Capítulo 3:
Cuando Becket llegó a la comisaría, le salió al paso Ryan diciéndole que había alguien que quería hablar con ella. Se acercó a su mesa y allí sentada en la silla que habitualmente ocupaba su padre, estaba Alexis.
-¿Alexis? – dijo sorprendida – ¿Qué haces aquí?, ¿ha ocurrido algo?
-¿Puedo hablar contigo un momento?, es importante – dijo la chica seria.
-¿Le ha pasado algo a tu padre?, ¿A Martha? – preguntó con preocupación.
-No, no ha pasado nada, solo que necesito hablar contigo – dijo secamente – ¿podemos ir a algún lugar más tranquilo?
-Claro – dijo Kate, pensando en que quizás la chica quisiera hablar con ella de algún tema femenino, que no se atrevía a hablar con su abuela y mucho menos con su padre, y dirigiéndose a Alexis – ven, vamos a la sala de descanso, allí estaremos más cómodas.
A Kate le gustaba mucho Alexis, lo madura y responsable que era, a pesar de su corta edad. La apreciaba, más que apreciarla, sentía un gran cariño por ella, solo por el hecho de ser hija de Castle, ella ya la quería. Le gustaba la relación de esta con su padre y le encantaba la faceta paternal de Castle. Entraron a la sala de descanso e invitó a la chica a sentarse.
-Bueno, ¡tú dirás! – dijo con una gran sonrisa.
Alexis no sabía por dónde empezar, sabía que iba a inmiscuirse en la vida de su padre, pero su gran sentido del deber le hizo pensar que eso era lo correcto, así que dijo sin rodeos y de un tirón.
-¡Tienes que decirle a mi padre que deje de investigar por su cuenta, está poniendo en peligro su vida y las nuestras!
-¿Investigar por su cuenta? – preguntó totalmente desconcertada – no te entiendo, él siempre viene a todos lados conmigo.
-Pues eso, tienes que liberarlo.
-Pero, ¿liberarlo de qué?
-De ti, de que te siga a todas partes, de que se exponga constantemente al peligro. Él lo hace por ti, todo lo hace por ti, y a ti te da igual, tú no sientes por él, lo mismo que él siente por ti.
-Alexis, discúlpame, pero no entiendo a qué te refieres – dijo confundida.
Y entonces la pelirroja empezó a contarle a Kate de manera un tanto atropellada, lo que había sido la vida de su padre desde el momento en que le dispararon, los malos modos de Josh, la angustia por la posibilidad de perderla, la sensación de culpa que seguía teniendo, no solo por el disparo de ella, sino por la muerte del capitán Montgomery, las llamadas de aquel extraño, la investigación a sus espaldas del caso de su madre, todos los datos que había ido recopilando, la gente importante que al parecer estaba implicada y el miedo atroz que ella tenía solo de pensar que pudieran matar a su padre, que si a ella no le importaba Richard Castle, como así parecía que era, para ella era la persona más importante que tenía, su única familia.
A medida que Alexis hablaba, e iba viendo como le cambiaba la cara a la detective, se iba arrepintiendo de lo que estaba haciendo. Empezó a pensar que quizás se había precipitado en sus conclusiones y se sintió fatal, porque estaba comprobando de primera mano el daño que le estaba haciendo a Becket.
-¿Me estás diciendo que Castle está investigando sobre el asesinato de mi madre a mis espaldas? – preguntó a la chica intentando comprender porque hacía eso, cuando de manera tan sutil le hizo desistir a ella de hacer lo mismo.
-Si, cuando llega a casa se encierra en su despacho y pasa allí horas, nos dice que está escribiendo, pero yo sé que no es verdad, y además está ese hombre que te he dicho…
-¿Quién es ese hombre?, ¿Sabes cómo se llama? – preguntó muy seria.
-No sé quién es, es muy misterioso, llama a papá a veces, creo que él tampoco sabe cómo se llama. La última vez le dijo que te mantuviera alejada de todo, porque si no estaría en peligro tu vida.
Kate sintió que se mareaba.
-¿Cómo sabes tú todo eso? – preguntó con un hilo de voz.
-Hice algo horrible – dijo Alexis con voz dramática – escuché a papá hablar con él por el otro teléfono. Lo siento, siento mucho habértelo dicho de esta manera, pero tengo miedo, creo que se está metiendo en algo muy peligroso, debes decirle que tiene que parar.
-Tú no tienes culpa de nada, Alexis, has hecho bien en decírmelo, y ahora deberías marcharte, ya hablaré yo con tu padre.
-No te enfades mucho con él – dijo pesarosa intentando enmendar algo lo que acababa de hacer – todo lo hace por ti, porque te quiere.
-No te preocupes – dijo levantándose e invitándola a salir – Adiós – se despidió de la chica, dejándola allí y yéndose a su lugar de trabajo. Alexis la miró con tristeza y se dirigió hacia el ascensor.
Kate se sentó en su mesa perdida en sus pensamientos.
-¿Le ha ocurrido algo a Castle? – le preguntó Ryan entre curioso y preocupado.
-No, nada – contestó seria – ¿Por qué?
-¿Y qué quería Alexis si puede saberse?
-Nada, cosas de chicas – contestó forzando una sonrisa.
-¡Ah vale! – se conformó su compañero.
Siguió pensando en cómo Castle se había atrevido a mentirle de esa manera, como se había atrevido a seguir investigando, siempre lo mismo, inmiscuyéndose en su vida. "Maldito seas, Richard Castle, maldito sea el día en que irrumpiste en mi vida"
Perdida en sus pensamientos, siguió haciendo el papeleo como una autómata, la cabeza no paraba de darle vueltas, tanto que empezó a tener una gran jaqueca. Cerca de la hora del almuerzo, Esposito se acercó a ella, comunicándole que habían conseguido dar con el amigo de la víctima, que iban a hablar con él. Ella solo acertó a decirles:
-Podéis ir vosotros dos solos, yo sigo aquí con el papeleo – dijo seria.
-Becket, ¿te encuentras bien? – le preguntó Ryan preocupado – desde que has hablado con Alexis estás de lo más rara.
-Estoy cansada y me duele mucho la cabeza, solo eso – dijo intentando esbozar una sonrisa.
-Vale, jefa, ya te contamos a la vuelta – dijo Esposito.
Intentó seguir trabajando, una vez que se hubieron marchado sus compañeros, pero no era capaz de concentrarse, no paraba de darle vueltas al tema, tenía que hablar con Castle, y exigirle que le diera toda la información que tenía recopilada. Tomó una decisión. Se levantó y se dirigió al despacho de Gates, llamó a la puerta y pasó dentro cuando esta la invitó a entrar.
-Usted dirá detective – le dijo Gates.
-Capitán, necesito que me de la tarde libre – dijo seria – se me ha presentado un problema familiar y necesito marcharme cuanto antes.
Gates miró la mala cara de la detective y no le cupo la menor duda de que había pasado algo grave.
-¿Cómo va la investigación?
-Ryan y Esposito han encontrado al amigo de la víctima y lo han ido a buscar, para traerlo e interrogarlo.
-Muy bien, inspectora, puede marcharse, y espero que se le solucionen los problemas.
-Gracias capitán – dijo escuetamente saliendo del despacho.
Cogió sus cosas y salió de la comisaría. Desde el coche le mandó un mensaje a Castle: "Estoy en casa. Necesito hablar contigo urgentemente", arrancó el coche y se dirigió a su apartamento.
CONTINUARÁ…
