Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Cada príncipe con su color.

Summary: "Con el paso del tiempo el príncipe azul original ha sufrido algunos pequeños cambios; mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." Todos Humanos. Bella&Edward.


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque es la que revisa y corrige las cosas que a esta floja y despistada se le pasan :)


Capítulo 8: Los consejos del ogro y del principito.


"Príncipe Blanco: –se escucha un coro de ángeles cantar de fondo– Verán, esta clase de príncipe es el que te envía Yisus como una señal, una señal de vida donde te dice "Hija mía, he aquí tu recompensa por todos los malos ratos que te he hecho pasar en tu corta vida. Aquí te envío un adelanto de cómo será el paraíso". Un príncipe que te encandila con su blancura y sus rizos de oro, y como plus tenemos dos orbes de un azul celestial. Blanco, puro, casto… Pero como dije anteriormente: Lo blanco se puede ensuciar rápidamente, y como me gustaría a mí ensuciarlo…"

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— ¡Hey, Shrek!, ¿qué jodido bicho te picó?

Con los calzones bien puestos me atreví a irrumpir en el pantano de mi querido ogro malhumorado. La habitación en sí se encontraba bajo las penumbras, no se veía absolutamente nada, excepto la punta del cigarrillo de Edward. Era realmente terrorífico a decir verdad, sobre todo por el gruñido que lanzó Ed cuando le hice aquella inocente preguntita. Me quedé parada en el rellano de la puerta, donde la luz me alcanzaba, no quería quedarme encerrada en su habitación con él. A solas. No otra vez.

Y… sí, le temía a la oscuridad desde que tengo uso de razón.

— ¿Por qué no cierras la puta puerta y te largas de una vez?

— ¡Oh, basta con eso bebé llorón! —tomé valor de dónde no tenía y cerré la puerta tras de mí, luego me apoyé en ella con los brazos cruzados por sobre mi pecho— ¿Qué edad tienes, quince años?, ¿no estás bastante madurito ya para estos arrebatos?

Bah, ve donde el marica ese y déjame en paz —expulsó el humo del cigarrillo y continuó—, joder, eres una molestia —eso dolió en el fondo de mi alma, pero sabía que por una extraña razón, Edward se encontraba enfadado. Y Edward enfadado no era lo mejor del mundo, si cotidianamente era un dolor en el trasero, en este estado era como si te hubieran ensartado miles de dildos en el culo.

Rodé mis ojos y agradecí mentalmente que Ed no pudiera ver el pequeño gesto, me acerqué a tientas a su cama. Cuando mis piernas dieron con el borde de esta, me senté con cuidado y luego tanteé la superficie, tratando de alcanzar alguna extremidad de mi querido amigo. Gracias a la oscuridad, encontré una extremidad, pero no era exactamente la que quería encontrar. Digo, no… yo simplemente no quería tocar su tercera pierna.

— ¿Así de insatisfecha te dejó ese imbécil? —quité mi mano rápidamente y bufé.

— ¡La puta cañería explotó, el agua salía a chorros, se empapó, me ofrecí para secar su ropa, le presté una de tus toallas! —chillé exasperada— ¡Demándame!, ¿es que todo tiene que ser sexo para ti?, ¿es que enserio piensas que luego de toquetearme contigo, me pondría de rodillas y se la mamaría a otro?

— Yo nunca dije que te hubieras puesto de rodillas, que conste.

— ¡Pero insistes en que me acosté con él! —me estiré en la cama y volví a bufar. Mi brazo se rozaba tenuemente con el de Edward— Y si lo hubiera hecho, ¿qué?

— Bueno, yo hubiera partido su cara.

— ¿Por qué?, no es como si fuéramos exclusivos o algo así, a decir verdad cuando te propuse lo de follamigos ninguno de los dos estableció reglas, y como tú no dijiste nada sobre "Isabella, tienes prohibido tontear con otros mientras te acuestas conmigo" bueno, estoy en mi derecho, ¿no?

— Sí, claro —la ironía desbordaba de esa pequeña frase— No me importa, sabes, puedes tontear —se burló sutilmente de mi persona—, con cuanto hombre quieras, yo igual puedo hacerlo, con chicas, ya sabes —me encogí de hombros— ¡Pero no cuando yo esté tan duro como una puta roca y menos si es tu culpa, pequeña! Esa mierda simplemente no se hace. No puedes dejarme así como así, ¿es que acaso crees que la cosa no duele? Porque, joder, duele muchísimo.

