Sé que había prometido dos capítulos para este Fic, pero bueno al final creo que serán tres. Creo que la fiesta merece un capitulo para ella solita. Ustedes que opinan?

Déjenme saber sus impresiones.

Saludos y Bendiciones.

Capítulo 2 Si quiero

Graciela se preparaba para su gran evento después de haber pasado una noche mágica por no decirlo extasiada, junto a ella Afrodita y Hera le ayudaban a maquillarse y peinarse lo primera seria la ceremonia civil. Era una tranquilidad el saber que Julián había mandado traer a un juez civil se su entera confianza, dentro de una hora la peli rosa y su chico podrían firmar los papeles y quedarían unidos legalmente.

Mientras que en la habitación de al lado el resto de las chicas terminaban de arreglarse, una a una conforme el tiempo y el sitio se los permitía. Mitchelle se percató que los ojos de Constanza estaban un poco hinchados y aunque la peli negra permanecía en un silencio sepulcral, su hermana comenzó a inquietarse. Después de terminar de arreglarse el cabello y de maquillarse la del rayo azul se hizo espacio para llegar junto a Constanza.

-Que pasa chiquis? No trates de simular, siento que algo no va bien.-

La morena tomo a su hermana del brazo jalándola discretamente fuera de la pieza dejando a Gabrielle y a Saori con los ojos interrogantes, aquello era extraño. Ambas chicas salieron disimuladamente siguiendo a las dos primeras y alcanzaron a escuchar.

-Soy una estúpida Mitchy! El cree que no le amo y que estoy con él por solo estar!-

-Pero que tonterías dices, se ve desde las otras dimensiones que estás loca de amor por Soren.-

Constanza lloraba y su voz se escuchaba de más en más quejosa.

-Pero él no lo cree así y todo es mi culpa! Estoy lastimando al hombre que amo, y no sé cómo hacer para reparar el daño.-

-Es por lo de tu miedo escénico?-

-Pues sí! Artemisa tenía razón, es estúpido que una artista pueda ser escuchada por un público y sin embargo tenga terror a ser vista el día de su boda.-

-Creo Consta, que tu miedo no es ser vista, sino ser juzgada, sabes que tu música es perfecta, porque viene de la Fuente, pero sin embargo tú no te sientes perfecta. Este tiempo que hemos pasado en la tierra te ha influenciado, ahora no solo te sabes un ángel, sino que además te sientes humana y estos últimos tienden a buscar esa perfección. Chiquis recuerda que ese fue el talón de Aquiles de Luzbel. Todo es perfecto en su imperfección nena, si fuésemos hechos en serie o con molde seriamos aburridos y carentes. Eres perfecta hermanita y tu chico opina lo mismo que yo, por eso tiene miedo de perderte, sabe que no encontrara una morena capaz de dar esas tremendas cachetadas que él tanto adora.-

-Mitchelle! Tampoco soy una maltratadora!-

-Bueno a mí qué, es obvio que a él le encanta la mala vida.-

Un par de chicas metiches escuchaban atentas, escondidas tras una gruesa columna y en secreto se miraban con una sonrisa cómplice. Saori y Gabrielle tenían un plan y nadie podría persuadirlas en él.

Fuera en los jardines la nieve comenzaba a caer, el clima pintaba frio para aquel gran día Milo terminaba un cigarrillo antes de pasar con el resto a esperar la llegada del juez en el salón principal.

-Recuerda que no debemos usar nuestros cosmos, asi que yo que tu me pondría algo encima para no terminar resfriado.-

Mu le sonreía tranquilamente al peli azul desconcertándole por completo.

-Tu no deberías estar aquí, te recuerdo que eres uno de los testigos. Tú y tu mujer.-

El peli rosa le miro con curiosidad.

