Hola, bueno… aquí la continuación, siento haberme demorado mucho D:

Capítulo 2: Reacción

(I Parte)

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—¡Ah! ¡Colonnello! ¡Así!

Repentinamente abrió los ojos y se quedó quieto.

No, de seguro escuchó mal… muy mal.

Cerró los ojos para volver a conciliar el sueño.

—¡Ah ah ah! ¡Uhg!

—¡Ohhh!

No, no estaba escuchando mal.

Se levantó escandalizado. Nunca le había tocado pasar por este tipo de situaciones y ahora que le estaba pasando esto, realmente era vergonzoso. Es decir, escuchar este tipo de cosas era…

—¡Ah! ¡COLONNELLO!

—¡LAL!

Oh por Dios. Mencionó con voz sufrida en su mente ¿Por qué?

¿Por qué su habitación tenía que quedar a lado de la de Lal?

Bang bang bang

—Ahora, eso parece… ¿La cama chocando contra… la pared?—susurró para sí mismo aún más escandalizado.

—¡Ah ah ah! ¡Colonnello, estoy cerca! ¡Ah!

—Y-Yo también ¡Kora!

Y así los gritos y gemidos y sonidos de la cama se iban pronunciando aún más.

No, no se podía quedar en esa habitación.

Tenía que salir y YA.

Tomó con rapidez una gran almohada y una colcha y con agilidad salió silenciosamente de su habitación todo en medio de gritos de placer y bueno, lo demás. Le desconcertaba muchísimo que todo su acto se podía escuchar prácticamente en todas las habitaciones.

Notó con alivio que a medida que bajaba las escaleras los gritos de la pareja se iban desvaneciendo.

Al parecer hoy le tocaba dormir en el sofá de la sala.

En su camino a la sala, se topó con Reborn, este lucía tan o igual de cansado que él mismo.

—Reborn ¿También escuchaste…? —tuvo la curiosidad de preguntarle, pero el Hitman le cortó su pregunta.

—Sí, y no quiero volver a pasar por eso —mencionó un poco irritado. Reborn también llevaba una almohada y una colcha. Le causaba un poco de gracia que alguien tan "refinado y elegante" como Reborn que siempre anda en sus ternos y fedoras muy compuesto, se encontraba así; con una pijama negra, con profundas ojeras y el cabello muy alborotado.

—Yo quiero el sofá derecho —se aventuró a decir Fon, que rápidamente había llegado a la conclusión que su persona lucía probablemente igual que Reborn.

—Como sea, yo solo quiero dormir en silencio… en el sofá marrón —había olvidado que Reborn era un mal madrugador y que la interrupción de su sueño nocturno podría levantar a ese instinto homicida que se encontraba dentro de él. Aunque ahora que observaba a Reborn no se lo veía irritado, solo se lo veía cansado y un poco ¿Derrotado? Rendido era mejor para explicarlo, pero ¿Por qué?

Cuando ambos estaban a punto de acomodar sus cosas en los sofás. Escucharon pasos en la escalera.

—¿Ustedes también están aquí? —y apareció el dulce rostro de Luce. La vidente se encontraba bien abrigada con su pijama larga de color naranja y puntitos blancos. Esta era una de las pocas veces que la veía a ella sin su gorro.

A penas al escuchar la voz de Luce, Reborn se puso tenso como la cuerdas de un violín y bajó la mirada. Luce y Fon se extrañaron al presenciar esto.

—Voy a dormir en la hamaca de afuera —arrastró las palabras con esfuerzo y se retiró. Fon no sabía si Luce notó que para cuando Reborn salió tenía toda la cara roja.

Luce se quedó sin palabras. Muy sorprendida.

Fon decidió romper el silencio— ¿Vas a dormir aquí en la sala?

—Eh… sí, no puedo dormir con tanto… ruido —murmuró lo último con un ligero sonrojo de vergüenza. Luce se acomodó en el sofá donde iba a dormir Reborn y antes de poder sucumbir al sueño, se permitió pensar un poco en el pelinegro italiano. No sabía qué era ese comportamiento, pero sabía muy bien cuando era el momento de callar y dejar de insistir.

Cuando ambos pelinegros ya estaban por dormir, se escucharon otros pasos pesados en la escalera. A Fon le latió el corazón con fuerza y rogó porque no fuera cierta peliazul.

