TRAICION

Capitulo doce

"Nadie más que ella".

Quizás en algún momento se me paso por la mente llegar a matarlo.

Pero escucharlo discutir con la mujer que amo con tal agresividad, hizo que por primera vez deseará verle muerto y no precisamente por una daga enterrada en su espalda, sino a golpes, mis golpes. Hago verdaderos esfuerzos para no entrar a esa oficina y así evitar convertirme en un asesino aunque a estás alturas y con lo que sé sobre mi pelirrojo amigo poco importa en lo que pudiese convertirme al asesinarlo.

- ¡No me sacarás tan fácilmente del departamento, Hermione! - gritó Ron saliendo de la oficina de la castaña que aún dentro de ésta le respondió.

- ¡Es mí última palabra, Ronald! - exclamo la que era la jefa de aurores.

- ¡Ya lo veremos! - volvió a decir el pelirrojo para luego cerrar la puerta con un fuerte portazo y tomar la dirección opuesta a la cual se encontraba Harry quien solo se quedó quieto sin decir palabra alguna.

Quise seguirle.

Seguirle y golpearle hasta que me dolieran los puños, ahora más que nunca me arrepiento por no abrir más los ojos y darme cuenta antes en lo que realmente te estaba convirtiendo Ronald Weasleys. En un asesino, en Voldemort. Y no simplemente por su nombre o su gran poder, que no dudo que posea sino porque poco a poco ésta perdiendo su corazón, poco a poco ese corazón se llenará de tanto odio y rencor que dejará de ser un humano. Sí, seguirlo era una opción pero tengo que ver a Hermione, no puedo soportar la idea de que está sufriendo y no solo por la discusión con Ron, sino por mi muerte y por mi egoísmo…por mi cobardía al no decirla la verdad.

Me prometí no decir nada.

No decirle que quien me había "asesinado" realmente era Ron y no Voldemort como todos habían creído; en un principio juré guardar silencio solo para protegerla de posibles represalias por parte del pelirrojo pero no puedo, ya no puedo más con este silencio que en vez de protegerla solo le causa más daño al creer en una mentira creada por nuestro amigo. Ya no hay vuelta atrás; giró la perilla de la puerta para empujarla suavemente hacia dentro e ingreso a la oficina para, de igual forma, cerrar la puerta. Apenas si logró formular un simple "Buenos días" cuando unos brazos se enrollan en mi cuello como si la vida se le fuera en ello, lo siguiente que puedo distinguir es su cabello castaño seguido de un suave aroma, su aroma.

Temblaba.

Me siento como si entre mis brazos tuviera a una niña pequeña que lo único que busca es protección y es que a pesar de la imagen fuerte y decidida que siempre muestra, Hermione Granger es tan vulnerable como cualquier otra mujer. Es inevitable, la abrazo, con tanta o más fuerza que la ella está ejerciendo sobre mí; no puedo evitar sentirme la persona más despreciable del mundo, quizás no era totalmente responsable de su dolor pero me es imposible no sentirme culpable. Diablos. ¿Porqué debe ser tan difícil?. Como le confieso la verdad cuando ésta misma es tan o peor que la misma mentira de la cual ha sido presa estos cinco años. Por donde comenzar ¿Por el principio?. Como si ni siquiera sé cual es o más cuando ella representa otra falsedad aún peor que la anterior.

- Tranquila - le susurró Harry mientras le acariciaba el cabello de forma suave - estoy aquí - murmuro sin causar ningún efecto en la castaña que no paraba de temblar, en vez de eso comenzó a sollozar oculta en el cuello del ojiverde - Hermione - inquirió preocupado al percatarse que ella no respondía.

- Perdóname - susurró en su oído -nunca debí perder las esperanzas, nunca debí conformarme con lo que decían los demás, por suerte nunca te di por muerto.

- Hermione - susurró este no teniendo muy claro si era ella o era él quien ahora estaba temblando - de qué estás hablando - inquirió.

- Los niños me lo contaron - soltó ella en un débil susurro que de no ser por la cercanía de ambos, Harry nunca la habría escuchado - y creo que los niños nunca mienten.

"Los niños nunca mienten".

