Disclaimer: La trama es mía, Stephenie Meyer igual lo es ya que la compré por Ebay, por ende, Crepúsculo me pertenece (?).
Cada príncipe con su color.
Summary: "Con el paso del tiempo el príncipe azul original ha sufrido algunos pequeños cambios; mi nombre es Isabella Swan, y les presentaré la nueva gama de príncipes que viene en el catálogo otoño-invierno de este año. Y siempre recuerden esto: ¿Azul? Eso ya pasó de moda." OoC. TH. AU. Bella&Edward.
Gracias a Diana Méndez (TheDC1809) Beta de FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction) porque es la que revisa y corrige las cosas que a esta floja y despistada se le pasan :)
Outtake: El ogro.
— Dios, Edward… —ella me miraba como si sintiera lástima de mí. Odiaba que la gente me mirara así, joder, lo habían hecho antes, cada vez que mamá o papá salían con una de las suyas— ¿Por qué le dijiste eso?, si pensaba que antes me odiaba ahora debe querer asesinarme.
Abrí la lata de cerveza y me estiré a lo largo del sofá. Eran cerca de las doce del día y Ángela había venido a hacerme compañía luego de la desastrosa noche con Isabella. Mi plan a la mierda, el tipejo se la había llevado de todos modos, bastardo infeliz algún día me daría la satisfacción de romper su cara con mis puños, debe sentirse a gloria. Estaba en el punto de que Isabella me odiaba –díganme algo nuevo, por favor– y Ángela era una buena consejera, realmente, ella sabía exactamente qué decir y… Bueno, yo la había metido en esta mierda desde un principio.
— ¡No lo sé! —chillé como un completo marica—, no tengo ni la más puta idea. Ella solo insistía en saber lo que había pasado y… —me encogí de hombros y luego negué con mi cabeza— Bella creería algo así, ¿qué más iba a decir?
— ¿La verdad?
— ¡Era nuestro secreto!
— Siempre pensé que la chica Swan era la única que sabía sobre esa noche —Ángela sonrió—. No puedo creerlo, ¿y le dijiste que cuando tenías quince yo… —volvió a negar con su cabeza, riendo— ¡Eres increíble!, ¡ni siquiera estaba ejerciendo cuando tú tenías esa edad!
— Pero ella no lo sabe —Ángela entornó sus ojos—, además no podía decirle… Carajo, nadie sabe lo estúpido que soy, es suficiente con que los dos lo sepamos.
— No eres estúpido, ¿cuántas veces tuve que decirte eso? —sonreí recordando— Hiciste de algo realmente pequeño un embrollo sumamente grande. Ahora, tu amiga Isabella piensa que entre nosotros ocurre algo cuando yo estoy aquí para que me tomen las medidas de mi vestido de novia y terminar los preparativos de mi matrimonio. Si Ben supiera sobre esto…
— Lo siento, yo no quería que ella pensara que… —santa mierda, me estaba volviendo un blando— ¡Demonios!
— Edward, se te armará una grande cuando Isabella se entere de todo realmente.
— Tengo dos opciones para eso, o deja de odiarme, o me pega una patada en las bolas. La merecería, creo, no lo sé coño. ¿Cómo iba a decirle que no podía ir al baile conmigo porque no iba a tener un baile?, cuán idiota era que no podía pasar una puta materia, ¡repetir último curso por confundir las putas letras!, ¿qué persona no idiota hace eso?
— Eso no es ser idiota, eso se llama dislexia, Edward. Y si no hubieras sido tan terco no hubieras tenido aquel problema con tu materia, si tan solo le hubieras dicho a alguien que tenías dificultades —Ángela sonrió dulcemente— Así que nuevamente lo digo, mírate ahora, lo has hecho bien. Deja de decir que eres idiota, simplemente sufres dislexia.
— ¡Es la misma mierda! —resoplé y me puse de pie, un tanto nervioso.
La jodida dislexia… ¡Ella tenía la culpa de toda esta mierda!
…
— ¿Cómo fue que pasaste todos tus cursos anteriores?
— ¡No lo sé!, le pagaba al idiota de Ian para que me hiciera los trabajos —fruncí el ceño, concentrándome en el puto papel que tenía frente a mí— ¡Carajo!, ¡no puedo hacer esto! —tiré la lapicera lejos y eché mi cabeza hacia atrás.
