"IMPORTANTE."
Notilla; Ningún personaje es mío, excepto la historia, todo es de JK.Rowling
Notilla 2: Para la confusión de personajes los "(/)" significaran un cambio de personaje. Mientras que los cambios de escena serán "/ / / / ".
Notilla 3: En algún momento se encontraran con ambos símbolos. Allí se notara un pequeño cambio de narrador. La verdad es que era necesario para un buen entendimiento de esa escena en especifico. Y por último...
Notilla 4: Disfruten la lectura (mil y un disculpas por el tremendo atraso) y nos leemos abajo.
TRAICIÓN.
Capitulo Nueve:
"La verdad duele más que la mentira"
Era el día.
Un día en cual muchas cosas podría cambiar de un momento a otro, o por lo menos eso es lo que me hacía entender el profesor Dumbledore después de cada entrenamiento con Remus. Y tenía mucha razón. Esta no era una simple misión como las demás, esta era aún más peligrosa que todas ellas por el simple hecho de que un pequeño paso en falso puede costarme muy caro. Un precio que no estoy dispuesto a pagar, no ahora que he vuelto.
-Piensa muy bien en lo que haces – le decía Daniel en el umbral de la puerta mientras este se colocaba su camisa – evita encontrarte con Voldemort ...el mismo profesor te lo dijo ayer, aún no estás listo.
- Lo sé – susurró este abrochándose la camisa – aunque por ahora no pienso encontrarle – mintió al tiempo que se daba la vuelta para buscar su túnica
- Eso espero – susurró pensativo – debe ser Remus – comentó al escuchar unos ruidos en el primer piso – enseguida vuelvo
- De acuerdo – dijo quedándose nuevamente solo.
No encontrarle.
Eso es lo que he dicho durante estos tres días de entrenamiento; que no buscaría por ningún motivo a Voldemort para vengarme, por más palabras que me dijeran Remus y el profesor Dumbledore, no podía cumplir con mi palabra, no podía, algo mucho más fuerte dentro de mi se negaba a eso. Si iba a esa misión era por un objetivo; vengarme.
- ¿Estás listo, Harry? – inquirió alguien a sus espaldas
- Casi... – contesto este reconociendo la voz de Remus – solo tengo que tomar la poción y nos vamos
- Bien – siguió este – mientras voy por ella...hay alguien que quiere conversar contigo.
- ¿Quién? – preguntó dándose la vuelta por completo para quedar frente a frente a Remus y su acompañante...su pequeño acompañante.
Mi hijo.
Sin darme cuenta lleve mis manos hacia mis ojos, topándome con el frío marcos de mis gafas, ciertamente no podía creer que él estuviera frente a mi, así, sonriéndome como si me conociera de toda la vida, como si estos cinco años no hubieran pasado. Miré a Remus esperando una respuesta, respuesta que nunca llegó porque sin darme cuenta se había escabullido por allí. Y para cuando me quise dar cuenta, ya tenía a James enrollado entre mis piernas impidiéndome el escape, aunque nunca lo haría, no ahora que siento que estoy recuperando un poco de lo mucho que me quitaron.
- Estabas vivo – susurró James en el cuello de su padre cuando este se puso a su altura – estás vivo...
- Lo estoy, lo estoy – repetía Harry sin poder ocultar su emoción al abrazar a su hijo – como sabías que Remus...
- Lo supuse – confesó ahora – observándolo detenidamente – eres como te describía mamá – sonrió
- No sabes lo que hubiera dado por estar su nacimiento – susurró – ni siquiera sabía que existían junto a tu hermana cuando me dieron por muerto.
- Mi hermana está aquí – señalo James la puerta – Remus nos iba a llevar a casa de tía Tonks.
- ¿Está abajo? – preguntó este incrédulo a lo que su hijo asintió en silencio sin quitar su sonrisa – desde cuando – preguntó...
- Desde ayer – contesto este – no lo sabe mamá – aclaró al ver el rostro de su padre – voy por ella.
- Claro, ve – le sonrió a lo que este salió de la habitación.
Suspiré.
Aún no podía creer lo que pasaba; escuche varias voces en la planta baja, una de ellas era Daniel que por su tono de voz discutía con Remus, lo más seguro de lo peligroso que era exponer a los niños y más todavía a puertas de una misión. Pequeños pasos se escucharon subir por las escaleras. Me quedé inmóvil, casi sin respirar esperando ver a James entrar a junto a Jane.
Tuve que acomodarme nuevamente las gafas para cerciorarme que estuvieran en su lugar, por un leve segundo vi aparecer a Hermione detrás de mi hijo, parpadee un par de veces para darme cuenta que solo era mi imaginación, frente a mi se encontraba mi hija, observándome detenidamente con un brillo que supe reconocer como emoción, el mismo brillo minutos antes había logrado ver en James. Y tal, como ocurrió con él. Solo atine a ponerme a su altura para corresponder su cálido abrazo alrededor de mi cuello, seguido también de mi hijo quien se sumo a ese abrazo grupal.
- Hija – susurró este ahogando un sollozo.
- Pensé que nunca te conocería – murmuro al igual que James en el cuello de su padre – mamá dijo que habías muerto en el colegio donde estudiaban ¿Mintió?
- No – negó este deshaciendo lentamente el apretado abrazo de sus hijos, un abrazo que no quería soltar pero que era necesario para explicarles lo sucedido – mírenme – les dijo a ambos – su madre no les mintió, es solo que ella no sabe lo que realmente sucedió conmigo.
- ¿Qué sucedió? – preguntaron ambos a lo que Harry sonrió
- Aún no están listos – negó nuevamente – por más que les intente explicar no lo entenderían.
- Se lo dirás – inquirió Jane
- Eso quisiera – susurró pensativo – pero hay muchas cosas que juego y no quiero ponerlos en peligro, ni a ella ni a ustedes – les miró y al ver que iban a replicar añadió – no quiero perderlos ahora que los encontré, no ahora
- Nosotros tampoco – confesó su hija volviendo a abrazarle por el cuello al igual que su hermano.
- Les prometo que pronto esto se solucionará – les aseguró Harry a sus hijos quienes asintieron
- ¿Se puede? – preguntaron desde el umbral de la puerta – pequeños es hora de irnos, sino su tía Tonks me matará y se quedarán sin un padrino – bromeó
- Vayan – aconsejo Harry al ver que estos negaron – nos volveremos a ver
- Lo prometes – le miró su hija con un brillo en los ojos
- Lo prometo – le sonrió – vayan
Un abrazo más.
Con ese abrazo se dirigieron donde Remus, quien solo se limito a sonreírme de forma cómplice. Mientras ellos bajaban, este me mostró un frasquito que atrape en el aire; era la poción multijugos. Sabía de antemano que ese frasquito significaba algo más que la misión próxima, sino también algo mucho más importante que eso.
Tenía que volver con vida.
Por mis hijos, tenía que volver.
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Esa tumba.
