Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).


Cada príncipe con su color.

Summary: "Con el paso del tiempo el príncipe azul original ha sufrido algunos pequeños cambios; mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." Todos Humanos. Bella&Edward.


Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque es la que revisa y corrige las cosas que a esta floja y despistada se le pasan :)


Capítulo 9: Sé lo que hiciste el verano pasado.


"Ogro: El ogro, Shrek, como quieran llamarle. Es ese infame personaje de cuento que vive apartado de la sociedad en su mugroso pantano, donde deja su ropa interior tirada por donde le plazca. Solo sabe maldecir como camionero y pedorrearse a los cuatro vientos, su pútrido olor lo pueden sentir hasta en la otra cuadra, unos metros más allá del castillo de la princesa. Tiene un humor de los mil demonios y odia a la mayoría de las personas –por no decir a todo el mundo– pero tiene un percepción demasiado egocéntrica de su propia persona. El ogro... Un personaje que puede llegar a ser un amor cuando se lo propone. Ya saben chicas, tan solo hay que saber domar a la bestia".

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— ¿Echaste la carne? —Edward asintió— ¿Y qué hay de las cervezas?

— ¿Enserio crees que dejaría las cervezas? —puse mis ojos en blanco y tomé el bolso con la ropa— Ven, dame. Yo lo llevo —Ed me lo quitó de las manos y se lo cruzó por su pecho— ¿Finalizó tu inspección? —me preguntó, pero yo seguía con el ceño fruncido. Algo se me olvidaba y no podía recordar qué.

— Sé que se me olvida algo, déjame pensar… —una ampolleta se prendió en mi cabeza— ¡Lo tengo!, ¡se nos olvida Jasper! —chillé exaltada. Edward bufó y se cruzó de brazos.

— ¡Jodido principito! —gritó, mirando hacia el cielo— Señor, llévatelo esta noche.

— ¡Aquí estoy, siento mucho la demora!

Jasper apareció por la esquina del pasillo, luciendo tan fresco como siempre. Esta vez lucía una sudadera color azul cielo de cuello en V, sin mangas. Unos pantaloncillos caqui y unas chanclas azules, se veía tan… Tan apetecible que tuve que desviar la mirada. Edward me pilló in-fraganti mientras babeaba por Jasper, alzó una de sus cejas en mi dirección y resopló con fastidio.

— Se te nota a leguas lo cachonda que te pones con ese.

— Sí, bueno, es su culpa por ser así tan… —gesticulé con mis manos— tan él.

— No tiene nada de espectacular el tipo —Edward hizo una mueca con sus labios—, yo estoy mil veces mejor.

— Egocéntrico.

— No, solo apunto lo obvio pequeña.

— ¡Lo siento! —Jasper se apoyó en sus rodillas tratando de tranquilizar su respiración— No sabía qué era lo que tenía que traer, así que traje un poco de todo. Por cierto, te ves hermosa Bella —me sonrió dulcemente y juro que me derretí en ese momento.

— Dices eso porque no has visto como se levantó en la mañana —Ed me dio una pequeña mirada y soltó una risita—. Tres horas en el cuarto de baño para quedar así, tres putas horas —Jasper rodó sus ojos haciendo caso omiso a las palabras de Edward—. Bien, será mejor que marchemos, tenemos que recoger al mariposón de paso.

— Su nombre es Alec, Edward.

— Alec, mariposón, como sea —le restó importancia con su mano— La abuela nos espera. Las damas primero —le hizo una reverencia a Jasper para que pasara antes que él por la puerta. El rubio negó con la cabeza y cruzó la puerta, Edward se quedó en la misma posición esperando que yo pasara.

— Mi suerte, genial —murmuré cuando estaba fuera del edificio y la parejita feliz venía llegando.

— Isabella —Mike hizo un gesto con su cabeza y agarró fuertemente la mano de Jessica entre la suya— Buenos días —Jessica sonrió tenuemente en mi dirección e hizo el mismo gesto con su cabeza.

— Eh, buenos —murmuré, carraspeando y rogándole al señor que Edward saliera pronto del edificio. ¿Por qué estaba tardando tanto?, ¡cuando lo necesito no está!

— ¡Eh, pequeña, si se te olvidaba una cosa! —Edward salió corriendo del lugar y me abrazó por la espalda— Estos dos son como un dolor en el culo, enserio, ¿en que estabas pensando cuando te relacionaste con ellos? —susurró a junto a mi oreja para que solo yo escuchara.

