Todos los personajes le pertenecen a la sensual Stephenie Meyer, nosotras (osea 3 niñas con adorables mentes virginales) los usamos para imaginarnos taaaantas cosas 1313 cof cof... Y para hacer este fic, obvio . xd


Cap 8: "Humillaciones que valen la pena"

- ¿Alice sigue molesta? – le pregunté a Emmett, mientras caminábamos por los pasillos del colegio.
- No, ya se le pasó – Dijo calmado – lo bueno de ella es que no es rencorosa como otros – dijo mirándome.
- Genial – dije sonriéndole – bueno Emmett, te veo a la salida, no quiero llegar tarde a clases de gimnasia.
- ¡Espera!, Bella estaba pensando que como hoy es viernes, podrías venir a cenar a mi casa – terminó la frase con unas enorme sonrisa.
- Uhm… - dudé un poco, la oferta se veía tentadora, pero había un solo problema. Edward. Él era capaz de transformar una simple cena en algo desagradable.
- Por favor Bella, di que si – dijo con un puchero
- Pero… - no alcance a decir nada, Emmett me interrumpió.
- No, lalalalala – empezó a cantar – no me dirás que no – enserio Emmett podría ser muy inmaduro e insistente.
- Bueno, bueno, iré - ¿Por qué siempre me convencía?
- Así se habla, nos vemos a la salida – dijo poniendose en marcha.
- Emmett!-le grité para que se detuviera, tenía una duda -estara Carlisle?, todabía no lo conosco- había conocido sólo a Esme
- No todabía no vuelve esta haciendo un trabajo fuera de la ciudad -dijo relajado. Me había hablado mucho de Carlisle y sentía cierta curiosidad por conocerle - bueno adios Bella!-me gritó, no alcance a responderle en menos de un parpadeo ya se encontraba corriendo hasia su proxima clase.

Estaba caminando con Alice y Jasper por los estacionamientos del instituto, me sentía como si fuera un estorbo… ¿Por qué será?
- Jasper, ¿puedes llevar mi coche a mi casa? – Preguntó Alice a Jasper repentinamente.
- ¿Y tú que harás? – preguntó Jasper a Alice.
- Acompañaré a Bella a su casa, después nos iremos juntas a mi casa – dijo mirándome – tengo que asegurarme de que valla.
- Bueno, entonces las esperaré en tu casa - dijo Jasper, dirigido a Alice.
- Perfecto – dijo Alice con una sonrisa, besó a Jasper y este se fue.
¿Por qué Alice quería acompañarme?, de seguro no era nada bueno. Tenía esa sonrisa que me asustaba tanto. Enseguida la comprensión se paso por mi mente. Oh no. Entramos a mi auto, cuando ya íbamos llegando a mi casa no pude evitar preguntarle a Alice, lo que yo ya sabía y resultaba evidente.
- ¿Por qué quieres venir a mi casa? – pregunté
- Eso tu ya lo sabes, Bella.
- ¿Vas a maquillarme, no cierto? – pregunté aterrada.
- No, la verdad solo era para asegurarme de que fueras, pero ahora que lo mencionas, no es mala idea – oh, no Bella estúpida, como se me ocurría llegar a esas conclusiones y aparte darle ideas a Alice de cómo torturarme, tonta, tonta y doblemente tonta.
- ¡No! Alice, simplemente haces lo que quieres conmigo – alegue mientras bajaba del auto.
- Ay vamos Bella, ¿Qué tan malo puede ser?
Exacto, eso era lo que temía, ¿Qué tan malo puede ser?, siempre que Alice decía esa frase todo terminaba peor de lo que pensaba.
- Alice, hoy Barbie Bella no está de humor.
- ¿Y eso a mí que me importa?
- Soy tu amiga, debería importarte – protesté.
- Bella, por supuesto que me importas, por eso mismo me preocupo por tu apariencia.
- Alice… - comencé a reclamar, pero me detuve, sabía que no tenía sentido, digiera lo que digiera no convencería a Alice.
- Ok, subamos a tu cuarto – dijo dando saltitos.
- ¿Trajiste maquillaje? – pregunté
- Estas hablando con Alice Cullen, siempre llevo maquillaje a todos lados – dijo orgullosa de si misma.
- Aj – gemí.
Me senté en mi cama esperando que la tortura pasara, Alice me tuvo 2 horas sentada. ¿Tanto maquillaje necesitaba?, ¿Tan horrible era mi aspecto?, pensé.
- Listo – dijo Alice interrumpiendo mis cavilaciones justo a tiempo de que me bajara toda mi autoestima – Mírate al espejo, te ves genial – terminó de decir mientras buscaba algo en mi guardarropas.
- ¿Qué buscas? – pregunté.
- Algo decente que puedas usar. Esto es perfecto – dijo levantando una blusa azul muy escotada. Me la había regalado Reneé para mi último cumpleaños. Nunca la había usado, tenía un gran escote.
- Vístete rápido, vamos atrasadas, son las ocho.
- ¿Las ocho? – pregunté atónita.
- Si Bella, eso dije, apúrate – cuando terminó de decir eso me apresuré al baño para cambiarme.
Antes de salir le dejé una nota a Charlie, decía que la cena estaba en el frigorífico y hoy no cenaría con él.
- Bella, sube al coche rápido – me apuró Alice, tuve que subirme de copiloto, Alice ocupaba mi asiento.
- Alice, yo puedo conducir – le propuse.
- Ni de broma – dijo – necesitamos llegar hoy, no en un año.
- Exageras – bufé y ella se echó a reír.

