Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Cada príncipe con su color.
Summary: "Con el paso del tiempo el príncipe azul original ha sufrido algunos pequeños cambios; mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." Todos Humanos. Bella&Edward. Todos Humanos. Bella&Edward
Capítulo 7: Príncipe Blanco.
"Príncipe Marrón: Digno modelo de Calvin Klein. Unas curvas que están para deslizarse, un color chocolate que te hace querer morderlo a la primera mirada, unos sixpack completamente lamibles. Chicas, ya saben porque los hombres siempre le temen a uno de piel oscura, ese mito que las pornos confirman sobre el tamaño de su miembro. ¿Qué les puedo decir? Estuve a punto de confirmar si era cierto, pero quedó inconcluso, así que tendré que guardar la cinta de medir para otra ocasión. Una en donde no me encuentre encerrada entre los brazos de mi follamigo y la cama…"
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— Joder —murmuré como idiota, observando sus calientes ojos verdes.
— Eso es lo que haremos —susurró con una voz como en las pornos que me puso a mil y una sonrisa endemoniada. ¡Era Edward, por todo lo santo!, ¿desde cuándo era tan cachondo? Digo, sé que él está bueno, no tengo por qué negarlo. Pero ahora se veía más que bueno, se veía… Se veía… Apeteciblemente follable.
¡Esto era lo que yo quería, una noche de sexo salvaje!
No quería que hubiera sentimientos raros de por medio, nada de caricias suaves y palabras de cariño. No besos de amor y sonrisitas cómplices. ¿Para qué? Ya había pasado por eso y me habían pagado con una patada en el culo. Esto era lo que estaba buscando. Esto le había propuesto a Edward. Sexo. Solo sexo y nada más. Suspiré para tratar de calmar los agitados latidos de mi corazón y luego volví a observar al hombre que tenía sobre mí, completamente listo para entregarme lo que yo esperaba.
Algo debió ver en mis ojos, o tal vez sintió como palpitaba mi templo del amor con su cercanía.
Nunca en la vida me habían besado con esa fiereza.
Sus labios impactaron con los míos sin siquiera darme cuenta, le correspondí inmediatamente. No era suave ni delicado, era brusco y primitivo, era lujuria en todo el esplendor de la palabra. Sus besos sabían a menta y su lengua era la cosa más sensual que había pasado por mi boca. Y sí, he tenido otro tipo de cosas en mi boca. Mis manos finalmente dieron con su leonino cabello, el cual tiré de la pura desesperación. Ed se iba a comer mi rostro, yo felizmente lo dejaría hacerlo cuantas veces quisiera.
Se separó de mis labios y después de solo guiñarme con uno de sus ojos, comenzó a repartir candentes besos a lo largo de mi cuello. Hijo de puta. Eso no se le hace a una chica que tiene tantas ganas de follar como de comer chocolate. No el cuello. ¡Con el jodido cuello no te metas! Cerré los ojos y un pequeño gemido escapó de mis labios, ¡él sabía muy bien lo que hacía! Mientras dejaba que Edward hiciera lo que quisiera con mi cuello, una de sus manos le dio un suave apretón a mi pecho…
Creo que ahí me fui a la mismísima mierda.
— ¡Dios…! —gemí, estaba a punto de tener un orgasmo y me había tocado un solo pecho por sobre la ropa. ¿Tenía poderes mágicos o algo? Ed soltó una pequeña risita y negó con su cabeza lentamente.
— Es Edward, pequeña —dejó un camino de besos por mi pecho. Lo más hermoso de todo esto, es que solo estaba utilizando una polera azul de pabilos que hacía fácil el… ¿movimiento? Como fuera, Edward en un dos por tres había bajado el frente de la franela dejando mi brassier al descubierto— ¿Qué había dicho yo acerca de tus pechos? —me preguntó, jugando con mi control mientras pasaba su nariz entre ellos.
— Q-Qué eran como dos limones —murmuré distraídamente. Edward volvió a reír y corrió una copa de mi brassier, su suave aliento golpeó contra mis jodidas perillas. Eso no era de Dios.
— Bueno… —su lengua le dio un leve golpe a esa parte de mi anatomía haciéndome ansiar más—, tenía razón sobre eso.
— ¡Idiota! —chillé satisfecha cuando su boca finalmente se apoderó de mi adolorido pezón…
… y la magia se acabó.
