Capítulo 11:
Volvieron presurosos a la comisaría deseando empezar cuanto antes con las nuevas pistas que tenían. Prepararon café y empezaron a comentar lo que sabían.
-Lo que no termino de comprender – comentó Kate – es que si a Parker lo detuvieron el martes, como es posible que a Castle se lo llevaran el jueves.
-Muy fácil – comentó Gates a la que no habían oído llegar – la orden debía estar dada de antes, solo esperaron el momento oportuno. La detención de Parker no ha salido hasta ayer en los medios de comunicación. Los que secuestraron a Castle no debían de tener ni idea de que su jefe estaba en la cárcel, se limitaron a cumplir las órdenes que tenían.
-Entonces tenemos que encontrar como sea a esos tipos – dijo Ryan.
-Lo malo – continuó Gates – es que si se han enterado ya de la detención de su jefe, igual se han quitado de en medio y a ver como averiguamos donde tienen a este hombre.
-Lo averiguaremos – dijo Becket convencida – de cosas peores hemos salido.
-Entonces a trabajar – dijo Gates – si lo han dejado encerrado en algún lugar y nadie se ocupa de él, vamos contra reloj, cada minuto que tardemos es un minuto menos que le queda de vida.
Kate se estremeció al oír a su jefe y la miró.
-No me mire así detective – dijo la mujer – soy la primera interesada en encontrar a su amigo, pero también soy realista, no tenemos tiempo que perder.
Se dedicaron a mirar y remirar todo con lupa. Dieron con el modelo y propietario de la furgoneta en la que se habían llevado a Castle, era de uno de los secuaces de Parker, a quien todavía no habían logrado detener. Consultaron las cámaras de tráfico de la ciudad y pudieron hacer un seguimiento bastante acertado, viendo que la furgoneta salía de la ciudad hacia el este.
Llegó el experto informático con el ordenador de Castle y pidió hablar con Kate.
-¿Has encontrado algo Mark? – le preguntó impaciente.
-Estuve mirando en su correo, pude descifrar su contraseña, pero todo lo que hay en esa cuenta es estrictamente personal, correos a su hija, amigos, editorial, así que no me he detenido a mirarlos – le informó – pero seguí indagando y pude descubrir que se hizo una nueva cuenta en otro servidor de correo diferente, y con ésta es con la que ha accedido a la página de descarga de archivos. He descargado todo lo que guardaba ahí, que era bastante y te lo he grabado en estos CD – y le entregó varios discos – creo que ya no queda nada más que pueda ser útil para encontrar a Castle – toda la comisaría conocía y apreciaba al escritor y ya se había corrido la voz de que había desaparecido.
-Muchas gracias por todo Mark – le dijo Becket.
-No hay de que, ha sido un placer estamos para ayudarnos, por cierto ya se lo puedes devolver a la familia – y le dio el portátil cuidadosamente guardado en su funda.
Kate se llevó el portátil y lo puso con sus cosas, luego fue a donde estaban sus compañeros y le dio un CD a cada uno para que fueran mirando. La mayoría de lo que había era lo mismo que ya tenían, pero después de un exhaustivo trabajo pudieron encontrar algunas cosas que eras desconocidas para ellos, y que empezaron a investigar enseguida a ver si les aportaba algo nuevo.
Así estuvieron todo el día, hasta que llegó Gates para informarse de los progresos que habían hecho. Ella por su parte les dijo que seguían en contacto con el FBI y que estaban investigando todas las propiedades de las que tenían constancia que eran tanto de Parker como de alguno de sus compinches por si tenían a Castle en alguna de ellas.
Una vez que se hubieron puesto al corriente, los mandó a casa y les dijo que ella estaría al tanto y si había alguna novedad ya los avisaría, que el día siguiente que era domingo podían tomárselo libre si querían, pero los tres estuvieron de acuerdo en seguir trabajando, les daba igual el día que fuese.
Ryan se fue a su casa, Esposito y Becket fueron a por Lanie y Alexis. Aprovechando las circunstancias la forense también estuvo haciendo horas extras, y había puesto a la hija de Castle a ayudarla.
