Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)
Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18. Los pensamientos van entre comillas.
Pareja: Severus Snape y Selena.
Capítulo 35: Patronus.
Esta
vez, el boggart no asumió ninguna forma corpórea. Todo lo
contrarío, se convirtió en una densa nube negra que la envolvió.
Era igual que la primera vez que se había enfrentado a uno. La
morocha se asustó inmediatamente. No podía ver nada, ni escuchar a
nadie, todo era una oscuridad total. Su corazón se aceleró,
mientras un aire frío bañaba su cuerpo haciéndola temblar. Pero a
diferencia de la primera vez, ninguna imagen venía a su mente. Solo
la penumbra interminable y silenciosa, que la perturbaba y
asustaba.
- ¡Riddikulus!- Exclamó, pero el boggart no se
transformó. Y eso, comenzó a desesperarla. - ¡Riddikulus!-
Pronunció nuevamente y nada.
Trató de moverse, pero una enorme
fuerza la sujetó en el lugar. Era como si la gravedad, hubiera
aumentado en ese sitió y la obligó a arrodillarse.
- ¡Sáquenme
de aquí!- Dijo lo más fuerte que pudo. Pero sus palabras regresaban
a ella, en un eco ensordecedor.
-
¡Profesor!- Exclamó Harry, al no poder ver a la morocha entre tanta
niebla. - ¿Qué ocurre?-
- No lo sé, Harry.- Decía Lupin,
mientras realizaba distintos hechizos tratando de hacer desaparecer a
ese humo. Harry no lo pensó dos veces y trató de penetrar la densa
niebla, pero fue expulsado violentamente, y antes de chocarse contra
la pared, Remus creo una burbuja de aire, que aminoró el golpe.
-
Hay que sacarla.- Dijo el muchacho, incorporándose nuevamente y
acercándose al boggart.
- Harry quédate en donde estas.- Ordenó
el adulto.
- No podemos dejarla ahí.-
- No lograrás nada
tratando de entrar a la fuerza. Ya has visto que te ha rechazado, hay
un escudo tremendamente poderoso, encerrando al boggart y a Selena.-
Sentenció Lupin.
-
¡Ayúdenme!- Pedía la morocha desde el interior del boggart, pero
sus llamados no podían escucharse desde el exterior. - ¡SEVERUS!
¡AYUDAME! ¡SEVERUS!- Gritó al fin.
En el despacho del frío
profesor de pociones, el adulto se removía inquieto de un lado para
el otro. Cuando sintió una opresión en el pecho, un dolor punzante
que casi le impedía respirar. "¡Selena!" Pensó en ese momento,
y corrió hasta el aula de DCAO. Entró sin golpear y se puso pálido,
al ver a Potter tratando de abalanzarse dentro del espeso humo y a
Lupin realizando distintos hechizos. No había duda, Selena estaba en
peligro.
- ¡Severus! ¡Espera!- Trató de detenerlo el hombre
lobo. - No funciona, Harry ya trató de entrar.-
- Hazte a un
lado.- Gruñó Snape, empujando rudamente al profesor de DCAO.
-¡Selena!- Exclamó y caminó directamente al humo.
Algo extraño
ocurrió, una fuerte corriente mágica fluyó, no solo desde el
profesor de pociones, sino también desde el interior del boggart.
Una corriente mágica que se fusionó y le permitió al morocho
entrar al interior del espeso humo negro, como si solamente fuera
eso, solo humo. Ahora ambos estaban en el interior del boggart, y a
pesar de la oscuridad, los dos podían verse claramente.
-
¡Severus!- Dijo la morocha, cuando el adulto llegó hasta ella y la
alzó.
- Amor … tranquila. Estas a salvo.- Le respondió y la
niebla desapareció, regresando al interior del baúl. Tanto Lupin
como Harry, se sorprendieron al ver lo fácil que había sido para
Snape entrar al interior del boggart, y más aún, al sentir como la
magia de éste y la de Selena, parecían fusionarse, como si solo
fuera una.
- ¡Selena! ¿Te encuentras bien?- Preguntó Harry
acercándose a ellos, pero tuvo que frenarse cuando sintió un
intenso escalofrío. La hostilidad y la furia que emanaba del jefe de
Slytherin, lo había inmovilizado. La morocha tenía el rostro oculto
en el cuello del adulto y estaba aferrada a él, con todas sus
fuerzas.
- ¿Se encuentran bien?- Preguntó el merodeador.
- No
gracias a ti.- Siseó Severus.
- Déjame revisar a la pequeña.-
Dijo Remus, pero al igual que Harry, se vio paralizado por el poder
que emanaba del morocho. No solo era la magia del Slytherin la que
ocasionaba esa sensación. De alguna forma, él estaba controlando la
magia de la morocha. - Severus, baja a la pequeña. Podrías
lastimarla.-
La mirada de intenso odio que le lanzó el profesor
de pociones, hizo que Lupin retrocediera unos pasos.
- No te
acerques.- Gruñó el morocho.
- Severus, tu magia esta fuera de
control y de algún modo, has ocasionado que la magia de Selena
también se saliera de control. Debes alejarte de ella, hasta
tranquilizarte. Siéntala en ese banco, nadie se acercará.-
- ¡No
me dejes!- Gimoteó la morocha al sentir que su novio, parecía
hacerle caso a Lupin. Y el adulto, volvió a aferrarla con todas sus
fuerzas.
- ¿Te encuentras bien?- Preguntó Snape, sentándose en
el banco con su novia sobre su regazo.
Ella asintió con su
cabeza, aferrándose a él. - No me dejes.- Volvió a decir.
-
Tranquila, no lo haré. Nunca te dejaré.-
- La oscuridad, todo
era oscuridad.-
- Shh, estas a salvo, ahora estoy contigo. No
volverás a enfrentarte a un boggart, te lo prometo.-
Lupin y
Harry contemplaban a un muy diferente profesor de pociones, uno que
era extremadamente suave y dulce con la morocha a la que tenía en
brazos. Si no lo hubieran visto, no lo habrían creído.