Para su alivio el que bajó las escaleras fue Verde y su aspecto era… estaba muy demacrado.

—¿Qué es lo que tiene que hacer uno para dormir bien? —murmuró cansado. Sí, bueno esa reacción pudo haber sido su culpa (realmente era su culpa), pero aun así…

Pero por lo menos ya tenía una idea del tiempo en que llevaba la acción de la droga.

Bostezó con un profundo añoro al sueño y dirigió sus pasos arrastrando su peso a la cocina. Mañana en la mañana tendría tiempo para pensar más cálculos.

—¿Verde-kun? ¿A dónde vas? —preguntó Luce, levantándose un poco de lo acostada que estaba.

—A mi laboratorio, creo que tengo una recámara de descanso —el acceso desde su cuarto seguía atascado, una de las puertas de emergencia se encontraba en la cocina. Sin decir más, se fue.

Fon estaba inquieto, no podía dejar de pensar en la siguiente persona que probablemente bajara de esas escaleras. Si ella bajara por esas escaleras y la viera…

Sin querer su cuerpo se estremeció.

Ni siquiera podía pensar aunque sea un poquito en ella sin que su cuerpo reaccionara inapropiadamente.

No le gustaba esa sensación, era como si estuviera dispuesto a tomarla en ese mismo momento en el lugar que sea… era comportarse como un animal en celo. Y él definitivamente no se comportaba así. Logró enterrar esas "urgencias" hace mucho para seguir como debía su entrenamiento. Y esto realmente lo estaba sacando de su control.

Lo más extraño es que no cualquier mujer provocaba eso.

Estaba a tan solo un par de pasos de Luce, es más estaba casi enfrente de ella y cabe recalcar que la vidente tenía mucho sex-appeal, pero no sucedía nada. El fuego que empezaba a sentir hacía un par de segundos estaba menguando. Pero tan solo un mínimo pensamiento de Viper que se colara y hasta su corazón comenzaba a latir con fuerza.

Esto no podía ser… hace solo un par de horas las únicas cosas que le provocaba Viper eran las de un simple enamorado y ahora se la quería…

Su cara se puso roja como la grana y se vio tentado a ir al baño a refrescarse con el agua helada del grifo para que su cuerpo no empiece con sus desvergonzadas "reacciones".

No podía tener una erección estando tan cerca de una de sus compañeras.

Definitivamente, iba a ser una noche larga.

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¿Fon? —Viper abrió la puerta de su habitación, se encontraba sorprendida— ¿Qué sucede?

Al verla, se le cortó la respiración y su corazón comenzó a bombear desbocado en su pecho— Y-Yo… este…—no entendía por qué simplemente no podía formular una oración. Se sentía tonto.

Pero tener a Viper en frente de él le provocaba cosas; se la veía tan pequeña, indefensa, linda… y cerca de una habitación… una cama.

Se tuvo que abofetear mentalmente por pensar de esa manera y pensó que lo mejor que podía hacer ahora era una retirada, no sabía en qué estaba pensando como para ir a buscarla en su habitación.

B-Bueno, yo creo que… c-creo que me v-voy… —y antes de que pudiera decir alguna otra palabra, Viper lo agarró de su traje rojo y lo haló para que entre a la habitación. Lo empujó contra la pared y cuando intentó procesar lo que estaba pasando vio a Viper echarle el pestillo a la puerta cerrada.

Tragó fuerte.

Su corazón latía con fuerza ante la expectativa.

¿V-Viper? —fue lo único que atinó a decir cuando ella se puso delante de él.

Entonces, la peliazul empezó a acariciarle el pecho por encima de la ropa y hacer un camino de besos húmedos desde su barbilla hasta sus labios.

Oh Dios…

Estaba tan sorprendido y extasiado que Viper pasara enseguida a los besos de lengua. Se encontraba más que ansioso por profundizar sus besos y corresponderle como se debía.

Cuando intentó acariciar las curvas de Viper, esta se detuvo en su labor.

Quieto —le susurró con una voz tan lujuriosa en su oreja que una corriente se pasó por su espina dorsal—. Cuida esas manos. La que manda aquí soy yo y no puedes tocarme a menos que yo diga lo contrario —mientras decía estas palabras presionaba su cuerpo contra el suyo, podía sentir sus pechos contra el suyo y su cadera contra su miembro. Lamió el lóbulo de su oreja y lo mordió ligeramente.

