Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)
Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18. Los pensamientos van entre comillas.
Pareja: Severus Snape y Selena.
Capítulo 32: Angustia.
Selena
y Severus, subieron al Gran Salón para la cena. La mirada de Draco
hacia el jefe de su casa, era fulminante.
Las cosas estuvieron
tranquilas los días siguientes, y Selena iba a ver a su novio cada
vez que podía, se besaban y abrazaban continuamente. Últimamente,
estaban muy acaramelados y unidos más que nunca. El hecho de que
Severus se hubiera sincerado sobre su pasado, era algo que la morocha
valoraba mucho. No había podido dejar de pensar en el tormentoso
pasado de su profesor de pociones, y al parecer, toda su vida había
estado muy solo y fingiendo que estaba bien, cuando por dentro se
estaba desmoronando. Pero ahora, ella estaba ahí y no iba a permitir
que nada malo volviera a ocurrirle, no iba a dejar que ese hombre se
sintiera solo nuevamente.
Draco
se presentó en la audiencia sobre el caso del hipogrifo, y dijo
exactamente lo que su padre le ordenó.
- Padre ¿Te encuentras
bien? Te ves un poco pálido.-
- Estoy bien. No vayas a decirle ni
una palabra a tu hermana. Vas a preocuparla sin sentido.-
- No lo
haré. Yo …-
- ¿Qué?-
- Sé que quizás sea una tontería,
pero … he seguido teniendo pesadillas … sobre el regreso del
Señor Oscuro.-
- ¿Le has dicho algo a Selena?-
- No, pero …
creo que ella también ha estado soñando. Ha estado muy callada en
los últimos días.-
- No te preocupes, estoy haciendo todo lo
posible para asegurar nuestro futuro.-
- ¿Qué pasará con
ella?-
- ¿Qué quieres decir?-
- ¿Cómo … explicarás que
ella esta con nosotros? ¿Le dirás quien es?-
- ¡Estás loco! Si
dijera quien es en realidad, estaría firmando su sentencia. O
tendría que obedecer a nuestro señor y convertirse en uno de
nosotros, o aún peor … sería asesinada.-
- ¿Qué harás?-
-
Cuando llegue el momento, lo sabrás.-
- ¿Puedo ayudar?-
- No.
Quiero que ustedes se involucren lo menos posible. Vamos, debes
regresar al colegio. Dale un beso a tu hermana de mi parte.-
- Lo
haré.- Dijo Draco y se aparecieron en la entrada de Hogwarts.
-
Sele.-
- ¡Draco! ¿Qué paso?-
- Padre ganó.-
- ¿Y?-
-
Sacrificaran al animal. Lo siento.-
Selena se largó a llorar, no
quería que nada le pasara al pobre hipogrifo. Adoraba a las
criaturas mágicas y lo que estaba sucediendo, era una injusticia. A
veces le molestaba, la actitud de los Malfoy. - No es justo.-
- Lo
siento … padre te manda un beso.-
- ¿Cómo está él?-
-
Bien.- Respondió el rubio.
- ¿Seguro?-
- Si. Solo esta
preocupado porque vos te enojes con él por lo sucedido.-
- Ya
veo.-
- No has dormido bien.- Dijo Draco acariciándole el rostro.
- ¿Tuviste pesadillas?-
- Algo así. La verdad es que no las
recuerdo muy bien.-
- ¿Sobre qué son?-
- Yo … sueño con
ese sujeto … con su cara de serpiente y varios encapuchados. Hay
alguien que grita … lo están torturando, pero no puedo verlo y me
despierto.-
- ¿Quién crees que sea?-
- Tengo miedo de que sea
Sevi o Lu. No quiero que algo así, le suceda a ellos.-
- No te
preocupes, solo es un sueño.-
- Pero … tú también, has tenido
sueños así.-
- Solo que me arde el brazo y tengo la marca
tenebrosa.-
- ¿Y te parece poco?-
- No quise decir eso. Ya te
dije, solo son sueños.-
- Si, pero …-
- Olvídalo. Todo
estará bien.-
Las
vacaciones de semana santa, llegaron rápidamente. Y aunque los
chicos tenían una enorme pila de deberes, Selena quiso regresar a la
Mansión Malfoy. Muy pocos chicos, abandonaron el castillo durante
esa semana. Hacía el anochecer, llegaron a la estación. La morocha
salió apurada del tren y corrió hacía los brazos del rubio.
-
¡Lucius!- Exclamó arrojándose a sus brazos.
- Mi pequeña.-
Dijo el adulto, aferrándola con todas sus fuerzas.
- Te extrañé.
Te extrañé mucho, mucho.-
- Yo también.-
- ¿Vamos a
casa?-
- Aún no.- Respondió el adulto, y con un movimiento de su
varita, hizo desaparecer el equipaje de sus niños y las mascotas, y
luego los miró.
- ¿Qué vamos a hacer?- Preguntó Draco.
-
Iremos a cenar a un restaurante que abrieron en el callejón Diagon.-
Sentenció el rubio con una sonrisa.
- ¡Genial!- Dijo el joven
rubio.
- ¿Quieres ir?- Preguntó el rubio a la morocha.
- Si.
Quiero estar contigo, en donde sea.-
- Parece que esta vez, me has
extrañado más que de costumbre.-
- Si, tenía muchas ganas de
verte.-
- Yo también. No he podido dejar de pensar en ti.-
Respondió Lucius, tomándola de la mano, mientras Draco se aferró a
su capa y se desaparecieron.
