Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)
Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18. Los pensamientos van entre comillas.
Pareja: Severus Snape y Selena.
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¡ACLARACION IMPORTANTE!****************
ESCENA MUY PERO MUY
SUBIDA DE TONO. (Tercera base casi cuarta) Así que quedan
advertidos, si no les gusta este tipo de escena, ya saben que pueden
salteársela o no leer el capi. En cualquiera de los casos, nos
leemos al final o en el
próximo.
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Capítulo 37: Visita a Hogsmeade.
Dabria
y Selena, compraron miles de golosinas, lo suficiente como para un
ejercito. A pesar del castigo, la morocha compró chocolate para
cuando se terminara el hechizo. Aunque no pudo resistirse y probó la
pata de una rana …
- ¡Que asco!- Exclamó, escupiendo el
pequeño trozo mientras la castaña se partía de risa.
- Debiste
aguantarte, sabías que te iba a pasar eso.-
- Sí, pero … creí
que tal vez Lu solo bromeaba.- Respondió encogiéndose de hombros.
-
¿A dónde vamos?-
- A la tienda de la que me hablaste.-
-
Buena idea. De seguro, nos llevara gran parte del día.- Dijo Dabria
y se encaminaron al lugar.
En
el callejón Diagon …
- ¿Qué le parece, este set de maquillaje
en valija de piel de dragón?-
- No, mi pequeña no usa maquillaje
... Estoy perdido.- Decía Lucius frustrado.
- ¿Todavía no te
has decidido?- Gruñó Snape, al regresar.
- No, tiene que ser
algo perfecto.-
- Debiste buscarle algo antes, no a ultimo
momento.-
- Hace tres meses que estoy buscando. No me vengas con
sermones y dame una mano.- Le siseó Malfoy.
Hacía dos horas que
Lucius estaba en la tienda más grande del callejón Diagon. Una de
las empleadas, Naia no se había alejado de él. Las otras, ya habían
perdido la paciencia con el rubio. No importaba lo atractivo que era,
su mal humor las espantaba. Severus se puso a revisar nuevamente los
objetos del lugar, porque si seguían así, no se marcharían
jamás.
- ¿Qué son esas cosas?- Preguntó el morocho.
-
Objetos muggles, se venden como pan caliente. Son considerados
rarezas.-
- ¿Para qué sirven?- Preguntó el rubio.
- Son
llamados reproductores de MP3, MP4 y MP5. Sirven para escuchar
música, ver y tomar fotos muggles.-
- ¿Le gustará algo así?-
Le preguntó Malfoy a Snape.
- Probablemente, la música de
nuestro mundo no le agrada.-
- Con un par de hechizos, lograríamos
que funcionara en el colegio.-
- Sí, me puedo hacer cargo de
eso.-
- Disculpen, pero si la jovencita es de sangre pura, no le
agradaran los objetos muggles.- Intervino Naia.
- Es un tema
complicado, fue criada por muggles.- Respondió Malfoy para sorpresa
de la empleada. - Me llevo uno de esos … ¿Cómo dijo que se
llaman?-
- Reproductores de MP3, 4 o 5.-
- ¿Cuál es el más …
completo o costoso?-
- El MP5.-
- Envuélvame uno de esos y
busquemos algo más, esto es muy poco.-
- Lucius …- Gruñó el
morocho.
- ¿Qué?-
- Ya tienes un regalo.-
- No, tiene que
haber algo más … especial.-
- Ella estará feliz con eso.-
-
Lo dices, porque tú tienes el regalo ideal. Seré yo, él que quede
mal.-
- A ella no le importan los regalos, solo quiere una familia
y tú se la has dado.-
- Quizás … solo quiero que su cumpleaños
sea especial. Es su primer cumpleaños como una Malfoy.- Dijo Lucius,
mientras la empleada escuchaba con mucho interés.
- Creo que te
estas haciendo demasiado problema. Ella es muy sencilla.-
- Porque
nunca ha tenido nada mejor.-
- Vas a echarla a perder.- Gruñó
Severus.
- Solo quiero consentirla.-
- Esta bien.- Siseó el
morocho, dándose por vencido. - Busquemos algo más.-
- Gracias.-
Dijo el rubio sinceramente, sorprendiendo al profesor de pociones.
Siguieron buscando durante un largo rato, mientras Malfoy se
desesperaba. Naia trataba de mantenerlo tranquilo, ofreciéndole
varias opciones y manteniéndolo ocupado. Al tiempo que Snape,
prefería ignorarlo y buscar algún otro regalo.
- ¡Lo encontré!-
Exclamó Malfoy. - Esto es perfecto.- Agregó sonriendo.
- ¡Al
fin!- Exclamó el morocho. - ¿Qué encontraste?-
- Un guarda
recuerdos. Es ideal, podremos rellenarlo con los recuerdos que
tenemos a su lado, a ella le gustara.-
- Sí, es una buena idea.
Deberías pedirle también a sus amigos.-
- Sí, tienes razón.
Hablaré con Draco.- Dijo Lucius.
Mientras
que en Hogsmeade …
- ¡Mira que bonito!- Decía Dabria,
observando un anotador con forma de corazón.
- Se le puede poner
una foto en la tapa. Es hermoso.-
- ¿Nos compramos uno cada
una?-
- Dale, yo te doy una foto de mi hermano.-
- ¿En
serio?-
- Por supuesto.-
- ¿Qué foto le vas a poner vos?-
-
Mmm … es un secreto.-
- ¿No confías en mi?-
- Sí pero …
es algo complicado.-
- Lo entiendo.-
- No es que no quiera
contártelo, es solo … que prometí guardar el secreto.-
- Ya
veo … no importa. Algún día me lo dirás.-
- Espero que sea
pronto, a mi me gustaría hacer pública nuestra relación, pero …-
-
Él no esta de acuerdo.-
- Aún no.-
- Que complicado.-
-
Solo un poco.-
- Ya es casi la hora de almorzar, ¿Vamos?-
-
Claro.- Respondió la morocha, ambas caminaron hasta las tres
escobas, repletas de bolsas.