Porque esa simple frase explicaba tan claramente todo lo ocurrido, quisiera saberlo. Mi mente se desconecto en cuanto Hermione se alejó levemente de mí pero sin deshacer el abrazo, solo para observarme directamente a los ojos, hice el amago de esquivar la mirada pero no puedo y no porque ella me lo impidiera sino porque quiero que ella me descubra, si hay alguien que es capaz de reconocerme aunque mi apariencia fuera la más repugnante, esa es Hermione, solo ella esa capaz de mirarme a los ojos y ver quien soy realmente. Nunca me ha fallado y ésta vez no va a hacer la excepción. Solo una mirada me bastó para percatarme que ya sabe la verdad, quizás no toda pero buena parte de ella.

Quiere decirme algo, lo sé.

Pero antes de que sus labios formulen una palabra, soy yo quien ahora la hace callar colocando sobre sus labios un dedo en señal de silencio, ya no eran necesarias las palabras, nunca nos han servido para comunicarnos, ni cuando nos conocimos, ni mucho menos ahora donde el silencio dice más que mil palabras. Y sin palabras me acerco a ti para luego besarte; con miedo, con emoción, tal y como nos besamos por primera vez … quien iba a decir que nuestro amor nos haría sufrir tanto pero a la vez darnos dos hermosas alegrías.

Nuestros hijos.

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La Snitch dorada.

Aún recuerdo a James sosteniendo la pequeña pelotita dorada, allí, frente a mis ojos lagrimosos después de una discusión con Ron y donde su deporte favorito era decirme que Harry estaba muerto. Mientras su hermana me decía que no llorará más porque su padre iba a regresar pronto de un viaje. Claro, en otras circunstancias lo hubiera considerado tierno e incluso idealista pero no podía, no mientras la sonrisa de mis hijos y esa pelotita dorada me desvelaban una verdad oculta.

Su padre vivía.

Harry Potter estaba vivo.

Aunque en ese momento aún faltaba otra gran verdad y nuevamente la ocultaba esa pelotita, los ojos de mis hijos me lo decían a gritos, esa Snitch no era cualquier Snitch; era la misma que James Evans me había regalado en el juego de exhibición con Ron en ese instante en que le conocí. Sentí como mi cabeza daba vueltas, recuerdos e imágenes inundaron mi mente hasta por fin darle un sentido lógico, aquel que hace cinco años había perdido, era como si la esperanza nuevamente renaciera en mí, sentí que tantas noches de pesadillas por fin habían acabado y que literalmente me había reencontrado con Harry en otro rostro, era imposible de creer.

Hasta hoy.

Ahora que por primera vez estoy viendo a Harry Potter y no al rostro de James Evans, no puedo evitar sonreír dentro del beso, si hasta su nombre lo delata de manera grosera; su segundo nombre y apellido, que ilusa por no haberlo notado antes, todo eran tan claro; su comportamiento, su relación con los niños, si hasta con Remus su relación era igual!, que ciega. Poco a poco el beso comenzó a bajar de intensidad a pesar de no quererlo, no quiero abrir los ojos, no quiero abrirlos y darme cuenta que solo es un producto de mi imaginación y sumergirme nuevamente en ese mar de desesperanzas y dolor. Aún así, soy fuerte y debo enfrentar la realidad por más dolorosa que está sea.

Castaños pero en el fondo Esmeralda.

Siempre han sido esmeralda y lo serán siempre a pesar de cualquier poción multijugos, lo sé por el característico sabor de ella y su intensa mirada color castaño que me dedica dándome a entender que esto es real que volvió nuevamente, con otro nombre, con otro rostro pero de que es él mismo Harry Potter de hace cinco años.

- Nunca más te volveré a dejar sola - susurró este - te lo prometo

- Eso ya no importa - susurró Hermione mirándole a los ojos con una sonrisa - lo importante es que tú estés aquí - añadió deshaciendo el abrazo muy a pesar de Harry - ¿Cómo es posible? - observándole - Voldemort te … ¿Qué? - inquirió al ver la negativa del ahora castaño Harry

- Hermione, mírame - suplico tomándole de las mejillas con delicadeza - nosotros eliminamos a Voldemort ese día en los jardines del castillo y tú lo sabes - mirándole - tengo está conexión con él - tomándole ahora una de sus manos para dirigirlas hacia su frente donde se suponía que estaba su cicatriz - y sé que está muerto, Hermione - susurró,, pronto ella sabría la verdad - necesito que pienses con toda la lógica que posees - indico a lo que ella asintió - el primer día en que entre a este departamento e hice la prueba me heriste la espalda ¿Cierto?

