Capítulo 3 Qué vivan los novios!

Dentro del salón de fiesta, los invitados recibían contentos sus respectivas copas de champagne, todos estabas preparándose para el gran brindis oficial. Una copita en el nombre de los ahora esposos y después todos listos para bailar y pasar un buen momento.

Bueno casi todos, en la cocina del salón Dionisio hacia uso de todas sus fuerzas para zafarse de las manos estranguladoras de Hermes. El Dios del comercio apretaba muy fuerte y el pobre dios del vino y los placeres ya comenzaba a ponerse azul, ante la falta de aire. Con suerte Afrodita, la diosa, se pasaba por aquel sitio en busca de su pareja y al presenciar la escena, solo pudo negar resignada con su cabeza. No era necesario tener un doctorado en ciencias psíquicas para adivinar que de nuevo la habían liado.

La hermosa peli roja divina se fue a separar a los dos dioses encarnados mientras, les observo con absoluta seriedad, cosa que rara vez solía ella hacer frente a sus allegados.

-Ahora qué?-

Dionisio contestaba entre su tos y sus intentos de recuperar el aire extirpado.

-Se me fue una de mis botellitas mágicas entre el champagne del brindis.-

-y de que se trata ahora… droga, somníferos, afrodisiacos de nuestra última boda (Hades y Perséfone) o algún coctel molotov salido de lo más profundo de tus locuras mentales?-

-No estoy al cien por ciento seguro.-

En ese momento la serenidad de la peli roja se transformaba en evidente desesperación y Hermes se sumaba a esa energía.

-Como que no estás seguro?-

-Era una prueba piloto. Saben después de lo ocurrido con Eris estuve reflexionando de lo importante que era ver más allá de las apariencias.-

El castaño y la diosa se miraron sorprendidos.

-Cómo?-

-Pues verán lo de Eris me dolió mucho, yo si sentía algo por ella, pero me deje llevar por esa fachada de belleza superficial que ella tenía y pues pensé que quizás debería ser menos superficial y fijarme en el interior, en las almas de los otros.-

Hermes comenzaba a calmarse, pero ahora la curiosidad le picaba fuerte.

-Y para qué diablos… bueno qué tiene eso que ver con alterar un vino?-

-Yo soy el espíritu encarnado del Dios del vino y de los placeres y la única manera que encuentro de canalizar mis energías es por medio de mi elemento, así que jugando un poco a la química me dije que quizás un poquito de nuestro último afrodisiaco más otro tanto del aporte de Psique…-

Afrodita levanto su ceja derecha, aquel nombre le sonaba de algo.

-Psique?! La esposa de Eros?!-

-Pues sí, quien más podría ayudarme a mí en esta misión. Así que le llame y le pedí ayuda, ella me regalo una de sus lágrimas de alegría.-

Hermes estaba más perdido con aquel relato que antes.

-Bueno y que salió de ese menjurje?-

-Pues no lo sé, aún no he tenido tiempo de probarlo.-

Afrodita suspiro, mientras relajaba poco a poco su rostro.

-Vamos chicos mejor calmémonos. Digo que daño podría hacernos un poco de afrodisiaco con lágrimas de alegría del alma?-

Hermes lo dudaba, aunque al ver la sonrisita de perdóname yo no quise que le ponía Franck, mejor decidió seguir el consejo de su pareja.

Las copas llegaban a las mesas y nadie tenía idea del contenido que se ocultaba en algunas, así que habría que esperar que lo mejor se diera. Unos caerían extasiados y otros simplemente seguirían su rumbo de fiesteros. Además probablemente terminasen todos tan borrachos que nadie notaria la diferencia.

Los novios llegaban frente a sus invitados, se veían felices, el salón con paredes empedradas y decorado con adornos de flores que se movían entre el blanco y el rosa pálido que caracterizaban a la novia daba un ambiente de romanticismo que más de uno apreciaba, mientras que otros no tanto.