— Vamos, Edward. Sabes que puedes hacerlo, hemos practicado para esta noche. Estás perdiendo tu baile de graduación porque estabas a punto de suspender una materia, ¡hice todo lo posible para conseguirte esta oportunidad muchachito!, no digas "no puedo", porque si puedes.
Ella era la única que tenía fe en mí, joder.
Desde que Ángela había ingresado como profesora suplente me había puesto el ojo encima. Ah, mierda, ella era buena en su trabajo y con apenas una semana tomando nuestro curso de Historia había encontrado la falla a mi estupidez. Realmente, siempre pensé que era estúpido o mi mente tenía desbloqueada una región que te permitía descifrar algunos putos códigos del más allá, porque en los libros no veía letras, joder no, eran putos códigos del infierno o algo parecido al griego. Toda mi adolescencia pensando que no había pasado la mítica prueba de aprender a leer en primaria y que simplemente era un imbécil, para que una chica viniera y me dijera que sufro de dislexia.
Puta dislexia.
Ni siquiera sabía qué coño era eso.
Ángela me había tomado bajo su tutela y, a escondida del resto del alumnado –Ishabella no sabía de esto, ya parecía lo bastante idiota frente a ella como para que lo compruebe científicamente–, después de clases tenía unas horas extras bajo su mando donde me enseñaba a sobrellevar este mal. Me costaba como los mil demonios leer una puta frase, pero lo había conseguido, había conseguido vivir con la cosa esta…
Hasta que me dijeron que estaba por reprobar Literatura.
¿Por qué será, por todo lo santo?
¡Recién y podía leer como un mocoso de primaria y me pedían leer al puto de Shakespeare, joder!
¡Jodido Shakespeare y su "ser o no ser"!, ¡que se metan eso en el culo!
— El tiempo pasa Edward, vamos, tú puedes.
— Invité a Bella al baile… —murmuré, volviendo a centrar mi atención en la prueba que definiría mi salida del infierno u otro año más soportando a todos estos pendejos. Oh, ¡esperen!, ¡esta respuesta la entiendo de puta madre!
— ¿Por qué hiciste eso?, ¡sabías que no ibas a tener un baile Edward!
— Si, bueno, ella estaba realmente emocionada por mí y fue su puta culpa, ¿sabes? Esa mierda que hace con su cara cuando está contenta, no pude resistirme —me encogí de hombros, sin quitar la vista de mi examen. Tenía la respuesta, estaba dominando esto completamente— y luego tuve que mentir, claro.
— No habrías mentido si no la hubieras invitado, en primer lugar.
— Ser o no ser, ser o no ser… —fruncí el ceño y rasqué mi cabeza, tratando de recordar el maldito lema de Hamlet. Carajo, ¿cómo puedo olvidarlo?, ¡está realmente prostituida esa frase!— ser o no ser…
— Edward, si no tienes los cojones para declararte a esa chica sucederán dos cosas: Con tu peculiar personalidad podría uno, mandarte a freír espárragos o dos, mágicamente decirte que siente lo mismo —Ángela divagaba, realmente trataba de escucharla pero toda la mierda que tiraba cuando hablaba me entraba por un oído y salía por el otro sin más— ¿imaginas?, ¡como una de esas comedias románticas! Sería realmente adorable.
— Ángela, ¿qué coño…
— Te ama o te odia…
— ¡He ahí el jodido dilema! —chillé, victorioso. Ángela sonrió, su rostro estaba un tanto sorprendido por mi grito. Terminé de escribir y le entregué la puta prueba— Y así, mi querida amiga, te aseguro que pasaré esta prueba. Me gustaría ver la cara del jodido viejo ese de literatura, oh santa mierda, ¡tendrá que ponerme un puto diez por esto!
— Me gusta tu confianza —murmuró la mejor maestra del puto universo—, esperemos que sea así, estaré feliz de ver la cara del señor Smith por ti, Edward. Ve y disfruta tu noche ahora, muchacho.
— ¿Qué hora es?
— Uh, alrededor de las doce, creo.
— ¡Muchas gracias, Ángela, te debo una bien grande mujer!
Y salí corriendo del maldito instituto. Qué carajos hacía metido a esa hora en el instituto, por Dios, era un perdedor. Dejando la secundaria atrás, porque realmente sentía escalofríos estando allí un día viernes y en la noche, ¡ni siquiera los cerebritos, joder!, saqué mi teléfono celular para llamar a Isabella, le había prometido que nos juntaríamos cerca de las doce, quería celebrar con ella, demonios, quería verla.