- Cierto - afirmó ella recordando ese momento uniendo cabos rápidamente, demasiado para el gusto de Harry - Dios … tú herida, el hospital - susurró alarmada.

- Me apuñalaron - menciono este, era inevitable - los ojos de Hermione exigían una explicación o una afirmación de los innegable - una daga como único portador, él único testigo de mi muerte …

- Ron - susurró Hermione sin desviar la mirada de Harry, buscando algún rastro de inseguridad pero no … era la verdad esa que por tantos años intento buscar y que siempre estuvo allí, solo que nunca lo logré descifrar cayendo inevitablemente en un mar de mentiras - la daga que le regalaste en navidad - menciono a lo que Harry asintió mientras la extraía de su túnica y se la entregaba - ahora entiendo porque me dijo que la había extraviado - suspiró en un vano intento por contener las lágrimas.

- No llores - acercándosele para encerrarla en un abrazo - sé que todo esto es muy confuso, ya me pase dos años buscando respuestas y lo único que conseguí es dolor.

- Era nuestro amigo - sollozó ella - me mintió todos estos años … y el, él …

- Tranquila - le susurró - no pienses en eso - comentó no pudiendo evitar sentirse un completo imbécil … aún faltaba lo peor - Hermione hay algo que debo confesarte - comenzó y al parecer el silencio de Hermione continuo - pero ahora no, es algo que también deben estar presentes Remus y Draco.

- ¿Lo saben? - inquirió ella deshaciendo el abrazo nuevamente

- Sí - confesó de forma inocente - no quería que también se enterará Ron, además ya era un peligro que los niños lo supieran ¿Hace cuanto lo sabes?

- Unos días - comentó ella - nos escucharon discutir a mí y a Ron, ellos llegaron mostrándome la Snitch que ganaste ese día en el juego contra Ron, solo era cuestión de atar cabos - sonrió.

- Ya veo - susurró - aunque fue casi en vano hoy venía con la intención de decirte la verdad … maldición! - exclamó al sentir una corriente eléctrica recorrer su cuerpo.

- Estás bien - inquirió Hermione preocupado al ver como Harry se apoyaba en el escritorio, poco a poco el cabello de James Evans paso de castaño a negro, sus ojos castaños a esmeralda y por último su rostro volvía a hacer como el de Harry Potter - poción multijugos, hace cuanto la tomas - inquirió.

- Desde que estoy aquí - informo un tanto agitado - ¿Por qué?

- Es peligroso - le regaño no pudiendo evitar que una sonrisa saliera de los labios de Harry - puede hacerte daño - le advirtió para luego percatarse que algo colgaba de su cuello; un anillo - aún lo conservas - observando el anillo con detenimiento - que ilusa … hace algunas semanas le pregunté a Ron si sabía de tú anillo, si lo había encontrado - confesó.

- Lo sabe - inquirió a lo que ella asintió - debió odiarme aún más cuando le confesaste que estábamos comprometidos - sonrió ya recuperando la compostura luego del ataque que había sentido - tú también lo conservas - menciono tocando con sus dedos la cadenita de oro.

- No puedo deshacerme de ella - susurró - mucho menos cuando este anillo perteneció a tu madre, los niños siempre preguntaron por ti … Harry, yo no … intentaba pero este la cayó con un suave beso en los labios.

- Lo sé - susurró sintiendo como idea asaltaba su mente de forma fugaz, no pudiendo evitar que una sonrisa iluminará su rostro - ¿Los niños están aquí? - inquirió y sonrió aún más al recibir una respuesta afirmativa por parte de Hermione - ¿Tienes algo mue importante que hacer? - volvió a preguntar

- No, bueno algo - respondió ella - Harry, ¿En qué estás pensando? - le miro intranquila.

- No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy - comentó este sosteniendo el anillo de Hermione entre sus dedos al igual que el suyo propio.

Era un locura.

Pero estaba dispuesta a vivirla con él.

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Era un suerte ser una persona ágil.