En una de las mesas Enio discutía con su hermano, sobre el hecho de dejar de molestar a sus tan agradables nueras. Ares tenía mucho cariño por su hermanita, aunque el hecho de fastidiar a sus pesadillas era algo innato que ni sus más profundas fuerzas le podían impedir. Junto a ellos Saga, quien decidió ponerse en medio para mantener alejada a Saori de las manos de su padre. Después Mitchelle quien permanecía a mitad de pie a mitad sentada tratando de mantener tranquilo a Gael. Kanon quien seguía los pasos de su mujer con el mismo objetivo, junto a ellos Constanza quien ahora no dejaba de besar apasionadamente a Sorrento, su ahora esposo, y Julián y Gaby esos dos observaban curiosos a la mesa de enfrente. Anael y Raguel se ofrecían para ayudar a cuidar al pequeño de Mitchelle y esto fue un alivio para los padres.

Enfrente Hera quien reía a carcajadas con las bromas de Aldebaran y los recuerdos de hacía unos instantes en la boda civil. Aiora acompañaba a Artemisa y a Iris ambas diosas estaban encantadas de escuchar las anécdotas del rubio. Después Dokho quien se daba muestras de cariño con Susana delante de una impactada Perséfone a quien Hades intentaba hacer reaccionar. Había dos sitios vacíos que no tardarían de ser llenados por Afrodita y Hermes. Estos dos volvían un poco nerviosos y trayendo en mano sus propias copas, que ellos mismos se habían servido. Cervil y Bariel se divertían de ver la cara de frustración de Perséfone y lo osada que podía ser Deméter cuando lograba superar sus propios tabúes.

En la tercera mesa Afrodita de Piscis y Eliana observaban con interés a la primer mesa, estaban seguros que el flautista y la morena se veían demasiado radiantes y les parecía extraño. Camus y Aurora se divertían escuchando a June y sus historias con Hermes, que evidentemente ponían a Milo medio celoso y estresado. Shion de Aries disfrutaba de la hermosa compañía de Gaia, quien podía ser bastante bromista y divertida cuando quería. Zeus por su parte veía contento como Shaka y Angela estaban preparandose para la llegada de su hija. El dios de los cielos no podía evitar el recuerdo de cuando sus hijas habían venido al mundo, eran de los momentos más felices de su eterna existencia. Fue entonces que al observar a la primera mesa, la idea de ver a su niña preferida en brazos de ese caballero (nieto suyo) le puso nervioso. La pregunta estaba ahí, en el hermoso rostro de Saga, y si ese hermoso cabron se atrevía a hacerle alguna trastada a su pequeña? Después de todo era hijo de Ares y su hijo, al igual que él mismo, tenía un largo historial de amantes e infidelidades. Y como dice el viejo refrán: La zorra no se ve la cola. Así que este zorro temía que su hija terminase como su ex mujer, engañada y divorciada. Junto a ellos Remiel y Sariel solo suspiraban al leer la energía del Dios mayor mientras que ellos seguían disfrutando también de las historias de June.

En otra mesa Shaina y Mu charlaban amenos con el estilista (si el estilista había sido tan encantador con la novia que ella lo había invitado y él se trajo a dos de sus amigos) era evidente que ni el lemuriano ni su mujer tenían problemas con la homosexualidad de los tres chicos. Marín y Ángelo reían divertidos al escuchar a esos tres que eran evidentemente unas locas. El caballero de cáncer, no era tan abierto como Mu, pero mientras los chicos no se le insinuaran a él le daba igual. Dionisio llegaba todo relajado mientras que Marín le miro curiosa, Kiki estaba sentado también junto a ellos, de hecho el joven caballero sentía mucho aprecio y simpatía por el Dios de los vinos y el placer, ya que veía en él un niño grande en busca de aceptación y amor.

En una mesita un poco más pequeña los Pixies celebraban a pulmón abierto, bailando hasta encima de los manteles y arrojando pétalos mientras que repartían sus copas con jugos naturales. Si, Gaia les había prohibido beber alcohol, ya que conocía de lo que eran capaces en estado de sobriedad y no quería imaginar lo que pasaría si se emborracharan.

Las copas estaban en manos de todos los presentes y los novios iniciaron el brindis en el nombre de su felicidad y de la bendición de poder compartir la vida con aquel a quien tanto amas.

Los invitados gritaban de común acuerdo.

-Que vivan los novios!-

Y así las copas pasaron con alegría y sin imaginar las consecuencias que alguna que otra podía atraer.

Después de la cena, la música orquestada por un grupo de ritmos variados ambientaba el salón y más de uno sintió ganas de bailar.

