Capítulo 15

Kate se sentó en su escritorio, estaba derrotada, pensar en la posibilidad de no verlo más, le partía el alma. No podía dejar de recordar las duras palabras que le dedicó la última vez que lo vio, diciéndole que no quería volver a verlo.

Nunca pudo imaginar que eso ocurriría de verdad. No quería llorar delante de nadie, así que estuvo aguantando el tipo mientras terminaba de recoger su mesa para irse. Los chicos serios la miraban, pero respetaron su dolor y no se acercaron a ella. Solo Esposito le dijo:

-Si quieres te llevo yo a su casa.

-Gracias pero primero voy a ver a Lanie y luego iré a verlas. Tengo que serenarme un poco antes de ir y enfrentarme con eso.

-Como quieras, ya sabes dónde estamos si necesitas algo.

-Gracias chicos.

Cogió sus cosas y se fue a la morgue. Lanie trabajaba en el cuerpo de un caso que llevaban unos compañeros de la 12th. Levantó la cabeza al oírla entrar.

-¡Hola Kate!, ¿Qué te trae por aquí? – empezó a decir con una sonrisa que se truncó cuando le vio la cara.

-¡Ay Lanie, es horrible! – sollozó Kate.

-¿Qué ha pasado?, me estás asustando.

Le contó a su amiga las últimas noticias que habían llegado de Castle. Aunque intentaba controlar el llanto, las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.

-Y ahora me toca ir a decírselo a su madre y a su hija, Gates se ofreció a hacerlo, pero sé que debo ser yo quien lo haga.

-¡Ay amiga!, no sé qué decirte, lo siento mucho, pero creo que no debes desfallecer, no lo han encontrado, puede estar en cualquier sitio y puede estar vivo.

-Quiero creer eso, pero es tan poco probable – suspiró.

-¿Quieres que te acompañe a su casa?

-Gracias Lanie, pero esto tengo que hacerlo sola – se secó los ojos con las manos.

-Será mejor que pases al baño y te laves un poco la cara antes de ir.

-Gracias ya hablamos.

Becket pasó por el baño, se lavó la cara y salió al exterior. Subió a su coche y se dirigió a hacer lo último que le apetecía en ese momento.

Cuando llegó al loft de Castle, respiró varias veces intentando controlar su nerviosismo y sus ganas de llorar. Llamó a la puerta, fue Alexis quien le abrió.

-¡Hola Kate! – dijo la chica con cierta sorpresa – no te esperábamos hasta más tarde – y al ver la cara de Kate ya se asustó y preguntó – ¿Qué pasa Kate?, ¿Lo han encontrado?

-¿Puedo pasar? – dijo Kate seria por toda respuesta.

Alexis se apartó a un lado haciéndole sitio y llamando a su abuela a gritos. Martha llegó al oír la llamada apremiante de su nieta.

-¡Hija! ¿Qué son esos gritos? – y al ver a Becket en la entrada – ¡Ah, hola querida!, no te esperábamos tan pronto.

-Abuela algo le ha pasado a papá – dijo Alexis impaciente.

-¿Dónde está Richard? ¿Qué le ha pasado? – y dándose cuenta que seguían de pie en la entrada dijo – pero pasa y siéntate.

Kate suspiró, entró al loft y se sentó en el sofá.

-Han pasado cosas...

-¿Qué cosas? – preguntó Martha angustiada.

-Pues realmente no lo sabemos con certeza… – y a partir de ahí les contó las últimas novedades que sabían.

Alexis lloraba mientras murmuraba una y otra vez:

-Lo han matado, lo han matado…

-No digas eso – le dijo su abuela enfadada – todavía no lo sabemos con seguridad. Hasta que no lo vea no puedo creer que esté muerto, yo siento que sigue vivo en algún lugar, solo tenemos que encontrarlo.

-El caso sigue abierto. Gates está muy interesada en encontrarlo, sea como sea y os juro que no voy a descansar hasta traerlo de vuelta – dijo Kate con firmeza.

-Aunque sea en un ataúd – dijo la pelirroja con pesimismo.

-¡Niña! – volvió a reprenderla su abuela – no seas agorera. La esperanza es lo último que se pierde, no he criado un hijo y lo he puesto grande para que me lo mate cualquier desalmado, ¡no señor!, ¡vamos a encontrar a tu padre y vamos a encontrarlo vivo! – dijo Martha con gran entereza – Te quedas a cenar ¿verdad? – le preguntó a Kate con firmeza.