El timbre de la puerta de entrada comenzó a sonar. Una vez, cuando Edward estaba succionando como poseso. Dos veces, cuando Edward masajeaba mi otro pecho. Y más de mil cuando estaba a punto de morder la pequeña protuberancia por la cual estaba obteniendo tanto placer. Un chillido de frustración escapó de mis labios, ¿quién mierda osaba a molestar en este momento tan crucial de mi vida? Estuve a punto de llorar como una cría.
— El timbre —murmuré en un bajo volumen, temiendo alzar la voz debido a que Edward estaba bastante entretenido aún jugueteando con mi pecho. ¿Cómo puede seguir caliente con ese sonidito "ding, dong, ding, dong" de fondo?— Ed, es-está s-sonando el t-timbre.
— Que se joda el timbre, Bells —murmuró contra mi piel mandando un escalofrío por todo mi cuerpo.
Oh Dios.
Su mano comenzó a acariciar con suavidad el costado de mi cuerpo, sus largos dedos recorrieron con lentitud desde mi pecho hasta la cinturilla de mis pantalones, di un pequeño respingo cuando comenzó a jugar con el elástico de estos. La respiración se me aceleró por la anticipación y mordí mi labio a causa del fuego que crecía con lentitud en mi bajo vientre.
Oh Dios.
Su mano se quedó ahí, jugueteando suavemente con el borde de mis pantalones deportivos, reposando, burlándose, tentándome completamente; mientras que con sus labios degustaba de lo lindo mi otro seno, el muy grandísimo bastardo.
Oh Dios.
Su mano comenzó a adentrarse con destreza bajo la prenda de ropa que en estos momentos encontraba bastante estorbosa. Cerré mis ojos y me concentré en aquella gloriosa mano que finalmente iba a acabar con la calentura que se había apoderado de mi cuerpo. Edward y sus dedos mágicos. Edward y sus jodidos dedos mágicos. Había tenido una que otra fantasía referente a sus dedos luego de verlo arreglar autos con tanta precisión usando solo sus manos.
Oh Dios mío.
Y cuando su mano finalmente se posó sobre mi monte de Venus –sinónimos que te da google para llamar a nuestra amiga la vagina– volví a la realidad nuevamente gracias al bendito timbre.
— ¡E-Edward el jodido timbre! —grité, sacándolo de aquel transe sexual en el que estaba metido.
— ¡La puta madre! —gruñó mi querido amiguito, dejando en libertad mi pecho, el cual estaba gritando para sentir esos labios nuevamente.
¡Karma eres una puta perra!
Cerré mis ojos sin tener las ganas de observar la realidad que me abrumaba, podía escuchar el roce de la ropa mientras Edward se alistaba para ir a ver quien estaba interrumpiéndonos. Cuando finalmente estuve consciente de que ya no se encontraba en la misma habitación que yo, me permití abrir los ojos. El lugar estaba todavía cargado con una onda sexual que me ponía la piel de gallina, o tal vez era el simple hecho de que uno de mis pechos estaba al descubierto y la suave brisa que había en el cuarto me estaba estimulando.
— Estúpido timbre, estúpida Bella —acomodé mi ropa un poco abochornada por la situación y me senté a la orilla de la cama para reflexionar sobre mis actos— Joder, Edward acaba de tocar mi chichi por sobre la ropa.
Bien Isabella, estuviste a punto de tener sexo con Edward.
Tú Edward.
Tú amigo, el que deja la ropa tirada en el piso.
Estuviste a unas bragas de que te tocara con sus dedos celestiales. Demonios, ¿por qué siento tanta vergüenza ahora?, ¿cómo lo miraré a la cara? Estaba cagadísima. Estoy completamente segura de que mi rostro tendrá grabado un "Estuviste a punto de juguetear con mi botón feliz". No, esperen, estoy segura de que esa es la expresión que tengo ahora mismo. Rosie tenía razón, ¿qué estaba pensando cuando le propuse eso a Edward? Yo no servía para esa mierda de sexo sin compromiso, era Isabella Swan, aún creía en el puto Santa Claus y en el Conejo de Pascua, ¡por Dios!
— ¡Tuviste todo un puto mes para venir a arreglar la jodida cañería! —fruncí el ceño al escuchar el grito de Edward— Te romperé la puta cara, hombre, lo juro. Será mejor que des media vuelta y vuelvas en un rato más o te daré una patada en las bolas que tus nietos sentirán.