Cenaron deliciosos manjares en el
nuevo local y luego regresaron a su casa. Ambos pequeños estaban
agotados por el largo viaje y la abundante cena. Razón por la cual,
no protestaron cuando el adulto los mandó a dormir. Saludó a cada
uno de sus niños, primero a la morocha y luego al joven rubio. Al
final, regresó a la habitación de su pequeña, para verla dormir.
Un rato después de que cayera profundamente dormida, Selena comenzó
a quejarse en sueños, mientras se removía en la cama intranquila.
-
Pequeña … despierta.- Le susurró Malfoy tiernamente. - Selena …
despierta.-
- ¿Qué sucede?- Le preguntó media dormida.
-
Tuviste una pesadilla, ¿No lo recuerdas?-
- No lo sé. Estoy algo
confundida.-
- Tranquila, todo esta bien.-
- ¿Te desperté?
¿Grité mucho?-
- No. En realidad, estaba aquí. Te miraba
dormir.-
- Olvide que siempre lo haces.-
- Quiero aprovechar
cada segundo que te tengo conmigo.-
- Me lo hubieras dicho. Ven,
duerme conmigo.- Le dijo la morocha y le hizo un lugar en la cama.
Lucius se acostó a su lado y la abrazó.
- Todo va a estar bien.
Te lo prometo.-
- Lo sé. Vos siempre me vas a cuidar. Te quiero
mucho.-
- Y yo a ti.-
- Lu …-
- ¿Si?-
- Como cabeza de
familia … ¿si alguien me lanza un hechizo … vos lo podes
retirar?-
- ¿Qué hechizo? ¿Quién se atrevió a hechizarte?-
Gruñó el adulto.
- Draco …-
- Voy a matarlo.- Siseó
haciendo un amague de levantarse, cuando la morocha lo aferró del
brazo para sujetarlo.
- No, espera …-
- Nada justifica que te
haya hechizado.-
- Él no lo hizo con mala intención.-
- ¿Qué
te ha hecho?-
- Me lanzó el hechizo radar.- Respondió la morocha
sonrojada, mientras el adulto se quedó perplejo.
- Draco …
¿Draco te lanzó el hechizo radar?- Preguntó incrédulo.
- Si,
¿Me lo puedes quitar?-
- No. Aunque soy el cabeza de familia y me
hubiera correspondido a mí lanzártelo, Draco también tiene esa
facultad, por ser el hijo mayor.-
- Oh, creí que lo podrías
quitar.-
- ¿Te ha dado mucha lata?-
- Bastante. Severus ya se
cansó, si vuelve a interferir … creo que te quedarías sin hijo
varón.-
Lucius se rió. - No lo culpo. A mi tampoco me agradaría
que alguien me interrumpiera o me vigilara de esa forma.-
-
¿Lu?-
- ¿Qué?-
- Yo …- Trataba de decir Selena, y se puso
muy colorada. El adulto la miró por unos instantes y comprendió de
que se trataba la cosa.
- ¿Severus y tú … están avanzando?-
-
Algo así.-
El rubio gruñó. - Quiero que esperes hasta el
matrimonio.-
- Lo sé, él también. Pero …-
- ¿Pero qué?-
-
Nos hemos … me da vergüenza.-
- Soy tu padre o lo más cercano
que tienes a uno. Quiero que confíes en mi.-
- Confió en ti,
solo me da vergüenza.-
- Pequeña …-
- Él … Severus y yo
… nos hemos acariciado y … el otro día, sus caricias me hicieron
estremecer y creía que me estaba haciendo pipi y …-
- ¿Dónde
te ha estado tocando ese desvergonzado? Aún eres una niña.-
- De
la cintura para arriba.- Se apresuró a responder la pequeña, antes
que el adulto montara en cólera. Al parecer, su respuesta pareció
tranquilizarlo un poco. El problema es que él, ya no la veía como
una muchacha, sino como una niña pequeña, su niña y por eso no
soportaba pensar que la estuvieran "manoseando". Luego de tragar
aire, profundamente varias veces. Lucius consideró que era momento
de "esa" charla, que durante algún tiempo la muchacha había
estado esquivando. Al terminar …
- ¿Tienes alguna duda?-
-
No, gracias por explicarme.-
- Quiero que siempre que lo
necesites, recurras a mi sin tener vergüenza. Soy tu familia.-
-
Lo sé, es solo que … como vos sos hombre.-
- Te entiendo …
pero no tienes otra opción. Desearía que pudieras tener a tu madre
contigo, o que por lo menos que yo tuviera alguna esposa …-
- No
la necesito, te tengo a ti y estoy feliz por eso.- Respondió la
morocha abrazándolo.
- Siempre estaré para ti.- Le dijo Lucius
acariciándole el rostro y aferrándola aún más contra él. - Ahora
duerme. Que mañana nos espera un gran día.-
- ¿Qué vamos a
hacer?-
- Salir de compras, comer helado e ir a donde tú
quieras.-
- Gracias. Dulce sueños.-
- Dulces sueños para ti
también, mi pequeña.-
A
la mañana temprano …
- ¡No es justo! ¿Por qué no me
invitaron? Yo también quería dormir con ustedes.- Se quejó Draco,
cuando entró a la habitación de la morocha y la vio dormida en
brazos de su padre.
- Tu hermana tuvo una pesadilla. No fue algo
que planeamos. Déjate de hacer berrinches que ya eres muy grande.-
Siseó el adulto, despertándose de mal humor.
- ¿Qué ocurre?-
Preguntó Selena más dormida que despierta, sintiéndose en medio de
un partido de quidditch por los gritos.
