Capítulo 4:
Caminaba por los pasillos del instituto, sentía como toda la gente se volteaba a mirarme, no me era para nada agradable sentir todas las miradas sobre mi espalda.
Ir en busca de mi casillero se veía como una de las peores hazañas que realizaría en mi vida.
-37…41…55...63! aquí es- abrí mi casillero y suspire aliviada
Se oyó el sonido del timbre retumbar en todo el pasillo, me dispuse a dejar mi bolso y sacar los cuadernos de la clase que me tocaba. Tomé el poco convencional mapa de las salas, cerré mi casillero y me dirigí en búsqueda de el salón de lengua.
Caminaba mirando el mapa, por lo que no me di cuenta cuando choque con algo…húmedo?
-¿¡Que mierda te pasa!?- Me gritó un chico exageradamente apuesto, me quede como boba mirándolo. –¿Que nadie te enseñó a mirar por donde vas?
Me tomo un momento darme cuenta de lo que había pasado. Felicitaciones bella! Primer día de clases y ya quedas empapada por chocar con alguien!.
Un minuto. ¿Ese chico acaba de insultarme? Hasta que te das cuenta, genio! Anótate diez puntos por la rapidez!.
-¿¡Me preguntaste a mi que me pasa!? Tú me mojaste!, ¿Qué mierda te pasa a ti? Tú deberías ser el que me debió haber hecho el quite.- dije irritada.
-Pff, seguro si lo hice intencional- Respondió con ironía- La única que tendría una razón para chocar conmigo, eres tú.-
-¿Ah, sí?. ¿Y eso a que se debe?-
-Pues porque es una oportunidad perfecta de poder estar cerca mío.- finalizó arrogante. Mirándome en como si fuera menos.
Lo mire incrédula, de verdad ¿alguien en este mundo podía tener el ego tan imposiblemente alto?.
-¿…Perdón?-le dije con una fingida risita- ¿y porque querría yo estar contigo?-
¡Por el amor a todo lo bueno! ¡Que le pasaba a este tipo!.
-Ya te dije, soy el sueño de toda chica-
Me sorprendió la arrogancia y desprecio de su mirada, hasta que no puede resistirlo más, realmente me irritaba.
Le quite su botella de jugo con la que me había mojado y la vacié sobre su cabeza.
-Si serás pe...- no quise seguir escuchando y me fui casi corriendo de allí.
-Eso estuvo grandioso!- Dijo una voz de campanilla detrás mío, me gire y pude ver que era una chica menuda y sonriente.
-¿Perdón?- pregunté confusa.
-Ya sabes, lo que hiciste, de seguro que lograste herir un poco su ego- respondió, ensanchando su sonrisa.
-ehm, claro…y tu eres?- pregunté, mas confusa todavía.
-Soy Alice, hermana de ese fanfarrón, egocéntrico que acabas de empapar.- dijo ella en forma de respuesta.
-Entonces…no estas enojada porque moje a tu hermano?- le pregunte sorprendida, no entendía nada. No esperaba la hora de que salieran las cámaras y me dijeran ''Acabas de caer en Punk'd!''
-Oh no, como crees!- dijo haciendo un gesto con sus manos, como sí fuera un asunto de poca importancia.-¡Si me llega a alegras que lo hayas hecho!-
-Ah, bien. En ese caso, soy Bella- Dije mas tranquila, alargando la mano para estrecharla con ella.
-Oh!- exclamó, mientras tomaba mi mano para estrecharla.- No me había dado cuenta de que estabas toda mojada.
-Ahora que lo dices- dije mirando mi camisa.- no es nada, no te preocupes-
Claro que si era mucho, no me hacia ninguna gracia estar mojando el piso con cada paso que daba, pero fue una respuesta instantánea.
-¿Nada?- pregunto, mirándome incrédula.- Bella! Estas toda manchada y mojada!-
-Lo sé, pero que se le puede hacer?- le respondí, encogiéndome de hombro
-Tú, nada a menos de que tengas mas ropa, lo cual no creo- buen punto.
-Diste medio a medio en el blanco-
-Jajajaj, lo sé.- rió tranquila, me uní a su risa. Era extrañamente contagiante, me alegre de que no fuera como su hermano.- Ven, sígueme.
-¿Donde?-
-Directo a mi casillero-
-Y ¿por qué?-
-Ahí tengo más ropa, mucha más- dijo mientras me tomaba la mano-
-No creo que me quede…- dije, ella se veía mucho mas menuda y delgada que yo-
-Vamos, no te arrepentirás…creo-
Segunda mala idea que haz tenido en el día, Bella, primero fue despertarme, pero esto…Alice me había metido dentro de una blusa con el escote mas grande que había visto. Y ni hablar de lo estrecha que era.
-Ehm…¿Alice?..¿No tendrás algo mas…em, más sutil?- pregunté, tratando de cubrirme disimuladamente, sin ningún éxito.- Digo, algo mucho menos…tu sabes- le dije mirando significativamente el escote.