— Y eso me tomará otro mes —comentó una voz realmente agradable con un toque de diversión— Y tal vez vuelva a interrumpir lo que sea que… Te hizo salir de ese modo.
Decidí hacer acto de presencia, no sin antes verificar que mi ropa estuviera en su lugar, que mi cabello fuera presentable y que mi rostro tuviera una expresión de "Aquí no ha pasado nada, ¿preliminares?, ¿qué es eso?". Suspiré tres veces y dejé la habitación de Edward para ver quién era la persona que había llegado en un momento inoportuno y que tal vez me salvó de cometer una locura para la que no estaba preparada.
Ahora, minutos antes lo estaba completamente.
— ¿Qué pasó? —pregunté, fresca como una lechuga, haciéndome la despreocupada y con una expresión de póker digna de un Oscar. Edward me miró por sobre su hombro y frunció el ceño. El muy idiota solo se había puesto sus pantalones, dejando al descubierto el torso del mal.
— Viene a destapar tu cañería.
— ¿V-viene a qué? —pregunté con sorpresa.
— La cañería, Bella. La ducha, el baño que está al fondo en el pasillo, ¿lo recuerdas? —oh, esa cañería. Asentí lentamente, rogando para no sonrojarme por mis pensamientos libidinosos al escuchar la frase. "Viene a destapar tu cañería" se da para pensamientos impuros.
— ¿Ahora? —pregunté, volviendo a tener el control de mi ser— ¡Pedimos hace bastante tiempo un poco de ayuda con la cañería! —chillé exasperada.
— Te lo dije, hombre. No puedes aparecer así sin más, joder, avisa antes o qué sé yo.
— Mis disculpas —dijo la voz—, pero debo recordarles que no son los únicos inquilinos del lugar y, bueno, desgraciadamente yo soy el hombre multifuncional que debe atender todas las quejas. Incluso tuve que sacar al gato de la señora del cuatrocientos dos del dispensador de basura, ¿es ese mi trabajo? Nope —solté una pequeña risita— Así que, machote, si me permites… —Edward apretó su mano en la puerta y el chico suspiró—, te prometo que solo me tomará unos minutos, luego puedes volver a lo tuyo.
— Luego puedes volver a lo tuyo —remedó Edward, copiando el tono de voz del chico. Ed miró por sobre su hombro nuevamente hacia mí y cuadró su mandíbula— Mierda. Haz lo que tengas que hacer yo… —volvió a darme una mirada y movió su cabeza—, saldré por un cigarrillo —abrió la puerta y salió disparado por el pasillo abandonando nuestro apartamento.
Para que estamos con cosas, me relajé un poquitín más ahora que Edward no estaba.
— Uh, tienes un novio algo prepotente, ¿huh? —finalmente la voz que había estado escuchando tenía rostro. Hubiera preferido mil veces que se quedara solo como "la voz". ¿Desde cuándo existían tantos hombres guapos? Y lo peor de todo es que habían decidido en conjunto salir de su madriguera a la misma vez, haciendo que yo como la pobre mujer que soy, sufra viendo tanta belleza junta— Soy Jasper —estiró su mano, la cual tome embelesada— El conserje, el plomero, el encargado del edificio, el salvador de gatos… Como quieras llamarme.
— Un gusto, Bella —sonreí— Y Edward definitivamente no es mi novio.
¡Hace solo unos minutos tenía a Edward encima de mí y ahora me estaba embobando por un ángel caído del cielo!
Esperen…
El chico era alto, con unos rizos rubios que resplandecían, le hacían la competencia a los espaguetis espirales. Tenía unos ojos tan azules como el cielo, un rostro celestial y una sonrisa que hacía cantar a los mismísimos ángeles. Su aspecto era como el de los angelitos que están dibujados en las iglesias. Iglesia. Dios. Jesús. Alabado seas, ¿sería esta otra señal de mi querido amigo yisus? Tal vez esta era la señal final, tal vez lo anterior con Edward debía pasar para que yo conociera a este hermoso hombre.
Todo calza.
— ¿Serías tan amable de mostrarme el problema? —me preguntó. Asentí— Uh, ¿me dejarías pasar? —me sonrojé cuando me di cuenta de que no me había movido del rellano de la puerta. Idiota. Me hice a un lado y lo dejé pasar a mi humilde apartamento.