— ¿Qué se me olvidaba? —le pregunté, sonriéndole por sobre mi hombro.

— Los condones. Recuerda que sin gorrito no hay fiesta, y yo quiero fiesta toda la puta noche —Ed dejó un beso en mi mejilla y miró hacia el frente— Vaya, vaya, el viento ha traído mierda para…

— Edward… —murmuré con un tono de advertencia.

— ¿Qué estamos esperando? —Jasper apareció y se nos quedó viendo con el ceño fruncido. Edward sonrió y apretó más su agarre en mí.

— ¡Principito!, necesitaba preguntarte algo, ¿llevas el lubricante? —abrí mis ojos de par en par ante la pregunta de Edward. Jessica y Michael tenían una mirada de desconcierto en su rostro… al igual que Jasper— ¡Hombre!, ¿enserio lo olvidaste?, ¿cómo lo haremos ahora? —Edward suspiró "derrotado"— Bella, bebé, por culpa de Jasper te dolerá cuando los dos...

— ¡Esta bien, es hora de irnos!

Tiré a Jasper de la mano para sacarlo del estupor en el que se encontraba, Edward venía tras nosotros riendo como el idiota que es y… La parejita, bueno, la parejita aún debe tener la imagen mental del trío entre nosotros que Ed plantó en sus pobres cabezas.

— Así que… —Jasper iba sentado en la ventana, se giró hacia mi sonriendo— ¿Pasaremos a la farmacia por ese lubricante o no?

Suspiré y golpeé mi frente mientras el ogro y el príncipe encantador se daban los cinco.

— ¡Eh, princesa, come con cuidado, no se está acabando el mundo! —Alice me dio unas palmaditas en la espalda cuando me atragante con el cuarto hot dog que me había engullido. Pero, realmente, le habían quedado de muerte— Ten, bebe un poco de mi cerveza —le di un sorbo a su lata— Sabes, eso fue un beso indirecto —rodé mis ojos y sonreí mientras le entregaba la cerveza.

— ¿Quién se dio un beso indirecto? —preguntó Edward, apoyando su brazo sobre mis hombros.

— Bella y yo, así que ve cuidándote campeón —Alice le guiñó el ojo y siguió dando vueltas las salchichas en la asadera. Edward acercó su boca a mi oído y soltó una pequeña risita.

— ¿Beso indirecto, pequeña? —giré mi cabeza para verlo de frente, nuestras narices se tocaban. Alce mis cejas esperando que volviera a burlarse—. No me gustan los besos indirectos.

— Pues, mala suerte, Ed —me encogí de hombros y el muy descarado acercó sus labios a los míos, haciendo que estos solo se rozaran levemente. Me quedé de pie ahí viendo como una petulante sonrisa se posaba en sus labios, se alejaba de mi, se daba la vuelta y desaparecía.

Edward me había besado, efímeramente, pero lo había hecho.

Raro.

— ¡Pero qué tetas!

Emmett soltó un silbido por lo bajo, luego de aquella exclamación, cuando Rosalie apareció frente a la multitud con un diminuto traje de baño negro, lista para zambullirse en la piscina que se extendía hasta el nunca jamás. Suspiré, pensando en que me iba a humillar públicamente si me sacaba la ropa para ir a tomar un baño con mi amiga, demonios, parecería una chica de trece años a la cual la pubertad ha jodido con creces.

— ¿Tienes que usar ese vocabulario? —le pregunté a Emmett, rodando mis ojos.

— Tetas, senos, pechos, ubres… Elige pequeña, ¿cuál quieres que use? —me guiñó un ojo y se cruzó de brazos. Sus pectorales se abultaron de manera brutal y fue ahí cuando me maldije internamente por no haber aceptado el préstamo de Rosalie— Eh, límpiate la baba que tienes ahí, justo ahí… —con sus dedo índice apuntó la comisura de mis labios, quité su mano de un palmetazo.

— Idiota.