De lo contrario en estos momentos estaría en el suelo con varios papeles a mi alrededor producto del posible choque con Ron, quien venía completamente enfurecido: alarmado y molesto me pare en su camino impidiéndole el paso, no había que ser muy adivino para darse cuenta que venía de una discusión con Hermione.

- ¿Qué le hiciste?! - exclamó mirándole a los ojos, esos ojos azules ahora teñidos de una sola emoción: Odio. - respóndeme - sujetándole del brazo al ver sus intenciones de irse. Grave error. Con un fuerte manotazo retiro la mano de Draco para luego con su mano derecha usar su magia en contra del rubio tal y como lo hizo aquella vez con Daniel en la sala; asfixiarlo.

- No te metas en lo que no te importa - susurró este viendo como los papeles de Draco caían al suelo uno por uno.

- Maldito - susurró a media voz en un vago intento por deshacerse de esa presión imaginaria sobre su cuello - maldito cobarde … eso es lo que eres, nunca te atreviste a confesarle tu amor a Hermione y ahora que tienes la oportunidad de hacerlo … no lo haces.

- Cállate - murmuró ejerciendo aún más presión sobre el cuello del rubio

- Ya no - sonrió este - debes saber la verdad … Hermione siempre amará a Harry y tú solo serás su mejor amigo.

- Potter está muerto - soltó; Draco que a pesar de su falta de oxigeno no pudo evitar tragar saliva, ni siquiera en la voz ni su mirada eran reconocibles

- ¿Estás seguro? - sonrió nuevamente

Solo un movimiento de mano.

Y lo siguiente que sentí fue un dolor en la espalda producto del choque de está con la pared; como primer impulso tosí tratando de llenar mis pulmones con el oxigeno que anteriormente fue negado pero unos segundos después solo atine a reír, reír como nunca antes lo había hecho, consiente que Ron estaba parado frente a mí, no puedo, ni voy a evitar mirarle a los ojos mientras mis carcajadas son audibles.

- ¿Qué dijiste? - le miró este mientras el rubio se reincorporaba del suelo

- Solo la verdad - respondió Draco borrando todo rastro de sonrisa, sosteniendole la mirada a su cuñado a pesar que estaba intentando leerle la mente - debo ver a Hermione - anunció con satisfacción al poder bloquear su mente impidiendole la entrada a Ron - que tengas un buen día, cuñado.

Molestia.

Es lo último que logró notar mientras recogó mis documentos con un movimiento de varita, mi mayor temor en estos momentos era en el estado en que se encontraría Hermione, siempre era lo mismo; una discursión, Ron furioso sacandole en cara la muerte de Harry y ella … en lágrimas. Demonios. Como quisiera decirle la verdad, ni siquiera sé porque aún no se lo digo. Alguien va a tener serios problemas cuando regrese de su viaje de "asuntos personales". Porque no sé cuanto tiempo podré aguantar con este secreto.

Ahora golpeó la puerta de su oficina no recibiendo respuesta, con un suspiro entró a la habitación esperando encontrarme con una Hermione restregandose los ojos para ocultar cualquier signo de llanto. Pero no y en vez de eso … no hay nadie.

Ningún rastro de ella.

De forma fugaz dejó mis papeles encima del escritorio de Hermione para luego dirigirme a mi oficina donde estaban los niños, temía porque Ron llegará hasta allí para dañarlos y temía aún más porque ella estuviera en ese lugar; Al parecer había sido la gota que había derramado el vaso. Corro a través de los pasillos para llegar lo antes posible a mi oficina, a pesar que la habitación tenía un hechizo protector con Ronald Weasleys dando por allí no puedo fiarme. Ya no …

- James, Jane - inquirió en cuanto entró a la oficina. Solo silencio - ¿Dónde están? - volvió a preguntar sintiendose idiota por preguntar eso, era obvio que no estaban allí - rayos! - exclamó con intenciones de ir a buscar Ron y matarlo a golpes pero antes de tan siquiera acercarse a la puerta vio un papelillo amarillento debidamente colocado en el escritorio del rubio quien extrañado lo tomo entre sus manos para leerlo con el ceño fruncido …

Draco.

Me he llevado a los niños conmigo … necesito solucionar un asunto pendiente. Por favor, encargate de cancelar la reunión de hoy en la tarde para mañana a primera hora.

