TRAICIÓN 08

Holas.

Si, lo sé, lo sé, no tengo una excusa convincente para disculparme…..solo una, universidad. Pero aún así no pienso dejar de actualizar, de eso no hay porque preocuparse. Bueno con respecto a este capitulo……¿Creo que ya quedo claro en unos pequeños fragmentos lo que se trata?¿cierto? Bueno hay otros pequeños detalle que no son difícil de descifrar. Así que ya no los aburro más y disfruten como siempre de este capitulo…….

TRAICIÓN.

Capitulo octavo:

"Pequeños detalles: Gracias….¿Papá?"

Nada es mío (bueno la historia, si.). personajes de JK Rowling.

Oscuridad.

Nada ya era posible ver, estaba inmerso en un lugar completamente oscuro donde no había ni una pizca de luz, caminaba por ese lugar sin saber muy bien a donde iba en realidad, apenas si podía ver mis piernas y mis manos y mucho menos mi nariz. Nada.

Era como caminar con los ojos vendados.

A pesar de que estaba completamente seguro que los tenia abierto no podía evitar sentirme como un completo ciego sin sentido alguno. Aunque en realidad hace mucho tiempo deje de ser un ciego, sobre con respecto a Ron.

Seguí caminando por un buen tiempo a paso lento ya que temía que hubiera alguna especie de agujero y me cayera por este.

Quería despertar.

Despertar de este sueño tan extraño y del cual no veo absolutamente nada, es peor que quedarse sin luz en una noche de invierno ya que a veces cuenta con la tenue luz de la luna.

Luz.

Había una luz muy distante frente a mi y que por la distancia a penas si puedo verla, camino hasta ella sin miedo a que en el camino me cayera por algún agujero como me pasaba hace unos minutos atrás, solo camine hacia ese lugar sin importar nada y más aún cuando algo en mi interior me que era lo correcto.

Calor.

Algo inundaba todo mi ser a medida que avanzaba hacia esa pequeña luz y donde poco a poco se iban formando unas siluetas, tres para ser más especifico. Por un segundo se me paso por la mente que podían ser enemigos pero aquella calidez que me llenaba no me permitió cuestionar esa posibilidad, solo seguí caminando.

Harry – me dijo una voz femenina con una infinita dulzura – no tengas miedo – siguió diciendo ella con una voz que se me hacía tremendamente familiar aunque no lograba recordar a quien pertenecía.

Solo queremos hablar – habló un hombre...por oscuridad que hubiera a mi alrededor siempre reconocería esa voz

Vaya que haz crecido – habló la tercera silueta – parecer ayer cuando eras un bebé

Eran ellos: Mis padres y mi padrino.

Me quede parado frente a ellos viéndoles por completo; a los ojos, observándoles. Sabía que era un sueño pero aún así no pude resistirme para darle alcance y abrazarles con todas mis fuerzas, sobre a mis padres a quienes llevaba años poder por fin abrazarles, aunque solo pudiese hacerlo en sueños.

Tranquilo – habló su padre a su oído en un susurró – hijo – le miró a los ojos sonriendo

No tenemos mucho tiempo – interrumpió Sirius a su lado – y menos tú

A que te refieres – le miró este intrigado

Ron – menciono su madre mirándole a los ojos, ojos que por suerte se oscurecieron al escuchar a su ex amigo – Voldemort y tu magia

Sabemos por todo lo que has pasado – comenzó James en un suspiro – sabemos que haz sufrido como nadie por lo que te hizo Ron pero no pueden sentir odio por él.

Porque – le miró este – no solo me engaño a mi sino también a los demás, engaño a Hermione a la persona a quien según el amaba y eso no lo justifica

Por supuesto que no – le reconoció Sirius – pero ese odio que sientes no es normal, te esta haciendo daño cada día que pasa y más aún cuando es con tu magia.

Hijo – le llamo Lily con cariño algo que hizo que el corazón de Harry se encogiera – tu cuerpo no resistirá por mucho tiempo más si sigues explotando de esa forma...tienes que controlarte a como de lugar.

Como – preguntó este – como puedo controlar algo que se me escapa así de mis manos – explicó casi con desesperación contenida.

Con la ayuda de Remus – le sonrió ella nuevamente – estoy segura que él te va ayudar...lo ha hecho desde siempre y eso tu lo sabes de sobra.

Confía en ti mismo hijo – le animo James sonriéndole – estoy seguro que cuando hayas tenido un domino con tus sentimientos ya sean buenos o malos podrás recuperar todo lo que amas – le sonrió nuevamente pero esta vez con cierta picardía – bien guardadito te tenías a tus hijos

¡James! – le regaño su esposa – no es el momento

De eso me entere cuando salí del hospital – sonrió Harry un tanto apenado

Bueno ya tienes algo por lo cual no debes rendirte – comentó su padrino sonriendo – ahora – suspiró – tenemos que irnos y tu tienes que despertar

Esperen – les detuvo al ver que la pequeña luz se hacía más intensa – como esta mi tía

Aún no me acepta – respondió James – pero por lo menos cruza palabra con tu madre

¡James! – regaño nuevamente Lily en la lejanía y luego oír unas carcajadas de su padrino y su padre

¡Recuerda! – alcanzó a oír de su padrino - ¡En los pequeños detalles hay una gran verdad, suerte!

"Pequeños detalles"

En ese instante en donde la luz era casi insoportable casi no le di mucha importancia a ese mensaje, aunque estaba más que seguro que más tarde lo recordaría en más de una ocasión.

¿Harry? – le llamaron mientras le movían con lentitud – Harry despierta ya son más de las diez

¿Qué? – reacciono este incorporándose de golpe de la silla en la había permanecido dormido toda la noche – y Dumbledore – le preguntó preocupado – como esta – preguntó nuevamente

Hace cinco horas le aplique la poción final – respondió Daniel con calma – la fiebre ha pasado y se le nota más tranquilo

Que bien – sonrió este mirando con alivio a su profesor – y Minerva – susurró con cuidado temiendo que Albus le escuchará

No te preocupes – rió este con gracia – ya no habla nada de nada

Me alegró – rió también Harry para luego acercársele

Un paso.

Solo un paso tuve que dar para darme cuenta que Albus Dumbledore estaba bien y no era porque Daniel lo confirmara con seguridad sino más bien por su magia.

La magia que siempre había existido gracias al profesor había vuelto al castillo dándole esa calidez a hogar que siempre ha tenido y nunca debió irse de aquí.

Se recuperó – susurró este llegando hacia su profesor – esta recuperado

Eso es difícil de saber Harry – le miró Daniel – no porque haya aceptado bien la poción quiera decir que se recuperar así como así.

Lo sé Daniel – le miró ahora Harry sonriendo – lo siento...es difícil de explicar pero mira – le explicó – tú estuviste aquí mucho tiempo cierto cuando joven – le preguntó a lo que este asintió – no se te hizo raro que este lugar lo sintiera como un segundo hogar a pesar de estar aquí todo el año

Algo así como la calidez del hogar – inquirió este a lo que Harry asintió – si – respondió – el profesor – le miró

Así es – le sonrió este – por eso lo sé Daniel, sé que esta bien

Yo también lo siento – mencionaron desde la puerta

Cuando despertará – le preguntó este a su amigo

En una o dos horas – meditó este

Entiendo – susurró este pensativo – tengo que ir al ministerio – anunció a lo que Minerva le miró analíticamente – no diré nada – se defendió este – solo a Remus que es con quien necesito conversar

Aún te quedan dos días de descanso – inquirió Daniel

Estoy bien – le aseguró este caminando hacia la silla donde había dejado su chaqueta – volveré en una hora o dos

De acuerdo – respondió Minerva – cuidado

Lo sé – le sonrió este para luego desaparecer por la puerta.

