Dia 25_
Blaine me estaba malacostumbrando trayéndome el desayuno a la cama todos los días y una parte de mi sabia perfectamente que, no importaba el tiempo que pasara, el jamas dejaría de hacerlo y esa especie de promesa silenciosa me hacia enamorar cada vez mas. "Buenos días" Me susurro mientras acababa el café y le correspondi con una sonrisa y un beso en la mejilla antes de ponerme de pie para darme un baño "Buenos días" Le conteste al pasar a su lado y me apresure para no hacer a sus padres esperarme para almorzar. No me había dado cuenta que mi celular estaba en la mesa de luz y, por supuesto, no recordaba que Isabelle había quedado de mandarme un mensaje cuando los diseños enviados estuvieran preparados para mostrármelos junto a los modelos seleccionados.
Sali del baño con los pantalones puestos y terminando de secar mi pecho antes de elegir una remera del armario pero Blaine me esperaba en la habitación con los ojos enrojecidos y mi celular entre las manos "¡¿Leiste mis mensajes?!" Chille quitándoselo y temiendome lo peor, él no parecía dispuesto a contestar como si hubiera quedado paralizado "Te dije que no los volvieras a ver y tu los enviaste a una revista sin consultármelo" Susurro, todavía con la vista baja y el semblante palido, mi corazón rompiéndose en pedazos mientras las lagrimas amenazaban con escaparse de mis mejillas "Blaine, lo siento tanto…" Alcance a decir antes de que se pusiera de pie mirándome a los ojos, furioso como nunca antes lo había visto.
"Toma mi auto y vete. Terminamos. Haz lo que quieras con los diseños pero pon tu nombre en ellos, no quiero que el mio aparezca allí" Dijo con aparente calma pero la voz quebrada saliendo del cuarto luego de dar un portazo que resonó en la pequeña vivienda ¿Acababa de romper conmigo? Jamas hubiera imaginado que pudiera hacerlo. No sentia el peso del cuerpo y por un momento creí que había muerto, todo daba vueltas y los ojos me ardían así como la garganta. Un dolor insoportable en el pecho. Seis minutos mas tarde me encontraba en medio de la carretera, conduciendo sin importarme no haberme despedido de Burt y Carole, había olvidado la dirección de vuelta a casa y no importaba la lluvia ni el viento que asotaban los critales. Vagaba sin corazón, este había quedado en aquella casa, con Blaine. Era un dia similar a aquel en que me había aparecido allí por primera vez pero el dolor y soledad era ahora mucho mayor, aquella vez había llegado adolorido pero con esperanzas, ahora regresaba prácticamente sin vida y sin razón para continuar. Mi celular sono un par de veces, Burt primero, Isabelle después. No conteste, apenas podía manejar mientras la lluvia y las lagrimas me nublaban la vista. Cuando llegue a casa papá se encontraba solo, leyendo en la sala pero levantando la vista inmediatamente al verme pasar con una mano cubriéndome el rostro y la otra arrojándole una pequeña caja.
"¿Qué paso, Kurt?" Pregunto tirándome de la mano para hacerme sentar a su lado mientras revisaba la caja, confundido. "Blaine termino conmigo pero no quiero hablar de eso, dale un vistazo al regalo que hicimos juntos para subirte el animo. Queriamos dártelo los dos pero no creo que volvamos a verlo asi que, ahí tienes" Hice un débil intento por sonreir pero el rostro de mi padre parecía reflejar mi dolor, como si él tambien lo estuviera sintiendo. Abrió la caja para encontrarse un álbum de fotos, lo habíamos comprado aquella vez al salir del cementerio luego de comer en un carrito en medio de la carretera, pensamos que los lindos recuerdos podrían subirle el animo y ayudarle a sobreponerse a los malos además de que las últimas páginas estaban libres para que agregara nuevos recuerdos geniales que seguramente formaríamos juntos. Pero ahora no habrían más buenos recuerdos, ninguno lo sería ya que el no estaba conmigo. Jamás llenaría los espacios vacíos y con ese pensamiento en mente volví a largar el llanto mientras mi padre acariciaba suavemente mi hombro sin saber que hacer "Britt preparó chocolate caliente, voy a ir por un poco para los dos" Dijo mientras se ponía de pie y se lo agradecí, no me gustaba que me viera así.
Abrí el álbum secando mis lágrimas, sonreí ante las fotos con Cooper haciéndome enojar y robándome mis juguetes o revolviéndome el cabello antes de ir al instituto por primera vez. Pase las otras con mis padres mientras me llevaban a recorrer diversas ciudades o cuando iban a presenciar mis actuaciones en la escuela y luego, resisiendome tanto como fuera posible para no romper en llanto de nuevo, me detuve en la última foto. Ahí nos podíamos ver todos, comiendo en familia aquella tarde de reencuentro; Rachel sonriendo mientras era rodeada por los brazos de Finn que conversaba con Cooper mientras comia, Mama charlando con Carole quienes tambien sonreían a la cámara y mi padre con el de Blaine distraídos ante una revista de autos. Finamente, a un lado de la mesa, Blaine riendo a carcajadas mientras besaba mi mejilla para la foto, mis mejillas sonrojadas mientras rodaba los ojos con una cucharada a poco de entrar a mi boca. Su mano tomando la mia, sus rizos oscuros acariciando mi rostro.
Escondi mi rostro entre las manos dejando el álbum sobre la pequeña mesita de la sala, mi padre llegando con las tazas humeantes y ofreciéndome una al tiempo que volvia a poner una mano sobre mi hombro "Él te ama" Dijo evitando mi mirada, yo tampoco queria encontrarme con la suya "No se lo que paso pero creo que, sin importar lo que hayas hecho, el no ha dejado de amarte. Nunca lo hara. El poco tiempo que paso aquí basto para demostrármelo, hijo ¿Por qué no lo llamas cuando te sientas mejor y le pides disculpas?" Se encogio de hombros y yo negué lentamente, termine el chocolate y me fui a encerrar al cuarto luego de agradecerle su amabilidad. El cuarto parecía tan vacio, tan grande ¿Siempre había sido así?
Los días pasaron y la luz no regresaba a mis ojos, salía del cuarto solo para comer y regresaba para seguir acostado mirando al techo, no volví a reir o pensar en otra cosa que no fuera él. Un par de veces vino Wesley y el nuevo chico de los Warblers a visitarme, Brittany se pasaba tambien a menudo para intentar subierme al animo con su novia quien recientemente había salido del closet y quien, a pesar de su carácter, me protegia como un cahorrito. Si, cachorrito, así como Blaine solía decirme cuando recién nos conocíamos. Cada cosa me hacía recordarlo y la agonía parecía ser cada vez peor. Sabía que mi padre estaba preocupado pero no pensé que, por tanto, se le ocurriera llamar a Blaine para preguntarle que había pasado e intentando solucionarlo para volver a verme feliz como solía estar a su lado. Era una de esas cosas que sin duda mi padre jamás hubiera hecho un tiempo atrás, así de mal debía verme. Yo no lo notaba, nada me importaba, había perdido la razón de ser y sabía que no volvería a ser el mismo.