Kanon y Mitchelle dejaron en brazos de Raguel a su pequeñín para irse a bailar y reposarse así unos instantes del inquieto de Gael. En la mesa Enio y Ares se discutían, ya que este estaba a tope contra Saori, para variar.

-Ya déjala tranquila, tuviste tu tiempo de apuñalarla, perseguirla, cargarte su Santuario y demás pendejeces, ahora ya relájate y resígnate.-

-Oye esta debe ser como las cucarachas! Sobrevive hasta la radioactividad! Además mira como tiene a mi hijo de delgado! Seguro no le deja ni tragar!-

Saga solo se miraba al abdomen, mientras que se preguntaba si es que realmente estaba tan flaco. Saori miraba retadora a Ares y para sorpresa de Enio y de Saga le contesto con una voz sensual e insinuante.

-Mi querido papi suegro, el hecho de que Saga este más delgado se debe a la rítmica gimnasia que practicamos juntos noche a noche. Mmmmmm…. Te imaginas tu hijo desnudo sobre mi cuerpo, ambos sudorosos y en una lucha salvaje de sentidos y fluidos…-

Saga comenzó a ponerse rojo de la vergüenza, mientras que Raguel le tapaba los oídos a Gael, para él mismo morirse de la risa al ver la cara de susto de Ares y de Enio ambos estaban pálidos. Anael se deleitaba ante la honestidad de la peli morada.

-Cielos! Eso es pasión y no pendejadas! Jejejejeje-

Saga prefirió huir con su mujer antes de perder dos kilos más del sudor que le provocaba escucharla narrando su vida sexual a toda la mesa.

-Bailamos mi reina.-

Así con una sonrisa triunfante y arrasadora Saori se fue de la mano de su esposo en dirección a la pista de baile.

Los novios bailaban a un ritmo romántico, Graciela se sentía extasiada, en definitiva estaba teniendo la boda ideal, nada que ver con las antiguas experiencias de estrés de sus antecesores.

-Mi precioso, todo es perfecto, parece un sueño.-

Mientras Shura miraba curioso hacia donde Hermes y Afrodita se sentaban, se sorprendió al ver que el Dios del comercio volvía a jalarse el cuello de su camisa, mientras que observaba a Zeus, éste último parecía tocarse las sienes como con dolor. El español lo comprendió en el acto, algo nuevo estaba ocurriendo a sus espaldas y en cuanto quiso decir cualquier cosa se percató de como su esposa le miraba con esos ojos negros tan brillantes que irradiaban felicidad. Así que decidió hacer lo más sensato…

-Es nuestro día mi ángel, tú disfrútalo.- Ósea mentirle sin ningún recato.

Constanza y Sorrento decidieron unirse al baile, al igual que Julián y Gaby, casi todas las parejas estaban decididas a dejarse seducir por aquellos ritmos suaves y templados. Unos cuantos pasos mientras que Aurora y Camus comenzaron a percatarse de que en la mesa de Ares, Enio parecía sufrir de una extraña y repentina migraña. Anael se acercaba a la peli plateada para cerciorarse de su estado.

-Déjame ver, quizás se deba a tu reciente transformación.-

Aunque Ares no tomaba las cosas tan en serio.

-Que transformación y que nada, es que ésta es una viciosa y ya se enfilo como tres copas del champagne de Franck. Debe andar medio borracha.-

La chica observo maravillada al Arcangel.

-Por todos nosotros que hermoso eres, ni siquiera tienes cuerpo humano, pero eres como una galaxia llena de luces y colores.-

El Arcángel se sonrojo y de inmediato comprendió lo que le pasaba a ella.

-Gracias Enio, pero es extraño, se supone que estoy materializado por un par de días y la forma como ves es…-

Ares se iba de la mesa en busca de alguna bebida que no fuese champagne, no era que él no la apreciara, pero siempre prefería los licores más pesados. Mientras Raguel, quien llevaba en brazos a Gael, observaba curioso a la destructora.

-Mira sus ojos Anael, pareciese que no tienen velos. En habitud los ojos humanos suelen estar cubiertos de velos que les permiten crear formas, pero ella parece que ve con ojos de ángel.-

Anael reflexionaba.