— Entonces… —fruncí el ceño— ¿estás molesto porque te dejé con las ganas? —le pregunté un tanto confundida. Aunque, a decir verdad, era completamente entendible, ¿qué otra cosa podría ser si no?, ¿Qué estuviera celoso?... ¡Bueno chiste ese, Swan!

Hmpf, ¿por qué más?, me dejaste con las bolas azules —le dio una calada a su cigarrillo y expulsó el humo nuevamente.

Puede que sintiera una pizca de molestia, pero la ignoré, como al bobo que tenía al lado. Él estaba molesto porque no había conseguido el polvo del día, ¿tanto escándalo por eso? ¡Dios santo, hombres!, no le costaba nada utilizar a su amiga Manuela Palma Callosa, ¿a qué no?, la utilizó cuando era un púber, un remember no le vendría mal, una vez más en su puta vida, ¿qué tendría de malo?

— Eres un exagerado —comenté, con la vista fija en lo que suponía era su techo—, estúpidamente exagerado. Yo, dándomelas de buena samaritana haciendo la buena acción del día para que vengas y me trates de guarra. Inaceptable jovencito, inaceptable. ¿Lizzie no te enseñó a tratar bien a las mujeres?

— ¿Enserio me estás preguntando eso? Mamá nunca me enseñó nada, aparte de usar condón para no hacerla abuela tan joven y preguntar antes de hacerlo anal porque duele como el infierno, ¿qué clase de madre hace eso?, ¿y tú me preguntas si me enseñó a tratar a las mujeres?

— Y…

— Y no se te ocurra preguntar por el cabrón de mi padre. Ya tengo bastante con llevar su nombre.

— Bien, tema zanjado —carraspeé un tanto incómoda. A veces olvidaba que la familia de Edward era innombrable—. Cambiando de tema a uno más alegre…

— No.

— ¡Pero no he dicho nada aún!

— He dicho que no, basta —refunfuñé como una niña pequeña—. Y ahora lárgate, quiero estar solo.

— Ed —hice un puchero, olvidando que no podía verme debido a la falta de luz.

— Isabella, largo.

— Eres despreciable —me levanté de la cama a tientas y llegué a la puerta— ¡Que sepas que te odio! —chillé al abrir la puerta de su habitación para dejarlo encerrado en su miseria.

— ¡Me amas, y lo sabes! —lamentablemente tenía razón pero lo dejaría con la duda por el día de hoy— ¡Y la próxima vez no te salvaras de mi pequeña, ni un jodido timbre podrá atrasar lo inevitable! —rodé mis ojos, y cuando estaba a punto de cerrar la puerta algo me atacó...

Algo horrible.

Completamente horroroso.

¿Qué hice para merecer esto?

— ¡Eres un puto cerdo! —chillé con molestia, cubriendo mi nariz para poder salvarme de aquel repugnante olor que se había apoderado de mi aire fresco— ¡Estás podrido por dentro, te comiste un maldito muerto, eres asqueroso! —Edward soltó una gran carcajada.

— Estoy en mi jodida pieza, puedo pedorrearme cuando quiera —bufé y cerré la puerta de su habitación con rapidez para que sus gases de dudosa reputación no se esparcieran por nuestro apartamento, y para que se asfixiara con su olor en el proceso— ¡Como dicen por ahí, mejor afuera que adentro!

Ah, ¿lo ven?

El papel de ogro le queda a la perfección.

Eran las nueve de la mañana de un día sábado y yo había madrugado, como todas las semanas, para hacer la colada. Entré a mi baño, bostezando en el proceso, para recoger el canasto de la ropa sucia. Toda mía, nada de Edward porque, como siempre, tendría que ir a su habitación y recoger de su piso prenda por prenda ya que el muy idiota nunca ha aprendido a ser organizado. Suspiré y calzándome unas chanclas, fui directo a la habitación de mi amigo.

— Hey, Ed, ¿todo lo del suelo está sucio?

Edward estaba desparramado sobre su cama completamente desnudo. Sus brazos estaban flexionados bajo la almohada, estaba acostado de panza, las sábanas de su cama contorneaban su persona y… Dios santo, su trasero respingón estaba al alcance de mi curiosa mano. Me rasqué el cuello incómoda por su desnudez y esperé por una respuesta, traté de quitar la mirada de su cuerpo pero era completamente absurdo el siquiera intentarlo. Dios nos dio ojos para apreciar las maravillas de la vida, ¿no?