Habíamos llegado en la mañana con la manada del taller a la casa que tenía Alice, una casa de veraneo que sus padres le habían regalado hace unos años atrás. La casa era descomunal y tenía un sinfín de habitaciones, como también una enorme piscina en el jardín trasero. Sip, esa piscina era el mar mismo, ya que el patio de la casa daba con la playa Malibú rose, y se extendía a nuestro merced. Rosalie casi se desmayó al ver eso. ¿Alguna vez les dije que había hecho natación en la secundaria?, ¿no?, bueno, se los digo ahora, es casi orgásmico para Rose tener una piscina frente a ella o ir a la playa, parece una jodida sirena en el agua.

Y yo parezco más una foca varada.

— ¡Bella, preciosa!, ¿quieres una cerveza? —Alice me gritó desde el otro lado del patio, donde estaban armando una barbacoa. Le hice una seña afirmativa con mi dedo pulgar— Ricitos, una para la princesa —Alice le entregó una botella individual de Heineken a Jasper. Solté una pequeña risita ante la mueca que hizo el rubio por el apodo.

— Una cerveza para la princesa —me guiñó un ojo cuando llego a donde me encontraba yo, entregándome la botella— Ah, y creo que deberías ver a tu amigo. Está como… Está como hiperventilando por allá —Jasper apuntó con su dedo hacia la hamaca que estaba entre dos palmeras.

Allí estaba el pobre Alec siendo abordado por los monumentos de Sam y Paul. Alec estaba sentado en medio de los morenos, quienes lo estaban molestando amigablemente. Mi queridísimo amigo estaba a punto de explotar, así que decidí hacer acto de presencia para que dejaran su culo gay tranquilo. Estaba a mitad de camino cuando alguien, abrazándome por detrás y levantándome en el aire, me detuvo.

— Déjalo, lo está pasando bien, ¿no?, ¿no es el sueño de cada chico gay probar una polla negra? —rodé mis ojos y me removí entre los brazos de Edward. Podía sentir cada uno de sus músculos con mis movimientos— ¿Es ese tu sueño, Swan?

— Tengo muchos sueños Edward, especifica —Ed sonrió y me dejó finalmente en el suelo. El bastardo vestía un bañador que colgaba deliciosamente de su cadera, los infames oblicuos se asomaban para torturar mi día.

Por esto amaba venir a la playa.

Chicos en bañador, chicos mostrando su perfección en bañador.

— ¿Muchos sueños eróticos? —movió sus cejas sugestivamente y lo golpeé en el brazo— ¿Estoy yo en ellos?, si no es así, deben ser los sueños más jodidamente aburridos de la historia —se cruzó de brazos y alzó una de sus cejas.

— En algunos, sí —sonreí al ver como abría la boca—. Creo que en uno de ellos estábamos en tu taller, sobre ese Chevette del 77 que arreglaban los chicos la otra vez —y dejando a Edward pasmado, di media vuelta y seguí mi camino hacia Alec para poder rescatarlo.

— ¡Dime que me estas jodiendo, Swan! —chilló Edward.

— ¡Tú me estabas jodiendo, en realidad! —le chillé de vuelta, sin girarme a ver su expresión.

Alec tenía una sonrisita nerviosa en sus labios, algo le estaba murmurando Paul a su oído. Alec estaba sonrojado, era tan inusual ver a mí –para nada tímido– amigo sonrojado. Creo que tiene una debilidad por los morenos, su amor por Will Smith me lo dice. Puse mis brazos en forma de jarra cuando quedé frente al trío, Paul y Sam me observaron con una inocencia que ni el mismísimo Jebús les creería. Y Alec articulo un "ayuda" silencioso con sus labios. Esa fue mi señal de rescate.

— Chicos, necesito a mi amigo —alcé una de mis cejas—, ahora. Necesitamos tener una charla de chicas, ¿entienden?, tampones, toallas higiénicas, el sangrado brutal en los días, ya saben, cosas... —los chicos hicieron una mueca ante mis palabras.

— Bella, eres una aguafiestas, solo nos entreteníamos con el pequeñín —Paul posó su enorme zarpa sobre la cabeza de Alec y desordenó su cabello— ¿Ya ves?, es un encanto.

— Y la estábamos pasando de maravilla, ¿no es así, campeón? —Sam le guiñó un ojo a Alec y luego me observó a mí— Pero si necesitan hablar cosas de chica, no somos nadie para detenerlos… Con tal que luego lo traigas de regreso —una depredadora sonrisa se formo en ambos de sus idénticos rostros.