Como quisiera que ya no estuvieras en este lugar, en teoría, no lo estás. Nunca encontraron ni tu ropa, ni tu varita, ni tus gafas, ni mucho menos tu cuerpo, nada. Esa lápida representa que ya no existen, por lo menos para el mundo mágico, porque para mí, aún vives. Sé que pensar así me hace daño, lo sé, pero prefiero pensar eso a entregarle flores a un cuerpo que no está bajo la lápida con la inscripción "Harry James Potter Evans".
Ya han pasado cinco años.
Los mismos cinco años casi seis que van a cumplir nuestros hijos, James y Jane. Porque tuvo que pasar de este modo. Porque. Una pregunta que me hice el día en que Ron y Remus me dieron la noticia que habías muerto junto a Voldemort.
Voldemort.
Estoy a pocos minutos de enfrentar una nueva misión que por como se ha dado la situación es la más peligrosa de todas. Un paso en falso de cualquier auror, podría costarnos la vida. Pero no tengo miedo, ya no. Desde que supe que los Voldemort y los mortifagos habían vuelto, te hice una promesa aquí, justo ahora donde estoy parada, frente a esta ingrata lápida.
Te vengaré.
No importa quien sea Voldemort.
Me vengaré.
Nunca me lo dijo. (/)
Por lo menos no directamente.
Y no necesito que lo haga para saber lo que ronda su mente. Desde que todo esto comenzó, solo tiene una sola cosa en mente. Una búsqueda. Una búsqueda hacia la venganza. Lo sé, y lo veo ahora mientras ella esta parada frente a la inscripción de Harry. Ya se ha hecho una tradición venir a este lugar antes de cada misión, y no la culpo, la entiendo. Quizás la entiendo mucho más que el mismo Ron. Su mejor amigo. Él mejor amigo de Harry Potter.
Quince minutos para las seis.
Ya es hora. Nadie quería reconocerlo pero esta es una de las más importantes misiones que hemos tenido hasta el momento. Sabemos que un error podría perjudicarnos. Solo tenemos que esperar el momento oportuno.
- Hermione – le llamo este en un susurro – nos queda poco tiempo, hay que irnos.
- De acuerdo – susurró ella de igual modo – vayamos. – mirándole a lo que su amigo asintió.
- La cuidaré – murmuro mientras daba una última mirada a la lápida.
Eso también forma parte de esa tradición.
Espero que no sea la última vez.
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Era muy pronto.
Lo sé.
Pero esta idea no dejaba de dar vueltas en mi cabeza de forma casi torturadora, y es que la sola idea que esto sea verdad. Era irreal. Sacado de una película muggle de terror. No aguantó más, tengo que comprobar que mi teoría es cierta o no. Pese a que esto pudiera hacerle daño a más de una persona.
- Permiso – anunció su llegada – puedo pasar profesor Dumbledore.
- Daniel – le saludo este con una sonrisa – adelante pasa – dijo – pensé que la academia estaría como refuerzo en la misión.
- Lo estaba – sonrió este sentándose en una silla cercana – ayer se decidió que por precaución lo más conveniente es que nos quedáramos en el ministerio.
- Hermione siempre piensa en todo – comentó sonriendo el director – y no me sorprende, siempre ha sido así. – añadió – por cierto – mirándole – que te trae por aquí.
- Necesitaba hablar con usted – soltó a lo que Dumbledore le hizo un ademán de que continuara – es una verdad que he tratado de reconstruir estos últimos meses y que creo que por fin he logrado hacerlo.
- Le temes a la verdad – sonrió tristemente de vuelta el director
- Temer no es la palabra que usaría – suspiró Daniel con resignación – sino más bien, es de solo que pensar que esa sea la "verdad" – argumentó – es...es macabra.
- Y eso sería con respecto a... – le interrogó con la mirada, Daniel no necesitaba responderle, el mismo director ya lo sabía. Siempre lo supo.
- Ronald Weasley – sentenció Daniel – siempre lo supo.
- Faltan cinco minutos – menciono Albus Dumbledore mirando el reloj de pared – ya es tarde
- Entiendo – susurró este incorporándose de la silla – ya es hora. – se dijo mientras caminaba hacia la salida de la habitación.
- Daniel – le llamo el profesor Dumbledore antes de que este cruzara el umbral de la puerta – a veces la verdad duele mucho más que la misma mentira.
- Harry busca venganza – le miró, por primera vez a los ojos del anciano profesor.
- Hermione también – le miró de vuelta – desde que Voldemort volvió, ha estado buscando eso y Harry pronto comenzará buscarla también.
- Que tan pronto – inquirió este temiendo la respuesta
- Posiblemente hoy – suspiró – no será nada fácil para él.
- Ya no se puede hacer nada – murmuro a lo que Dumbledore negó
- Desde hace mucho tiempo que ya no se puede hacer nada – comentó.
Tenía razón.
Desde que ese puñal se clavó en Harry que ya nada se pudo hacer. Aunque ahora que todo tiene un poco más de sentido, aún falta algo, ese puñal no es el principio de la historia. No. Hay un principio que envolvió a que el mejor amigo de Harry tomará esa decisión, no fue simplemente por Hermione, algo manipulo sus sentimientos. Alguien.
Quien.
Solo el tiempo lo dirá.
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Cuatro minutos. (/)
Solo faltaban cuatro minutos y ya toda la zona estaba resguardada por escuadrones. Más de cien aurores estaban expectantes a la señal de Hermione quien se encontraba dentro de lo que cabía: tranquila, aunque su mirada reflejaba totalmente lo contrario. No necesitaba ser un experto para saber a quien miraba casi sin pestañar. Lord Voldemort. Ese ser que volvió para revivir un pasado que nunca sano. Que nunca se superó. Sonrió. Harry se mueve incomodo desde su posición. Él también no quita la vista de encima de ese ser. Ambos tras una misma venganza. Ella por él y él por lo único que tenía relación con Lily, su tía.
Tres minutos. (/)
Ya oscureció. No puedo quitar esta sensación en mi pecho, la misma sensación que tuve cuando mataron a Harry. La misma opresión en el corazón, claro indicio de que algo muy malo estaba por ocurrir. Observo a mi compañera, Hermione. No le ha quitado la vista de encima a Voldemort quien se encuentra sentado en un tronco de forma elegante, sintiéndose el amo y señor del mundo. Ella va tras Voldemort, su mirada de determinación me lo dice. Observo ahora a mi otro compañero, James. Se ve inquieto. Definitivamente James Evans sabe mucho más de lo que pretende saber, pero aún así, no sé porque me inspira confianza, algo raro en mi, no soy de confiar en personas extrañas en la primera oportunidad. ¿Porque con él si?
Dos minutos. (/)
Todo esta muy silencioso. A excepción de las carcajadas de los mortifagos que se encuentran a unos metros hacia delante. Pero no les presto atención, toda mi concentración esta en él. Voldemort. Hoy es el día, hoy cobraría algo que su predecesor me arrebato hace cinco años. No me importa quien sea, si es o no es el original. Era Lord Voldemort y eso es más que suficiente para mi. Mi respiración se agita y Draco me lo hace saber tomándome la muñeca, solo le agradezco con una sonrisa triste. Lo sabe, sabe lo que pienso hacer, pero no me detendrá, ni siquiera él.