Mhmmhm…

— ¿Qué? —pregunté sin entender sus murmullos. Dejé el canasto en el suelo y me acerqué un poco más a él para poder escucharlo bien— ¿Qué dijiste?

Mhmmh —volvió a murmurar. Su cara estaba contra la almohada, ¿cómo quería que entendiera algo de lo que dijese? Puse mis ojos en blanco y moví su hombro para llamar su atención.

— ¡Edward! —chillé, volviendo a mover su hombro— Vamos, no tengo toda la mañana y quiero acabar con esto lo más pronto posible, ¡si fueras ordenado y dejaras tu ropa en el canasto nada de esto estaría pasando! —me senté sobre la cama, a su lado, y golpeé suavemente su espalda.

Cuando estaba a punto de darme por vencida y ponerme de pie de la cama, un brazo me jaló devuelta a mi lugar. Unos brazos, en realidad, agradecí mentalmente que estuviera de espaldas a Edward y no logré ver su parte delantera al desnudo. Nope, no gracias, no necesitaba eso por ahora. Aunque, ahora echada aquí sobre mi costado en la cama de Edward con él tras de mí, bueno, no parecía una muy buena idea.

No vi su parte delantera pero… Mierda, ahora podía sentirla claramente.

— Eres una pequeña molestia —susurró junto a mi oído— Podrías dejarte de joder un rato, ¿sabes? —el brazo que estaba entorno a mi cintura me jaló más cerca de su pecho, si es que era posible—, insoportable —tragué saliva y traté de zafarme de su agarre, un intento fallido debo decir.

— Edward… —dije en tono de advertencia.

Él sabía lo que estaba haciendo, me estaba tentando, claro que sí, tenía toda su anatomía presionada a mi cuerpo. Su desnuda anatomía, debo recalcar. Y como bonus track le agregamos aquel problemita matutino que la mayoría de los hombros tienen al despertar, el cual estaba también ahí, pegado a mi pobre trasero. Suspiré y cerré mis ojos para alejar el calentamiento de mi cuerpo. Mente versus cuerpo, se supone que somos personas racionales, no podía dejarme llevar por instintos básicos, digo, por algo ocurrió esa mierda de la evolución, mi cerebro tiene que servir para algo en momentos así.

— Tengo que ir a lavar la ropa.

— La lavadora es la que lava —me respondió, pasando su nariz lentamente por mi cuello— ¿qué importa si vas más tarde?, no se va a ir Isabella, la jodida maquina estará ahí vayas hoy o mañana —dejó un casto beso en mi nuca.

— Edward, hazme cositas malas —susurré, sentí sus manos tensarse en mi cintura.

— ¿Qué tan malas? —murmuró a mi oído con la voz enronquecida.

— Malísimas —ronroneé.

Y así fue como comenzó a hacerme cosquillas.

Yo odiaba las cosquillas con todo mi corazón gracias a mi querido padre Big C., su idea de "guerra de cosquillas" era brutal, a veces me preguntaba si en realidad se le había corrido una teja en sus días en el Army, pero las estrategia que usaba para jugar con una nena de ocho años no eran normales.

Y aquí tenía a otro animal torturando mis pobres costillas.

— ¿Por qué me haces esto, Ed? —me quejé como una niña pequeña a punto de llorar.

— Tú me pediste que te hiciera cosas malas —el muy bribón se encogió de hombros con inocencia.

— Sabes que no me refería a eso.

"¿Por qué no somos follamigos?" —se mofó de mi, repitiendo las palabras que yo le había dicho tiempo atrás— ¿Sabes por qué acepté tu propuesta, pequeña? —negué con mi cabeza— Porque siempre supe que no la llevarías a cabo —bufé y me removí en sus brazos— Es la puta verdad, no puedes negar eso.

— ¡No es cierto! —chillé enfurruñada— ¿Podrías soltarme?, tengo que ocuparme de los quehaceres ya que tu eres un bueno para nada.

— Alto ahí —soltó una risita y volvió a dejar un beso en mi nuca— No era para que te enojaras. Está bien, Bella, enserio. No es necesario que sigas fingiendo, los dos sabemos que tú no eres esa clase de chica.

— ¿Qué clase de chica? —entrecerré mis ojos a la espera de su respuesta.