-¿Algo mucho menos sutil? Ja! No sabia que te gustaban las cosas así, me parecías mucho mas sobria y tranquila!- exclamo Alice, aplaudiendo rápidamente con sus manitas.- espera un poco, tenia algo aquí, entremedio….-
Prácticamente se metió a su casillero rebuscando entre montañas de ropa, Dios, ¿no sabia que al colegio se venía con cuadernos?
-No, Alice!- exclamé.
Se detuvo y me miro entrecerrando los ojos.
-No te gusto…mi ropa?- pregunto con una extraña mezcla de pena y rabia en la voz. Fingida por supuesto, pero se escuchaba peligrosamente real.
-no!, no, yo decía si tenias algo mas, ehm…- Trate de explicarme, pero me sentía extrañamente intimidada por sus ojitos grises. Y eso que medía media cabeza menos que yo.
-Algo que te cubra más?- dijo con voz decepcionada.
-Si! Eso mismo!- grité demasiado alto, levantando las manos. Luego me di cuenta de que la gente de alrededor se dio vuelta a mirarme, y volví a cubrirme, avergonzada.
-Una piedra se expresa mejor Bella, pero bueno- abrió nuevamente la puerta del casillero y se puso a buscar.- no es exactamente malo, pero debe ser difícil hablar con la gente con todos esos "ehm","err", y "ade"-empezó a decir imitando mi voz.
-¿Alice?- la interrumpí, se dio vuelta rapadamente con una blusa en sus manos.- Esto, ¿no tienes un armario en tu casa?
-Si, y no es la mitad de este- dijo y se rió ante mi cara de incredulidad.
-Oh, ya vamos bastante atrasadas- dijo, cuando termine de vestirme con una blusa bastante normal para ser de ella. No me había dado cuenta de que los pasillos ya estaban prácticamente vacíos.- Será mejor que nos apresuremos, o llegaras tarde en tu primer día-
-Tienes razón…¿Qué clase te toca ahora?- Pregunte.
-Dos aburridas horas de matemáticas, y tu?- dijo con un suave tono de impaciencia en su voz, moviendo sus pies.
-Lengua- respondí con un suspiro.
-Bueno, me voy yendo. Te veré en el almuerzo, Bella- dijo, mientras empezaba a caminar
-Seguro!- le grite para que pudiera oírme, se dio vuelta, con una linda sonrisa en su cara.
Luego de casi 6 intentos fallidos, encontré la puerta de la sala de lengua, entré y el profesor me quedo mirando con una ceja alzada. Todos ya estaban sentados y con sus cuadernos afuera.
-Bueno días…Isabella Swan- dijo, mirando el libro de clases.
-Bella Swan- le corregí.
-Se podría saber señorita Isabella, ¿por qué llego a esta hora?- Pregunto el profesor, enfatizando mi nombre.
-Es que…no encontraba la sala, soy nueva.- le respondí agachando la cabeza, no le permitiría ver que estaba como tomate.
-Por ser nueva esta perdonada, y no se volverá a repetir. Siéntese antes de que me arrepienta.
Me senté en el único puesto disponible, al lado de un chico corpulento.
-Hola, soy Emmett- me susurro mientras ponía la mochila en el respaldo de la silla.
-Ahm, hola, soy Bella- Susurre tímidamente.
-Si, si, lo sé- dijo dándose vuelta y buscando algo en su mochila.-¡mira! ¿Quieres ver a mi novia?- pregunto emocionado.
-Bueno- se notaba que adoraba a su novia y cuando me mostró la foto no puede evitar abrir los ojos como platos.
-Es hermosa, ¿cierto?-
-Si… aunque...¿no le falta algo de ropa?- pregunté ante la imagen de una rubia con una ropa extremadamente ¿corta? ¿apretada? ¿minima?.
-No- respondió con una sonrisas.- ella es hermosa por todos lados y no tiene porque ocultarlo.
-Ehm, supongo que bien- me gustaba su forma de pensar, la quería como era. Aunque era hermosa.
-y, tu tienes novio?- me pregunto él. Así saludaría a todos?.
-No..-copié lo que el maestro puso en la pizarra.
-Y algún interesado un…algo?-
-Claro. Tú- dije impulsivamente. Me sorprendí a mi misma. Y el se sorprendió de igual manera.
-eh…yo?- dijo sorprendidamente
-Lo siento, no me resistí. La verdad, no. Acabo de empezar hoy el instituto-
-Cierto- asintió, saliendo de su asombro. Lanzo una carcajada…aliviada?. –y, donde estas?-
-¿Cómo?, ¿a qué te refieres?-
-Que donde estas viviendo-
-Ahhh, estoy donde mi padre, Charlie-
-El policía- dijo, casi afirmando.
-Si-
-Y…a cuento te arrienda la habitación el viejo cascarrabias?- preguntó
-Ehm… no viviría con el sí me cobrara por la habitación- dije sonriendo. Luego me di cuenta de que Emmett no entendía ni coco.- .Soy su hija-
-Ah si?- dijo extrañado
-Hasta donde yo sé, si-
-Y…¿haz conocido a alguien?