Un minuto. (/)
Ya no había vuelta atrás, ya no había nada, era la hora, la hora de cobrarle la muerte de mi tía, aunque sea lo último que haga en mi vida, pero lo mataré, lo hice una vez hace cinco años. Puedo y quiero volver hacerlo pero esta vez, es personal. Quizás no pueda enfrentarme a Ron pero por lo menos enfrentaré a Voldemort. No hay nadie me pueda detener, ni siquiera Remus.
Un estallido.
Esa fue la señal.
Fue casi simultaneo. En cuanto se escuchó el estruendo habían aparecido los nuevos mortifagos. Definitivamente la estimación que habíamos hecho estaba equivocada, era mucho más de lo presupuestado, a pesar de eso, mantuve mi varita firme. Solo un segundo me detuve a buscar a Hermione con mirada. Sonreí. Estaba con Draco. No había problemas, durante todo este tiempo me había dado cuenta que mientras estuviera con él, ella no correría ningún peligro.
Camine con decisión hacia donde se encontraba un desconcertado Lord Voldemort. Al parecer no se lo esperaba.
A mi paso dejó con facilidad a varios mortifagos inconscientes, mi concentración está centrada en él y solo en él. Vagamente escuchó la voz de Remus llamándome, no hago caso, sigo caminando.
Solo falta unos metros.
No otra vez. (/)
No, de nuevo esta presión en el pecho que me esta quitando el aire, sin pensarlo me tambaleo al tiempo que cierro los ojos, estoy mareado. Siento como Hermione hace pasar uno de mis brazos por sobre sus hombros mientras me abraza por la espalda.
- ¿Estás bien? – susurra a lo que este asiente - ¿Seguro?
- Lo estoy – susurra intentando liberarse pero ella no lo hace – de verdad
- Estás débil – le dice
- Seremos blanco fácil – murmura Draco nuevamente pero esta vez consiguiendo abrir los ojos – déjame
- Siempre me has ayudado – habló ella hechizando a un mortifago – ahora cállate Malfoy y déjamelo a mí – le sonrió a lo que este pese la situación se rió.
- De acuerdo – susurró sacando nuevamente su varita – pero sé defenderme solo, aún tengo mi dignidad de Slytherin, Gryffindor.
- Como quieras – sonrió ella.
Había escapado. (/)
Solo fue un instante en el cual me distraigo para observar a Draco quien había perdido el equilibrio mientras se sujetaba con fuerza el pecho. Al parecer no recibió ningún hechizo porque se incorporó ayudado por Hermione, habían sonreído por un comentario de ella y una respuesta de él. Solo en ese momento y Voldemort junto a dos mortifagos más habían huido del lugar.
(/) / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / / (/)
Una verdadera persecución se llevó a cabo por el oscuro bosque, cada elemento de él era un obstáculo que Voldemort y sus hombres sorteaban con facilidad, como si aquello fuera cosa de todos los días. Sobre todo para su líder; ágil, elegante y certero en cada uno de sus movimientos, en cada giro y salto que daba. Una velocidad que de no ser otorgada por sus años de Quidditch. Harry ya los hubiera perdido desde hace mucho tiempo. Trataba de mantenerlos a la vista era la única posibilidad de darle alcance; no perderle la huella.
No supo cuanto tiempo paso pero cuando menos se lo espero, cayó de bruces al frío suelo del bosque. Había tropezado con una rama caída. Pese a ello, se levantó y siguió corriendo, esta vez escuchando todo a su alrededor; el sonido de las ramas, el viento, los animales e incluso el leve sonido de fondo que proporcionaba la batalla entre mortifagos y aurores.
Hasta que lo escuchó.
- ¡Una trampa! – bravo este con furia - ¡¡Caímos en una estúpida trampa!! – gritó nuevamente, esta vez mirando a uno de sus vasallos - ¡Boot debió advertirme! ¡Ese era su trabajo!
- No creo que sea su culpa, señor – susurró uno de ellos – quizás le descubrieron
- ¡Es imposible! – exclamó nuevamente esta vez haciendo que sus ojos brillaran a través de la mascara - ¡¡Con un demonio!! ¡¡Debí enterarme de esto!! ¡Soy de primera fuente en ese estúpido ministerio!
- "Primera fuente" – se preguntó Harry oculto entre los arbustos
- S-Señor – habló el más bajito de los tres – debe calmarse...a-además tiene sangre en la frente.
- ¡Tú no das ordenes rata cobarde! – gritó sacando su varita para apuntarle en la garganta – otra frase como esa y serás historia ¿Entiendes?
- S-si mi señor – susurró el que parecía ser Colagusano quien se había arrodillado ante su señor – lo lamento.
- Malditos aurores – murmuro limpiándose la sangre que estaba a punto de caer desde su barbilla
- Mi señor lo más conveniente es quitarse la mascara – habló el otro mortifago – solo por precaución – añadió al ver la mirada de este
- Creo que tienes razón – susurró – después de todo nadie nos siguió.
Muchas veces el destino es curioso y muchas veces, cruel. Pero cada acción tiene su consecuencia, y cada acción tiene un motivo más complejo que la misma consecuencia.
Solo que a veces nos damos cuenta de la peor manera.
Allí detrás de los arbustos, Harry James Potter Evans, vio esa mascara del mal caer ensangrentada con un sordo sonido en el suelo, aún no veía su rostro ya que este le había dado la espalda. Con sus manos tomo la capucha de su túnica y la desplazó hacia atrás, al tiempo que se daba la vuelta, dejando así ver su cabello. Posiblemente confundible con el negro ya sea por la noche que había teñido el cielo azul. Ese azul oscuro que había ahora, solo se comparaba con sus ojos; fríos, calculadores, llenos de odio, rencor y poder. Ese cabello que siempre fue tan característico de una sola persona. Esa persona que hace cinco años atrás había apuñado sin remordimientos a su mejor amigo. Esa persona que hace cinco años atrás convirtió la vida de Harry Potter en un infierno. Él.
Ronald Weasley.
Lord Voldemort.
- Maldición – susurró este tanteando la zona afectada de la cual salía la sangre a chorro y que caía libremente desde su frente siguiendo su camino por el ojo derecho hacia su mejilla para caer al suelo por su barbilla - ¿Qué es tan gracioso Malfoy? – le miró al ver una mirada de burla de su vasallo.
- Quien lo diría – habló este sin quitar su sonrisa – ante eras un fiel Gryffindor que seguía a Potter y ahora... – observándole con gracia
- Cállate – le miró de forma amenazadora – o te juró que te haré tragar tus palabras, recuerda con quien estás hablando
- Lo siento, señor – se disculpó
- Bien – susurró mientras se aplicaba un hechizo cicatrizante – es hora de irnos, Boot me debe más de una explicación.
Sin decir más y en un abrir y cerrar de ojos los tres desaparecieron del lugar, dejando allí solo una cosa: La mascara.
Temblaba.
No de miedo, ni rabia, ni odio, ni mucho menos de alegría. Solo temblaba mientras caminaba hacia donde, anteriormente, había estado él, su mejor amigo, al que consideró siempre como un hermano. Ahora, ya nada quedaba, solo tal vez, esa mascara que le restregaba en la cara que nada es como parece. Que ya nada era igual.
