Luego de estar perdida por mucho, les traigo un nuevo capi pervert de esta saga XD espero y les guste

Disclaimer: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen (por desgracia), este fic es publicado sin fines de lucro.

Rated: M

Pareja: Naruto x Sakura

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Las Ventajas de ser un Ninja

By: NathixG

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Instinto

Naruto, con un mandil, se encargaba de limpiar lo último que había quedado del almuerzo que había compartido hacía poco con su amada y pelirrosa prometida.

Sí. Desde hacía casi un año, luego de 4 de noviazgo, de había armado de valor para comprar un anillo y pedirle que fuera su esposa. Fueron los cuatro segundos más largos de su vida hasta que la sintió caer sobre él en un abrazo y con voz emocionada decirle que sí.

Desde ese entonces vivían ahora en el pequeño apartamento del rubio mientras ahorraban para adquirir una vivienda más grande, pero sus hormonas les pedían a gritos privacidad así que por ello habían tomado esa iniciativa.

Para su gran suerte, Sakura había resultado ser no tan neurótica respecto al orden, si bien su hogar no era nada parecido a lo que había sido de antaño tampoco era un total desastre, las pocas cosas desordenadas que siempre recogían con una premura cómplice a la hora de tener visitas eran controlables y hacían de su convivencia algo más relajada.

Al terminar con el quehacer un extraño escalofrío le recorrió la espalda y observó a través de la ventana. No había nada, pero desconfiado, decidió acercarse.

—¿Naruto? —la femenina voz de Sakura lo hizo darse vuelta olvidando por una fracción de segundo sus sospechas.

La sangre de le aglomeró en las mejillas al verla tan solo con una bata de baño mientras secaba su largo cabello rosa con una toalla.

—¿Qué sucede? —preguntó ella observándole curiosa.

—Ah… etto… ¿qué? —preguntó intentando ordenar sus ideas, Sakura rio un poco, siempre le había causado gracia provocar esas reacciones en su rubio novio.

—Naruto, estoy segura que me has visto con menos ropa que esto —le dijo algo burlona apoyando una mano en el respaldar de una silla y la otra posándola en su cadera.

—¡Sakura-chan, no digas esas cosas! —Naruto, algo apenado, desvió los ojos a otro lado provocando que una carcajada saliera por parte de su interlocutora.

La pelirrosa se mordió suavemente el labio inferior para tratar de ocultar su risa mientras el ojiazul se hacía el indignado, cruzándose de brazos y con un puchero infantil que a ella le parecía muy tierno. Aprovechando que no la estaba observando, soltó las cuerdas que mantenían su bata cerrada, se le acercó sugerente y lo abrazó juntando sus cuerpos; él reaccionó tal y como ella quería, quedó en evidencia al sentir un bulto contra su vientre.

—Lo siento —le susurró casi en un susurro, rozando los labios con los de él, quitando el nudo que mantenía el mandil en su lugar, y así este fue a parar al suelo—. ¿Dejarías que te lo compense?

—Sakura…chan —fue lo único que pudo responder el rubio antes de verse empujado contra un pequeño sofá de dos plazas que tenían justo debajo de la ventana.

Sakura, posesiva, jaló de la forma más delicada que pudo el cabello de su rubio novio y antes de besarlo, dirigió sus orbes hacia un punto específico entre los árboles con malicia, luego se reclinó sobre la boca del otro para besarlo con toda la pasión y el deseo que estaba experimentando en aquel momento, encontrándose las lenguas de ambos en una especie de juego, lucha o danza erótica la cual ninguno tenía la mínima intención de abandonar.

El ojiazul dejó que sus traviesas manos recorrieran con cada vez más maestría el cuerpo que a horcajadas, se colocaba sobre él. Le encantaba sentir la piel tersa de la pelirrosa, tan suave, delicada y fuerte, todo al mismo tiempo, sumado a la exquisita temperatura y el suave aroma que el baño que recién había tomado la chica, era un deleite para sus sentidos que de por sí, cuando se trataba de ella, tendían a magnificarlo todo.

Cansado de la bata y con un gemido de exasperación se la retiró en un movimiento casi desesperado, fue la oportunidad de la chica para retirarle la camiseta que cubría su trabajado aunque no exagerado cuerpo. No pudo evitar gemir al captar el choque de temperatura en sus sensibles pezones, el cuerpo de Naruto era caliente y eso aumentó su deseo por él.

Se estiró con deleite, arqueando su espalda y apoyando sus manos en el marco de la puerta al sentirlo recorrer su espalda hasta llegar a sus glúteos, al tenerla de esa forma el rubio atacó su cuello sediento por ella, intercambiando de forma esporádica entre mordidas y lamidas, tenía cuidado a la hora de chupar su piel en un área tan expuesta (ya una vez le había dejado un chupetón e Ino la había molestado hasta el cansancio). Sus manos no paraban de masajear la zona donde las había posado, pero pronto aquello no fue suficiente.

Deslizó la mano derecha hacia arriba por su pecho mientras su boca descendía dejando un rastro de húmedos besos, capturó uno de sus senos con la mano y lo masajeó. Sonriendo satisfecho al escucharla gemir de placer jugó con la punta de sus dedos con el pezón, dándole giros y apretando un poco, la observó a la cara, sus mejillas ardían y su boca sólo dejaba escapar eróticos sonidos que le confirmaban que estaba haciendo un buen trabajo.