-Por supuesto – contestó esta, a lo que había parecido más un orden que una invitación.


En el hospital Lenox Hill Castle había sido atendido en urgencias por los médicos. Ahora se encontraba ingresado en la UCI. Como no sabían la identidad del paciente lo nombraron como John Doe como acostumbraban a llamar a todos los sin nombre que encontraban.

Después de los primeros auxilios lo asearon y le cambiaron la ropa. Le habían desinfectado y curado la herida de la ceja, la tenía bastante infectada y aunque la infección estuvo a punto de llegar al ojo, afortunadamente no había sido así, pero al taparle al herida también le taparon el ojo, como precaución.

Le curaron también las heridas de las muñecas y los tobillos causadas por los grilletes, le habían colocado las muñecas y los hombros dislocados en su sitio y lo mantenían inmovilizado. Estaba en observación a causa de una conmoción cerebral producida por el golpe que le dieron en la cabeza.

También lo estaban hidratando y alimentando, pues presentaba síntomas de deshidratación y desnutrición severos, así como administrándole una gran cantidad de antibióticos para la infección y curar la neumonía que tenía y calmantes para los dolores.

Cuando llegó al hospital empezó a espabilarse un poco, le hicieron análisis y detectaron que había sido drogado con cloroformo. Al despertar empezó a delirar por la fiebre tan alta que tenía, llamaba a su madre, a su hija y a Kate. Le costaba respirar, así que después de atenderlo le pusieron oxígeno y le administraron un sedante para que se calmara.

Los policías volvieron a pasarse por el hospital, el médico les dio el parte diciéndoles que el paciente estaba sedado y necesitaba descansar y que por lo menos en un par de días que le hicieran efecto los medicamentos no iban a poder interrogarle.

También les comunicó que no tenían ni idea de quien era, no llevaba identificación, ni móvil, solo pudo decirles que aunque sucia y destrozada la ropa que llevaba puesta eran de muy buena calidad, así que no le extrañaba que fuese alguien de dinero.

Los policías le dieron las gracias y se volvieron a su comisaría a dar el reporte. Los detectives encargados del caso dijeron que llamarían a las demás comisarías para preguntarles si habían denunciado la desaparición de un hombre con las características de John Doe.

MARTES 14 DE FEBRERO

Era ya de madrugada cuando Kate llegó a su casa después de pasar la velada en el loft de Castle. Habían empezado a hablar de muchas cosas, Alexis estaba muy triste, Martha intentaba que el ánimo no decayera y entre unas cosas y otras había pasado la tarde allí y casi parte de la noche.

Se puso su pijama y se metió en la cama, eran ya casi las dos de la mañana. Al día siguiente tenía que madrugar, pero no tenía sueño. Tenía tantas cosas en la cabeza que sabía que no iba a ser capaz de dormirse.

Como cada noche cogió el ordenador y como se había convertido ya en costumbre se dispuso a escribirle a Castle.

"¡Ay Rick! No me puedo creer que no vaya a verte más. Hoy Gates nos has dicho que el FBI ha encontrado el lugar donde te han tenido encerrado todos estos días, pero que no había ni rastro tuyo, solo la sangre de la pared donde debieron golpearte y por la que se ha podido confirmar que eras tú al que tenían allí. Espero que no te hayan lastimado mucho.

Me niego a pensar que te hayan hecho algo irremediable. No puedes ni imaginar el mal rato que he pasado cuando he ido a tu casa a contárselo todo a Alexis y Martha. ¡Están destrozadas! Tu hija no ha parado de llorar y tu madre intenta hacerse la fuerte, pero yo sé que está deshecha!

¿Y yo? Seguro que te preguntas como estoy yo, y ¿sabes qué?, estoy triste, muy triste, pero sobre todo enfadada conmigo misma, pensar que quizás no vaya a volver a verte, que esas horribles palabras que te dije se hayan cumplido, me dan ganas de gritar y de pegarme cuando pienso que puedo haber perdido la oportunidad de haber estado juntos.

Quiero llorar pero no me permito hacerlo, porque sé que si te lloro es como si te diera por perdido para siempre y no quiero, ¿me oyes?, no quiero renunciar a ti y no voy a hacerlo. Voy a seguir buscándote hasta debajo de las piedras Richard Castle, así que estés donde estés procura estar a salvo por que te juro que si te atreves a morirte soy yo la que te mato después.

Te quiero Rick, nunca me olvides donde sea que estés."

CONTINUARÁ…