— Ya sabes, esa clase de chica que puede tener sexo sin la necesidad de preguntar el nombre o pedir el número de teléfono, esa clase de chica que al otro día se marcha en la mañana sin molestarte porque sabe que es un rollo de una noche y nada más, ¿entiendes? —rodé mis ojos y Edward le dio un pequeño pellizco a mi brazo— No me ruedes los ojos, joder.

— Yo si puedo hacer eso de lo que hablas, tan solo… me falta práctica, nunca me he comportado como una zorra —me encogí de hombros—. Podrías llamar a una de tus amiguitas para que me den algunos tips, ¿no crees?

— ¿Qué parte de "no piden el número telefónico" no entendiste?

— ¿Qué parte de "necesito saber cuál es tu ropa sucia" no entendiste tú? — Edward me soltó, jaló la sábana hacía sí y se cubrió con ella para ponerse de pie.

— Todo está sucio —me respondió mientras se amarraba la sábana a la cintura— Iré a tomar una ducha, gracias por preocuparte por mi ropa pequeña, no sé qué sería de mí sin ti.

— Nada, claramente, vivirías en un basural —me quedé sentada observando como Ed tomaba su ropa para ir a darse aquella ducha—. Uh, solo necesito procesar esto, lo sabes, ¿no? —me quedó mirando con una de sus cejas alzadas, sin entender lo que le estaba diciendo—. Lo de follamigos, necesito tiempo para hacerme a la idea de que te veré en bolas.

— Pequeña… —Edward desordenó su cabello y suspiró— Mierda, Isabella. Eres… un día de estos moriré de estrés por tu culpa —hice un pequeño puchero ganándome una sonrisa del ogro—. Deja el tema, ve porno, lee libros eróticos, que sé yo, haz algo aparte de pensar en tu inexistente vida sexual y como el cabrón de Newton es el culpable de eso. Con un demonio, ¡diviértete!

Diviértete.

Vaya, créanlo o no, Edward suele tener razón algunas veces.

— Te amo —me puse de pie y le di un caluroso abrazo.

— También te amo, pero es mejor que te alejes un poco porque… — ¡Oops!, sip, su problema, lo había olvidado— Así está mejor. Ahora mujer, ve a lavar —me dio una suave nalgada cuando iba saliendo de su cuarto— ¡Y cuando salga de la ducha, espero que el almuerzo esté listo!

Y se ganó un adorable dedo medio, cortesía de Isabella Swan.

Mientras bajaba la escalera del apartamento para llegar al cuarto de lavado, pensaba en lo que Edward había dicho. Antes de la desgracia yo era una chica feliz y normal, que recibía lo que la vida le daba así sin más. Ya, puede que le reclamara a Yisus una que otra vez pero, ¿qué mortal no lo hace? Después de enterarme de la sucia manera en la que dos de las personas más importantes en mi vida me estaban jodiendo, lo único que he hecho es buscar futuros prospectos.

Joder, parezco una necesitada.

Como Rosalie diría: "bebé, llegaste sola a este jodido mundo, no necesitas de una verga para sobrevivir, siempre y cuando tengas tus manos en buen estado… o un pepino, en su defecto". Las sabias palabras de mi amiga. Suspiré y abrí la puerta del cuarto con desgane…

… desearía nunca haberlo hecho.

Desearía haber desaparecido.

¡Hey!, ¿¡dónde está mi hada madrina!?

— ¡Pero qué mierda! —chillé más agudo de lo normal— ¿Qué demonios hacen ustedes aquí? —de la impresión había dejado caer el canasto de la ropa. Simplemente no podía creer lo que mis ojos veían, ¿cómo quería Ed que me divirtiera si la vida me jode una y otra vez?

— Uh, B-Bella —Jessica tuvo la decencia de lucir avergonzada, mientras que Michael trataba de cubrirla con su cuerpo. Já, como si yo quisiera ver las desgracias de esa— Bueno, n-nosotros…

— No, Jess, no quiero saber que si hubiera llegado unos minutos más tarde tal vez me hubiera encontrado con la versión dos punto cero de la porno que vi la otra vez, ¿no crees? —Jessica se sonrojó aún más y asintió levemente— Me gustaría saber qué coño hacen aquí.

— Vivimos aquí —dijo Michael.

Creo haber escuchado mal.