—¡Naruto! —gimió al sentir su boca capturar el pezón con el que anteriormente había estado jugando para succionarlo como él sabía que a ella le gustaba.

La aferró de la espalda para asegurarse que no se alejara y comenzó a jugar con el pecho desatendido, intercalando su boca de lugar de vez en cuando hasta que se sintió satisfecho y decidió que ya podría dejarla actuar.

Sakura reaccionó de inmediato al sentir cómo Naruto aflojaba su agarre y se encargó de despojarle del pantalón y el bóxer que llevaba, tomando su viril miembro entre sus manos, ansiosa pero a la vez con ganas de devolverle el favor por las atenciones antes recibidas.

Le dirigió una mirada inocente que logró ponerlo a mil ante la expectativa de lo que venía, y sin mediar palabra lo introdujo en su boca arrancándole un gemido de placer al rubio.

—¡Sakura-chan… Dios…! —para ella, fue la motivación que necesitaba para saber que lo estaba haciendo de la forma correcta.

Moviendo su cabeza de arriba abajo sobre el miembro del chico también lo acompañó con el frote de su mano, cerrando sus ojos y disfrutando tanto de lo que hacía como de la respuesta que obtenía. Naruto pronto colocó una mano sobre la cabeza de la chica para marcarle el ritmo; era una de las pocas veces en que se decidía a ser el dominante y ella con gusto le complacía.

—Basta, Sakura-chan —la detuvo con voz ronca llena de deseo.

Ella, entendiendo su pedido se levantó y le besó nuevamente con el deseo emanando de su piel, volvió a sentarse sobre él, con una mano guio su miembro a su húmedo y ansioso sexo y se sentó con lentitud sobre él, recibiéndolo con gusto a la vez que se abría paso expandiendo sus paredes vaginales que se apretaban deliciosamente contra él.

—Naruto… —susurró Sakura con una voz que le pareció ajena a ella, casi le dio vergüenza de lo excitada que sonó.

El rubio la tomó de la cintura empujándola hacia abajo hasta que no pudo más, suspiró con placer y ella comenzó a subir y bajar sobre él, mientras Naruto guiaba su movimiento. Al principio lento y decadente, y a medida que aumentaban los gemidos por parte de ambos aumentaba la intensidad de las embestidas, ya que el rubio elevaba sus caderas al momento que ella bajaba inundándolos a ambos en un mar de placer que disfrutaban de encontrar junto al otro.

—¡Ah! Naruto… más… —le pidió ella. Él sabía a qué se refería.

En un arrebato la levantó y la apoyó en el marco de la ventana, la envolvió en un abrazado y la embistió con más fuerza y de forma rítmica, tal y como le gustaba a ambos. Ella le envolvió las piernas alrededor de su cadera, un brazo aferrándose a su espalda, rasguñándolo para hacerle sentir lo mucho que lo disfrutaba y el otro despeinando aún más su cabello mientras tomaba su boca en un apasionado y húmedo beso para acallar los gritos de placer que clamaban por hacerse escuchar.

Pronto, Sakura se sintió llegar, no le puso freno y mordió de forma un poco salvaje el hombro de Naruto, sintiendo oleadas inmensas de placer recorrerla. A los pocos segundos el rubio también llegó al clímax derramando su esencia en su interior con movimientos más profundos y pausados.

La delgada capa de sudor que los cubría a ambos no les molestaba en absoluto, permanecieron abrazados hasta que sintieron su mente aclararse.

—Vas a tener que volver a bañarte —le susurró él.

—¿Y me vas a acompañar?

—¿Un segundo round? Me encantaría —le responde dándole un corto beso, la dejó ponerse de pie pero la llamó en cuanto ella iba a cruzar al pasillo—. Sakura-chan.

—Dime —preguntó ella tomando nuevamente la bata de baño y el paño que había dejado olvidados.

—¿Sí sabías que había alguien viéndonos?

Ella le sonrió pícara.

—Por supuesto que sí.

—Que pervertida te has vuelto —le sonrió para llegar a su lado, ella le colocó el paño con el fin de tapar su trasero que daba hacia la ventana.

—No soy pervertida, soy posesiva —le sonrió de medio lado.

—La verdad no me importaría volver a hacerlo —él le acaricia el cuello con la mano y le da un beso en una zona sensible que sabe que ella tiene en el ángulo de su mandíbula—. Le agrega adrenalina.

—Lo pensaré luego del baño.

Hinata se encontraba pálida en su lugar, la mirada que Sakura había dirigido a su ubicación era una clara amenaza. Había marcado su territorio sin pudor alguno al hacerle el amor a Naruto frente a ella, frente a sus ojos que sabía que observaban.

Algo dentro de ella dolió.

Sin embargo, su respiración agitada, sus mejillas sonrojadas y un palpitante deseo en un lugar que ella misma no se atrevía a explorar por completo le hizo difícil saber a ciencia cierta si estaba herida, o si algún instinto convenza primitivo había despertado en su interior.