-Gracias por aceptar de una vez por toda que Shaina y yo estemos juntos.-

-y porque no habría de aceptarlo?-

-Se que fue difícil para ti, al menos en un principio, pero te juro que jamás planee enamorarme de ella, ni ella de mí, solo paso.-

-Sabias lo que ella y yo tuvimos en el pasado?-

-Sí, siempre lo supe.-

-Pero cómo?-

-No soy ciego y tus ojos te delataron. Hoy en día lo siguen haciendo, solo que esta vez es una rubia quien te tiene preso de amor.-

-A qué viene todo esto Mu?-

-Quiero que hagamos las paces.-

-Pero jamás hemos peleado, ni yo te he reclamado nada.-

-Pero dentro de ti, por un tiempo, hubo un mar de sentimientos encontrados y de rencor.-

-Eso es pasado, te lo juro.-

Ambos chicos se dieron la mano en señal de paz, mientras que miraron asombrados, de más en más personas entraban al salón era oficial en cualquier minuto la ceremonia comenzaría. Así vieron a sus chicas esperarles en la puerta, ambas curiosas de que estarían haciendo ese par. Tomaron rumbo junto a ellas y se prepararon para el evento.

Los Pixies estaba listos, se veían realmente adorables cualquiera pensaría que se trataba de una treintena de pequeños niños y niñas entre diez a doce años. Nadie podría sospechar que el más joven tenía unos cien años. Wilbur desaparecía juguetón y se encogía del tamaño de una mariposa para aparecerse en el hombro del novio.

-Así que ya por fin vamos a dar el gran paso, grandulón, sabes que yo llevare la cola del vestido? Te imaginas el cielo que existe debajo de esas faldas y con solo un parpadeo estará en mis manos.-

Shura sonreía frustrado, mientras que le contestaba lo más discreto posible al pequeñín.

-Mantén tus mañosas manos lejos de mi chica o te juro que te cortare en trocitos y te serviré en la ensalada.-

Al lado del novio, Shion observaba curioso tratando de averiguar qué diablos tenia Shura. Como siempre el antiguo patriarca saco su lado paternal y comprensivo.

-Hijo calmate, yo sé que es un dia importante para ti, pero no debes dejar que el estrés arruine cada segundo de este evento.-

Wilbur seguía secreteando con el español.

-Tu noche de bodas, que locura, la estoy imaginando con esa ropita ligera. Sabes que con este tamaño puedo estar escondido ahí en donde menos te lo imaginas. Jijijijijij-

Shura perdía los estribos. -Silencio pedazo de bicho!-

Shion le miraba asustado.

-Está bien, si prefieres que no se te diga nada lo comprendo, pero no tienes por qué ponerte tan agresivo!-

-Su señoría no le hablo a usted, créame es ese miserable mosco que…-

El Pixie fue rápido volando y ni el antiguo patriarca consiguió verle, y ahora éste estaba convencido de que el estrés del novio era peligroso.

-Hijo te digo una cosa, lo mejor es que te tomes una infusión para los nervios.-

-Su señoria no se preocupe, le juro que…-

Alguien mas entraría para calmar el estrés.

-Infusiones! Eso no es más que mierda ecológica, no hay nada mejor que un buen trago antes del gran momento.-

Franck, Dionisio, siempre tan servicial y oportuno, llegaba junto a ellos llevando consigo un buen vaso de su propia cosecha.

-Es un Rioja de Gran Reserva, bastante suave, anda hijo tomate un buen tragito vas a ver como se te destreza hasta el alma.-

Shura dudaba.

-Bueno, no sé sabe… es muy amable de su parte, pero creo que…-

Ni tiempo tuvo porque el insistente dios le dio la copa y le dedicaba esa sonrisa inocente, que hacía que cualquiera creyera y bebiera sin ningún comentario lo que él servía. Aquello paso como agua y aunque se le hizo extraño tenía un sabor tan dulce, que no parecía en nada ser el tipo de vino que el Dios le había promocionado.

-Lo ves ya tienes mejor cara.-

El español sintió que todo su cuerpo se relajaba instintivamente y que ahora viajaba a kilómetros del planeta. El patriarca miro al Dios un tanto preocupado.