— Un día Ed iba a tomar una ducha y el agua comenzó a salir turbia, realmente asqueroso. Luego no se podía regular así que solo quedaba bañarse con agua helada y sucia —me encogí de hombros mientras caminábamos hasta el baño de las desdichas— El baño de mi habitación no tiene ningún problema así que sinceramente no sé qué es lo que sucedió —abrí la puerta del baño y le hice una seña para que entrara— ¡Oh, espera! Creo que todo viene de la cocina, recuerdo que también tuvimos problemas con el agua y la suciedad.
— A la cocina, entonces —sonrió y tuve que agarrarme del pomo de la puerta. Me estaba comportando guarramente, pero ¿qué mujer no tiene debilidad por los hombres guapos, que usan polera blanca musculosa y unos jeans que se ajustan perfectamente a sus muslos?
— Esta es la maldita que nos trajo problema —golpeé el lava vajillas y me apoyé contra él, con los brazos cruzados. Jasper sonrió y se agachó para abrir las puertas del mueble donde se encontraba todo lo referente a la cañería.
—Bueno, veremos qué es lo que está atascado aquí —me moví de mi lugar y me apoyé contra el refrigerador ahora, el cual se encontraba frente al lava vajilla y me daba una perfecta vista de la parte trasera del hombre. Un paño estaba asomado en el bolsillo de su pantalón, y de sus caderas colgaba un cinturón lleno de herramientas.
Algo me hacían los hombres con herramientas.
Jasper tomó una herramienta del cinturón y se introdujo un poco más adentro del mueble. Se escuchaba el sonido del metal y como estaba tratando de remover la cañería, supongo yo. Yo solo estaba concentrada en el leve movimiento de sus caderas cada vez que movía su mano ocupando la herramienta. Hombres de hoy en día y sus traseros. Mamá decía que el zapallo hacía que tu trasero creciera redondo y saludable. Bueno, a este chico su madre le debe haber dado zapallo en abundancia.
Edward también tenía un trasero digno de admirar.
Y Jacob.
Y… ¿por qué no decirlo?, Alice.
— Aquí está —murmuró, sacándome de mis pensamientos sobre traseros. Jasper se movió, recostándose en el piso y dejando casi la mitad de su torso dentro del mueble. Me quedé observándolo trabajar mientras trataba de retirar la cañería, la cual ya había soltado gracias a sus herramientas mágicas.
Y ahí fue cuando el caos comenzó.
Mi querido conserje-plomero-salva-gatitos-cachondo sacó finalmente la cañería, pero nos habíamos olvidado completamente de cortar el agua de la llave directamente. En un momento Jasper estaba completamente seco y al otro mi cocina se estaba inundando, literalmente inundando, tanto así era el agua que incluso yo terminé empapada. Porque gracias a mi suerte, el chorro de agua que salió se dirigió directamente hacia mi persona.
— ¡Joder! —chillé entre risas, el agua estaba demasiado helada pero me causaba gracia todo esto, yo pensaba que solo ocurría en las películas— ¡Pon la cañería otra vez!
— ¡No puedo, es mucha la presión del agua! —gritó Jasper, quien batallaba bajo el lavabo con el agua. Me moví del chorro al mismo momento en que Jasper dejaba su lugar bajo el lavabo— Estas mojada —apuntó lo obvio y mordió su labio inferior tratando de contener su risa.
— Qué genio —rodé mis ojos divertida— Iré a cerrar la llave antes de que inundes mi cocina —Me apresuré a la llave que estaba tras un mueble de cocina en la esquina contraria y proseguí a cortarla rápidamente. Suspiré aliviada cuando se dejó de escuchar el sonido del agua corriendo.
Sacudí mi cabeza y traté de estrujar mi polera, la cual se encontraba completamente mojada. Mi cabello era un desastre, y yo que me había esmerado en lucir bien, si hubiera sabido que esto ocurriría no me hubiera arreglado tanto luego de salir de la habitación de Edward.
— Maldita cañería —murmuré entre dientes.
— Encontré el problema, Bella —me giré ante la voz de Jasper que provenía de mi espalda.
Oh Dios.
Su cabello ahora no tenía esos rizos únicos, estaba completamente lacio y un poco más oscuro debido al agua. Su polera musculosa se apegaba a su cuerpo como una segunda piel, dejándome ver cada uno de sus músculos. Otra cosa que he visto mucho últimamente, ¿por qué todos los hombres tenían que estar bien tonificados? Mike era normalito, tenía lo suyo, sí, pero nunca tuvo el estómago marcado ni esos oblicuos que a mí me hacían derretir. Cada vez que analizo eso, me pregunto qué demonios hacía con él.