Cariño. Odio. Hermandad. Rencor. Compañerismo. Dolor. Amistad. Sufrimiento.
Tantos sentimientos, que no cabían. Su cabeza giraba a toda velocidad, se sentía confundido, ahogado. Su corazón dolía, tan o más fuerte que ese día en el bosque prohibido.
Cayó de rodillas al suelo tomándose el pecho con dolor, contendiéndose a más no poder. Sus más oscuros sentimientos querían salir y toda esa magia que por tanto tiempo estuvo contenida, es decir, cinco largos años...
- ¡¡DRACO!! – grito Hermione al ver desplomarse en el suelo a su amigo seguida de una fuerte explosión a lo lejos del campo de batalla.
- ¡¿Qué sucedió?! – exclamó Remus llegando hasta ellos para ayudar al rubio.
- ¡Llévatelo! – ordenó ella – ¡Está muy débil!
- ¡De acuerdo! – dijo este llevándose a Draco.
Solo maldiciones nos cubrían. (/)
Prácticamente nos encontramos atravesando el mismísimo túnel de la muerte, iluminado solo de maldiciones verdes que venían de todas las direcciones. Era una verdadera suerte poseer la fuerza un poco más de lo normal sino, no sé como estaría sacando a Draco de aquí para llevarlo a unos trasladadores que habíamos dispuesto para esta misión.
- Remus – susurró Draco a unos metros del trasladador.
-Draco – le observo este mientras le ayudaba a caminar – tranquilo, estamos llegando
- ¿a dónde? – preguntó
- Trasladador – menciono el licantropodo haciendo que el rubio sacará fuerzas de quien sabe donde para soltarse de su amigo.
- ¡Déjame! – exclamó furioso – esto aún no termina – susurró mientras caminaba con un tambaleo continuo – tengo que ir.
- ¿a dónde? – inquirió este siguiéndole – estás débil y necesitas atención.
- Estoy bien – aseguró.
- Lo siento mucho – le dijo – pero te tengo que llevar conmigo – tratando de tomarle del brazo pero este se soltó nuevamente.
- ¡No! – exclamó – tengo que sacar esta maldita duda de una vez por todas.
- Harry – susurró este para luego recibir una mirada de su amigo
- Lo sabes – no era una pregunta, Remus Lupin lo sabía – dime – cogiendole del cuello de la túnica – Harry esta vivo ¿Cierto? – le miró casi como si quisiera leer su mente pero los ojos de Remus decían mucho más que su boca – esta vivo – sonrió – lo sabía – se dijo.
No intente detenerle.
Y es que ya nada se podía esconder cuando la verdad salía a la luz y Draco lo sabe, sabe que muchas cosas cambiarán. Solo atino a quedarme parado mientras Draco se interna en el bosque a duras penas, con un tambaleo que aún persiste, con su varita en la mano izquierda mientras que con la derecha se toma el pecho en el lado del corazón, como si aquello le guiase a encontrar el camino correcto.
La verdad. (/)
No sé con exactitud si este camino me llevará hacia la verdad, hacia esa tan ansiada verdad que me propuse encontrar desde el día en que vi a Harry Potter a en el funeral de los Durleys.
No sé a ciencia cierta a donde voy, si esto que parece una verdad es una realidad o una trampa de Voldemort. En lo único que puedo ahora son en estas sensaciones que conforme avanzo esta opresión va disminuyendo.
Es gracioso.
Quien diría que Draco Malfoy se estaría guiando por medio de sensaciones, posiblemente si me hubieran dicho cuando puse en pie en Hogwarts hace doce años atrás lo hubiera tratado de demente eso con recomendarle una estaría de un año a un siquiatra muggle.
Todo esta tan oscuro.
Redirijo mis pasos hacia un pequeño claro donde la luz de la luna casi completa se filtra con sutileza por entre las hojas de los árboles. Es extraño, siento una energía muy pesada a mi alrededor, es casi idéntica a la que libero el día en que habíamos vencido a Voldemort. Pero es muy débil, posiblemente imperceptible para cualquier mago, pero para mi no. Observo el lugar con cautela, nadie me asegura que alguien no me haya seguido hasta acá, debo ser prevenido. Aunque todo parece estar muy en calma.
Algo llama mi atención.
Es un bulto tirado en suelo, casi no se ve, ya que esta cubierto por un par de hojas. Me acerco con cuidado...es un hombre...cabello castaño...es...
- ¿Evans? – se dijo este mientras se acercaba a su compañero – James...James despierta – le movió sin resultados.
Que hacía James en este lugar.
Luego se lo preguntaría, ahora lo importante es ayudarle. Observo a mi alrededor si hay alguien. Al no haberlo tomo mi varita para lanzar algunas chispas y esperar los refuerzos, pero ante de eso. Había algo mucho más sorprendente de ver.
Su cabello antes castaño paso a un negro azabache desordenado, su rostro cambió de forma radical, no era uno jovial como siempre se mostraba sino mas bien uno más duro y golpeado fuertemente por la vida. Y la cicatriz en forma de rayo era clara muestra de eso.
La cicatriz de Harry Potter.
- H-Harry – susurró este en una extraña mezcla de emoción y desconcierto – no puede...ser – volvió a decir – esta vivo – sonrió – claro...ahora tiene sentido – se dijo sorprendido al no darse cuenta antes – su cercanía con Remus...con Hermione... ¡Diablos! – incorporándose como si el cuerpo inconsciente de Harry quemará – Ron...él...no...no...es...
- ¡¡HARRY!! – escuchó de pronto. Era Remus - ¡Harry!
- Nos veremos – susurró este para luego sacar su varita y lanzar unas chispas rojas al cielo.
Donde se habrá metido (/)
Espero que no le haya pasado nada, aunque pedir algo así, sería un milagro, además de testarudo es un buen actor, nos juro por todos los magos que no buscaría bajo ninguna circunstancia a Voldemort y lo primero que hace es meterse a este bosque al igual que Draco; ese es otro cabezota, es una suerte que lo este buscando Hermione.
Miró el cielo.
En pocos días habrá luna llena. Mi maldición con la que he tenido que convivir casi treinta años, por suerte las personas que tengo a mi alrededor me hacen soportar ese día de manera más sana.
¿Chispas Rojas?. Debe ser él.
- ¡Harry! – exclamó Remus mientras corría hacia el lugar donde habían lanzado las chispas hacia el cielo - ¡James! – volvió a decir esta vez cambiando el nombre por precaución - ¡¿Estás bien, Harry?! – arrodillándose para ver a su amigo quien abría levemente los ojos – Harry...que sucedió.
- V-Voldemort... – balbuceo este – me mato.
- ¿Qué? – le dijo este no entiendo nada - ¿De que estás hablando?
- Voldemort...si...si me...me asesino – se sonrió este ya perdiendo el poco conocimiento que le quedaba – no...no era una...mentira...es la verdad.
- ¿Verdad? – inquirió nuevamente – ¿De que verdad me hablas?