-
Tronsky.- Pronunció Snape y un elfo se apareció en el lugar.
-
¿Me llamó, profesor Snape?-
- Ve por uno de mis alumnos de
Slytherin, Draco Malfoy y tráelo aquí de inmediato.-
- Sí,
señor. En seguida, señor.- Dijo el elfo y se desvaneció, segundos
después se apareció junto al rubio platinado.
- ¿Hermanita?
¿Qué le ocurrió?- Siseó, con una mirada de furia hacia Lupin.
-
La atacó el boggart, otra vez.- Dijo Severus. - Llama a tu padre y
dile que venga.-
Draco tomó el comunicador que llevaba en el
bolsillo del pantalón, tal como se lo había ordenado su padre.
Nunca debía separarse de ese comunicador.
- ¡Padre!- Exclamó
el joven rubio.
- ¿Qué demonios ocurrió?- Siseó Malfoy.
-
Selena, el boggart.-
- Voy para allá.- Respondió rápidamente el
adulto, sin necesidad de más explicaciones. Segundos más tarde,
Lucius se había aparecido en las rejas de entrada. Mandó un mensaje
al castillo, pidiendo que le abrieran.
- Ve a buscar a tu padre a
la entrada.- Le ordenó el jefe de su casa.
- Si, voy.- Respondió
el joven Malfoy. Le dio un beso en la frente a su hermana y salió
corriendo.
- ¿Selena?- Preguntó el profesor de pociones.
-
Estoy bien … solo muy cansada. Quédate conmigo.-
- No te
preocupes, lo haré. Y en unos minutos, tu padre estará aquí.- Le
dijo suavemente el morocho y la muchacha asintió con la
cabeza.
Instantes después y azotando la puerta, Lucius Malfoy
entró en el lugar seguido por su hijo.
- ¡Mi niña! ¡Mi
pequeña! ¿Estás bien?- Preguntó, arrebatándosela de los brazos a
Snape.
- Estoy muy cansada … todo era oscuridad … mucha
oscuridad.- Respondió acurrucándose en los brazos del rubio. Lucius
temblaba de la furia, acunó a su niña por varios minutos y le dio
un beso en la frente. Luego se la regresó a Snape, muy lentamente,
porque la morocha se había quedado dormida. Alzó su varita y le
lanzó un hechizo silenciador, para no despertarla.
- TE LO
ADVERTÍ, LUPIN. TE DIJE QUE MI NIÑA, NO DEBÍA ENFRENTARSE A LOS
BOGGART. CASI LA PIERDO POR TU CULPA. ME ASEGURARÉ QUE OBTENGAS TU
MERECIDO.- Bramó Lucius.
- No sé que es lo que ocurrió, Lucius.
No fue normal, un escudo encerró al boggart y a Selena. Por eso no
podíamos entrar a sacarla.- Dijo calmadamente Lupin.
- Me importa
una mierda tus excusas. Le dije claramente al director y a ti, que no
quería que mi niña se enfrentara a los boggart. Me la llevaré y la
cambiaré de colegio, no puedo arriesgarme a que la lastimen
nuevamente.-
- No será necesario. Al parecer, por alguna extraña
razón los boggart cambia su comportamiento frente a ella. Y por eso,
la excusaré de que tenga que enfrentarse a uno. Si la cambias de
colegio, será más un castigo que una ayuda.-
- Esto no va a
evitar, que te haga pagar por lo que ha ocurrido esta noche.- Gruñó
Lucius.
Mientras, Severus acariciaba suavemente el rostro de su
novia, ante la mirada incrédula de Harry.
- ¿Mi hermana …?-
Preguntó Draco al jefe de su casa.
- Se pondrá bien. Necesita
descansar.- Le respondió el morocho.
- ¿Puedo acercarme?- Le
preguntó el rubio, sintiendo la energía hostil que emanaba de su
cuñado.
- Si, puedes hacerlo.- Respondió el adulto, y Draco se
acercó lentamente. Tomó la mano de su hermana entre las suyas y la
llevó hasta sus labios, para darle un beso.
Toda esa escena, le
parecía a Harry completamente irreal. La actitud de esos tres
Slytherin, era algo que el chico que vivió, no podía creer. Nunca
pensó que Lucius Malfoy iba a reaccionar de esa forma, defendiendo a
una niña hija de muggles, porque nunca creyó que ese hombre
realmente quisiera a Selena. Tampoco podía haber imaginado, que
Draco se mostrara tan preocupado, o necesitara asegurarse de que la
morocha estaba bien. Pero lo más extraño de todo el asunto, era
Snape. Quién jamás demostró tener ni la más mínima capacidad de
sentir afecto por alguien, y sin embargo, estaba ahí, acariciando
tiernamente a esa muchacha.
- Tendrás que buscar alguna
explicación para lo que ocurrió. Y lo más probable, es que deba
enfrentarse nuevamente a un boggart. Esas criaturas …-
- Eres un
maldito imbécil, Lupin.- Siseó Severus. - No importa que tan
comunes sean esas criaturas. Jamás volverán a acercarse a Selena,
no lo permitiré.-
- Severus …-
- Tú no entiendes nada, no
la viste agonizar durante días, teniendo miedo de que cada suspiro
fuera el último. No la viste consumiéndose, ardiendo en fiebre y
gritando cosas sin sentido, sin poder hacer nada por ayudarla o
aliviarla.- Siseó el profesor de pociones. Draco y Harry se
estremecieron al pensar en lo que Selena había pasado con
anterioridad. Ambos sabían acerca del ataque, pero no tenían idea
de lo grave que había sido. Sobre todo, porque ella lo suavizaba
demasiado, cuando se refería a ese tema.
- Lo lamento, nunca fue
mi intención …-
- Ahórrate tus disculpas. Los gryffindors
tienden a creerse dueños de la verdad, a sentirse superiores a los
demás y hacen lo que se les da la reverenda gana. Pero el mundo no
es como ustedes piensan. No vuelvas a acercarte a ella fuera de los
horarios de clases … Probablemente recuerdes de lo que soy capaz de
hacer. Y para protegerla no me va a temblar la mano, para regresar a
mis antiguas practicas.- Gruñó Snape.