— A la orden muchachos, no tomará mucho —tomé la mano de Alec y lo jalé para que se pusiera de pie y caminara junto a mí. Enganché mi brazo con el suyo y caminamos hacia la playa, donde se encontraba Rose tomando un baño, lejos de esos pervertidos que querían hacerle vaya a saber Dios que cosa a mi pobre pequeño.

— Son gemelos —murmuró Alec, luego de un rato. Sonreí.

— Ajá, son gemelos —asentí y fruncí mis labios— Y están extremadamente buenos, también. ¿Qué estaban hablando que te tenía tan cohibido?, ese, mi querido Alec, no eras tú, me vi en la necesidad de ir a rescatarte.

— Son gays —volvió a murmurar, como si estuviera en un transe— Gemelos gays, ¿sabes qué es eso? ¡Son gemelos y también son gays! —chilló como un loco remarcando lo obvio— Oh Dios mío, oh Dios mío…

— Eh, genio, tranquilo. Vamos cariño, respira, inhala, exhala… Eso muchacho, eso —Alec estaba teniendo un ataque de ansiedad. Bueno, no le culpo, cualquiera estaría así en su lugar. Nos sentamos en la arena. Rose nos hacía seña a lo lejos mientras se zambullía en el mar— ¿Sam o Paul?

— Joder, cualquiera. Ambos, al mismo tiempo —solté una carcajada— ¡Dime que no lo harías, Swan!

— Yo puedo hacerlo, los dos, al mismo tiempo. Ya sabes, incluso con tres —alcé mis cejas de arriba hacia abajo, bromeando.

— ¡Eh, yo también puedo! —fruncí el ceño con confusión— ¿Para qué coño sirve la boca, sino? —volví a reír y me recosté en la arena— Te estaré agradecido el resto de mi vida, Bells. Lo juro, gracias por invitarme, eres un sol —Alec dejó un casto beso sobre mi mejilla— Pero ahora, cuéntame. ¿Cómo va todo con el caliente ogro?

— ¿Con Edward? —le pregunté. Alec asintió— Eh, bueno, bien. Todo va bien, supongo.

— Entonces… Ya… —movió sus cejas sugestivamente.

Nope, nada. No ha pasado nada —me encogí de hombros— ¡Ni siquiera la puntita! —Alec comenzó a reír— pero es mi culpa, yo soy la cobarde.

— ¿Tu una cobarde?, eso es nuevo Bells.

— ¡Ustedes dos, déjense de mariconadas y vengan a nadar conmigo! —Rosalie venía caminando hacia nosotros en gloria y majestad, tomó nuestras manos y nos hizo ponernos de pie para que la acompañáramos al mar— Está exquisita el agua, ustedes simplemente no quieren quedarse sentados ahí como unos idiotas tan solo mirándola, tienen que probarla.

— Tú solo quieres humillarme porque no puedo llenar el puto traje de baño, de eso va todo —Rosalie sonrió y le dio un golpe a mi nalga— Pero que va, he venido a disfrutar así que, Alec, si me haces el honor.

— Como usted quiera, mi dama—Alec hizo una exagerada reverencia y se quitó la polera lentamente. Ah, si no fuera gay el muy infeliz. Cuando tiró la polera a la arena, unos silbidos de apreciación se escucharon a lo lejos, miré por sobre mi hombro a los gemelos vitoreando y no pude evitar reír. Alec estaba completamente sonrojado por la acción— Ya, vamos, metámonos enseguida, joder, esto es vergonzoso.

¡Vamos Swan, es tu turno de mostrar un poco de carne!, ¡hazme sentir orgulloso! —el idiota de Edward estaba apoyado en la reja que separaba la casa con la playa, cruzado de brazos, esperando a que quedara solo en bañador.

Me giré completamente para mirar a la gente que estaba esperando que me quitara la ropa y les hice un sutil gesto con ambos de mis dedos medios, luego me giré con la vista hacia el mar y me quité la polera. Los molestos ruiditos no se hicieron esperar, incluso, creo que escuché gritar a Alice algo que no soy capaz de repetir. Rodé mis ojos y desabroché el botón del short de mezclilla que estaba utilizando, estaba a punto de bajar la prenda cuando sentí unas frías manos en mi cintura descubierta.

— No se te ocurra.

— Edward, quiero bañarme con los chicos —traté de quitar sus manos de mi cintura.

