Luego de perder la cuenta de los días_

"Lizzie, cariño" Kurt besó la frente de su pequeña de siete años y esta pestañeó un par de veces antes de despertar por completo, mirando a los ojos de su padre con los suyos igual de azules. "¿Ya es hora de ir a la escuela, papá?" Pregunta y Kurt asiente en respuesta.

Mientras ella corre hacia al baño con su camisón blanco arrastrando a su paso, Kurt se dirige a la cocina y Blaine casi no nota su presencia por estar en medio de la complicada tarea de enseñar al pequeño Sebby a comer "Ya desperté a Liz" Dice el castaño haciendo al otro saltar del susto prácticamente "¿Quieres que me encargue de este travieso mientras te preparas?"

"El evento no es hasta tarde en la noche, no te preocupes" Blaine se encoge de hombros y deja al niño de dos años por un momento para agarrar las tostadas de Kurt de la tostadora y ponerlas en un plato sobre la mesa, al tiempo que este agarraba ambas tazas de café del microondas y dejaba un beso en los labios de su esposo en el camino. Sebastian parecía molesto por no tener la atención de hacía unos minutos así que ya empezaba a jugar con los cubiertos de nuevo, Blaine rodaba los ojos y lo sentaba en su regazo para seguir enseñándole.

"Allan todavía está durmiendo" Acusó Elizabeth luego de volver del baño vestida con su uniforme, la mochila lista colgada al hombro. "Le dije que se hacía tarde y no me hizo caso" Hizo un puchero y estiró la mano para agarrar una de las tostadas y preparársela antes de que sus padres le alcanzaran su taza de conejitos. Blaine iba a pararse pero Kurt lo detuvo y se adelantó hacia el cuarto del chico de cinco años que comenzaba esa mismo día la escuela, su personalidad no podía ser más distinta a la de su hermana mayor.

"No quiero ir" Gruñía escondiendo el rostro bajo la almohada "¿Puedo quedarme? ¿Solo por hoy?" No había manera arrastrarlo fuera de la cama y, a diferencia de Lizzie que se preparaba por su cuenta y que odiaba llegar tarde, Allan era despistado e indiferente respecto a los horarios y no compartía el amor por el estudio y la lectura característico de su hermana. Él prefería lo relacionado al deporte así como Sebastian, a su corta edad, parecía preferir la música. "Ya está en el baño" Suspiró Kurt volviendo al comedor con aspecto cansado.

"¿Les dijiste ya a los niños que vamos a visitar a los abuelos el próximo fin de semana?" Preguntó Blaine y Elizabeth chilló emocionada y le dio un fuerte abrazo, los niños amaban las visitas a los abuelos. Sebby volvía a ponerse irritable una vez acabado su desayuno, sabía que lo bañarían antes de que Kurt fuera al trabajo, afortunadamente no tenían que contratar niñeras porque Blaine diseñaba desde su propia casa y solo debía salir a hacer algunas compras para Isabelle de vez en cuando o asistir a los eventos. Su marca se había hecho muy popular y en poco tiempo habían podido comprar un apartamento y preparar su boda, había sido tan espectacular como habían deseado e incluso les había sobrado lo suficiente para pasar su luna de miel en Disney como si fueran parte de una de esas maravillosas historias de finales felices. Según ambos, la suya propia era mejor que ninguna otra.

"¿No quieres pedir el viernes libre? Sabes que puedo cubrirte" Ofreció Sebastian apenas llegó Kurt a su oficina, había sido difícil el camino a la escuela con Allan quejándose en el asiento trasero y su hermana discutiéndole mientras pegaba calcomanías en sus cuadernos nuevos, aun más cuando el pequeño decidió rayar las primeras páginas para hacerla enfadar.

"No, está bien. Prefiero pedir libre el próximo martes para el cumple de Sebby" Contesto a su mejor amigo haciéndole sonreír, el único día que recordaba haber llorado fue aquél en el que le contaron que pensaban ponerle su nombre al más pequeño de los hermanos que nacería con los genes de Blaine. Allan tenía los de Kurt y Elizabeth había sido adoptada siendo apenas una bebé, exactamente cuatro años luego de haber contraído matrimonio. Kurt había audicionado para NYADA junto a Sebastian pero, al no ser aceptados, fueron ambos a estudiar leyes a la misma universidad sin dejar jamás su pasión musical por completo ya que seguían reuniéndose prácticamente cada fin de semana para recordar viejos tiempos y cantar mientras los niños jugaban en el patio.

"Me alegra que Lily y Allan sean compañeros de clase" Comentó Sebastian mientras dejaba su taza de té y papeles sobre el escritorio de Kurt a la hora del descanso, era común que ambos hablaran sobre sus familias o las tareas pendientes de la semana "Sabes lo tímida que es, tenía tanto miedo de empezar la escuela. Se me partió el corazón cuando la vi entrar allí"

"Pensé que no tenías corazón" Bromeó el otro rodando los ojos "Se adaptará rápido, Bas, no te preocupes" Su receso terminó y ambos se pusieron manos a la obra hasta que terminaron el trabajo y pudieron volver a casa, Kurt tenía que pasar antes a buscar a los niños al colegio pero una vez de nuevo junto a Blaine se permitió relajarse poniéndose el pijama y sustituyendo los zapatos por las pantuflas.

"¿Qué tal estuvo su primer día, amores?" Rió Blaine mientras ambos hermanos corrían a abrazarlo, tuvo que bajar a Sebby para no perder el equilibrio y corresponder sus abrazos. La conversación durante la cena se centró en las anécdotas de cada uno sobre los amigos nuevos que se habían hecho, Kurt esperaba que estos animaran a Allan a despertarse de mejor humor la mañana siguiente pero sabía que no sería fácil de todas formas. "Bueno, ahora vayan rápido a ponerse sus pijamas que la tía Rachel y el tío Finn ya están por llegar" Ordenó Kurt volteándose hacia su esposo cuando los chicos ya estaban de camino a sus habitaciones.

"Volveremos temprano esta vez, tienes trabajo mañana y a Liz no le gusta ir a dormir sin que le cuente un cuento. Además, Sebastian se pone irritable si no le cantan la canción de cuna antes de llevarlo a…" Blaine parecía preocupado así que fue interrumpido con un beso, los brazos de su esposo rodeándolo con cariño "Es tu noche, Blaine. Disfrútala. Habrán montones de modelos desfilando con tus diseños, es todo lo que siempre quisiste"

"Tú eres todo lo que siempre quise" Le corrigió correspondiendo a su abrazo "¿Me prometes que volveremos antes de la una?" Pregunto y el otro asintió a regañadientes dirigiéndose a su cuarto para elegir la ropa que usaría para aquél evento tan especial, sin duda tenía que ser algo que Blaine hubiera diseñado porque eran sus favoritos.