- Severus, llévala a
dormir a tu cuarto. Me aseguraré de que pasé la semana a tu lado.-
Sentenció Lucius y el morocho asintió. Se levantó y se marchó
llevando a su novia en upa.
Al llegar a su habitación, la recostó
suavemente en su cama y se acomodó a su lado. Mientras ella dormía
profundamente, sin saber el revuelo que se había armado.
Lucius
se dirigió hecho una furia, hasta el despacho del director,
acompañado por Lupin. Subieron por las escaleras ocultas y entraron
…
- Va a mantener a este perro rabioso lejos de mi hija.- Siseó
Malfoy.
- Voy a pedirte, Lucius, que mantengas el respeto hacia
mis profesores.- Dijo el anciano director.
- Haga lo que le digo.
No más boggarts y dejará a mi niña que duerma esta semana en la
habitación de Severus.-
- Si mal no lo recuerdo, Lucius, no estas
en posición de dar ordenes. No perteneces más al consejo
escolar.-
- Sigo siendo su padre.- Siseó el rubio.
- Albus,
Algo extraño ocurrió esta noche en la clase extra. El boggart se
transformó en humo y no pude socorrer a la pequeña.-
- Ya veo.-
Dijo pensativamente el Director. - ¿Quién la ayudó? ¿Harry?-
-
No, Severus. Entró en el aula y se abalanzó hacia el humo y pudo
rescatarla.-
- Lo bueno es que la pequeña esta a salvo. Remus,
hazme el favor de avisarle a Minerva de lo sucedido y que la niña
dormirá con Severus por unos días.-
- Sí, Albus, lo haré.-
Dijo el hombre lobo y se marchó.
- Pagará por esto,
Dumbledore.-
- Deberías tener cuidado con las amenazas.
Curiosamente, me he enterado de que los padres de la niña, fueron
encontrados muertos.-
- Me tienen sin cuidado esos asquerosos
muggles.-
- Sospecho, que tú has estado involucrado.-
- No
tiene pruebas de ello.-
- No, es verdad. O de lo contrario, ya
estarías en una celda en Azkaban. Pero sin embargo, puedo hablar con
la pequeña.-
- Haga lo que quiera.- "Fue una suerte que ya se
lo haya dicho."
- Ya veo. ¿También le has confesado que
violaste y asesinaste a su verdadera madre? ¿Le has hablado de
Aine?-
- No sé a que se refiere.-
- Tarde o temprano, la
verdad se sabrá. ¿Crees que la pequeña seguirá a tu lado?-
-
¿Qué es lo que desea?-
- Que la verdad se sepa, que el mal
desaparezca. Muchas cosas son las que deseo, pero nada que tú puedas
darme.-
- ¿Qué quiere con Selena?-
- Nada en especial. Merece
saber la verdad sobre su origen y sobre todo, con quien está.-
-
Esta loco, es un viejo senil. Mi niña, era hija de esos muggles, no
sé de que me esta hablando.-
- Finge todo lo que quieras, Lucius.
Por ahora, te estas saliendo con la tuya.-Respondió Dumbledore. Unos
segundos después, McGonagall entró en el lugar.
- Remus me a
informado …- Dijo la mujer, y se detuvo al ver a Malfoy.
- Sí,
Minerva, es correcto. La niña dormirá por unos días con Severus,
hasta que este más tranquila.-
- ¿Todo esta bien, Albus?-
-
Sí. El señor Malfoy, ya se marchaba.- Respondió el director y
Lucius salió azotando la puerta. Bajó hasta la habitación de Snape
y golpeó el cuadro de entrada. Severus se asomó con cara de pocos
amigos.
- ¿Qué?- Gruñó.
- Quiero verla.-
- No hagas
ruido, esta dormida.-
- Dumbledore … quiere alejarme de mi
niña.-
- ¿Para qué haría algo así?-
- Para que mi niña
sepa la verdad, sobre quien es su familia. Para que se entere que yo
la convertí en huérfana. Es viejo sabe que asesiné a los muggles,
si consigue pruebas me enviará a Azkaban.- Respondió Lucius. - ¿La
amas?-
- ¿Qué?- Preguntó el morocho confundido, tratando de
procesar toda esa información.
- Te pregunté, ¿Sí amas a mi
hija?-
- Sabes que sí. Selena es mi vida.-
- Quiero que me
prometas, que si algo llega a ocurrirme, si me muero o si me envían
a Azkaban, que desaparecerás con ella. Te la llevaras lo más lejos
posible, lejos del Señor Tenebroso y lejos de Dumbledore.-
- No
lo hará.- Dijo la morocha, que se había despertado.
- Pequeña …
¿Te sientes bien?-
- No me iré a ningún lado, no voy a
abandonar a mi familia.- Le respondió abrazándolo.
- Mi niña …
tengo que asegurarme de que vas a estar bien.-
- Lo estaré,
mientras las personas a las que amo, estén a salvo y a mi lado.-
-
Selena, escúchame bien … sabes que en mi pasado he hecho muchas
cosas despreciables, y que también en el presente …- Trató de
decir el rubio, pero la gryffindor puso su mano sobre sus labios,
impidiéndole seguir hablando.
- Te lo he dicho. Nada va a
separarnos, somos familia.-
- Mi niña, mi dulce niña.- Dijo
Lucius abrazándola con fuerza.
- No dejaré que nadie separe a mi
familia. Aunque eso signifique, tener que recurrir a mi estatus de
Mafdet. Rogu, me dijo que los Mafdet, tenían un gran poder social y
económico, y que no se ha perdido, a pesar de que ellos han
desaparecido. Si el heredero regresa, su posición permanece igual
que la de sus padres. Y por lo tanto, puedo interferir en muchas
cosas.-
- Eso es verdad, pero …-
- ¿No podría protegerte?-
Preguntó la morocha, acariciando el rostro del rubio.
