TRAICIÓN

Capitulo Quince:

"Decisiones"

(Es necesario poner a quien le pertenece los personajes porque la historia es mía)

Cuando daño ha provocado mi padre.

Ha cumplido con cada orden que el antiguo Lord Voldemort le ha ordenado; entrar y envenenar la débil mente de Ron solo fue un juego de niños en comparación con lo que vendría más tarde; convertirlo en mortifago para que luego ocupe el lugar de Tom solo fue un sádico plan para convertir la vida de Harry Potter en un infierno, en caso de morir, y de paso mi vida también.

Mi familia.

He tratado de ser fuerte estos últimos años ya que mi principal miedo era confirmar que mi padre estaba vivo y si este cobraría venganza en contra de mi familia por la "traición" que le hice a la familia Malfoy. Aún no lo ha hecho por lo menos no directamente pero el solo hecho de que él haya sido el gestor de haber involucrado a Ron en todo esto provocará en Ginny un sufrimiento muy grande; no sé como mi esposa tomará esta revelación… maldición ni siquiera sé como se lo tomará toda la familia Weasleys, ellos que lucharon con todas sus fuerzas en contra de Tom para que uno de los suyos los traicionara de esta forma… Dios, no quiero ni imaginar lo que sucederá en los próximos días.

- ¿Cuántas vidas tienes? – bromeó Draco una vez que Harry y Hermione llegaran desde el hospital al ministerio – ni siquiera yo me he ido al hospital tantas veces

- Está vez tuve suerte – comentó el moreno mientras se sentaba en el sillón de la oficina de la castaña y era abrazado por sus hijos – y que eso que solo era Evans.

- Harry – le reclamo Hermione recibiendo una sonrisa como disculpas – sino hubiera sido por el profesor Dumbledore sería mucho peor – comentó pensativa – ni siquiera sé si esta bien

- Fui a verlo – dijo Remus con tranquilidad – esta bien, no tiene ningún rasguño al parecer lo único que hizo fue hablar con él.

- Me alegró – suspiró aliviada – me hubiera sentido culpable si le llegará a pasar algo al profesor.

De que hablarían (*)

Acaso conversaron de mi muerte o de su mentira armada con sangre, conociendo al profesor Dumbledore lo más probable es que así haya sido. Aunque me preocupa las consecuencias de esa conversación y la posterior noticia del noviazgo entre Hermione y James Evans, su estabilidad emocional es como una peligrosa bomba de tiempo que tarde o temprano explotará… al parecer alguien no sabe tocar la puerta, eso sumado el alboroto que comienza hacerse más audible.

- Mortifago!! – exclamaron afuera de la oficina colocando a todos sobre aviso – entraron desde las celdas, en el piso inferior – informó Daniel una vez abierta la puerta

- Fue Terry – murmuró Draco dispuesto a buscar al espía y matarlo pero Hermione se lo impidió – déjame hacerlo

- Cálmate – dijo – si fue Terry, conoce cada pasillo del ministerio podrían tendernos una trampa y eso es lo último que necesitamos

- Hay algo que no mencione – comentó Daniel con cierto hermetismo que a muchos incomodo – en cuanto aparecieron los mortifagos nombraron a una persona a la cual buscaban… - informó mirando a la jefa de Aurores – Lucius te busca, Hermione, tiene ordenes de matarte.

- ¡¿Qué?! – exclamaron – debemos sacarte de aquí – reacciono Harry; la bomba había estallado y el poder de Ron se había completado, tal y como una vez lo soñó Lord Voldemort – hay que ponerte a salvo

- No pienso huir – le miró su esposa desafiante – y si tengo que pelear con Lucius lo haré

- No, Hermione debes ponerte a salvo con los mellizos – aconsejó Harry – no lo vez – le miró a lo que ella negó – su magia ahora esta completa, se consumió por completo… si te llevan frente a él, no tendrá compasión, te matará.

- Potter, tiene razón – habló Draco – puede que a ti no te importe ponerte en riego y enfrentarte a mi padre pero no puedes hacer lo mismo con tus hijos.

- De acuerdo – accedió ella no muy convencida – pero donde piensan que nos ocultaremos, si Terry está con ellos sabe cada pasillo secreto de este lugar

- Menos uno – comentó James con tranquilidad algo que a los adultos les faltaba – el pasillo que une la cafetería y la sala de reuniones

- Excelente – dijo Harry – no perdamos más tiempo – abriendo la puerta de la oficina – vamos

Debíamos actuar rápido (*)

Si las ordenes eran claras el objetivo principal era Hermione y por lo visto mi padre era el elegido para ejecutar esa orden; matar. Si aún quedaba algo de bondad en Ronald Weasleys ahora no había nada, solo oscuridad.

Quien iba a pensar que este pasillo secreto nos ayudaría a esconder provisoriamente a Hermione y a los mellizos, este pasillo que tantas molestias nos ha causado ahora es una ayuda, por una vez la curiosidad de los hermanos Potter nos sacará de un apuro en vez de meternos en uno.

- Es preferible que no recorran el pasillo – decía Harry encabezando la caravana mientras los hechizos y explosiones se escuchaban más de cerca – podrían provocar sospechas.

- ¿Crees que no lo sé? – le miró Hermione doblando en una esquina, la última para llegar a la sala pero ya había alguien esperándolos a medio pasillo – Lucius – susurró

- Draco – le llamo Harry al suponer las intenciones de enfrentarse a su padre – cuídalos – pidió

- Tengo que…

- Aún no es el momento – soltó este – por favor, ayúdame – insistió a lo que el mago no pudo negarse porque en el fondo el moreno tenía razón.

