo evidenciarse como cansancio... –
- Ojala que eso suceda pronto... Bueno, yo me retiro a seguir con mi labor –
- Está bien. Yo cuidaré de Kagome –
- Te la encargo—dijo, hizo una pequeña reverencia y se retiró.
El joven, aún cargando a la princesa, fue hasta el lugar del bosque donde habían acordado acampar. Allí depositó con cuidado a Kagome sobre un lugar cómodo y se sentó a su lado, contemplándola.
- Espero que estos desmayos se acaben cuanto antes...—pensó el príncipe, mientras pasaba suavemente uno de sus dedos por el rostro de la chica – Tengo mucha suerte por tener a alguien como Kagome a mi lado... Es hermosa, inteligente y jamás se da por vencida, entre otros atributos... Ahora que lo pienso, nuestro compromiso de matrimonio se anuló el día en que llegó al castillo Higurashi la carta de Naraku, hace casi seis años atrás... O sea que... nuestra relación no es "oficial". Creo que debería hacer algo al respecto... de modo que volvamos a estar comprometidos...—pensó con decisión, besó con delicadeza la frente de la princesa y se dirigió a donde los demás se encontraban.
Allí, todo estaba listo y dispuesto para la cena, así que los presentes, incluido Inu Yasha, comenzaron a comer.
- Ahora que recuerdo...—dijo Sango – Dentro de dos días es tu cumpleaños ¿no, Inu Yasha? –
- Así es—contestó el aludido.
- Cumplirás dieciocho años, la edad necesaria para poder asumir el cargo de emperador—dijo Rin.
- Es por eso mismo que decidí esperar algunos años antes de hacer una rebelión contra Naraku... Si lo hacía antes, otra persona podría haber hecho un golpe de Estado contra mí y eliminarme antes de que pudiera ser un emperador legítimo... –
- Tienes razón...—dijo Miroku – De todos modos, según estipulaba la ley del rey anterior, o sea tu padre, antes de obtener el cargo debías de casarte... –
- Y así lo haré—dijo decidido – Continuaré usando las leyes creadas por mi padre, pues son las mismas que he seguido a lo largo de mi vida, con las que fui criado para acatar y hacerlas obedecer... –
- Esa es una actitud digna de un futuro emperador—dijo Rin, con una sonrisa – Y supongo que la joven con quien te casarás es Kagome¿no es verdad? –
- Ehm... pues... sí—contestó algo cohibido y sonrojado.
- Se nota que la amas mucho. Y seguramente ella está muy enamorada de ti... –
- Sí—dijo Sango – No sabes cuanto sufrieron por no poder verse en la semana anterior al Sagrado Juramento... –
- Yo me voy a dormir...—dijo Inu Yasha, ya que la conversación se estaba poniendo algo incómoda para él – Nos vemos mañana –
- Buenas noches—dijeron los presentes, mientras el chico se retiraba.
Cuando ya no lo vieron cerca, comenzaron a hablar nuevamente.
- ¿Qué tal si le hacemos una fiesta sorpresa para su cumpleaños?—dijo Rin.
- Es una excelente idea—dijo Miroku – Hay que celebrar que se convertirá en un mayor de edad –
- Debemos ponernos de acuerdo en todo detalle para que no se percate de nada—dijo Sango.
- También debemos incluir a Kagome en esto. Seguramente ella podrá distraer a Inu Yasha mientras los demás preparamos todo—dijo Rin.
- Claro. No podemos dejarla fuera de nuestro plan. Lo más probable es que ella sea la más entusiasmada con la idea –
- Pensemos en cómo haremos para que él no se de cuenta... –
Y así siguieron con su conversación, hasta que todos los detalles acerca de esa fiesta estuvieron planeados. Luego de eso, decidieron ir a dormir, ya que al día siguiente les tocaba seguir con su viaje.
La noche dio paso al día, con un brillante sol. Como acostumbraba, Kagome realizó su meditación matutina, sin que nadie se percatara de ello.
Cuando terminó, regresó a donde los demás se encontraban y de nueva cuenta se transportó al mundo de los sueños, soñando en ellos con su amado Inu Yasha y la forma en que haría que éste se encontrara con su hermano Sesshomaru.
Alrededor de dos horas más tarde, todos estaban despiertos y listos para continuar con su viaje. Kagome les había sugerido detenerse en la aldea donde ella y Kazuru habían combatido a los monstruos—claro, omitiendo ese preciso detalle para no preocupar a nadie—ya que, según ella, era la villa más grande que había en los alrededores, y donde seguramente podrían estar más cómodos y seguros por la noche.
Todos accedieron, ya que era una buena idea, además de que lo más probable era que en ese lugar hubiese un restaurante o algo así, de modo que allí podrían celebrar el cumpleaños de Inu Yasha.
A la hora de almorzar, se detuvieron en una explanada del bosque, cerca de un río. Cada quien realizó sus labores asignadas, excepto Kagome, ya que Sango le pidió hablar un momento.
- ¿Qué sucede, Sango-chan?—preguntó su hermana.
- ¿Recuerdas que mañana es el cumpleaños número 18 de Inu Yasha, no? –
- Sí. Cómo olvidarlo—sonrió.