- ¡Ey! ¿Se compraron todo
Hogsmeade?- Preguntó Nott al verlas.
- Exagerado.- Le dijo
Sele.
- Es que es la primera vez, que te veo tan cargada.-
-
Eso es, porque siempre vamos a las tiendas que a ustedes les
gustan.-
- Déjame ayudarte.- Le dijo Blaise, agarrando las bolsas
que la morocha llevaba en su mano izquierda. - Así estarás más
aliviada.-
- Gracias, ya me pesaban mucho.-
- Eres una mala
influencia para ella.- Le dijo Theodore a Dabria. - Ella nunca compra
tanto.-
- No la molestes.- Le gruñó Selena.
- Solo bromeo.-
Se defendió Nott, pero Dabria se había alarmado. No estaba
acostumbrada a estar con esos chicos y no sabía si en realidad
bromeaban o no.
- Yo te ayudaré con esto.- Dijo Draco, tomando
las bolsas que la castaña sujetaba en una mano.
- Gracias, no
tienes que molestarte.-
- No es ninguna molestia. Blaise no es el
único caballero de los slytherins.-
- Sele … yo te cargo el
resto.- Dijo Goyle.
- Gracias Greg.- Le dijo Selena al enorme
muchacho, que cuando no estaba tratando de aterrorizar a alguien,
tenía una expresión muy bonachona. Entraron en el lugar y buscaron
unas mesas en un rincón apartado.
- Guardemos dos lugares.- Dijo
el rubio.
- ¿Para?- Preguntó Nott.
- Padre y Snape, vendrán
a comer con nosotros.-
- ¡Genial!- Exclamó la morocha, pero la
noticia no le cayó bien a todo el mundo. Theodore, odiaba que el
jefe de su casa los rondara tanto, sobre todo porque eso significaba
que tenía que mantenerse alejado de Selena. Por otro lado, Dabria se
sentía incómoda por el hecho de que el padre del rubio se reuniera
con ellos. Deseaba con todo su corazón, agradarle a ese hombre.
-
¡Padre!- Exclamó Draco, viendo entrar a los dos adultos. Todos
hicieron un lugar en la mesa, para que se sentaran. Selena terminó
ubicada entre los dos, y Dabria entre Draco y Lucius.
- Yo …
tengo que irme.- Dijo la castaña incómoda.
- ¿Te sientes mal?-
Preguntó Selena, al notarla muy pálida.
- No … solo recordé
que le prometí a alguien que almorzaríamos juntos.-
- Supongo
que una mesa llena de Slytherin, es perjudicial para la salud de la
señorita Amonet.- Dijo Severus y Draco lo fulminó con la mirada.
-
¡Dabria!- La llamó Selena, cuando la chica se levantó y salió
corriendo. - No fuiste muy amable.- Le gruñó la morocha a su
novio.
- Nunca lo he sido.- Le respondió, antes que ella se
marchara.
- ¡Dabria! ¡Espera!-
- Lo siento.- Dijo la castaña.
- No tengo nada en contra de tus amigos o de tu familia, pero … me
siento rara junto a ellos.-
- Tranquila, es normal. A mi me pasó
lo mismo, cuando comencé a juntarme con ellos.-
- Tu padre debe
haber pensado que soy de lo peor.-
- Lo dudo mucho.-
- Snape no
ayudó mucho, me desagrada.-
- Él no es malo, solo algo … le
falta el sentido del tacto y a veces es muy grosero, pero te aseguro
que no es malo. Vamos, regresemos.-
- No. Van a pensar que estoy
loca.-
- No lo harán. Vamos, te sentarás entre Blaise y yo, eso
te hará sentir mejor.-
- Esta bien, gracias.-
- De nada. No
vayas a dejarme sola con todos esos chicos, se pondrán a hablar de
quidditch o de mujeres.-
- ¿En serio?-
- Pues así es
generalmente, salvo …-
- ¿Qué?-
- Cuando se ponen a
babosear, mirando a cada chica que pasa.-
- ¿Tu padre y Snape
también?-
- Eh … no, ellos prefieren otros temas.-
-
¿Cuáles?-
- Son Slytherins … hablan sobre las artes oscuras.-
Respondió la morocha, encogiéndose de hombros y entrando nuevamente
a las tres escobas.
- No, te equivocas. Krum es el mejor
buscador.- Decía Nott.
- Te digo que es … Sele, Dabria,
regresaron.- Dijo Blaise.
- ¿Qué te dije? Nos fuimos dos
minutos, y ya están hablando de quidditch.- Le dijo Selena a la
castaña. Se sentaron como la morocha había sugerido y aún así,
quedó junto a Severus, para bronca de Nott.
- ¿Le sucede algo,
señor Nott?- Preguntó Snape, al notar la mirada que el joven le
lanzaba.
- No señor, no me sucede nada.-
- Dabria, nosotros ya
hicimos el pedido, ¿Qué vas a querer?- Preguntó Blaise. - Te lo
iré a encargar.- Agregó amablemente.
- Mmm, cerveza de
mantequilla y … ¡Ah! El menú número uno. Gracias.- Le dijo la
castaña con una sonrisa a Zabini, que ocasionó los celos del
rubio.
- Eres lento, muchacho.- Le siseó Lucius a su hijo.
-
¿Y yo?- Preguntó la morocha.
- Encargamos tu favorito.- Le dijo
Snape.
- Muchas gracias.- Le respondió con una sonrisa. Siguieron
hablando de varias cosas, mientras esperaban que les trajeran la
comida. Mientras Selena y Severus se tomaban de las manos por debajo
de la mesa. Él, le hacía suaves caricias sobre el dorso de la mano
mientras que a ella, se le escapaban algunas sonrisas.
- Algo
huele mal.- Dijo Nott, al ver entrar a unas personas. Vincent
aprovechó y les tiró con unas servilletas sucias.
- ¡Ey!
Pedazos de …-
- Cuidado con lo que va a decir, Señor Weasley.-
Dijo Snape, cuando el trío de oro se acercó a su mesa. Salvo que
ellos, solo podían ver a Hermione y a Ron.