- Podrías
… pero no deberías. Los Mafdet, nunca ayudarían a alguien como
yo.-
- Yo no soy como ellos, ni quiero serlo. Mi único interés,
es proteger a las personas a las que amo.-
- Lo sé … no te
preocupes por eso ahora. Todo esta bien.-
- Amor, ¿Te encuentras
bien?-
- Sí, solo me siento muy cansada, como si hubiera corrido
una maratón.-
- ¿Una qué?- Preguntó el rubio.
- Es una
competencia muggle. En donde corren de un lado para el otro una gran
distancia y gana el que llega primero.- Le explicó Severus.
- Qué
tontería.- Dijo el rubio. - ¿No te pasó nada … dentro del
boggart?-
- No. Solo había mucha oscuridad, y una fuerza me
sujetaba en el mismo lugar.-
- Eso es probablemente, porque ya no
tienes los recuerdos de ese elfo.- Dijo Severus. - De lo contrario …
te hubiera sucedido lo mismo que la primera vez.-
- ¿Para qué,
Dumbledore quiere que conozca mi pasado?-
- Para alejarte de
nosotros.- Dijo el rubio.
- ¿Y qué ganaría con eso?-
- No lo
sé.-
- ¿Sevi?-
- ¿Si?-
- ¿Qué fue … ese hechizo que
usaste?-
- No fue ningún hechizo. Tú magia reaccionó a la mía
y ambas se fusionaron. Eso creo un fuerte enlace, que me permitió
romper el escudo que te mantenía atrapada junto al boggart.-
- Se
sintió … muy bien.- Dijo la morocha sonrojándose. - Como si
fuéramos uno solo.-
- Lo sé, yo también lo sentí.- Le dijo,
acariciándole el rostro.
- ¿Por qué la primera vez no sucedió
lo mismo?-
- Probablemente, porque nuestros sentimientos no eran
tan intensos el uno por el otro. Teníamos muchas dudas y
confusiones, ninguno sabía que el otro lo quería.-
- Ahora
estamos juntos.- Respondió la morocha y le dio un beso muy suave a
su novio en los labios.
- Creo que eso, significa que estoy
demás.- Dijo el rubio. - Cuida de mi niña, y déjala descansar. Ya
tendrás tiempo para mimarla.-
- Puedes quedarte, si lo deseas.-
Le dijo Severus.
- Sé cuando sobro. Duerme un rato, mi niña.- Le
dijo Lucius y le dio un beso en la frente, para luego marcharse.
En
la torre gryffindor, Harry entró corriendo y buscó a sus amigos.
-
¿Ya terminó la clase?- Preguntó la castaña.
- ¿Y Selena?-
Preguntó Ron.
- No tienen idea de lo que acaba de pasar.- Soltó
Harry, casi sin aliento.
- ¿Qué?- Preguntó Ron con curiosidad y
Harry les relató la sucedido.
- ¿Seguro que no era tu boggart?-
Preguntó el pelirrojo.
- ¿Qué cosa?-
- Un Snape cariñoso
debería ser la pesadilla de cualquiera.- Respondió el muchacho
riendo a carcajadas.
- ¡Ronald! No es gracioso.- Lo reprendió la
castaña. - Selena ha de haber sufrido mucho enfrentándose a esa
niebla, ¿Se la veía bien?-
- No sé.- Respondió Harry. - Snape
se la llevó a su habitación por ordenes de Malfoy. Ella estaba …
completamente aferrada a él y luego me pareció que se quedo
dormida.-
- ¡Pobre!- Dijo el pelirrojo. - Primero un boggart y
luego Snape, ella tiene tanta mala suerte como vos.- Agregó mirando
a Harry.
- De seguro que esta noche no va a volver.- Dijo la
castaña. - ¿Harry?-
- Me preocupa, eso es todo.-
- Mañana
podremos verla, ya es muy tarde hay que ir a dormir.- Dijo la
muchacha y envió a dormir a los chicos.
Mientras
tanto en las mazmorras …
- ¿Sele, está bien?- Preguntó
Blaise.
- Esta con Snape, pero se la veía muy agotada.-
- ¿Por
qué le ocurrirá eso con los boggarts?- Preguntó Theodore.
- No
lo sé. Pero mi padre les advirtió que no la obligaran a enfrentarse
a esas criaturas y no le hicieron caso. Casi pierdo a mi hermana.-
-
¿Snape nos dejará verla?- Preguntó Zabini.
- Lo dudo mucho,
estaba hecho una furia … al parecer su magia se fusionó.-
- ¿La
magia de quién?-
- De mi hermana y la de él.-
- ¡Oh! Eso es
…- Dijo Blaise.
- Lo sé … algo poco común.- Sentenció
Draco, mientras Nott apretaba los puños.
En
otro lugar de las mazmorras …
- ¿Segura qué te sientes bien?-
Preguntó el profesor de pociones.
- Sí, solo muy cansada.
Gracias por venir a rescatarme.-
- Ya era hora, de que por una vez
llegara a tiempo.-
- No seas tan duro contigo mismo. Siempre has
estado a mi lado.- Respondió la morocha, acariciándole el rostro.
-
Duerme …-
- Esta bien, pero primero …. ¿Beso?- Preguntó la
muchacha y Snape la besó dulcemente. - Ahora sí, hasta mañana.-
Agregó y se acurrucó contra el adulto, que la envolvió en sus
brazos.
Al día siguiente, ambos se despertaron muy temprano …
-
Buenos días.- Dijo la morocha con una enorme sonrisa.
- Hola
amor, ¿Cómo te encuentras?-
- Muy pero muy feliz, estoy contigo
y dormí como un bebé.-
- Eres terrible.-
- ¿Dormiste bien?-
Le preguntó acariciándole el rostro.
- Si, porque estabas a mi
lado.-
- Mi Severus … ¿Beso?-
- ¿Ya empezamos desde
temprano?-
- Sip, ¿Besito?-
- Uno muy chiquito.- Respondió el
adulto y apenas apoyó sus labios en los de ella.