- Bien – susurró – hay que tomar otro camino – sugirió observando a su padre de reojo, muy pronto ajustaría cuentas con él – Remus, Daniel necesito su ayuda para regresar por donde venimos

- Está lleno de mortifagos – comentó Remus – es peligroso

- Por eso necesito de su ayuda – argumentó Draco – vamos, retrocedan – ordeno mientras caminaban hacia atrás atentos a cualquier movimiento de Lucius quien permanecía inmóvil.

- No vas a seguirlos – inquirió Harry irónico una vez quedaron solos

- Solo le doy más emoción a la casería – dijo este sonriendo – sino sería aburrido.

- Así – dijo – y quien sería la presa, tú hijo, vaya Lucius no pensé que llegarías a caer tan bajo

- Sabes mucho para ser un recién llegado – comentó el mortifago – y un simple muggle muerto

- Que perspicaz – susurró – me sorprende tu capacidad investigadora pero no logras completar el puzzle

- Déjame pasar – amenazó apuntándole con su varita – sino quieres que termine con lo que comenzó mi amo

- ¿Tú amo? – rió Harry de buena gana – Por favor Lucius, solo intentas seguir las ordenes de Tom Ridle pero el poder de Ron es tan grande que en solo un chasquido es capaz de eliminarte.

- ¡¡Expelliasmus!! – exclamó pero Harry solo tuvo que usar su magia para repeler el ataque ante el asombro del rubio quien presencio como en un movimiento de manos la apariencia de James Evans cambiaba para transformarse en Harry Potter, el mismo que hace cinco años Ron había asesinado y que Tom Ridle predijo que volvería, al parecer no se equivoco, estaba vivo y por el color de su mirada dispuesto a cobrar venganza Estás vivo – susurró

- Si, lo estoy – sonrió – no gracias a Ron, claro – ironizó – dile quien soy y que lo estaré esperando en Prive Drive a medianoche, hoy

- Al parecer el odio no consumió solo a Ron, sino también a ti – comentó intentando provocar algún conflicto interno en el herido corazón de Harry Potter pero se equivoco, solo recibió una sonrisa del ex Gryffindor - ¿De qué te ríes?

- Si crees que entrarás en mi mente como lo hiciste con Ron, estás equivocado – aclaró el moreno

- Él se dejo manipular – sonrió – nadie lo obligó a tatuarse el brazo

- Lo sé – dijo con firmeza – frente a ello no puedo hacer nada, procura entregarle mi mensaje – recordó dándose la vuelta y regresar como los otros.

Era hora de enfrentarlo.

Sin máscaras de por medio, sin nombres de alta categoría que nos identifiquen solo seríamos dos ex amigos que por circunstancias de la vida se vieron enfrentados por el amor de una mujer. Puede sonar cursi pero es la realidad una que por las mentiras se ha vuelto dificultosa de ver pero no puedo seguir lamentándome por un pasado teñido de sangre, aún queda una oportunidad de remediar todo esto y no quiero dudar con respecto a la decisión ya tomada.

- ¿Qué sucedió – inquirió Draco en cuando le vio aparecer por la puerta de la oficina - ¿Porqué estás así? – volvió a preguntar al percatarse de la apariencia de Harry sin la poción multijugos.

- Ya lo sabe – suspiró; cerrando la puerta y hechizándola a pesar de que ya estaba hecho – le mostré quien era en realidad – aclaró pero su mirada pegada al suelo le dio la señal a Hermione que su esposo había hecho algo más.

- ¿Qué hiciste? – preguntó caminando hacia Harry quien le observó curioso, tratando de ocultar sus verdaderas intenciones pero al ver la insistencia y ese brillo en los ojos de su esposa, desistió, por un momento pensó que podía engañarla – no puedes mentirme – soltó encogiéndose de hombros a lo que el moreno sonrió – dime

- Le mande un mensaje a Voldemort a través de Lucius – soltó – me reuniré con él en la casa de mis tíos.

- ¿Estás loco? – intervino Draco – hace menos de veinte y cuatro horas que te enfrentaste a él y mira como terminaste – observándole – además aún estás convaleciente

- No voy a enfrentarme a él – negó este – solo voy a hablar – confesó ante un ademán del rubio manifestando su disconformidad – es necesario… yo lo necesito

- ¿Porqué? – inquirió nuevamente – que caso tiene hablar con alguien que lo único que quiere es asesinarte porque ten por seguro que cuando te vea, lo va a intentar y por su poder, lo más seguro es que lo consiga – ironizo

- Lo dices por mí o por ti – le miró el moreno plantándose frente al rubio quien le sostuvo la mirada, nunca la había bajado y no iba a comenzar ahora – y por el poder que pueda poseer, no me importa

- Demuéstralo – desafió pero ante cualquier movimiento de Harry, Hermione se interpuso entre ambos hombres

- Si van a comenzar a pelear como el colegio – comenzó la castaña – háganlo afuera, no aquí donde están los niños – mirando de reojo a sus hijos quienes observaban, curiosos, la discusión entre los adultos.

- Permiso – entró Daniel – todos los mortifagos se retiraron… Hermione – le miró – te necesitan.

- Bien – susurró y dirigiendo su mirada hacia su esposo, habló – sé que aunque te pida que no vayas, irás igual – sonrió al igual que el moreno – solo ten cuidado – pidió preocupada.

- Lo tendré – susurró.

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Venganza.

Por mucho tiempo intente envenenar mi corazón con ese sentimiento, dejarme dominar por la irá y por el odio pero nunca pude conseguirlo, no sabiendo los lazos que me unen a él después de todo es mi mejor amigo, mi hermano y por más que quiera no puedo sentir odio.

Pero a pesar de eso no puedo desconocer el hecho de que mi mejor amigo ya no existe que fue consumido por su propio odio y se lleno de el hasta transformarse en una persona despiadada y cruel, es por ello mismo y por el riego que eventualmente corre mi familia y yo que no tengo otra opción más que enfrentarme a él, irónicamente para cumplir de nuevo con la profecía que me marca hace más de veinte años.