- Ellos empezaron.-
Dijo el pelirrojo.
- No he visto que hayan hecho algo.-
- Usted
no ve, lo que no le conviene.- Susurró Ron.
- ¿Qué ha dicho,
Señor Weasley?- Gruñó amenazante Snape.
- Nada, no he dicho
nada.-
- Mejor así, ¿No querrá perder preciosos puntos de su
casa?-
- Vamos.- Le dijo Hermione al pelirrojo, tironeándolo de
la capa. Pero antes de que pudieran alejarse unos pasos, algo extraño
sucedió. La camarera que se acercaba con una bandeja llena de jarras
con cerveza de mantequilla, tropezó con algo invisible y las jarras
volaron en dirección al grupo de Slytherin. Sin tiempo a reaccionar,
Snape y Selena quedaron empapados.
- ¡Maldita sea! ¡Mocosos de
pacotilla! ¡Cincuenta puntos menos para gryffindor!- Siseó Snape,
todo pegajoso.
- ¡Mi pequeña!- Dijo Lucius al verla chorreando.
Los otros que se encontraban en la mesa, pudieron esquivar las
bebidas o realizar unos hechizos protectores.
- ¡Estoy pegajosa!
¡Qué asco!- Se quejó la morocha.
- VOY A MATARLOS.- Bramó el
rubio, hacía los dos gryffindors.
- Nosotros no hicimos nada.-
Dijo Ron.
- Eso le veremos.- Gruñó Snape, sacando su varita.
-
Alguien que me seque.- Pidió Selena. Lucius le aplicó un hechizo,
pero … - Sigo toda viscosa … Me voy.-
- ¿A dónde?- Preguntó
Dabria.
- Al castillo, a bañarme.-
- Te acompaño.-
- No,
quédate. Cuando traigan el pedido, me lo guardas con un hechizo y
luego me lo llevas al castillo, ¿Si? Blaise, Greg, ¿Me pueden
llevar mis cosas, más tarde?-
- Sí, no hay problema.- Respondió
Goyle.
- ¿Segura que no quieres que te acompañe?- Preguntó
Dabria.
- Si.-
- Esta bien, te llevaré el almuerzo cuando
terminemos.-
- Muchas gracias.-
- No puedes ir sola.- Dijo
Lucius contemplando a su niña.
- Estaré bien. Solo … parezco
salida de un basural. El señor Filch va a matarme cuando me vea
entrar, le ensuciaré toda la entrada.-
- No lo hará. Yo iré con
usted, también necesito un baño.- Dijo Snape. Lucius le iba a
advertir, pero se cayó porque había demasiado público
ajeno.
Selena y su profesor de pociones, salieron rumbo al
castillo.
- Estas tan feo como yo.- Le dijo la morocha, a mitad de
camino.
- Tú eres hermosa, aunque estés toda pegajosa. Por el
contrario, yo siempre he sido muy feo.-
- Sabes que eso no es
cierto …-
- ¿Qué?-
- Estaba pensando … si ese perro anda
cerca … nos va a comer.-
- No seas tonta, nadie va a comerte
…-
- ¿En qué piensas?-
- Que quizás tengas razón … tal
vez sea yo, él que te coma.-
- Entonces, me ofrezco como cena.-
Dijo la morocha sonrojándose.
- Eres terrible.-
- Tú
empezaste … ¿Sevi?-
- ¿Qué?- Preguntó el adulto, viendo como
su novia se sonrojaba como un tomate. "¿En qué demonios
pensará?"
- Yo … ¿Qué te parece si nos bañamos juntos?-
Preguntó Selena y a Severus casi le agarra un ataque.
- ¿Quieres
que nos bañemos juntos?- Preguntó Snape, sin poder creer lo que su
novia acababa de decirle.
- Esta bien … fue una idea muy tonta.-
Respondió desilusionada. Llegaron al castillo y como el día estaba
muy hermoso, no se encontraron con nadie. - Me voy a la torre, nos
vemos luego.- Dijo la morocha, cuando Severus la tomó de la mano.
-
No. Ven, puedes bañarte en mi baño, estarás más tranquila.-
-
No te preocupes, estaré bien.-
- Ven conmigo.- Le dijo el adulto,
tironeándola de la mano. Bajaron a lo más profundo de las mazmorras
y entraron a las habitaciones de Snape. - Puedes bañarte primero.-
-
Esta bien, gracias.-
- Selena …-
- ¿Si?-
- ¿Estás
enojada?-
- No lo estoy. Todo esta bien, tranquilo. Solo estoy …
muy pegajosa.- Se quejó, haciendo una mueca, que ocasionó que
Severus sonriera. La morocha entró al bañó y se dio una ducha
rápida, pensando que tal vez, se había sobrepasado al pedirle eso a
su novio. Era obvio que él ahora estaba incómodo. "Maldición,
esto no sale." Pensaba, mientras lavaba su largo cabello.
-
¡Minsky!- Dijo, llamando a la elfina.
- Ama, ¿Me llamó?-
Preguntó la pequeña criatura, cuando se apareció en el baño.
-
Sí, ¿Me puedes ayudar? No me salé la cerveza del pelo, cada vez
está más enredado.-
- Por supuesto, ama. Déjeme a mí.- Dijo la
elfina, y con unos cuantos hechizos y algunas pociones que invocó,
el pelo de Selena regresó a su lacio habitual.
- ¡Minsky!
¡Muchas gracias! ¡Eres la mejor elfina!- Exclamó la morocha muy
feliz.
- Gracias ama por sus elogios, pero Minsky solo hace su
trabajo. ¿Necesita algo más?-
- No, gracias.-
- Debo regresar
a mis labores, ama. Si me necesita, llámeme otra vez.-
- Lo
haré.- Respondió la joven y la elfina se marchó. Feliz de tener su
pelo en condiciones otra vez, Selena decidió tomarse un baño de
espuma. Preparó la bañera con agua cálida y agregó el contenido
de un pequeño frasquito que Snape había preparado para ella. Una
vez que la bañera se llenó y la espuma creaba un montón de pompas
de jabón, se metió en el interior, relajando todo su cuerpo.