- Pues a Rin, Miroku y a mí se nos ocurrió que podríamos hacerle una fiesta sorpresa... ¿Qué te parece? –
- Es una fantástica idea—dijo la princesa con alegría.
- Ya tenemos todo pensado... Lo único que nos falta, es saber qué clase de regalo podemos darle... –
Entre ambas se formó un silencio, demostrando que las dos trataban de pensar en algún presente adecuado para su amigo. Fue Kagome quién rompió el silencio.
- Ya sé qué puede ser...—dijo la chica.
- ¿Qué?—preguntó la mayor.
- Es una sorpresa—dijo con un tono misterioso, y una sonrisa en su rostro.
- ¡Vamos, no puedes dejarme con la duda¡Dime qué es! –
- Producirá más emoción si nadie lo sabe, mi querida Sango...—fue su respuesta, mientras comenzaba a alejarse, dejando a su hermana algo confundida – Me pregunto cómo irá a reaccionar Inu Yasha con el regalo que le tengo preparado...—pensó y siguió con su camino.
- No es justo—bufó y, resignada, se fue a cocinar.
El resto de la jornada transcurrió sin inconvenientes. Alrededor de las seis de la tarde estaban llegando a la aldea del "joven Ren". Todos se encontraban bastante cansados, así que fueron en busca de alguna posada de inmediato.
Minutos antes habían decidido que, para no levantar sospechas, los soldados harían su campamento en el bosque, lo suficientemente lejos de la aldea para que nadie se percatara de su presencia, menos aún algún integrante del ejército de Naraku que estuviese haciendo guardia o algo así cerca del lugar.
La gente reconocía a Kagome en la calles, saludándola alegremente. Todos la observaron extrañados, menos Sango, quien ya sabía perfectamente a qué se debía aquella muestra de cariño.
- ¿Por qué te conocen estos aldeanos?—preguntó Inu Yasha a la chica, algo confundido.
- Ehm... bueno... este... yo...—balbuceó la princesa, nerviosa. No sabía qué excusa inventar – ¿Ahora qué hago?—pensó desesperada.
- ¡Señorita Asakura!—escucharon a lo lejos la voz de un hombre - ¡Que gusto me da volver a verla!—Kagome identificó a aquella persona como el jefe de la aldea, el señor Mizuno – Veo que esta vez viene acompañada por otros jóvenes—sonrió.
- Sí, así es—contestó ella – Son mis amigos –
- Me alegra que pueda venir a esta aldea a disfrutar de un buen rato. Después de todo, aquella batalla debió de ser muy agotadora, tanto física como mentalmente... –
- Je, je, pues sí...—miró a sus amigos de reojo, viendo sus ojos llenos de confusión, mientras Inu Yasha la interrogaba con la mirada – Debo irme de aquí antes de que esto se ponga peor... –
- ¿Ya se han curado sus heridas? Por lo que recuerdo, usted resultó bastante herida en la batalla contra los monstruos... –
- Ehm... Sí. No se preocupe, estoy bien—fingió una sonrisa, mientras el príncipe la miraba con extrema seriedad – Disculpe, pero tenemos cosas que hacer... –
- Oh, claro. Discúlpeme por interrumpirla –
- No hay nada por lo que disculparse. Hasta luego, señor Mizuno—hizo una reverencia, al igual que los demás que la acompañaban, y se alejó del hombre.
- Kagome...—dijo Inu Yasha.
- Di-dime... –
- Tenemos que hablar... –
La chica suspiró derrotada y le pidió a los chicos que la esperaran, mientras caminaba junto con Inu Yasha hacia un lugar menos concurrido.
- ¿Me puedes explicar de qué estaba hablando ese hombre?—preguntó el joven Taisho, mirándola seria y directamente.
- Bueno... lo que pasa es qué...—dijo titubeante. Sabía que si le contaba la verdad, el chico se enfadaría con ella por habérselo ocultado.
- ¿A qué se refería con eso de una supuesta batalla contra monstruos y que tú resultaste herida en ella?—inquirió.
- Está bien, te lo contaré todo—suspiró – Pero por favor, no vayas a enojarte conmigo... –
- No lo haré, pero dime la verdad. No me gusta que me ocultes cosas... –
- Lo siento, pero no quería preocuparte... Además, esto sucedió cuando tú estabas fuera del templo de la Gran Izumi. Lo que pasó fue que, hace algunas semanas atrás, recibimos en el templo una carta de unos aldeanos pidiendo ayuda para acabar con algunos monstruos—hizo una pausa – Kazuru y yo fuimos enviadas aquí para auxiliarlos, ya que esto serviría como parte de mi entrenamiento de sacerdotisa, y para aumentar mis poderes espirituales... –
- Continúa—dijo el chico, quien la escuchaba atentamente.
- Bueno, unas horas después de arribar aquí, debimos enfrentarnos a las criaturas malignas. Al principio eran unas pocas y eran relativamente fáciles de controlar, pero luego aparecieron muchas más, dificultándose mucho la situación. Y lo que empeoró más las cosas, fue que un aldeano, en vez de guarecerse en su casa, apareció en el campo de batalla. Un monstruo se acercó a él e intentó atacarlo, pero un joven llegó a su rescate. El primer aldeano volvió a un lugar seguro, pero el otro quedó a merced de las criaturas... –
- ¿Qué sucedió luego? –
- Fui en su rescate. De tanto pelear, debido a que usé todo mi poder espiritual y fuerzas, me desmayé. Cuando desperté, me encontraba recostada en la habitación de una cabaña de la aldea, con mi cuerpo casi completamente cubierto de vendas... Podría decirse que parecía una momia...—rió.