Cuando Viper se separó de él, esta le retiró el traje rojo de encima dejándolo con sus pantalones blancos y empezó a besar su pecho con dedicación.

Fon se moría por tocarla, pero sus manos se encontraban sujetas por las de ella, y no es como si no pudiera librarse pero temía que ella se detuviera otra vez.

Cuando el rostro de Viper subió por su cuello, las caderas de ella chocaron con su entrepierna nuevamente.

Uhn —no pudo evitar sacar un gruñido.

Al parecer alguien está ansioso allí abajo —y la peliazul empezó a crear un ritmo de fricción, primero lento y profundo, muy sensual y estimulante.

A este punto ya estaba transpirando, su cara se sentía caliente y estaba jadeando. Apoyó su cabeza en el hombro de la ilusionista y susurró con deseo su nombre. Sus caricias provocaban que un placer se acumulara dentro de él y no podía más que dejarse hacer.

¿Quieres tocarme? —susurró en su oído nuevamente. Cogió sus manos y las apretó contra los modestos senos aun cubiertos por ropa. Los apretó con ansias.

Ya estaba dejando escapar uno que otro par de gruñidos.

Las traviesas manos de la ilusionista se paseaban por sus cabellos negros y su pecho trabajado, disfrutaba pasar sus dedos por esos abdominales marcados.

No quería admitirlo, pero estaba cerca.

Inconscientemente comenzó a mover las caderas casi al mismo ritmo que ella. Podría estar luciendo un poco desesperado, pero en ese momento no le importaba. Apretó con descaro el trasero de la peliazul, quería ir más rápido.

Fon —suspiró deseosa. Su voz sonaba tan sedosa, le gustaba como deslizaba su nombre a través de esos labios. Decidió que quería besarla; no sin antes crear un camino a través de su fino mentón.

¡Fon!

—¡FON!

Se despertó sudado y desorientado. No se encontraba en su cuarto, podía decirlo con ver a su alrededor, pero lo segundo que vio fue la cara preocupada de Luce.

—¿Q-Qué…? —se sentía un poco mareado y meloso por su propio sudor.

—¿Te encuentras bien?

—Y-Yo… sí… —ya recordaba, se quedó a dormir en la sala por la desenfrenada sesión de pasión de Colonnello y Lal que no dejaban de hacer ruido.

—¿Seguro? Porque te encuentras rojo ¡Hasta estás sudando! Me preocupé porque entre sueños te revolvías a cada rato y hacías sonidos raros… —informó inocente la vidente.

Retazos de su sueño se aparecieron en su mente y al moverse entre las sábanas se dio cuenta que su miembro estaba muy erguido y deseoso.

Su cara se puso aún más roja, se sentó rápidamente y acomodó su almohada en su regazo para ocultar su vergonzosa anatomía. Esperaba que Luce no se diera cuenta.

—Me voy a mi habitación —dijo de manera rauda. Abrazó la almohada y se cubrió con su colcha. No quería faltarle el respeto a su amiga.

Al llegar a su habitación, se deshizo de su ropa y se metió a la ducha de su baño. Era muy temprano en la mañana y el agua estaba helada, pero así era mejor.

No quería tocarse de esa manera.

Esperó a que el agua bajara a su "amigo", aún si su cuerpo se encontraba tiritando un poco.

Se paseó las manos por la cara.

¿Por qué?

¡Ya no era un adolescente como para tener ese tipo de sueños!

Tuvo un sueño húmedo muy vívido. Recordaba que casi no pudo dormir en toda la noche pensando en que cualquier momento bajaría Viper por las escaleras también en busca de un lugar donde dormir, pensaba en que si aparecía, tendría que hacer su retirada como Reborn, y entre tanta preocupación y cansancio se quedó dormido.

Casi lo descubre Luce.

No podía seguir así.

Esto se estaba saliendo de control, ahora estaba más seguro que si Viper se aparecía enfrente suyo no sería capaz de controlarse.

Su cuerpo rogaba por el de la peliazul, pero no podía hacerle eso a la ilusionista.

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Tenía miedo de encontrarse con Luce, no estaba en sus cabales y quería saciar su lujuria con ella.

Cuando se levantó tenía el pijama mojado y su anatomía muy dispuesta al placer.