— Puedes bañarte con short —me giró para que quedáramos cara a cara y abrochó el botón de mi pantalón. Puede que haya sentido un pequeño cosquilleo cuando sus dedos rozaron mi piel en aquella zona tan cerca de mi amiga— Estás usando el traje de baño que te regaló Rosie.

— Si, ¿y qué? —fruncí el ceño.

— Ese traje de baño que es tanga en la parte inferior, ¿me equivoco?

— ¡Ve al punto, Ed!

— El punto es, querida Isabella, que ese culo es mío y no dejaré que esos idiotas —apuntó a la manada de neandertales que estaba tras él— lo vea. Así de simple, pequeña, ahora, tú eliges, te bañas con ese short o te cargo en mi hombro y te llevo a la tierra del nunca jamás.

— Que te jodan, Cullen. Si Dios me bendijo con esto —le di una palmada a mi trasero—, es para que lo muestre al mundo, ya me jodió lo suficiente por hacerme plana como una tabla, algo tengo que lucir —le sonreí y dejé un casto beso en su mejilla— ahora, ve a tontear con alguna chica de por allí y déjame en paz.

— No quiero tontear, pequeña —e hizo cumplir su palabra, tomándome como un saco de papa y colgándome sobre su hombro—. Te lo advertí, Bella. Eres tan putamente testaruda. Y ahora pagarás las consecuencias de tus actos.

Edward comenzó a caminar hacia la casa, los grititos y burlas de los demás se escuchaban cada vez más cerca. Algunas quejas por parte de los chicos y Alice también se hicieron escuchar, mientras yo… Bueno, yo iba pataleando tratando de que me bajara y me dejara ser libre, ¿qué le importaba a él si el resto veía mi trasero?, era tan prehistórico, solo le faltaba jalarme del cabello hacia la habitación.

— ¡Eres un cabrón egoísta! —chilló Alice, pegándole en el brazo— ¡Joder, había esperado por el momento de ver su culo desde que me la presentaste en el taller! —la petiza se cruzó de brazos enfurruñada— ¡Arruinaste toda la diversión!

— Brandon tiene razón, nos tenías a todos jodidamente expectantes, ¡y henos aquí, sin pan ni pedazo mientras que tú te quedas con el filete entero! —Peter, otro chico del taller, negó con su cabeza hacia Edward— Eres el peor hombre, ¿dónde queda tu compañerismo?

— Peter, amigo —Edward me sujetó con uno de sus brazos y el otro lo utilizó para palmar la espalda de Peter—, será mejor que cierres el pico o llamaré a nuestra querida Charlotte para decirle que no estás en un seminario, que, sin embargo, estás pasándolo de lo lindo en la costa porque no aguantabas sus quejas por culpa del embarazo, ¿qué dices?

— Hijo de puta —Peter se hizo a un lado y le dio la pasada.

— Venga, Lizzie no tiene la culpa de esto, aunque el apelativo me queda de maravilla —Ed le cerró el ojo a Peter y este se carcajeó— Ahora, si me disculpan, llevaré a esta señorita a…

— ¡Ningún puto lado!, ¡bájame en este instante Edward Cullen! —Edward me hizo caso, sorpresivamente, dejándome sobre mis pies. Pero me atrapó en un abrazo demoledor, dejando mis brazos atrapados entre nuestros cuerpos.

— Te dije que no harás ningún espectáculo de striptease.

— Y yo te dije que te jodas, Edward —sonreí cuando acomodé mi mano sobre su entrepierna. Edward abrió los ojos con sorpresa, y luego los entrecerró— Ahora, Ed. Si no me sueltas juro por Dios que no te quedará verga luego de que te la asfixie con el apretón que te voy a dar.

— Si haces eso no podremos acabar nunca lo que terminamos la otra vez, pequeña —susurró junto a mi oído.

— Bah, como si quisiera terminar lo que empezamos —rodé mis ojos y le di un suave apretón que lo hizo respingar— Hablo enserio, Ed. Aléjate —soltó un exasperado bufido y me liberó finalmente de su abrazo— ¡Emmett! —grité, llamando la atención del gigante.

— ¿Qué pasa, Belly Pocket?

— ¿Podrías sujetarlo? —le pregunté, sin dejar de mirar a Edward que seguía con las manos en alto— Solo hasta que me haya metido en el mar, el idiota quiere arruinar mi diversión, ¡como si pudieras! —le saqué la lengua.