- No es algo como para reír...—dijo, bastante serio – ¿Por qué no me lo contaste antes?—preguntó, mientras la abrazaba con fuerza.
- Como te dije antes, no quería preocuparte... Además, mis heridas sanaron justo antes de la Ceremonia del Sagrado Juramento diera comienzo, así que pensé que no tenía necesidad de comentártelo... –
- Es imposible que no me preocupe por algo que te sucedió... Me importa mucho lo que te suceda, o te haya sucedido alguna vez... No me ocultes nada, sobretodo los asuntos que te involucran directamente... –
- Está bien—contestó, aferrándose al haori del príncipe – Aunque aún no puedo revelarte un último asunto... Que te involucra a ti, Inu Yasha... Ya lo descubrirás mañana en la noche. Luego de ese momento, no tendré más secretos para ti... –
- ¿Vamos a dónde se encuentran los demás?—preguntó, mientras le daba un beso en la frente y tomaba su mano.
- Vamos—sonrió y lo siguió.
Cuando se encontraron con sus amigos, éstos les dijeron que ya habían encontrado una posada donde alojarse y comer. Ambos recibieron muy bien la noticia, ya que se encontraban algo cansados y hambrientos, sobretodo Kagome, que sentía que el Collar de la Pureza absorbía sus poderes espirituales poco a poco.
Se dirigieron al lugar y allí disfrutaron de una deliciosa comida y un agradable ambiente, bastante animado.
Cuando terminaron, Rin, Sango y Miroku salieron de la posada, diciendo que querían conocer mejor la aldea, cuando en realidad buscaban algún lugar dónde celebrar el cumpleaños de Inu Yasha y que no fuera el lugar dónde se alojaban, para que el chico no los fuese a descubrir por casualidad.
Kagome lo supuso y le pidió al príncipe que la acompañara hasta su habitación, ya que quería estar un rato más con él antes de dormir. El joven accedió y fue con ella.
Compartieron algunos románticos momentos, hasta que nuevamente uno de los desmayos de la princesa se hizo presente.
- Últimamente Kagome se ha desmayado sólo por las noches... De cierta forma es más cómodo para ella y nosotros, ya que puede dormir y reponer energías hasta el día siguiente y no se retrasa el viaje... Aún así... Espero que pronto todo vuelva a la normalidad—pensó, mientras recostaba a la chica en un futón.
Luego de ello, salió del cuarto. Como no tenía ganas de ir a dormir aún, fue al exterior de la posada.
Se podía ver gran movimiento en la aldea, aunque fuese relativamente tarde. Parecía que algunos mercaderes habían llegado hace poco a la villa, con sus nuevas mercancías listas para venderse. Los aldeanos, curiosos, habían salido a las calles a ver las novedades. Inu Yasha, como uno más, se unió a ellos.
- Me pregunto dónde estarán Rin, Sango y Miroku...—pensó el chico, mientras veía los artículos exhibidos en los puestos – Quizás los encuentre por aquí... –
- ¡Pasen y vean las más exclusivas joyas, a precios módicos y accesibles!—exclamaba uno de los vendedores.
- ¡Vengan y encontraran las mejores especias e inciensos para su hogar!—decía otro en el lado opuesto.
- ¡No se pierda una oportunidad única en su tipo!—decía un tercero – ¡Pergaminos sagrados que asegurarán el bienestar de usted y su familia! –
Siguió caminando hasta que algo llamó su atención. Eran un par de anillos de oro, cada uno de ellos con incrustaciones de Aguamarina, uno de color rosa y otro de color azul.
- Buenas noches, joven—le dijo el mercader.
- Buenas noches—contestó el príncipe - ¿Podría ver esas sortijas? –
- Claro—dijo y se las entregó, viendo que el chico no parecía un aldeano cualquiera – Ha usted elegido unas de las mejores mercancías que se encuentran a la venta. Estas argollas son perfectas para un compromiso, ya que el Aguamarina simboliza la felicidad y del amor—le dijo con una sonrisa – ¿Es eso lo que está buscando, no señor? –
- Son perfectas—pensó, mientras sonreía y asentía - ¿Cuánto cuestan?—preguntó, recibiendo enseguida la respuesta del vendedor – Las llevaré—dijo, mientras buscaba el dinero en uno de sus bolsillos y se lo entregaba al hombre.
- Muchas gracias por su compra—dijo, feliz por la gran venta que había realizado (y es que las joyas eran algo caras... pero Inu Yasha, siendo príncipe, puede costearlas... n.nU) – ¡Y que tenga mucha suerte con la mujer que ama! –
- Gracias—sonrió y comenzó a caminar, guardando inmediatamente los anillos, para no tentar a ningún ladrón.
Continuó con su caminata por los puestos, los que seguían repletos de gente. Avanzaba con cuidado para no tropezar con nadie, pero aún así chocó con alguien.
- Disculpe—dijo Inu Yasha, sin ver de quien se trataba.
