Capítulo 2:

LUNES 16 DE ENERO

Esa mañana Kate llegó temprano a la comisaría. Mientras se dedicaba a terminar papeleo que tenía atrasado, se puso a pensar en el fin de semana. Había sido bueno. Se había dedicado a ella y a descansar. Una sesión de spa con masaje incluido, después de correr por Central Park y luego estar tranquila en casa, leyendo o viendo alguna película. Aunque le gustaba salir, se reconocía como una persona bastante casera y después de una semana tan estresante y agotadora como la que había tenido, le encantaba disfrutar de su hogar.

El único inconveniente, es que en los dos días que había estado sin verlo había echado terriblemente de menos a Castle. Quien iba a decirle, que aquel escritor inmaduro y egocéntrico, se iba a convertir en alguien tan importante para ella.

Además de descansar esos días, aprovechó también para pensar en su vida, pensó mucho y siempre llegaba a la misma conclusión: "¿Por qué esperar?, ¿por qué se había autoimpuesto esa absurda meta de que no sería alguien completo hasta que resolviera el caso de su madre?, porque ¿Y si nunca se llegaba a resolver?, ¿tenía que sacrificar su vida?"

Estos pensamientos la atormentaban, ya hacía tiempo que se había reconocido a sí misma que estaba enamorada de Castle, ¿Por qué esperar entonces?, confiaba plenamente en él, nadie la conocía tan bien como Castle, sabía positivamente que siempre estaría dispuesto a ayudarla, por más descabellado que fuera lo que le pidiese, y que no podría contar con mejor ayuda que la suya, cuando llegara el momento de seguir investigando sobre el asesinato de su madre.

Estaba tan absorta, dándole vueltas a todas sus comeduras de coco del fin de semana, que no se dio cuenta de su llegada, hasta que la saludó alegre poniendo sobre la mesa, su vaso de café.

-Buenos días, Castle – respondió a su saludo sin poder evitar que una gran sonrisa se instalase en su cara.

-Vaya inspectora, sí que la veo alegre esta mañana, parece que has tenido un buen fin de semana – le dijo con cierto tono de curiosidad.

-No tienes ni idea de lo bien que me lo he pasado, Castle – le contestó con una sonrisa y dándole a su respuesta un toque de misterio, sabiendo que él no se podría aguantar y le preguntaría que había hecho.

-¿Y puede saberse que has estado haciendo que ha sido tan divertido? – preguntó curioso.

A ella casi se le escapa una carcajada, era tan previsible y tan adorable. Decidió seguir haciéndolo rabiar un rato.

-Mejor no quieras saberlo – respondió misteriosa.

-¿Por qué no?, si es algo tan guay, yo también podría hacerlo.

Ella volvió a sonreír, había pasado el fin de semana pensando en él.

-Bueno, teniendo en cuenta lo egocéntrico que eres, creo que lo que yo he hecho este fin de semana, es algo que tú haces con relativa frecuencia.

-Lo siento – dijo él confundido – pero no lo pillo. Ya veo que hoy estás contenta y con ganas de bromas, y me alegro. Me gusta verte feliz.

-Gracias Castle – dijo ella emocionada por el cariño que él le demostraba – no esperaba menos de ti.

-¿Algo interesante para hoy? – le preguntó.

-De momento, papeleo, ¿Qué?, ¿te animas a ayudarme?

-¡Uffff!, no estoy muy motivado hoy para esas cuestiones – dijo queriendo escaquearse.

-Tú nunca estás motivado para la parte aburrida del trabajo – protestó molesta.

En ese momento sonó el teléfono, avisándola de que habían encontrado un cuerpo en los trasteros de un edificio de apartamentos de la zona.

-Te libraste por hoy, tenemos un caso – le dijo, intentando esconder la sonrisa ante la emoción inusitada de él.

-Salvado por la campana – dijo – creo que era tu serie favorita.

-No te pases, que te castigo sin venir – dijo tratando de sonar autoritaria.

-Me portaré bien, te lo prometo.

El cadáver que habían encontrado en los trasteros, era el de una chica de unos treinta años. Presentaba signos de violencia, y por el pronunciado hematoma que tenía en el cuello, era evidente que la habían estrangulado.

Lanie que ya estaba allí, les dijo que tenía que confirmar la causa de la muerte, pero que estaba casi segura de que había sido estrangulada. Ellos fueron a hablar con el portero del edificio que era quien la había encontrado, así como con algunos vecinos. Todos coincidían en que Allison Cagney que era como se llamaba la víctima, era una joven tranquila, que no daba problemas, pero que últimamente se la había visto con un tipo, muy a menudo, que era bastante alborotador y pendenciero. Nadie supo decirles el nombre del amigo de la víctima, así que volvieron a la comisaría, a ver que podían averiguar.

El día pasó como tantos otros, trabajando codo con codo y disfrutando de su mutua compañía. Era ya tarde cuando Castle recibió una llamada, al ver de quien se trataba, puso cara de fastidio. Becket no quería preguntarle, aunque sentía gran curiosidad, la cual se vio satisfecha, cuando él respondió sin ganas:

-¿Qué es lo que quieres ahora Gina?