Así es, había tenido un sueño húmedo en cuya fantasía Luce le hacía cosas; cosas que nunca se podría imaginar que ella haría dada su naturaleza tranquila y muy pasiva. La ilusión de sus carnosos labios, el calor de su piel, la humedad de su centro…

No tuvo más opción que entrar de nuevo a la casa por la puerta trasera y tomarse un día para alejarse de la causa de su creciente libido.

Después de darse una ducha bien fría, se arregló como siempre: su traje negro inmaculadamente limpio, sin arrugas, y su inolvidable fedora de cinta naranja.

Salió sin avisar ni un alma.

El resto del día se la pasó de lugar en lugar. Primero en un restaurant para su desayuno, después en un banquillo cerca de un parque fumando un momento, para el almuerzo en un bar restaurant cuyas muchachas no paraban de coquetearle. Se animó un momento con ellas, les siguió el juego tan expertamente como él lo hacía siempre, pero después de un rato, se aburrió, se cansó de ese juego así que sin más, las abandono.

Entre tanto caminar, y un cigarrillo allí y allá, lo atrapó la noche.

Sus cavilaciones de todo el día habían sido el sueño de esa mañana y su protagonista. No entendía el porqué de esa ansia tan terrible que lo carcomía por dentro, era como el fuego; se encendía incontrolablemente y a la vez se consumía a sí mismo.

Luce para él, era intocable. Admitía que ya desde hace algún tiempo se sentía atraído por ella tanto físicamente como a su intelecto y personalidad, pero en ese mismo instante que se dio cuenta de sus sentimientos, se había resignado a que eso que él quería no podía ser. Simplemente no se podía.

Es decir, Luce era demasiado buena para él; muy tranquila, muy honesta, muy inocente (a pesar de que la edad y las experiencias digan lo contrario, él la veía así). A eso sumándole el hecho de que estaba embarazada, definitivamente ella estaba muy fuera de su alcance.

Luce no era mujer de una sola noche, para él era mujer de toda la vida y sinceramente no estaba seguro de poder darle la seguridad que ella quisiera y merece; él también tenía su reputación de mujeriego. Él era frío, calculador, desconfiado y deshonesto (solo algunas veces, mientras no esté involucrado en trabajo).

No, definitivamente Luce merecía algo mejor de lo que él podría darle.

Instantáneamente, el cigarrillo que estaba inspirando tan a gusto, le supo detestable. Lo tiró al suelo y pisó para apagarlo.

Esa ansia de su libido encendido no se quería apagar, cada pensamiento que tenía sobre Luce lo quería ahogar más y más en un río desbordante de lujuria, haciendo su cuerpo caliente y duro en ciertas partes.

Si no podía apagar su deseo con ella, debía apagarlo con alguien más.

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De donde se encontraba, no estaba tan lejos de los barrios bajos y sabía de un buen lugar donde podría ir.

Camino al sitio donde ya se había fijado se encontró con Colonnello.

—¡Reborn, kora! —saludó este al darse cuenta de su presencia.

—Chaos —dijo casi mecánicamente, bajó más su fedora y siguió caminando.

—¡Reborn, espera kora! —el rubio le dio alcance y caminaba con él— ¿A dónde vas? ¿No será que tenías otra misión y no le avisaste a nadie? Luce estaba preguntando por ti…

Al escuchar el nombre de Luce, respingó pero lo disimuló bien. No quería que Colonnello se diera cuenta de su situación, nunca mostraba sus problemas a nadie. Siempre tenía el control (aunque esta vez no estaba tan seguro de tener control con lo que le estaba sucediendo)— Necesitaba un respiro.

Colonnello lo quedó mirando y seguía junto a él— Entonces no tienes misión kora… ¿Y se puede saber a dónde vas? Lo que pasa es que más entrada la noche planeo volver y así podría decir dónde estás por si te necesitan…

—A un prostíbulo —le dijo mientras doblaban a la esquina haciendo callar a Colonnello un momento. No quería que mencionara nada de Luce por ahora.

El rubio italiano se sorprendió un poco, pero se recuperó rápidamente. Era normal, un hombre como él; soltero y sin compromisos tenía toda la libertad de hacer lo que se le venga en gana con su tiempo. Lo que lo tomó por sorpresa fue el cómo lo dijo; como si dijera "a la tienda", sin deseos ni gran expectativa.