Descuida estoy bien …

Gracias

Hermione.

- ¡Cancelar! - exclamaba Draco en la sala de reuniones junto a Remus quien terminaba de releer la nota dejada por Hermione - ¡Hermione Granger cancelando una reunión!

- Primero Draco, calmate - le sugirió este doblando la nota nuevamente para entregarsela a su compañero de labores - y segundo, quizás no sea nada grave … ella sabe lo que hace

- ¿Nada grave? - inquirió este incredulo - Remus, acaba de tener una discusión con mi cuñadito y tu sabes muy bien que nada bueno sale de eso … nada grave, por favor - suspiró mientras arrogaba el papelillo sobre la mesa.

- Estás actuando igual a como Ron cuando estaban en Hogwarts - comentó el licántropodo - solo piensa si Hermione por fin quiere dar vuelta la página y seguir con su vida sin depender de nadie ¿Acaso no te alegrías? - le miró

- Por supuesto que sí - afirmó el rubio pensativo y son poder evitar sonreír añadió - pero quien no va a sentir ninguna alegría es Harry … por cierto ¿Volvió? - inquirió.

- No tengo idea - suspiró - es probable que llegué hoy en la noche, ya se cumplió el plazo.

- ¿Plazo? ¿De qué? - indagó este caminando de un lado a otro - "asuntos personales" - rió - los únicos asuntos personales que tiene resolver están aquí y en ningún otro lugar … te juró que cuando vuelva se las va a tener que ver conmigo … no sabes la pena que me da cada vez que lo mellizos me preguntan por su padre y yo no tengo que contestarle - confesó Draco. Hace pocos días que los mellizos le habían confesado la verdad sobre su conocimiento de la existencia de Harry, por lo que cada conversación con ese par de niños para el rubio habían sido una tortura

- Confiemos en que todo saldrá bien - le ánimo Remus levantandose de su lugar al tiempo que le daba una palmada en el hombro.

Que Dios lo escuche y el maldito diablo se haga el sordo.

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Daniel:

Estoy a punto de volver pero antes necesito que hagas algo por mí. ¿Recuerdas donde dejaste mí túnica de Hogwarts? Pues, necesito que la envuelvas en una caja cualquiera sin ningún tipo de remitente a nombre de Ronald Weasleys.

Es probable que llegué está noche. Nos vemos.

Harry.

Su túnica.

Desvió mi mirada de la carta, leída por segunda vez, hacia el pequeño paquete sobre la mesa, nunca me imaginé que Harry me pediría algo así por todas las futuras e inminentes consecuencias que esta dedición traería consigo, una de ellas y la más importante; Su Regreso y el confirmarle al propio Ron que estaba vivo. Sin esperar más, ató el paquete a la lechuza con solo una pequeña nota en ella: "Ron Weasleys, Departamento de Aurores." Sin más que hacer la dejó irse por la ventanilla de la habitación esperando que esta decisión no le vaya a costar muy caro a Harry. Con quien por supuesto, aún tengo una conversación pendiente.

Luna.

Bueno si Ron no llegó a asesinarme menos lo hará Harry. Creo.

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Profesor.

Creo que ya llegado momento en que todo el mundo mágico sepa de su recuperación, si lo sé, esto implicaría que le mismo Ron Weasleys se enterará pero es un riego que hay que correr.

Es probable que está decisión le sorprenda después de la última conversación con usted pero he comprendido que estoy causando el mismo dolor que Ron a las personas que amo al ocultar mi existencia. Es por ello que le pido que desvele su estado a todos, solo eso, yo me encargaré del resto. Se lo prometo.

Harry.

Ya comenzado.

Solo era cuestión de tiempo para que ese par de amigos casi hermanos de la infancia se reencontraran nuevamente solo que está vez el cariño será dejado de lado para dar paso al rencor y a la maldad. Confió en que Harry haya aprendido de ese viaje que realizó, no solo para fortalecersele como mago, sino también como persona y que por fin se haya dado cuenta de que no hay dos personas con las cuales hay que luchar; solo una, el pequeño niño pelirrojo con el cual se encontró en su primer día como mago, su mejor amigo.

- Albus - le llamaron a lo que el anciano mago elevó la mirada para observarle - ¿Estás seguro que fue correcto?