- ¡Oye! Fue muy
poco.- Le dijo su novia, haciendo un pucherito y él rió.
-
Dijiste "chiquito".-
- Solo era una forma de decir …
¿Besote?-
- Selena … tenemos que ir a desayunar.-
- Pero
…-
- Estamos en la escuela, compórtate.-
- Así se comportan
los enamorados …- Protestó.
- Nosotros no … no somos una
pareja muy común. Soy adulto y tu profesor.-
- No busques
excusas.- Dijo la morocha molesta. - Si no tienes ganas de estar
conmigo, solo dilo.- Le gruñó y se levantó.
- ¿A dónde
vas?-
- A la torre gry, profesor Snape.-
- ¡Espera! No te
enojes.- Le pidió el adulto, sujetándola por la cintura.
- No
debería agarrarme de esta forma, los profesores no se comportan de
esta manera.-
- Selena …-
- Solo quiero irme.-
- Amor …
lo siento, no te enfades.-
- Tarde.-
- ¿Qué sucede?-
-
Nada.-
- ¿Vas a regresar a hablarme con una sola palabra?-
-
Si.-
- Amor … basta.- Dijo firmemente el adulto.
- No.-
-
Selena …-
- Déjame.- Protestó la morocha, tratando de zafarse
del agarre de Snape.
- No seas así.-
- Solo quería estar
contigo, necesitaba de tus mimos, pero por más de que te lo pedí,
me rechazaste. Ahora déjame irme.-
- Lo siento … no me di
cuenta, creí que … solo estabas jugando como siempre.-
-
Ahórrate tus excusas.-
- Amor …-
- No empeores las cosas …
por favor, déjame ir.- Le pidió firmemente y Severus la soltó. La
morocha se marchó dando un portazo, dejando al adulto terriblemente
mal.
"Ya lo hice de nuevo. A veces no logró entenderla, pero
debí imaginar que no estaba del todo bien, después del ataque de
anoche. Soy el peor novio del universo, todavía no sé como es que
no me ha dejado." Pensaba Severus mientras se daba un baño
rápido.
Selena caminaba por los oscuros pasillos de las
mazmorras, la habitación de su novio era la más alejada del lugar.
Pensaba que de ser posible, esa habitación debería estar cerca del
centro de la tierra, aún le quedaba un largo trecho por recorrer
antes de llegar a las escaleras. Caminaba lentamente y sin ganas, por
un instante creyó que Severus la seguiría y podrían reconciliarse,
pero al parecer esa no era la intención del adulto.
-
¡Hermanita!- Exclamó el rubio detrás de ella.
- ¡Osito!- Le
dijo la morocha y se aferró a él. Blaise y los demás, aparecieron
segundos después.
- ¿Qué te ocurre? ¿Te sientes mal?- Preguntó
Draco y la muchacha negó con la cabeza.
- ¿Problemas en el
paraíso?- Preguntó Nott.
- Si, me pelee con Sevi.- Respondió la
morocha, lloriqueando.
- ¿Qué hizo ese idiota ahora?- Le
preguntó su hermano.
- Quería mimos y me rechazó.- Explicó y
Draco gruñó.
- ¿Sele?- Preguntó Blaise, al ver que temblaba.
-
El boggart … fue horrible … todo era oscuridad y no me podía
mover … me hizo sentir … muy sola.- Respondió la morocha.
Severus se había acercado y escuchó lo que su novia acababa de
decir. Estuvo a punto de aproximarse, pero decidió que lo mejor era
dejarla con su hermano. Luego, podría hablar con ella y tratar de
arreglarse.
- Ya veo … por eso querías mimos.- Dijo el rubio y
la morocha asintió.
- ¡Es un imbécil!- Siseó Nott. - ¿Es qué
no tiene sentido común?-
- Al parecer no.- Respondió Blaise,
encogiéndose de hombros.
- ¿Lo golpeamos?- Preguntó Crabbe.
-
No.- Dijo Draco. - Él nos haría puré antes de poder ponerle un
dedo encima.-
- ¡Vamos! Te acompañamos hasta el primer piso.- Le
dijo Blaise y así lo hicieron. Luego la morocha se fue hasta su sala
común. Subió a su habitación, buscó ropa limpia y se fue a dar un
baño. Cuando regresó …
- ¿Sele? ¿Te encuentras bien?- Le
preguntó la castaña en su habitación.
- Si … solo cansada.-
-
Te ves muy triste.-
- No es nada.-
- Lavander y Parvati ya se
han marchado … por eso … quería preguntarte …-
- ¿Qué?-
-
Es Snape, ¿Verdad?-
- ¿Qué cosa?-
- Tu novio.-
- No,
tienes una gran imaginación.-
- Harry me contó lo que sucedió
anoche.-
- ¿Y?-
- Dijo algo como que … tu magia y la
de Snape se habían fusionado.-
- ¿Y?- Volvió a preguntar.
-
Lo leí en un libro, en las vacaciones de Navidad, ya sabes … algo
livianito ...- Dijo la castaña sonrojada. Conociendo a Hermione,
"livianito" significaba probablemente un enorme libro, más
grande que una enciclopedia.
- ¿Qué leíste?- Preguntó la
morocha, con curiosidad.
