Capítulo 3
- ¿¡Estás lista!? – gritó Charlie
- Sí – respondí, cerré mi diario y me dirigí abajo, Charlie tenía 2 vasos de coca cola y tomé uno
- Bella… ¿Cómo te cayo Jake?
- ¿ah?
- Jake, el niño que vino
- Bien, algo descortés a veces
- bueno, es un chico
- Cierto – tan cierto, me recordaba a los niños de secundaria recién llegados, tan "niños" para sus cosas
- Hija…
- ¿Sí?
- ¿Hasta cuando te quedarás? - ¿Tan rápido me estaba echando?, cualquiera no creería que sería su hija, pasado 15 años, quizás más.
- Hasta que… - bajé la mirada – me eches.
- Bella, hija yo no te echaré.
- Lo siento, ¿vamos…?
- Sí, conocerás a los chicos – Ja y a Leah.
- ¡Charlie!, amigo – dijo un señor ya más mayor que adulto, de la edad de Charlie, mientras yo seguía en el auto
- ¡Billy!, ¿Cómo estas?... tanto tiempo - respondió mi padre, era lo más eufórico que había visto en estos dos días.
- Y ella… ¿Quién es? – preguntó Billy dirigiéndose a mí.
- Ella – dijo Charlie – ella es… mi pequeña Bella, que bueno, ya no es tan pequeña.
- ¿Bella?, ¿tu hija con Reneé?, parece que por fin se dignó a responder tus cartas – dijo Billy, lanzándome una rápida mirada despectiva.
No pude evitar sonrojarme… Charlie al notar esto se apresuró a responder.
- No fue su culpa, fue solo… un mal entendido – dijo mirándome y yo le devolví una sonrisa de agradecimiento.
- Bueno, van a pasar o prefieren quedarse afuera – y fue solo cuando Billy pronunció esas palabras que me dí cuenta del alboroto que había en su pequeña casa, estaba repletado de gente, incluso creo que había más gente de la que ahí cabía.
Me bajé del auto y seguí a Billy y a Charlie hasta la casa.
Cuando llegamos - no es por ser paranoica – pero me pareció notar que todos los presentes se volteaban a verme y una ola de tensión inundaba el aire.
- ¡Bella! – dijo una voz ronca que me resultó conocida.
Cuando lo vi una extraña tranquilidad me invadió, demasiado extraña para conocerlo tan poco. Lo vi acercarse con una amplia sonrisa y no pude evitar devolvérsela.
- Hola Jacob – le saludé cuando estuvo lo suficientemente cerca para oírme.
- ¡Viniste! – dijo Jacob entusiasmado, lo miré confundida.
- ¿Acaso habría una razón para no venir? – pregunté confusa.
- No, es solo que pensé que podrías tener miedo de sufrir otro atropello – dijo sarcástico. Lo fulminé con la mirada.
- Hey, tranquila – dijo pasándome el brazo por los hombros - ¿Qué te parece si vamos a ver a los otros chicos?
- ¿Y a Leah? – dije con intención.
- Sí, supongo que ella estará con los otros – dijo despreocupado, empujándome para que lo siguiera.
Lo seguí tratando de mantenerme cerca de él, tenía la ligera sensación de que si me alejaba tan solo un poco, el mar de gente que había me tragaría. Jacob me llevó hacia un grupo de gente que estaba alrededor de una mesa, pasándose una botella de… ¿Cerveza?
- No te preocupes es sin alcohol – dijo Jacob con una sonrisa, debió de haber visto mi cara de sorpresa – Tenemos un policía en la casa presente, somos jóvenes, no idiotas.
- ¡Hey, Jacob! – Gritó un joven de pelo negro, corto con facciones duras, pero con una sonrisa bastante infantil – ¡Venga tío!, corre o te quedas sin cerveza – finalizó levantando la botella.
Jacob sonrió y tiró de mi brazo hasta el grupito, me acerqué tímidamente y los saludé con la mano, la mayoría me sonrió de vuelta.
- Guau Jacob, me parece que la caza estuvo buena – dijo el tipo al lado del que habló primero, solo que este era bastante más alto y se veía mayor.
- Es que acaso no te basta con Leah – dijo el que parecía ser el menor de los chicos que estaban ahí.
Leah al instante se sonrojó y Jacob al notar eso decidió cambiar el tema.
- Bueno chicos, ella es Bella – dijo mirándome, después, en un tono más animado agregó – la hija perdida de Charlie.
- Yo sabía que Charlie tenía que darle un buen uso a esa "pistola" – dijo un chico bastante corpulento y no muy alto.
- Y no es el único que sabe usarla – dijo un chico desganado dirigiéndose con intención al musculoso.
No sabía sin fue simple imaginación, pero me pareció distinguir una fugaz mirada pícara que se lanzaron estos últimos – es posible que los nervios me estén jugando en contra, los dos se ven bastante machos para eso – pensé y me reí nerviosamente.
Después de esos extraños comentarios, se produjo un amplio silencio incómodo que Jacob rompió.