Por un momento dudó y pensó de que tal vez Reborn le esté jugando una broma, pero luego de mirar a su alrededor de barrios peligrosos se dio cuenta de que Reborn estaba siendo honesto.

Se detuvieron al pie de un prostíbulo con luces muy altas rosadas y rojas que formaban el nombre por el que lo conocía. Reborn se volteó a mirarle al pie de la entrada, ladeando la cabeza.

—No creo que hayas venido al sur de la ciudad solo para seguirme e ir juntos a un prostíbulo —al ver que Colonnello no soltaba palabra, siguió—. Además me parece que Lal se enojaría mucho si se entera de que entraste aquí.

Colonnello suspiró— Vine al sur de la ciudad porque tenía una misión que hacer y ya la cumplí kora, planeaba ir a comer a alguna parte antes de volver pero me encontré contigo y… ¿Podrías no decirle a Lal que vine aquí contigo? Me mataría, EN SERIO KORA —Colonnello lo vio con ojos suplicantes, estaba seguro que si hubiera dicho que no, se hubiera arrodillado en el piso, agarrado sus piernas y hacerle prometer que no dijera nada… aunque si lo hicieran más "profesionalmente a su manera" lo hubiera amenazado de muerte sutilmente con el mismo fin.

Igual asintió en consentimiento. Se dirigió a abrir la puerta.

—Además, parece que te está perturbando algo y quisiera ver si desearías hablar sobre eso kora —el rubio le seguía el paso.

Reborn se quedó quieto un segundo.

Tal vez Colonnello no era tan ingenuo como pensaba.

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Ambos se encontraban sentados apoyando sus bebidas en la mesa; una cerveza para Colonnello y whisky para Reborn. Su mesa no estaba tan lejos del escenario de las bailarinas, cuyos tubos de pole dance se alzaban altos hasta alcanzar el techo rojo oscuro. A pesar de que el lugar tenía luces rojas y algunas doradas puestas estratégicamente en el escenario para llamar la atención de la clientela, todo lucía con una tenue oscuridad de colores rojizos.

Como era de esperarse en un fin de semana, el lugar estaba abarrotado de hombres animados y unos que otros borrachos arremolinados alrededor del escenario, el aire tenía una mezcla de trago y cigarrillo. A pesar de esto, Colonnello vio como Reborn sacaba un cigarrillo de su cajetilla y cuando apenas se lo llevaba a la boca, una muchacha joven de bonitas curvas y muy poca ropa (obviamente "empleada" del lugar) hizo a un lado la fedora de Reborn que tenía en su regazo poniéndolo en la mesa y sentándose en su lugar muy sensualmente, casi como una gata, con una pierna a cada lado de su torso. Lo acercó a ella con un jalón de su corbata negra, y con un encendedor que sacó de quién sabe dónde, prendió el cigarrillo— Ahí tienes, cariño.

En todo ese proceso, el pelinegro que se dejaba hacer tranquilamente y la señorita conectaron miradas, y aún sin perder su pequeño juego, Reborn aspiró profundamente y soltó el humo suavemente— Grazie—pronunció con voz profunda cerca de su oído.

La joven, complacida y sin olvidar que todavía tenía otras cosas que hacer en el lugar, paseó sus manos por el pecho masculino hasta llegar a sus hombros, dónde se apoyó para levantarse, le guiñó un ojo coquetamente, y se fue con un paso y movimiento de caderas que haría voltear a cualquier hombre para verla.

Desde que se habían sentado Colonnello y Reborn no habían cruzado palabra alguna, solo habían estado observando el escenario desapasionados.

Cuando el rubio notó que una mano femenina se paseaba por su pecho, notó que otra señorita lo estaba rodeando— ¿Te puedo ofrecer algo, amor?

En estos casos y por previas experiencias en estos lugares cuando era más joven, sabía que un "no" no calmaría la situación— Otra cerveza, kora.

Al ver que las bailarinas comenzaban a quitarse de a poco las prendas que llevaban y el público alborotarse en gritos e insinuaciones, Colonnello decidió hablar primero— Y… ¿Cómo así decidiste venir aquí kora?—el rubio decidió que era una pregunta estúpida pero algo era algo.

—Colonnello, yo creo que es fácil adivinar las intenciones de alguien que viene a un prostíbulo —dejó momentáneamente su cigarrillo por un trago de whisky.