Media noche.

Así me lo hacen saber las campanillas del reloj de pared de la sala de la casa de mis tíos, la chimenea es lo único que da un poco de claridad aunque terrorífica al hogar, es la única forma de no llamar la atención de los vecinos, no quiero tener problemas con muggles que seguramente pensarían que están robando en una casa deshabitada.

Parece ayer cuando vi a mi tía en medio de la sala inerte después de haber sido torturada y asesinada por Ron, su piel helada, sus ojos abiertos y su rostro sorprendido a causa de la maldición imperdonable.

Ironías de la vida, es increíble como apreciamos a las personas cuando ya no están con nosotros o estamos a punto de perderlas. Nunca antes me había sentido tan cómodo en este lugar como me siento ahora y es precisamente porque mis tíos no están… quisiera que las cosas fueran distintas pero la realidad es tan dura y "real" que da miedo, tan real como la persona que ha llegado y que ahora se encuentra en el inicio de la sala, iluminado por la tenue luz de la chimenea dándole un aspecto misterioso pero a la vez terrorífica.

- Así es que estás vivo – comentó, a pesar de su seguridad la voz de Ron Weasleys estaba temblorosa y Harry lo notó – cuanto me lo dijo Lucius no podía creerlo pero luego até cabos y encajó a la perfección.

- Siempre sabías de mi existencia – rebatió el moreno borrando cualquier rastro de sonrisa por parte del pelirrojo – lo supiste desde el día en que recibiste mi primera carta, no me puedes engañar.

- Debiste morir – soltó este sin ningún tipo de tabú – no sabes cuanto lamento que está estúpida daga – sacándola de su bolsillo para lanzarla a los pies de su amigo – no haya sido más larga y filosa para haberte matado al fin.

- Aunque lo hubieras conseguido – comentó Harry desviando su mirada desde la daga hacia Ron – Hermione tampoco se hubiera enamorado de ti – observándole - ¿Porqué ibas a matarla?

- Ya no la amo – susurró Ron – y nunca pude enamorarla porque siempre estaba tu maldito recuerdo siempre allí presente y los mellizos… - sentía rabia y odio por todo aquello que representaba Harry Potter – Diablos! Te odio, Potter – acercándose hacia la chimenea, iluminando su rostro, antes cubierto por la oscuridad, dando paso a un Ron demacrado, deformado… era otro – siempre fue el mejor amigo, el estúpido amigo de Harry Potter, siempre te llevaste todo aquello que yo más deseaba, dinero, poder, fama y reconocimiento del mundo mágico, te llevaste a la mujer que amaba! – exclamó con ira contenida.

- Nunca quise nada de eso – explicó este – y tú lo sabes, lo único que deseaba era ser un mago normal como cualquier otro y con respecto a Hermione – mirándole – nunca fuiste lo suficientemente valiente como para decirme que estabas enamorado de ella, simplemente lo ocultarte.

- ¡Igual que ustedes! – explotó y junto a ello un florero puesto en un mueble cercano, esto le preocupo al moreno, la magia de Ron se estaba descontrolando, no eran buenas noticias – me ocultaron su relación casi dos meses y no fueron capaz de decírmelo en su momento.

- Voldemort…

- ¡MENTIRA! – y sin previo aviso un rayo salió disparado hacia Harry quien a duras penas lo esquivo, no se esperaba eso.

- Nunca pensé que tu poder fuera tan destructivo – comentó este con cierto asombro, había superado el limite.

- Soy más poderoso que tú – sonrió el pelirrojo y observando el lugar con cierto humor que a Harry puso en alerta y sin esperar comentario alguno preguntó - ¿Porqué mataste a mis tíos?

- Tus tíos… - sonrió Ron con las manos en los bolsillos de su túnica – te voy hacer sincero, Potter – comenzó – lo hice para intimidar a Hermione, en ese tiempo no sabía que estabas vivo – aclaró – es más, mi idea original era dejar con vida a Petunia y asesinar a tu tío y primo pero hubo un inconveniente de último minuto.

- ¿Cuál? – se atrevió a preguntar a sabiendas que la respuesta no le iba a gustar.

- Ella había presenciado la muerte de su esposo e hijo – contó – ese era mi plan luego me iría con mis hombres para continuar en otras casas pero se produjo un descuido de los míos y Petunia me arrebató mi máscara – encogiéndose los hombros con tranquilidad a pesar de la incredulidad de Harry – vio mi rostro, Potter – se sonrió desviando su mirada hacia el centro de la sala – aún recuerdo su rostro incrédulo, pálido… créeme que nunca la hubiera matado pero tengo una sola regla – mirándole – todo quien vea mi rostro debe morir y ella lo hizo, no tenía opción.

- Eres un cerdo – susurró Harry sin desviar su mirada de la de Ron, quien sonreía – ella te descubrió y tú la…

- Asesiné, sí – asintió, no mostrando su arrepentimiento - ¿Porqué estás así? – le miró – sabes, Potter, deberías agradecerme por lo que hice, mira, tú odiabas a tus tíos.

- Eran mi familia – soltó ante una carcajada de su amigo quien negó.

- ¿Tú familia? – ironizó – por favor, una familia que te aborrecía, que te trato como un sirviente, te maltrataban, humillaban… una familia que te oculto la verdad acerca de la muerte de tus padres y verdadero origen – le hizo ver el pelirrojo – cuantas veces nos dijiste que tú única familia éramos nosotros, que tú único hogar era Hogwarts.

- Si, siempre lo dije – afirmó el moreno – pero a pesar de todas esas cosas horribles que pase, mis tíos eran la única familia cercana que me quedaba y tú la asesinaste… ¿Yo? ¿Agradecerte qué?