- ¡Si seré bruto!, no te he presentado a los chicos – dijo Jacob dirigiéndose a mí – Bueno, ella como habrás notado es Leah – dijo apuntando a una atractiva mujer – Y la que está a su lado es Emily, su prima y novia de Sam – dijo apuntando a la chica y a su novio, que era el chico mayor – Bueno, ellos son Quil y Embry – dijo apuntando a los chicos de la "pistola" – Y el malhumorado de allá es Paul – dijo apuntando al chico de facciones duras.
- Hola Bella - dijo Quil o Embry, no sabía cual era cual y Paul me saludó con la mano.
- Amh… hola chicos.
- Hola – se oyó cada uno a su tiempo, logré deducir que el chico más corpulento y de estatura más baja era Quil, mientras que el chico alto y desgarbado era Embry.
- …Y bueno el enano ese, es Seth – dijo Jacob apuntando a un chico con aspecto más joven que el resto, pero ¿… enano él?, por dios ese chico como mínimo medía 1.80 m. pensé y lo saludé con la mano.
- Bella y… ¿Cuánto tiempo piensas quedarte? – preguntó repentinamente Emily.
- Eh, no lo se, supongo que hasta que Charlie decida echarme de su casa – respondí tímida y ella asintió.
- Por favor que no te eche, que nos dejará con la bodega vacía, come como embarazada – dijo Leah con una carcajada – quizás contigo controle sus comidas – dijo finalmente, eso lo explicaba todo, no sabía como Charlie había podido sobrevivir todos estos años, porque con su comida no lo habría logrado.
La verdad me deprimía ese tema, extraño a mi madre, vivo con un padre que casi no conozco… y si me hecha ¿Y si me hecha?, ¿Si se aburre de mí? O simplemente no puede vivir conmigo, llegué de la nada… no lo culparía si llegara a echarme.
- Bella, ¿Quieres beber algo? – dijo Jacob cambiando rotundamente de tema y le dio (trato) de dar una disimulada mirada a Leah.
- Tengo sed. ¿Tienes jugo?
- Solo bebida y cerveza, elige – y miró a la mesa – Bueno, solo nos queda cerveza – y rodeé los ojos.
- M… entonces no quiero – dije.
- Bien Bella, bien haz pasado la prueba – me dijo Jacob – Quil sirve bebida para Bella – sonreí.
Y así pasamos un rato, hablando. Obviamente los chicos se tomaron la palabra y terminaron hablando de autos, me aparté con las chicas.
- ¿Siempre son así? – pregunté.
- Son chicos – dijo Leah y reímos.
- Bueno, por lo menos esta vez no empezaron a hablar de chicas y sus curvas, como casi siempre lo hacen – dijo Emily suspirando.
- ¿Hablan de esos temas con ustedes ahí? – pregunté atónita.
- Bueno, son chicos, no controlan sus hormonas, incluso yo creo que sus hormonas los controlan a ellos – respondió Leah calmadamente – pero, ¿Porqué te sorprende tanto Bella, acaso nunca haz estado con chicos? – preguntó extrañada.
- La verdad es que no, nunca he sido muy cercana a los chicos – dije tímidamente.
- ¿Acaso nunca haz tenido novio? – preguntó Leah asombrada y Emily le propino un codazo.
- Em no, pero tampoco es un tema que me interese por el momento – dije sonrojándome y pude notar como el calor subía mis mejillas.
- Bella, pero no tienes ¿Diecisiete años? Y todavía no haz tenido novio, sinceramente creo que si sigues así llegarás virgen a los 60 – dijo Leah. No se como, pero mi rostro había tomado un rojo aun más intenso y si Leah seguía así estaba segura de que pronto tendría que salir corriendo a meter mi cabeza en agua, mi rostro estaba ardiendo.
- ¡Leah! Ya basta – la regañó Emily – Bella no le hagas caso, parece que pasar mucho tiempo con Jacob le esta afectando – dijo Emily riendo.
Leah y yo no tardamos en unirnos a la risa de Emily. No pude evitar pensar que los comentarios que había dicho Leah hace un momento eran los mismos que Jacob hubiera dicho en su lugar.
Así continuó toda la noche, llena de risas y bromas, hasta que Charlie vino a buscarme para que nos fuéramos. No me había dado cuenta de lo tarde que era, el tiempo se me había pasado volando y me sentí extrañamente triste cuando tuve que despedirme de todos esos chicos fabulosos, lo había pasado realmente bien en ese lugar y me sirvió para distraerme de los problemas que tenía con mi madre.
El domingo fue un día bastante tranquilo, cuando bajé a tomar desayuno Charlie me comentó que ya había ido a inscribirme al instituto y que comenzaba las clases mañana, se me revolvió el estómago al pesar que estaría sola en un colegio, donde no conocía a nadie. Después de eso Charlie se fue a pescar con Billy.
Toda la mañana y parte de la tarde del domingo estuve sola, por lo que aproveché de escribir en mi diario – única forma de desahogarme – Charlie regresó a la noche y después de una agradable cena subí a mi cuarto, no me había dado cuenta de lo agotada que estaba. Cuando me acosté todos esos pensamientos que había intentado evitar sobre el incidente con mi madre vinieron a mi mente y me dormí con las lágrimas bañando mi rostro, deseando perder la conciencia.