- No hay problema—contestó un joven, quien siguió caminando, como si el asunto no tuviera importancia. El príncipe lo observó, extrañado.
- No sé por qué, pero su voz se me hizo familiar... Bastante familiar...—pensó, y luego se dirigió a la posada. En la entrada del lugar se encontró con Sango, Rin y Miroku.
- Veo que tú también saliste a recorrer—le dijo Miroku.
- Sí. Kagome se quedó dormida hace un rato y, como no tenía sueño, decidí salir...—contestó.
- Ya veo—dijo Rin, con una sonrisa.
- ¿Y cómo les fue a ustedes? –
- Ehm... Bien, bastante bien—respondió Sango – Si supieras lo que te tenemos planeado...—pensó, mientras reía mentalmente.
- Ya es tarde... Será mejor irnos a dormir...—dijo Minami.
- Tienes razón—dijo Miroku – Buenas noches a todos –
- Buenas noches—contestaron los demás.
Las chicas se dirigieron al cuarto donde Kagome dormía, ya que compartían habitación, y los chicos a un cuarto para ambos. (Si cada quien tuviera su habitación propia, hubiese salido bastante caro n.nU)
Lejos de allí, el mismo joven con el que Inu Yasha había chocado hace minutos, se encontraba sentado en una banca al lado del río.
- Entonces los rumores eran ciertos... Kagome ha vuelto a la aldea, junto con los demás...—pensó – Cuánto haz crecido, hermano...—susurró Sesshomaru, mientras observaba la brillante luna en el cielo.
Un nuevo día llegó para la villa y sus habitantes. La menor de las Higurashi, como acostumbraba, despertó temprano.
- No debo hacer ruido, o podría despertar a Sango y Rin-chan...—pensó la princesa, observando como las dos dormían apaciblemente. Los primeros rayos de luz aparecían a través de la ventana – Quizás sea mejor que salga y busque un lugar apropiado para meditar...—se levantó y, sin hacer el menor ruido—como había aprendido en sus entrenamientos con las Princesas de la Muerte—, salió de la habitación y de la posada, sin que nadie lo notara.
La aldea se encontraba desierta. La joven caminó, sin rumbo fijo y guiada sólo por la intuición, hasta llegar a la cabaña donde el mayor de los Taisho vivía.
- Seguramente debe estar dormido... Será mejor que deje de perder el tiempo y vaya a meditar...—pensó y comenzó a alejarse, cuando de repente escuchó un sonido detrás de ella.
Se volteó y se dio cuenta de que se abría la puerta de la vivienda. La observó expectante, hasta que por fin pudo ver de quién se trataba. Era el mismísimo Sesshomaru.
- ¿Qué haces tan temprano por aquí?—preguntó el ex-heredero al trono.
- No pude seguir durmiendo... y decidí tomar un pequeño paseo—respondió la princesa - ¿Y tú? –
- Lo mismo—se limitó a contestar.
- Ya veo...—un pequeño silencio se formó entre los dos – Oye... –
- Ayer me encontré con Inu Yasha...—la interrumpió.
Kagome lo observó, extremadamente sorprendida. Tenía miedo de la reacción que podría haber tenido el chico ante la presencia de su hermano mayor.
- No te preocupes. Chocamos en la calle, pero él no alcanzó a ver mi rostro... –
- Menos mal—suspiró aliviada – Aún no le he mencionado nada de tu existencia... Estaba esperando a que llegáramos aquí para contárselo, como te prometí... –
- Ya veo –
- ¿Recuerdas que hoy es el cumpleaños de tu hermano? –
- Sí. Cumple 18 años... –
- Pues... Con mis amigos pensábamos hacerle una fiesta sorpresa y pues... pensé que sería un buen regalo para él... que aparecieras allí. Seguramente estará muy feliz al verte—sonrió – Creo que será una gran sorpresa para él... ¿Podrías hacerlo? –
- Claro... No hay problema –
- Que bueno—dijo, muy feliz – Gracias—no pudo evitar abrazar al príncipe por la felicidad que sentía. La llenaba de alegría saber que los hermanos Taisho se reencontrarían.
- N-no hay de qué...—contestó, algo sonrojado e impresionado por el gesto.
- Por cierto, hay algo que no te he contado, ya que no tenía idea de que pasaría la otra vez que nos vimos...—se separó del joven.
- ¿De qué se trata? –
- Bueno, lo que pasa es que... alguien más nos acompaña en este viaje, además de Sango y Miroku... Y esa persona es... –
- ¿Quién es? –
- Pues es... la princesa... Rin Minami... –
Ahora fueron los ojos de Sesshomaru los que se abrieron con sorpresa. La verdad era que había pensado en la joven en aquellas semanas, pero jamás imaginó que la volvería a ver tan pronto. Era algo totalmente inesperado para él.
- Quizás este no fue el mejor momento para decírtelo... Discúlpame, no fue mi intención perturbarte—dijo Kagome.
- No te preocupes. Es sólo que no me lo esperaba... –
- Yo volví a verla hace un par de días... No pensé que nos acompañaría en nuestro viaje...—se creó un pequeño silencio entre los dos – Bueno, no te molesto más. Durante el día vendré a avisarte dónde será la fiesta, ya que ni yo misma lo sé... Fueron mi hermana, Miroku y Rin los encargados de organizar todo... ¡Nos vemos más tarde!—comenzó a alejarse, buscando un lugar más tranquilo y desolado para poder realizar su meditación.