Mientras que en la habitación contigua, Severus daba vueltas en
circulo. "Fui un idiota. No debí reaccionar así, es mi culpa. La
alenté anoche con lo que hicimos y ahora me tiro para atrás. Pero …
¿Y si no le agradó? ¿Si no soy lo suficientemente … bueno para
ella? ¿Por qué tardará tanto?"
- Selena …- La llamó
abriendo a penas la puerta del baño.
- ¿Sí?-
- ¿Estás
bien?-
- Si, me estoy dando un baño de espuma. Lo siento, debí
imaginar que te querías bañar. Ya salgo.-
- No.- Dijo
rápidamente el adulto. - Esta bien … yo … cierra los ojos.-
-
¿Qué?-
- Que cierres los ojos.-
- ¿Por?-
- Voy a entrar y
descambiarme.- Dijo Snape, sonrojándose y la morocha no entendía
nada, porque ya se habían visto desnudos.
"¿Qué le
sucederá?"- Esta bien, ya los cerré.- Le respondió y el morocho
entró. Se quitó la ropa y se metió lentamente en la enorme bañera,
en la que tranquilamente podrían entrar tres personas.
- Ya
puedes abrirlos.- Dijo Severus y su novia lo miró confundida. Él
estaba sonrojado y se había sentando frente a ella. Selena se
levantó y se acomodó a su lado. Snape la rodeó con sus brazos, y
le dio un tierno beso.
- Estas muy pegajoso.- Le dijo ella y tomó
una esponja para bañarlo. Si normalmente Snape tenía el pelo
grasoso, el derrame de cerveza en su cabeza empeoró la situación.
-
Espera.- La interrumpió, cuando comenzó a bañarlo.
- ¿Qué
sucede?-
- Nada, yo … solo …-
- Severus …-
- Estoy
algo incómodo, eso es todo.-
- ¿Incómodo? ¿Por?-
- Nada …-
Dijo el adulto, esquivando la mirada de su novia. Selena se quedó
pensativa por un momento y …
- ¿Estás incómodo por qué yo te
vea?- Le preguntó al fin.
- Algo así.- Dijo Snape.
"Probablemente, sea alguna cuestión masculina que no
entiendo." - Te amo.- Le dijo y lo besó con mucha ternura,
haciendo que él se sintiera reconfortado.
- Yo también te amo …
Debes pensar que soy un desquiciado.-
- No, solo muy
complicado.-
- Lamento confundirte tanto.-
- Esta bien. Te
adoro con todas tus vueltas.-
- Es solo que … No quería estar
tan expuesto.-
- Severus … ya nos vimos … desnudos.-
- Lo
sé, pero … ahora ibas a verme mejor.-
- ¿Y? ¿Tenías miedo de
que … no me agradaras?-
- Algo así.-
- Tonto. Ya te lo dije,
eres hermoso y perfecto.- "¿Por qué será tan inseguro, algunas
veces?"
- Sé que lo soy para ti, pero a veces no puedo evitar …
preocuparme por no agradarte por completo.-
- ¡Ay! ¡Severus! ¿No
lo entiendes? Estoy completa y absolutamente loca por ti. No hay
nadie en la faz de la tierra, que pueda llamar mi atención que no
seas vos.-
- Eso espero, porque no sé que haría sin ti.- Le
respondió, para luego besarla. Selena volvió a agarrar la esponja y
bañarlo, y luego Severus hizo lo mismo con ella, cada desliz de la
esponja, era más una caricia que un baño. - Deja … la cabeza me
la lavo yo … ¡No salé!- Gruñó molesto.
- Lo sé.-
- ¿Cómo
te lo quitaste?-
- ¡Minsky!-
- ¡Espera!- Dijo Severus,
avergonzado de que lo vea la elfina.
- Ama, ¿Me llamó?-
- Si,
¿Puedes lavarle la cabeza a Sevi, como lo hiciste conmigo?-
- Por
supuesto amita.- Respondió la elfina y se puso manos a la obra.
-
Relájate Severus, parece que te estuvieran torturando.- Le dijo la
morocha sonriendo.
- ¿Estás disfrutando todo esto?-
- Solo un
poco. ¡Oh! Vamos, no es tan malo.-
- No.- Dijo Snape, incómodo
porque la elfina le lavara la cabeza y manteniendo su brazo y su
espalda en el agua, para que no se viera ni la marca tenebrosa, ni
sus cicatrices.-
- Listo.- Dijo la elfina.
- Gracias Minsky.-
-
Solo hago mi trabajo, con su permiso.- Respondió y se desvaneció.
El pelo de Severus, había quedado sedoso y brillante, lo cual lo
hacía ver mucho más joven. Pero Selena no iba a decirle nada, no
quería que se sintiera mal por su aspecto.
- ¿Salimos? Porque si
nos quedamos, pareceremos pasas de uva.- Dijo Snape.
- Esta bien,
yo salgo primero y te espero en tu …-
- Saldremos juntos.-
Respondió sonrojándose y ella le sonrió. Él se paró primero y le
tendió su mano para ayudarla a pararse. Con cuidado salieron de la
bañera y Severus les aplicó un hechizo secador. - Estas hermosa.-
Le dijo, acariciándole el rostro.
- ¿Muy hermosa?-
-
Demasiado hermosa.-
- ¿Lo suficiente … como para recibir un
beso?-
- Tramposa.- Respondió el adulto y la besó con pasión,
quitándole el aliento. La piel suave y perfumada de la morocha
contra la suya, ocasionaba que todo su cuerpo la deseara. El beso se
convirtió en un preludio de caricias y más besos desesperados, la
alzó y la llevó hasta la cama. Se recostó sobre ella, besando cada
centímetro de piel, mientras ella comenzaba a gemir. Algo que a él,
lo excitaba aún más. Lamió y le mordisqueó el cuello, mientras
sus manos recorrían frenéticamente el cuerpo de su novia, con
desesperación y deseo.