Recuperado.

Por fin estaba recuperado de esa maldita enfermedad que le provoco Ron hace cuatro años, por fin sentía que estaba avanzando aunque sea un poco, estoy más que convencido cuando el mundo mágico se entere de eso, hasta el mismo Voldemort en su tumba va a sentir miedo.

No tengo dudas de eso.

En cuanto llegó al ministerio le preguntó a algún conocido por Remus, claro no sin antes haberme tomado la poción, se que esta en la sala de duelos...aunque en realidad no me extrañaría encontrarle allí.

¡Expelliarmus! – oyó Harry desde el otro lado de la puerta, sonrió, era él – no quisiera ser esa roca – pronunció este entrando a la sala que había sido cambiada mágicamente por un lugar pedregoso – puede hablar contigo Remus – le miró con seriedad

Claro Harry – le miró este guardando su varita, acto que tranquilizó al moreno quien dio un suspiró de alivio – pero antes de cualquier cosa quiero pedirte disculpas por el golpe que te di ayer...no debí excederme

Las disculpas debería darlas yo – le miró ahora Harry con sinceridad – yo no debí arriesgarme así...fui un irresponsable...ahora Draco esta sospechando y...lo siento – suspiró

Todos cometemos errores – le sonrió Remus con calma – no te preocupes

Remus – nombró este mirándole fijamente – sé que ya me lo habías ofrecido pero necesito tu ayuda para controlar esta magia que cada vez que me enfurezco explotó sin remedio – confesó – necesito que me ayudes como cuando recién nos conocimos en aquel tren – le sonrió

Sinceridad.

Prácticamente era la primera vez en la cual Harry sonreía así, se sentía agobiado por todas las noticias que había recibido del golpe en menos de un día y eso para alguien como él, ya era demasiado sufrimiento.

No me caracterizaba por ser muy expresivo sobre todo cuando murieron mis mejores amigos pero me acerque hasta él para abrazarle con fuerzas, gesto que Harry no rechazo, sin ser concientes, ambos habíamos sufrido ya demasiado, por lo menos yo estaba comenzando nuevamente con esperanzas, pero Harry aún se encontraba inmerso en esa oscuridad.

Te ayudaré – le susurró este en el abrazo – haré todo lo posible para que alcances y superes el nivel que tiene Ron y cuando lo hayas logrado...podrás controlar tu magia te lo prometo

Gracias Remus – susurró igual forma este – "Mis padres tenían razón" – pensó Harry con lágrimas en los ojos e inconscientemente miró al techo como queriendo mirar el cielo

Que linda escena – ironizó alguien a sus espaladas – no interrumpo cierto – dijo nuevamente en el mismo tono.

Nos giramos.

Nos encontramos frente a un Ron sonriendo de una forma tan arrogante que podría jurar que era Malfoy en sus peores tiempos. Estaba vestido de forma informal; una camisa blanca en conjunto con unos pantalones negros un tanto gastados, permanecía de pie frente a nosotros con los brazos cruzados, en uno de los cuales tenía una tela negra que le cubría desde la muñeca hasta un poco más debajo del codo. Era idéntica a la que uso ese día en el estadio de Quidditch.

Ronald – murmuró Remus ante que hablara Harry – que sucede – le preguntó sonriéndole de igual forma que este

Necesito usar la sala – repuso este poniéndose serio de repente – y necesito ocuparla solo – mirándoles de forma indiscreta

Nos estás echando – preguntó ahora Harry de forma irónica

Tómalo como quieras Evans – le miró este con rencor – además me estaba dirigiendo a Remus

Que dices – inquirió este a punto de dar un paso hacia delante y golpearle de no ser por la intervención de su amigo quien le tomo sutilmente del hombro – Remus – susurró

Vamos – dijo este sin mirarle – si quieres practicar solo, solo tenías que decirlo directamente Ron...

Gracias – le sonrió nuevamente y más aún al ver pasar a dos aurores por su lado con caras de muy pocos amigos – por cierto – añadió a sus espaldas – Hermione necesita verles en la sala de reuniones al parecer es importante

Nos vemos – se despidió Remus siguiendo con su camino al igual que Harry quien tuvo que hacer verdaderos esfuerzos por no arrogársele encima a su ex amigo

Es un imbecil – susurró Harry una vez afuera – no entiendo como Hermione no se ha dado cuenta de nada...

Yo creo que sí – menciono este a su lado – solo que no se ha atrevido a decir nada – meditó – vamos...si es verdad lo que dice Ron hay que darse prisa en llegar a la sala – le apuro Remus.

A pesar de la intervención de Ron.

A pesar de lo que pudo pasar en esa sala de duelos, puedo decir con total seguridad que recupere nuevamente al amigo de mis padres, mi madre tenía razón, él era quien podía ayudarme en todo esto, tal y como siempre lo ha hecho desde que me conoció.

Como pudo cambiar tanto – susurró Remus sacándoles de sus pensamientos – nunca imagine que pudiera hacer algo así...

Nadie pudo saberlo – le sonrió Harry sin detener el paso – por cierto – le miró intrigado – siempre ha entrenado solo – preguntó

Siempre – aseguró – o por lo menos eso es lo que me ha dicho Hermione – recordó – sino mal recuerdo nunca ha tenido un duelo con ella...ni siquiera por practicar o recordar viejos tiempos

Entiendo – susurró este – tú crees que pueda alcanzar el mismo nivel que él – le miró este de forma seria deteniéndose en la puerta de la sala de reuniones

Si – le sonrió este son seguridad – además – rió un poco – eres hijo de James y Lily – añadió – y eso ya es mucho decir...entra – le ánimo

Bien – sonrió Harry de igual forma

James – habló Hermione tan solo al verle entrar – pensé que aún te quedaban días de reposo – le miró

Dos días – señalo este sonriendo – vine un momento a conversar con Remus – explicó – y nos encontramos con Ron quien tenía la noticia de que había una reunión

Que bueno que estás aquí – susurró Hermione invitándole a sentar alrededor la mesa donde estaba sentado Draco, Luna y John – bueno – comenzó – supongo que la presencia de John en esta sala no les he indiferente – mirando a todos quienes asintieron en silencio – hace un par de días que es un infiltrado en las filas de Voldemort para darnos algunos detalles y sobretodo mantener a raya a Terry

Lo haz arrestado – preguntó James

No, no lo he hecho – dijo ella ante la mirada interrogativa de James – es mejor dejar que Voldemort piense que tiene todo bajo control – hizo una pausa y continuo – John – le miró – dinos lo que has descubierto

Claro – sonrió este levantándose de su lugar – bueno – comenzó – ayer por la noche se mantuvo una reunión que duró aproximadamente cinco horas, en esa reunión estuvieron todos los mortifagos del escuadrón alfa reunidos con Voldemort al parecer arreglando los últimos detalles para recibir a los nuevos mortifagos.

¿Nuevos mortifagos? – inquirió Draco de pronto – a que te refieres...hay una iniciación

No – negó John – son mortifagos del exterior...agrupándose durante años y consiguiendo nuevos adeptos...no es fácil decirlo pero todo indica que quieren hacer un ataque masivo

Contra el ministerio – inquirió Remus sorprendido a lo cual el auror solo asintió – porque – preguntó

Voldemort sabe – habló ahora Hermione – que si nos borra del camino tendrá la puerta abierta para que nadie se le oponga

Cuantos días tenemos – susurró James sin mirar a nadie en concreto

Tres días – contesto John en un susurro – se reunirán a cincuenta kilómetros de Hogsmeade a las seis de la tarde.