- Voldemort – volvió a decir, esta vez desmayándose por completo
- Diablos – se dijo mientras le cargaba – aguanta Harry...aguanta.
¿Verdad?
De verdad me estaba hablando Harry, y porque Voldemort...porque lo que dijo. No lo entiendo. Porque la verdad era Voldemort.
Quisiera entenderlo.
Pero por ahora. Es mejor no saberlo.
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Estaba mareado. (/)
Y es que la luminosidad de la habitación provocaba ese efecto en mi, casi por inercia me lleve la mano hacia mi frente esperando palpar mi cicatriz, después de todo, los efectos de la poción multijugos hace bastante tiempo ya había terminado. De echo me atrevería a decir que era de madrugada.
- Que... – iba a decir al no encontrar su cicatriz
- Tranquilo – susurró alguien – nadie te vio.
- Gracias Remus – sonrió este aliviado – ya estaba preocupado – susurró incorporándose levemente y notar que no sentía ninguna molestia.
- No tienes nada grave – informó su amigo al ver la expresión de Harry – y como no tenerlo cuando solo fue un desmayo. – le miró, esta vez con un semblante serio.
- A que te refieres – inquirió este esquivándole la mirada a mas no poder.
- ¿Qué sucedió en ese bosque? – preguntó Remus, no quería alargar una conversación que según el licantropodo, no era necesaria - ¿Por qué seguiste a Voldemort? Nos prometiste que pasara lo que pasara, no le buscarías
- No tenía otra opción – susurró este con la mirada en un punto fijo del blanco suelo de la habitación – él...es un asesino – volvió a decir pero esta vez más para él que para su amigo
- ¿Qué sucedió? – volvió a preguntar al ver que Harry no había contestado - ¿Por qué te encontré desmayado?
- No puedo decírtelo – susurró nuevamente esta vez apretando con fuerza las sabanas que le cubrían
- Descubriste algo – le miró Remus tomando una silla para sentarse a su lado y buscar su mirada que permanecía perdida en algún punto de la habitación
- No puedo Remus – dijo bajando la cabeza con frustración – y no es porque no confié en ti – le miró preocupado – es solo que...no puedo decirte algo que...ni siquiera aún puedo creer...
- Creo...que te entiendo – susurró este recordando por un instante a sus amigos pero movió la cabeza con fuerza. Aún tenía dudas – Harry – dijo llamando su atención – cuando te encontré...porque mencionaste que Voldemort si te había asesinado – observándose detenidamente
- Lo siento – susurró este mientras negaba – no puedo...
- De acuerdo – suspiró mientras se levantaba de su lugar – voy a avisar a Ginny que ya despertaste...nos vemos – se despidió caminando ya hacia la salida cuando la voz de su amigo le hizo girarse – dime – observándole
- Discúlpame – susurró apenado
- No hay problema – le sonrió de lado para luego salir.
No puedo.
No puedo ni siquiera mencionármelo a mi mismo...no puedo creer que él...no. como quisiera que todo esto fuera una maldita pesadilla, quiero despertar...despertar y que todo fuera normal.
- Permiso – hablaron haciendo que Harry pegará un respingo y de paso, la realidad le restregara en la cara que él no era el único involucrado. - ¿Cómo estás?
- Bien – susurró avergonzado. Nunca pensó en Ginny, en su familia
- Es de esperarse – le dijo mientras anotaba cuidadosamente en una tabilla – de echo el desmayo solo se atribuye a cansancio
- Cuando podré irme – preguntó sin mirarle, no podía, se sentía desbastado
- Ahora mismo – indico ella – fue de los pocos que no sufrió nada de gravedad
- Entiendo – susurró
- Bueno – dijo con una sonrisa – ya se puede ir...eso si, descanso – le recomendó – nos vemos y cuídese – se despidió ella mientras se retiraba
- Nos vemos – susurró este
Porque tuvo que suceder esto.
Porque tanta gente tiene que sufrir...y todo por mi culpa. Si me hubiera dado cuenta antes, quizás él nunca hubiera...hubiera hecho...eso.
- Evans – le llamaron a sus espaldas
- Draco – suspiró cansadamente, no quería ver a nadie - ¿Qué quieres?
- Despertamos de mal humor – se burló este al notar el tono de voz de...¿Harry? – le voy a sugerir a Ginny que para la próxima te de un relajante
- A que viniste – le miró molesto mientras terminaba de colocarse su túnica – no estoy de ánimos
- Que genio – susurró – solo vengo a informarte las cuentas del día, Evans – soltó
- ¿Qué cuentas? – inquirió este casi de forma seca
- Hay varios caídos mortifagos – informó cruzándose de brazos – otros fueros capturados y enviados a prisión, en nuestro bando no hay caídos solo heridos y algunos suertudos como tú ilesos – agregó al verle caminar hacia él con intenciones de salir de la habitación – aunque están pensando seriamente en hacerle un examen a los mal genio – bromeó este al tiempo que James pasaba por su lado dispuesto a salir de allí – y por último – alzando la voz para que le escucharan – la madre de tus hijos esta a dos puertas a la derecha.
Frío.
Eso fue lo que recorrió mi cuerpo al escuchar la última frase de Draco. De pronto mi corazón comenzó a latir con fuerza junto a ello mi respiración se acelero. ¿Acaso había escuchado bien? No me volteé, solo mantuve sujeto el picaporte con fuerza.
- De que hablas – dijo en un susurro casi inaudible pero que llegó a oídos del rubio
- Quien te encontró primero fui yo – comenzó, también en un susurro – quien diría que la poción multijugos sería tan reveladora – comentó para luego continuar – lance chispas al cielo porque escuche como Remus te llamaba... – suspiró para luego girarse y ver como Harry no le miraba, solo mantenía su mirada fija en la puerta. – lo presentía...pero nunca quise darle mucha importancia...ya muchas personas estaban sufriendo y no quería que mi esposa también lo hiciera.
- Yo... – iba a decir, pero no podía, no le salían las palabras.
- Potter – soltó Draco con melancolía – cara rajada – dijo medio en serio medio en broma.
- Malfoy – susurró este aún sin mirarle pero con una pequeña sonrisa – doscientos quince es la dirección de red "Flú", nueve y media...huroncito. – soltó de igual manera. Después solo giro el picaporte para salir de habitación dejando a un Draco Malfoy con el ceño fruncido.
- Imbecil – susurró este.
Por lo menos había comenzando bien. (/)
Aunque había algo extraño en él...se veía desconcertado, como si quisiera darle una explicación a lo inexplicable. Como si quisiera darle una explicación más terrenal a un fenómeno que en algún momento perdió toda racionalidad. Tengo tantas preguntas por hacerle. Nos llevábamos bien, antes de que toda esta pesadilla comenzará, pero no por eso, voy a correr a abrazarle.
No.
Draco Malfoy aún posee algo de dignidad.
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"La madre de tus hijos".
Quedé paralizado cuando escuché en aquella habitación esa frase. Me había visto sin la poción multijugos. Ya sabía una parte de la verdad...que sucedió en el pasado para que sucediera esto. Que paso. Tengo que quitar eso de mi mente...necesito saber como esta Hermione, nunca me perdonaría si algo malo que sucediera.
