Capítulo 8:

VIERNES 3 DE FEBRERO 6:15 A. M.

El timbre del teléfono la despertó. Miró el número pero no le resultaba conocido, estuvo a punto de no contestar, pensando que sería una equivocación, pero al final decidió hacerlo.

-Becket – dijo con voz soñolienta.

-¿Inspectora Becket? – preguntó una voz con cierto tono de temor.

-Sí, soy yo, ¿Quién es? – preguntó intrigada.

-Soy Alexis – contestó la chica temerosa de que Becket le dijera cualquier cosa después de lo mal que se portó con ella.

-¿Alexis? – preguntó aún un poco aturdida por el sueño – ¿Qué es lo que quieres?

-Siento molestarte a estas horas, pero ¿está mi padre ahí contigo?

-¿Tu padre? – preguntó ya más espabilada – no, no está, la verdad es que no lo veo desde el día que discutimos, ¿Por qué? – preguntó.

-¿Papá no ha vuelto a trabajar contigo desde el día que yo te conté lo que estaba haciendo? – preguntó extrañada – entonces me ha estado mintiendo todo este tiempo.

-Alexis, ¿puedes explicarme que es lo que pasa?, y ¿Por qué te sorprende que tu padre ya no me acompañe?

-¡Ay Becket!, quiero pedirte disculpas por como llegué a la comisaría y te dije todo eso y como te lo dije. Me arrepentí enseguida.

-No tiene importancia Alexis, actuaste como creíste que tenías que hacerlo, la verdad es que me enfadé bastante con tu padre, pero ahora comprendo que lo hizo por ayudarme y protegerme.

-Entonces si no está contigo, ¿Dónde está? – dijo una preocupada Alexis.

-Pues no tengo ni idea – preguntó ya un poco alarmada ¿hace cuánto que no le ves?

-Salió ayer por la mañana antes de las ocho, nos despedimos en la puerta, yo me fui a la escuela y él dijo que iba a un caso contigo. No lo he vuelto a ver desde entonces, le mando mensajes al móvil y le he llamado varias veces, pero no me responde. Anoche me quedé esperándolo en el sofá, pero debí quedarme dormida. Cuando me he despertado he mirado por toda la casa, pero no está. He vuelto a llamarlo, pero sigue sin contestar.

-¿Te dijo que seguía trabajando conmigo? – le preguntó al recordar lo que antes le había dicho.

-Cuando papá volvió a casa esa noche estaba muy triste, yo me disculpé y le pregunté si te habías enfadado mucho con él. Me dijo que un poco. Luego quise saber si seguiría trabajando contigo y me dijo que si y como se iba todos los días y no volvía hasta la tarde, creía que seguía ayudándote.

-Pues no, la verdad es que no me enfadé un poco con él, más bien un mucho, pero te aseguro que ya está todo olvidado – respondió – ¿Está Martha ahí contigo?

-No, la abuela se fue hace unos días a un festival de teatro a Seattle y no vendrá por lo menos hasta la semana que viene.

Becket estaba empezando a preocuparse de verdad, sabía en lo que se estaba metiendo Castle, "¿Y si le habían hecho algo?". Decidió actuar con rapidez.

-Óyeme bien Alexis, prepara una bolsa con algo de ropa y espera a que el detective Ryan vaya a buscarte. No le abras a nadie, ¿De acuerdo?

-¿No podrías venir tú? – preguntó indecisa – supongo que no tendrás muchas ganas de verme, pero…

-Alexis, yo no estoy en Nueva York, estoy trabajando en un caso en Chicago, intentaré volver lo antes posible, pero no quiero que te quedes sola en tu casa. Ahora te cuelgo que voy a avisar a Ryan.

-Vale – dijo la chica no muy convencida.

-Y recuerda, no le abras a nadie.

Una vez que colgó, marcó el número de Ryan, pero estaba comunicando, ya que este al no poder comunicarse con ella por estar hablando con Alexis, había llamado a su compañero. Sin pensarlo dos veces, marcó el número de Lanie, esta le contestó con voz soñolienta, pero en cuanto le puso al corriente de la situación se espabiló por completo. Ella se encargaría de recoger a Alexis y llevarla a su casa. Una vez solucionado esto, volvió a llamar a la chica, para comentarle el cambio de planes y que sería la doctora Parish quien la recogería. Mientras terminaba de hablar con Alexis, llamaron a la puerta, abrió y entró un excitado Javier Esposito, ansioso por contarle todas las novedades.