Algo en mi nuevamente se activo.

Por mi mente paso la imagen de mi tía Petunia muerta frente a mi, vi su colgante, su carta en la cual me decía que me amaba. Vi su tumba, vi la tumba de los padres de Hermione.

Y nuevamente sentí odio...odio que por suerte pude controlar ante una mirada discreta de Remus quien me negó con la cabeza, tenía que controlarme aunque en realidad no supiera como...trate de hablar para así deshacerme de esas imágenes que tanto me atormentaban.

Son muchos – preguntó al aire

Demasiados – susurró este

Supera al ejercito que tenía Riddle – inquirió nuevamente a lo que este asintió – esto va a hacer peor que en el colegio – susurró para si mismo aunque Draco ya lo había escuchado perfectamente

La idea es – habló Hermione – poder tenderles una trampa para así por lo menos diminuir el posible ejercito de Voldemort...aunque aún no sabemos como

¿Funcionará la estrategia que usaron con el primer Voldemort? – preguntó James mirando a Hermione quien le miró de forma interrogativa – la de bloques – explicó

Como sabes eso – preguntó Draco mirándole fijamente – eso fue hace cinco años y que yo tenga entendido tu no participaste de ella

Lo escuche – le miró este de forma retadora – además no es mala idea

Estoy de acuerdo – apoyó Luna quien no había comentado nada durante toda la reunión – truco viejo nunca falla...además Voldemort no sabrá nada a menos que nuestro querido espía Terry lo sepa.

No lo creo que lo haga – menciono Hermione sonriendo – ahora debe estar en la celdilla de alta seguridad y solo las personas indicadas lo saben

Ahora lo mejor es descansar lo suficiente – comentó Remus – mientras ellos no sepan nada todo saldrá bien

Bien – se levantó Draco – entonces solo los tres primeros escuadrones estarán en esta misión – y mirando a su amiga añadió – supongo que mi querido cuñadito no vendrá ¿Cierto Hermione? – le sonrió

Aunque hubiera querido no irá – respondió ella – tiene un viaje de urgencia dentro de tres días – menciono – y no le he comentado nada – mirando a su amigo quien solo asintió.

Sin decir más, salimos del lugar.

De solo pensar que era el doble del ejercito que tenía el antiguo Voldemort me preocupaba de sobre manera, sino hubiera sido por la protección que me brindaron Hermione y Draco lo más seguro es que no hubiera salido con vida de esa guerra.

Temía por Hermione.

Sabía de sobras que es una gran bruja, sino de las mejores, pero aún así tengo miedo de lo que le pudiese pasar. No quería perderla antes de encontrarla. No quería.

Todo saldrá bien – susurró Remus frente a mi en la cafetería – Hermione es fuerte – murmuro este leyendo el pensamiento de su amigo

Lo sé – sonrió al verse descubierto – pero no puedo dejar de temer por ella – explicó pensativo – además...yo...no sé...

Tres días es mucho tiempo – le dijo este – quizás no es el tiempo suficiente para controlar tu magia...pero si para mejorarla...si Ron pudo salir en dos años como un auror con honores de la academia después de Hermione...tu también puedes.

Aún no puedo creer eso – rió Harry con las manos en su cabeza – Remus tu nos conociste en Hogwarts...Ron era un alumno a quien cada una hora tenía que recordarle que hiciera sus deberes y normalmente los hacía la noche anterior o incluso durante la mañana en un pergamino que dictaba poco de ser "presentable" – ironizo – y eso que Hermione era quien nos regañaba siempre por eso...y créeme que no creo en eso de "las personas cambian" – rió

Sea como sea – le miró Remus – con o sin preparación eres un gran mago y eso muchas veces Hermione te lo dijo en su momento

Si es cierto – meditó

Vamos – anunció poniéndose de pie a lo que este imito – lo mejor sería ir a Hogwarts para comenzar con el entrenamiento, mira que aún no hay alumnos en el colegio

Albus – susurró al lado de Remus quien le miró de extrañado – Albus

Que sucede – preguntó

Remus – le llamo sonriendo mientras le tomaba del cuello de la túnica con tanta emoción que por la cabeza del licantropo paso la idea de su amigo le iba a besar o algo así – el profesor se recuperó.

De verdad – inquirió mirándole a lo que este solo se limito a sonreír aún más – genial – susurró para luego abrazarle en señal de apoyo, Remus sabía a la perfección cuanto significaba para él, el que el profesor Dumbledore estuviera con sus cinco sentidos funcionando, definitivamente para Harry ese era una apoyo más que extra – tenemos que ir ahora – menciono sonriendo a lo que Harry solo volvió a asentir

No podía estar más feliz.

Por fin una pieza de todo este maldito rompecabezas volvía a su lugar como siempre debió estar y eso era algo que Remus comprendió al verme así. Caminamos por los pasillo para llegar hasta un trasladador que nos llevaría directo a Hogwarts pero cuando estuvimos frente a uno y a punto de partir me di cuenta de que algo no iba a funcionar.

Remus – le miró – creo que es mejor por la chimenea

Porque – le devolvió la mirada intrigada por lo que este solo se le quedo viendo fijamente por largo rato y cuando por fin pudo comprender el motivo de su amigo de negarse a usar el trasladador solo pudo sonreír – entiendo – susurró – su magia

Si – susurró mientras se alejaban de los trasladadores para usar una chimenea – vamos – le dije mientras se introducía en ella

Vamos – susurró este también introduciéndose dentro de ella.

Con cuidado.

Así es como salí de esa chimenea, la experiencia esos aparatitos no era muy dulce que digamos, algo había en ellas que hacía que las personas en cuanto salieran se resbalaran, pisaron algún libro, juguete o caldero, que eran las cosas con las que normalmente, por lo menos yo, me había encontrado saliendo de una chimenea.

Era una suerte haber salido en la oficina de Dumbledore así la caminata y la espera para Remus iba a hacer menor, después de todo, el profesor era una persona muy importante para él.

Y como no serlo siendo que era más que un simple profesor para nosotros.

Estaba sorprendida.

La conocía desde que éramos niños como no saber cuando estaba alegre, triste, angustiada o sorprendida como lo estaba ahora, sostenía con fuerza un pedazo de pergamino que le había entregado una vieja lechuza de quien sabe donde, eso verdaderamente no me importaba, y más aún cuando lo que verdaderamente me importaba estaba frente a mis ojos.

Ella.

Ella era lo única que me importaba ahora y siempre, que lastima que ella no siento lo mismo por mi, si tan solo me amará un poco de lo mucho que la amo yo, quizás, quizás, quizás sea capaz de abandonar todo para estar a su lado. Aunque se de antemano que eso nunca sucederá, aún ama al padre de sus hijos, al que una vez fue mi mejor amigo, aún lo ama, aún ama ese maldito recuerdo...

¿Qué haces aquí? – inquirió ella asustada mientras guardaba la carta en uno de los bolsillo de su túnica – pensé que te habías ido Ron

No – negó el pelirrojo sonriendo – estaba practicando un poco ¿Y tú?