Traté de destapar mis oídos, me hice una coleta desgarbada y volví a preguntar:

— ¿Qué es lo que hacen aquí?

— Vivimos aquí, Isabella. Nos mudamos hace dos días, estábamos en busca de un apartamento y recordé que aquí rentaban el trescientos cuatro por un precio razonable —él me estaba sonriendo, pensando que esto era lo mejor del mundo.

— Ustedes no pueden vivir aquí, ¡no pueden! —grité como una desquiciada.

— Sí podemos, y lo estamos haciendo, Isabella… —Mike dio un paso hacia adelante— Pensé que con el paso del tiempo ya lo habrías superado… No pensamos que sería… —mi ceño estaba fruncido sin poder creer lo que el muy cretino me estaba diciendo.

— ¿Paso del tiempo?, ¡apenas y van dos meses! —estaba molesta, estaba dolida, estaba… Cansada de todo esto. Con una última mirada di media vuelta y me alejé del lugar, me alejé de Michael y Jessica, me alejé de la puta ropa que había quedado ahí tirada en la entrada de la habitación, me alejé de todo.

¡Por su putísima madre!

No vas a llorar, Swan. Sé una mujer respecto a esto, camina dignamente hacia tu departamento y no mires atrás. Nunca debes mirar atrás. Vamos, inhala, exhala..., y piensa en las cosas que le dirás a Ed cuando se queje porque no hiciste la colada. Tenía la vista fija en el suelo mientras mis pies caminaban por inercia…

¿Ellos estaban viviendo juntos?

Estuve el doble de años que Jessica junto a Michael y ni siquiera mencionó la posibilidad de ir a vivir juntos, nunca, e incluso me ignoró magistralmente cuando hice alusión a ello…

— ¿Y qué piensan tus padres?

Mis ojos estaban sobre Mike en todo momento, la manera tan elegante que tenía para tomar el servicio entre sus manos siempre me embobaba a la hora de comer. Mike levantó la vista y me sonrió, un brillo reluciendo en sus orbes azules. Mike había insistido a sus padres sobre nosotros, aún no tenía el agrado de conocerlos, pero por lo que mi novio me había dicho puedo deducir que son una familia realmente conservadora.

— Bueno, ellos creen que lo mejor es que nos casemos —me atraganté con el vaso de jugo y tosí como un puto perro resfriado. Mi rostro ardía a más no poder— Pero no te preocupes, les dije que eso no estaba en nuestros planes… —deje la mirada sobre mi plato para que no pudiera ver la desilusión en mi rostro—, aún.

— Tienes razón, aún somos jóvenes, ¿no? —le sonreí.

Aunque internamente sabía que luego de dos años de noviazgo, pues, una puede que tenga como visión de futuro no tan lejano el "vivieron felices por siempre". Ya, vale, yo me proyectaba con Mike hasta el final de los tiempos, con pequeños rubios corriendo de un lugar a otro y un perro llamado Eddie, en nombre a mi queridísimo amigo.

Pero creo que era la única en la relación que pensaba de esa manera.

— Me entiendes enormemente —acarició mi mano con dulzura—. Pero mis padres insisten en que ya es hora de dar el siguiente paso y sinceramente, no sé qué hacer, Isabella —su triste mirada removió una fibra en mi corazón.

— Pero… no es necesario el matrimonio —me encogí de hombros—, podríamos, no sé, irnos a vivir juntos, ¿no crees? No es como si fuera algo nuevo, prácticamente paso metida en tu departamento Mike. Llevamos dos años juntos, es tiempo suficiente para dar ese paso, ¿no?

— ¿Me pasas la sal? —fruncí el ceño y asentí un tanto confundida, entregándole la sal—. Gracias, amor.

— Mike, te amo, lo sabes, ¿no?

— Lo sé, Isabella —volvió a observarme con sus ojos azules que ahora no expresaban emoción alguna—, lo sé.

Y durante el resto de la noche, nunca recibí el "te amo" que estaba esperando de vuelta.

— ¡No sé cómo no me di cuenta antes, hijo de puta! —rompería la cara de la primera persona que se pusiera delante de mí, lo juro. ¡Era tan idiota en ese entonces!— Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida…

— ¿Adefesio mal hecho? —levanté la mirada y me encontré con un muy confundido Jasper frente a mi— No tengo nada en contra de Paquita la del barrio (1), pero… ¿enserio, Bella?, ¿enserio? —bufé y me crucé de brazos. Mi ángel personal se acerco con cuidado a mí y le dio un adorable toque a mi nariz con su dedo índice— ¿Qué es lo que te pasa, princesa?, ¿nuevamente peleando con el ogro?