— A sus ordenes —Emmett caminó hacia Edward sonriente, Ed le mostró el dedo medio y se dejó apresar por Emmett— Estás condenado, cabrón. Me haces tanto reír.

— Cállate, imbécil.

— ¡Nos vemos en el mar, Ogro malnacido! —y me fui saltando como en la casita de la pradera hasta llegar a la orilla del mar. Suspiré y sonreí observando a mis amigos que ya se estaban divirtiendo, Rosalie y Alec estaban realmente lejos.

Terminé de sacarme la ropa, ignorando los gritillos de la manada de monos, dejé la ropa amontonada junto con la de Alec y me adentré en el mar. El agua estaba maravillosa, Rosalie tenía toda la razón. Estaba en su temperatura justa, ni para calarte los huesos ni para sacarte ampollas. Simplemente en su justa medida, y gracias a que las olas rompían a lo lejos, uno caminaba y caminaba y el agua seguía llegando a lo más a la cintura. El sol se sentía esplendido sobre la piel, hace tiempo que no brillaba de esta manera. ¿Edward quería que me perdiera esto porque iban a ver mi trasero?, por Dios.

— ¡Hey, bebé! —Rose me hacía señas a lo lejos, estaban cerca de unas rocas con Alec— ¡Ven aquí, Bella! —caminé un poco más para adentrarme en el agua y después me fui nadando hacia donde se encontraban ellos dos, estaban al otro lado de la casa de Alice.

— ¿Por qué se vinieron tan lejos? —les pregunté, cansada. Me apoyé en una de las rocas para regular la respiración— Estuvo a punto de darme un jodido calambre o algo.

— No seas llorona, cariño —Alec me dio un beso en la mejilla— queríamos que tuvieras esto —Alex me entregó la cámara fotográfica de Rose a prueba de agua— Vamos a saltar de allí —mi amigo me apuntó una saliente que quedaba junto a las rocas, estaba a una distancia bastante considerable del agua—, y tu, preciosa, nos sacaras una fotografía, ¿sí?

— ¿Puedo ir con ustedes?

— ¡Ni en sueños! —chilló Rose, frunciendo el ceño— tú te quedas aquí, Swan.

— ¡Pero Rosie! —me quejé.

— Dije que no, nena. Es peligroso, así que no, tu no. Edward me mataría —me crucé de brazos y asentí enfurruñada— Yo estaba ese verano, ¿recuerdas? —rodé mis ojos y puede que me haya sonrojado un poco— Vale, lo recuerdas. Se lo que hiciste ese verano —movió sus cejas y hablo con un tono críptico— Así que, joder, la respuesta sigue siendo no —me senté sobre una de las rocas y observé como mi amigos saltaban de roca en roca para llegar a su destino.

Era injusto, yo también quería ser parte de la entretención. Sé que Rosalie no quiso que fuera por un pequeño desliz que tuve un verano donde fuimos de acampada cuando éramos más jóvenes. Había que atravesar un puente para cruzar un pequeño río, al puente le faltaban tres tablones, por lo que había que saltar un poco, nada difícil. Ya, bueno, yo me tropecé con mis jodidos pies y me caí por el puente al río, la corriente me llevó río abajo y tenía a un Edward muy encabronado gritándome millones de cosas por ser tan torpe.

— A la mierda, devolvámonos, no hay manera de que Bella cruce por ahí sin caerse de culo y arrastrarnos a todos a su desgracia. Terminaremos en urgencias —Edward suspiró y desordenó mi cabello—. Bien, la diversión acabó para nosotros.

— ¡Edward! —chillé, dando un pisotón en la tierra— Yo puedo hacerlo, son solo tres tablones que faltan, ¿Qué tan difícil puede ser?

Estábamos en Forks, eran vacaciones y habíamos decidido ir de acampada. Sí, ¿qué tipo de persona cuerda va a acampar en Forks?, bueno íbamos con la fe de que no nos lloveríamos en las tiendas. Frente a nosotros estaba el único obstáculo que teníamos para llegar al claro que habíamos elegido para acampar. Una cascada caía al fondo, unos cuantos metros más allá, y para cruzar el río que esta hacía había que ir por un puente jodidamente endeble. Realmente endeble, la madera parecía podrida y en el medio le faltaban tres tablones.

Debíamos saltar esos tablones si queríamos llegar.

— Ishabella, ¿hace cuantos nos conocemos? —odiaba que me llamara así.