- ¿Te encuentras bien?-
Le preguntó Draco acercándose.
- Si, eso creo.-
-
Últimamente, ha tenido muchas pesadillas. Y suele despertarse
confundida.- Le dijo el joven rubio a su padre.
- ¿Cómo lo
sabes?-
- Cuando estudiamos juntos, se queda dormida y luego, al
despertar está confundida. Al estar con Snape, le sucede lo
mismo.-
- ¿Por qué demonios no me han dicho nada?-
- No
quería preocuparte.- Intervino la pequeña. - Solo son sueños.-
-
¿Qué sueños?- Preguntó el adulto y Selena se los relató. - No te
preocupes, deben ser por el estrés de los exámenes finales.- Mintió
el adulto, que no quería ni preocupar, ni asustar a su pequeña.
-
¿Vamos a salir?- Preguntó Selena.
- Por supuesto, no vamos a
dejar de ir de compras, solo por un sueño.- Le respondió el adulto,
dándole un beso en la frente.
- Yo voy primero al baño.- Dijo
Draco y salió corriendo.
- Es fanático del baño principal.-
Dijo Selena.
- Le gustan las burbujas, a veces me preguntó si no
es muy infantil.-
- Creo que esta disfrutando de su niñez.
Recuerda que las mujeres maduramos antes que los hombres.-
- Eso
es mentira.- Gruñó Lucius.
- Otro machista más.- Respondió la
pequeña divertida.
- Y con orgullo.-
- Como todo Slytherin.-
-
Así es, mi pequeña leoncita.- Dijo el rubio, abrazándola con
fuerza. - Te quiero.-
- Yo también.-
- Selena … hay algo que
quiero decirte.-
- ¿Qué?-
- Ya una vez cometí el error de no
ser sincero contigo y casi te pierdo. No quiero que eso vuelva a
suceder, pero … lo que tengo que confesarte … probablemente te
aleje de mi de todas formas.-
- ¿Qué sucede?-
- Yo …
aseguré tu futuro, de la única forma en que se me ocurrió. Para
ello … tuve que hacer algo terrible.- Dijo el adulto, bajando su
mirada.
- Tranquilo, nunca te dejaré. No lo hice antes, y no lo
haré ahora.-
- Mi pequeña … significas todo para mi. Y aunque
me odies por lo que hice … te aseguro que lo entenderé. Si decides
abandonarme, Severus se hará cargo de ti.-
- Lu … dime que
sucede.-
- Asesiné a tus padres.- Le dijo el adulto y la morocha
se lo quedó mirando sin entender. - Asesiné a tus padres muggles.-
Le aclaró al ver que no reaccionaba.
- ¿Qué? ¿Por qué?-
Preguntó confundida.
- Si el señor tenebroso regresa … no
quiero que queden cabos sueltos, que puedan ponerte en riesgo.
Bastaría que los interrogaran, para que supieran que no eres su hija
y dado tu extraordinario parecido con tu madre …-
- ¿Crees que
él me reconocería?-
- Probablemente.-
- Lucius …- Dijo la
morocha abrazándolo. - No debiste hacerlo.-
- Lo siento, mi
pequeña. Perdóname.-
- No me refería a eso. Has cargado mucho
peso por tus acciones pasadas y lo vuelves a hacer.-
- Tengo que
proteger a mi familia, a cualquier costo. Aunque no lo aceptes o no
lo comprendas.-
- Lo entiendo.- Dijo la morocha para sorpresa del
adulto. - Pero eso no quiere decir que este de acuerdo.-
- ¿Vas a
irte?-
- No, lo que has hecho es para protegerme. No quiero
pensar, ni volver a hablar sobre esto. Prefiero fingir que no pasó,
que no has vuelto a hacer nada malo.-
- No lo entiendo.-
- Eres
mi familia, la única familia que tengo, que me quiere y me acepta
tal cual soy. Y no quiero verte sufrir. Sobre mis padres muggles …
sabía que tarde o temprano, algo les iba a pasar por estar ligados a
mi. Sabía que si el innombrable regresaba … ellos estarían en
peligro. De alguna forma, estoy segura de que mi pasado se sabrá.-
-
Eso no va a ocurrir. Me he asegurado de ellos. Ahora estas a salvo y
es para siempre.-
- ¿Ellos … sufrieron?-
- No. Fue rápido.-
Respondió el rubio apartando su mirada.
- Te quiero.- Le dijo la
morocha, abrazándolo muy fuerte.
- ¿Aún me sigues queriendo?-
-
Con todo mi corazón.-
- ¡Oigan! Levántense, se nos va la
mañana.- Dijo Draco que había terminado de bañarse y cambiarse.
¿Sucede algo?-
- No, todo esta bien. Solo seguimos
desperezándonos un poco más.- Le dijo Selena.
- Vamos, déjense
de perder el tiempo. Quiero ir al callejón Knocturn.-
- Ya vamos.
Ve a organizar el desayuno.-
- Esta bien. Dense prisa.-
-
Gracias.- Le dijo el adulto a su pequeña.
- ¿Por qué?-
- Por
no dejarme y no decirle nada a mi hijo. Ya bastante vergüenza le
…-
- Shh, no sigas. Todo esta bien.- Respondió Selena
abrazándolo. Lo cierto es que la morocha sospechaba que algo así,
debía haber sucedido. Solo eso podría haber mantenido a Lucius
alejado de ella durante tanto tiempo. Cuando bajo el día anterior en
la estación, lo había visto muy mal y angustiado, tal como lo
estuvo mientras guardaba el secreto del asesinato de los Mafdet.