—Reborn kora, sé que no nos conocemos de mucho pero sé que algo pasa contigo.

—No pasa nada conmigo, ¿Qué tiene de raro ausentarme un rato por algo de diversión?

—Estás fumando mucho y desapareciste sin decir nada a nadie kora.

—No es mi obligación reportarme con nadie. La última vez que chequeé era un hombre soltero y libre sin más obligaciones que mi trabajo.

Colonnello suspiró, aunque Reborn fingiera estar bien, se estaba poniendo a la defensiva— Luce está preocupada kora y…—paró de hablar cuando se dio cuenta que el pelinegro repentinamente lo miró, muy fijamente casi con un intento asesino, el cual lo puso nervioso.

—Dije que vine a tomar un respiro, no quiero que menciones nada de la casa por ahora a menos que quieras morir a manos de Lal —Reborn vio como el rubio palideció.

—¡Prometiste que no le dirías nada kora! Si se entera que estuve aquí, todos los avances que hice se irán a la nada kora—cuando el Hitman vio cómo Colonnello se quedó perdido un rato en sus pensamientos, se dio cuenta de que había logrado cambiar el tema de conversación—. Reborn kora… no sé a quién más contarle pero sé que puedo confiar en ti—Colonnello repentinamente se notó entusiasmado. Reborn alzó una ceja en duda; no conocía mucho al rubio (solo de hace un par de semanas cada vez que los visitaba) pero tenía esa sensación de que probablemente algún día lograrían tener una buena amistad, hasta Luce se lo confirmaba repetidas veces cada vez que rechazaba al rubio.

¡Vamos Reborn! ¡NO pensar en Luce!

En lo que se reprendía mentalmente, el ojiazul seguía conversando— Reborn kora, no sé si te habrás dado cuenta de que… ejem —sus mejillas se colorearon y Reborn estaba confundido. Tal vez necesitaba otro vaso de whisky—, me gusta Lal—dijo tomando el último trago de su cerveza. El pelinegro creyó que lo hizo para ocultar su vergüenza.

—¿En serio? Si no me decías, te juro que nunca me daba cuenta —lo dijo con tal tono de voz que destilaba sarcasmo a mares, hasta rodó los ojos—. Por favor, cuéntame más.

Al parecer Colonnello estaba tan absorto en sus pensamientos que no había captado el cinismo en las palabras de Reborn— Sí, kora. Yo soy un experto camuflando mis intereses—Reborn tenía ganas de darse un facepalm pero no lo hizo—… Ayer, al fin dimos un gran paso en nuestra relación kora, aunque me hubiera gustado que se hubiera hecho del modo correcto…—dijo dando una sonrisa afable y un poco colorado.

—Oh, sí y la próxima vez que tengan sexo, por favor consíganse una habitación, en un Motel… muy lejos de nuestra casa—Reborn decidió ser directo y es que si no se hubieran puesto a hacer sus cosas esa noche, no se hubiera topado con Luce y no hubiera amanecido con tremendo dolor de espalda por dormir en esa hamaca. Bueno, además de otras complicaciones que tuvo.

Colonnello esta vez se puso tan rojo como la grana y casi bota el vaso cervecero que sostenía— ¡¿Qué Kora?! ¡¿Cómo sabes eso?! ¡Estuviste escuchando kora!

—TODOS en la casa los podían escuchar, por si no sabían las paredes son muy finas allá arriba. ¿Qué? ¿Acaso pensabas que todos habíamos decidido hacer una pijamada en la sala?—Reborn llamó a una señorita mesera del lugar— Linda, tráeme otro—dijo, señalando su vaso de whisky—, y que sea más fuerte—hablar de todo lo de anoche, le traída forzosamente recuerdos de Luce que parecía plagar su mente haga lo que haga. Se pasó una mano por su boca y decidió distraerse jugando con un muy colorado rubio.

Tenía que sacarla de su sistema.

—Huh, tranquilo. Nadie ha mencionado lo de anoche, pero para la próxima aguántense hasta llegar a un Motel. Toma—el pelinegro le dio lo que quedaba de su trago, que se lo pasó como agua al tranquilizarse—. Y eso del "modo correcto" ¿Cómo es?—miró a las strippers que se mecían por el tubo y no sintió nada, ni un poco de excitación y eso que aquellas mujeres eran muy guapas. En cambio, la manera en que se le aparecía Luce en la mente, le incitaba a las cosas más lujuriosas que jamás habría pensado hacer con tanta pasión.