-Está leyendo nuestros espíritus, nos ve con los ojos del alma.-

Enio observaba conmovida al Gael y deseaba cargarlo, Raguel se lo dejo unos minutos.

-Es hermoso, está lleno de colores, es como un arcoíris que vibra y ríe.-

Los dos Arcángeles solo se sonrieron, bueno aquello no podía ser tan fatal o sí?

Artemisa se dirigió a la mesa de su padre después de que Aiora sacase a bailar a Iris, la diosa de la luna no tardó en llegar junto a su progenitor.

-Estas bien papa?-

Zeus abría los ojos con algo de dificultad.

-Si mi pequeña, creo que habituarme a vivir entre los humanos me tomara algo de tiempo. De más en más siento los mismos achaques y sufrimientos que ellos. –

Entonces al abrir sus ojos vio a su hija, sin embargo en lugar de la mujer joven y madura que era la joven diosa, el padre vio a una pequeña niñita de no más de seis años. Sus ojos llenos de luz y su sonrisa sincera y enternecedora. El Dios acerco su mano al hermoso rostro de su pequeña.

-Mi niña, no sabía que fueses tan…-

Cerro sus ojos un tanto asustado y preguntándose si estaba delirando. La Diosa se inquietó.

-Papa que ocurre?-

-Nada mi Artemisa, creo que para mí tú y tus hermanas siempre seguirán siendo mis princesitas.-

Unos minutos después volvió a abrir sus ojos y se asustó de lo que veía, su hijo Ares parecía volver a tener cinco o seis años y ahora venía con una copa de whisky y eso no era lo peor Saori, su Athena, apenas y debía tener tres años y estaba bailando con ese hermoso hombre con alas de ángel.

El Dios se puso de pie de inmediato, ningún hombre por angelical que se viese le pondría las manos a su bebe. Artemisa vio con miedo que su padre iba rumbo a su hermana y decidió prevenir a quien pudiera auxiliarlos.

-Tio Hades! Tio Poseidón! Auxilio papa ha perdido los pedales, parece como enfermo o drogado.-

Ambos Dioses mayores se miraron al momento de recibir el mensaje y estaban en unanimidad sobre la causa de tal desastre.

-La mierda! Otra vez Dionisio!-

De inmediato Julián y Gabrielle salieron al ataque, ya que Hades estaba en su mesa tratando de hacer volver en si a su esposa, quien después de beber su copa y de ver a su madre besando al Tigre, ahora parecía tener dolor de cabeza.

-Perséfone, dime estas bien. Querida creo que Dionisio volvió a hacer una tontería y creo que es la causa de tu migraña.-

La rubia tomo aire mientras abría sus ojos y miraba con ojos de éxtasis a su esposo.

-Por todos nosotros. Eres hermoso, eres tan infinito como los mundos paralelos que creaste. Eres perfecto.-

Hades se sonrojo, aunque sabía que ella le amaba, esa manera como ahora lo miraba decía algo que era mucho más profundo que sus habituales confesiones. Afrodita y Hermes, comprendieron en el acto lo que le ocurría a Hades, la diosa hermosa trago saliva, mientras que el dios del inframundo les miro a ella y a su pareja y después de dejar salir un profundo respiro les interrogo.

-Que chingados le puso al champagne nuestro queridísimo Señor Las Vegas o tal vez debería llamarle señor de las friegas?-

Hermes le contestaría.

-Un afrodisiaco y unas gotitas de pureza del alma. Así que relájate, no está drogada, solo que ahora te ve con los ojos de su alma. Mejor dicho su alma está leyendo a la tuya. Así que ya ves podemos irles preparando las bodas de oro, porque esta tan enamorada de ti que no te dejara ni aunque se acabasen los universos.-

Hades sonrió nervioso y en el fondo se sintió fascinado, ahora tenía una prueba irrefutable de que ella era y siempre seria suya. Así que ya tranquilo por ese lado, tomo a su reina para llevarla a bailar, quizás las baladas románticas no eran sus ritmos preferidos, pero sería una buena excusa para impedir que el alma de Zeus desembarcara contra alguna pobre alma inocente.

Dionisio por su parte miraba fascinado a su propia copa, y de inmediato reconoció el líquido de su interior.