Trató de no demostrar, lo mucho que le dolió saber la suerte
corrida por sus padres muggles, porque eso atormentaría aún más a
Lucius y era algo que quería evitar a toda costa. Después de todo,
él solo trataba de protegerla, aunque no de un modo muy
convencional. La morocha esta segura de que hay algo más detrás de
las acciones del adulto, pero por ahora, prefiere no saber nada y
esperar a que él, le cuente todo.
Los tres Malfoy disfrutaron del agradable día, recorriendo el callejón Diagon y el Knocturn. Lucius no podía quitarle los ojos de encima a su niña, por miedo a que ella se alejara de él y lo abandonara. No podía creer, que hubiera reaccionado así. Estaba completamente seguro, de que su pequeña se marcharía con Snape, y que jamás podría volver a verla. Sin embargo, un milagro parecía haber ocurrido y su niña seguía a su lado. Tan dulce y cariñosa con él, como siempre lo había sido.
-
¿Por qué nunca comes helado?- Le preguntó la morocha al adulto.
-
No me gusta.- Respondió Lucius y la muchacha se sentó en su regazo,
mientras comía un enorme, helado de chocolate con almendras y
granizado.
- Puedes comer del mío.- Le dijo, acercándole la
cuchara con una porción. - Di ah.- Agregó.
- No soy un niño.-
Gruñó el adulto y de todas maneras, abrió la boca para comer el
helado. Draco contenía la risa, aunque sentía que en cualquier
momento se iba a hacer pis encima al ver semejante
espectáculo.
Rápidamente, el helado desapareció bocado tras
bocado, entre el adulto y la pequeña.
- ¿Quieres otro?- Preguntó
Lucius.
- Ahora no, más tarde. ¿Y vos?-
- Estoy bien.-
-
¿Te gustó?-
- No estuvo tan mal.-
- El próximo, también lo
compartimos.-
- No. Por favor, o voy a tener que cambiarme la ropa
interior.- Dijo Draco muerto de risa, mientras su padre lo fulminaba
con la mirada.
- No seas tonto.- Le gruñó Selena.
- Vamos,
tienes que reconocer que algo así no lo ves todos los días. Aunque
a esta altura ya debería haberme acostumbrado. Ya te lo dije, lo
tienes comiendo de tu mano y esta vez fue literal.- Respondió el
muchacho riendo.
- ¡Draco! Tenme más respeto.- Gruñó el
adulto.
- Lo siento. No puedo evitarlo, todo es muy diferente …
desde que Sele esta con nosotros. Ahora sí, parecemos una verdadera
familia … como los Weasley.- Agregó Draco, casi en un susurró.
-
Lo sé, yo también me siento así.- Respondió Lucius, aferrando con
fuerza a la niña por la cintura. - Te adoro.- Le susurró al oído.
-
Yo también te adoro.- Le respondió la morocha, abrazándolo.
-
¿A dónde quieren ir?-
- A la tienda de mascotas, quiero
comprarle golosinas a Onix.-
- Buena idea, así yo también le
compro algo a Hunter.-
- Entonces, en marcha.- Dijo el adulto.
Al
caer la noche, regresaron a la mansión Malfoy cargados de bolsas y
cajas.
- Se nos fue la mano. Gastamos mucho.- Dijo la morocha,
observando el botín de compras.
- No es para tanto.- Dijo Draco,
haciendo un gesto con la mano, como restándole importancia al
asunto.
Lucius se acercó y la sujetó por la cintura, jalándola
hacia él. - Voy a comprarte todo lo que desees. Eres mi niña y te
mereces esto, y mucho más.-
- Gracias.- Respondió la morocha y
se dio vuelta para abrazarlo. No quería dejar de demostrarle lo
mucho que lo quería.
- Mañana saldremos de nuevo.-
- Tenemos
que hacer los deberes.- Dijo la muchacha y Draco la fulminó con la
mirada.
- No seas aguafiestas. Podemos hacerlos el fin de
semana.-
- No nos va a alcanzar el tiempo, son demasiados.-
-
Ya basta.- Los interrumpió Lucius. - Harán una parte a la mañana y
saldremos por la tarde, ¿esta bien?-
- Si.- Respondieron los dos
chicos al mismo tiempo. Unos segundos después, el ruido de una
aparición, llamó su atención.
- Buenas noches.- Saludó Snape a
los tres Malfoy, al tiempo que la morocha se lanzaba a sus brazos.
-
¡Severus!- Lo saludó Selena.
- Hola amor.-
- Buenas noches
Severus.- Lo saludó Lucius, visiblemente mucho mejor que la última
vez que lo había visto.
- Cuñado.- Lo saludó Draco.
-
Lamento haber venido sin avisar.-
- No seas tonto. Siempre eres
bienvenido, pronto serás oficialmente parte de la familia.-
Respondió Lucius.
- Gracias.- Dijo Severus algo avergonzado por
esas palabras. Nunca imaginó que podría tener una familia y mucho
menos, que fuera la Malfoy.
- ¿Te quedas a cenar?- Preguntó la
morocha.
- Por supuesto que se queda.- Respondió Lucius.
- Lo
haré.- Dijo Severus.
- ¡Genial! Voy a cambiarme y vuelvo.- Dijo
Selena y Snape la miró.
- Sabe cambiarse sola.- Agregó Draco al
observar a su cuñado.
- Lo sé.- Siseó Snape y Lucius rió.
-
Me he enterado de cierto hechizo …- Dijo el rubio, mientras su hijo
también se marchaba.