Algunas horas pasaron y la mayoría de los aldeanos ya estaban despiertos, realizando sus actividades diarias.
En la posada, el único que aún dormía era Inu Yasha. Las hermanas Higurashi, Rin y Miroku se juntaron en el comedor del lugar, para tomar su desayuno y explicarle a Kagome los últimos detalles de la celebración.
- Anoche estuvimos buscando alguna clase de restaurante donde realizar la fiesta de Inu Yasha...—dijo Sango. Mientras tomaba una taza de té – Por eso los dejamos a él y a ti solos, ya que pensamos que así lo entretendrías y no podría enterarse de nuestras intenciones... –
- Ya veo—dijo Kagome - ¿Y encontraron un lugar apropiado? –
- Sí—contestó Rin.
- Es el restaurante "Yuki no Hana"—dijo Miroku – Queda a solo unas cuadras de aquí... –
- Sango nos dijo que ya tenías un regalo para Inu Yasha –
- Así es—dijo la menor de los presentes – Pero no se los diré, ya que quiero que sea una sorpresa tanto para ustedes como para el festejado—sonrió.
- Debe ser algo muy bueno, si lo mantienes en secreto...—dijo Miroku.
- Ya verán... ya verán...—se hizo un pequeño silencio - ¿A qué hora será la fiesta? –
- Alrededor de las siete... Necesitamos que distraigas lo más posible a Inu Yasha antes de ese momento, para que no se percate de nada ¿Podrías hacerlo?—preguntó Sango.
- Claro. Cuenten conmigo –
- Algo que tenemos que recordar es que debemos hacerle creer a Inu Yasha que no nos acordamos de su cumpleaños—dijo Rin.
- Sí—contestaron los otros tres.
A lo lejos, escucharon algunos pasos y un bostezo.
- Ese debe ser él—dijo Miroku – ¿Listas? –
- Listas—contestaron las chicas con energía, mientras observaban cómo Inu Yasha hacía ingreso al salón.
- Buenos días—dijo el príncipe.
- Buenos días—contestaron los demás.
- ¿Cómo dormiste?—preguntó Kagome – Cuantas ganas tengo de lanzarme a tus brazos y desearte un feliz cumpleaños...—pensó –...Además de darte un gran beso... –
- Bien, pero aún así tengo algo de sueño... ¿Es muy tarde? –
- Deben ser alrededor de las once de la mañana—contestó Miroku.
- Ya veo... Parece que ya desayunaron ¿no? –
- Así es—dijo Sango, mientras se levantaba – Bueno, yo iré a conocer la aldea... –
- ¿No habías ido ayer?—preguntó, confundido.
- Sí, pero no pude recorrer tanto como se puede hacer de día... ¿Alguien me acompaña? –
- Yo voy contigo—dijo Rin, parándose.
- También yo—dijo Miroku, haciendo lo mismo.
- Que les vaya bien—les dijo Kagome, con una sonrisa.
- Nos vemos—respondieron los demás, menos Inu Yasha.
- Ahora debo pensar... En cómo crear la situación para poder escaparme un momento y decirle a Sesshomaru dónde y cuando será la celebración... –
- ¿Podría traerme el desayuno, por favor?—pidió el príncipe al dueño de la posada.
- Sí. Enseguida se lo traigo—contestó, mientras entraba a la cocina de la posada.
- Después de desayunar ¿No te gustaría salir a caminar?—preguntó Kagome – El día se ve muy bonito... –
- Claro, me encantaría—dijo con una sonrisa, que la chica respondió de la misma manera – Me pregunto si se habrá olvidado de qué día es hoy...—pensó, algo afligido.
- Si no me equivoco, hoy es día de mercado en la aldea. Así que, seguramente, habrá mucha gente en la calle haciendo sus compras... Espero poder perder a Inu Yasha, por algunos minutos, entre la multitud y llegar al puesto del "joven Ren" sin que Inu lo note...—pensó.
Pasaron algunos minutos, hasta que le trajeron la comida al chico. Luego de que acabó, él y la princesa se dirigieron a la salida de la posada.
- Espera un momento—le dijo Kagome al joven, y se acercó al recepcionista de la posada – Disculpe... ¿Tiene usted algo para anotar? Necesito dejarle un recado a otro de los huéspedes... –
- Claro señorita. Aquí tiene—le entregó papel, tinta y un pincel.
(Recuerden que en esa época no existían ni lápices ni bolígrafos n.nU)
- Gracias—comenzó a escribir, redactando una pequeña nota para Sango, informándole que ella estaría fuera junto con Inu Yasha, y otra para Sesshomaru – Así me será más fácil entregarle la información y que Inu no me descubra...—pensó - ¿Podría entregarle esto a Sango Asakura? –
- No se preocupe, se lo daré personalmente –
- Muchas gracias. Ahora sí, vamos—le dijo al príncipe.
Ambos salieron de la posada. Intencionalmente, Kagome hizo que se dirigieran al mercado que, por ser mediodía, estaba atestado de gente que iba de un lado para otro, comprando frutas, verduras y otras cosas más que estaban a la venta.