-Vaya, pero que suerte me toco mi propia creación, a su vez reconoció el líquido en la copa de Mu y antes de que el Aries pudiese beberla le detuvo, y le hablo vía cosmos.

-Cuidado Mu, ese no es champagne y con suerte creo que serás al único al que pueda advertirle.-

-Señor Franck, dígame ahora que paso?-

-Por lo que veo mis experimentos químicos se fueron en las copas de Zeus, Perséfone, Enio, en la tuya y la mía. Si calculo bien, no debe de haber más copas, ya que solo fue una botella la que se me coló.-

-No me diga que es droga?-

-No hijo, es… bueno es estúpido… y creo que me da vergüenza admitirlo.-

Shaina miro curiosa ya que para ella era evidente que Mu y Franck hablaban por telepatía, pero para no levantar sospechas con los humanos decidió ella seguir la conversación con Alex ( el estilista) y con sus dos amigos. Marín y Ángelo habían ido a la pista y Kiki se había levantado en busca de algún coctel sin alcohol.

Mu tomo aire al enterarse las razones que llevaban al Dios a jugar con sus alcoholes.

-Señor Dionisio, lo de Eris es el pasado. No creo que usted sea superficial, creo que ella nos engañó a todos y bueno ya vio sola cayo en su propia tumba. Deje eso ir, usted es capaz de encontrar a alguien bien, es más quizás esta aquí mismo y ni le ha visto.-

-Hijo eres genial, espero que tú y tu cobra vengan a verme seguido en Las Vegas, sabes creo que en lo que cabe ustedes dos no me ven como un Dios inútil y vicioso.-

-Menudas tonterías! Que sería de los seres humanos sin el placer? No disfrutaríamos de nada si tu energía no existiese, aun el sexo y la seducción serian ambiguos y vacíos sin ti. Si algún dios debería acompañar al amor, ese eres tú. El amar es todo un placer y si el amor no nos da placer, entonces no sirve de nada amar.-

El joven Dios reflexionaba.

-Vaya no lo veía de esa forma, definitivamente ustedes los Santos de Athena son tan sabios como mi medio hermana.-

Mu levanto su copa haciendo una seña de salud al Dios y este se sorprendió al verle beber sin ningún reparo.

-Pero que haces? Si te acabo de decir que…-

-Confió en que esta bebida me abra los ojos del alma y me entrego al placer y al exceso de amar a quienes tengo guardados en mi corazón.-

El dios se sintió honrado y él también bebió de su propio licor, en unos minutos los ojos de ambos se abrían maravillados al ver como sus almas veían a sus semejantes de maneras nunca antes imaginadas.

Ante los ojos de Mu, Shaina se veía bajo el aura de una hermosa divinidad, inclusive podría jurar que sus ojos verdes eran casi cristalinos y a través de ellos podía ver el universo entero. La peli verde le miraba un poco desconcertada.

-Mu, porque me miras así?-

-Así como?-

-Así tan… no sé…-

-Porque creo que dentro de esa fiera amazona siempre ha existido una verdadera diosa del amor, mi preciosa.-

La chica le hizo un coqueto guiño de ojo y ambos partieron a bailar en la pista.

Zeus se acercaba furioso y dispuesto a matar a patadas al abusivo ángel que abrazaba de esa forma tan insinuante a su pequeña niña justo cuando Julián le atrapo de un brazo muy disimuladamente.

-Que estás haciendo?-

Zeus no daba crédito al ver a su hermano con esa imponente luz en su rostro y junto a él ese hermoso ángel que brillo blanquecino.

-Wow, Anfitrite eres perfecta?-

Julian acentuó su seño en clara señal de celos ante los comentarios de su ahora embobado hermano. El rostro luminoso de Julián se volvía oscuro, a causa de la energía que estaba siendo enviada por parte de su alma. Ahora Poseidón mostraba el rostro de un terrible y muy molesto tiburón blanco, a quien alguien intentaba robarle lo suyo. Aunque Zeus parecía tan anonadado con Gabrielle que se había ya olvidado de Saori.

-En verdad si algún día mandas a volar a mi hermano…-

Justo en el momento en que Julián estaba por plantarle un merecido puñetazo a su hermano menor, Hades llego a pararle el puño ya que comprendía perfectamente lo que ahí acontecía.