— Dos años, Ed —contesté. Había terminado recién mi segundo año en secundaria, quedaban aún dos más a por ir. Maldito Cullen que había salido invicto de su último año, ¡incluso salió con honores, el idiota de Edward!— ¿Qué importa eso?

— Dos años, dos años donde te he visto cerca de… —comenzó a contar con sus dedos— bueno, dejame decir que bastantes veces en el hospital por algún accidente. Sin contar la forma en la que te conocí…

— Oh, cállate —rodé mis ojos y me sonrojé furiosamente— Si no hubiera sido por ese inconveniente, no estaríamos aquí —le sonreí, sonrisa que él me correspondió— Ahora…

— ¡¿Pueden dejar de ser unos maricas y saltar?! —Rosalie estaba al otro lado del puente y nos esperaba con sus brazos en su cintura en forma de jarra, mientras repiqueteaba con su pie en el barro que había— Parecen novios, peleando, argumentando, ¡y tú!, ¡déjala ser idiota!

— Tu amiga es una patada en el culo —murmuró Edward a mi oído— Y esa ubres que tiene —se estremeció—, ¿cómo, por todo lo santo, saltó con ese peso de mas?

— No hables así de Rosie, bobo —caminamos por el puentes hasta llegar al lugar de la discordia— Bien, Ed, tu primero.

— Ni en joda, tu saltarás primero.

— Edward, si tu saltas primero me puedes agarrar si me caigo al tratar de saltar al otro lado —me miró con sus verdes ojos entrecerrados. Hubo un tiempo en que pensé en sus ojos como "hermosos ojos", pero la cordura volvió a mi antes de lo esperado.

— Vale, vale —Edward se preparó, se paró en el borde, flexionó sus rodillas y saltó hasta llegar al otro lado— Rubia, no hay manera de que Bella pueda lograrlo. Será mejor que volvamos, joder, ¿viste eso?, ¡incluso yo estuve a punto de no lograrlo!

— Deja de lloriquear, mamón —Rosie movió sus manos en dirección a Edward quitándole importancia, se giró hacia mí y me sonrió— Bella bebé, tu puedes hacerlo, ¿recuerdas cuando saltaste hacia Demetri? —me sonrojé recordando ese pequeño momento de mi vida.

— ¿Quién carajo es Demetri y porqué saltaste a él? —Rose siguió ignorándolo y levantó su dedo pulgar.

— Haz lo mismo pequeña, imagina que el cachondo de Demetri está aquí esperándote con los brazos abiertos, joder, no sé, imagínate su paquete, imagínalo desnudo…

— ¡Joder, no te imaginaras el paquete de nadie Ishabella!, ¡¿me oíste?!

Ignorando la encabronada voz de Edward, mentalicé al amor de mi adolescencia. Demetri era un pecado andante, completamente ilegal, con un trasero moldeado por los mismísimos Dioses. Venga, Isabella, no pienses tanto en él que te tropezarás con tu propia baba cuando intentes saltar…

Bueno, algo así fue lo que pasó.

Lo tenía, ahí estaba el rubio cachondo, estaba a punto de saltar hacia a él cuando me tropecé con los cordones de mis tenis. Me tropecé. Así de fácil. Estaban desabrochados y los pisé. ¿Cómo podía llegar a ser tan idiota? Vi todo en cámara lenta, vi como caía de panza al río ante las incrédulas miradas de Edward y Rosalie, y ahí estaba yo, nadando contra la corriente.

— ¡Mierda, está congeladísima! —chillé, tratando de llegar a la orilla. Era en vano, en realidad, la corriente era mucho más fuerte que mis delgados huesos— maldita agua, ¿por qué estás tan helada? —mis dientes comenzaron a castañear.

— ¡Bella! —Edward venía corriendo, siguiendo mi rastro en el río. Si no estuviera muerta de frío incluso lo encontraría chistoso— ¡La puta madre, eres tan jodidamente testaruda!, ¡niña tonta, joder! —y el no iba a ayudar, nope, el solo iba a insultarme— ¡Eso te pasa por andar pensando en el paquete de ese cabrón!, ¿y qué haces tú pensando en esas cosas?, ¡tienes diecisiete años, te prohíbo pensar en vergas hasta que seas mayor de edad!

— ¡Cállate idiota y ayúdala! —chillaba Rose desde el puente.