Eso sí le excitaba. Demasiado.

Se paseó las manos por el cabello. Se estaba enojando consigo mismo por su incapacidad de mantener el control de esa manera.

—Aquí tienes, bombón—la morena le guiñó el ojo al entregarle la bebida y se fue a atender a otra mesa.

—Por "modo correcto", hablo de… ya sabes kora, salir oficialmente, tener citas y después ya algo más serio…

Reborn lo miró sorprendido— ¿Casarse?

—Exacto y de ahí la intimidad, kora. Bueno, aunque esta vez pasó al revés —Reborn pensó que esa noche había sido la primera vez que vio profusamente sonrojado al rubio y lo estaba haciendo mucho.

—No sabía que eras de los que se metían de cabeza al matrimonio —al Hitman le pareció raro, pero luego supuso que era porque él había tenido 9 amantes , era un mujeriego a morir y no consideraba esa "unión" tan importante, es más, le parecía una atadura a su libertad. Aunque si fuera con cierta pelinegra vidente… ¡Basta!

—Sí lo soy kora, y la verdad me gusta tanto Lal que podría proponerle matrimonio apenas la vea de nuevo kora —al ver los ademanes de Colonnello y con la soltura que estaba hablando ahora, supuso que ya se estaba mareando. Miró la mesa y se sorprendió al ver la cantidad de vasos, ¿Cuándo habían comenzado a beber tanto?

—Buena suerte con eso… estoy seguro de que te dirá que sí.

—¡¿T-Tú crees, kora?!

—Claro, tal vez te golpee un poco al principio pero terminará aceptando —la verdad es que el pelinegro tampoco sabía muy bien lo que estaba diciendo, él no era de los que animaba a las personas con palabras alentadoras; debía ser la bebida. Por lo menos ya estoy lo suficientemente mareado— Me voy.

—¿A dónde kora?

—No creerás que vine aquí solamente para ver las strippers ¿O sí? —vio como el rostro de Colonnello enrojecía—. Deberías volver, en la casa nos ponemos más "cautelosos" si recibimos visitas de noche, ah y gracias por invitarme las bebidas —el pelinegro se movió entre las mesas para entrar a cierto cuarto.

—¡VUELVE AQUÍ KORA! ¡YO NUNCA DIJE QUE INVITABA!

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Estaba seguro de que la reacción tan lujuriosa que manifestaba seguramente era una calentura del momento y que tal vez el hecho de que estaba muy interesado en Luce, era el que lo ponía tan encendido cuando la veía.

Reborn siempre se consideró una persona que sabe lo que quiere y lo que necesita. Quería a Luce, lo admitía para sí mismo, pero simplemente no podía ir allá, decirle que quería todo de ella y después meterse entre sus piernas ¡No tenía sentido! Luce era diferente a cualquier mujer que haya conocido, y el hecho de que la pelinegra esté embarazada y de seguro tenga algún esposo o novio por ahí esperándola, lo hacía alejarse más (no lo malinterpreten, no se veía como un destructor de la familia de Luce).

Así que, si por lo que estaba pasando en ese momento era una calentura del momento, simplemente se la iba a sacar, se tragaría todo ese "sentimentalismo" que le nublaba el juicio y las cosas volverían a estar como antes.

Sentado en la enorme cama de ese espacioso cuarto se encontraba metido en sus cavilaciones, hasta que vio la puerta abrirse y entrar una joven italiana muy guapa. Reborn supo que era observado como un buen pedazo de carne, la joven sonrió de lado como si estuviera complacida de que tal cliente la escogiera y bajó la intensidad de las luces, volviendo el cuarto un poco oscuro. La joven se acercó con paso seductor.

Reborn no era nuevo en contratar ese tipo de servicios; él era un hombre, y a pesar de verse como un hitman invencible e insensible, él también tenía necesidades como cualquiera y disfrutaba de ir a esos lugares por algo de diversión y encanto femenino.

Cuando la joven se posicionó enfrente suyo, puso una mano sobre su hombro que luego comenzó a subir hacia su nuca donde se quedó acariciando su cabello. La otra mano retiró la fedora de su cabeza y la puso a un lado de la cama; con eso puso sus piernas a cada lado de torso y repartió besos húmedos por su cuello retirando de a poco el saco de traje.