-Tiene razón Gaby debe tener un alma hermosísima no en balde es la encarnación de un Arcángel. Cálmate hermano, yo me encargo del Casanova.-

Perséfone ahora bailaba con Dokho, ya que el efecto del brebaje le hizo ver a un magnifico maestro de luz que vivía en el cuerpo del caballero de libra. Su madre quien ahora compartía charlas con Shion y Gaia miraba deleitada como su hija aceptaba y apreciaba a su actual pareja.

Mientras Hades intentaba con su más sereno y disimulado semblante sacar al coscolino de su hermano de ahí. Ares no tardaría en notar algo raro en el comportamiento de su tío y su padre y de inmediato fue a percatarse que todo fuera en orden.

Aunque a escasos centímetros se dio cuenta que algo andaba raro.

-Ahora que paso?-

Zeus al mirarle reaccionaria perplejo.

-Como jodidos es que sigues siendo un chiquillo loco y malcriado?-

Ares solo levanto una ceja en señal de desconcierto.

-Pero qué…?-

De inmediato el rostro de Zeus se volvió furioso al ver a Hera (quien se veía radiante) en brazos de un moreno que a su juicio era mucho más hermoso que ni los mismos ángeles.

-Cómo puede haberme cambiado por …-

Hades le hacia una seña a Ares y este comprendió que había que esconder las incoherencias de su padre.

-Fue Franck otra vez?-

-Y cómo es que adivinas?-

-En serio que yo le voy a…-

Su frase se vio interrumpida al ver a Enio de pie en plena pista de baile danzando una melodía romántica y melosa con…

Ares estaba histérico.

-Franck! Te voy a matar, hijo de la gran puta! Deja a mi hermanita!-

Así a Marte se le olvido el problema de su padre y hasta de sus odiosas nueras, y dejo al pobre de Hades con un Zeus necio que no dejaba en segundos de quejarse por haber sido abandonado por su ex y en breves instantes cambiaba de opinión admirando la belleza de toda fémina que pasaba frente a sus ojos. Todas las luciérnagas le parecían exquisitas y las amazonas igual, todas casadas o solteras eso a él le daba igual con que no fuesen sus hijas, porque a ellas siempre les vería como sus bebes.

En instantes vio a Mitchelle quien bailaba pegada a Kanon y a Eliana que comenzaba a besarse con al caballero Afrodita.

-Cielos están tan hermosas que me acuesto con todas a la vez. Quiero una cama redonda!-

Hades comenzaba a ponerse nervioso.

-Quieres calmarte estoy pensando que necesitas ver un psiquiatra.-

-Oye ahora que lo veo bien, mi Perséfone es una niña aun para ti.-

Perséfone, quien bailaba en los brazos de Dokho, se veía ante los ojos de su padre como una pequeña e inocente creatura. Hades comenzó a tragar saliva al ver que su hermano cambiaba su semblante y se volvía agresivo.

-Tu! Ahora entiendo porque Deméter te acuso de pedófilo! Como has podido convencerme de que te diera a mi hija, si es solo una chiquilla!-

Peor que tener a un Dios borracho o drogado es tener a uno con alucinaciones y peor aún es uno que ve el alma de sus hijas como eternas niñitas. Fueron cuestión de minutos en lo de Shion se percató que la cercanía de Hades con Zeus se veía demasiado sospechosa y con toda la delicadeza y educación propia de él, salió corriendo a darles alcance. A escasos metros pudo leer los ojos de frustración de Hades y no se le ocurrió nada mejor que improvisar. A la velocidad de la luz, Shion presiono cierto punto en la nuca de Zeus y le dejo de inmediato inconsciente. Entre él y Hades le sujetaron fuerte, mientras que la novia les miraba un tanto confundida al ver cómo le llevaban casi arrastrando. El Patriarca tenía explicaciones para todo.

-Tranquilos chicos, el pobre bebió de más y necesita irse a descansar.-

Hades y Shion daban su más forzada sonrisa a los novios mientras que juntos llevaban al borrachito de descanso a su habitación. El peli negro se sintió relajado.

-No sabes cuánto te lo agradezco.-

-Hombre, señor Hades ya sabe que para eso estamos.-

Esos tres desaparecieron por un breve tiempo mientras que en medio de la pista de baile Enio y Franck se daban tremendos agarrones, delante de las caras de infarto de los géminis y sus esposas. Kanon se comunicaba discretamente con su hermano.