Alice estaciono mi auto en el porche, era inmenso. Ahí estaban todos los autos de la familia, incluyendo al Volvo plateado. Sentí la desilusión inundarme de golpe, me había hecho esperanzas de que Edward no estuviera aquí.

- ¿Va a estar él en la cena? – pregunté, no quería mencionar su nombre, pero sabía que Alice me entendería.
- Si, Esme lo obligó. Pero Bella, que no te intimide, ¿Sí? – Asentí con la cabeza.

Todos nos esperaban sentados en el inmenso comedor y cuando me refiero a todos me refiero a todos. En el momento en que entramos al comedor todos nos quedaron mirando con la boca abierta, debió ser el escote, yo le dije a Alice que no era apropiado para la ocasión.
Esme se levantó y nos abrazó a mí y a Alice.

- Te ves hermosa, Bella – dijo cuando se separó de mí.
- Parece que a alguien la utilizaron de Barbie hoy – dijo Emmett con una sonrisa, me sonrojé.
Intentando desviar la mirada, vi a Edward y me pareció ver que cerraba la mandíbula, debió de ser mi imaginación, Edward no me puede haber quedado mirando embobado.

- Bueno, pero siéntense, ya todos tenemos hambre – dijo Esme.

Alice se fue a sentar al lado de su novio y el único asiento disponible era al lado de Edward. Por un momento se me pasó por la cabeza salir corriendo, pero me arrepentí al pensar en el dolor que le causaría a Esme, se notaba que se había esforzado en la cena.
Fui resignada a sentarme al lado de él, no había otra opción. En el momento en que me senté Edward se tensó e intentaba desviar la mirada para todos lados, bueno, por lo menos no era la única que se sentía incomoda.