¿Yo? – se señalo claramente nerviosa o eso pareció notar su amigo al levantar una ceja en señal de desconcierto – ordenando algunas cosas antes de irme...tengo que ir por los niños y después ir donde el profesor Dumbledore – informó rápidamente sin dar muchos detalles

Aún no se recupera – inquirió apoyándose en el marco de la puerta con elegante una que Hermione pensó que no era propia de él – después de tantos años dudó mucho que lo haga

Quien sabe – comentó sin mirarle – la esperanza es lo último que se pierde – le sonrió para luego acercarse a su amigo y darle un beso en la mejilla – cuídate – sonrió a modo de despedida

Tu igual – susurró quedándose solo en aquella sala – espero que algún día pierdas esa esperanza Hermione – comentó pensativamente.

Porque sino...

Vas a sufrir mucho...mucho.

¡Vamos Harry! – exclamo Remus en los jardines del colegio junto a Harry, después de haber comprobado por si mismo que Albus Dumbledore estaba recuperado – ¡Arriba!

Ya estoy de pie – soltó este incorporándose del suelo por cuarta vez, definitivamente la noticia le había animado tanto que Harry nunca pensó que iba a tener tanta energía

Y es que eso es lo que irradiaba.

Energía.

Tan solo atravesar el umbral de la puerta y verle despierto sonriendo como en aquellos años de antaño, hizo que Remus saltará a abrazarle, algo bastante gracioso a decir verdad y por lo que Minerva casi lo saca a patadas del dormitorio alegando que el profesor necesitaba era descanso y un alboroto como el que merodeador estaba armando. Estaba casi seguro que toda esa energía terminaría por lanzarme al lago junto al calamar, tenía que hacer algo por que sino estaría en graves problemas.

Levantándome una sexta vez del suelo corrí por el jardín ante una gran cantidad de hechizos que Remus conjuraba como si diera la hora, en cuanto estuve a su izquierda me dispuse a atacarle aunque a penas si pude pronunciar el hechizo porque mi antiguo profesor fue más rápido, era un muy potente, lo sabía.

No se como.

Con un simple movimiento pude esquivarle sin problema alguno al tiempo que agarraba mi varita con fuerza para atacarle, ataque que por suerte resultó y que dio en el blanco haciendo que saliera expulsado hasta la orilla del lago, donde, con rapidez le di alcance.

No quise lastimarte – sonrió mirando a su amigo quien solo negó con la cabeza

La sexta es la vencida – rió Remus aún en la orilla del lago – pero aún falta mucho – le recordó

Lo sé – asintió este para luego extenderle la mano para que se reincorporara, algo que Remus aceptó aunque no del todo bien.

Volaba.

De pronto mis pies dejaron de tocar el suelo del jardín, pase por encima de Remus casi en cámara lenta para luego sentir un frío que se coló por todo mi cuerpo, ahora recordaba lo que era caerse en ese lago, lago que por cierto tenía cierto habitante un tanto fácil de irritar.

Sumergido.

Deje de escuchar las risas de Remus al ser atrapado por el calamar gigante quien me arrastro varios metros bajo la superficie, era una suerte tener la varita a mano, con un hechizo que estoy seguro que no le lastimo más de lo normal logré liberarme de él, ahora tenía otro inconveniente, me había arrastrado tanto que mis pulmones a penas si tenían aire, no podía conjurar nada, absolutamente nada... no sé si era mi imaginación pero sentí que alguien me jalaba del cuello con fuerza para luego arrojarme con fuerza al duro césped del jardín.

¡Harry! – exclamó Remus arrodillándose a su lado - ¿estás bien? – le preguntó preocupado – demonios es mi culpa – se dijo

No lo es – le sonrió este escupiendo agua – hay que considerarlo con un recibimiento del calamar – rió

Quizás – susurró este – estás en condiciones para continuar – le preguntó

Siempre – aseguró este levantándose y recoger su varita del suelo y apuntarse con la misma para secarse la ropa rápidamente

Comencemos – anunció Remus mirándole – ahora si es en serio – le advirtió a lo que Harry solo se limito a asentir en silencio

No iba a hacer fácil.

Tenía que recuperar y aprender cosas en menos de tres días, no había tiempo para nada, ni siquiera para el cansancio que ahora se agolpaba en mi cuerpo, después de todo debería estar en reposo sin hacer ningún esfuerzo físico y mucho menos mágico. Pero eso ya poco importaba ya.

Por lo menos para mi.

Paro cardiaco.

Y juro por lo más sagrado que si estuviera enfermo del corazón ya me hubiera muerto de un infarto al ver a Hermione aquí, claro, el profesor le había enviado una carta avisándole sobre su estado de salud, me apegué a la ventana para evitar la visión que daba a los jardines en donde se encontraban Harry y Remus entrenando, aunque desconocía por completo el estado en el cual se encontraba el primero, no sabía a ciencia cierta cuando terminaría la poción multijugos.

Tomando una de las sillas del lugar tomo asiento al lado del profesor mientras sonreía con alegría, y no era para menos, lo más seguro es que ella también habría estado esperando este momento.

¿Cómo se encuentra? – preguntó ella observándole

Mejor, mucho mejor – sonriéndole con tranquilidad – debo decir que sino hubiera sido por Daniel yo no me hubiera recuperado – mirándole al igual que Hermione, quien reconoció aquel chico que se encontraba cerca de la ventana un tanto nervioso

Tu no eres el representante de la academia de aurores – inquirió ella a lo que Daniel solo pudo asentir sin emitir sonido alguno, estaba demasiado nervioso por lo que pasaba a las afueras del castillo específicamente en los jardines – gracias – le sonrió

De nada – pronunció por lo bajo sonriéndole un tanto cohibido

Profesor – comenzó ella mirándole – sé que esta recuperándose poco a poco pero me siento en la necesidad de preguntarle esto... – hizo una pausa y luego continuo tras un largo suspiro – necesito saber más sobre la muerte de Harry

Colapso.

Era un colapso nervioso lo que estaba sufriendo en esos momentos, sentí como una gota de grueso sudor caía desde mi frente hasta llegar a mi barbilla, seguida de otra muy parecida y a la vez fría que hacía que pegara leves respingos que por suerte nadie logro notar.

No te hagas más daño Hermione – le miró con tristeza – ya suficiente haz sufrido por esa muerte

Una muerte que ni siquiera sé si es verdad – susurró ella y lo que pareció un lamento – nunca encontraron su cuerpo...no encontraron nada... – volvió a decir esta vez con amargura y un dolor contenido – no puedo vivir así profesor usted lo sabe mejor que yo.

No puedo – le negó nuevamente sin quitar su mirada de ella – no puedo decirte lo que pienso porque eso solo traería más dolor a tu corazón y yo no quiero eso

No me importa – aseguró ella de forma segura y dura – no me importa con tal de saber la verdad

Lo único que puedo decirte – mirándole seriamente pero sin quitar su usual dulzura y comprensión en su voz – es que mi juicio es tan personal que quizás para ti sea extraño, lo mismo que puede ocurrir con tu juicio si lo escuchó ¿Cierto? – preguntó a lo que ella asintió – Hermione, aquí la única clave que hay son las personas que estuvieron ese día en el bosque...ellos son los únicos testigos de ese enfrentamiento

Necesitaba oxigeno.

No desconfiaba del profesor, pero el solo saber que Hermione podía sospechar algo me ponía los pelos de punta, y más cuando sospecha por donde quería llegar el profesor Dumbledore con toda esa plática que le estaba dando a ella.