-Has algo que es nuestra tía y si la dejamos Dionisio se la va a terminar merendando!-

-Créeme hermano la merienda es lo de menos, atrás de ti llega el plato fuerte.-

-El que?-

Justo al voltearse Kanon se percató de que su padre venía con todas las intenciones de realizar actos nada pacíficos contra esos dos. Había que reaccionar rápido antes de que la fiesta terminase convirtiéndose en una nueva guerra santa.

El gemelo menor busco la respuesta en la super inteligencia de su esposa y bueno ella como siempre saldría con una solución radical y estresante. Mitchelle observo que a su derecha bailaban junto a Artemisa e Iris, Alex y sus amigos los especialistas en la moda. De inmediato dio un giro cambiando de pareja dejando a su esposo en brazos del mejor amigo de Alex, Roberto, quien estaba fascinado en brazos de Kanon. En ese instante ella le dijo algo al oído a Alex y Kanon le gritaba vía cosmos.

-Estás loca! Sácame de aquí que no ves que este me quiere desflorar! Mitchy Auxilio!-

Roberto miraba insinuante a Kanon, este quería salir huyendo de ahí, pero era imposible hacerlo ya que el joven no lo soltaba ni dado.

Mitchelle seguía hablando con Alex, pero aun así se dio tiempo para contestarle a su esposo por cosmos.

-No seas ridículo, es hora que se te quite lo homofóbico. Estos chicos son encantadores y más vale que te portes como es debido.-

Kanon sudaba -Pero mi muñequita…-

-Pero nada y anda ya suelta el cuerpo que viene la lambada y yo voy a por el loco de tu padre!-

El ritmo se volvió estilo candente y Mitchelle bailo rápido pasando de los brazos de Alex a los de Ares cortándole el paso.

-A donde crees que vas viejito senil?-

Ares no daba crédito a lo rápido que la loca de su nuera lo había interceptado.

-Qué diablos haces y que hiciste con mi hijo?!-

Ver a Kanon bailando con otro hombre hizo que Enio pasase a segundo plano y ahora quería salvar el bienestar de su podre chico.

Mitchelle era rápida y fuerte, en medio segundo movió las piernas y casi arrastro a Ares junto a Kanon y entonces pronuncio las palabras mágicas.

-Cambio de pareja!-

Kanon se relajó al recibir de regreso a su mujer, y Roberto se fue feliz a atrapar al delicioso padre de los gemelos, mientras que Mitchelle le amenazo vía cosmos, mientras le envió un pequeño rayito de su poder, mismo que se estrelló en el trasero de Ares y le ardió hasta el alma.

-Agredes al chico y te juro que sacare todo mi potencial y te estrelló contra el muro! Queda claro?!-

Si había alguien a quien Ares había aprendido a respetar y temer en la antigua guerra contra Eris, esa era a la verdadera personalidad de Mitchelle. Así que el Dios trago saliva y vio su orgullo humillado al tener que bailar con un chico quien le miraba con ojos de amor. Saori estaba tan feliz que no se aguantó y le grito por cosmos a Ángela, quien tenía rato fotografiando el evento.

-Angie, te lo suplico solo una para el recuerdo. Por favor!-

Ángela miro a Shaka y este solo se encogió de hombros.

-Bueno y porque no?-

Para cuando Ares quiso ubicar a su hermana en la pista de baile, ya era demasiado tarde. Enio y Franck habían desaparecido de aquel sitio. Y él era retratado en uno de los momentos más humillantes de su eterna existencia.

El tiempo siguió su curso, canción tras canción había unos borrachos de alcohol y otros con algo más que alcohol en la sangre.

Graciela comenzaba a hacer disimuladas pero insinuantes caricias en el pecho de su ahora esposo.

-Gracie, nos van a ver.-

-Ya quiero irme a… -

La chica le beso de manera insinuante, Shura estaba complacido casi amanecía y estaba seguro que su mujer había tenido la boda de sus sueños, mientras que él por fin tenia por esposa al ángel de su vida.

Algunas parejas comenzaban a irse a descansar, otras aun bebían y charlaban en las mesas. Sorrento estaba medio borracho y sentó a su Constanza en sus piernas para hablarle al oído.