— ¡Tú no me hables Rosalba, que esto es tu puta culpa!

Cuento corto: casi me dio hipotermia viendo como luego del "Rosalba" que le soltó Ed a Rose, estos se ponían a pelear verbalmente, sin importarles que yo estaba casi muriendo congelada en el río, afirmada de una jodida ramita que había encontrado por ahí.

Pero son mis amigos, y los amo.

¡Fue un pequeño accidente!

Y hace un tiempo que no recordaba a Demetri, mhm…

Desde ese momento Edward me prohíbe hacer cosas que él considera peligrosas para mi salud, y Rosalie igual.

Parecían mis padres, ni siquiera mis padres eran así. Recuerdo que Big C me daba una palmadita en cualquier raspadura que me hiciera cuando pequeña y decía algo como, "Créeme, esto no es nada comparado en Irak, ¿crees que los niños llorando por una herida así?, esto es como la caricia de una flor para ellos".

— ¡Bella, pon atención! —escuché su voz bastante lejos a decir verdad, que agradecieran que los había escuchado. Espere atenta con la cámara en mano esperando que cualquier de los dos saltara.

Un cuerpo se precipitó al borde y saltó así, sin más, en una caída libre. Tomé la fotografía rápidamente y me di cuenta de que era Rosalie, miré hacia el mar justo cuando el cuerpo cayó, esperé uno segundos impaciente pero Rose finalmente salió a la superficie y gritó extasiada. Me picaban las manos por botar la cámara e ir a hacer lo mismo. El mismo procedimiento le siguió a Alec, pero él se demoró un poco más en salir a la superficie. Ambos me hicieron señas y me indicaron que irían a donde yo me encontraba.

Así que tomé una decisión.

Y cuando comenzaron a nadar en mi dirección y perdí todo tipo de concentración por parte de ellos en mí, dejé la cámara fotográfica sobre la roca donde estaba anteriormente y emprendí mi camino a la saliente, salté rápidamente de roca en roca, en una ocasión estuve a punto de caer pero alcancé a estabilizar mi equilibrio, ¿ven?, puede que la suerte esté de mi lado.

Finalmente había llegado.

La vista del lugar era espléndidamente maravillosa. Se veía toda la bahía, incluso se divisaba la casa de Alice a lo lejos, era espectacular, podría quedarme aquí tan solo observando los regalos que nos da la madre naturaleza. ¡Pero yo quería saltar!, me preparé mentalmente e ignoré el grito de horror que lanzó Rosalie cuando descubrió que yo no estaba donde debería, conté hasta tres y…

… Bueno, fue mi fin.

Me tiré de la saliente hacia el mar, sentir el aire golpear con mi rostro era sublime, toda la adrenalina que corría en mi cuerpo mientras caía era indescriptible. Los colores se aglomeraban, veía todo a una velocidad vertiginosa. La sensación al tocar la superficie del agua fue un poco molesta, puedo decir incluso que me dolió levemente, pero lo había hecho, ¡lo había hecho y había salido invicta!

Eso pensaba mientras salía a la superficie cuando sentí un tirón en mi pierna.

A la mierda, un calambre.

Todo se volvió negro de un momento a otro y no supe nada más de mí.

Bueno, seh, moriría feliz.


¡Buenas Noches!

¡Actualización doble! las musas me atacaron estos días que tuve de descanso jajaja. Estoy pasando por hartas cosas en mi vida que he tratado de cambiar e ir organizando poco a poco, esas dudas existenciales que uno tiene cuando está a mitad de carrera, así que esto fue como un escape. El capitulo iba a ser mucho más largo pero lo corté para poder dividirlo en dos, muajaja, ódienme (?) ya me odian con Primerizo pero espero que el capítulo que subí las haya calmado un poco XDDDD

Bueno, como verán, nuestro ogro está marcando terreno –siempre lo ha hecho el muy bastardo–, y Bella sigue sin enterarse de nada, habrá que darle un golpe a esa mujer, ya veremos si cambia de opinión cuando finalmente concreten lo de follamigos. En el próximo vendrá un nuevo príncipe a juego, así que vayan preparándose para el buenorro de Seth ;)

Como siempre mis niñas, ¡Muuuuuuuchas gracias por su paciencia, reviews, alerts y favoritos!
Son las mejores, que no se les olvide ;)

Lamb.