- Permiso – susurró este asomándose por entre la puerta, viendo a una Hermione en una cama con algunas vendas y muchas pociones en una mesilla a su costado - ¿Cómo te sientes? – inquirió
- Bien – respondió ella – ¿Y tú?
- Me dieron de alta – informó – aunque debo descansar...me avisaron que se capturaron varios mortifagos.
- Así es – asintió Hermione – aunque el plan no resultó del todo – dijo pensativa
- ¿Por qué? – le miró este intrigado – ningún auror resulto caído.
- Asuntos personales – menciono
- Con quien – inquirió nuevamente. Tenía un mal presentimiento.
- Voldemort – susurró
- Buscas...
- ¡¡Mamá!! – exclamaron mientras ingresaban a la sala e interrumpían a Harry, quien vio correr a dos niños hasta la cama, subir y abrazar a su madre. - ¿Cómo estás? ¿Te duele? ¿Y esas vendas? ¿Cuándo sales?
- Les dije que entraran sin escándalos – murmuro Draco entrando a la habitación
- Queríamos verla – dijo James sin soltar a su madre al igual que su hermana
- Además tu demoraste – le miró Jane regañándole – no terminabas de conversar con la enfermera – concluyó ella, llevándose una mirada de todos
- Que es tan gracioso, Evans – le preguntó Draco molesto al ver como este se sonreía
- ¡Tío! – exclamaron ambos niños bajándose de la cama para ir hasta él, quien ese momento estaba sentando en un silla, permitiéndoles que se sentarán en sus piernas - ¿Estás bien? – preguntó Jane con preocupación, tanta que Draco solo se limito a levantar una ceja de forma analítica
- Si – respondió este un tanto nervioso al sentir la mirada del rubio sobre él – ya me dieron de alta
- Hermione – habló Draco – cuando sales de aquí
- Mañana, según Ginny – contesto ella
- Podemos quedarnos con el padrino – inquirió Jane señalando a su padrino
- Draco – le miró ella a lo que este asintió – de acuerdo, pero ningún comentario a Ginny sobre su padrino – observándole con gracia – y tú – señalando a su amigo – no quiero ninguno de tus comentarios cerca de ellos – señalando ahora a sus hijos
- Lo prometo – se sonrió este – bueno, los dejo. Tengo que hacer
- Yo igual – habló Harry dejando a sus hijos con Hermione – nos vemos – se despidió
- Nos vemos tío – se despidieron ambos niños al tiempo que este cerraba la puerta tras de si
- No sabía que te tenían tanto cariño – murmuro Draco una vez fuera
- Nueve y media – dijo a modo de despedida comenzando ya a caminar hacia la salida.
- Aún no termina el día – suspiró el rubio con cansancio
Esto recién estaba comenzando.
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Una hora.
Era todo un record para mi cuando la enfermedad se estaba apoderando de mi ser. A penas si podía mantenerme de pie por quince minutos. Luego. Agotamiento. Si no hubiera sido por Daniel y Harry, quizás en cuestión de meses ya hubiera muerto.
- Profesor Dumbledore – le llamaron desde la entrada a lo que este se giró ya que estaba observando los terrenos.
- Harry – susurró este sorprendido, no esperaba encontrárselo tan pronto - ¿Cómo estás? – le preguntó al notar que se había formado un incomodo silencio.
- Siempre lo supo – susurró observándose fijamente mientras caminaba con lentitud hasta quedar frente a su profesor – siempre supo que estaba vivo, que Ron me había asesinado, su enfermedad y...y los mortifagos...y... – decía con amargura pero no podía seguir.
- Lo intuía – explicó este con calma – y me costo mucho tiempo aceptar la verdad.
- Esa no puede ser la verdad – se negó Harry moviendo su cabeza de forma frenética casi brusca – él...no puede ser...en que momento – le miró
- Pensé que ya no querías respuestas – le miró este fijamente
- ¡¡Ahora las quiero!! – explotó al fin provocando pequeñas grietas en los vidrios algo que sorprendió al director - ¡Quiero respuestas!
- Desde cuanto aprendiste a manejar tu magia – le miró este sorprendido
- No he aprendido – soltó con fuerza este apretando los puños – pero puedo hacer mil pedazos esta oficina en un segundo si no me da respuestas
- No me corresponde – negó el profesor – solo él puede hacerlo...
- Con permiso – susurró este dándose media vuelta dispuesto a salir de allí lo más rápido posible
- Harry – le llamó Albus deteniendo su paso – veo en ti...la delgada línea de la justicia y la venganza – le dijo a sus espaldas - ¿De que lado estás?
Seguí mi camino (/)
No quiero escuchar más, estoy confundido. Solo quiero, salir de este lugar lo más rápido que pueda...quiero arrancar estas dos sensaciones que no me dejan en paz ni un maldito segundo. Justicia o Venganza.
Tenía razón.
¿De que lado estaba?
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Espero que todo salga bien.
Como quisiera que mis suposiciones no estuvieran acertadas. Que él no fuera Voldemort. La persona de cual Harry juro vengarse pero por el otro...solo quería justicia. Llevó esperándole más de una hora y aún no aparece, lo más seguro es que te hablando con el profesor Dumbledore.
Ha llegado.
Lo sé porque en el piso superior se escuchan ruidos. Quien sino. Subo al segundo piso para verle. Por ningún motivo quiero que haga una estupidez como el otro día.
- Harry – le llamó este parado en el umbral de la puerta
- No quiero hablar – susurró este recostado en su cama con la mirada perdida en algún lugar del techo – quiero estar solo – soltó.
- Sucedió algo grave – se atrevió a preguntar
- Voldemort – susurró nuevamente
- De acuerdo – murmuro dispuesto a dejarle solo, iba a hacer lo cuando este le llamo – dime – le miró
- Gracias por las pociones – suspiró – no sé como no te cansas de hacerlas
- Tuve un buen profesor – dijo encogiéndose de hombros – y un buen amigo
- Ojalá yo hablará de Snape así – rió este relajándose en el proceso – creo que por eso nunca le hice a las pociones, solo por compromiso.
- ¿Snape? – inquirió este – Severus Snape – le miró a lo que este asintió
- ¿Lo conoces? – le miró asustado a lo que este asintió – vaya – susurró
- Que sucedió con él – inquirió este
- No lo sé – negó este – desapareció después de la batalla con Tom...nadie supo nada de él...lo último que recuerdo que lo estaban persiguiendo por pertenecer a nuestro bando
- Mortifagos – intuyó Daniel pensativo – vaya...debe ser uno de los pocos que conoce cada detalle de esa época.
- Si, tienes...tienes...razón – murmuro - ¡Claro! – exclamó incorporándose para levantarse de su cama e ir hacia un estante donde tenía varias carpetas. Busco y busco casi de forma desesperada en cada una de ellas, hasta que por fin dio con la que buscaba – aquí esta
- ¿Qué cosa? – le miró confundido acercándosele. Era una fotografía del antiguo profesor de pociones, sobre ella las letras "Desaparecido" y "Posiblemente vivo" se hacían presente - ¿Qué estás pensando? – inquirió este preocupado por las locas ideas de su amigo.