Ahí es cuando me doy cuenta que realmente no me enamoré de lo físico, y él tampoco, si esta con Jessica ahora.
Pero basta de cursilerías y recuerdos bobos.
Tenía a un caliente chico todo empapado frente a mí sosteniendo en sus manos una asquerosienta bola de pelos. Hice una repulsiva mueva con mis labios y me acerqué a él, quien tenía su mano levantada frente a mí con la cosa esa reposando como si nada en su palma. ¿No le daba asco tomar eso? Era ew.
— ¿Qué es esto? —le pregunté, mirando la pelota pero sin tocarla. Ni enferma lo haría.
— Esto, pequeña, es una bola de pelos. Así como esas que expulsan los gatos —sonreí y negué con mi cabeza— Son bastante comunes como obstruidores de cañerías, no vaya a saber yo —sonrió y continuó— ¿Te lavas el cabello en el lava vajillas o algo así?
Fruncí el ceño.
No, nunca lo había hecho… Creo.
…
— Mierda, mierda, mierda. Mike llegará en unos minutos, ¡estoy asquerosa Rose! —estaba histérica y pronto perdería la cordura— Hombres, ¿es que acaso no saben cuánto nos demoramos en alistarnos para ellos?, ¿cómo se le ocurre llamar y decir que llegará en quince minutos? ¡Mi cabello está asqueroso!
— Cariño, tendrás que hacer todo en cinco minutos, lava tu cabello en la cocina rápidamente y pasaras inadvertida —Rose rodó sus ojos y siguió ojeando la revista que estaba entre sus manos.
— Yo quería cortarlo —comenté, con un puchero mientras tomaba mi cabello entre mis manos.
Supuestamente saldríamos el día viernes, así que había concretado una cita en la peluquería para el jueves en la tarde. Pero no, a mi querido novio se le había ocurrido que lo mejor era que nos juntáramos hoy ya que "me extrañaba mucho y no podría aguantar otro día sin verme". Puede que de todas maneras me haya ganado con eso, así que acepté y ahora tenía que acatar las consecuencias.
Así que haría un corte de pelo express.
Total, solo quería bajar un poco el volumen entresacándolo.
Me encaminé al baño donde tenía todos mis accesorios y fui a la cocina, donde tenía mayor movilidad y un lavabo más amplio, para cortar mi cabello, lavarlo y todo eso en un tiempo record. Me agarré de la orilla del lavabo y conté mentalmente hasta cinco, tomé la tijera entresacadora y con un último suspiro comencé.
— Para ser bella hay que ver estrellas, Isabella —y así comencé a arreglar el nido que estaba en mi cabeza.
…
Ese día Mike ni siquiera notó que había arreglado mi cabello.
Menudo idiota.
— Uh, puede que lo haya hecho una vez —solté una pequeña risita nerviosa. Jasper rió y caminó hacia el bote de basura para botar la asquerosidad que sostenía en su mano— Aprendí la lección, nunca más corto mi cabello en el lavabo, lo juro —suspiré—. Estás todo empapado, ven, te daré una toalla —lo jalé del brazo y lo llevé al baño que estaba al fondo del pasillo— Uh, toma —le entregué una toalla—, p-puedes quitarte la ropa, la dejas colgada en el pomo de la puerta para secarla, es lo mínimo que puedo hacer.
— Oh, no te preocupes, puedo…
— Está bien, enserio, no me cuesta nada —sonreí y le guiñé un ojo. Cerré la puerta tras de mí y lo dejé en el baño. Traté por todos los medios posibles no pensar en que un hombre extremadamente guapo se estaba desvistiendo en mi baño, un hombre que no era Edward.
Luego de unos minutos Jasper salió del baño con la toalla colgando en sus caderas. Malditos. Enserio, ellos dicen que nosotras los hacemos sufrir, ¿y ellos?, ¿es que piensan que una es de fierro? Por favor. Me impuse como meta no admirar su cuerpo así que mis ojos viajaron por toda la habitación menos por el hombre que estaba frente a mí.