Pero, Voldemort supuestamente murió – meditó ella – a Harry lo dieron por muerto, y hasta ahora no han encontrado su cuerpo y Ron... – calló mirando a su antiguo profesor quien solo se limito a sonreírle, miró ahora a Minerva quien estaba al otro lado de la cama y luego miro a Daniel quien se pasaba nerviosamente la mano por el cuello. - ¿sabrá algo? – inquirió

Es él único que vio lo que realmente sucedió ese día – explicó – Hermione – mirándole detenidamente – yo no soy quien para darte una supuesta respuesta a todas tus inquietudes, aquí la única persona que puede hacerlo es Ron, nadie más

Nunca ha hablado ese tema conmigo – comenzó – dice que es muy doloroso para él recordar lo ocurrido – meditó

Solo dile que para ti también lo es – recomendó – no porque él lo haya vivido signifique que duela más o menos...además es tu amigo

Si lo es – sonrió ella un tanto más tranquila – solo espero que me conteste

Lo hará te lo aseguro – sonrió

Paro cardiaco, oxigeno y gran camilla.

Todo eso necesitaba ahora, producto del gran estruendo que se había formulado en los jardines. La primera persona en reaccionar fue Hermione quien rodeo la cama del profesor Dumbledore para acercase a la ventana en donde me encontraba, la ventana no era pequeña por lo que no pude evitar que ella se asomará para ver lo que ocurría. Me giré de igual forma para ver hacia el exterior donde Harry y Remus estaban boca abajo a varios metros del uno del otro, algo que me preocupo al ver que casi no se movían.

Sentía como un sudor frío bajaba por mi espalda producto del nerviosismo y más aún al ver como poco a poco ambos se iban reincorporando del suelo, era una suerte que Hermione aún se diera cuenta de quienes eran los que estaban peleando. No pude evitar dar un suspiro de alivio al divisar que los efectos de la poción aún regían en Harry.

Quienes son – inquirió Hermione mirando a su dos profesores quienes se miraron entre si

Es Remus – respondió Albus ganándose una mirada reprobatoria de su colega quien le dio un leve golpecito en el hombro – me pidió permiso para practicar un poco, solo eso

Entiendo – susurró no muy convencida o eso es por lo menos que escuchó Daniel – bueno – suspiro mientras se alejaba de la ventana – tengo que irme...

Otra vez.

Un nuevo estruendo se oyó pero esta vez no del jardín sino más dentro del castillo, seguido de un olor casi asfixiante que inundo la habitación, miré nuevamente hacia el exterior, donde Harry seguido de Remus corrían con velocidad hacia el interior del castillo.

Que fue eso – inquirió Daniel sacando su varita al ver que la situación era mucho más grave que un simple estallido

La sala de pociones esta abierta – inquirió Hermione a lo que Minerva asintió con pesar ya suponiendo lo ocurrido – lo niños – susurró saliendo rápidamente de la habitación seguidos de Daniel y Minerva.

Corría.

Algo en mi interior me decía a gritos que esa explosión era mucho más grave de lo que pensábamos, en cuanto llegue al aula su puerta estaba fuera de su lugar, el olor era insoportable, tanto que incluso llegué a recordar cuando Snape nos hacía limpiar esos calderos mal olientes como castigo a Ron y a mi.

Entré al aula sin pensarlo dos veces, apenas si lograba ver algo, solo mucho humo y mal olor, con ayuda de mi varita ilumine un poco el lugar pero lo suficiente como para ver una escena que lo más seguro nunca podré olvidar.

Angustia. Miedo

Una enorme angustia y miedo me embargaron al ver a mi hijo James en el suelo inmóvil y junto a él, Jane, quien intentaba hacer reaccionar a su hermano. Me acerque a ellos con rapidez al tiempo que tomaba a Jane en brazos por lo que ella trato de soltarse de mi agarre pero al ver que era yo, se tranquilizo.

Tranquila – susurró – los voy a sacar de aquí – dijo mientras Harry salía con dificultad del salón producto de las sillas que estaban esparcidas por el lugar - ¡Remus, toma a Jane!

¡Jane! – exclamó este sosteniendo a su ahijada - ¡Y James! – inquirió

Aún sigue dentro – explicó este con la intención de entrar nuevamente mientras divisaba a la distancia a Hermione y los demás venir hasta ellos – voy a buscarle – le informó a su amigo quien le miró alarmado

¡James espera! – exclamo este pero este no lo hizo caso - ¡demonios!

Más humo.

Al parecer el humo se había intensificado porque veía el lugar un tanto borroso producto del humo, algo que no me impidió llegar hasta donde se encontraba James aún inconsciente. En cuanto le tome en brazos pareció despertar un poco, ya que al verme solo se limito a sonreír y murmurar algo en mi oído que me dijo petrificado.

Gracias papá – susurró para luego volver a caer en la inconciencia

Trague saliva.

Sentí como mi corazón daba un vuelco al escuchar las palabras de James al tiempo que mis palpitaciones se aceleraban con tal fuerza que dolía, dolía pero no por el hecho de estar sometido en esta aula con olor que poco dejaba respirar, sino más bien, dolía, por el solo hecho de oírle decir en un susurró "Papá", dolía del solo hecho de la emoción que me embarga, a pesar de no saber el porque de esa confesión...a menos que...que...

¡Diablos! – exclamo Harry al llevarse una mano a su frente y notar como su cicatriz se hacía presente – genial – susurró mientras tomaba de su túnica una botellita para abrirla con algo de dificultad, y bebérsela rápidamente, sabía que no podía perder más tiempo del necesario.

Nuevamente corrí.

No podía perder más tiempo y más cuando a quien llevaba en brazos era mi hijo, esquive algunas sillas y mesas, para luego salir de esa cortina humo que pesar de estar disolviéndose poco a poco aún era bastante asfixiante para cualquier persona. En cuanto salí de allí en encontré con Remus quien me miró aliviado, al parecer él se había dado cuenta del fin de la poción. Miré a mi alrededor aún un poco desorientado por humo y por el olor, dándome cuenta que no estaba ni Hermione y mi hija.

Fueron al hospital – respondió Minerva leyéndole el pensamiento a su antiguo alumno – anda ve, tienes que alcanzarla ¡corre! – exclamo sacando de su letargo a Harry quien se puso en marcha seguido de Remus.

Usa la chimenea de la oficina – recomendó este siguiéndole en su carrera – es más seguro

No – negó este subiendo las escaleras de caracol con su hijo en brazos – tengo una idea mejor – comentó mientras sacaba su varita

Ni lo intentes – le advirtió este preocupado – y menos cuando el castillo está muy bien protegido

Confía en mi – le miró con seguridad – yo sé lo que hago.

¡Harry! – exclamó este al verle desaparecer de pronto con James - ¡con un demonio! – gritó molesto mientras se dirigía a la chimenea para darles alcance, Harry Potter iba a escucharle.

Tambaleé al llegar.

Di unos cuantos pasos tanto hacia atrás como hacia delante para tratar de recuperar el equilibrio que había perdido cuando llegué. Miré el lugar de un lado hacia el otro dándome cuenta que había funcionado, me había trasladado aún cuando el hechizo protector del profesor estaba nuevamente en pie, de algo tenía que servir mi descontrolada magia.

Doblo en una esquina para recorrer un nuevo pasillo, pasillo donde se encuentran varias personas, en su mayoría niños con sus padres. No necesito observar demasiado al ver una mujer con el cabello castaño, paseándose de un lado hacia el otro donde su rostro reflejaba solo angustia, sin querer y la vez sin dejar de caminar hacia ella, sonreí, muchas veces vi esa expresión cada vez que me sucedía algo.