-¡Hora de cenar! – dijo Esposito a modo de saludo.
-¿Habéis descubierto algo nuevo? – preguntó Alexis angustiada.
-Hemos hablado con una señora que nos ha confirmado que tu padre ha sido secuestrado – dijo Kate que no quería mentir a la chica – hemos avanzado bastante en la investigación, pero aún no sabemos mucho.
-¡Vaya! – dijo Alexis aguantando las lágrimas.
-¿Sabéis que me he conseguido una ayudante asombrosa? – dijo Lanie tratando de animar a Alexis a la que tomó por los hombros cariñosamente abrazándola – esta jovencita es un potosí. Tu padre tiene toda la razón del mundo al estar tan orgulloso de ti – dijo en un intento de alegrar a la chica que lo que hizo fue entristecerse aún más ante la mención a su padre.
-He hablado con la abuela, llegará mañana en la tarde – dijo la pelirroja.
-Yo la llevaré al aeropuerto y recogeremos a Martha, supongo que vosotros seguiréis trabajando.
-Supones bien – dijo Kate – anda vamos a comer algo – mientras tomaba a Alexis de la mano y con la otra le secaba las lágrimas – anímate ya verás cómo lo encontramos.
Una vez que terminaron de cenar algo, porque la verdad es que ninguno tenía apetito, se despidieron hasta el día siguiente. Lanie se comprometió a recoger a Alexis para que no estuviera sola, hasta la hora de ir al aeropuerto por Martha.
Al llegar a la casa, Alexis sin decir palabra cogió las sábanas y mantas de donde estaban guardadas y se preparó la cama.
-Si no te importa, intentaré dormir algo – le dijo a Kate – era evidente que no tenía muchas ganas de hablar con nadie.
-Siéntete como en tu casa, y si necesitas algo, lo que sea, ya sabes dónde estoy.
Ella se fue a su habitación, se puso el pijama y se metió en la cama. Había cargado todo el tiempo que duró la cena con el portátil en el bolso, sintió la tentación de abrirlo y seguir leyendo lo que había escrito del nuevo libro de Nikki Heat.
No podía evitar sentirse culpable de la desaparición de Castle, lo trató mal y lo echó de su vida, se arrepentía cada minuto de haberle dicho que no quería volver a verlo, cuando era lo que más deseaba en su vida. Ella tendría que haber sabido perdonarlo y haber estado con él durante la investigación. Castle solo había querido protegerla, y por eso se puso en peligro, también se sentía culpable por haberle mentido cuando le dijo que no recordaba nada de cuando le dispararon.
Ella no era persona de escribir, nunca había llevado un diario, ni nada por el estilo, pero en ese momento sintió la imperiosa necesidad de escribir sus sentimientos hacia él, no sabía si volvería a verlo con vida y todo eso la estaba quemando por dentro. Así que en el mismo archivo donde él escribía sobre ella en su nueva novela de Nikki Heat, una vez que terminó de leer todo lo que había escrito, empezó a escribir.
"Hola Castle
Te preguntarás que demonios hago con tu ordenador, pues entrometerme en tu vida, como haces tú constantemente en la mía. Pero no creas que te lo reprocho, desde que no estás conmigo me he dado cuenta que realmente me gusta que lo hagas y que te echo mucho de menos, porque ¿sabes una cosa?: Yo también Rick, yo también te quiero. Ahora soy yo la que te pide que no me dejes y que estés donde estés, aguanta porque vamos a encontrarte y a traerte de vuelta a casa. Lamento mucho haberte dicho aquellas palabras horribles de que no quería volver a verte porque no las sentía en absoluto, solo estaba muy enfadada y siento también no haberte dicho que recordaba cuando me dijiste que me querías, tuve miedo. Quiero que sepas que voy a cuidar de Alexis hasta que vuelvas…"
Ya no fue capaz de seguir escribiendo, las lágrimas no le dejaban ver y amenazaban con mojar el ordenador. Guardó el documento, lo apagó e intentó dormir un poco.
CONTINUARÁ…