— El ogro no tiene nada que ver en esto ésta vez. La bruja del cuento es la culpable, la bruja y el sapo que vinieron a invadir mi castillo con su sucia presencia.

— No estoy entendiendo mucho pero puedo deducir que… la bruja es una chica a la que no le tienes mucho aprecio y el sapo… —Jasper entrecerró sus ojos— ¿el sapo equivocado?

— Mi ex —suspiré y puse un mechón de mi cabello tras mi oreja— Es… es una larga historia, y ahora mismo esos dos están allá abajo en la sala del lavado haciendo tal vez quien sabe qué cosa, porque para mí muy buena suerte decidieron mudarse al mismo departamento que yo.

— ¡Oh!, ¿la pareja de rubios que lucía como recién casados? —alcé mis cejas— Digo… Lo siento, no quise… Sí quise decir eso, que va, se me salió, discúlpame —y aplicó un puchero destructor, ¿cómo no perdonarlo?—. Te invito a comer algo, para ganarme tu perdón.

— En realidad, ella debería estar preparando nuestro almuerzo en este instante —rodé mis ojos ante la molesta voz de Edward— De hecho, la comida debería estar lista… al igual que nuestra ropa, la cual no veo por ningún lado.

— Me encantaría ir a comer algo contigo por ahí, Jasper.

— ¿Segura? —me preguntó, mirando a mis espaldas donde el ogro se encontraba.

— Completamente —le sonreí y me enganché de su brazo— ¿Vamos?

— ¡Yo le rompo las pelotas a ese cabrón!

Edward estaba enardecido. Después de que Jasper me invitara a comer a su departamento, bueno, puede que mi querido amigo se nos haya pegado alegando que el no moriría de hambre por mi egoísmo. Estábamos los tres sentados en la sala de estar de Jasper, luego de haber comido una rica pasta con salsa a la boloñesa, y yo estaba poniendo al día a Ed sobre los nuevos inquilinos del departamento.

— Te ayudo, esa clase de hombres no debería existir —Jasper tenía el ceño fruncido. Aws, se veía tan adorable cuando estaba enojado—. Nunca he entendido por qué hacen esas cosas, simplemente podrían meterse con una y con otra sin compromiso, ¿por qué incluir la palabra "amor"?

— Sabes principito, en un mundo paralelo podríamos ser amigos —Edward se echó un bocado de snacks a la boca—. Tal vez en otra vida, cuando los cerdos vuelen o las putas no cobren tan caro —Jasper sonrió y negó con su cabeza.

— Bella, lo más sano es que los ignores. Sé que es difícil —tomó mi mano entre las suyas y le dio un suave apretón—, pero debes intentarlo por ti misma, ellos no están sufriendo con todo esto, ¿crees que si? Porque no lo hacen. Tú eres la que sufre, tú eres la que desperdicia su preciosa vida en personas que no valen la pena.

— Principito tiene razón, pequeña —Edward frunció el ceño y golpeó la mano de Jasper— Deja de tocarla, joder —Ed le dio la mirada del ogro al pobre Jasper y continuó— Newton es un cabrón bueno para nada, verga diminuta, y Jessica tiene esa jodida nariz… Dios, me perturba el tan solo pensarlo. Y luego estás tú, con ese trasero del terror. Pequeña, tienes todas las de ganar, ignora a esos cretinos y vive la vida loca, como dijo Ricky Martin.

¡Es tan fácil decirlo para ellos!

Ignorarlos, lo haría, es más, lo estaba haciendo hasta que se mudaron a unos pasos de mi querida morada. La vida no era justa, pero nunca nadie dijo que lo fuese. Suspiré y asentí a las palabras de los dos hombres que estaban frente a mí. Diviértete, me había dicho Edward. No desperdicies tu vida en ellos, dice Jasper. Vive la vida loca, me aconseja Ricky Martin.

Tres hombres –dos y medio– me estaban aconsejando lo mismo.

¿Qué podía perder haciéndoles caso?

La poca dignidad que me queda y mi orgullo.

— Creo que llegó la hora de convertirme en la bruja del cuento.

— ¡Así se habla bebé! —chilló Edward alzando su puño al aire.