¡Pero el puto aparato estaba sin la maldita batería!
…
— Por eso me dijiste que le mandara ese mensaje de texto…
— ¡Pensé que se iba a poner celosa o alguna mierda!, ¡Lizzie siempre decía que los celos eran buenos!
— Edward, cariño… "esta vez no acepto un 'nada' como respuesta" —Ángela negó con su cabeza, entretenida con todo mi puto sufrimiento— ¿Es enserio?, ¿realmente piensas conquistarla de esa manera? Y yo como la ilusa que soy, te hice caso. Dios, me arrepiento, como se habrá sentido por la pobre chiquilla al leer eso, ¿en qué demonios estaba pensando cuando quise ayudarte?
— Era una buena frase —resoplé y le di un sorbo a mi cerveza— Además, no necesito conquistarla, ella ya fue conquistada.
— ¿Por Félix? —los ojos de Ángela brillaron.
Santa mierda, ¿ella también era team Félix me-gusta-que-me-den-por-el-culo Brennan?
— ¿Por ese cabrón?, en tus sueños, ¡por mí!, ¿por quién más si no?
— Mhmm… —Ángela asintió, repetidas veces. Podía ver que ella quería decir algo pero se debatía entre decirlo o no, ese algo tal vez le iba a mandar una patada voladora a mi jodido ego, demonios— Siento apuntar lo obvio, Edward, pero… ¿Isabella no está con ese hombre en este mismo instante?
Se los dije.
— Técnicamente ella estuvo con él anoche, debería venir hacía acá en cualquier momento.
— Y… ¿Por qué debería?
— Así es como funcionan las cosas de una noche —rodé mis ojos y tomé lo último que quedaba de mi cerveza. Aplasté la lata y la tiré lejos por la habitación—. Y ese es el problema de ustedes, mujeres, que creen en las palabras de un tipo solo porque les dijo algo como "tienes lindos ojos" y esas mierdas, y ustedes están como "oh mi Dios, me abro de piernas por ti, toma mi flor".
Ángela soltó una delicada carcajada y luego suspiró.
— ¿Te cuesta creer que puede que Félix realmente sea un tipo decente?
— Ángela, cariño —sonreí con sorna—, entre jugadores nos conocemos.
— ¿Qué quieres decir con eso exactamente?
Y recordé el día en que conocí a ese bastardo bueno para nada.
…
— Bella, no tengo problemas en escuchar las palabras de tu compañero de piso —iba a partir su cara de niño rico por eso, ¡soy más que su compañero de piso idiota!—, ¿quieres comenzar aquí? —me preguntó.
Tráelo, amigo.
— Chicas, ¿nos dejarían un momento a solas?
Tanya, Rosalie e Isabella abandonaron la habitación dejándome con el maldito imbécil. Bella salió un tanto reticente, ella me conocía tan bien, estaba en lo correcto al sentir miedo por su puto "príncipe". Algún día de estos mandaría una queja a Disney por crear esa jodida ilusión en las mujeres, ¡príncipes!, ¡estaba hasta los cojones de los príncipes!
— ¿Qué es lo que realmente quieres de Bella, cabrón?
La pinta de principito no me compraba por nada del mundo. Él tipejo este podía mentirle a Bella, hacerse ver como el candidato perfecto para el "felices por siempre", pero joder, soy un puto macho, sé cuando alguien está moviendo los hilos en su juego y este hijo de puta lo estaba haciendo. A mí no me engañaba con ese pelo rubio de mierda que tiene, esas ropas de marca y pinta de modelo marica Abercrombie. Empuñé mis manos y decidí cruzarlas por sobre mi pecho para retener las ganas que tenía de romper su rostro.
— Quiero lo mismo que tú, amigo.
— Vale, primero, no soy tu puto amigo… amigo —alcé una de mis cejas, dejándole claro el punto— y segundo, nosotros definitivamente queremos distintas cosas de ella. Mi pequeña cree que eres un tipo de príncipe encantador y ambos sabemos que no es así. O me dices que pretendes o no saldrás de esta.
— ¿Me estás amenazando? —él se acercó a mí, tratando de intimidarme. Hijo de puta, por Dios, era unos centímetros más alto que yo, ¿realmente pensaba que yo podría sentir miedo de él?, ¿quién carajos se cree que soy?, ¿un marica?—, lo que yo quiero de Bella o no es mi asunto. Pero si tanto te interesa saberlo, no busco una relación por ahora…
Ahí estaba, ¡él la quería para una follada y nada más!