Las atenciones de la muchacha eran buenas, en serio, pero de alguna manera no lograba excitarse. Intentó corresponder paseando sus manos por las curvas mostradas y ayudando en el proceso de quitarse la ropa, pero no estaba funcionando.

Al verse en la cama con la camisa entreabierta y con la muchacha encima sacándose el brasier, Reborn recién había caído en algo; la muchacha tenía ciertas características físicas que le recordaban a Luce, el cabello largo lacio y negro, la piel clara… ¿Lo hizo inconscientemente? Esto tenía que ser tortura ¡Se supone que estaba ahí para sacar a Luce de su sistema! ¿Tal vez esa era la razón por la cual no podía excitarse? Dejó que la muchacha le besara el pecho y el ojiazul al ver la mata de cabellos oscuros, comenzó a imaginarse a Luce haciéndole las mismas cosas.

Cuando la muchacha alzó la cabeza y cruzó miradas con Reborn, este se topó con ojos cafés y no azules como las de la vidente.

—Detente —pronunció el pelinegro muy agitado. Esto se está yendo de mi control. Alejó a la muchacha de sí y comenzó a abrocharse la camisa—. Suficiente, esto está bien. Ya pagué por todo, así que no importa —recogió su saco y la corbata llevándolo en un brazo y se colocó su fedora. Salió del cuarto dejando a la mujer desconcertada.

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Ya estaba cerca de la casa. Había decidido ir caminado tomando como compañera una pequeña botella de buen whisky, no estaba borracho pero estaba hecho un desastre; de todas maneras ya no le importaba, eran ya las dos de la mañana así que probablemente ya todos estaban dormidos.

Entró a la casa silencioso y se sorprendió al ver las luces encendidas. Dispuesto a dirigirse rápidamente a su habitación para evitar toparse con cualquiera, su sorpresa fue mayor al encontrarse con Luce saliendo de la cocina.

Su respiración se cortó y su corazón bombeaba rápidamente.

Dándole la espalda a una Luce igual de sorprendida, comenzó a dirigirse hacia las escaleras sin decir ni una sola palabra.

Otra vez su cuerpo estaba reaccionando "inapropiadamente", estaba sudando frío en contención. Que no hable, que no hable… estaba seguro que si escuchaba su voz, lo estremecería de pies a cabeza.

—¿Reborn? ¿Recién llegas? Pensaba que estabas de misión y… —escuchó los pasos de Luce acercándose, su corazón latía con más fuerza.

Sin pensarlo, su cuerpo reaccionó solo; se volteó repentinamente, sorprendiendo a la vidente, y la tomó los hombros.

—Luce tú me atraes y quiero hacerlo contigo.

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Fin Capítulo 2

Bueno uhmmmm, primero: NO ME MATEN! Ya sé, ya sé que me he demorado MUUUUUUUUUUCHOOOOOO (un poco más de un año!) en actualizar, peeeero la verdad es que ni yo misma sé porque. He tenido este segundo cap incompleto desde hace mucho y recién tengo la inspiración como para terminarlo.

Ahora, esto del rebornxluce no es algo que planeé cuando recién escribía el primer cap, pero ahora tengo algunos problemas para darle una conclusión a esta parejita; se me hace muy difícil escribirlo sin tener que parecer que forcé a que se de esta situación (no me gusta cuando las cosas suceden muy rápido, porque todos sabemos que cuando son cosas del corazón, toman su tiempo) así que si suena muy rápido o forzado, me disculpo de antemano.

También me disculpo si hay horrores ortográficos u.u

Otra cosa que también tengo que decir GRACIAS A TODOS QUE ME DIERON REVIEWS en serio, es maravilloso, increíble, de verdad los he hecho esperar mucho y me disculpo nuevamente por eso. Por ahí alguien me dijo que Colonnello sería el primero en caer ¡Y SÍ SEÑOR! Lo siento, pero yo creo que todos en el fondo sabíamos que eso iba a suceder xDD y algunos me dijeron que Reborn tal vez no cayera pero ¡NOP! En este fic todos caen! (no se preocupen que todos tendrán un final lemonoso ewe) gracias a todos los que leyeron y los que me pusieron reviews ¡me dan ánimos para seguir escribiendo!

Así que… ¿Reviews? o.o