Hermione – le llamó este en un tono un tanto agitado aún por la adrenalina – tranquila, solo esta inconsciente – añadió al ver que ella iba a hablarle – donde esta el médico – inquirió

Adentro – indico ella mientras tomaba ahora a su hijo en brazos – voy a dejarlo – dijo mirándole a lo Harry asintió

En cuanto cerró la puerta. Me dejé caer en una silla cercana.

De pronto la emoción paso hacer angustia.

El solo pensar que alguno de ellos pudo haber muerto producto de esa maldita explosión en aquélla aula, me aterró, no podría soportar un golpe como ese, ya suficiente había tenido estos cinco años como para perder a algunos de mis hijos, hijos que aún no me conocer y que siempre me han dado por muerto.

James – le habló alguien a su lado por lo que este se giró para ver a Remus quien le miraba impaciente - ¿Cómo están? – preguntó al fin

Bien – suspiró este inclinándose sobre la silla – siguen inconscientes... – informó y antes de que su amigo le regañará añadió – no tuve otra opción – dijo a modo de disculpa – no podía permitir que James se hiciera algún daño extra producto de alguna posible caída en esa chimenea...

Fue tu magia cierto – inquirió este sentándose a su lado, dándole a entender que ya no estaba molesto. Harry solo asintió – ya veo – murmuro

¿Daniel? – preguntó

Hogwarts – respondió a su lado – quiso comprobar lo que había en ese caldero – informó – voy por un café ¿Quieres uno? – preguntó nuevamente levantándose de su lugar

Si – contesto, viendo a Remus caminar por el pasillo hasta desaparecer al doblar en una esquina – Hermione – indicó levantándose de su lugar con rapidez para hacérsele - ¿Cómo se encuentran? – inquirió preocupado, pero no lo suficiente para no levantar sospechas

Bien – sonrió ella de lado un tanto triste – solo están dormidos – dijo sentándose en una silla seguida de James – es mi culpa – se dijo

Es no es cierto – negó este ofreciéndole un tímido abrazo que ella aceptó – no es tu culpa que ellos se hayan metido en esa aula, son niños Hermione – sonrió – los niños son traviesos...solo fue un evento mal afortunado, no es tu culpa y no es culpa de nadie...

Debí ponerles atención – siguió Hermione – y no lo hice – se recrimino

Hermione – susurró Harry deshaciendo levemente el abrazo para mirarle con una sonrisa suave – quizás no te conozca muy bien – mintió – pero sé que eres una buena madre que estoy seguro que daría su vida por ellos ¿O me equivoco? – le miró

No, no te equivocas – murmuro – daría mi vida por ellos...pero me siento muy culpable por estar allí cuando le sucede algo a las personas que amo y duele, duele mucho – añadió

Eso no se puede elegir – aconsejo este sabiendo a quienes se refería concretamente – no siempre estamos en el lugar indicado... ni con las personas correctas – susurró – solo hay que ser fuertes

Lo he sido durante mucho tiempo, James – sonrió – pero no sé hasta que punto lo seré

Lo serás siempre y cuando tengas a tu alrededor a las persona que quieres – volvió a decir esta vez con más suavidad que antes apartando unos mechones de cabello de su rostro – aunque algunas de ellas no estén a tu lado – añadió al ver que ella iba a decir algo

Gracias – soltó de pronto Hermione abrazándole aún con más fuerza.

Solo sonreí.

No pude evitar que una sonrisa boba se asomara en mi rostro al recibir el abrazo de Hermione, solo me limite a abrazarle de igual sin evitar decirle que no tenía nada porque agradecerme. No sé cuanto tiempo estuvimos así pero si se que lo suficiente como para que escuchásemos una leve "tos" muy mal disimulada. Nos separamos para ver a un Remus Lupin sonriendo con dos cafés en cada mano.

¿Café? – inquirió Remus aún sonriendo - ¿Hermione? – le miró

No, gracias – contesto

¿James? – volvió a decir

Gracias, Remus – contesto este mientras recibía el vaso con una sonrisa que Remus pensó que ese inocente café podía ser usado en su contra de una forma un tanto cruel - ¿Está caliente? – preguntó Harry sin quitar su sonrisa ¿sádica?

Más o menos – se atrevió a decir con cierto temor en su voz que por suerte no percibió Hermione ya que estaba al pendiente del doctor que salía ahora de la salita donde estaban James y Jane.

¿Cómo están? – preguntó ella en cuanto le tuvo enfrente

Bien – sonrió él con amabilidad – Jane aún permanece dormida sin ningún problema...solo algunos golpecillo que no representan un problema

¿James? – habló ahora Remus olvidándose por un momento del café asesino que tenía su amigo

James despertó – informo – de echo solo venía un tanto mareado, seguramente por olor y el encierro – meditó – solo una pequeña cortada en la ceja...lo más seguro que al momento de caer se lo hizo

Podemos pasar a verle – inquirió Remus a lo que él asintió.

La primera en pasar fue Hermione, seguido de Remus y por último yo. Era una salita espaciosa, pintada totalmente de blanco, algunos sillones para las visitas que daba al frente de dos camas separadas por una mesilla de noche. Algo que en cierta forma me recordó a la enfermería de Hogwarts. En la primera cama se encontraba James, que tal y como nos habían dicho estaba despierto con una sonrisa que denotaba que estaba más que bien, algo que inconscientemente me hizo suspirar.

Dirigí mi mirada hacia Jane quien estaba aún dormida en la cama continua cerca de la ventana, en un principio me angustie al verle así, pero luego de mirar su rostro complemente relajado como si tuviera un dulce sueño, me hizo sonreír con alivio.

Eran niños con mucha fuerza.

No estás molesta – preguntó James a su madre quien negó con la cabeza – ¿Segura?

Segura – afirmo ella acariciándole el cabello con suavidad – solo me interesa que estén bien – le aseguró

Si – asintió – hola – saludo al darse cuenta de que habían dos personas más en la habitación

Hola James – saludó Remus acercándose a su ahijado mientras Hermione se acercaba a Jane – como te sientes

Bien – respondió este – no me duele nada – mirándose

Eso es bueno – siguió este con una sonrisa – pero la próxima vez tienen que tener más cuidado.

Remus – habló Hermione en modo de regaño – no insinúes que habrá una próxima vez ¿Quieres?

Lo siento – se disculpó apenado – aunque la vez que lo mencionaste sucedió el incidente en la madriguera ¿Recuerdas?

El destrozo de la cocina – inquirió James de forma inocente

No, el del jardín – dijeron ambos ante la mirada sorprendida de Harry – James – susurró su madre – necesito ir a casa un momento, luego los vendré a buscar ¿De acuerdo? – le miró a lo que este asintió – descansa – le sonrió

Si – volvió a sonreí James

No pude evitar derretirme con la sonrisa de Hermione.

Una sonrisa llena de agradecimiento, ya por suerte no quedaba ni un rastro de esa tristeza que le había inundado hace algunos minutos. Aunque, aún podía percibir cierto temor, y no era precisamente por el accidente de los niños, sino más por otra cosa. Moví mi cabeza en forma negativa, quizás solo haya sido mi imaginación.

O quizás si.

Por sin darme cuenta Remus se había acercado a mi con una sonrisa mientras daba leve palmadas en la espalda en forma de apoyo para salir del lugar sin decir ni media palabra. Me había dejado solo con mi hijo. Alguien va a sufrir en la próxima luna llena. Con algo de temor me acercó a James quien aún mantiene su sonrisa, una que solo un niño de cinco años puede expresar producto de su niñez e inocencia.