-Señor Franck, pero que le dio a beber?-

-Tranquilo Shion, es un vinito que tiene mi toque personal, único y directo, ya verás que bien pasaran las cosas.-

Hermes venia llegando a toda prisa después de observar con terror que Shura había bebido algo preparado por Dionisio.

-Oh no Franck que diablos le has hecho al chico?!-

-Pero que exagerados son todos ustedes, si este vino lo cree durante los meses que la tia Deméter se quedó conmigo en Las Vegas. Te digo te tomas una copita y después ya no escuchas nada, el estrés desaparece de inmediato.-

Hermes le gritaba vía Cosmos a Poseidón, aquello era una verdadera emergencia.

-Julián! Corre busca ayuda, Franck nos ha drogado al novio!-

El millonario, quien estaba recibiendo amablemente al juez sintió que se le caería el pelo del estrés y solo atino en simular delante del hombre y gritarle vía cosmos a alguien más.

-Hades! Estamos en la mierda otra vez! Sorrento auxilio!-

El Dios y el flautista llegaron a toda prisa mientras que observaban como Poseidón les hacia una seña lo más discreto posible para que fuesen al salón con el novio. Entraron a toda prisa y vaya sorpresa Camus de acuario trataba en vano de reanimarle, pero el peli negro estaba en un estado de idiotez absoluta.

-Tío que maravilla, tu traje se te ve muy bonito. En verdad que guapos estamos todos el día de hoy.-

-Oh mon Dieu!-Camus miraba todo frustrado hacia Milo y Mu, el lemuriano tuvo una idea que aunque no era lo máximo parecía su mejor opción.

-Pronto a lavarle la cara con agua fría, quizás eso le despierte.-

Sin pensarlo ni dos veces Dokho quien venía llegando con Susana, era la primera mujer en estar lista, observo desorientado a Aldebaran que llegaba a toda velocidad con una cubeta de agua muy fría.

-Pero qué diablos…-

Enseguida Aiora tomo al novio, mientras Milo y Ángelo lo sostenían el león le sumergió rápida y consecutivamente la cabeza en aquella tina de agua helada. Por el otro lado Afrodita, el caballero, vigilaba celoso la puerta para que ni el juez, ni la novia fuera a sospechar el lio que se traían entre ellos.

Aiora seguía a toda velocidad con lo suyo, y por un segundo sintió que Dokho lo miraba aterrado.

-No me mire asi maestro! Le juro que lo que paso entre él y mi hermano ya es sopa vieja!-

-Hijo es que pareces un poseso.-

En esos momento el leo dejo unos segundos respirar al español parecía que por fin retomaba el sentido. Sus palabras con ese tono de voz de borracho dejaron a todos sorprendidos.

-Bueno chavales qué día es hoy o que festejamos que estamos todos taaannnn guapos.-

Shion, Dokho y Susana se miraron con estrés y los tres gritaron a la vez.

-Aiora continua!-

Así por cinco minutos más el león continuo en vano sus intentos por hacerle reaccionar.

Aquello era una locura, pero el chico estaba perdido en algún limbo imaginario, Ares y sus hijos entraban al salón para encontrarse con reverendo desmadre. El dios de la guerra estaba convencido que las bodas eran eventos de extremo peligro, sobre todo cuando se les invitaba a sus familiares.

-Otra vez la misma mierda! –

Enio no tardo en entrar seguida de Zeus quien llegaba muy perfumado para encontrar tremenda escena y escuchar estupefacto a Hades, el serio de su hermano, tomando cartas en el asunto.

-Escúchenme bien todos los presentes, esta boda se va a realizar a cualquier precio, así que pase lo que pase, la novia tendrá el mejor día de su vida. Estamos de acuerdo?-

Todos se miraron cómplices y sin más asintieron, así que se pusieron manos a la obra. Afrodita de Piscis tuvo una idea que no sonaba tan descabellada.

-Eli, mi chica puede sacar el veneno quizás pueda desintoxicar a…-

Eliana venia llegando seguida de Perséfone, Gabrielle, Shaka, Ángela y Athena las cinco se miraron con una interrogación en la cara, mientras que la albina corrió a ver si podía socorrer al novio. De inmediato lo cogió del rostro y encendió su luz, aunque la sorpresa fue absoluta.