- Agradecerme que tuve piedad con tu tía – dijo – porque en vez de torturarla como a los demás, le hice el favor de matarla con una sola maldición – confesó saboreando cada palabra que profesaba – lo último que dijo; fue que me odiaba y que le causaba asco pero debo confesarte, Potter, que ella a mí me daba asco.

- Desgraciado – soltó y sin poder contenerse uso su magia sin varita para atacarlo, acto que Ron rechazó sin problemas.

- Magia sin varita – sonrió – siempre la has tenido en ti pero en vez de domarla, ella te doma a ti… que lastima con ese pobre poder dudó mucho que puedas vencerme, creo que nuestros poderes son incomparables

- Es por eso que ingresaste a la academia – afirmó este

- Así es – asintió – fue un juego de niños pero me ayudo a desarrollar los poderes que había heredado de Tom y que ahora no tienen limites, ya nada puedes hacer

- Si, puedo hacer algo – replicó este mirándole a los ojos – aún queda una opción… matarte.

- ¿Matarme? – sonrió con burla – no podrás hacerlo, no mientras sigas viéndome como Ron Weasley

- Eres Ron Weasleys – afirmó – eres Voldemort… eres un mortifago.

- Claro – murmuro el pelirrojo subiendo su manga izquierda para luego mostrársela a su mejor amigo con orgullo como su aquello fuera un trofeo aunque en realidad para Ron así lo era, ver la expresión del moreno valía más que cualquier cosa - ¿Te gusta? Me lo hice hace años, no sabes la satisfacción que sentí cuando me lo grabaron

- Abandonaste todo – murmuró – y solo por poder, ambición

- ¿Acaso hay algo mejor? – sonrió – sabes, Potter realmente sería muy interesante seguir conversando contigo pero debo irme… en otra oportunidad hablaremos

- Dos días – habló Harry antes de que Ron marchará – donde tú quieras… es tiempo de terminar con todo esto.

- Bien – aceptó – adelantaré mi ataque a Hogwarts, dos días, supongo que no será necesario decirte donde nos encontraremos – inquirió observándole fijamente a lo que el moreno asintió – misma hora, no llegues tarde

- No lo haré – repuso este con seguridad, observando como su mejor amigo cruzaba el umbral de la puerta del salón, no había marcha atrás.

Debía terminar donde todo comenzó.

Mismo lugar, misma hora pero… distinto final.

Me arrodillo.

Sé que tu dolor es grande pero también sé que tú molestia y enojo pueden cegarte olvidándote del verdadero motivo de tu sufrimiento. Cariñosamente te tomo de las manos que cubren tu rostro, intentas impedirlo pero mi obstinación es mayor y cedes, estás llorando, tus ojos aguados así me lo demuestran. Trato de sonreír para inspirarte confianza y seguridad, no es una noticia fácil menos aún sabiendo todo lo que ellos implica, lo sabes bien conoces el inevitable destino que podría sufrir tu hermano. Sonríes, es débil pero sin palabras me confirmas que estarás bien, que el dolor aún es latente en tu pecho pero que con el tiempo este disminuirá, eres una mujer fuerte.

- ¿Dónde está Harry? – inquirió - ¿Está con Hermione?

- Se fue a vivir con él – respondió Draco y ante la pregunta interrogativa, añadió – es Evans.

- James – susurró Ginny – ahora todo tiene sentido por eso su relación con ella y los mellizos era tan cercana - ¿Qué va a pasar ahora?

- No lo sé – negó su esposo sin soltar las manos de Ginny – en estos momentos deben estar reunidos Harry y Ron en la casa de los Durleys.

- Fue solo – dijo a lo que el rubio asintió – es peligroso.

- Solo es Ron – resolvió Draco incorporándose nerviosamente del suelo – todo saldrá bien, no hay de que preocuparse.

- Me ocultas algo más – interrogo incorporándose del sillón de la sala, conocía a su esposo y no podía mentirle – dímelo

- No es el momento – soltó este desviando la insistente mirada de su mujer.

- Debes decírmelo, Draco – insistió la pelirroja – por más difícil que sea no debes callar, me conoces, sabes que pase lo que pase seguiré de pie… no tengas miedo de decir la verdad.

- De acuerdo – susurró este y yendo junto al sillón se sentó al igual que su esposa que le observaba expectante – todo de lo que te acabo de contar es solo una parte de la historia; el "asesino" de Harry por parte de Ron, es solo una mínima parte de la verdad – y dando un último suspiro decidió contar con la historia que les mantuvo engañados por cinco años – recuerdas el año en que ustedes…

La noche aún no terminaba.

Primer día

06:30 AM

Nostalgia.

Recorrer nuevamente estos pasillos desiertos me hacen recordar los tiempos donde lo único que tenía que esconder era mi relación con mi actual esposa, parece ayer cuando escape por los jardines de este colegio después de la caída de Voldemort y no era porque estuviera huyendo de los aurores sino de los mortifagos que buscaban venganza y lo harían a través de mi familia. Las primeras noches fueron una pesadilla; vigilar y cuidar cada hechizo de protección era cuestión de cada día, con el tiempo todo fue calmando, me informaba a través de los diarios muggles, desapariciones, accidentes y fenómenos inexplicables eran mi foco de atención que con los años fueron aumentando hasta que la noticia de mortifagos se hizo presente por intermedio de la marca tenebrosa.

Ya casi amanece.

Sin poder evitarlo me encuentro con algunos alumnos madrugadores que al reconocerme me saludan con cierto recelo, es normal, a pesar de ser inocente mi pasado como mortifago está literalmente marcado.

Puedo divisar a Minerva en las escaleras no ha cambiado mucho desde la última vez que la vi.