-¡Nos volvemos a Nueva York! – dijeron los dos a un tiempo.

-¿Ya te has enterado? – le preguntó Javier sorprendido, pues Kevin le había dicho que no había podido hablar con ella.

-Me lo ha dicho Alexis – respondió ella sin saber que hablaban de cosas distintas – ¿Quién te lo ha dicho a ti?, todavía no es seguro.

-¿Alexis? – preguntó Esposito ya totalmente descolocado – ¿Qué tiene que ver ella con todo esto?

-Me llamó preguntando por su padre, no tiene noticias de él desde ayer por la mañana y está preocupada, por eso nos volvemos, voy para estar con ella y para ver donde se ha metido este hombre.

-Entonces, de lo otro no sabes nada aún, ¿no?, pues siéntate que te cuento.

Cuando Javier le contó que habían desenmarañado toda la trama en torno al asesinato de su madre, que habían detenido al máximo responsable y a bastantes de sus secuaces, que Castle y un agente del gobierno ya jubilado y gran amigo del capitán Montgomery, eran los máximos responsables de haberlo conseguido y que tanto Gates, como Ryan habían colaborado, a Kate casi se le desencaja la mandíbula del asombro. Y todavía se asombró más cuando le contó que Gates la había mandado a Chicago para ponerla a salvo.

-Entonces, ¿ya todo ha terminado? – acertó a preguntar con voz nerviosa.

-Prácticamente si, han cogido a los más importantes, aunque Gates dice que como todavía quedan algunos cabos sueltos debes seguir teniendo mucho cuidado. Pero creo que ya puedes descansar tranquila – dijo Javier alegre mientras la abrazaba.

-Ellos se han llevado a Castle – dijo Kate con miedo y con una certeza de la que ella misma se asustó – estoy segura que lo tienen ellos, hay que avisar a Gates.

-¿Estás segura? – preguntó Esposito asombrado – a lo mejor se ha ido de juerga por ahí para celebrarlo.

-Y no aparecer en toda la noche, sabiendo que su hija está sola en casa porque su madre está fuera de la ciudad, eso no es propio de Castle, estoy segura de que le han hecho algo.

-Yo llamo a la comisaría, habría que ver qué hacer con Alexis, no debería estar sola – dijo Javier preocupado – aunque han detenido a muchos de los culpables, no sabemos si quedan más por ahí sueltos.

-Ya he avisado a Lanie para que la recoja y se ocupe de ella, habla con Gates mientras me doy una ducha, hay que volver cuanto antes.

Esposito habló con su capitán, que se hizo cargo enseguida de la situación, diciéndole que harían confesar a Parker si este sabía algo de Castle, también hablaría con el amigo de Montgomery y pondría a Ryan y a otros detectives a trabajar en eso enseguida. También le dijo que tenían dos pasajes para el vuelo de las 14:45 h. que les dejaría en el JFK dos horas y media más tarde.


En la 12th el capitán Gates se había puesto manos a la obra. En cuanto Esposito le comunicó la posible desaparición de Castle, se encomendó a la tarea de encontrarlo como una cruzada personal. Ese hombre no era precisamente santo de su devoción, pero no podía negar la evidencia, a pesar de la impresión que daba, era un tipo inteligente y siempre tendría que agradecerle todo lo que había hecho para descubrir y desmontar todo el tinglado que Parker tenía organizado. Gracias a Castle había visto por fin entre rejas al asesino de Roy.

Así que llamó a Ryan y a otro oficial para que la acompañaran a la prisión de Sing Sing, donde Parker estaba recluido a la espera de juicio, ella misma se encargaría de interrogarle. Se puso en contacto con el agente Smith, el amigo de Montgomery y le comunicó lo de Castle, el hombre le comentó que le haría llegar toda la documentación que tenía sobre el caso lo antes posible, una vez detenido Parker, ya podían hacer uso de ella.

Antes se marcharse a la prisión, puso a gran parte de su gente a investigar al detenido, así como a todos los que estaban relacionados con él, tenían que averiguar todo sobre ellos, propiedades, cuentas bancarias, empresas... Castle y el agente Smith ya habían descubierto mucho de estas personas, pero tenían que encontrar la mayoría de pistas posibles. Dejó al inspector Walker, al que le tenía gran confianza, encargado de ser el receptor de la documentación que Smith iba a mandar por mensajero privado, diciéndole que le encomendaba su custodia hasta que ella volviese y dándole permiso para empezar a organizar e investigar todo el material que llegara.

CONTINUARÁ…