- Si, Minerva - sonrió este echandole un vistazo nuevamente a la carta de Harry, recibida el día anterior - confió en las decisiones que Harry pueda tomar desde ahora.

- ¿Tú crees? - inquirió sentandose frente al mago - la última vez le note muy confundido

- Si, es cierto - suspiró este a tiempo que sacaba de uno de los cajones unas hojas debidamente alineadas - pero los viajes nos dejan experiencias y enseñanzas que nos cambian la vida, y esta vez Minerva - tendiendole el diario el profeta con un titulo considerablemente grande y en movimiento "¡¡El Gran Mago Albus Dumbledore RECUPERADO de su extraña enfermeadad!!" - no va a hacer la excepción.

- Si, tienes razón - susurró ella - por una vez dicen la verdad - comentó en una vaga sonrisa que contagio a su colega.

Aunque la noticia no va a causar tantas alegrías … en algunos.

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Lord Voldemort.

Durante mucho tiempo fui unos de los más fieles servidores de Tom, sus ideales acercar de los sangre sucia, muggles y quienes deshonraban a los magos puros; eran mis ideales y convicciones. Moriría y mataría por ellos, y esa fue una de las cuales por las cuales él me eligió como su mano derecha, un guardián de un poderoso y antiguo rito que conforme pasan los días y los años se hace más y más poderoso.

Puedo verlo en sus ojos.

Sus ojos inicialmente azules ahora se han teñido de oscuridad, llenos de odio y poder absoluto. Y no, nunca intervenimos mágicamente en él que ahora es nuestro lider, solamente vimos lo que nadie se atrevió a ver y solo bastó un leve empuje para que ese odio contenido recorriera su cuerpo llenandose de el, casi como el aire mismo.

Su poder crece.

Y de manera más rápida de lo que pensé que crecería al parecer la suerte está a nuestro favor, dandonos noticias que solo hacen que el poder de Lord Voldemort crezca llegando al punto donde las palabras; sentimiento y amor, no existirán para nuestro señor. Y según este diario eso ocurrirá muy pronto.

- ¡Demonios! - bramó Ron al tiempo que hacía mil pedazos el diario que minutos antes, Lucius le había entregado - ¡Se suponía que esa poción casi no tenía cura, Malfoy! - le recrimino

- Al parecer un muchacho encontró la cura - susurró este - aunque el diario no hacía mención a ningún nombre

- Te das cuenta lo que puede significar - le miró a lo cual Lucius tuvo que tragar saliva pero con cierta gratificación - sabe que maté a Potter … debimos matarlo cuando tuvimos la oportunidad - comentó dando largas zancadas por todo el lugar

- Señor, aún no sabe quien es realmente - habló - no creo que sea un real peligro para usted.

- Por supuesto que si lo es - murmuro Ronald cruzandose de brazos - ya se me ocurrirá algo para callarlo … permanentemente. - añadió - por ahora - dirigiendo su mirada hacia su vasallo - encargate de averiguar quien fabrico esa estúpida cura a la enfermedad del viejo ¿De acuerdo?

- Sí, señor - asintió viendo como Ron se dirigía fuera de la habitación - señor - menciono deteniendo el paso del susodicho - es posible que haya sido Snape.

- No, lo dudo - contesto sin siquiera mirarle - te lo dije un día, él tiene mucho más que perder que todos nosotros juntos y lo sabe - y mirandole de reojo añadió - vuelvo enseguida.

Asentí.

Si algo he aprendido estos años con él, es que cualquier palabra mal formulada podría ser la última, aún recuerdo cuando recién tomo el mando de nosotros y un mortifago, de más experiencia, le enfrentó, lo último que pudo ver fue el resplandor verde salido de la varita del que era el nuevo Lord Voldemort.

Ronald Weasleys.

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Prohibición de entrada.

Que estúpidez. Nadie puede prohibirle la entrada a Ron Weasley, ni siquiera Hermione, soy unos de los mejores alumnos que ha egresado de la academia aurores en generaciones y me dicen que no necesitan mi ayuda, que ingenuos. Necesitaran mucho más que una ayuda para vencerme.

- Se encuentra la señorita Granger - preguntó Ron al mago que tenía frente

- No se encuentra - anunció - se retiró hace algunas horas y no estará por el resto del día en el departamento.