- Hola Bella – dijo Emmett, que por suerte estaba al otro lado.
- Hola Emmett – le sonreí.
- Tienes suerte – dijo Emmett – quedaste al lado de señor egocéntrico.
- Si, debo ser afortunada – dije sarcástica y todos rieron, aunque Edward se tensó aun más.
- Yo creo que deberías comprar un boleto de lotería – dijo Jasper entre risas – tu buena suerte me lleva a la depresión – y Jasper miró a Edward - ¿No te sientes tú igual de afortunado?, con la hermosa chica a tu lado.
- Idiotas – susurró Edward y todos rieron.
Cuando ya se habían calmado los ánimos y logramos cenar en paz, Emmett nos cayó con una "sorpresita".
- Familia, les tengo que contar algo y quiero, aprovechar esta ocasión – dijo Emmett – Bueno, Rose, no, emh Rose y yo… - dejó inconcluso, a más de alguien se le pasó por la mente que Rose estaba embarazada. Tomo un gran bocado de aire y continuó – Nos vamos a ir de la ciudad unos cuantos días porque… ¡¡Pasamos a las regionales de básquetbol!! – estoy casi segura que escuche un suspiro de alivio, proveniente de Esme.
- ¡Que bien!, felicidades hermano – dijo Alice.
- ¿Y cuándo supiste eso? – preguntó Jasper.
- ¡Hoy! – Dijo Emmett casi histérico – debiste ver el partido.
Contó el partido minuto a minuto
- "Nos quedaba la posibilidad del último tiro a la canasta, de anotar, mire a mi alrededor y logré despejarme del equipo contrario, grité y salté para tomar la pelota…"
- ¡¡Emmett!! – grité ante algo helado que cayó sobre mi.
- ¡Ahh! – se quejó Edward.
- Lo siento – dijo Emmett, había derramado mi vaso de soda en Edward y yo.
- ¡Ves lo que haces! – Gritó Edward – mira, me mojaste.
- A mi también – dije y le pasé un poco de servilletas a Edward, que estaba más mojado que yo.
- Gracias – gruñó.
- Lo siento – dijo Emmett de nuevo – creo que me emocioné demasiado.
- Más de lo que deberías – dijo Alice riendo, me di cuenta de que todos reían.
- Me voy – dijo Edward y se paró.
- Bella, creo que tu también deberías cambiarte – dijo Alice – Rose, ven tú también – y así nos fuimos a la habitación de Alice.
Subimos rápidamente a la habitación de Alice, una vez más ahí empezó a buscar una blusa en su enorme armario, era más grande que mi cuarto.
- Ponte eso – me dijo mientras me tiraba la blusa – Rose y yo bajaremos, así podrás cambiarte.
-Te verás genial con esa blusa, Bella – me dijo Rosalie sonriente.
- ¡Pero llamaré demasiado la atención! Me quejé.
- No te preocupes Bella, llamar la atención de ves en cuando no esta mal – dijo Rose y después se fue con Alice.
Miré de nuevo la blusa que me había prestado Alice, ahora que veía mejor, me dí cuenta de que la blusa era más pequeña de lo que pensaba – aaah! – gemí. ¿Por qué Alice me hacía esto?
Me saqué la blusa ya mojada y fui a rebuscar otra blusa más "decente" en el armario de Alice, estaba en eso cuando oí que alguien tocaba la puerta.
De seguro era Alice, que venía arrepentida a pedirme que usara una blusa más tapada. No, eso era imposible, pero aún creía en milagros.
Abrí la puerta y al instante noté como subía el color de mis mejillas. Como podía ser tan tonta y abrir la puerta en ropa interior sin ni siquiera estar segura de que era Alice
Note como la cara de Edward era dominada por la sorpresa, tenía la boca abierta. No me tomó mucho tiempo reaccionar - no, solo me demoré lo suficiente para que memorizara cada rincón de mi cuerpo – y cerré la puerta de golpe.
¡Que horrible!, estas cosas solo me sucedían a mi, pensaba mientras me sentaba apoyando mi espalda en la puerta.
- Be…Bella, lo s… siento - ¿estaba tartamudeando? – pensé que…, lo… siento, no fue mi intención – se oía adorable tartamudeando. No sabía que responderle, la vergüenza no me permitía pensar bien.
Me tomó un tiempo reaccionar y me puse la blusa, respiré hondo y abrí la puerta.
- Hola – dijo medio nervioso.
- Emh, ¿Qué pasa? – dije confusa.
- Quiero hablar contigo.
- Bueno, habla – dije.
- Pero no aquí, vamos a mi pieza - ¡diablos! Ya estaba roja.
Llegamos, quedaba a dos habitaciones que la de Alice.
- Siéntate – dijo y me senté.
- ¿Qué quieres hablar? – pregunté confusa, él tomó aire y respondió.
- Perdón – dijo al fin – he sido un estúpido sin razón, pero veo que te llevas bien con mis hermanos y odio que después reclamen.
- ¿Re… reclamen? – dije.
- Si, siempre reclaman por mis actos, dicen que debería conocerte y creo que es verdad, no eres una mala persona.
- Gracias, eso es un cumplido, ¿cierto?
- Si – respondió y tomo un respiro pensando – Tengo una duda Bella, ¿Por qué viniste a Forks?, perdón por ser tan directo – uf, esto era difícil…
- La verdad, aun no le digo a Charlie, y es un tema complicado de hablar…
- No, no te preocupes. Fue muy desconsiderado de mi parte preguntarte tan directamente, y sobretodo y vengo recién conociéndote – dijo nervioso.
- Y sobre lo que acaba de pasar… - empecé a decir.
- No te preocupes, tema olvidado – y comenzó a reír, No conocía esa faceta de Edward.
- Gracias – no sabía que otra cosa decirle.
- por cierto, te… te ves bien – todavía no me acostumbraba a oírle tartamudear. Un segundo, Edward dijo ¿Qué me veía bien?, wow, esto es extraño, y como siempre el color subió a mis mejillas.
Bajamos riéndonos de algunos comentarios que hacía Edward. Se escuchaban voces de risas en el comedor, hasta que entramos juntos.
Todos se nos quedaron mirando y el silencio se hizo notar.
- Bella, vas en busca de una blusa y bajas con un novio – dijo Emmett divertido y Edward rodó los ojos.
- ¿Y eso? – preguntó Rose.
- ¿Y qué? – pregunté tratando de evadir el tema.
- Tú con Edward – dijo Alice.
- Métete en tus asuntos – dijo Edward. Nos sentamos y pareció como si todos hubiesen entendido que no queríamos hablar del tema, excepto Alice y Rose, que se dieron una mirada cómplice, en ese momento supe que cuando estuviéramos solas comenzarían con el interrogatorio.
- ¡Am! – gemí, no quería un interrogatorio.
- ¿Estas bien? – preguntó Edward con una sonrisa torcida.
- Si, no es nada.-

Y así continuó la noche. Definitivamente no había sido nada malo, comparado con lo que yo temía.
La luz del recibidor estaba encendida. Charlie debió quedarse esperándome.
- Ya llegué – dije cerrando la puerta.
- ¡Bella!– dijo Charlie acostado en el sofá - ¿Cómo te fue?
- Bien, me fue bastante bien – dije con una sonrisa.
- ¿Hay algo que deba saber? – preguntó frunciendo el seño a causa de la curiosidad.
- No, es solo que me divertí – dije encogiéndome de hombros.
- Me alegro – después de eso nos quedamos en silencio hasta que se tornó incomodo.
- Bueno, estoy cansada, buenas noches papá – dije poniendo un pié en el peldaño de la escalera.
- Espera, se me olvidaba, te ha llegado una carta – dijo pasándome un sobre blanco, eso me sorprendió, no esperaba ninguna carta a menos que fuera de…
- ¿De quién es? – pregunté
- De Reneé – respondió, tal y como temía.


Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuh !!!! Shanshanshan !!!! my goshh ! que puedo decir...

dudas, reclamos, sujerencias en review :D ademas que nos suben el autoestima ^^

se despiden koony, mango y pily 3