Estás mejor – le preguntó este como quien no quiere la cosa

Mucho mejor – siguió James con su habitual sonrisa – muchas gracias por ayudarme – soltó de pronto tomando por sorpresa a Harry quien tuvo que parpadear un par de veces antes de contestar en medio de balbuceos.

De...de...de nada – soltó a duras penas – no...es necesario...agradecer – sonrió en un fallido intento por mantener la calma.

Si lo es – dijo – es necesario

No lo va a hacer – comenzó – si para la próxima se cuidan... aunque preferiría que no hubiera una próxima vez – meditó al recordar a su Hermione

Prometo que nos cuidaremos – le aseguró James refiriéndose a él y su hermana – aunque Natalie y Josh son parte de algunas travesuras – confesó un tanto pensativo que hizo sonreír a Harry.

Por lo menos inténtelo – comentó a lo que James asintió – bueno tengo que irme – anunció

Nos visitarás como la otra vez – inquirió un tanto emocionado

Tengo algunos asuntos por cumplir pero lo intentaré. Te lo prometo – sonrió – cuídate.

Bien – dijo a modo de despedida.

No sé con que expresión salí.

Pero debió ser una expresión muy graciosa, porque en cuanto me encontré con Remus fuera de la habitación, lanzó una carcajada que dudó mucho que no lo haya escuchado tanto James como los demás pacientes en el hospital. Sin decir nada caminamos hasta aparecernos a las afueras de Hogwarts donde no pude evitar dar un suspiro que al parecer fue un tanto angustioso ya que Remus se me quedó viendo un tanto extrañado.

¿Qué sucede? – preguntó mientras caminaban por un pequeño camino para llegar a los jardines

James – resopló este un tanto resignado algo que preocupo a su amigo quien le interrogo con la mirada – me agradeció por haberle ayudado en esa aula...me reconoció – aclaró – cuando le cargaba recuperó por un instante la conciencia, me vio, sonrió y...bueno...y...

¿Y? – le ánimo a seguir Remus concentrado en sus palabras

Me llamo...¿papá? – aclaró suspirando de forma melancólica – la poción había terminado, en ese momento caí en la cuenta del porque te notaste tan alarmado cuando volví a entrar ¿Cierto? – sonrió a lo que este asintió con una leve sonrisa

Te habló de algo más – inquirió

Nada – confesó – se volvió a desmayar nuevamente por suerte tenía un poco de poción

Ya veo – susurró pensativo - ¿Qué vas a hacer ahora? – le miró preocupado

No lo sé – suspiró – cuando hablé con él no me menciono nada...ningún comentario – meditó

Entonces lo olvido – meditó – no es difícil hacer creer que fue una especie de sueño

Eso no funcionará – negó este – él lo sabe...no sé como explicarlo pero sabe quien soy realmente...aunque me sorprende que me haya reconocido siendo que nunca me ha visto – susurró esto último con al de tristeza

No te sorprendas – sonrió mientras le abrazaba por los hombros – te ha visto en algunas fotografías a escondidas de Hermione...claro que eso solo lo sabe Draco y yo...alégrate – le ánimo este – sin que le hayas demostrado nada te quieren y eso es lo único que cuenta.

A pesar de eso.

Aún había mucho en juego.

En casa.

Quizás por miedo al dolor no dije ni pregunte nada. Ilusamente acepte lo que los demás decían, ciegamente confié en las personas a mi alrededor, aceptando cada palabra de ellas sin reprochar nada ni a nadie. Aunque siempre existió esa pequeña gota de duda, es gota que recorría mi parte más lógica de mi y también de mis sentimientos, esa gota que me decía sublimemente que no todo era lo que parecía.

Un testigo.

Pensé que no existía tal testigo...pero me equivoque. Si existía, que siempre estuvo a mi lado aunque este parecía sumido en otro mundo. Un mundo que ya no quiero que exista entre él y yo, y por ello que es el momento de saber realmente que ocurrió en ese bosque.

No necesito detenerme a pensar en que lugar se encuentra. Se que esta en su habitación como es habitual.

¿Ron? – inquirió encontrándose con los usuales pergaminos con escritos de Quidditch - ¿Estás aquí?

Si, Hermione pasa – escuchó la voz de su amigo haciendo que ella entrara a la habitación para encontrarse con él frente a una maleta con varias prendas de vestir

No sé supone que tu viaje es en tres día – recordó algo extrañada

En realidad en dos – corrigió este sonriéndole – sabes que si no lo hago ahora terminaré haciendo la maleta el mismo día en la mañana y cuando hago eso, normalmente se me queda alguna cosa

Si es cierto – susurró pensativa – eh...Ron necesito hablar de un tema muy delicado – comenzó

Claro – aceptó mirarle mientras buscaba algo bajo su cama – y de que tema sería – siguió hablando mientras comenzaba a salir de la cama - ¡Auch! – exclamó golpeándose en la cabeza - ¡demonios! – susurró adolorido

Estás bien – inquirió preocupada

Si...por lo menos no moriré – bromeó restregándose la nuca con su mano – que ibas a decirme – le miró

Bueno es sobre... – comenzó con una vaga sonrisa al escuchar nuevamente un comentario de su amigo – no sé muy bien por donde comenzar – titubeo a lo que este le miró extrañado pero sin borrar su sonrisa, una como en los viejos tiempos según Hermione

¿Tú? – señaló con gracia – no sabes por donde comenzar una conversación...una vez me dijiste por el principio, tal vez a ti también te funcione ¿No crees?

Quizás – susurró sonriendo – a mi también me gustaría que tú comenzarás por el principio Ron – le miró a lo que este le interrogo con la mirada sin quitar su sonrisa – Harry – soltó.

Hermione – bufó este molesto borrando su sonrisa mientras se incorporaba del suelo y se sentaban en su cama – sabes perfectamente que no me gusta hablar de ese tema...me hace mucho daño...hablar de eso – susurró

A mi también me hace daño Ron – dijo de vuelta observándole – pero necesito saber que paso en realidad ese día en el bosque...que paso con Harry...

Que quieres que te diga – alzó levemente la voz – lo mismo que le conté al profesor Dumbledore, Remus y a ti...y lo que todo el mundo sabe Hermione...dime que explicación quieres

Que me relates que sucedió – le pidió – que me des una respuesta lógica a todo esto Ron...no sabes cuanto le he dado vuelta a ese día donde todo queda en nada, nunca me has dicho de tu propia boca que fue lo que paso...quien me lo contó fue Remus no tú – señalo antes de que este hablará

Hermione – suspiró con cansancio – esta bien...te diré lo que paso – aceptó – te diré lo que le he dicho a todo el mundo mágico hace cinco años y que voy a seguir diciendo hasta el día en que muera... estábamos en el bosque, entre conversaciones nos adentramos en el, cuando se hizo tarde y quisimos volver nos dimos cuenta de que nos habíamos perdido...sin esperarlo nos encontrábamos con Voldemort...

Como llegó hasta ustedes – inquirió ella mirándole con firmeza

Apareció de la nada Hermione – aclaró un tanto molesto – ¿En que querías que llegará? En escoba con un lienzo rosado flameando al viento con letras doradas diciendo:"Soy Voldemort, el amo y señor del mundo, ámenme" – ironizó

Esto es serio – le reclamó ella – es estúpido que haya aparecido de la nada, nadie puede aparecer o desaparecer de Hogwarts y tú lo sabes

Estúpido o no, es la verdad – afirmó – tratamos en enfrentarle pero me dejo fuera de combate de forma instantánea...

