Dia 7_

El sol estaba saliendo y los pensamientos de Blaine giraban demasiado rapido dentro de su mente haciendole hundirse entre ellos, ya habia perdido la cuenta de la cantidad de copas que habia tomado y su visibilidad se volvia compleja. Por mas mareado que estuviera podia recordar perfectamente las palabras de Kurt susurrandole al oido: "Sabes que te quiero pero no podre vivir feliz a tu lado si para ello debo huir continuamente de mi familia, no voy a volver al pueblo hasta haber solucionado las cosas en casa primero y no quiero pedirte egoistamente que esperes por mi asi que tome esta desision, Blaine, terminamos. Lamento haberme ido antes sin avisar, ya no quiero escapar y ahora estas enterado de mi eleccion. Adios". El morocho lo habia visto ponerse de pie y salir corriendo a la entrada donde un auto elegante lo estaba esperando, entrar por la puerta trasera y marcharse dejandole el corazon destrozado a su paso. No supo en que momento de la fiesta habia empezado a tomar pero para ese entonces ya se encontraba completamente borracho, caminando torpemente llego hasta donde su hermano y le toco el hombro:

"Friin, li-lleviame h-hashta Ku-Kurnmt" Exclamo seriamente y su hermano no le entendio por completo pero de inmediato noto la inestabilidad emocional del menor, el enrojecimiento de sus ojos, las ojeras, el tono de su voz hecha pedazos por el llanto. Finn no tenia idea de lo que ocurria pero al verlo de esa forma y con el amor que le tenia seria capaz de hacer cualquier cosa por ayudarlo, y asi lo hizo. Cuando logro entender las palabras entrecortadas de Blaine suspiro sabiendo que si se largaba de su propia boda seria aniquilado luego por Rachel, pero los hermanos estan siempre y fuera cual fuera el problema de Blaine que tan mal le estaba haciendo, sabia que debia estar ahi apoyandolo.

"Dices que este chico se llama Kurt Hummel, no?" Blaine asintio con demasiado impetu y Finn recordo aquel apellido arrugando la nariz, Hummel era el ricachon arrogante que habia jugado con su mujer hasta aburrirse. Fue gracias a el que la conocio, encontrandosela llorando por su culpa en los pasillos vacios del instituto. Cooper Hummel. Sabia perfectamente donde vivia, llegarian a su inmensa casa en unos quince minutos conduciendo rapido y podria, con suerte, volver antes de que los invitados notaran su ausencia. Tomo las llaves del auto de Burt, escondidas en su saco en la roperia, y arrastro a su hermano hacia el exterior de la fiesta introduciendolo en el coche a la fuerza.

"Blaine, hermano, no se que tanta urgencia tienes por hablar con ese chico pero no creo que tu condicion actual sea la mas oportuna" Intento hacerle entender y se sorprendio de la madurez con la que estaba hablando; usualmente el pequeño era el sensato, la voz de la razon, y el era el divertido e impulsivo que hacia locuras y a veces lo hacia materse en problemas. Era la primera vez que veia a su hermano menor de aquella forma e instintivamente se habia vuelto mas calmado para persuadirlo antes de que pudiera arrepentirse de lo que estaba haciendo. "Que vas a decirle cuando lo veas?" Blaine sonrio y solto carcajadas lastimeras que partian el corazon de Finn, le vio derramar lagrimas mientras su risa hacia eco contra las paredes del auto. "No voy a decirle nada a el" Concluyo cuando el viaje hubo acabado.

Bajo tropezando y se encamino a la mansion lujosa sin percatarse del jardin maravilloso que lo rodeaba ni las rosas que decoraban la entrada, solo toco la puerta con los puños y espero a que un hombre de la edad de su padre le abriera con el ceño fruncido y, antes de que este le dirigiera la palabra, ya estaba entrando a la casa sin ser invitado y elevando la voz: "Miire, esttoy a-aca porquiee suu h-hijo mee roibo!"

"Disculpe, debe estar equivocado, por favor salga de mi casa antes de que llame a la policia" Contesto el hombre friamente.

"Mee robio el c-corazon! Kurnmt, devuel-lvemelo!" Las lagrimas salian sin ser llamadas y el alcohol nublaba su vista, el morocho solo podia arrodillarse para rogarle a aquel hombre que le dejara estar con Kurt, que le permitiera ser feliz a su lado. No podia expresar sus sentimientos de aquella forma pero tampoco se habia detenido a pensar en eso porque la necesidad de venir alli habia sido demasiado grande para reflexionar al respecto. Arrodillado en el suelo y con su mirada suplicante sintio como su estomago se revolvia pero no quiso darle importancia: "Señor Hummiel, suu h-hijo ess un ser maravillilisoso. El su-sfrio mucho por no sier acceptado porr u-usted y a-aunque no puedia enten-der su formia de sier y penssar se que puedde enten-der lo que el ammor es porque usted lo amma. Lo amma, señor Hummiel? Le prometo..." Blaine tosio un par de veces y levanto la vista para que sus ojos dieran con los del hombre. Este, que estaba saliendo a llamar a la policia en aquel mismo instante, se detuvo al ver la intensidad con la que aquellos ojos verdes lo miraban. En ellos se reflejaba un amor puro, profundo, y millones de palabras silenciosas que el chico no hubiera podido explicar de otra forma. Esos ojos tenian escritos el nombre de su hijo, Kurt Hummel, y la adoracion que sentian por el. El señor Hummel no llamo a la policia, se detuvo a temrinar de escuchar la ultima frase del muchacho antes de que este cayera inconciente en su alfombra: "Lie prrometo, seiñor, que attesorare y protegiere a su h-hijo prque yo... lo amo con todda mi alma".

El señor Hummel observo aquella graciosa figura dormida en su alfombra oscura; su traje de fiesta desarreglado, la moña blanca caida a un lado, los rulos alborotados y los labios carnosos exhalando un insufrible aliento a alcohol. Pero en aquel rostro sudado reposaba una sonrisa de complaciencia, como si aquel chico desesperado hubiera cumplido el objetivo que lo habia traido alli. La madre de Kurt aparecio en la sala en aquel mismo momento y ahogo un grito al ver dicha escena en su sala.

"Tranquila, querida, es un conocido mio que vino a visitarme luego de una fiesta. Hijo de un importante inversor de mi empresa. Dile a la criada que lo lleve a la habitacion de huespedes y me avise en cuanto despierte, tenemos un delicado negocio del que hablar cuando se halle en condiciones". Y dicho esto el hombre fue a ver a su hijo que, desde hacia horas, se encontraba llorando sin explicacion sobre su cama con un traje de fiesta puesto y los cabellos despeinados.