- Bueno … según el libro … la fusión
de magias es algo tremendamente raro … solo se da en los casos en
donde hay una relación muy fuerte entre dos personas. Incluso es
raro que se de entre padres e hijos, y se supone que la unión en
esos casos es de lo más fuerte.-
- Hay excepciones … mira a mis
padres … me lanzaron a la calle ni bien supieron lo que era.-
-
Si, pero no es así siempre.-
- No, es verdad.-
- ¿Es él?-
-
No puedo seguir engañándote … Sí es Severus, pero por favor, no
se lo digas a nadie.-
- No lo haré, lo prometo. Tú también
sabes mi secreto.-
- Es diferente. Ron y tú son de la misma edad,
mientras que Severus y yo … además de que es nuestro profesor.-
-
¿Malfoy lo sabe?-
- Si y esta de acuerdo.-
- ¿Te
obligaron?-
- Sabes que no, tú misma has dicho que se necesita un
vínculo muy fuerte para fusionar las magias.-
- Tienes razón,
lamento haber dudado.-
- No hay problema, supongo que si alguna
vez hacemos pública nuestra relación, todos van a pensar eso.-
-
¿Se pelearon?-
- Algo así … quería un poco de su atención
pero … cuando estamos en el colegio tiende a distanciarse … esta
mañana lo necesitaba y me apartó. Me molesté y me fui.-
- Ya
veo … Snape no parece … del tipo sentimental.-
- Supongo que
no lo es … tiene … digamos que muchos prejuicios.-
- ¿Quieres
quedarte o ir a desayunar?-
- Vamos a desayunar, creo que me hará
bien.-
- ¡Ah! Me olvidaba … los chicos van a bombardearte de
preguntas.-
- ¿Saben lo que significa … la fusión de
magias?-
- No, ¿Crees que agarrarían un libro si no fuera
obligatorio?-
- Creo que no, menos mal.-
El resto del día, la
morocha lo pasó alternando entre sus amigos de sly y el trío de
oro. Hasta que llegó la clase de pociones, por la tarde.
Severus
estaba de un humor negro y se la desquitó con los gry, a la primera
oportunidad que tuvo. Mientras las pociones hervían en los calderos,
llenando la habitación de un extraño perfume que no se sabía a
ciencia cierta, si resultaba agradable o no. Se pudo escuchar el
revoloteo de un ave fuera del aula, algo que ocasionó que los chicos
se desconcentraran. El revoloteo continúo por unos cuantos minutos y
luego se sintió el picoteo en la puerta. Furioso, Snape abrió la
puerta de par en par … el búho negro con el pecho blanco entró en
el aula y se posó en la mesa de trabajo frente a la morocha. Dejando
un ramo de flores y una cajita con una nota. Ron se cruzó hasta ella
y leyó el pequeño papel.
- "Mi dulce amor … ya no llores
más, mereces ser feliz. Te amo. Eternamente tuyo, tu admirador."-
La morocha se sonrojó a más no poder.
- ¿Qué hay en la
caja?- Preguntó Parvati. Selena la abrió y en su interior había un
pequeño colgante con forma de mariposa. El búho se marchó libre de
sus cargas y pasó volando sobre Snape y soltando sus necesidades
sobre el adulto. El profesor de pociones tomó su varita y se limpió,
luego camino hasta su novia, destilando furia.
- Este no es lugar
para recibir agasajos, Señorita Malfoy.- Siseó y apuntó a las
flores con la varita y las convirtió en ceniza. - Esta castiga, diez
puntos menos para gryffindor por el escándalo que ha armado.-
-
Profesor, no fue culpa mía.- Le respondió la morocha.
- No la he
visto, rechazar esos obsequios. Así que asumo que ha de disfrutar
llamar la atención. Probablemente sea usted misma, quien se los
envía. Ahora, todos a trabajar.- Siseó y los alumnos obedecieron.
Selena bajó la cabeza, se sentía muy mal por estar peleada con su
novio y no pudo evitar que las lágrimas comenzaran a caérsele. Se
sentía tan desdichada, que no pudo concentrarse y por primera vez,
su poción se echó a perder. Al terminar la clase …
- Señorita
Malfoy, debería perder menos tiempo en estupideces como los
admiradores anónimos y dedicarse a estudiar. Lo que acaba de
entregarme es una porquería, tiene un uno.- Siseó el adulto. -
Quédese, que deberá limpiar los calderos de la clase y sin magia.-
Agregó fríamente.
Blaise tuvo que sujetar a Draco, porque el
rubio sentía unas ganas terribles de golpear a su cuñado. Cuando
los alumnos se marcharon …
- Ahora póngase a limpiar.-
-
Severus …-
- Soy el profesor Snape, como usted amablemente me lo
recordó esta mañana. Cumpla con el castigo en silencio.-
Gruñó.
Selena se puso a lavar caldero tras caldero, mientras
lloraba en silencio. Snape se encontraba sentado detrás de su
escritorio corrigiendo las pociones.
"Solo logro empeorar todo,
¿Por qué demonios le estoy haciendo esto? Ella no tiene la culpa …
¿Cómo me disculpo ahora?"
- Profesor … ya terminé.- Dijo la
morocha, sin levantar el rostro.
El adulto la miró … "¡Genial!
Esta llorando por mi culpa y no sé que decirle."
- ¿Puedo
irme?- Preguntó la muchacha, ya que el hombre no le decía nada.
-
Sí, puedes marcharte.-
- Con su permiso.- Respondió y se
encamino a la puerta. Severus la contempló y se dio cuenta de que
tenía las manos sangrando. Acababa de recordar, que la poción que
les había hecho preparar el día de hoy, una vez seca, se adhería
al caldero casi tan fuerte como el cemento. "¡Maldición! Acabo de
torturarla." Pensó y se levantó a buscarla. Selena corrió con
todas sus fuerzas, hasta que …
- ¡Hermanita!- Dijo Draco, que
la esperaba al pie de la escalera.
- ¡Hola!-
- ¿No se
amigaron?-
- No creo que eso vaya a suceder.- Respondió la
morocha y su hermano trató de acercarse, pero ella retrocedió.
-
¿Qué ocurre? ¿Estas molesta conmigo?-
- No, solo quiero
regresar a la torre. Nos vemos mañana.- Le dijo y le dio un suave
beso en la mejilla, para subir corriendo las escaleras. "No quiero
que vea mis manos, se pondrá muy furioso si lo descubre. Y no quiero
ni imaginarme lo que haría Lu, si las viera"
-
¿Qué le ha hecho a mi hermana?- Gruñó Draco, interrumpiéndole el
paso al jefe de su casa.
- No tengo tiempo para hablar contigo,
déjame pasar.-
- Tendrá el tiempo que yo diga, mi hermana no
quiso estar conmigo y es su culpa. Ahora va a decirme que demonios le
ha hecho.-
- Hazte a un lado.- Gruñó el adulto.