Estos eran los tipos de bastardos que yo odiaba, no dejaban las cartas sobre la mesa inmediatamente, no, ellos se daban el tiempo de conocer a su presa y después, cuando las tienen en la palma de su mano, sacaban sus corazones de cuajo y los estrujaban frente a sus ilusos rostros de princesitas.
— Eres un cabrón —sonreí—, antes no te estaba amenazando, solo estaba apuntando un hecho —fue mi turno de acercarme a él intimidatoriamente— Ahora sí que lo estoy haciendo. Puedes hacer lo que quieras, Bella no me creería y una mierda si le dijera que estás jugando con ella, pero escucha esto: La veo llorar por ti y juro que te buscaré, grandísimo hijo de puta.
…
Para que vean que yo siempre tengo la puta razón.
Estaba a punto de responder a su pregunta cuando un estruendo proveniente de la puerta frontal desvió nuestra atención. Con mi cabeza girada hacia la puerta de entrada esperé a que Isabella hiciera su aparición. Era ella, joder, lo sabía, Tanya aun dormía como una marmota en la cama de Ishabella, no podía ser nadie más que ella. Esperé pacientemente junto a Ángela, carajo, incluso creo que estaba aguantando la respiración.
Me estaba volviendo un marica de lo peor.
— ¿Edward? —se escuchó su voz a través del pasillo. Fruncí el ceño al tono de voz que había empleado, ella se oía como alguien destruido, demonios, ¿tan duro le había dado ese maldito cabrón?
— ¿Si? —respondí, alto y firme.
— Tenías razón —recibí como respuesta, en el mismo tono de voz— ¡Tenías toda la puta razón y te odio por eso! —Ángela alzó una de sus cejas, inquisidora. Me encogí de hombros, tratando de exculparme, ¡no sabía por qué me odiaba ahora!
— ¿Razón sobre qué?
— ¡Félix es un maldito cabrón hijo de su puta madre!
Y finalmente apareció ahí, en la muralla contigua a la sala de estar. Sus ojos estaban fijos sobre los míos, su pecho subía y bajaba debido a la trabajosa respiración que empleaba. Santa mierda, Ishabella realmente lucía destruida, pero no el tipo de "he follado toda la noche duro contra la pared" destruida, ella lucía como el "me sacaron el corazón nuevamente" destruida. Si supiera la apariencia que tiene ahora, de pie ahí, con su pelo enmarañado como un jodido nido, con su rostro bañado en lágrimas y el rímel corrido haciéndola lucir como un mapache, el vestido que llevaba la noche anterior al revés y sus tacones en la mano, le daría un ataque del orto a la pobre mujer.
Pero nada de eso importaba.
Joder, no.
Yo iba a romperle la cara de niño bonito a alguien, nadie se mete con mi jodida princesa.
Nadie excepto yo, ¡solo yo tenía ese jodido derecho!
¡Buenas noches!
¡Me llegó esto inesperadamente! jajaja, gracias a Di por el beteo, finalmente está aquí el capítulo del fic, el segundo POV Edward de la historia (por cierto, agregué una cosita al cap que olvidé agregarle al que me beteaste, yo siendo despistada otra vez, te mandé el archivo equivocado XD). ¡Espero les haya gustado!, Edward no es tan idiota, es un bruto de mierda, sí, pero se le quiere así. Desde ya les digo que en el próximo capítulo habrá sangre (?) wajajaja. Y para que vean, Ángela no es mala, solo estaba tratando de ayudar a un estúpido enamorado que se lleva el premio de el peor conquistador del mundo. El próximo capítulo será mas largo, este es algo estrecho porque es un Outtake, ya veremos que cagada se mandó el Félix, que era un lobo en disfraz de oveja, habían hartas chicas que sospechaban de su perfecto comportamiento, pues ya ven, todas sus sospechas eran ciertas.
¡Nos estamos leyendo nenas!
PD: Soy la peor persona de la vida, este capítulo va dedicado a la Anita que cumplió añitos el jueves, ¡tu regalo atrasadín un poco! ojalá lo hayas pasado increíble con todos tus seres queridos, mujer, ¡aquí tienes finalmente a tu ogro! :33
¡Muuuchas gracias por su paciencia, comentarios, alertas y favsss!
Lamb.