- Qué bueno verte, Severus – habló la subdirectora de Hogwarts

- Igualmente Minerva – respondió este con cordialidad – ha pasado mucho tiempo

- Mucho – asintió – Albus, te espera – señalando las escaleras

- Gracias – susurró para luego subir las escaleras que llevaban hacia la oficina del director de Hogwarts.

Albus Dumbledore.

Sino hubiera sido por la confianza y el apoyo de ese sabio hombre lo más probable es que hubiera terminado en Azkaban o peor aún, muerto. Hubo un tiempo en que negaba la posibilidad de formar una vida nueva pensando erróneamente en que una persona como yo no merecía ser feliz pero ahí allí estuvo él que con su sabiduría y sinceridad me ayudo a ver que no todo estaba perdido y que podía cambiar mi destino, siempre y cuando yo lo quisiera así.

- Pase – escuchó Severus al tocar la puerta – Severus, que alegría verte – le saludo el anciano mago con amabilidad ofreciéndole un abrazo.

- A mi también me alegra verlo, profesor – sonrió el ex profesor de pociones – aunque debo de reconocer que me sorprendió leer su carta más aún cuando el medio de transporte fue muggle.

- Pensé que tomabas resguardos – argumentó el director – es por ello que no me atreví a enviarte una lechuza no quiero poner en riesgo la seguridad de tú familia.

- Gracias, Albus – murmuró – pero para que mi llamo, en su carta no fue muy especifico, solo hacía mención a que necesitaba ayuda.

- Y la necesito – afirmó Albus sentándose en su escritorio y ofreciéndole un asiento a su visitante frente a él – como sabes la situación entre Harry y Ron pronto terminará – contó y casi acto reflejo Severus asintió – y al parecer la decisión del joven Potter, ya está tomada.

- Profesor – interrumpió - ¿Quiere que interfiera en su decisión? – inquirió – porque si es así, le adelantó que no lo haré – dijo pero Albus negó - ¿No? Entonces

- Draco – resolvió – él debe enfrentarse a su padre y todo indica que será muy pronto

- Él ha tomado buenas decisiones – contó – no tengo duda alguna que esta vez hará lo mismo, confió plenamente en su criterio.

- Aún así sería bueno que hablarás con él – menciono Albus con una leve sonrisa – por muchos años que pasen siempre necesitaremos el buen consejo de nuestros mentores.

- De acuerdo – susurró este; cada palabra de Albus Dumbledore, era cierta – supongo que deben estar en el ministerio – observando la hora – las siete

- Eres un hombre libre – dijo al notar la preocupación de su ex profesor – trae a tu familia, aquí estarán seguros

- Gracias, profesor – sonrió este.

Era hora de volver.

Al parecer Harry y Draco no eran los únicos que debían enfrentar su pasado porque a pesar de que nunca se lo dije siempre me sentí culpable por no hablar antes sobre los planes de Voldemort con respecto a Ron, no es fácil cargar con esto, quizás es una oportunidad para remediar ese pasado que tanto daño ha hecho, a todos.

Sin excepción.

07:45 AM

El trío dorado.

Así nos solían llamar cuando estábamos en Hogwarts el trío dorado de Gryffindor, sí, éramos inseparables superando los obstáculos; juntos. Con el tiempo, las adversidades pusieron aprueba la confianza entre nosotros donde siempre el único damnificado era Ron, que tonto, sin pensarlo éramos un peligro triángulo con puntas en forma de dagas, sin pensarlo junto a Hermione solo éramos un dúo, sin pensarlo caímos en la trampa perfecta de Tom Ridle.

Y ahora solo resta pelear.

Ojala hubiera más opciones, más caminos donde elegir pero muy a mi pesar sé que no hay y es por ello que tengo solo una opción, la más difícil pero que sin embargo es la correcta aunque ello implique que muchos deban sufrir, incluyéndome.

- Es la mirada que esperaba ver – comentó alguien a espaldas de Harry que permanecía de pie frente a un ventanal en la sala de reuniones – me alegro mucho.

- Severus – susurró este sorprendido de ver a su ex profesor no solo en el ministerio sino en el mundo mágico - ¿Qué haces aquí? – preguntó preocupado al notar el peligro que ello implicaba – tú familia

- Está bajo la protección de Albus – indico – él me mando a llamar.

- Para qué – inquirió el moreno – es un riesgo innecesario, no es seguro.

- Lo sé – dijo – pero Albus cree que necesitan mi ayuda y que yo puedo proporcionárselas

- ¿Necesitan? ¿Yo? – Severus asintió - ¿Y quién más?

- Draco – afirmó – debe hacer frente a Lucius, no es fácil hacer frente al pasado.

- Es cierto – murmuró Harry

- ¿Y tú? ¿Cómo estás? – preguntó observándole; ese era el Harry que quería ver había tomado una decisión y la seguiría hasta el final – por tu expresión puedo ver que ya has tomado una decisión

- Algo así – susurró encogiéndose de hombros – aunque no sé si es la mejor opción, no es fácil… hacerlo.

- Si, te entiendo – suspiró Severus cogiendo una silla cercana para sentarse – debes estar tratando de imaginar ese momento pero algo en tus entrañas te hace volver a la realidad, nadie dijo que iba hacer fácil ni para ti ni para Draco

- Él aún no toma una determinación – expuso este – dudo mucho que sea igual a la mía después de todo es su padre.

- Confió en que Draco tomará la decisión correcta – comentó Severus con tranquilidad – aunque no discuto que debe estar un tanto asustado con toda esta situación

- Es posible – murmuró – sobre todo porque está casado con Ginny y Ron… es complicado

- Ya te reuniste con él – preguntó el jefe de la casa Sly, Harry asintió - ¿Qué paso?