- No te burles.- Lo atajó Severus.
-
Tienes que admitir, que visto desde afuera es divertido.-
- Solo a
un Malfoy se le pudo ocurrir algo así.-
- ¡Oye! A mi no se me
ocurrió.-
- Por la sencilla razón, que por aquel entonces,
sentías algo diferente por ella. No te hubiera convenido lanzarle
algo así.-
- Esta bien. Admito que tienes razón.-
- Te ves
mejor.-
- Se lo conté.-
- ¿Le dijiste el plan?-
- No. Solo
que asesiné a esos muggles.-
- ¿Cómo reaccionó?-
- Sigue
conmigo.-
- En verdad, te quiere mucho.-
- Lo sé. A pesar de
todo, me sigue queriendo.-
- Eres muy importante para ella.-
-
Pero no me considera su padre. No sé que soy para ella.-
-
Siempre te lo ha dicho. Eres su familia.-
- Sí. Supongo que
sí.-
- ¿Crees que no te quiere?-
- Sé que me quiere, pero …
no sé si es por la maldición o porque realmente lo siente.-
-
Para ser sincero, no creo que esa maldición este resultando. Ese
hechizo, fue realizado con el objetivo de hacerte sufrir por amor.
Deberías haberte enamorado y deseado a una mujer y no amas a Selena
de esa forma … por lo tanto, la maldición no es lo que te une a
ella.-
- Puede ser.-
- ¿Qué? ¿Sigues confundido?-
- No.
Selena es mi hija, no puedo verla como mujer. Ni siquiera con el
extraordinario parecido que guarda con Aine. Desde ese día … todo
es diferente. Como si me hubieran quitado un velo de los ojos y ahora
pudiera verla bien. Es mi niña.-
- Eres su padre.-
- Hablando
de eso …- Le dijo el rubio poniéndose serio y con una mirada
asesina. - Mi pequeña, me habló de ciertas caricias.- Agregó al
tiempo que Snape se sonrojaba.
- Yo … ella …- Trataba de decir
Severus que por primera vez en su vida, no sabía que decir.
- Ya,
no te preocupes. Le di, esa bendita charla. Pero te advierto, te
esperas hasta el casamiento. Solo la puedes tocar de la cintura para
arriba, o me veré forzado a lanzarle yo mismo el hechizo radar y a
ti … el cinturón de castidad.-
- Lo prometo. Además, ella me
ha dicho que aún no esta lista y no pienso forzarla.-
- Más te
vale o te asesino.-
- Lo sé. No lo haré, hasta que nos
casemos.-
- ¿Por qué no me dijiste que seguía teniendo
pesadillas?-
- Me hizo prometerle que no lo haría, o me dejaba de
hablar.-
- Te tiene entre la espada y la pared.-
- Sabe que no
soportaría perderla. Y quiere protegerte, a su manera.-
- Soy su
padre, es mi deber preocuparme por ella.-
- Lo sé. Pero no puedo
…-
- Lo entiendo.-
- ¿Qué crees que signifique?-
- No lo
sé. Draco y yo, también hemos estado soñando con el señor
oscuro.-
- ¿Por qué ustedes?-
- ¿Tú no?- Preguntó Lucius,
con perspicacia al observar a Snape, mirar para otro lado.
-
Algunas veces. Recuerdos del pasado, mezclado con otras cosas.-
-
Quizás … él se este por levantar nuevamente.-
- Espero que no.
No deseo volver al frente de batalla, para ninguno de los dos
lados.-
- Supongo que no. Ahora tienes una razón para vivir y ahí
viene.- Dijo Lucius, al ver a la morocha regresar.
- ¿Qué
chusmeaban?- Preguntó divertida.
- Cuestiones de adultos.-
Respondió el rubio.
- Ustedes siempre cuchicheando.-
- No te
enojes.- Le pidió Lucius y la morocha lo abrazó.
- No lo hago.
Ya me acostumbre.-
- ¿Sabes que te adoro?-
- Creo que me lo
has dicho un par de veces, pero no me canso de oírlo.- Le respondió
prisionera en sus brazos.
- Te adoro con toda mi alma.- Le susurró
tiernamente, mientras Severus los observaba, sin poder creer que
Lucius Malfoy se hubiera vuelto tan sentimental. Claro que él, no
estaba en posición de decir nada, ya que también se había
ablandado desde que esa muchacha entrara en su vida.
- Yo también
te adoro mucho.-
- Severus … cuídamela un rato, que voy a
organizar la cena.-
- No tienes que decírmelo.- Le gruñó el
morocho. Y el rubio se marchó.
- ¿Me extrañaste?- Le preguntó
la muchacha y Severus le extendió los brazos.
- Por supuesto,
¿Por qué crees que vine aquí?-
- Quién sabe.- Le respondió
mientras se sentaban en uno de los enormes y cómodos sillones. - A
lo mejor, extrañabas a Draco.- Agregó y Snape frunció el seño.
-
Esta bien, lo confieso. Extrañé a tu hermano, como puedo llegar a
extrañar, ser el anfitrión de una fiesta.-
- Amargado.-
- Lo
soy y lo sabes. Te lo he dejado muy en claro. Soy amargo y ácido
como el limón.-
- Pero eres un limón muy dulce para mi.-
Respondió, rozando sus labios contra los del adulto. - Beso …-
-
Aquí no.-
- ¿Por?-
- Están tu padre y el latoso de tu
hermano.-
- ¿Y? Lucius, te dio su bendición.-
- Aún así
…-
- Solo un beso pequeñito.- Suplicó la morocha, haciendo un
pucherito.
