Sombras de un ayer

Hipo había tenido días difíciles, no por su relación con Jack, ni por las insistencias de Astrid de querer fotos de los dos, o las contantes peleas de Rapunzel y Merida sobre quien era más linda, ni siquiera se molestaba por el hecho de que Patapez y Patán discutieran frente a él sobre el hecho que parecía muy femenino con Jack, no, por supuesto que eso no le molestaba, de hecho le hacía querer seguir mas pegado a su amigo y ahora amante, pero el hecho que le molestaba es que ahora Jack iba acompañado de Jaime, y cuando Jack no iba Jaime se presentaba, solo Astrid notaba esas miradas que Jaime le daba a Hipo, pero Hipo solo se pegaba mas a Jack, aunque por dentro ambos querían hablar, había algo en al otro que les resultaba familiar y extrañamente muy reconfortante.

-hola amor- Jack se acercó a Hipo y le dio un beso en la mejilla lo cual resultó en una mirada furiosa de Jaime y un pequeño ojiverde rojo como un tomate.

-Jack no hagas eso, todos nos miran- el pequeño alejo un poco a su fogoso amigo

En efecto todos los miraban, las chicas sintiendo envidia de Hipo al ser besado por el masculino Jack, y algunos (bueno casi todos) los hombres miraban con celos a Jack por tener a un chico que era mucho más lindo que varias chicas, claro que la mirada asesina de Jaime que mataba a Jack era un plus a todos esos ojos que juzgaban.

-vamos Hipo deja a Jack hacerlo, ya todos sabemos que te encanta eso- Astrid ya había tomado cuna foto

-pero no frente a toda la escuela- hipo quería seguir pero Jack le planto un beso

-Jack debemos irnos hermano, tenemos juego- Jaime quería alejar a Jack de Hipo lo más rápido posible

Por un momento la mirada café de Jaime choco con los ojos verdes de Hipo, por alguna razón los ojos de Jaime parecían plateados con esa luz y los ojos de Hipo parecían esmeraldas radiantes, querían recordar algo pero no podían, solo seguían viéndose.

-Hipo de 12 años Jack de 13 años-

Jack se encontraba sentado en la cama de Hipo, eran alrededor de la media noche, por ser el cumpleaños de Jack decidieron que se podía quedar a jugar con Hipo, se la pasaron jugando toda la noche, claro que a esas horas los padres de hipo ya dormían plácidamente pero los menores seguían con energía pro el azúcar y cafeína ingeridos en la mañana (ya saben que popular bebida en México).

Llegaba la media noche, Jack miraba a hipo de reojo mientras mataban juntos a un demonio de silent Hills, sin duda la noche mas romantica que algún puberto puede soñar. Hipo se hacia el desentendido pero podía sentir la mirada de Jack y mas por el hecho que estaban perdiendo en el juego.

-Jack concéntrate. ¿Quieres?. – dijo el pequeño con un tono entre molesto y avergonzado por no saber que pensar.

-no puedo, no me has dado mi regalo- decía Jack en un tono de falso sufrimiento.

-sabes que te lo daré a media noche- el pequeño no se había percatado que ese horario ya había pasado.

-ya es mas de media noche-

Hipo se quedo helado, esperaba que para la media noche ambos estuvieran con suficiente sueño como para decir que todo lo que podría pasar no era mas que producto de la falta de sueño, pero no, tenían que estar mas despiertos que durante el día, se maldijo internamente, Jack seguía esperando ansioso y el juego quedo pausado justo cuando los personajes de ambos estaban por morir.

-¿y bien?, ¿Dónde escondes mi regalo?- decía Jack emocionado.

-cierra los ojos- hipo aprovechó para sacar dos cajas

Jack por impulso preparo sus labios para recibir su… obsequio, pero sus impulsos y calentura fueron frenados al sentir una caja en su mano, la cual permanecía junto a la otra en pose de abrazo.

-¿Qué es esto- pregunto un Jack con tono de decepción.

-si no lo quieres me lo llevo- Hipo se enfado un poco por esa expresión de desprecio

-no, no es eso, es que esperaba algo… menos material- Jack acercó su mano al rostro de su amigo.

-¿Cómo que esperabas?-hipo al sentir ese contacto sabía lo que significaba pero quería que Jack viera el regalo.

-algo mas intimo- acercó su labio a los de Hipo, aun tenía el rostro del menor entre sus dedos de si mano izquierda, al sentir el contacto de labios ajenos Hipo retrocedió dejando a Jack algo confuso.

-primero abre mi regalo-dijo el pequeño entre un enojo aun palpable y una excitación mas que evidente en su respiración.

-esta bien pero el regalo que te robe me gusto mas- hipo se puso rojo aun no se acostumbraba a que Jack se le insinuara de esa manera.

El chico de cabellos blancos abrió la caja y encontró un colgante algo extraño con la forma de un dragón y los ojos de este con esmeraldas pequeñas.

-woaaaa, Hipo te debió costar una fortuna-

-no, de hecho es un regalo que alguien me dio-

Jack por instinto arrojo ese medallón a la calle a través de una ventana abierta que daba al pequeño jardín, miro a Hipo con un gesto de dolor y odio y salió de esa habitación para correr a su casa y llorar maldiciendo al pequeño de ojos verdes.

Hipo en tanto se quedo llorando en su cuarto, nunca espero esa reacción de Jack, esperaba que el mayor le diera un abrazo o quizás otro beso pero no fue así, y ahora el pequeño estaba llorando sin control, sus padres n o podían oírlo dado que los muros no lo permitían,pero su pequeño amigo gatuno si lo oía y se acercó a consolarlo.

Ya eran las 3 de la mañana y Jack decidió que quizás debería hablar con su amigo, más que nada porque lo amaba y no por que sintiera culpa, realmente no sentía culpa, no quería que nadie le regalara cosas a su Hipo, solo la tenia derecha y solo el seria quien le regalara algo. Decidido a ver como estaba Hipo salió de su casa como siempre, vio por la ventana y su pequeño niño estaba llorando abrasando al gato y contándole algo que al escucharlo Jack quedo petrificado, dolido y avergonzado de su conducta, bajo rápidamente a buscar ese colgante, lo busco por una hora hasta encontrarlo cerca de unas piedras que adornaban el jardín.

A la mañana siguiente Jack estaba en la cama del pequeño castaño, le pidió perdón entre pequeños besos y uno que otro chupetón que no se limito a dar, todo inocente, sin llegar a anda sexual, para desgracia de Jack.

-presente-

Jack había terminado un partido de soccer, su equipo había perdido por un gol, pero la estrella había sido él y eso gracias a que su inspiración estaba viendo desde las bancas y animándolo con el resto de sus amigos y una que otra fans metiche, bueno todo era normal hasta que el equipo se metió a las duchas, como siempre lo normal era que algunos vieran a jack y a Jaime con otros ojos poco santos, dado que eran los de mejor cuerpo, pero lo que paso fue algo mas que simple acoso. –oye Jack ¿y ese colgante)- pregunto un chido de cabello oscuro y cuerpo delgado pero firme.

-me lo dio mi novio hace tiempo, solo lo uso para ocasiones importantes. Sostenía el pequeño dragón entre sus dedos.

-frost ¿Quién dices que te dio ese colgante?- la voz de Jaime sonaba algo irritada tras Jack, este último no le agrado esto

Mientras tanto afuera de las duchas lso amigos y fans del equipo esperaban a sus derrotados campeones para animarles, cuando se escucho y vio como la puerta se abría dando lugar a una escena homoerotica de pelea masculina entre Jack Frost y Jaime Belbet (no se su apellido).