- Se … verus.- Gimió Selena, cuando él
comenzó a acariciarle su sexo. Frotándole el clítoris y apenas
introduciendo la punta del dedo en su abertura. Esa pequeña
irrupción, una y otra vez, ocasionaban que cada fibra de su ser se
estremeciera de placer. Aumentado, por el hecho de que su novio se
estaba amamantando de sus pechos. Rozando la punta endurecida con su
lengua y mordisqueándola suavemente.
Snape bajó por el ombligo
y se entretuvo un rato ahí, escuchando los gemidos de su novia y
disfrutando las sensaciones que ella le hacía experimentar. Se
sentía tan poderoso, tan perfecto y especial, que deseaba que ella
se sintiera igual al estar a su lado. Siguió bajando hasta encontrar
el sexo de la morocha, que ya estaba húmedo y preparado para él.
Con una mano, separó los labios mayores para poder acceder
cómodamente al clítoris, lo lamió suavemente y luego comenzó a
succionarlo, una y otra vez, mientras Selena se removía en la cama,
gimiendo cada vez más fuerte y contorsionándose por el placer. Se
detuvo por unos instantes, no quería que ella se corriera antes que
él. Se masajeó su miembro endurecido, desde la base hasta la punta,
suspirando contra el sexo de la joven, aumentando la velocidad y
volvió a concentrarse en ella sin dejar de estimularse. Succionó
nuevamente el clítoris, para luego introducir su lengua en la
estrecha abertura.
- ¡Seve … rus!- Gimió Selena, al sentir
como la lengua del morocho acariciaba su interior. Se removió en la
cama, aferrándose a las sábanas y gimiendo desesperada. Mientras
las gotas de sudor, corrían por su cuerpo.
Mientras
que en Hogsmeade, Draco tuvo que salir corriendo al baño,
desesperado por las sensaciones que lo embargaban. Para empeorar la
situación, el baño era unisex, y mientras se masturbaba para
liberar su necesidad, una joven entró en el lugar. La muchacha no
era una de las alumnas de Hogwarts, y se quedó dura al contemplar al
rubio con su pene en la mano. Solo por unos instantes, ambos se
quedaron observándose mutuamente. Avergonzada, la muchacha se marchó
rápidamente, dejando al rubio ruborizado y sin haber terminado de
autocomplacerse.
- ¿Draco?- Preguntó Nott, que había ido a
buscarlo.
- Sal de aquí.- Siseó el rubio con un jadeo.
- ¿Qué
estás haciendo?- Preguntó el muchacho y entró en el baño. - ¡Oye!
¿No pudiste esperar hasta llegar a tu habitación?-
- No.-
Respondió gimiendo, al sentir explotar el orgasmo de su hermana.
Theodore lo contempló por unos instantes.
- Te equivocaste de
hechizo, ¿Le lanzaste a Selena el aumentador de placer?-
-
Cállate.- Siseó, mientras su cuerpo se estremecía de necesidad.
Nott se echó a reír.
- Eso te pasa por entrometido.- Le estaba
diciendo Theodore, hasta que comprendió lo que eso significaba. -
¿Están … están manteniendo relaciones?- Gruñó furioso.
- No
lo sé, si no lo están haciendo, es algo similar.- Respondió,
alargando la palabra por el placer. - ¿Vas a quedarte ahí
contemplándome o te vas a marchar?-
- No, te voy a ayudar y luego
hablaré con tu padre sobre esto.- Dijo Nott y le lanzó un chorro de
agua helada a Draco. El frío que invadió su cuerpo, le quitó todo
el deseo y momentáneamente, interrumpió el enlace entre el rubio y
su hermana.
- Gracias, pero no le digas nada a mi padre. Selena
tiene derecho a hacer lo que quiera.-
- ¡No con él!- Gruñó
molesto y salió del lugar. Vio a Lucius que estaba junto a la barra,
hablando con una atractiva camarera y se acercó. - Señor Malfoy.-
-
¿Qué quieres?- Siseó el adulto, molestó por la interrupción.
-
Selena … ¿No cree que esos dos … se están tardando
demasiado?-
- No es asunto tuyo. Además, dijeron que no
regresarían.-
- Sí y ambos debían bañarse … ¿No le preocupa
… Selena? No es que quiera meterme, pero ella es muy joven e
ingenua … sería fácil … incluso para mí …- Decía Theodore y
Lucius gruñó. El muchacho le estaba diciendo, lo que una parte de
su cerebro no había podido dejar de pensar.
- Veo tu punto.-
Siseó y se marchó, sin decir más nada.
Mientras que en el
castillo …
- ¡Se … verus!- Seguía gimiendo la morocha, por
las reiteradas atenciones de su novio. Ambos ya se habían corrido,
pero sin poder contenerse, comenzaron nuevamente con besos y
caricias.
- ¡Selena!- Gemía Snape, contra el cuello de la
morocha. Él estaba duro otra vez y el deseo lo embargaba, quería
tomarla ahora mismo, deseaba hacerla suya y perderse en su interior.
Estaba amamantándose de forma un poco brusca, ejerciendo más
fuerza de lo habitual y cuando ella acarició su espalda, se movió
rudamente y la sujetó con fervor lastimándola.
- ¡Ay!- Exclamó
la joven por el dolor, cuando él le retorció la muñeca. Eso fue
suficiente, para que Severus se apartara por completo.
- Amor …
¿Te lastimé? Lo siento.-
- No es nada, estoy bien.- Dijo,
tratando de ocultar el dolor de su muñeca.
- Dime que te
duele.-
- Nada … no me duele nada.-
- ¡Maldita sea! Te herí.
Lo sabía, soy un monstruo.-
- ¡Severus! Tranquilo.- Dijo Selena,
incorporándose y abrazándolo. Él se había sentado en el borde de
la cama, dándole la espalda.
- ¡Vete! Déjame solo.-
- No me
iré a ningún lado.-
- ¡Te herí!- Repitió furioso consigo
mismo.
