Capítulo 6:
MIÉRCOLES 18 DE ENERO
Kate estaba trabajando en su mesa. Al final el crimen de la mujer del trastero se resolvió sin mayores complicaciones. El tipo al que interrogaron el día anterior Ryan y Esposito, terminó confesándose culpable, la había matado en un ataque de celos.
No podía evitar pensar en lo ocurrido el día anterior.
Después de hablar con Lanie y meditar toda la noche, estaba mucho más tranquila, se daba cuenta que ella hubiera hecho lo mismo con tal de apartar a Castle del peligro. Haría como le dijo su amiga, dejaría pasar unos días y luego ya vería como volvía a contactar con él.
Pero sus planes se trocaron, cuando se abrió la puerta del ascensor y un pálido y ojeroso Castle salió de él. Los chicos lo saludaron con alegría, alegría que se disipó cuando una enojada Becket, a quien había molestado que él se presentara allí, cuando le había dicho tan claramente que no quería volver a verlo, le increpó de malas maneras, como si el hecho de que él la "desobedeciera", la hubiese alterado.
-¿Qué demonios haces aquí?, ¿No te dejé bien claro que no quería volver a verte? – le dijo enfadada.
Los chicos la miraron extrañados ante su reacción.
-No he venido a verte a ti, inspectora, vengo a hablar con el capitán – le dijo muy serio – si no voy a venir más, lo menos que puedo hacer es darle una explicación y agradecerle que me haya dejado estar aquí este tiempo.
-¿Y qué excusa vas a poner? – preguntó furiosa, pues todavía se había enfadado más, cuando él dijo que no iba a verla a ella.
-La más creíble, que tengo que escribir, y ahora si me disculpáis – y dirigiéndose a los chicos que seguían alucinados ante el arranque de mal genio de Becket – ya nos veremos – y se fue al despacho de Gates.
Llamó a la puerta y pasó cuando ésta lo invitó a entrar.
-Buenos días señor – dijo educado.
-¿Qué le trae por aquí señor Castle? – preguntó seria.
-Pues, realmente no sabría por dónde empezar… – titubeó.
-Por el principio, por supuesto – le cortó seca.
-Pues verá – esa mujer le imponía muchísimo – se trata de Kate Becket…
-¿Acaso va a pedirme permiso para cortejarla formalmente? – rió Gates ante su propia gracia.
-No, claro, que no – dijo ya un poco molesto, lo que le faltaba es que el capitán se mofara de él, en sus mismas narices – esto es importante.
-Usted dirá – dijo ya seria, después de ese pequeño arranque de humor insólito en ella.
-Alguien que la conoce me dijo que podía confiar en usted…
-Y ese alguien es – lo interrumpió curiosa.
-Yo no lo sé, solo he hablado con él por teléfono – se interrumpió pues realmente no sabía cómo continuar, ya que iba a ser inevitable mencionar a Montgomery y eso sería romper la promesa que hicieron en casa de Kate, después de la muerte del capitán.
-Continúe… – le animó a seguir.
Tomó aire y se dijo que si eso servía para apartar a Kate del peligro, no tenía más remedio que hacerlo, total, ya ella lo odiaba bastante.
-No creo que conozca las circunstancias en las que murió el capitán Montgomery…
Y sin ninguna explicación Gates se levantó y bajó las persianas de las ventanas de su despacho, hecho que a Becket, Ryan y Esposito que estaban pendiente de todo desde fuera, les sorprendió bastante.
Gates se sentó tras su mesa.
-Se equivoca señor Castle, conozco perfectamente en qué circunstancias murió Roy Montgomery.
-¿Sí? – preguntó extrañado.
Y ante el asombro de Castle, Gates empezó a relatarle una historia que lo dejó más que sorprendido. Roy Montgomery y Victoria Gates se conocían desde pequeños, los dos se criaron en Harlem, Roy le llevaba un par de años y era amigo de su hermano mayor. Siempre la trató como si también fuera su hermana. Se llevaban muy bien los tres y tenían el mismo interés y la misma ilusión por ayudar a crear un mundo mejor. Los Gates procedían de una familia de policías, Roy, admiraba a su padre y sus tíos y tanto él, como su hermano Michael, quisieron ser como ellos. Así que decidieron ingresar en la Academia de policía de Nueva York, y Victoria los siguió en su decisión, como en tantas otras cosas los había seguido.