Mientras,
la morocha había llegado a la planta baja …
- ¡Onix! ¿Qué
haces aquí?- Le preguntó Selena a su kneazle. - Te he dicho que no
quiero que salgas de la torre. No debes buscar pelea con la señora
Norris, siempre llevas las de perder. No quiero un kneazle sin
nariz.- Reprendió la morocha a su mascota. Pero el pequeño kneazle
parecía haber visto algo interesante y salió a la carrera. - ¡Onix!
¡Regresa!- Exclamó y corrió detrás de su mascota. El pequeño
corrió fuera del castillo, cada vez que Selena estaba a punto de
atraparlo, el felino cambiaba de recorrido. Habían llegado hasta
casi las rejas del colegio, cuando Onix se quedo quieto, agazapado y
poniendo las orejas para atrás.
- ¡Te tengo!- Expresó la
morocha, pero un ruido proveniente de las sombras, atrajo su
atención. - ¿Quién anda ahí?- Preguntó, mientras a su kneazle se
le erizaba el pelo. Un gruñido bajo, salía desde detrás de unos
arbustos. "El grim, que nos sea el grim." Pensaba, cuando una
fría brisa, parecía haber espantado al animal que se encontraba
escondido.
- ¡Los dementores! ¡Onix corre!- Dijo Selena y corrió
hacía el castillo. Aunque el kneazle podía correr mucho más
rápido, se mantuvo a la par de su dueña. La morocha se dio vuelta
para ver a dos encapuchados que se acercaban velozmente. Al no mirar
por donde iba, trastabillo con la raíz sobresalida de un árbol.
Cayó al suelo y su pequeño kneazle se colocó frente a ella para
protegerla.
- ¡Onix! ¡Vete!- Le ordenó, pero el animal no se
movió de su sitio.
Cuando los dementores estaba casi sobre ella,
se escuchó a lo lejos a alguien que exclamaba …
- ¡Expecto
patronum!-
Una luz intensa, cegó a la morocha. Algo pasó a gran
velocidad por donde se encontraba y embistió a los dementores.
Cuando las criaturas se marcharon, el patronus regresó caminando
lentamente hacía la persona que lo había conjurado. Era la criatura
más hermosa que Selena había visto … el patronus tenía forma de
un unicornio y agachó la cabeza para que lo acariciaran. La muchacha
miró hacia atrás y …
- Es una hembra de unicornio, la criatura
más bella y dulce del planeta … te representa a ti.- Dijo Severus,
con la mirada triste.
- ¿Cómo me encontraste?-
- Fui a
buscarte y te vi correr detrás del kneazle.- Respondió el adulto,
cuando su patronus desapareció. Se acercó a su novia algo
dubitativo y le extendió la mano para ayudarla a levantarse. - ¿Te
encuentras bien?-
- Si … gracias.- Respondió, tomando su mano.
Y el adulto puso una expresión de dolor al ver la mano de su novia,
llena de cortes y aún sangrando.
- Lo lamento, Selena … no
quise …-
- Esta bien.- Respondió, alejándose un poco y
escondiendo sus manos. - Debemos regresar.-
- ¿Jamás vas a
perdonarme?- Le preguntó quedándose en el lugar, mientras ella
caminaba junto a su mascota. Selena se dio vuelta y vio al adulto con
los ojos brillosos.
- Creí que … ya no querías estar
conmigo.-
- Sí fuera así … mi patronus …-
- Ya antes no
había cambiado de forma, ¿Por qué habría de cambiar ahora?-
-
Lo entiendo. Ve a la enfermería, debes curarte las manos.-
- No
es nada.-
- Podrían infectarse.- Dijo el morocho y se dio vuelta,
dirigiéndose hacia las rejas.
- ¿A dónde vas?-
- Al bar …-
- ¡Severus!- Exclamó, alcanzándolo y abrazándolo. -
Tranquilo, todo esta bien.-
- Amor …-
- Estamos juntos.
Lamento haber sido tan dura contigo.-
- Yo tengo la culpa. Debí
imaginarme que me necesitabas. Lo siento …-
- No importa, ya
paso. Mi Severus … te amo.- Le dijo la morocha y lo besó.
-
Perdóname …- Pidió nuevamente el adulto, cuando se separaron.
-
Esta bien, estas perdonado … pero a cambio de otro beso.- Le
respondió sonriendo y Snape la besó muy tiernamente.
- Déjame
curarte las manos …- Dijo el morocho y Selena le mostró sus manos.
- ¡Maldición!- Siseó molesto.
- No es nada, no me duelen.-
-
Te torturé.-
- No seas exagerado, le has hecho lo mismo a
Harry.-
- ¡Exacto! A él lo odio …. A ti te amo y mira lo que
te he hecho.-
- Solo estabas molesto, de seguro no te diste
cuenta.-
- Deberías odiarme.- Le dijo, cuando terminó de
curarla.
- Eso es imposible.-
- Tú hermano … Draco quiere
hablar contigo, me lo cruce cuando … vine a buscarte.-
-
Seguramente … va a decirme algo en contra tuya.- Respondió la
morocha, frunciendo el seño.
- Y tiene razón.-
- Ya basta,
no sigas con eso. No quiero que nos peleemos.-
- Esta bien.- Dijo
Severus y la alzó.
- ¿Qué haces?-
- Tratar de compensar los
desastres que me he mandado.-
- No te preocupes por eso, ya estoy
acostumbrada.-
- Eso no cambia el hecho de que te lastimo.- Dijo
el adulto y la morocha no supo que contestarle. - Lo sabía.-
Gruñó.
- ¿Sevi?-
- ¿Si?-
- Antes de que llegaran los
dementores … me pareció ver a ese … animal o grim o lo que sea
entre los arbustos. Onix también se asustó.-
- Quédate aquí.-
Le dijo, mientras la bajaba lentamente.
