Dia 15_
Estaba amaneciendo y todo había pasado demasiado rápido pero ni siquiera tenia tiempo para repasar los hechos mentalmente, solo podía correr de un lado a otro mientras mis padres arrastraban al abuelo inconsciente hacia el auto con la abuela gritándoles y persiguiéndolos de cerca:
"Eres un insensible, no mereces ser llamado hijo mio! Mira lo que le has hecho a tu pobre padre contándole una barbaridad como esa. Y eso que ya sabes que tiene problemas cardiacos, si muere será por tu culpa, no vuelvas a dirigirme la palabra!".
Blaine puso una mano sobre mi hombro haciéndome entrar en razón, teníamos que ir al hospital pero no podíamos dejar a Cooper inconciente en el piso de arriba porque cuando despertara con la casa vacia y con su mente confundida quien sabe lo que podría llegar a hacer. Marque el numero de Wes para pedirle que viniera a cuidar a mi hermano hasta que pudiera regresar del hospital pero note que su voz estaba rara, me explico por lo bajo que unos segundos antes de mi llamada había estado discutiendo con Santana y que probablemente terminarían pero que no podía dejarlo a la mitad. Le dije que la trajera a casa y que terminaran su discusión aquí de forma que si Coop despertaba pudiera tener aunque fuera a una ex pareja arrojándose muebles en la sala para no hacerlo sentir tan perdido. Corte encogiéndome de hombros y sali disparado al patio frontal donde la familia maldecia frente al auto estacionado. Me acerque y vi a Blaine remangándose la camisa y haciéndose espacio frente al capo; la llave del auto del abuelo estaba perdida entre la conmocion, el auto del señor Hummel se lo había prestado a un compañero del trabajo, las señoras no conducían, mi auto estaba varado en la gasolinera de la playa y el de Blaine era demasiado pequeño para que entraran todos por lo que el morocho estaba intentando arreglar la camioneta de Coop que se encontraba archivada en el garaje desde la ultima fiesta alocada que había dejado a la maquina destrozada y llena de mugre.
"Puedes darme una mano?" Me pidió Blaine y pronto me hice espacio tambien para ayudarlo entre los fierros manchados de aceite que desprendían un olor nahuseabundo, dejando a mi familia impresionada ya que jamas hubieran imaginado que sabia algo de mecánica. Todo se lo debía a Blaine y su padre pero no había tiempo para contarles a todos la historia por lo que acabamos de arreglar la carcacha juntos y chocamos nuestras manos llenas de aceite al terminar, sonriendo victoriosos y olvidando por un momento que mi abuelo estaba al borde de la muerte a unos metros de distancia. Mi padre lo coloco en el asiento del fondo con su mujer mientras se sentaba con mi madre en la parte delantera, dejando asi a Blaine al volante y a mi del lado del acompañante. Durante el viaje al hospital, que trancurrio en completo silencio, me permiti poner en orden la sucesión de eventos que había ocurrido en la cena.
Primeramente, luego de que Britt repartiera los platos y llenara las copas, mi padre paso a explicar que en realidad Blaine no era hijo de ningún rico inversionista sino novio de su pequeño, yo. Me atragante con la comida y Blaine reprimio la risa acercándome la copa para que procesara el alimento atrancado en mi garganta, mi padre prosiguió: "Al principio me negué rotundamente pero luego empece a conocerlo, es un chico estupendo, mejor que muchas de las mujeres ricas que tenia como pretendientes para Kurt y, sin duda, estaras tambien de acuerdo en su unión cuando lo conozcas como yo, papa" Tomo un trago de vino para continuar antes de que el anciano soltara los gritos horrorizados y se avalanzara sobre el morocho que evitaba su mirada cargada de odio y se preguntaba que tan a salvo se encontraba ahora frente al mayor de los Hummel sosteniendo un cuchillo a su lado.
"Ademas, quiero aprovechar la oportunidad para disculparme con Kurt por no haberle permitido ser quien en realidad es. Yo mas que nadie tenia que haberle enseñado a ser lo que lo hiciera feliz pero al final fue el quien me dio esa valiosa lección, el y su novio, por lo que ahora estoy aquí mostrándome por primera vez ante ustedes, mi familia, para confesarles que tambien soy homosexual".
Volvi a atragantarme con la comida y esta vez tuve que ponerme de pie y llevar mis manos al estomago mientras Blaine daba golpecitos suaves a mi espalda, no nos dimos cuenta el momento en el que el abuelo había caído al suelo sobre los brazos de su mujer que sollozaba desconsoladamente. Mi madre era la única que se mantenía con calma mientras todo a su alrededor parecía desmoronarse, me hubiera gustado leer sus pensamientos en aquel momento pero algo me decía que ella ya sabia sobre la noticia que papa acababa de expresar. Y asi nos encontrábamos ahora, todos en la sala de espera excepto la abuela que había salido a tomar aire y el abuelo del otro lado de la puerta del consultorio de emergencias. Fue mama quien rompió el silencio, había estado hasta entonces acariciando la espalda de su marido que lloraba, casi por primera vez en su vida, ocultando su rostro entre sus manos:
"Querido, ignora las palabras de tu madre, sabes que todos te apoyamos en esto y que nada de lo que le pueda ocurrir a tu padre será culpa tuya. Somos tu familia, estamos contigo y te amamos, no podemos verte asi" Levanto la vista para pedirnos ayuda con la mirada, tambien cargada de lagrimas, pero yo estaba demasiado conmocionado como para intervenir.
"Señor Hummel, usted ya sabia los riesgos pero acepto el desafio de todas formas y eso es admirable, lo que no logro enseñarle a Kurt en todos estos años se lo esta mostrando aquí y ahora. Todos entendemos la valentía que tuvo que juntar para hablar anoche como lo hizo y estamos orgullosos de usted, fue increíble y aunque su hijo no pueda expresarse bien ahora mismo se que esta completamente de su lado al igual que yo. Sea fuerte, la vida le recompensara por su esfuerzo, señor, ya le dije que se tiene muy merecida la felicidad".
Se me helo el corazón ante sus palabras, solo pude fijar mis ojos en el lleno de ternura y locamente enamorado de su forma de ser, enamorado de la manera en que Blaine hablaba desde el fondo de su alma expresando en voz alta lo que no muchos se atrevían y moviendo los corazones de los demás con su honestidad y cariño. Mi padre bajo las manos que cubrían su rostro y nos tomo en sus brazos, abrazandonos a los dos juntos con fuerza y llorando con la cabeza entre nuestros hombros, solo pude acariciar lentamente su espalda dejando escapar un par de lagrimas mientras mis ojos seguían admirando al dueño de mi corazón que, en esos momentos, se encontraba sufriendo a nuestro lado como si fuera tan hijo de mi padre como lo era yo. Mama se unio al abrazo y allí, en silencio, nos quedamos los tres hasta que el doctor saliera de la sala de emergencias con malas noticias; el abuelo había muerto.