— Ten —me tendió la ropa y la tomé nerviosamente—. Gracias —volvió a sonreír, con una sonrisa de lado que mojaría las bragas de mi abuela Marie— Creo que tú también debes cambiarte de ropa, no queremos que te enfermes, ¿no?
— Exacto —asentí—, puedes ir a la sala de estar mientras, regreso en unos minutos.
Corrí a mi habitación y cerré la puerta tras de mí, me apoyé en esta y traté de tranquilizarme. Bien, lo primero era poner la ropa de Jasper en la secadora. Y eso fue lo que hice. Luego me desprendí de mi ropa mojada y la dejé amontonada en mi baño, me cambié la ropa interior y tomé una polera que estaba tirada sobre mi cama, creo que era de Edward. Siempre me ponía su ropa, era más holgada y fresca para andar por casa.
Estaba terminando de acomodar la musculosa de Edward en mi cuerpo cuando escuché un estrepitoso sonido proveniente de la sala de estar. Joder, ¿qué estaba haciendo Jasper ahí? Sin pensar en que había olvidado por completo calzarme los pantalones dejé la comodidad de mi habitación y corrí a la sala de estar para ver qué demonios había sucedido.
Diablos.
— ¿¡Qué mierda está pasando aquí!? —Edward estaba enojado, lo podía deducir por la pequeña arruga que se formaba en su frente cada vez que fruncía el ceño— ¿Por qué putas está usando una de mis toallas y… ¿Dónde está tu ropa? —su ceño se acrecentó aún más cuando reparó en que yo solo estaba utilizando una de sus musculosas blancas— Esperen… ¿ustedes?...
Abrí mis ojos de dos en dos.
Joder.
Jasper vestía una musculosa blanca antes de que esta se empapara.
Joder.
— Bella dijo que ustedes eran, ¿amigos? —comentó Jasper, sin quitar la sonrisa de su rostro.
— Pero este también es mi apartamento, idiota —ouch, Ed se acercó peligrosamente a Jasper.
Yo estaba en algún tipo de shock. Y no era por la retorcida conclusión que estaba sacando Edward ni por la conciliadora sonrisa que Jasper me brindaba, nope. Era el solo hecho de tener a dos hombres que estaban para comérselos, con sus torsos al aire y sin pudor alguno. Edward se veía agresivo con su jean desgastado como única prenda y Jasper se veía extremadamente celestial enfundado en la toalla blanca.
— Y nosotros no hemos hecho nada malo —Jasper se encogió de hombros— ¿Cierto, Bella?
— ¿Te acostaste con él? —ese fue el delicado y sin filtro de Edward.
— No puedo con esto —era demasiado testosterona ahogando mi espacio personal. Tal vez enserio debería tomar atención a la proposición de Alice, los hombres no me hacen nada de bien, nada de bien— Ustedes… ¿no podrían cubrirse un rato?, ¡no puedo hablar si los tengo con el torso al descubierto por Dios!
— ¿Es que acaso encontraste otro de tus príncipes? —me preguntó Ed con mofa, cruzándose de brazos y marcando sus pectorales y bíceps con el simple gesto— ¿Qué color ahora?, ¿rojo, verde, celeste?
— Bah, eres un idiota —rodé mis ojos y me senté en uno de los sofás.
— ¿Es que acaso le dijiste que antes de que el muy cabrón llegará a interrumpir, nosotros estuvimos a punto de…
— ¡Ey, basta! —chillé molesta, él no podía andar diciendo esas cosas al mundo, demonios. ¡Era entre los dos! Mi rostro estaba cubierto de un rojo furioso, debido a la vergüenza y también al enojo que estaba sintiendo por Edward, ¿qué era lo que le pasaba?
— Váyanse a la mierda, los dos —dijo calmadamente. Era un estúpido bipolar. Caminó dando zancadas hasta su habitación y cerró la puerta de dando un gran portazo que hizo temblar a las pobres ventanas.
— Te dije que era mejor que me fuera —comentó Jasper divertido— ¿Estás segura de que no es tu novio?
— Completamente —le respondí, con el ceño fruncido.
— Ey, no hagas eso, quedarás así de por vida —no lo vi venir, Jasper se encontraba frente a mí y con su dedo índice estiró delicadamente mi ceño, alisando la pequeña arruga que se había formado en el lugar— Así está mejor.
— Lo siento, enserio. No sé qué es lo que le pasa —resoplé.
— Yo sé que es lo que le pasa —me guiñó un ojo y soltó una corta risita— ¿Crees que mi ropa esté seca?