- Ayer nos encontramos – comenzó – en la casa de mis tíos, me confeso que mató a mi tía porque había descubierto su identidad – relato con cierta tristeza que Severus sonrió y no porque lo disfrutará sino porque Harry logró al fin controlar sus emociones sin que nada explotará – me contó de lo orgulloso que estaba de ser quien era y finalmente nos citamos para enfrentarnos en Hogwarts mañana aunque él va a realizar un ataque masivo.

- No es una buena idea – se precipitó este preocupado – hay niños inocentes en ese lugar.

- No hay de que preocuparse – negó este – hablaré con Hermione para que tenga todo cubierto.

- Ten cuidado – le advirtió incorporándose para luego dirigirse hacia la puerta y abrirla – debo hablar con Draco, nos vemos.

- Nos vemos – se despidió pero antes de que este cerrará la puerta le llamó – Gracias de nuevo

- De nada, Harry – sonrió este – recuerda que lo hago por tu madre.

Slytherin, siempre orgullosos.

08:00 A.M

Oficina Draco Malfoy – Ministerio.

Dolor.

Está es una de esas veces en que me odio a mi mismo por haberle hecho daño a la mujer que amo, el solo hecho de ver sus ojos azules enrojecidos por el llanto me hace sentir un vacío en mí; después de mucho tiempo y derramadas muchas lágrimas se que do dormida en el sofá de la sala, emocionalmente estaba agotada, no es fácil asimilar que tu hermano, tú propia sangre es aquello por lo que tanto lucharon por exterminar; me odio mil veces por ser el causante de sus lágrimas porque este maldito destino tan vil y cruel. No lo entiendo y francamente no lo quiero entender.

- Hermione, no quiero hablar – habló, recordando la mala forma en que había tratado a su amiga y todo porque ella le había sugerido la idea de decirle la verdad a Ginny – discúlpame pero necesito estar solo.

- La última vez que dijiste eso, Ginny se la paso todo el día contigo – hablaron mientras ingresaba a la oficina de Draco; nunca pensó que volvería a escuchar esa voz.

- Severus – dijo sorprendido para luego abrazar afectuosamente a quien le hizo ver la vida desde otra perspectiva - ¿Qué haces aquí? Es peligroso, tú familia…

- Tranquilo – sonrió este tomándole de los hombros – están bajo la protección de Albus en Hogwarts – aclaró - ¿Qué paso con Hermione? – preguntó al recordar la mención de la castaña en el "monologo" del rubio.

- Soy un cretino – se culpó – ella me sugirió ayer la idea de que le dijera la verdad a Ginny con respecto a su hermano, lo hice pero resultó un desastre y hoy en la mañana Hermione me preguntó como me había ido y le respondí de manera idiota – se explicó con cierta recriminación hacia si mismo – Ginny está pésimo y es por mi culpa.

- Eso no es cierto – negó Severus – hiciste lo correcto más aún cuando mañana habrá un ataque en Hogwarts donde Harry y Ron se enfrentarán.

- Potter te lo dijo – indagó a lo que Snape asintió – es un idiota, es peligroso…

- Sabes lo que ello significa – la miró – posiblemente tú tendrás que enfrentarte a Lucius.

- No puedo hacerlo – se negó el rubio rotundamente – no estoy preparado para enfrentarme a él

- Y tú familia – preguntó el hombre – puedes hacerlo – le ánimo – aún recuerdo el día en que llegaste a mi casa con heridas muy profundas que demoraron casi dos días en curarse – contó, Draco solo le escuchaba atento, como si estuviera reviviendo cada momento de ese día – ya una vez te enfrentaste a él por tu libertad ahora lucha por la de tu familia.

- Tengo miedo – confesó – no quiero llegar al extremo de matar a mi padre, ayer fue la primera vez que pude verle a la cara y sentí asco, es una sensación extraña; soy un Malfoy pero a la vez soy un destinado de la marca tenebrosa.

- Draco – suspiró Severus; Albus tenía razón – cuantas veces hemos tenido está conversación, la última vez estaba Ginny presente y casi te lanza una maldición por tu obstinación – comentó y sonrió junto a su ex alumno y amigo – eres un Malfoy, pertenecer a esa familia y siempre debes sentirte orgulloso de eso pero ello no implica que debas seguir o compartir sus pensamientos; es la razón por la cual somos únicos – aclaró – Harry no tiene otra opción porque Ron es Voldemort, quizás si solo fuera un mortifago o simplemente no estuviera involucrado en nada tal vez se podría hacer algo, tú tienes otra opción y lo sabes.

- Si, lo sé – se dijo; Severus observo como Draco se encaminaba hacia su escritorio para luego sentarse en una silla con pesadez como si sus pensamientos y contradicciones pesarán mucho más que su propio peso físico - ¿Cuándo terminaré de agradecerte? – sonrió el rubio con gracia; no se había equivocado, Draco Malfoy siempre tomaba buenas decisiones y está lo fue.

- Draco, abre la puerta sino quieres sufrir las consecuencias de mi varita – hablaron desde afuera donde se escuchaba la voz de Hermione.

- Quien lo diría – comentó Severus en cuanto el rubio se levantó para abrir la puerta – Draco Malfoy amenazado por Hermione – sonrió con gracia

Y aún no me ve con Ginny.

08:15 AM

Pobre Draco.

En estos momentos debe estar recibiendo el mismo regaño que yo recibí hace unos minutos, básicamente por haber concertado un enfrentamiento contra Ron en Hogwarts aunque a él lo van a regañar por un altercado que tuvieron al llegar al departamento, me pregunto que pudo haber sido como para que ella se pusiera así, espero que no sea nada grave porque sino también recibirá un buen regaño de mi parte aunque lo mío no será con palabras precisamente. Puede que Draco este hablando con Severus respecto a Lucius, si para mí es difícil enfrentarme a mi mejor amigo como debe ser enfrentarse a tu propio padre, que lo único que busca es venganza por no haber seguido la "tradición familiar", por todos los magos, en que va a terminar toda esta locura.