- Estoy bien.-
- ¿Dónde te lastime? Dímelo, por
favor.- Suplicó apesadumbrado y la morocha, decidió que lo mejor
era decírselo.
- Solo me aferraste un poco fuerte la muñeca, eso
es todo.- Le dijo Selena y Severus le miró el brazo. Las marcas del
agarre, delataban lo fuerte que la había sujetado. Snape tomó su
varita y le aplicó un hechizo de curación.
- ¿Te sigue
doliendo?-
- No, ya no me molesta.-
- Perdóname.-
- Severus
… tranquilo.- Le dijo, tomando su rostro y obligándolo a que la
mirara. - Te amo mucho.- Agregó para luego besarlo con mucha
ternura.
- ¡No! Es mejor que te vayas, no te merezco.-
- ¡Deja
de decir estupideces! Fue un accidente.-
- ¡Te lo advertí! Te
dije que soy un monstruo, que solo me preocupa mi propio placer, que
…-
- ¡YA!- Gruñó la morocha, haciéndolo callar. - Sí, me
has dicho todas esas tonterías. Y te equivocas, ni bien me quejé,
te alejaste y te preocupaste por mi. Todo esta bien.- Le dijo,
acariciándole el rostro y besándolo nuevamente. Severus se fue
relajando poco a poco y ella se recostó sobre él, con sus piernas a
cada lado de las de su novio. Besándolo con desesperación, mientras
él recorría su cuerpo con suaves caricias. Jugueteaba con el lóbulo
de la oreja de Severus y se removió sobre él, su sexo frotó el
miembro endurecido de su novio y éste gimió de placer. Dándose
cuenta de que eso, a él le agradaba, comenzó a repetir el
movimiento, frotando sus sexos y disfrutando también de las
sensaciones que le provocaba. Snape gemía cada vez más, a medida
que ella se frotaba más rápido y más fuerte, faltaba poco para que
se corrieran nuevamente cuando …
- ¡SEVERUS! ¡ABRE LA MALDITA
PUERTA! ¡Y MÁS VALE QUE NO ESTES CON MI NIÑA!-
- ¡Lu!-
Exclamó la morocha, apartándose rápidamente de su novio y buscando
algo que ponerse. Por suerte, siempre tenía una muda de ropa
guardada en el armario de Snape.
- Va a matarme.- Gruñó
Severus, al ver las marcas de los besos por todo el cuerpo de su
novia. Buscó algo de ropa y se vistió con un hechizo, mientras
Lucius aporreaba la puerta. - ¡Ya! No seas tan escandaloso.- Siseó
el morocho.
- Tardaste mucho, ¿Dónde está mi niña?-
- ¿Lu?-
Dijo la joven, saliendo de la habitación contigua, con el pelo
envuelto en una toalla, disimulando que recién terminaba de
bañarse.
- ¿Recién saliste del baño?-
- Sí, no había agua
caliente en la torre gry, por eso vine a pedirle a Sevi que me dejara
bañarme aquí.- Mintió lo mejor que pudo. El rubio la observó
detenidamente, Selena se las ingenió para cubrir todo su cuerpo y
evitar que los chupotes que le había hecho Severus se notaran.
-
Ya veo.-
- ¿Sucede algo? ¿Me trajiste el almuerzo?-
- No, yo
…- Decía Lucius, sintiéndose un idiota.
- ¿Viniste a
espiarnos?-
- No. Solo …-
- Nos diste tu bendición.- Gruñó
la morocha.
- Para más adelante.- Siseó el rubio, mirando a
Snape. El profesor de pociones, tenía su capa puesta, lo que le
ayudaba a esconder su enorme erección.
- Ya lo sé. Te dije que
iba a esperar.- Respondió el morocho, sintiéndose culpable por
mentir. Si Malfoy descubría que tan lejos había ido con su niña,
éste lo despellejaría.
- Bien, más te vale. Creo que ya es hora
de irme. Te enviaré tu regalo el lunes y si puedo vendré a verte.-
Dijo Lucius a su pequeña.
- Sí, quiero verte. No me importa el
regalo, solo ven aunque sea unos minutos.- Le pidió, arrojándose a
sus brazos.
- Mi dulce niña.- Dijo el rubio, aferrándola con
fuerza. - Te amo con todo mi corazón.-
- Y yo a ti.- Respondió
la morocha y le dio un beso en la mejilla.
- Te veré el lunes.-
-
Sip.- Respondió y el rubio se marchó.
- Me salvé.- Dijo Severus
con un suspiro y Selena rió.
- Casi nos agarra. Pero no lo
entiendo, te dio su bendición y ahora nos vigila.-
- Eres su
niña, ponte en su lugar. ¿A qué padre le gustaría, que un hombre
ande manoseando a su pequeña?-
- No estabas exactamente
manoseándome …- Dijo la morocha sonrojada y acercándose a él.
-
No …- Dijo el morocho, viendo las intensiones de su novia. - Ya …
hemos hecho bastante por hoy.- Agregó cuando ella lo besó,
amoldando su cuerpo al de él y sintiendo su erección.
- No lo
suficiente …- Respondió, desabrochándole la camisa.
- Selena
…- Gimió cuando lo besó en el pecho. Tomó la mano de su novia y
la guió hasta su miembro endurecido y ella comenzó a estimularlo.
Recorriendo cada centímetro de su enorme y duro pene, desde la base
hasta la punta, primero con suaves movimientos que lo desesperaban.
Eran apenas unos roces que lo hacían desearla aún más, y luego lo
aferró con más fuerza, recorriéndolo en toda su extensión, desde
el extremo a la base, ocasionando que debiera buscar apoyo en la
pared, mientras le devoraba la boca con urgencia. Alcanzó un potente
orgasmo, derramándose en la mano de su novia y gimiendo su nombre.
-
SELENA ….- Gritó con la respiración entrecortada. La sujetó
contra él por unos minutos y luego con su varita, realizó un
hechizó para limpiarse y limpiarle la mano a ella. - Vas a volverme
loco …- Le susurró al oído, y la morocha sonrió.
- Esa es la
idea … que estés loco por mi.-
- Ya lo estoy.- Le respondió y
la besó.