- Creo que...necesito hacer un viaje – susurró Harry sin quitar su mirada de la fotografía de Snape
- ¿Qué? – le miró este sorprendido – espera – habló tomando entre sus manos la carpeta – estas conciente de lo que acabas de decir.
- Por supuesto – asintió Harry muy seguro de lo que quería hacer – necesito encontrar a Snape...nunca pensé decir esto pero necesito su ayuda
- ¿Sabes donde está? – le preguntó Daniel hojeando la carpeta
- Puedo comenzar por el último lugar en el fue visto – se dijo este pensativo
- Pero han pasado cinco años – le recordó este – yo me arriesgaría a preguntarle al profesor Dumbledore a confiar en esta carpeta.
- Quizás...pero no es prudente – susurró – según esto – señalando la carpeta que sostenía su amigo – Severus quedo exento de cualquier cargo en torno a los mortifagos y estos lo han perseguido por años por traicionar a su "amo" – ironizó
- ¿Y el ministerio? – le miró nuevamente – no puedes desaparecer así como así.
- Hablaré con Hermione – contesto yendo nuevamente hacia el estante y sacar algunos pergaminos y sentarse en el escritorio – le diré que tengo algunos asuntos pendientes...después de todo...en un mes más habrá una nueva misión. – le informó a Daniel mientras trazaba algunas líneas que su parecer era un especie de mapa – aunque primero tengo que hablar con Draco
- ¿Draco? – le miró Daniel quizás por tercera vez con desconcierto – ahora si, que no entiendo nada, explícate – pidió
- Me vio sin la poción – suspiró Harry – le di la dirección y vendrá por la noche
- No hay manera de...mentirle – inquirió preocupado a lo que su amigo negó – ya veo...por lo menos tienes la confianza que va a cuidar de Hermione y tus hijos mientras no estás.
- Y mientras no estuve también – sonrió este – no sé si alegrarme o llorar – bromeó
- No te preocupes – le apoyo dándole un apretón de hombros – todo saldrá bien. Ahora tienes el cariño de tus hijos.
- Si, es cierto – susurró – aunque ellos son los que más preocupan, mágicamente no tienen con que defenderse.
- Tienen a Remus, Hermione, y Draco – le tranquilizó – están seguros...
- Espero – suspiró Harry mientras se dedicaba a hacer su mapa con un llamativo titulo que hizo reír a Daniel..."Buscando a Cabello Grasiento Snapyy" – viejos tiempos – se excuso.
Si todo resultaba bien.
Posiblemente ese horrible tono que tenían sus ojos desaparecerían por completo; Ese tono verde oscuro en una mezcla de odio y culpa, me daba escalofríos. Solo era cuestión de tiempo.
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Lord Voldemort.
Lo conocía hace muchos años y sabía perfectamente cuando estaba furioso, no molesto, furioso. Y ahora lo estaba con su vasallo quien permanecía frente a su amo. Arrodillado, manteniendo su cabeza agacha, era la única manera de demostrar y pedir perdón. Un perdón que muchas veces él mismo había conseguido casi pidiendo clemencia.
Quien me hubiera visto.
Yo, Lucius Malfoy pidiendo clemencia a este muchacho que tengo a mi lado. Este muchacho que hace años atrás llegué a su punto débil para poder tenerlo como nuestro líder, nuestro nuevo líder.
- Se lo juró – decía el hombre casi de forma lastimosa – yo no tenía la más mínima idea de lo que planeaban...es más la próxima misión es preparada para el mes siguiente, mi señor, usted lo sabe. – le miró
- Lo sé – susurró este – te acuerdo Boot – declaró sacando un pequeño suspiro de su hombre – vete...pero – añadió antes de que se levantará – cualquier movimiento extraño, debes avisarme
- Si señor, lo haré – le dijo este levantándose seguido de una reverencia y luego salir de la estancia.
- Qué cree que esta sucediendo – inquirió Lucius colocándose frente a su amo
- Tengo dos posibilidades – aclaró este pensativo – una; es que hayan descubierto a Terry y la otra...
- Hay un espía mezclado con nosotros – susurró este ante la señala positiva de su amo – ¿Cuál es la opción más real?
- Ambas – dijo Voldemort
- Señor – murmuro una tercera persona que hasta el momento se había mantenido en silencio – será muy difícil averiguar quien es...
- Si, es cierto – le miró este sonriendo al notar un pequeño escalofrío de su mortifago – desde ahora seremos más cuidadosos en cualquier movimiento que hagamos.
- Si señor – hablaron ambos – con su permiso – habló Malfoy – voy a poner al día a los recién llegados – y con una reverencia salió.
- Colagusano – le habló Voldemort una vez se quedaron solos – como va la búsqueda
- Acaba de llegar el escuadrón destinado a la búsqueda, señor – informó este – aún así no han encontrado nada...llegaron a la conclusión que esta muerto.
- No lo creo – meditó este seriamente – lo más seguro es que este escondido en algún lugar, probablemente con los muggles...no te preocupes – le miró sonriendo – por el momento suspenderemos la búsqueda de ese traidor...nunca ha sido un estúpido, no los expondrá sabiendo el riegos que corren...por el momento no es una de mis preocupaciones
- Entendido, señor – asintió Colagusano – les informaré para que vuelvan a tomar sus posiciones normales. Con permiso – dijo haciendo una reverencia y al igual que Malfoy salir de allí.
Después de todo (/)
Él tiene mucho más que perder que yo, si se atreve a aparecer.
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Era hora de saber la verdad.
Una que jamás nos atrevimos a buscar, en especial yo, simplemente por miedo de encontrar una desgracia mayor. En lo personal fui un cobarde por no haber, ni dicho, ni hecho nada. Temí encontrar algo que más tarde nos lamentaríamos todos. Era macabro pensar en esa posibilidad, así que solo optamos por lo más fácil y en ese momento menos doloroso.
Aceptar...
La muerte de Harry Potter.
Y negar que...
- Ron te asesino – inquirió Draco Malfoy a un Harry Potter inmóvil; solo iluminado por las llamas de la chimenea. Había llegado hace diez minutos y esa fue la única frase que se le ocurrió formular - ¿Cierto? – le miró.
- Si – soltó este – y casi lo consiguió – siguió. Esta vez con la mirada fija en el crepitar de las llamas – observas esa daga – comentó sin mirarle. Estaba en la mesa de centro, allí, pasiva, nadie pensaría que pudiese hacer tanto daño – me apuñalo cerca del corazón y otras partes del cuerpo, luego me enterró junto a ella. Cuidado es filosa – le advirtió al escuchar como la daga era removida de su lugar y depositada en las manos de Draco.
- Como sobreviviste – habló este sorprendido – podrías haber muerto desangrado.
- No lo sé – sonrió este dándose la vuelta para darle la espalda y buscar en un estante una cajita – los doctores muggles dijeron que era un milagro, perdí mucha sangre.