- ¿Quién será? – se preguntó al oír que tocaban la puerta - ¿Sí? Vaya… que sorpresa – habló al encontrarse con Ginny.

- Hola – saludo está ingresando a la oficina de Hermione

- Hola – habló nerviosamente, conocía los Weasleys y casi siempre sabía cuando algo tenían que decir o preguntar – Hermione vuelve enseguida fue donde Draco, no tarda, si quieres te dejo sola por si tienes algo importante que decirle – comenzando a salir de la oficina.

- No – habló ella – de hecho vengo hablar contigo, me dijeron que estabas aquí – explicó y parándose frente a la imagen de "James Evans", añadió – necesito hablar contigo, Harry Potter, ya sé toda la verdad.

- No sé de que me hablas – negó este pero la mirada de determinación de la menor de los Weasleys era muy difícil de doblegar por lo que el moreno no tuvo más opción que cerrar la puerta, silenciar la oficina y deshacer el efecto de la poción, todo mientras decía – voy a matar a Draco – observó a la hermana menor de Ron y no pudo evitar sonreír; Ginny Weasleys se había convertido en toda una mujer, fuerte y tenaz a pesar de todo el dolor que sus ojos demostraban, era conciente de todo lo que sucedía a su alrededor. Suspiro, no sabía que decirle pero ¿Qué más se podría decir?

- Perdóname – soltó la pelirroja dejando al niño que vivió de una pieza ante tal confesión, de todas las posibilidades está no estaba en su vocabulario – siempre supe que había algo extraño en Ron pero nunca hice algún comentario pensé que solo era mi imaginación – explicó – si hubiera sabido que todo esto iba a pasar…

- No te tortures de esa forma – habló el moreno abrazándola para reconfortarla – no podemos reclamarle al pasado debemos mirar hacia el futuro – susurró

- Aunque en ese futuro tengas que matarlo – murmuró sobre el hombro de Harry, quien solo guardo silencio – escúchame, no vine para hacerte cambiar de opinión porque tengo conciencia de quien es mí hermano y que tal vez no hay otra opción, solo quiero decirte que… no le guardes rencor.

- No lo haré – susurró este con cierto nudo en la garganta – es mi mejor amigo y guardo en mi corazón los mejores recuerdos – añadió y muy a su pesar por el odio contenido, sus palabras fueron sinceras – no da pena por Molly y los demás.

- No pueden saberlo – negó Ginny soltándose del abrazo del moreno – no quiero causarle un daño, no lo soportaría.

- Habrá una forma – se dijo pensativo, iba a preguntar algo más pero el insistente golpeteo de la puerta le hizo desistir dándole como única opción que la de abrir - ¿Qué sucede? – habló, recibiendo como respuesta un empujón; era Draco y sin mucho ánimo de dialogar.

- Idiota – soltó el rubio sin prestar atención a la tercera persona ahí - ¿Cómo se te ocurre planificar un enfrentamiento con Ron? – preguntó y sin darle chance a Harry para contestar, siguió – más aún en Hogwarts habiendo vidas inocentes.

- Es el momento correcto – se defendió este – no voy a esconderme como una rata mientras él sigue matando vidas inocentes, voy a enfrentarme a Ron, lo quieras o no.

- No estoy de acuerdo – reclamó el rubio – aún no es el momento, solo lograrás exponerte a ti y a Hermione.

- Yo estoy de acuerdo – habló Ginny sobresaltando a su esposo quien no se creía que quien estaba al frente suyo era su esposa – me duele decir esto pero es hora de terminar con la mentira que mi hermano creo – dijo con un aplomo que sorprendió a ambos hombres

- Ginny – susurró Draco, acercándose para abrazarla – lo siento – dijo apenado – por nada del mundo te hará sufrir.

- Solo fuiste sincero – murmuró ella

- ¿Quieren que me vaya? – preguntó Harry parado en la puerta, solo basto una mirada asesina de Draco para que guardará silencio aunque no por mucho tiempo – voy con Hermione – anunció

- Se fue – advirtió el rubio ante la sorpresa del moreno – me pidió que te avisará que iba a encontrarse con Ron en la casa de este

- ¿Qué? – exclamó acercándose a Draco - ¿Y tú la dejaste ir? – le miró no creyendo lo que escuchaba

- Ella confió en ti cuando hablaste con Ron – razono – ahora confía tú en ella – pidió – estará bien, no es capaz de hacerle daño por algo mando a mi padre a matarla.

- Pero…

- Tengo que ir – habló Ginny soltándose del abrazo de su esposo quien alcanzó a sostener su muñeca – debo hablar con mi hermano, puede que sea la última instancia para verlo a los ojos y preguntar ¿Porqué? Porque traiciono a su familia – aclaró, sin mirar a Draco.

- Confía en ella – repitió Harry sin ningún tipo de matiz gracioso en su voz – es su hermano – añadió, observando como poco a poco el rubio aflojaba el agarre de la muñeca de Ginny, quien sonrió a modo de agradecimiento para luego salir por la puerta que aún permanecía abierta – hiciste lo correcto.

- Eso espero – susurró Draco caminando hacia la puerta sin decir nada más; Harry miró el reloj de pared con resignación, a esa hora para mañana todo comenzará solo para terminar…

Para bien o para mal.

09:00 AM

Nueva mirada.

Desde hace ya un tiempo pude ver a Ron como realmente era; Voldemort pero ahora puedo verlo a los ojos teniendo él pleno conocimiento de que ya descubrí su asquerosa mentira en la cual nos sepultó a todos, sonrío con cierta ironía, al fin y al cabo la sombra de Tom Ridle sigue aquí, reencarnada en Ron, que ilusa, eso nunca ocurrió solo fue un ritual consentido por sus protagonistas para conseguir un fin común; la destrucción de Harry Potter, para su mala suerte, él no murió y ahora está de vuelta. Maldición, no puedo creer que la persona que tengo frente a mí, algún día fue mi mejor amigo, es inconcebible.

