Capítulo 12:
DOMINGO 5 DE FEBRERO
Se despertó a las nueve de la mañana, salió del cuarto y la embargó el olor a café. Alexis ya se había levantado, recogido el salón y puesto la cafetera. También estaba haciendo tortitas.
-¡Buenos días! – dijo Kate.
-¡Buenos días! – respondió la chica – espero que no te importe que haya puesto la cafetera y esté haciendo el desayuno.
-Claro que no, pero ¿por qué no me has avisado antes?, me hubiera levantado más temprano.
-Me dio apuro despertarte, debes estar muy cansada y como hoy es tu día libre y vas a ir la comisaría.
-Gracias Alexis, la verdad es que me ha venido bien descansar un poco más.
En ese momento llamaron al portero automático, Kate fue a contestar y era Lanie que venía a recoger a Alexis. La invitó a subir. La forense traía una bolsa con varios bollos y cuando entró y olió el café, no pudo menos que exclamar.
-¡Humm que bien huele!, ya veo que he llegado justo a tiempo.
Se sentaron a desayunar hablando de cosas triviales, hasta que Kate las dejó para darse una ducha. Cuando salió ya preparada para irse, fue Alexis la que entró al baño.
-¿Dónde iréis hoy? – le preguntó a su amiga.
-No sé, a ver que le apetece, había pensado en algún museo o un paseo por Central Park, ya veremos.
-Bueno, tengo que marcharme, despídeme de ella. ¿A qué hora llega Martha?
-A las 16:00 h. así que después de comer saldremos para el JFK.
-Pues avísame cuando la recojáis, ahora me marcho, te dejo aquí una copia de la llave por si necesitáis entrar para algo. Nos vemos luego – se despidió marchándose.
Cuando Kate llegó a la comisaría, ya estaban allí Gates y los chicos, llevaba tan mala cara que nadie se metió con ella por llegar tarde. Siguieron viendo la documentación que tenían, eran tantas carpetas y archivos que investigarlo todo estaba siendo una ardua tarea, y eso que Gates los había liberado de otros casos, podían seguir investigando la desaparición de Castle a no ser que hubiera mucho trabajo y los necesitasen.
Terminaron el día como empezaron. Lanie la llamó para decirle que Alexis ya estaba con su abuela en su casa, y que Martha le había pedido que le dijese que las tuviesen informadas en todo momento.
Después de hablar con su amiga, Kate le dijo al capitán que la hija y la madre de Castle estaban de vuelta en el loft. Antes de que ella pudiese sugerir nada, Gates cogió el teléfono y dio orden para que se estableciese un turno de vigilancia en casa de Castle.
Cuando Kate llegó a su casa, llamó a Martha para ponerla al día de lo poco que habían avanzado. Estaba desanimada y muy cansada. La madre de Castle le agradeció que hubiese cuidado de su nieta y también todo lo que estaba haciendo por encontrar a Richard. Kate se despidió prometiéndole que hablaría con ellas todas las noches al terminar la jornada.
Se ducho, se puso el pijama y se obligó a comer algo. Estaba tan cansada que decidió acostarse. Al meterse en la cama vio el ordenador de Castle en la mesilla. Lo encendió, pues sintió la necesidad de contarle lo que había pasado ese día.
"Buenas noches Castle. Aquí estoy otra vez y de nuevo quiero pedirte perdón. Entendería si no quisieras perdonarme, aunque me dolería porque sé que una de las muchas cualidades que tienes es la generosidad. Me siento tan mal, que necesito pedirte perdón una y mil veces más. Tú siempre has estado ahí para mí, y yo te mentí y te dije que no recordaba nada de cuando me dispararon. Aunque te necesitaba, te aparté de mi lado durante tres meses. Yo llevo unas semanas sin ti y se me están haciendo eternas.
Espero que donde sea que estés, estés bien y no te hayan hecho mucho daño. Alexis está muy triste pero es una chica fuerte y valiente. Ya está en casa con Martha, regresó hoy de Seattle. Tienes una gran familia que te quiere y te espera Castle y tienes que luchar por ella. Yo también te espero.