-Oh no, esto no es veneno es anestesia, no puedo desanesteciar a una persona.-

Ares cogió a Franck del brazo y le reclamo.

-Pero qué diablos has hecho?-

-Estaba estresado, yo solo quise ayudarle, no me imagine que le cayera tan fuerte. Digo conmigo funcionaba de maravilla.-

-Pendejo! Le diste a un humano la dosis que toma un Dios! Pero en donde chingados tienes la cabeza?!-

De inmediato el rubio le ofreció una copita a su medio hermano.

-Quieres un poco? Sabes te siento un poco estresado.-

Marte quería agarrarse a golpes ahí mismo, pero Saga y Kanon le tomaron de los brazos para calmarle.

-Padre ya para, ahora tenemos que buscar una solución! Hades tiene razón, como mínimo que la novia no se entere.-

-No creo que la novia sea tan pendeja como para no ver lo evidente!-

-Eso dependerá de que tan buenos seamos en nuestra labor.- Mitchelle entraba con Gael (todo arregladito con un pequeño smoking de bebe) en sus brazos y seguida de Constanza, quien observaba en primer plano al novio anestesiado y en segundo a su sirenito quien ahora llevaba un rostro de frustración.

Mitchelle tuvo una de sus grandes y descabelladas ideas.

-Kanon aplicale tu Satan Imperial.-

Todos pusieron cara de miedo.

-Que?!-

-Manipularemos su cerebro y como mínimo podrá simular un hermoso matrimonio.-

Ares quería matar a su nuera, como siempre, claro está.

-A si! Y dinos chata a quien jodidos deberá matar para salir del control mental?-

-Ya vas a comenzar con tus crisis de senectud, que pesado este suegro.

A nadie pendejo, solo tiene que programarle a que se rompa el efecto con otra cosa. No se la salida del sol, o un beso. Bueno lo del beso no porque no creo que el tiempo de la ceremonia exceda al tiempo en que se le pasa el efecto de esa droga.-

Aunque Ares quiso argumentar, ya era demasiado tarde, porque Hades estaba convencido del plan y basto su aprobación y el resto le siguió gustoso.

-Hecho, así lo hacemos.-

Kanon miro a Saga pidiéndole su permiso, mientras que Saga hacia una mueca, de presentir el desastre inminente al que se acercaban a la velocidad de la luz. El gemelo mayor reflexionaba delante de todos.

-Esto es horrible, el pobre cabrito no recordara el día de su boda.-

Saori trato de calmar las inquietudes de todos.

-Veremos una manera de compensar este lio una vez que pase el efecto de la droga. Creo que lo mejor es que programes el Satán Imperial solo hasta el fin de la ceremonia civil. Al irse el juez tendremos unas horas antes de la ceremonia espiritual y algo se nos ocurrirá.

Todos estuvieron de acuerdo, bueno por el momento era su última esperanza.

Kanon sonrió a su esposa y agrego.

-Bueno después de todo lo del beso no es mala idea, qué te parece mi muñequita? –

-Ale vamos. Después de todo tendremos hasta el beso después del si quiero.-

Hera miro horrorizada como aplicaban aquella técnica sobre el pobre drogado del novio, mientras que observo a Deméter con ojos de dudar de esos métodos. La rubia deidad le contesto tranquila a su hermana.

-Créeme Hera, estos chicos son expertos en salvar bodas. Te lo digo por experiencia, no habrá fuerza ni humana ni divina que se interponga en su meta.-

Hera miraba sorprendida como Dokho jalaba el brazo de Deméter, acercándola consigo para besarla con ternura. Del otro lado Zeus la observaba altivo y pretendiendo el mayor desinterés posible. La diosa se sentía un tanto fuera de lugar, mientras que el caballero de Tauro le ofreció galante su fuerte brazo.