- ¿Muggle? – inquirió Draco devolviéndole la daga a Harry quien la guardo en la cajita y coloco nuevamente en el estante.
- Por ningún motivo podría aparecerme en el mundo mágico, era peligroso y en eso me ayudó mucho Daniel – comentó
- ¿Daniel? – le miró pensativo – el muchacho de la academia – inquirió a lo que Harry asintió – ya veo – susurró.
- Durante y después de mi recuperación estuve reuniendo información sobre ustedes...la verdad es que en la primera persona en que pensé acudir fue en Hermione, pero al enterarme que estaba viviendo con Ron descarte esa idea, no pensaba arriesgarla, más aún cuando supe la existencia de mis hijos – suspiró e hizo una pausa – tiempo después – continuo – acudí a Remus quien junto a Daniel me han ayudado este último tiempo.
- Porque lo hizo – le preguntó Draco un tanto impaciente – era tu amigo...casi hermano.
- Posiblemente por Hermione, siempre le sentí pero lo ignoré – suspiró
- Ron siempre quiso lo que tú más odiabas – comentó – fama, dinero, reconocimiento...
- "Y poder" – pensé este con tristeza – puede ser un poco de todo la causal, no lo sé – resopló.
- Quien más sabe esto – le miró Draco – además de Remus y Daniel.
- El profesor Dumbledore, la profesora Mcgonagall, Hagrid – paró un instante ante de mencionarlos posiblemente se llevaría un buen golpe del rubio pero debía arriesgarse – mis hijos.
- ¡¿Qué?! – exclamó este - ¿Cómo? ¿Cuándo?
- Un par de días – confesó aliviado por dentro al no verse amenazado físicamente – hubo un incidente en Hogwrats donde ellos estaban involucrados.
- Hermione me comentó algo – meditó este – como se lo tomaron.
- Bastante bien – susurró – no saben lo que realmente paso – añadió al ver las intenciones del rubio de protestar – no lo comprenderían
- Te entiendo – susurró Draco – ¿Qué piensas hacer? ¿Le dirás la verdad a Hermione?
- No puedo, es peligroso – negó este alejándose de la chimenea para encarar a Draco – no puedo permitir que ella y mis hijos corran peligro.
- ¿Peligro? – le miró – ¿Con Ron? – sonrió no creyendo en lo dicho por el pelinegro – por favor Potter; es absurdo.
- No. Si él se llega a enterar que estoy vivo, tomará represalias en contra de ella – aclaró – no ahora que sé de que es capaz ese asesino!! – exclamó
- ¿De que hablar? – le miró este confundido - ¿Hay algo más que deba saber? – preguntó nuevamente.
- No puedo decírtelo – negó de nuevo tomando distancia del rubio – solamente no quiero que nadie salga lastimado...eso es todo Malfoy.
- No creas que tu familia es la única que puede salir lastimada, Potter – le dijo tomándole del hombro del forma brusca al ver que Harry le daba la espalda. – mi familia también...recuerda que Ginny es mi esposa...
- Es por eso que esto debe ser un secreto – le aclaró este dándole un leve empujón a Draco quien se limitó a suspirar de forma cansina
- Como quieras – resolvió Malfoy – debo irme...ya es tarde. Espero que sepas lo que estás haciendo...y espero que me estés diciendo toda la verdad, ya hemos sufrido mucho.
- Lo sé – susurró este en un suspiro mientras observaba como su compañero de labores preparaba la chimenea para viaje de regreso – Draco – le llamó.
- Dime – le miró con la mano ya con polvos "Flú"
- Gracias – sonrió este – por cuidar de Hermione y mis hijos estos años.
- De nada, Harry – sonrió de vuelta – ahora que sé la verdad sobre Ron, no me arrepiento de haberlos cuidado...hasta mañana – se despidió para luego introducirse en la chimenea y posteriormente desaparecer entre las verdes llamas.
Aún no sabes toda la verdad. (/)
Ahora más que nunca Hermione y mis hijos necesitarán toda la protección para defenderse de él. Cuando se sepa la verdad, no dudará en terminar lo que dejó inconcluso en el bosque prohibido, lo hará y sin importarle nada y nadie.
- Pensé que iban a abrazarse – comentaron burlescamente desde las escaleras – seria tierno – rieron.
- Nunca fuimos los mejores amigos – comentó Harry mirándole de la mala gana a su compañero
- Pero es tu amigo – siguió Daniel cruzándose de brazos – yo diría tu mejor y verdadero amigo...hizo mucho por tus hijos y no por nada es el padrino de uno de ellos. – argumentó.
- Si, tienes razón – suspiró al pie de las escaleras – voy a dormir – subiéndolas – mañana hay un viaje por hacer.
- ¿Viaje? – le miró Daniel dándole alcance ya en el segundo piso - ¿Te vas mañana?
- Sí – respondió – no puedo perder más tiempo...ya hice un pequeño mapa donde se ha visto. Me tomará una o dos semanas...hablaré con Hermione mañana antes de irme
- Que le dirás – inquirió – me has dicho que no es fácil de convencer
- Asuntos personales – resolvió Harry encogiéndose de hombros – la conozco y sé que no indagará más allá.
- Si tu lo dices – le dijo – hasta mañana.
- Hasta mañana – se despidió entrando a su habitación.
Puede que funcione (/)
No por nada Harry convivió con Hermione durante siete años. Aunque aún me preocupa su actuar, hay algo en él que me hace desconfiar, no sé exactamente lo que espera encontrar en ese viaje, ya de por si, esta muy confundido hasta desorientado.
Y Ron.
Ahora que la verdad ha sido confirmada, el ministerio no es un lugar seguro, prácticamente estamos conviviendo a diario con el enemigo. Después de Draco el segundo hombre de confianza de Hermione es él. Tiene acceso a todo y a todos. Los aurores de la tercera división.
Luna.
Si pensé que corría peligro por estar con un asesino, ahora, es aún peor. Pero no puedo, no puedo decir nada, no puedo traicionar la confianza de Harry de eso modo. Hay demasiado en juego.
No pienso arriesgar eso por ella.
No tengo por hacerlo.
Y nunca lo haré.
Jamás.
Continuara...
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Holas!!
Como ya hable antes...miles de disculpas. Por fin tengo algo de tiempo para terminar el capitulo. Capitulo y villano que muchos sabían de antemano quien era. Ahora como bien dice este capitulo, Harry hará un viaje en cual se encontrara con más de una sorpresa, que dicho de paso, no comentaré mucho acerca de eso en el proximo capitulo solo algunas referencias. El proximo capitulo retomaremos ese miedo interno que tiene cierto chico de traicionar la confianza con su amigo por culpa de la enamorada de Ron. Más algunas conversaciones entre Dumbledore y Draco, este último con presentimientos a causa de un comentario de Harry.
No prometo nada acerca de cuanto demorare en terminar el siguiente capitulo. Solo que haré todo lo humanamente posible por no demorar mucho, es lo que más deseo.
Bueno creo que eso es todo. Espero recibir muchos Review que es lo único que me motiva a sacar adelante ( con sudor y lágrimas ) los capitulos.
Nos vemos.
Cuídense muchos.