— Oh, iré a ver enseguida.
Me puse de pie y caminé a mi habitación para verificar el estado de su ropa. Estaba un tanto húmeda aún pero entendía el que quisiera irse gracias a la hosca actitud que había tenido Edward. ¿De dónde habían salido esos celos irracionales? A veces se comportaba de una manera tan infantil, me costaba creer que tenía veintiséis años.
Es como si no me conociera. ¡Sabe que tengo debilidad por hombres hermosos, pero tampoco tan puta! Sé que estuvimos a punto de acostarnos, es que, ¿enserio creía que yo iría corriendo donde otro hombre inmediatamente? En mirar no hay daño, por algo Diosito nos dio ojos. ¿Y por qué me estoy excusando? ¡Él era solo mi follamigo! No es como si… No es como si…
Joder, el actuó como si lo hubiera engañado.
¿Qué mierda?
…
— Muchas gracias por todo, Jasper. Y nuevamente me disculpo por Edward, él aún no ha evolucionado completamente, cómo pudiste darte cuenta.
— No pasa nada, y no me agradezcas, es mi trabajo después de todo —Jasper sonrió y desordenó su cabello— Y me llevo esto —alzó una de sus manos mostrando la toalla que había ocupado con anterioridad.
— No es necesario —le dije apenada.
— Si lo es —se inclinó un poco hacia adelante, como si fuera a decirme un secreto— Tendré una excusa para subir nuevamente a tu apartamento sin recibir una patada en el culo de tu amigo —volvió a guiñar uno de sus ojos y le dio un suave golpecito a mi nariz— Nos estamos viendo.
— Nos estamos viendo… —murmuré un poco ida.
Tal vez y si podía ser uno de mis príncipes después de todo, un Príncipe Blanco.
Blanco como la hilera de dientes que dejaba al descubierto con su sonrisa, blanco como la musculosa que estaba usando. Blanco, un color que se ve puro y angelical, pero el cual se puede ensuciar y/o corromper fácilmente.
Jasper, mi príncipe blanco.
Sonaba lindo, pero la realidad era otra.
Porque ahora tenía que ir a lidiar con el ogro del cuento que se escondía en su caverna.
Si no salgo ilesa todo es culpa de mi amigo yisus y sus putas señales.
¡Buenas nochess!
Les traje actualización, ya, sé que me demoré un montón XD y probablemente quieran matarme por el encuentro que tuvieron estos dos y la interrupción de Jasper. Gente, es Jasper. No pueden culparme por eso y menos a Bella (?) Espero les guste el capítulo, les prometo que no me demoraré tanto la próxima vez, no les juro nada porque soy horrible con fechas y esas cosas, ya deben conocerme a estas alturas, ¿no? Bien, les daré como spoiler que Jasper es un príncipe que vino para quedarse y que próximamente una desagradable sorpresa se llevara Bella respecto a Mike y Jessica, desagradable, completamente desagradable. Y Edward... Edward seguirá siendo Edward, aunque Bella le mueva el piso desde secundaria, es un cavernícola y un hombre que tiene sus necesidades XD
Lamb.
Otro tema:
– Como algunas sabrán, tengo pensado continuar mis antiguas historias, las cuales les dejaré a continuación:
Rebeldes sin Causa:
Rated: M (por lenguaje, más que nada)
Personajes: Edward & Bella, Jasper & Alice, Emmett & Rosalie.
» Summary: La última travesura, el castigo, terminar el año en Forks. ¿Quién dijo que un pequeño pueblo como Forks no podía ser entretenido? "¿Forks, enserio?" Un brillo maníaco se apodero de los ojos del mayor de los Swan "Dulzura, 'JEB' en Forks seremos peor que el huracán Katrina".
Tres, dos, uno… ¡Estamos al aire!
Rated: M (también, lenguaje)
Personajes: Edward & Bella.
» Summary: "¿Qué tal amigas? Les habla Isa. Amor, desamor ¿Algún corazón roto el día de hoy?" Las palabras 'al aire' estaban encendidas de un color rojo en un pequeño letrero, me acomodé los auriculares y apreté el botón del mismo color "Ehm, Hola, Isa. Verás, mi novia me engañó... Con mi mejor amiga".
Ustedes pueden votar en mi perfil por cual historia quieren que continúe primero, después de terminar con Primerizo ;)