Becket también puso cara de fastidio, ella solo podía escuchar lo que él decía:

-¿Y tiene que ser mañana? ¿No puede esperar?...

-… De acuerdo, allí estaré… si, no te preocupes, que no faltaré… adiós.

Ella, curiosa, no pudo evitar preguntar:

-¿Algún problema?

-No, solo que mi editora me reclama para una reunión urgentísima que no se puede posponer de ninguna de las maneras, así que mañana no podrás disfrutar de mi grata compañía.

-¡Oh, qué gran tragedia! – bromeó ella – creo que seré capaz de soportar tu ausencia.

-Si, tu ríete, pero seguro que me echas terriblemente de menos.

-Ya será menos – dijo ella, aunque en el fondo sabía que él tenía razón.

Llegó la hora de irse a casa, ella lo acercó hasta el loft, y se despidieron. Él le dijo que intentaría ir a la comisaría por la tarde, ya que por la mañana, le sería del todo imposible.

Castle entró en su casa, Alexis estaba leyendo en el sofá.

-¡Hola cariño!, ¿Qué tal tu día?

-¡Hola papá! – le respondió seria – bien, un día de tantos.

-Hija, ¿te encuentras bien? – le preguntó sentándose a su lado – te noto preocupada.

-Solo estoy cansada, papá – respondió – ¡Ah! por cierto, te llamó Gina.

-Lo sé, he hablado con ella, esa mujer va a volverme loco.

-¿Ocurre algo? – preguntó interesada.

-Espero que no, de todas formas me pasaré por la editorial, mañana temprano, a ver que tripa se le ha roto ahora, con tanta urgencia.

-¿Entonces mañana no irás a la comisaría? – preguntó interesada.

-Por lo menos hasta después de comer, no podré pasarme por allí, me temo que voy a tener para rato en la editorial.

-¡Vaya!, al menos cambias de aire – dijo ácida, mientras pensaba que aquella era su oportunidad para hablar con Becket y decirle que dejara a su padre en paz de una vez.

-¿De verdad que no te ocurre nada cariño? Te noto extraña.

-Ya te dije que solo estoy cansada, será mejor que me vaya a dormir – le respondió mientras se levantaba y le daba a su padre un beso en la mejilla – buenas noches papá.

-Buenas noches, cielo, que duermas bien.

MARTES 17 DE ENERO

Como sabía de antemano que Castle no le llevaría el desayuno esa mañana, decidió invitar a Lanie y así charlar un rato con su amiga. Quedó con ella en una cafetería cercana a la comisaría, cuando entró, la forense ya estaba esperándola y le hizo señas desde la mesa que ocupaba.

-¡Que honor poder desayunar contigo inspectora!, ¿Qué has hecho con el chico escritor?

-Ha tenido que ir a la editorial, no vendrá en toda la mañana.

-Así que soy tu segunda opción, ¿Eh? – preguntó Lanie con falso tono de ofensa.

-Podríamos decir que si – rió Kate – necesito consejo.

-¿Sobre Castle?, soy toda oídos.

-Es que… – dudó Kate – ¡no sé qué hacer!

-¿Estás dudando entre invitarlo a salir, como personas formales o tirártele directamente a la yugular?

-Es que no sé si dar el paso – dijo Kate ignorando las ironías de su amiga.

-¿Qué quieres que te diga, Kate?, si yo fuera tu hace tiempo que hubiera dado ese paso, es más que evidente que Castle está enamorado de ti, pero como tu te lo piensas todo tan bien…

-Ya sé que está enamorado de mí, me lo dijo…

-¿Qué te lo dijo?, ¿Cómo que te lo dijo?, y lo que es más importante, ¿Cuándo te lo dijo? – preguntó Lanie entre aspavientos.

Kate le contó a su amiga, la declaración de Castle, cuando le dispararon, y como ella le había dicho que no recordaba nada.

-¿Y sabiendo eso lo apartaste de ti durante tres meses?, ¿sabes lo mal que lo pasó?, la verdad es que no te entiendo Kate.

-Yo tampoco me entiendo, solo sé que me dio miedo afrontar eso. Castle es demasiado importante para mí y no quisiera cometer un error. Cuando fui a buscarlo estuvimos hablando mucho y le dije que no estaba preparada, que no lo estaría hasta que resolviese el asesinato de mi madre, que necesitaba tiempo.

-¿Tiempo?, ¿Quieres decir que el chico escritor además de no saber que le oíste, te está esperando pacientemente a que te decidas o a que resuelvas un caso, y perdóname que te lo diga, a lo peor nunca se soluciona?

-Si – dijo escuetamente Kate.

-Pues sí que te quiere ese hombre amiga mía, deberías pensarlo, porque cualquier día se cansa de esperarte.

-Pues por eso quería hablar contigo, soy yo, la que se está cansando de esperar.

-Entonces no lo pienses más, habla con él, dile lo que sientes y dale de una vez una alegría a ese pobre hombre – le dijo su amiga y ya me contarás y me darás envidia de lo maravilloso que es.

-De que es maravilloso no tengo ninguna duda – sonrió Kate – anda termínate el café que se nos hace tarde.

CONTINUARÁ…