- Ya te lo dije, eres mi perdición.- Respondió Snape,
y la besó profunda y desesperadamente. Quitándole el aliento y
acelerándole el pulso.
- ¿Otro?-
- No.-
- Pero soy adicta
y necesito mi dosis.- Dijo divertida.
- Te enviaré a una clínica
de rehabilitación.-
- No hay cura para lo que tengo.-
- Lo sé.
Ceguera parcial.-
- ¡Oye! Ya hablamos sobre eso. No sigas
pensando de ese modo.-
- Lo sé. Pero a veces, no puedo
evitarlo.-
- Mi Severus …- Dijo la morocha y fue ella, quién lo
besó hasta dejarlo sin aliento y con ganas de algo más. Tenía que
reconocerlo, él también se había hecho adicto a esa muchacha.
Selena le acarició el rostro suavemente, recorriendo con sus dedos
los labios del adulto, para luego baja a los botones del traje …
-
Hasta acá llegamos.- Sentenció Snape, sujetándole la mano y
guiándola de nuevo hacía su rostro. - Tengo que tener, mucho
cuidado contigo. Eres un caso serio.-
- No puedo evitarlo.-
-
Tengo que prepararte una poción, para que controles tus hormonas.-
-
No son mis hormonas, es el amor que siento por ti.-
- Tus
hormonas.-
- Cabeza dura.-
- Tengo razón, soy adulto y sé de
esas cosas. Yo también tuve tu edad, aunque fue hace mucho.-
-
Si, ¿Uno o dos siglos?-
- ¡Ey!- Exclamó el morocho, frunciendo
el seño.
- Viste que no eres viejo, si lo fueras no te hubiera
molestado lo que dije.-
- Dijiste siglos.-
- Sabes que eres
perfecto.-
- Perfectamente viejo para ti.-
- Perfectamente
cabeza dura.-
- Te amo.-
- Y yo a ti, con todo mi corazón y mi
alma.-
- ¡Oigan! Compórtense, no están solos.- Dijo Draco,
cuando regresó y los vio muy acaramelados. - El sillón es lo
suficientemente grande para que puedan sentarse los dos.-
-
Aguafiestas.- Le gruñó Selena. - Ya me voy a desquitar cuando
tengas novia.-
- Inténtalo y te arrepentirás.-
- Ya veremos,
además no soy la única que te va a molestar.- Dijo la morocha y
miró a su novio. Draco observó al jefe de su casa que tenía un
extraño brillo en los ojos, que no le auguraban nada bueno.
- No
lo hará.- Le dijo Draco a Snape.
- No crea que me he olvidado de
todas sus interrupciones.- Le respondió el adulto, fulminándolo con
la mirada.
- ¿Otra vez interrumpiendo?- Preguntó Lucius al
regresar, mirando a su hijo.
- No, solo esta fastidiando por
envidioso.- Respondió la morocha.
- ¿Yo? ¿Envidiosos? ¿Por qué
habría de estar …?-
- Porque te gustaría tener novia.-
-
Si, como una patada en los hue …-
- Modera tu lenguaje.- Siseó
Lucius. - No quiero que hables así, frente a tu hermana.-
-
Suerte que no has escuchado a Theodore.- Murmuró el joven rubio.
-
¿Nott? ¿Qué ha dicho?- Gruñó Malfoy.
- Habla peor que su
padre y lo hace frente a Sele. Apuesto a que ella, ya tiene un
lenguaje tan obsceno como él.-
- Yo no habló de esa forma.-
-
No, pero en cualquier momento, algo se te va a escapar.-
- Tú …-
Siseó Lucius. - ¿Es qué no te he enseñado nada? Sabes bien, que
tienes que cuidar de tu hermana de todas las formas posibles. Y una
de ellas, es evitar exponerla a esa clase de lenguaje. Los Nott,
tiene un lenguaje demasiado pornográfico.-
- No es mi culpa, si
ella anda con nosotros.- Se excusó el joven rubio, mirando a su
hermana y buscando que lo socorriera.
- ¿Por qué te juntas con
ellos?- Preguntó Lucius a su niña.
- Porque son mis únicos
amigos.-
- ¿Y los Gryffindors?-
- Me llevó … bien. Pero
hasta cierto punto …-
- ¿Por qué?-
Selena bajó la mirada y
luego la dirigió hacia su novio.
- La rechazan por ser amiga de
los slytherin, por ser mi amiga y por ser …- Explicó Snape.
-
Una Malfoy.- Gruñó Lucius.
- Digamos que el hecho de tu
intervención en el asunto del hipogrifo de Hagrid, ha levantado una
ola de furia contra tu familia. Y Selena a quedado en el
medio.-
Lucius se acercó y la abrazó. - Lo siento mi pequeña.
Cada vez que logras acercarte a tus compañeros, yo termino
alejándolos.-
- No importa. No me gusta … lo que dicen sobre
ustedes. Tienen prejuicios contra todos los Slytherins, aunque la
mayoría nunca ha hecho nada.-
- A diferencia mía.-
- Eres mi
familia y voy a defenderte.-
- Aunque no lo merezca.-
- No me
importa. Eres mi familia y te quiero demasiado.- Respondió la
morocha.
La
cena fue agradable y perfecta. El ambiente familiar que se respiraba
en el lugar, hacía que todos se olvidaran de los problemas y las
preocupaciones que los acechaban.
- ¿Te quedas a dormir?- Le
preguntó Selena a su novio.