- ¿Dé que quieres hablar? – preguntó Ronald, sentado cómodamente en un sillón al lado de la chimenea mientras Hermione le observaba; de pie frente a él – supongo que ahora que sabes la verdad puedes hacerte una idea del porque lo hice – comentó con una sonrisa – Hermione negó - ¿No? Me sorprendes, Hermione

- No entiendo como traicionaste nuestra amistad – dijo ella borrando en Ron todo rastro de sonrisa

- ¡Te amaba, Hermione! – explotó este levantándose de su lugar pero sin llegar a acercarse a la castaña – Te amaba con todo mi ser pero tú optaste por Potter, me ocultaron su relación… me mintieron – argumentó.

- Teníamos nuestras razones – explicó ella con calma y paciencia lo peor que podía hacer era descontrolarse – tú nunca manifestaste algo por mí, siempre terminábamos discutiendo por idioteces y tú lo sabes – añadió – Ron, trato de reconocerte pero no puedo, solo veo a una persona ambiciosa que lo único que quiere es poder y que para conseguirlo fue capaz de asesinar a su mejor amigo.

- Aunque fallé – sonrió este con descaro – y solo para que vuelvan a formar su familia feliz – se burló – quise conquistarte pero tú embarazo y el fantasma de Potter siempre estuvieron presente.

- Dime algo – le observó Hermione con detenimiento – si realmente Harry estuviera muerto, los mellizos no estuvieran y yo me hubiera enamorado de ti – propuso – tú hubieras abandonado todo si yo te lo hubiera pedido, no más mortifagos ni Voldemort; solo Ron ¿Qué hubieras hecho?

- Créeme que muchas veces lo pensé – comenzó este tomando asiento nuevamente – y en ese momento la respuesta era una sola – mirándola – hubiera dejado todo solo para complacerte pero si me lo preguntas ahora – sonrió – no, no puedo hacerlo, el poder que circula por mis venas es… increíble, adictivo y exquisito, no lo abandonaría por nada del mundo – confesó – acéptalo Hermione, nunca más volverá el tonto Ron Weasleys.

- Lo prefiero a él – susurró ella con la garganta apretada – prefiero al Ron que conocí en el tren, prefiero al Ron bromista y despreocupado, prefiero al Ron valiente que defendía a sus amigos cuando estos tenían problemas, prefiero al Ron que siempre tenía una sonrisa amigable en su rostro, prefiero al Ron que se enorgullecía por su familia humilde y correcta, prefiero al Ron que era humano, quiero al Ron bueno y sencillo, de corazón puro y noble.

- Ese Ron, murió…

- Ese Ron, era mi hermano… - interrumpió una tercera persona que se apareció en el departamento del pelirrojo – que siempre estará en mis recuerdos y mi corazón.

- Ginny – susurró Ron incorporándose del sillón con lentitud - ¿Qué haces aquí?

- Viendo en que te convertiste – echándole una mirada lastimosa – es una persona traidora, que trato de matar a su mejor amigo y de paso le dio la espalda a toda su familia que luchó con todas sus fuerzas por acabar con eso que tu mismo representas y te sientes tan orgulloso – hizo una pausa solo para acercase a su hermano y mirarle a los ojos con determinación – no puedo odiarte porque eres mi hermano pero eso no quita que me des asco – observándole con cierto desprecio que Ron solo pudo reconocer como él mismo cuando hablaba o se dirigía hacia un mortifago en sus tiempos en Hogwarts – Te quiero mucho – confesó – sé lo que va a suceder mañana y prefiero recordar los buenos momentos con quien fue mi verdadero hermano, Ronnie – concluyó y sin decir más tomo su varita para aparecerse nuevamente, no sin antes que Ron le llamará.

- No afirmes algo que sucederá – le advirtió pero como respuesta, Ginny negó con una sonrisa amarga, acto seguido desapareció con un suave "clic"

- Debo irme – habló Hermione sacando su varita al igual que Ginny – creo que haré lo mismo que tú hermana y solo guardaré en mi memoria y corazón los buenos momentos que pase junto a ti, adiós – y con estas palabras desapareció, dejando a Ron por primera vez con una sensación de soledad y vació que le hizo recordar que también era un simple y vulnerable humano.

No podía arrepentirse, su destino estaba escrito; matar a Harry Potter era su objetivo pero si tenía todo claro ¿Porqué sentía las palabras de Ginny en su mente? ¿Porqué se sintió la persona más despreciable del mundo?

Porque sentía culpa.

Continuará…

Hola a todos nuevamente.

Bueno el próximo capitulo será el definitivo, la verdad es que es un tanto extraño comenzar a terminar una historia que fue creado en un periodo un tanto conflictivo para mi y que ahora y producto de la madurez lo veo con lejanía, quizás es por ello que el matiz violento y oscuro de la historia ha ido bajando de intensidad.

Solo espero que hayan disfrutado del capitulo y que dejen sus comentarios, los últimos de esta historia.

Cierto, casi lo olvidaba. Estoy trabajando en otra historia un poco más simpática donde el concepto principal es que pueden pasar, los días, las semanas, los meses, los años, personas, amigos, etc. Olvidarlos por completo pero hay algo que (los que tienen hijos podrán comprenderlos/ yo no los tengo :D ) un padre o una madre jamás olvidará… un hijo (a). Bueno es solo una pequeña intro de lo que será esta nueva historia.

No quiero quitarles más tiempo… nuevamente no olviden dejar sus comentarios.

Nos vemos, cuídense mucho.

Ani :D