-Mi hermosa señora me permitiría acompañarle?-

El dios de los truenos sintió una rabia tan fuerte que creyó que el cielo se despedazaría, sino hubiese sentido a su hermano Hades, quien le cogió discreto del brazo y le hablo vía cosmos.

-Cálmate o te calmo!-

La Diosa se sonrojo y más al ver lo fuerte y alto que era ese caballero que a su gusto tenía un estilo bastante sensual (si a Hera le gustan los latinos) en su opinión era bastante joven debía tener en apariencia unos veintitantos y ella daba la imagen de acercarse a los treinta. Aunque se dijo a si misma que esta vez no tenía que rendirle cuentas a nadie y que ese chico se veía bastante alegre y atractivo.

-Sera un placer caballero.-

Hermes trajo de inmediato otra camisa y chaqueta para quitarle al novio lo que traía mojado.

La novia estaba lista, las diosas de la belleza y del planeta le acompañaban gustosas ignorantes de todo aquel lio. Los Pixies aguardaban contentos, ya bien arregladitos en la puerta del salón. El juez se dirigió a su puesto, después de casi charlar media hora con un exhausto Julián a quien ya no se le ocurría que estupidez más inventarse.

Julián entro para tomar sitio junto a su esposa, y tratar de simular lo más posible los hechos. Mientras que la novia recibía contenta a siete adorables chicos recién bajados del cielo, y no precisamente a patadas.

-Sariel, Remiel, Anael, Cassiel, Raguel, Cervil, Bariel… chicos que gusto que la Fuente les haya permitido materializarse!-

Raguel observaba maravillado la transformación de su hermana y como ese vestido acentuaba su belleza y su luz.

-Estas preciosa! Sabes ha sido la guerra entre nosotros, todos queríamos llevarte del brazo! Pero…. Yo gané.-

-Eso es porque tienes mil mañas para siempre salirte con la tuya.- Sariel estaba un poco resentido por haber perdido aquella oportunidad.

Cervil calmaría los ánimos del ambiente.

-Hey, todos recuerden que estos cuerpos que tenemos solo son temporales, así que nada de dejarnos hundir por las emociones del mundo. Venimos todos a acompañar a nuestra hermana y a pasar un buen momento todos juntos como solíamos hacerlo desde hace milenios.-

Anael miraba curioso rumbo a al salón en donde el novio y el cortejo les esperaba.

-Es extraño tengo una sensación un tanto estresante.-

Bariel le dio unas palmaditas en el hombro a su curioso hermano, mientras que muy alegre les alegaba.

-Oye unir tu vida con la de otro ser debe ser un paso hermoso, pero al mismo tiempo estresante. Es mucha responsabilidad, así que creo que es normal que el novio este un poco nervioso. Ya no hagas tormentas en un vaso de agua.-

Cassiel y Remiel solo se sonrieron mientras que tomaron rumbo dentro del salón, a la puerta los Pixies les esperaban ansiosos. Winona llevaba una canastita con pétalos de rosa color rosa, mientras que Wilbur en primera fila se mostraba un tanto nervioso. La pequeñita se preguntaba que era lo que tenia así de nervioso a su hermanito.

-Que te pasa Willie?-

-Graciela es muy bonita, pero también es muy buena persona.-

-Normal, recuerda que es la encarnación de un ángel.-

-Si pero dentro de lo que cabe, no me gusta la idea de causarle tristeza. Sabes cuando estuvimos con ellos cuidando a Gael, ella siempre me compartía de sus galletas.-

-Pero no entiendo, como que tú le has causado tristeza? Yo la veo muy feliz… al menos que… Hay Wilbur, que has hecho ahora?-

-Nada que no se pueda arreglar te lo juro.-

El pequeñín cerró su ojo derecho en señal de complicidad con su hermanita, mientras la novia llegaba de la mano de su guapo hermano. Raguel se sorprendió de ver al pequeño tomar una roma bastante robusta y hasta con flores.

-Oye chico, para que necesitas de ese palo, no se se ve bastante grande.-

El Pixie encendió su cosmos y la rama se llenó de hermosas flores rosas y blancas.