- No sé.-
- Puedes quedarte, pero
solo a dormir.- Dijo Lucius muy serio.
- No tienes que andar
aclarando.- Gruñó Snape en respuesta. Mientras la morocha miraba
divertida a los dos adultos.
- Quédate …- Le suplicó poniendo
una carita muy lastimosa.
- Esta bien, me quedo.-
- Buag, no sé
como soporta que le ponga esas caras.- Dijo Draco refunfuñando. - Es
demasiado, para mi frágil estómago.-
- ¿Frágil estómago? Si
comes como un troll.-
- No como tanto, ni de forma tan
asquerosa.-
- La próxima te pongo un espejo para que te mires.-
-
Eso no cambia el hecho de que es desagradable las caras que pones.
Somos slytherins, no hufflepuff.-
- Ya basta Draco, déjalos
tranquilos.- Siseó Malfoy.
- ¡Oh! ¡Vamos padre! ¿Me vas a
decir que a ti no te dan asco?-
- No. Creo que aún te falta mucho
por madurar y eso me esta preocupando.-
- Soy maduro.-
- No
emocionalmente.- Le dijo la morocha.
- No lo necesito, si voy a
comportarme como tu.-
- Entonces, no va a ver más Malfoy. Estoy
arruinado, nuestro apellido se va a perder contigo.- Gruñó
Lucius.
- ¿No era que no querías nietos tan pronto?- Preguntó
Draco y su padre lo fulminó con la mirada.
- Vamos a dormir.- Le
dijo Severus a su novia, antes que esta simple discusión pasara a
mayores. Ya que había notado, la vena prominente en la sien de
Lucius.
- Si. Buenas noches Lu.- Dijo la morocha, lo abrazó y le
dio un beso.
- Buenas noches mi pequeña.-
- Duerme bien,
Draco.- Le dijo Sele dándole un beso en la mejilla.
- Dulces
sueños hermanita.-
Selena y Severus se acostaron, muy juntos y
abrazados.
- Gracias.- Dijo la morocha.
- ¿Por?-
- Por
quedarte a dormir.-
- Quería estar contigo, te extrañé
mucho.-
- Yo también quería estar a tu lado.-
- ¿Te
encuentras bien?-
- Si.-
- Lucius … me contó sobre …-
-
No quiero hablar sobre eso.-
- ¿Segura? Sabes que puedes hablar
conmigo.-
- Lo sé.- Le respondió acariciándole el rostro. - Es
solo que no quiero hablarlo, prefiero olvidar.-
- Amor, tarde o
temprano vas a caer en cuenta … y entre más tarde sea, peor será
la caída.-
- No te preocupes, estaré bien. Solo quédate conmigo
y abrázame muy fuerte.- Le pidió Selena y el adulto la aferró con
fuerza contra su cuerpo. Pequeños sollozos comenzaron a
estremecerla, mientras se aferraba a la camisa de su novio y ahogaba
el llanto contra su pecho.
- Tranquila amor. Shh.- Le decía
Severus. Mientras le acariciaba la espalda y le cantó una suave
melodía, hasta que se quedó dormida. Al adulto, le destrozaba el
corazón verla sufrir de esa forma. Pero estaba convencido, de que
para variar, esta vez Lucius había hecho lo correcto. Lo único que
les importaba a ambos, era proteger a esa pequeña.
El profesor de
pociones, tardó en quedarse dormido. Y cuando lo logró, solo fue
para caer en una horrible pesadilla sobre su pasado.
- Así que
eres Severus Snape.- Dijo el hombre con cara de serpiente.
- Si,
señor.-
- Lucius me ha dicho que tienes un gran talento. ¿Eres
un mestizo?-
- Si, señor. Mi madre era una bruja y mi padre es un
asqueroso muggle.-
- ¿Aún vive?-
- Por desgracia.-
-
Valla, esto es interesante. ¿Cuántos años tienes?-
-
Dieciocho.-
- ¿Quieres ser uno de mis mortífagos?-
- Si,
señor.-
- Tienes que demostrarme que eres capaz de serlo. No
cualquiera puede unírseme. No solo se necesita talento, sino que …
otras cosas.-
- Haré lo que me ordene.-
- ¿Cualquier cosa?-
-
Sí, señor.-
- Bien, eso lo veremos. Tu primera misión, será
traerme a tu padre.- Dijo Voldemort.
- Lo traeré.- Respondió
firmemente Severus. Se desapareció y unos minutos más tarde,
regresó con su padre.
- Muy bien, vas por el buen camino. Ahora
quiero que lo tortures, hasta que yo te lo diga y luego … tendrás
que matarlo.-
Tobías Snape, miraba alternativamente, a su hijo y
al extraño hombre con cara de serpiente. Sabiendo cual sería su
destino, ya que durante muchos años, había atormentado a su hijo.
Golpeándolo a él y a su madre, despreciándolos por su condición
mágica, sin pensar que algún día tendría que pagar las
consecuencias de sus acciones.
Severus miró a su padre, ya no
había vuelta atrás. Era el momento de enterrar su pasado, de acabar
con su sufrimiento. Estaba convencido de que si se vengaba de ese
hombre, todo el dolor que había sentido desde pequeño se iría y
podría comenzar de nuevo. Creía que al fin, podría ser feliz.
Apuntó su varita y siguió las ordenes de Voldemort, hasta que al
final, acabó con su padre.
El resto de los mortífagos que habían
llegado uno a uno, vitorearon lo ocurrido. Lucius miró a otro lado,
conciente de que era el responsable de arruinar la vida de Severus.