- Dijo a donde iba - inquirió nuevamente con cierta extrañes

- No, nada - negó el mago - lo siento

- De acuerdo - murmuró mientras se giraba dispuesto a ir donde Remus, si había alguien que sabía cada detalle de la enfermedad de Dumbledore, ese era Remus Lupin.

- Disculpe, señor Weasleys - le llamó nuevamente el mago a lo cual se giró - se le dejó un paquete en su oficina.

- Gracias - susurró emprendiendo camino hacia su oficina que paradójicamente era la contigua a la de Draco Malfoy con quien hace unas horas había tenido una discusión, aunque está no era lo que más le preocupaba sino más bien las palabras del rubio.

"¿Estás seguro?".

Esa fue la pregunta exacta al decirle que Potter estaba muerto, a pesar del poco oxigeno que aún poseía tuvo la desfachatez de sonreír casi en una mueca de burla e ironía que hizo que mi poca paciencia se desvaneciera. Ni siquiera puedo imaginarme a Potter con vida, la última vez que lo vi estaba en suelo, moribundo producto de la sangre que comenzaba a brotar de sus heridas sobre todo de su corazón traspasado por una daga.

Es imposible.

Ya despejando esa imagen de mi mente entró a la oficina donde efectivamente hay un paquete sobre el escritorio, en realidad es una caja blanca y pequeña con una notita sobre este.

Para Ronald Weasleys.

Te envió este presente para que nunca te olvides que siempre viviré

Y nunca podrás ocultarte ni de la verdad ni de mí.

Imposible.

Las probabilidad de que él estuviera vivo eran nulas … no, estaba moribundo, desagrandose, dando su último suspiro de vida cuando le enterré en ese claro … debe ser una broma … una maldita broma.

- Debes tranquilizarte - aconsejó Remus saliendo de la oficina de Draco - tal vez sean paranoias tuyas

- Si tal vez - susurró desviando la mirada del licántropo do hacia su Vecino que salía de su oficina como un verdadero demente

- MALFOY - exclamo dando largas zancadas hasta llegar al rubio para tomarle, está vez con sus propias manos, el cuello, eso si, sin antes haber inmovilizado a Remus contra la pared.- ¡Te crees muy gracioso, maldito!!

- No sé de que me hablas! - se defendió zafandose de su agresor con toda la fuerza bruta que le permitió

- ¡No me engañes! - gritó con odio contenido al tiempo que se devolvía hacia su oficina, cerrandola de un buen portazo.

Su túnica.

Allí … vieja, rasgada, ensangrentada, SU túnica de colegio con la aún imponente insignia de Gryffindor estampada. Esto no está pasando, ¡¡él no puede estar vivo!! ¡Harry Potter no debe vivir!! NO DEBE VIVIR:

Su odio era incontenible.

Por segunda vez sintió su sangre arder desde lo más profundo de su ser y no solo eso, sino que la magia oscura, dormida por años, comenzaba a despertar formando parte de él, volviendolo, inevitablemente, más poderoso y por ende más despiadado que la última vez en que probó la magia oscura a través de ese secreto rito.

Uno que pronto se completaría.

Continuará …

Por fin !!!!

¿Cuántos años fueron?? Creo que la única y real causa a la cual puedo atribuirle este retraso es a los estudios (y de los cuales aún quedan dos semanas). Aunque hay otra buena razón y de la cual merecen explicación.

Si no mal recuerdo en el capitulo anterior anuncie muchas cosas y de las cuales algunas apareceran en el próximo capitulo pero en teoría ESTE capitulo iba a aparecer mucho más adelante (en cuanto a harry y Hermione se refiere y por supuesto las circunstancias de su reencuentro) pero llevaba un par de hojas cuando me pregunté ¿y porque no hacerlo antes? ¿Por qué dilatar mas el encuentro? Y lo hice … me demore bastante, lo admito, pero que era necesario hacerlo además del giro que puedo darle a la historia será bastante llamativa.

Sinceramente no sé cuanto tiempo me tomará actualizar, lo único claro es que no será tanto como me demore en este. Bueno ahora debo irme que me toca una semana bastante dificil.

Cierto, cierto … FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO (ambos atrasados) los mejores deseos para todos en este año. Cuidense mucho.

Nos vemos.