¿Tan pronto? – indagó nuevamente, algo que ya comenzaba a molestar a su amigo

si, Hermione, muy pronto – le miró esta vez plantándole cara ya de pie frente a ella – no es precisamente un cariño lo que me hizo...quede con varias fracturas ¿Lo recuerdas?

No era él.

Su mirada. Ya no era la misma de cuando le conocí, esa mirada traviesa con la tuve que lidiar la mayor parte del tiempo en Hogwarts, fue reemplazada por una fría, calculadora, y llena de secretos que por más que intento no puedo descifrar.

¿Por qué tanto interrogatorio? – inquirió con una ceja levantada

Necesitaba una explicación – menciono pensativa

¿Una explicación? – ironizó riendo – bueno...ya te di mi "explicación" – volvió a decir con el mismo tono mientras hacía comillas con los dedos - ¿Contenta? – le miró nuevamente.

No – negó – no estoy conforme con lo que me has dicho, siento que hay lago más.

¿Algo más? – sonrió – que "más", puede haber Hermione...por mucho que nos cueste aceptarlo, Harry murió hace cinco años en aquel bosque y contra eso ya nada se puede hacer, ahora tienes que vivir por los niños y vivir por mi ti misma.

Draco siempre me ha dicho eso – susurró pensativa

Draco – nombró Ron con cierto recelo hacia el rubio

Ron – le regaño de vuelta su amiga

Lo siento – se disculpó apenado – es solo que siempre haz estado a su lado, siento que todos te hemos ayudado en todo lo que has necesitado

¿Todos? – sonrió ella – perdóname Ron pero quien estuvo a mi lado durante la muerte de Harry siempre fueron Draco y Remus, y tú familia...pero ¿Tú? – le miró – mi mejor amigo que se fue una semana antes de que nacieran James y Jane

No fue mi culpa – se defendió dando vueltas por la habitación – yo no tengo la culpa que el viaje haya sido programado en esa fecha, además apenas si llevaba un año en el equipo y por nada del mundo podía fallar.

Es más importante el Quidditch – no era una pregunta sino una afirmación

Por supuesto que no – aclaró – solo que en ese tiempo no tenía la libertad para decidir absolutamente nada

¿Sabes? – le miró Hermione con una sonrisa triste – a veces pienso que recibo más cariño de otras personas que de ti

¿De quien? – ironizo nuevamente - ¿¿Evans?? – inquirió

Si, de él – confesó – es un buen ejemplo

¡Genial! – exclamó cruzándose de brazos – ¡Es perfecto! ¿Te interesa?

Quieres dejar los celos de lado – recomendó – James es un buen amigo en el cual puedo confiar

Ya veo – meditó mirando hacia el suelo por unos segundos para después mirar a su amiga a los ojos con una sonrisa que Hermione consideró que no era de él - ¿Así que no te interesa?. Bien, te he encontrado – comenzó a enumerar – muy abrazados en una de las camillas del hospital, jugando como un par de niños en la sala de reuniones, y luego, nuevamente abrazados ¡en la casa! – exaltándose - ¡¿Qué más sigue?! ¡Cuando lo único que falta es que te encuentre con él en tú cama! ¡Y no precisamente durmiendo!.

Silencio.

Eso fue lo que inundó la habitación después de la fuerte bofetada que le había propinado al que se hacía llamar mi mejor amigo. Quedó con la cabeza levemente girada hacia un lado mientras un poco de cabello le tapaba levemente los ojos, ojos que no me miraron, sino más bien quedaron clavados mirando el suelo del cuarto.

Te lo advertí, Ron – le reclamó – te advertí seriamente sobre tus comentarios.

Creo...creo voy adelantar mi viaje – susurró este sin dirigirle la mirada

Me parecer – susurró ella - ¿Sabes? – habló a sus espaldas ya que este se había girado para seguir arreglando sus maletas – pensé que podría hablar con mi mejor amigo, sincerarme y que tu igual lo hicieras...pero me equivoque.

Ya lo has dicho todo – comentó dándole la espalda – ya no hay ningún secreto que descubrir – mintió, pero pretendió hacerlo parecer verdadero.

Si lo hay – respondió con una triste sonrisa – aún hay un secreto del cual no sabes y que...

Y que solo sabe Draco – completó este riendo levemente – por favor Hermione, me sé ese discurso desde hace mucho tiempo

Lo sé – susurró – es algo que muy pocas personas saben...

¿Qué? – se giró observándole con atención sin quitar esa sonrisa que a su juicio le hacía parecerse al padre de Draco - ¿Qué más Hermione? – comenzando a alterarse

Harry y yo – comenzó sin prestar atención a Ron – una vez terminado el colegio...nosotros...nosotros íbamos a casarnos – confesó mientras llevaba sus manos hacia su cuello y tomar una cadena que siempre poseía para mostrársela a su amigo.

Nunca...nunca te había visto esa cadena – susurró

Siempre la he llevado conmigo – sonrió ella con tristeza – este era el anillo de compromiso, Harry también poseía una cadena con un anillo – soltó

¿Siempre lo traía puesto? – inquirió con un pequeño hilito en la vez viendo como su amiga asentía con pesar

Eran de sus padres – continuo refiriéndose a los anillos – pero eso ya no importa – sonrió

Porque demonios no me dijeron nada – reprochó de repente – cuando comenzaron su noviazgo, llevaban una semana juntos a escondidas de todos y sobre de mi! ¡su mejor amigo! ¡y ahora me dices que estaban comprometidos!

Fue porque en ese tiempo estaba Voldemort – explicó y quiso añadir algo más pero se contuvo, ya no valía dar explicaciones y menos para Ron - ¿Sabes? Olvidalo, nunca debí decirte nada, siempre es la misma discusión. Suerte en tu viaje Ron, si quieres podemos hablar a tu regreso y cuando estés más calmado. – y no dándole tiempo de nada se marcho de la habitación dejando a su amigo con la palabra en la boca.

Matrimonio.

No solo había asesinado a mi mejor amigo, sino que prácticamente he convertido la vida de la mujer que amo en una mentira de la cual yo y solo yo, soy el responsable. Y más ahora al saber que maté al padre de sus hijos, a su prometido, a su futuro esposo. La persona que compartiría la vida de Hermione por muchos años más, una ilusión que destruí sin siquiera proponérmelo, solo quería ganarme el corazón de ella, compartir sus penas y sus alegrías todo el tiempo posible, pero nada resulto como lo soñaba, y solo por el hecho que ella mantiene la absurda esperanza de encontrar algún día con vida a Harry...

Con vida.

Dicen que sigue con vida o por lo menos eso es lo que dice Malfoy, cuando supuestamente le vio en el funeral de los tíos de este. Quizás solo fue su imaginación, nadie regresa de la muerte. Nadie, y menos él.

Los muertos, muertos están.

Y no vuelven.

Nunca.

Continuará ……

Lamentablemente no tengo un fragmento concreto para el noveno capitulo, solo el momento de la verdad se acerca, tanto para Harry, como para Draco.

Dentro de la semana voy a tratar de hacer responder algunos review…..y cualquier tipo de duda o sugerencia.

Sin más que decir. Nos vemos.

Cierto……con el noveno capitulo…quedan avisados que voy a demorar….espero que no tanto como en este….pero lo haré, espero que lo comprendan.

Cuidense y gracias nuevamente por todos los review.