- Quiero ver qué hay de interesante, además de cosas comestibles... Si quieres, puedes esperarme aquí—dijo la chica – No quiero causarte molestias... –
- No te preocupes, te acompaño—contestó Inu Yasha – Y no es molestia... –
- Está bien—sonrió – Aunque si no me acompañara sería más fácil encontrarme con Sesshomaru...—pensó – Vamos –
Comenzaron a caminar, tomados de la mano, internándose entre el gentío. Al principio la princesa fingía interés en lo que había en los puestos, pero luego hizo todo lo posible para perder al joven que la seguía.
Cuando al fin lo consiguió, se alejó rápidamente de él, dirigiéndose con agilidad a donde se suponía que "Ren" se encontraba. Después de un par de minutos lo vio.
- Tome—le dijo, mientras le entregaba el papel, como si fuera alguien lejano a ella. El chico la observó, y asintió – Que tenga un buen día—se alejó, en dirección a donde Inu Yasha debería estar. Lo encontró en medio de la gente, intentando alcanzarla.
- ¡Ahí estás!—exclamó el príncipe, preocupado – Hace minutos que no te veía... –
- Lo siento... Es que fui arrastrada por la gente—mintió - ¿Vamos a otra parte? –
- Claro, vamos—tomó su mano y comenzaron a alejarse de allí.
Y así fueron pasando las horas. Kagome y sus amigos no mencionaron ni una palabra sobre la celebración durante el día, e intentaron mantener a Inu Yasha ocupado para que tampoco pensara ni sospechara nada.
Eran alrededor de las seis treinta. La princesa le pidió al chico que fuera a la habitación que compartía con Miroku y que buscara sus mejores vestimentas y se las pusiera. El príncipe la miró, extrañado.
- ¿Por qué quieres que haga eso?—preguntó, confundido.
- Ya vas a ver por qué... Pero ve y haz lo que te pedí, por favor... Ya tendrás tu explicación después—dijo Kagome.
- Está bien, lo haré... Pero espero que sea por una buena causa... –
- Claro que sí. Confía en mí...—sonrió.
De repente apareció Sango, quien había estado hace unos minutos con Miroku y Rin en el comedor de la posada, tomando un té.
- Los demás y yo vamos a salir un momento—les explicó a los príncipes.
- Está bien—contestaron los dos.
- Recuerda lo que hablamos, Kagome-chan –
- No te preocupes. Lo recuerdo muy bien—sonrió.
- Me alegro. Nos vemos luego—se despidió y se fue – Menos mal que con Miroku y Rin nos acordamos y sacamos ropa adecuada para la ocasión sin que Inu Yasha se diera cuenta...—pensó – Sino, no tendríamos cómo cambiarnos... –
- ¿A qué se refería Sango?—preguntó el chico.
- A nada en especial...—dijo, tratando de darle poca importancia a sus palabras – Bien, continuemos con lo que íbamos a hacer... –
- Algo raro está pasando aquí... Me pregunto qué será...—pensó – Sí...—contestó.
Ambos ingresaron a sus respectivas habitaciones. El primero en salir de la suya fue Inu Yasha.
- ¿Te sucede algo¿Te encuentras bien?—preguntó, al otro lado de la puerta, al ver que Kagome se tardaba más de la cuenta en abandonar su cuarto.
- Sí, no te preocupes... Enseguida salgo... –
Pasaron un par de minutos más y la princesa abrió la puerta de su habitación. Había atado su cabello en una cola alta, llevaba un poco de maquillaje y había cambiado su kimono por otro un poco más elegante, pero no tanto, ya que no quería llamar demasiado la atención de la gente en la calle.
- Listo—dijo, con una sonrisa - ¿Nos vamos? –
- ¿A-a dónde?—preguntó, admirando lo bella que se veía su amada.
- Es una sorpresa—le guiñó el ojo – Vamos—tomó mano del chico y lo condujo a la salida.
Luego de ello, caminaron algunas cuadras, hasta que estuvieron bastante cerca del restaurante donde los chicos tenían planeado hacer la fiesta sorpresa.
Inesperadamente, Kagome cubrió los ojos de Inu Yasha con un trozo de tela y lo anudó detrás de su cabeza.
- ¿Eh¿Qué sucede¿Por qué me has tapado los ojos?—preguntó, sorprendido.
- Confía en mí. Nada malo va a sucederte, te lo prometo—de nueva cuenta tomó su mano y lo condujo hasta el local.
A Inu Yasha no le quedó más que creer en lo que la chica decía y dejarse guiar por ella.
De repente comenzó a percibir que ya no se encontraban en la calle, y que alguien les daba la bienvenida a "Yuki no Hana".
- ¿Dónde estaremos?—pensó el príncipe.
Escuchó como alguien se ofrecía a llevarlos a otro lugar, según el hombre "algo más privado".
De un momento a otro, Kagome se detuvo.
- Gracias por guiarnos hasta aquí—agradeció la joven al hombre.
- No hay problema. Con su permiso, me retiro—dijo y se fue.
- Bien... Aquí estamos...—dijo a alguien más.
Inu Yasha escuchó como unas puertas se abrían ante él, y la princesa lo conducía al interior de aquella "habitación", que en realidad era un mini-salón en el cual la gente podía festejar con más privacidad.