Desgraciadamente a Michael lo mataron en uno de sus primeros operativos cuando acababa de salir de la academia. La muerte de Mike los unió más. Los familiares de ambos, llegaron a pensar que terminarían casándose, pero la relación de los dos era totalmente fraternal. Roy conoció a Evelyn y se enamoró perdidamente de ella, otro tanto le ocurrió a Gates cuando conoció a su marido Malcom.
Cuando Roy cometió el mayor error de su carrera, aquel que terminaría costándole la vida, Victoria aún estaba en la Academia, pero a pesar de su juventud, buscó en ella, ayuda y apoyo como tantas veces había hecho. Ella le guardó el secreto, ya que Roy sentía una gran vergüenza, solo de pensar que se enterara algún miembro de sus familias.
A pesar de que sus caminos profesionales siguieron rumbos distintos, Victoria fue testigo de primera mano de como Montgomery luchó por convertirse en el policía que él conoció, siendo a partir de ese momento el más honesto de todos. Toda la vida estuvo purgando aquel error, cuidar de Kate Becket era parte de la misión que se había auto impuesto para paliar su culpa.
El día de su muerte, Roy estuvo hablando con Gates antes de acudir al hangar, explicándole todo lo que había ocurrido, y que le había mandado toda la documentación a un agente del gobierno ya jubilado, que le debía un gran favor y haciéndole prometer que si algo le pasaba, ella cuidaría de su familia y de sus chicos de la 12th. Los dos se despidieron sabiendo con dolorosa certeza que probablemente sería la última vez que se vieran.
A partir de ese día eso era lo que estaba haciendo, luchó por poder incorporarse a la 12th, cosa que pudo conseguir, y aunque ellos no lo hubiesen notado, no les quitaba ojo de encima.
-Aunque Roy le tenía en gran aprecio yo no termino de comprender qué demonios vio en usted – terminó de contar su historia el capitán.
-¡Vaya! – acertó a decir Castle – no tenía ni idea, entonces cuando le dispararon a Becket en el funeral del capitán…
-Yo estaba allí, solo que ustedes no me conocían aun.
-Bueno, pues ahora que ya me ha contado esto, le explico para lo que he venido hasta aquí.
Ahora fue el turno de Castle de explicarle todo lo que había ocurrido en los últimos meses, desde el disparo de Becket, hasta el día anterior.
-Veo que su hija es tan imprudente como usted – dijo tajante.
-No se crea – respondió Castle molesto por la alusión a Alexis, solo tiene diecisiete años y mucho miedo. ¿Quién es el hombre que está en contacto conmigo?, fue él quien me dijo que podía confiar plenamente en usted, para proteger a Becket.
-Me hago una idea de quién puede ser, pero no le conviene saberlo y de Becket no se preocupe que ya me encargaré yo de alejarla todo lo posible de aquí.
-Muchas gracias capitán, como comprenderá ya no vendré a molestarlos más – esbozó una triste sonrisa.
-Bueno, ya casi estaba acostumbrándome – en un intento de ser amable – ahora debe marcharse, tenga mucho cuidado señor Castle – y levantándose le estrechó la mano.
Castle salió del despacho, Becket y los chicos seguían allí. Estaban de lo más intrigados, pues habían pasado casi dos horas desde que entró a hablar con Gates.
-¡Hey Castle!, ¿Qué ha pasado? – no pudo aguantarse de preguntar Ryan.
-Mejor os lo cuenta Becket, yo solo quería despedirme de vosotros, no voy a poder seguir ayudándoos, el trabajo me reclama, pero espero seguir viéndoos por "La Guarida" cada vez que queráis – les dijo Castle mientras estrechaba las manos de los dos policías – tened mucho cuidado ahí fuera chicos.
-Hasta pronto hermano – se despidió de él Esposito – te echaremos de menos.
-Nos vemos amigo – le dijo Ryan.
Se volvió hacia una enfurruñada Becket a la que dijo con tristeza:
-Adiós inspectora, ha sido un placer trabajar contigo. Cuídate mucho.
-Adiós Castle, espero no volver a verte nunca más – dijo todavía enfadada.
Katherine Becket no podía imaginar lo que le llegarían a pesar esas palabras.
CONTINUARÁ…