- ¿Qué vas ha hacer?-
-
Iré a investigar.-
- ¡No!- Le dijo, sujetándolo del brazo. - Ya
se fue, huyó cuando vinieron los dementores.-
- ¿Huyó?-
-
Si, fue más vivo que Onix y yo.-
- Entonces, eso no es un
grim.-
- ¿Por qué no?-
- Los grim no escapan de los
dementores. Ambos son seres oscuros y por lo tanto, no se sienten
afectados por la presencia del otro.-
- ¿Entonces … qué es?-
-
No lo sé, pero no quiero que te le acerques.-
- ¿Crees que pueda
ser un perro muy grande?-
- Quizás.- Respondió y la alzó
nuevamente.
- ¿A dónde me vas a llevar?-
- ¿A dónde quieres
ir?- Preguntó enarcando una ceja.
- A tu habitación.- Murmuró,
sonrojándose.
- ¿Segura qué quieres estar conmigo?-
- Muy
segura.-
- Deberías irte a la torre, serían una buena forma de
castigarme.-
- No quiero castigarte. Quiero estar contigo y ser
feliz.-
- Debiste decírmelo …-
- ¿Qué cosa?-
- Como te
hizo sentir ese boggart.-
- No deseaba preocuparte … sé que es
un tontería, pero … me asusté con tanta oscuridad y por el hecho
de que no me podía mover. Gritaba y nadie me contestaba … me sentí
muy sola e indefensa.-
- Amor … debí protegerte, debí haberme
dado cuenta …-
- No importa, ahora estamos juntos.-
- Te amo,
mi Selena.- Le dijo mientras entraban al castillo.
- ¡Hermanita!
¡Bájela!- Siseó el rubio y el adulto le hizo caso.
- ¡Osito!-
Le respondió y lo abrazó. - ¡Tenías que haber visto! … ¡El
patronus!-
- ¿Qué patronus?- Preguntó confundido.
- El
patronus de Sevi … es una hembra de unicornio y es muy bonita.-
-
¿Su patronus es una hembra de unicornio?- Le preguntó el rubio a su
cuñado.
- Así es.- Respondió el adulto. Draco miró al jefe de
su casa y a su hermana.
- ¿Es ella?-
- Representa a
Selena.-
- Bueno … yo creí que una garrapata la representaría
mejor.-
- ¡Osito!- Le gruñó la morocha.
- ¡Malfoy!- Siseó
el adulto.
- ¡Vamos! Siempre anda aferrada a alguien, si no es a
usted, es a mí, a mi padre o a Blaise.-
- ¡Osito! Eres malo.-
-
Solo me divierto.-
- Ya veras … me voy a vengar.- Le dijo,
mirándolo con perspicacia.
- Retiro lo dicho.- Dijo al darse
cuenta, de a qué se refería su hermana.
- Ya es muy tarde,
osito.-
- Sele … ¡No! ¡Por favor!-
- Ya veremos.-
-
Vamos, es hora de ir a cenar.- Dijo el adulto, y los tres se
dirigieron al Gran Salón que estaba abarrotado de gente.
-
¿Vienes conmigo?- Preguntó el rubio, mientras Snape, rozó la mano
de su novia y se dirigió hacía su asiento.
- Mmm, no sé.-
-
Hermanita …-
- ¡Hola Sele!-
- ¡Hola Dabria!- Respondió la
morocha y el rubio se puso aún más pálido.
- Hola Draco.-
-
¡Ah! Hola.-
- Este fin de semana, es día de visita al pueblo,
¿Quería saber si te gustaría ir conmigo?- Preguntó la castaña.
-
¿Quieres que te acompañe?- Preguntó la morocha.
- Si, siempre
andas con tu hermano y sus amigos, creí que te gustaría un poco de
compañía femenina.-
- Ella va a venir con nosotros.- Intervino
Draco.
- De hecho, osito, creo que es una idea genial . Me
encantaría acompañarte, Dabria.-
- ¡Fenomenal! Inauguraron una
tienda, con artículos para enamorados. Me gustaría darle un
vistazo, ¿Qué dices?-
- Estupendo, quiero comprar algo
especial.-
- Iré con ustedes.- Dijo el rubio.
- No, osito.
Eres hombre, por lo tanto tienes testosteronas, esta es una salida
para un grupo con estrógenos.-
- ¿Qué son esas cosas? ¿De que
hablas?-
- ¡Ups! Lo olvidaba, tú no conoces nada sobre eso.
Veras … en el colegio muggle nos enseñaron que la testosterona es
una hormona masculina y el estrógeno es la hormona femenina.-
-
¡Qué cosas más ridículas! De todas formas, voy con ustedes.-
-
Como quieras, pero no te quejes, si empezamos a ver plumas rosas,
anotadores con corazones, mochilas con forma de cora …-
- ¡Ya!
¡Vale! Te entendí, que se diviertan.- Gruñó.
- Draco …- Lo
llamó Dabria antes de que el rubio se alejara aún más. - Luego
podríamos juntarnos todos a comer en las tres escobas.
- Si, tal
vez.- Respondió, haciéndose el poco interesado.
- ¿Crees qué
se juntara con nosotras?- Le preguntó la castaña.
- Estoy
segura. Gracias por invitarme.-
- En verdad quería salir contigo,
no solo por tu hermano.-
Selena rió. - Te creo, no te preocupes.
Nos vemos luego.- Le dijo la morocha y se fue a sentar a la mesa gry.
Nota de la autora:
¿Qué
opinan de la forma del nuevo patronus de Sevi? Tengo que darle las
gracias a Adriana Barrera, seguidora de esta historia en potterfics,
que me sugirió la forma de un unicornio. Porque la verdad, a mi no
se me ocurría nada. ¡Al fin cambio de forma! Pobre Sevi, por poco y
arruina todo, pero Sele también debería decirle las cosas más
abiertamente. Debería imaginar que Sevi no se da cuenta de las
cosas.
¿Qué opinan de la fusión de magias?
¿Qué sucederá
el fin de semana en Hogsmeade, con la salida de chicas?
besitos y
buen fin de semana, cuídense mucho.