-Si, a unos chicos en La Push.-
-¿La reserva indígena?-
-Si-
-Wow., siempre esos Quileutes robándose a las chicas- dijo en broma.- Hey, ¿Quieres comer hoy conmigo?-
-Claro!-la chica-oh... lo siento, pero ya me comprometí-
-Que mal…y ¿Quien es nuestro amigo?-
-Una chica, se llama Alice-
-Jajaja, tuve que haber supuesto que era el mounstrito de la familia - dijo sonriendo.
-Familia?- pregunté.
-Si, aunque no parezca, es mi hermana- respondió.
-Oh, genial. Entonces almorzare con los dos, supongo-
-Para ser mas exactos, con los cinco-
-¿Cinco?, ¿Hay más?-
-Ya los conocerás…- el profesor nos llamó la atención- ...al almuerzo- me dijo susurrando.
Asentí, y en lo que quedo de la clase no puede hablar con él, ya que estaba distraídamente dibujando.
Cuando sonó el timbre, me levante rápidamente para mirar con disimulo el dibujo de Emmett. Me esperaba un montón de garabatos y eso, pero me sorprendió ver el boceto de un bello rostro, probablemente Rosalie
Levanto el rostro y me sonrió. Luego salí de la sala.
Bien, solo quedaba la sala de aritmética. Saque el mapa y empecé a buscarla.
Mientras me dirigía hacia el salón de clase, alguien grito detrás mío.
-Hey! ¿Eres Isabella?- pregunto un chico rubio no muy alto, acompañado de una chica de pelo castaño.
-Bella- le corregí. Estaba pensando seriamente en ponerme un cartel.- ¿Y ustedes?-
-Soy Mike- dijo el chico
-Y yo Jessica- respondió la chica
-Genial- Respondí y comencé a irme, la verdad es que no entendía lo que querían.
-Espera, que salón buscas?- dijo Mike, probablemente había visto el mapa en mis manos.
-Aritmética-
-Oh! Mi misma clase-dijo Mike, sorprendido- Podríamos ir juntos-
-Perfecto- respondí.
Nos despedimos de…creo que era Jessica. La verdad ni siquiera había hablado.
Nos fuimos caminando con Mike en un poco divertido silencio.
-Y…que tal el instituto?- preguntó, tratando de romper el incomodo silencio.
-Bueno, acabo de llegar, sabes? No conozco a nadie y..-
-Pero me conoces a mi jeje, peor es nada- me interrumpió nerviosamente, rascándose su dorada cabellera. –Si quieres, puedes comer conmigo, Jess y los demás. Claro, si no tienes nada mas que hacer.-
Lo miré y le sonreí. Se veía simpático. Y no era feo, era bastante bien parecido, su rebelde cabello dorado y sus grandes ojos verdes le daban un tierno aire torpe e infantil.
-Lo siento…, le prometí a unos chicos que comería con ellos.- Pude ver la decepción en los ojos de Mike y trate de arreglarlo.- Podrías comer con nosotros, son simpáticos! Probablemente los conozcas.-
-Sí recién llevas un día y ya los conociste, probablemente los conozco, ¿Quiénes son?- pregunto con un renovada alegría. Me lo imaginaba como Alice, dando saltitos y aplaudiendo.
-No sé su apellido. Solo sé que son cinco, y solo conozco a dos: Alice y Emmett- respondí tranquilamente y pensé para mis adentros ''y a otro de choque''.
-Ahm…err, bueno, si ya tienes con quien comer no importa- respondió con una pequeña sonrisa en el rostro, tuve la extraña sensación que no quería comer con ellos.
Nos quedamos en silencio y entramos al salón. Mike había hecho varios intentos de hablar. Pero se callaba antes de pronunciar nada.
-Sabes? Uno de esos hermanos… es un idiota en todo el sentido de la palabra.-
-Si tu lo dices…-dije encogiéndome de hombros
Mike se dirigió al final de la sala y se sentó junto a un joven de pelo negro.
Por mi parte, me senté al lado de una chica, Ángela creo que se llamaba. No hablamos en toda la clase. Por lo menos no era la nuca tímida.
En cuanto sonó el timbre, salí rápidamente de la sala. No tenia ganas de volver a llegar atrasada.
Al llegar al salón de historia, volví a sentir todas las miradas clavadas en mi espalda.
Nuevamente había llegado atrasada. Era increíble.
El profesor me dirigió una mirada asesina mientras sacaba mis cuadernos y empezó su discurso sobre política.
Estuve toda la clase pensando en nada digno de mención hasta que el timbre se digno a sonar. Fué casi como un sonido celestial, acababa de decidir que mi clase más odiada era Historia.
Tomé mis cosas y me dirigí a mi casillero. Estaba lista y dispuesta para mi nuevo desafió: la hora de comer.