Llevamos todo el día en comisaría. Ni los chicos ni yo vamos a descansar hasta que te encontremos. Hasta tienes a Gates organizándolo todo y casi sin dormir, luchando y trabajando para que vuelvas. Quien lo iba a decir ¿eh?
Estoy cansada y debería intentar dormir algo, pero no puedo dejar de pensar en ti. Me arrepiento de tantas cosas, de ser tan terca, de no haber reconocido que te oí ese día cuando me confesaste tu amor, de no haberte dicho que te quiero y sobre todo de no habernos dado una oportunidad.
Deseo tanto abrazarte Rick, espero que cuando vuelvas no sea demasiado tarde y sigas queriéndome, porque yo nunca voy a dejar de hacerlo. Me hubiera gustado tanto decirte esto a ti, y no de esta forma tan impersonal, pero ahora es la única manera que se me ocurre para sentirme más cerca tuya, aunque tú no puedas leerlo. Buenas noches amor"
Durante toda esa semana le dieron mil y una vueltas a toda la documentación que tenían. El FBI montó operativos de búsqueda en cada propiedad de la que tenían constancia, pero no daban con Castle. Ni siquiera una pista de que hubiera estado en alguno de esos lugares.
Gates había vuelto un par de veces a Sing Sing para hablar con Parker, siempre acompañada por Ryan y Esposito. A Becket le había prohibido terminantemente ir allí, aunque ella había protestado muchísimo, sabía que eso iba a ser demasiado fuerte para ella.
Parker tenía un cinismo y hablaba con una crueldad que sabía que Kate no iba a poder soportar y conociéndola, sabía positivamente que se abalanzaría sobre él, lo que sería bastante perjudicial pues lo podrían usar en su contra en el juicio donde no iba a tener más remedio que testificar.
Cada vez estaban más desanimados, nadie decía nada pero todos empezaban a pensar que quizás ya era demasiado tarde para encontrar con vida al escritor.
Cada noche al terminar la jornada de trabajo, una agotada y ojerosa Becket acudía religiosamente al loft de Castle para informar a su madre y a su hija de como transcurría todo.
Estaba un rato con ellas, a veces incluso cenaba allí, luego iba a su casa, a intentar descansar y a llorar su pena.
Cada noche cogía el ordenador y le contaba a Castle lo que habían hecho ese día, lo que lo echaba de menos y las ganas que tenía de verlo.
JUEVES 9 DE FEBRERO
Aquella noche Kate estaba especialmente sensible. Hacía ya una semana que se habían llevado a Castle y tres desde que ella lo echó de su vida. Se sentía tan culpable que casi ni dormía, ni comía. Estaba totalmente convencida que si ella no hubiese sido tan desagradable con él, Castle no habría desaparecido.
Se culpaba constantemente y cada noche cuando iba a su casa y veía como la miraba Alexis, sentía como si se muriese por dentro. La chica no le había vuelto a reprochar nada, al contrario le agradecía todo lo que estaban haciendo por su padre pero la mirada triste y apagada de la pelirroja, así como la angustia que se reflejaba en el rostro de Martha la estaban consumiendo.
Como cada noche y como era ya costumbre encendió el ordenador y buscando el documento del manuscrito de Nikki Heat empezó a escribir. Era como si estas conversaciones con Castle, abrir su corazón y poder expresar por escrito lo que había sido incapaz de decirle directamente le hubieran dado más confianza en sí misma, pues cuando empezó a escribir se dirigió a él de forma cariñosa.
"Buenas noches mi amor. Deseo con toda mi alma que estés bien, te echo de menos y a cada día que pasa siento que te quiero un poco más si es posible. No me acostumbro a no tenerte a mi lado, a que no me traigas mi café mañanero, a que no me vuelvas loca con tus absurdas teorías.
Ya te echaba de menos en Chicago ¡mira que quitarme de en medio y dedicarte tu solito a investigar todo esto!, pero ¿en qué pensabas?... si, supongo que en protegerme, mi fiel escudero. Nunca me alcanzará la vida para agradecerte lo que has hecho por mí, y por mi familia. Te quiero Richard Castle, así que vuelve pronto que tenemos que empezar nuestra nueva vida juntos"
CONTINUARÁ…