- ¿Listo?—le preguntó la joven al chico.
- Sí... supongo...—respondió él – Aunque no sé para qué... –
Kagome procedió a quitarle la venda de los ojos. Apenas lo hizo, Sango, Rin y Miroku lanzaron confeti sobre el príncipe.
- ¡Feliz cumpleaños!—exclamaron ellos y Kagome, con alegría. Ella lo abrazó con fuerza y le dio un corto pero tierno beso.
- ¡Felices 18!—dijo la princesa – Espero que te haya gustado la sorpresa—sonrió.
- La verdad es que sí. No me lo esperaba...—contestó el chico.
- ¿Pensaste que nos habíamos olvidado de qué día era hoy, no?—preguntó Sango.
- Así es... Nunca imaginé lo que pretendían... –
- Entonces nuestro plan dio resultado—dijo Rin.
- Bueno, empecemos a comer antes de que la comida se enfríe—dijo Miroku, a lo que todos, menos el festejado, asintieron.
En ese momento Inu Yasha se percató que frente a él estaba una mesa llena de suculentos platillos y bebidas, tanto alcohólicas como no alcohólicas.
Todos se sentaron y comenzaron a comer y beber, conversando alegremente. La menor de las Higurashi intentó abstenerse de tomar alcohol—debido a la experiencia vivida hace algunos meses—pero, luego de mucho intentarlo, Rin y Sango la convencieron, diciéndole que por tomar sólo un vaso no se embriagaría.
Todos estaban pasándola muy bien, hasta que Kagome recordó algo.
- Es verdad... Le dije a Sesshomaru que viniera alrededor de las 7:30 aquí, y creo que ya es hora...—pensó y luego se levantó.
- ¿Qué sucede?—le preguntó Sango.
- Nada. Sólo voy a salir un momento. Enseguida regreso—sonrió y salió de la habitación, mientras todos la observaban, extrañados.
- Iré a ver qué le pasa...—hizo ademán de levantarse, pero Inu Yasha la detuvo.
- No. Yo lo haré—dijo él, parándose.
- ¿No quieres que te acompañe?—preguntó Rin.
- No te preocupes. No creo que tarde demasiado en volver... –
- Está bien, aunque... tú eres el festejado así que deberías quedarte aquí... –
- No demoraré mucho...—dijo y salió de la habitación.
Comenzó a buscar a la chica por los pasillos del restaurante, que eran muchos y bastante intrincados, sin lograr encontrarla.
- Ya veo por qué alguien se encargó de traernos hasta aquí...—pensó – Y no tengo idea por dónde ir, ya que mis ojos estaban vendados...—suspiró – No me queda más buscarla...—continuó caminando por los pasillos por varios minutos, hasta que escuchó en la lejanía una voz que se le hacía familiar.
- Me alegra mucho que hayas podido venir... Disculpa si te hice esperar demasiado—dijo la voz de una mujer.
- ¡Esa es Kagome!—pensó, emocionado de por fin poder salir de todos esos confusos corredores.
- No te preocupes. Llegué hace unos minutos...—escuchó la voz de un hombre.
- Esa voz me parece conocida, pero... ¿De dónde? –
- Que bueno—sonrió – Estoy muy nerviosa por todo esto... No sé como vaya a tomar la noticia... –
- Quien debería estar nervioso soy yo... Hace años que no lo veo, y seguramente está muy cambiado...—dijo Sesshomaru.
- ¿De quién estarán hablando?—pensó el príncipe, mientras seguía acercándose a ellos. No sabía por qué, pero se sentía celoso. Quizás era por la cercanía con que se trataban Kagome y el joven que la acompañaba - ¿Y dé donde lo conocerá ella...? –
Cuando ya estaba lo suficientemente cerca, se escondió. Quería ver quién era el hombre que hablaba con la chica, pero justamente se encontraba de espaldas al príncipe, por lo que no podía apreciar su rostro.
No quería ser visto espiándolos, así que retrocedió unos metros, los suficientes para seguir escuchando la conversación.
Inesperadamente, una mano se posó en su hombro, lo que hizo que se sobresaltara, ahogando un grito para no ser descubierto. Dio media vuelta, percatándose de que se trataba de Rin.
- Disculpa por asustarte—dijo la joven Minami – Como Kagome y tú se tardaban tanto en volver, vine a ver qué les sucedía... Por cierto ¿Dónde está ella? Escuché su voz a lo lejos... –
- Está más adelante...—contestó él.
- Vamos a buscarla—sonrió, tomó la mano del príncipe y comenzaron a caminar.
Lo que ninguno de los dos se imaginaba, era la persona con la cuál estaba conversando Kagome.
- ¿Estás listo para ir a verlo? En realidad, a verlos...—dijo la princesa Higurashi. El chico suspiró.
- Sí, vamos—contestó Sesshomaru, aún de espaldas al pasillo.
- ¡Kagome! Así que aquí estabas—dijo Rin, apareciendo con Inu Yasha a su lado.
- Nos preocupamos al verte salir así, tan de repente...—dijo el príncipe.
El ex-heredero al trono se volteó, al reconocer a quienes pertenecían las voces de los jóvenes que acababan de hablar.