-Ya eres mía, solo mía, mi más hermosa melodía del alma.-

En un ambiente de besos y caricias insinuantes el flautista y su ángel se vieron interrumpidos por un suave murmullo. Saori y Saga estaban detrás de ellos y la peli morada llevaba un sobre en su mano.

-Chicos es para ustedes, es nuestro regalo. Bueno el de todos.-

Sorrento abrió el sobre y se encontró unos billetes de avión con destino libre, tenían un mes para viajar por el mundo entero además dentro había una tarjeta de crédito y una carta de felicitaciones firmada por todos caballeros, dioses y ángeles.

-La tarjeta tiene dinero suficiente para que puedan disfrutar de su viaje, disfrútenlo todo está incluido.-

Julián llegaba detrás con Gaby ambos estaban contentos al ver el rostro de asombro de la pareja. El joven millonario le hablo a la novia.

-Podrán ir a donde quieran y hacerlo como quieran.-

Los seis decidieron salir juntos del salón, ya era tarde y todos añoraban un merecido reposo. Mu y Shaina fueron de las ultimas parejas en despedirse, ellos habían pasado un buen momento con Ángelo y Marín y con los estilistas y modistas, quienes tenían ya una hora de haberse ido a descansar.

Ahora todos juntos caminaban entre los muros de la enorme finca buscando desesperadamente la ubicación de sus respectivas habitaciones. Shaina tardo como quince minutos en poder encontrar la dichosa llave, estaba tan borracha que ya ni veía. Mu estaba más cariñoso de lo normal, además de medio mareado, y no dejaba de besar el cuello de su mujer justo hasta que escucho un grito bastante familiar.

-Ven acá reverendo cabron te juro que en cuanto te atrape te meto mi lanza por el culo!-

Del susto de escuchar aquella amenaza la pareja sintió que el alcohol se les bajo, y ambos corrieron al centro del jardín en donde encontraron a Dionisio desnudo quien corría a toda velocidad seguido por un furioso Ares quien realmente llevaba una lanza de fuego.

Mu solo se rasco la cabeza.

-Shaina creo que es la última vez que bebemos tanto.-

La cobra ni pudo contestar, ya que segundos después escucho otro grito por desgracia era otra voz divinamente conocida.

-Ah por todos nosotros! Hades! Poseidón auxilio!-

Ahora la pareja se fue a toda velocidad a la otra esquina de la finca y ahí se encontraron a Zeus corriendo desnudo y perseguido por un enamorado y seductor Alex quien llevaba solo un tanga de leopardito mientras le gritaba al Dios.

-Papito no te vayas, recuerda que según tu soy tu gatita traviesa!-

Después escucharon una que otra risita y al levantar sus rostros apreciaron a Wilbur y Winona sentados en una cornisa riendo como locos ante los sucesos. Mu dejo sentada en una banca a Shaina, quien estaba casi en shock, mientras que él se tele transportaba cerca de los Pixies.

-Ustedes dos que han hecho?-

Wilbur se doblaba de la risa mientras que Winona le mostro al lemuriano un frasquito de vidrio que ella llevaba en su mano. Los ojos de Mu se abrieron como platos cuando la chiquitina hablo.

-No hay nada más divertido, que agregar a un licor de visión del alma, unas gotitas de alucinaciones de nuestra propia formula. Después de todo Gaia nos dijo de portarnos bien con los caballeros de Athena, pero nunca nos prohibió fastidiar a los dioses que quisiéramos.-

Shaina y Mu juraron silencio total sobre los hechos que habían presenciado aquella noche de boda. Ambos llegaron a la misma conclusión, las bodas son eventos ultra radiactivos que traen consecuencias sobre la integridad moral y física, sobre todo de sus invitados.

Mu reflexionaba.

-Shaina te amo.-

-Y yo a ti mi caballero dorado.-

-Dime después de todas nuestras experiencias en nupcias, te volverías a casar conmigo?-

Shaina lo pensó un segundo y después le respondió.

-Siempre y cuando el señor Dionisio nos bendiga con su encantadora compañía.-

Así deleitándose de los primeros rayos del astro rey la pareja se sentó en una banca del centro del jardín y presencio otro hermoso amanecer.