-Es bonito no lo cree?-

-Pues si, porque?-

-Podria uno de ustedes guardármelo hasta el final de la ceremonia civil?-

Anael se portaría voluntario.

-Damelo yo te lo cuido, solo espero que no vayas a hacer alguna travesura con esto.-

-Descuide señor angel, le juro que todo lo hago por el bien de la humanidad.-

Los ángeles entraron a tomar sus sitios y todos los invitados se sorprendieron de ver a Anael con semejante tronco floreado. El caballero de Piscis con todo y sus nervios no pudo evitar elogiar lo hermoso de aquel madero.

Graciela estaba fascinada de ver a esos hermosos y tiernos Pixies ahí llevando pétalos y cogiendo su vestido. Sin más antes de adelantar le dio un besito en la mejilla a Wilbur, mismo que lo enamoro más de ella. El pequeño solo pensaba.

-Definitivamente ese humano tiene suerte.-

La música comenzó a sonar y en un instante la novia entro con su hermoso cortejo al final de los Pixies Afrodita, la diosa y Gaia entraban con sus hermoso y largos vestidos en tono rojo y verde oscuro. La novia fue entregada por su hermano a la mano de un Shura sonriente y, a gusto de Graciela, un tanto lento.

Los novios aceptaron unir sus vidas legalmente, ambos firmaron los papeles pertinentes. Mientras que Afrodita, la diosa, observaba un tanto curiosa que Hermes y su hijo no dejaban de jalarse las corbatas con aire de inquietud. Después miro al resto de los invitados y noto síntomas de evidente estrés y ya no le quedo ni la menor duda.

-Hermes, dime ahora que chingados salió mal?!-

-Mi bella, te lo suplico, no preguntes lo que no quieres saber.-

Basto con que la diosa viera la cara de tranquilidad que tenía Dionisio y todo le quedo claro.

-Voy a matar a Franck!-

El juez miraba contento a una pareja mas que unía su vida legalmente así sin más dando sus felicitaciones, les indico todo contento.

-Puede besar a la novia.-

Nunca esa frase causo tanto estrés colectivo, los caballeros se preparaban para lo peor, Aiora le hablaba vía cosmos a Shion.

-Maestro pronto habrá que prepararle otro chapuzón, y quitárselo pronto a la novia.-

-Hijo tranquilo, ni que fuésemos la interpol para darle tremendas torturas por drogado!-

Dokho les corregía, ya que también captaba el cosmos de ellos en acción.

-Sedado, que no es lo mismo que drogado, recuérdenlo bien.-

Aldebarán se ponía de acuerdo con Hera.

-Mi señora pronto, en cuanto el beso termine usted encargase de la chica y yo del novio.-

-Está bien. Vaya desastre.-

Shura besaba efusivamente a su ahora esposa, tanto que la chica estaba sorprendida, no es que él fuese frio ni nada, pero tanto así….

En cuanto ambos se separaron para coger aire los invitados saltaron todos en bola a dizque felicitar al nuevo matrimonio.

Aldebarán tomo fuerte a Shura del brazo jalándolo en un efusivo abrazo, llevándoselo a unos metros lejos, mientras que Hera abrazo a la novia.

-Querida, tenéis mis bendiciones ambos.-

La chica estaba feliz y no podía contener sus lágrimas de emoción, mientras que del otro lado Aldebarán comenzaba a ver que el estado de Shura no había mejorado del todo. El español le decía todo contento.

-Bueno nos vamos a por unas cervezas o que tio?-

El conjunto de chicos y dioses cubrieron al novio para no ser visto y en un instante Wilbur le pidió el tronco al ángel Anael.

Los siete ángeles remarcaron que algo tenía el novio y más cuando el pixie a toda velocidad se abrió paso entre los hombres.

-Con permiso y con sus disculpas.-

Delante de todos Wilbur le confirió tremendo garrotazo en la cabeza del pobre Capricornio, Hermes quería morirse del pánico.

-Que haces?!-

Sin embargo en un segundo la voz adolorida del moreno les sorprendió y calmo a todos.