Todo pareció acontecer en cámara lenta desde ese instante. Las miradas de Inu Yasha y Rin se cruzaron con la de Sesshomaru. Al principio, no hubo reacción por parte de los dos primeros. Parecía como si se hubiesen congelado repentinamente.
El mayor de los Taisho intentaba mantener la calma. Jamás pensó que justamente ambos aparecieran juntos y tan repentinamente, sin darle la posibilidad de prepararse mentalmente tanto como él quería.
Kagome comenzaba a preocuparse por la no-reacción de los jóvenes. Iba a decir algo, pero fue interrumpida por Rin.
- No puede ser...—dijo la princesa Minami, con una cascada de lágrimas corriendo por sus ojos y una mano cubriendo parte de su boca. El siguiente en emitir palabra fue Inu Yasha.
- Se-Sesshomaru... –
Notas de la Autora: Hola! Cómo están? Espero que muy bien n.n
Les pido mil disculpas por todo lo que me he tardado en publicar! Ya ha pasado un mes y una semana desde la última vez que lo hice! Gomen!
Cuando me fui de vacaciones, escribí un poco en un cuaderno (alrededor de 5 páginas), pero luego la inspiración me abandonó... Escribí alrededor de media página por día, o a veces sólo un par de líneas. Además, no se me ocurría como hacer qué Inu Yasha y Rin se encontraran con Sesshomaru... Fue muy impactante para ellos, verdad?
Esta es la primera vez que escribo un capítulo tan largo... Tiene 17 páginas (sin espacio entre líneas) y 22 (con los espacios...) Es realmente largo, según yo XD Aún así, espero que lo hayan disfrutado de principio a fin :D
Ahora, paso a contestar sus reviews!
- Meryinustar: Hola! Perdón por dejarte con los nervios de punta tanto tiempo :S Ya expliqué el por qué de mi tardanza más arriba n.nU Aquí está la continuación, algo más larga que las anteriores :) Espero que la hayas disfrutado n.n Nos vemos! Adiós!
- 201anamaria: Hola! Creo que es la primera vez que dejas review aquí, no? Gracias! n.n Me encanta que cada vez más gente deje su opinión :D Cuídate! Adiós!
- Eva María: Hola n.n Me alegra mucho que te haya gustado tanto el capítulo anterior :D Seguramente Miroku le pegó su mala costumbre a Sango XD Por eso ella malpensó la situación... :P
Aún no ocurre la reconciliación de los hermanos Taisho, pero por lo menos ya se encontraron XD Así que de ahora en adelante las cosas serán bastante distintas para Inu Yasha...
Ya te agregué a MSN... Perdón por no hacerlo antes! Lo había olvidado u.u Nos vemos :D Adiós!
- K-mila-chan: Hola! He estado bien, gracias, aunque ahora ya empezó mi vida universitaria XDD
Ya hice el dibujo que te había prometido (en realidad lo tengo terminado hace mucho...), pero no lo he escaneado u.u Apenas lo haga, te lo envió:D
En el sur en verdad hacía calor XD Tenías razón n.n Fui a Temuco, Puerto Varas, Frutillar y Chillán :D
Yo también hice preuniversitario el año pasado, y creo que es realmente útil n.n Te ayuda a repasar todo lo que has pasado durante cuatro años, y a aprender lo que el colegio no te enseñó XDD
Cuídate! Nos vemos :D Adiós!
- Eternal Vampire: Hola:D Gracias por tu apoyo, de verdad es muy importante para mí n.n
Sip, el cap anterior cumplía esa función de la transición entre todo lo que había sucedido antes y la batalla final... Aunque, de cierto modo, el que encuentren a Sesshomaru desvía un poco la atención de lo que va a pasar con Naraku... pero era necesario que lo hallaran, ya que es un personaje importante n.n
En el próximo capítulo se podrán apreciar las reacciones de los demás, sobre todo Inu Yasha y Rin, quienes son a los que más les afecta todo esto, debido a la relación que tuvieron con Sessho años atrás...
Cuídate, que estés bien! Y que te vaya bien con tus estudios n.n Adiós!
- Yeuss: Hola n.n Que lástima lo de tu review anterior u.u Creo que eso sucede por anteponer uno de esos símbolos que parecen flechas (los que están en la esquina inferior izquierda del teclado)... Ojala que este review no se haya cortado n.n
Y es verdad... en el cap anterior le di duro a la inspiración XD Y en la parte final de este cap también :D Espero que haya sido de tu agrado n.n
Bastante incómoda la situación en Inu y Kag XD Pero no fue su intención :P
Nos vemos en el próximo capítulo! Adiós!
Ahp, se me olvidaba decirles que ya entré a la universidad, así que es muy probable que las actualizaciones ahora sí que demoren una eternidad... Tuve dos días de clases y ya tengo alrededor de 200 páginas para leer... Veo que quienes me dijeron que en Psicología se tenía que leer mucho tenían razón n.nU
De todos modos, intentaré no dejar de lado esta historia ya que, como he dicho antes, le tengo un enorme aprecio, al igual que a cada una de las personas que pasa por aquí y lee este producto de mi imaginación XD De verdad se los agradezco mucho!
Cuídense! Y que les vaya bien!
Que tengan suerte en todo lo que hagan :D
Adiós!
Dany-Chan