El
domingo, Theodore la esperó a mitad del pasillo del primer piso para
hablarle.
- ¡Sele!-
- ¡Buenos días!- Respondió sonriendo y
le dio un beso a su amigo. Eran los pocos momentos que Nott
disfrutaba a su lado.
- Yo … quiero hablar contigo.-
- Claro,
¿Dime que sucede?-
- Es mejor que hablemos en otro lado.-
-
Esta bien.- Respondió y lo siguió hasta un aula cercana.
-
Selena … no deberías ir tan rápido con Snape.-
- ¿Qué?-
Preguntó confundida. Theodore era el último del que podía esperar
que dijera algo así.
- Ayer … ustedes tuvieron sexo.-
- Eres
mi amigo, pero eso no es asunto tuyo.- Respondió a la defensiva.
-
Lo es. Me importas más de lo que te imaginas y no quiero verte con
un desperdicio como ese.-
- ¡No te atrevas a hablar de Severus de
esa forma!- Le gruñó furiosa. Nott se dio cuenta que estaba
llevando las de perder.
- Deberías comportarte como una sangre
pura, ¿A caso no te importan los Malfoy?-
- Claro que me
importan, son mi familia. ¿Qué tienen que ver?-
- Si alguien
supiera que estas follando con Snape … les ocasionarías mucha
vergüenza.-
- No veo porque.-
- Él es un mestizo, su padre
era un asqueroso muggle.-
- ¿Lo olvidas? Los míos también …
¿A caso soy una mugrosa sangre sucia para ti?-
- Sabes que no.-
-
Entonces no te entiendo.-
- No debiste perder tu virginidad con
él.- Siseó molesto.
- Para tu información, aún soy virgen. Y
lo que haga o deje de hacer con mi novio, no es asunto tuyo.-
- No
deberías quedarte con él.-
- ¿Ah no? ¿Y eso es por qué …?-
-
Es un fracasado y poco dotado.-
- ¿Poco dotado? Es uno de los
mejores magos que he conocido, tiene mucho talento y …-
- No me
refiero a eso. ¡Eres increíble! A pesar de que eres nuestra amiga y
vives con los Malfoy, sigues siendo terriblemente ingenua.-
-
¿Por?- Preguntó confundida.
- Porque me refería al tamaño del
pene de tu novio.- Le respondió Theodore y la morocha se sonrojó.
-
¿Y vos qué sabes sobre la anatomía de mi novio?-
- Todos los
que fueron al colegio con tu novio lo saben.- Dijo Nott con
malicia.
- ¿De qué hablas?- Preguntó la morocha que le picó la
curiosidad. No podía resistirse al hecho de poder conocer un poco
más del pasado de Snape.
- Mi padre me contó, que cuando estaban
en quinto año, luego de rendir los TIMOS, un grupo de Gryffindors se
puso a molestar a Snape. Hechizo va, hechizo viene y tu adorado novio
terminó colgando cabeza abajo. Frente a todo el colegio, los
gryffindors le sacaron primero los pantalones y luego el sucio
calzoncillo, ¿Por cierto, ha mejorado en algo la higiene de su
cuerpo y su ropa? ¿O sigue usando esos viejos y sucios calzoncillos
grises?-
- ¡Cállate!- Le siseó la morocha furiosa.
- ¡No!-
Dijo Nott, sujetándola al ver que se marchaba. - Terminaras de oír
mi relato.- Agregó sujetándola contra la pared.
- Déjame en
paz.-
- Ya casi terminó. Cuando quedó completamente expuesto,
los alumnos estallaron en carcajadas al ver lo poco dotado que
estaba, es decir que su pene era muy pequeño. Después de eso, se
convirtió en el hazme reír de todo Slytherin. Así que, ahora que
lo sabes … no deberías contentarte con algo tan pobre.-
- Para
que lo sepas, Severus esta más que dotado.-
- Dices eso porque
nunca has visto a otro hombre.- Le susurró Theodore, apoyando su
cuerpo contra el de ella. En ese momento, Selena pudo sentir la
dureza de su amigo contra su cuerpo. - Puedes tenerme a mí … nadie
sabrá lo que hacemos.-
- Por tu bien, te aconsejo que te
alejes.-
- Estoy dispuesto a ser solamente tuyo, me tendrás cada
vez que me desees.-
- ¡Theodore! ¡Quítame tus manos de encima!-
Siseó amenazante, cuando él trató de deslizar su mano por debajo
de su remera.
- ¡AY!- Exclamó Nott, echándose para atrás y
cayendo al suelo por el dolor. Selena no tuvo más remedio, que darle
un golpe entre las piernas a su amigo para que se alejara.
- Te lo
advertí.-
- ¡Te amo!- Gimió el muchacho, desde el suelo.
Tratando de que ella se quedara a su lado.
- No soy tan ingenua
como para creerme tus mentiras. Si sabes lo que te conviene, no te me
acercaras nunca más.-
- Selena … no te vayas.- Le suplicó,
tratando de incorporarse, pero ella lo había golpeado con fuerza. La
morocha se alejó y cerró la puerta con un golpe. - Selena …-
Gimió Nott, encogiéndose en el suelo y llorando por haber perdido a
su amiga.
Hecha
una furia, se encaminó al Gran Salón, para desayunar.
-
Garrapata, ¿Qué te ocurre?- Le preguntó Draco al verla.
- ¿A
caso todos los Sly son unos idiotas?- Preguntó parada frente a la
mesa de las serpientes y más de uno, la fulminó con la mirada.
-
¡Selena!- La reprendió Blaise y la jaló para que se sentara. - Has
sido muy tonta al decir eso, ¿Quieres que te maten?-
- ¡No!-
Siseó molesta.
- ¿Dónde está Theodore?- Preguntó Crabbe. -
Había ido a buscarte.-
- Está tirado en el aula de
encantamientos, donde lo deje.-
- ¿Tirado?- Preguntó Goyle, que
nunca había visto a la joven tan molesta.
- ¿Qué te hizo?-
Preguntó Draco.