-Ayyy pero qué diablos paso aquí… me duele todo y…- Entonces vio al pequeño bribon a su lado.

-Tu reverendo mosco loco, ya veras…!-

Wilbur vio su oportunidad y trepo a los brazos de Kanon mientras que Saga se interponía tratando de calmar al novio.

-Calma hombre, que aunque suene pendejo, él te acaba de salvar el dia!-

-Pero…-

Shion y Hades tomaron al novio llevándoselo a parte para explicarle tranquilamente todo lo acontecido.

Sorrento se relajó y se dirigió a felicitar a la novia, mientras que su ángel lo detuvo a medio camino, dándole un fuerte abrazo.

-Te amo, Soren, por favor no me dejes!-

-Pero mi pequeña que dices, si yo no pienso…-

Fue ahí en donde se percató que ella lloraba y esas lágrimas de dolor estaban corriéndole su perfecto maquillaje. El Marino llevo a su chica lejos del salón para poder hablar con ella en privado, mientras que en total discreción Sariel observaba silencioso como esos dos se escabullían. El Arcángel fue en busca de Mitchelle y le dijo algo discretamente en su oído.

Fuera de aquel salón pasando el ostentoso jardín había un pequeño laberinto y en el centro otro pequeño jardín con una fuente en medio. Ahí el general hizo una seña a su chica para ambos sentarse en la orilla.

-Mi ángel, porque lloras? No me gusta verte así.-

-Yo te amo, pero tú crees que no lo suficiente, solo porque no quiero celebrar un matrimonio caro y ostentoso.-

-Pero…-

-Te equivocas Sorrento, te juro que no pienso pasar mi vida con nadie más, yo no quiero hacerte sufrir, ni hacerte pasar un mal momento. Es solo que cada vez que celebramos un matrimonio de alguien siempre termina en desastre. Tu eres un músico reconocido, tienes muchísimas amistades importantes, además de ser un General de Poseidón y yo…-

-Constita…-

-Yo soy un desastre! Odio los corsés, no me gusta que me critiquen y tengo miedo no estar a la altura de tu fama.-

-Al diablo mi fama y mis reconocimientos, Constanza yo te amo a ti y a nadie mas!-

-Y yo a ti, pero no sé si podre no tropezar el día de mi boda con tremendos tacones delante de todos esos críticos que aplauden y halaban tus conciertos. Yo no soy Julián, no estoy educada para ser una aristócrata.-

-Bueno mi vida, nuestro Julián de hoy en día dista mucho de ser lo que se llama un gran aristócrata.-

La chica reflexiono mientras que el músico secaba con suavidad sus lágrimas.

-Bueno viéndolo de esa forma.-

-Me amas Constita?-

-Sí y con toda la fuerza de mi espíritu, el de mujer y el del Arcángel.-

-Te gustaría pasar el resto de tu vida conmigo?-

-No.-

El austriaco se sintió morir.

-Qué?!-

-En realidad me gustaría pasar toda la eternidad contigo mi General de Sirena.-

El chico tomo el rostro ya algo manchado de rímel de la chica y beso sus labios para después decirle.

-Yo Sorrento te juro amor eterno, a ti Constanza, ángel de la música celestial y fragmento del hermoso Arcángel Jofiel. Prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad, así como en el caos y la paz que siempre vivimos. Y te amare hasta en el no tiempo.-

La chica se sonrio mientras que agrego.

-Yo Constanza, representante del rayo amarillo de la Fuente, ángel de la música celestial y fragmento del Arcangel Jofiel te juro amor eterno a ti Sorrento de Sirena, y prometo serte fiel siempre en el tiempo y en el no tiempo. Ni la muerte podrá separarnos porque de hoy en adelante somos uno mismo.-

Ambos se cogieron con fuerza de las manos, mientras que él observaba melancolico hacia sus manos.

-Vaya que soy tonto ni siquiera traje un ani…-

-Para eso tienes a los testigos que nos ocupamos de todo.- Ambos se sorprendieron al ver a Kanon, Mitchelle, Julián y Gabrielle junto a Sariel quien les guiaba rumbo a la pareja.