— Bella, no creo que eso sea lo conveniente.

— ¡Cierra el pico puto hombre! —Ed golpeó a Jasper en el hombro con su puño— Deja que tome sus propias decisiones —y luego le cierra el ojo. Mhm, sospechoso— Pequeña, te tengo una propuesta —Edward sonreía felinamente, tragué saliva y asentí a la espera— Este fin de semana vamos con los chicos del taller a armar una joda en un lugar que Alice tiene por ahí cerca de la costa, como sea —le restó importancia con su mano— Ven con nosotros, relájate un rato, toma algunas cervezas, puedes invitar a Rose, aunque creo que el idiota de Emm ya lo hizo.

— ¿Puedo invitar a Jasper?

— ¿Por qué coño quieres invitar a este? —Ed lo apuntó despectivamente. Le hice ojitos y resopló— Diablos, está bien, puede venir ricitos.

— ¿Y a Alec?

— De ninguna manera, el marica me tiene ganas, no señor —fruncí el ceño por la manera tan discriminatoria en la que había hablado Edward, solo para que se sintiera mal nuevamente. Era verdad que Alec babeaba por él, a todo esto— ¡Joder, está bien, también puede venir! La puta madre, tendré que ir con un tapón en el culo. Sabes que me descontrolo cuando bebo, ¿y si se aprovecha de mí? Quedará en tu conciencia Swan.

— Apréndele a Emmett, él lo disfruta —Edward abrió sus ojos de par en par— ¿Qué?

— Eso era un jodido secreto —miré a Jasper que me observaba con inocencia.

— Jasper no dirá nada, ¿cierto cariño?

— ¿Quién es Emmett? —sonreí sin poder evitarlo— Entonces, ¿debo prepararme para un fin de semana de juerga?

— Un fin de semana lejos de los quehaceres en el departamento. Un fin de semana lejos de la señora del cuatrocientos dos, piénsalo —moví mis cejas sugestivamente ganándome una hermosa risa de su parte.

— No necesito pensarlo, con eso ya me has convencido.

— Ya, basta de flirteo barato. Mierda, ustedes dos apestan coqueteando, enserio —Ed se puso de pie y nos observó desde arriba— Nos vemos este sábado, principito. Y recuerda siempre usar condón, incluso con Bella, quién sabe qué cosas le habré pegado el otro día.

— ¡Edward Cullen!

Y así fue como el ogro abandonó la escena principal, con una enorme sonrisa en su ogrociento rostro, dejando a una muy sonrojada princesa atrás y un principito en estado de shock momentáneo por la atrocidad que sus oídos habían escuchado.

No es como si lo que hubiera dicho fuera verdad, digo, no del todo, ni siquiera hubo puntita, ¿entienden?

¡No es verdad!


(1) Cantante mexicana de géneros rancheros y otros estilos tradicionales del país. ¡Vamos! "Rata de dos patas" es EL temón, ¿quién no la ha escuchaod en momentos de ocio y/o aburrimiento en youtube? no puedo ser la única XD


¡Buenas Madrugadas! (?)

¡Finalmente les traje actualización! como siempre, espero que el capítulo sea de su total agrado :) se que tal vez no es muy largo con todo lo que las hice esperar, me disculpo por ello pero realmente nunca se cuan largo será un capítulo, las cosas solo vienen y van (?) Por cierto, me gustaría dejarlas al tanto de que me demoraré en actualizar, la Universidad me está absorbiendo, créanlo yo, que nunca había estudiado, ahora en mi tercer año recién lo estoy haciendo, aparte de las prácticas con 22 little monsters que me dejan completamente exhausta, es un martirio para mi floja persona. Por lo tanto, les vuelvo a insistir, ¡tengan mucha paciencia! de que habrá capítulo, habrá, pero si me preguntan las fechas no sabría que decirles, tal vez ahora puede que le haga un espacio a la escritura y me demore entre dos o tres semanas :( es lo único que podría prometerles, ¡la culpa es de la maldita vida que me hace estudiar para ser alguien... y tener dinero! (?)

Como siempre mis niñas, ¡Muuuuuuuchas gracias por su paciencia, reviews, alerts y favoritos!
Son las mejores, que no se les olvide ;)

PD: Ana, aquí tienes tu capítulo, se que no fue la gran cosa esa parte que me pediste pero espero te haya gustado mujer :3

Lamb.