- Trató … no sé muy bien como decirlo.
Digamos que se me ofreció como amante y trató de demostrarme lo
dotado que estaba.- El hecho que la morocha, hablara de esa forma,
hizo que sus amigos y su hermano se alarmaran. La conocían muy bien
y sabían que ella no hablaba de esa forma. El problema es que no
fueron los únicos en escucharla, Snape se había acercado viendo a
su novia temblar y quiso saber que sucedía. Al escuchar eso, se
marchó dejando a su paso una estela fría. Además, el resto de los
Slytherin que estaban cerca, habían seguido la charla con mucha
atención.
- ¡Va a matarlo!- Dijo Blaise al ver a Snape salir del
comedor.
- ¡Vamos!- Dijo Draco.
- Espérenme.- Dijo Selena.
-
No garrapata, tú te quedas aquí.- Le dijo el rubio.
- Oblígame.-
Le dijo desafiante y Draco le hizo caso, inmovilizándola con un
hechizo. Los muchachos se marcharon, dejándola petrificada frente a
la mesa de los Sly. A pesar de que no se llevaban muy bien, Pansy
Parkinson le levantó el hechizo. Luego del ataque de Draco y gracias
a que Selena la había ayudado a entrar a visitarlo más de una vez
en la enfermería, las chicas parecían tener una especie de amistad
a medias.
- Gracias.- Le dijo Selena a la Sly.
- Más vale que
corras.- Le respondió y la morocha salió como un tornado. A pesar
de que se suponía que su relación era un secreto, la mayoría de
los Slytherins conocían el hecho de que el jefe de su casa salía
con la joven Malfoy. Selena subió las escaleras hasta el primer piso
y entró en el aula de transformaciones, donde Theodore se removía
en el suelo, presa del dolor. Snape estaba fuera de si, usando la
maldición cruciato. Mientras sus amigos, miraban si intervenir.
-
¡Severus! ¡Déjalo!- Exclamó Selena y trató de detenerlo, pero su
hermano la sujeto.
- No garrapata. Es su deber castigar a Nott.-
Dijo Draco.
- Osito, ¿Te has vuelto loco? ¿Saben lo que le harán
a Sevi si en el ministerio se enteran?-
- No lo harán.- Dijo
Blaise, señalando un aro dorado en el suelo. Dentro del círculo que
parecía hecho de niebla, Severus torturaba a Nott. - Es un hechizo
contenedor. Nada de lo que ocurra ahí adentro puede ser percibido
por los del ministerio, salvo claro esta, que lo vean como
nosotros.-
- Es patético.- Gimoteaba Theodore. - ¿Tiene miedo de
que su novia lo deje por alguien mejor proporcionado que usted?-
-
¡Cállate!- Siseó Snape furioso.
- ¡Sevi! ¡Basta!- Dijo la
morocha y se soltó del agarre de su hermano. Se metió dentro del
círculo y sujetó a su novio. - Tranquilo, estoy bien. No me lastimó
y nada va a separarnos. Severus, por favor … detente.- Le suplicó
y el adulto la obedeció. Dejó de apuntar a Nott y éste tomó su
varita …
- Sectumsempra.- Dijo Theodore pero su puntería falló
y le dio a la morocha. Que gritó de dolor al sentir el corte en su
mejilla.
- ¡Amor!- Dijo Severus al ver el chorro de sangre emanar
de la herida. Rápidamente, tomó su varita y empleó el
contrahechizo, invocó un ungüento y se lo aplicó en el rostro a su
novia. Mientras el jefe de Slytherin, curaba a la joven, Draco y
Blaise se abalanzaron sobre Theodore seguidos por Crabbe y Goyle. Lo
golpearon hasta dejarlo inconciente, pero eso no era suficiente para
el joven rubio, sacó su varita y estuvo a punto de lanzarle un
hechizo cuando Selena lo frenó.
- ¡Osito! ¡No!- Le dijo
sujetándolo. - Ya pasó, estoy bien.- Agregó, mientras sujetaba a
Snape con su otra mano. El jefe de Slytherin llamó al señor Filch y
le dijo que llevara a Nott a la enfermería, el hombre lo obedeció
sin decir una palabra, mientras que el grupo de Slytherin y Selena,
bajaron a la cocina a comer. Aunque se sentó a la mesa, Selena no
tenía hambre, muchas cosas habían sucedido y le daban vueltas en la
cabeza.
- ¿Amor?- Preguntó el morocho, algo nervioso.
- ¿Uh?-
Dijo ella, perdida en sus pensamientos.
- Lo siento, sé que no …
que no te agrada que me comporte así, pero …-
- No debe
disculparse.- Dijo Draco. - Hizo lo correcto, lo que se espera de un
buen Slytherin y de la persona que este con mi hermana.- Agregó,
tratando de hacerle un cumplido, pero Severus sabía que solo lo
estaba hundiendo aún más.
Selena miró a su novio y notó su
angustia y el nerviosismo. - Todo esta bien.- Le dijo, acariciándole
el rostro y sentándose en su regazo. Mientras que Crabbe y Goyle se
sonrojaban al verlos. Severus la envolvió con fuerza entre sus
brazos y le dio un suave besó.
- Lo siento.-
- No tienes
porque. Lo que hiciste fue para protegerme, pero te informo que me
puedo defender sola.-
- Lo sé, lo encontré llorando. Pero aún
así no pude contenerme.-
- Te entiendo, todo esta bien.-
-
¿Aún me quieres?-
- Por supuesto que te quiero. Te amo, mi
Severus.- Le respondió y lo besó. Mientras sus amigos los
observaban atentamente y sonrojados.
Nota de la autora:
Pobre Theodore, sus problemas recién empiezan. Severus va a tener que controlar su carácter, aunque es comprensible que haya actuado así.
Nanira, lamento no actualizar muy seguido aquí, es que creí que ya nadie seguía la historia por estos lados. Pero a pedido tuyo aquí va un nuevo capi de esta loca historia
Chicas esto es todo por hoy, les mando un beso enorme y buena semana.