Julian saco de su bolso un anillo de oro con un diamante amarillo montado en forma de una flor.

-Sabes Sorrento, desde que me comentaste que querías casarte pensé que quizás este anillo te interesaría.-

-Julián, Kanon, Mitchelle… pero que…-

Sariel cortaría el tema y encendería su cosmos de Arcángel transformándose en una esfera de luz, aunque sin llegar a ser cegadora.

-La Fuente ha escuchado vuestros votos, testigos de esta unión están los esposos de las familias Solo y Géminis de Marte quienes les atestiguan. Ahora la Fuente les envía su bendición. Por el poder que se me confiere les declaro unidos en sagrado matrimonio.-

Julian le entrego la sortija a su general y Mitchelle le entrego otra parecida pero más masculina a su hermana, para que se la colocase a su chico. Ambos se colocaron sus anillos y de la luz de Sariel un arcoíris se desprendió enlazándoles con sus siete colores. Después la pareja se besó con amor mientras que las otras dos parejas muy contentas de verles felices y juntos copiaron el detalle.

Mitchelle se decía gustosa.

-Amen! Por fin! Bueno chicos ahora debemos regresar a la boda ibérica antes de que los novios noten nuestra ausencia. Gael debe traer a Ares y a Enio al borde de la locura.-

Constanza se dirigió a abrazar a sus dos hermanas, agradeciéndoles su ayuda y el detalle. Sariel tomaba forma de hombre y se unía a los dos hombres.

-Vamos chicos la fiesta de esta noche promete y bien! Ya quiero ver la cara de Raguel en cuanto se entere que yo oficie la boda de Constanza! Yes! Un punto para mí!-

Kanon miro a su mujer con cara de asombro y esta solo se encogió de hombros.

-Bueno tu deberías comprenderlo mejor que yo… digo eres hombre.-

En el salón de la ceremonia espiritual Gaia recibía feliz a la pareja ibérica, Shura llevaba un paliacate de seda que extrañamente se había colocado después de la ceremonia civil. Graciela le hablaba bajito a su esposo.

-Que guapo te ves con ese paliacate, te da un aire súper sexy.-

-Preciosa, todo lo hago por darte placer.-

Bueno además de por ahorrarle el susto de que le viera tremendo chichón que Wilbur le había obsequiado gustoso.

Las otras tres parejas llegaron, junto a Sariel y ya todos juntos presenciaron la bendición de Gaia para la pareja, a esta se sumó una esfera de luz con rayo multicolor traído por Raguel, cortesía de La Fuente para los novios.

Todos estaban felices el cielo y la tierra le daban su bendición a la pareja. Ahora por fin podrían tranquilamente a bailar y a cenar, qué más podría pasar.

En la cocina del salón de fiestas Dionisio buscaba algo desesperado, mientras que Hermes ya todo harto de tanto estrés le intercepto en el acto.

-Qué haces aquí? No quiero que prepares…-

-Tranquilo no es eso, es que acabo de recibir un SMS de mi fábrica de champagne diciéndome que sin querer una de las botellas se les coló.-

Una de las botellas, pero es normal. Tú te aferraste en que querías traer el champagne.-

-Sí, pero ese no es el problema. El problema es que esta botella, no es exactamente de eso…-

-Entonces hay que buscar entre las cajas para ver si…-

La sonrisa nerviosa de Franck le dejó en claro que aquello ya había vuelto a desmadrar. El dios del comercio miro hacia la mesa de la derecha una botella de hermosa forma había sido ya descorchada y servida, ahora estaba vacía y no era la única, para colmo se había mezclado entre la verdadera champagne. Los meseros habían servido las bebidas por todo el salón y probablemente en ese momento ya alguien estuviese bebiendo de aquella hermosa botella a punto de presenciar los síntomas de aquella bomba molotov del tiempo.

Hermes solo sintió que aquella fiesta sería mucho más larga de lo previsto.

-Oh no, otra vez no!-