Quizás ahora el muchacho no lo viera así, pero en unos años …
las cosas serían muy diferentes. El rubio nunca había querido ser
un mortífago y lo que más necesitaba era a alguien en quien pudiera
confiar y por eso lo había elegido a Severus. Sin embargo por algún
tiempo, el morocho había caído bajo la influencia del señor oscuro
y la sensación de poder y respeto que lo rodeaba. Por lo menos, así
lo veía Severus en ese momento, al fin tenía poder, estaba
recibiendo la marca tenebrosa.
El
sueño cambio, el ambiente se volvió denso y Severus sentía una
gran opresión en el pecho. Un hombre encapuchado se encontraba en
esa habitación. No necesitaba verle el rostro para saber quien era,
cada fibra de su cuerpo se lo decía.
- Así que esta es la famosa
niña.- Dijo con un silbido y Snape se dio vuelta para ver que detrás
suyo, estaba Selena. El pánico y el terror se apoderó de él. -
Acércate.- Le ordenó a la pequeña, que estaba llorando y
asustada.
- No.- Dijo Severus interponiéndose entre ella y
Voldemort.
- Hazte a un lado.- Gruñó el otro hombre.
- No,
ella es …-
- La persona a la que más amas. Pero tú, al igual
que los otros mortífagos me han entregado no solo su vida y su alma,
sino que todo aquello que les importa.-
- ¡NO!- Bramó Severus
amenazante. No estaba dispuesto a moverse ni un solo centímetro,
nunca dejaría a la morocha a merced de ese sujeto.
- ¡Crucio!-
Dijo Voldemort y Snape cayó al suelo, gritando de dolor.
- ¡NO,
DEJELO!- Gritó la pequeña. - Haré lo que me diga, pero por favor,
no lo lastime.- Agregó Selena y el hombre con cara de serpiente,
levantó el hechizo. Pero Severus no podía moverse, estaba agotado.
La morocha caminó unos pasos hacía Voldemort, cuando este levantó
su varita y la apuntó.
- Avada kedavra.- Dijo y la pequeña cayó
muerta cerca de Severus.
- ¡No! ¡AMOR!- Gritó el profesor de
pociones arrastrándose hacia ella.
-
Severus … Severus … despierta.- Decía la morocha. Se había
despertado al sentir a su novio estremecerse a su lado.
- ¡Amor!-
Dijo Snape al verla. La abrazó con todas sus fuerzas, tratando de
contener el llanto que le abrumaba la garganta. Esa pesadilla había
sido demasiado real. Sino fuera porque tenía a la niña entre sus
brazos en ese momento, se hubiera vuelto loco.
- Tranquilo, fue
una pesadilla. Todo esta bien.- Le dijo acariciándole el rostro.
Severus la besó con desesperación, saboreándola con cada
movimiento de sus labios, como tratando de asegurarse de que ella era
real y no un sueño. Deslizó su mano por las caderas de su novia,
recordando cada centímetro de ese cuerpo que adoraba. Sintiendo como
ella le respondía, acariciando su espalda y las abundantes
cicatrices que había en su cuerpo. Muchas de las cuales, eran
producto de sus peleas como mortífago pero en su mayoría,
pertenecían a su niñez. Las marcas que el cinturón de su padre le
habían dejado, junto con las quemaduras de los cigarros que Tobías
Snape fumaba. Solo quería besarla y acariciarla, beso tras beso y
una caricia tras otra. No era lujuria ni deseo, solo la enorme
necesidad de asegurarse de que ella estuviera ahí con él.
-
Severus …- Dijo la morocha, cuando él alejó sus labios unos
centímetros. - ¿Te encuentras bien?-
- ¿Eres real?-
- Claro
que lo soy. No tienes tanta imaginación.- Respondió divertida,
aunque había notado la angustia del adulto.
- Nunca me dejes.-
-
No lo haré. Lo sabes, no podría vivir sin ti.-
- Te amo Selena,
eres mi vida.-
- Y tú la mía … ¿Qué soñaste?-
- Nada, no
quiero hablar.-
- Esta bien, ven.- Dijo la morocha y Severus se
acurrucó sobre su pecho, al tiempo que la rodeaba por la cintura con
sus fuertes brazos. Escuchando como su corazón latía aceleradamente
por las caricias previas. Mientras ella le acariciaba el rostro y
deslizaba su mano por su pelo. El hecho de que tuviera el pelo
grasiento y la mayoría de la gente no se atrevería ni a tocarlo con
guantes, parecía no molestarla. Le brindaba mimos y caricias que lo
reconfortaban, bloqueando lentamente el recuerdo espantoso de esa
pesadilla.
Volvió a quedarse dormido, sobre el pecho caliente y
suave de su novia. Ya no volvió a tener pesadillas, solo un hermoso
sueño de lo que él, añoraba en su futuro … una casa con muchos
niños y Selena a su lado.
Nota de la autora.
Espero que les guste el capi y no me asesinen por escribir eso sobre el pasado de Sevi. Le di muchas vueltas al asunto, pensando si él sería o no, capaz de matar a su padre … Creo que dadas las circunstancias de su horrible pasado y que lo odiaba, quizás podría haberlo hecho. No era muy maduro emocionalmente y tal vez por eso pudo hacerlo. Aunque luego, tal como lo pensaba Lucius, Severus se debe haber arrepentido de haber llegado a tal extremo.
Bueno eso es todo chicas, y me estoy preparando para las cartas bociferadoras, por lo del pasado de Sevi.
Besitos y buena semana para todas. Cuídense mucho.
Miaka Snape.
