La apuesta.

El silenció que se había apoderado del patio de la corporación cápsula fue bruscamente cortado por el ruido que hacían los zapatos de cierta mujer ataviada con un kimono amarillo, al correr.

-¡Ay mi dulce Pan, siempre quise tener una niña, que felicidad voy a tener una hija!- gritaba con lagrimas en los ojos la esposa de Gokú apretando con fuerza a la pelinegra y restregando su mejilla contra la de la chica de ojos azabaches.

-Eh esto… no- trataba de decir con dificultad y sonriendo nerviosamente la nieta de Mr. Satán ante el apretado abrazo de su abuela.

-¿Eh?, ¡Ay entonces tendré una nieta, si una hermosa y linda nieta!-gritó nuevamente la hija de Ox Satán, volviendo a apretujar a la joven viajera del tiempo.

-Eh jeje no, no- esta vez la joven semi-saya se soltó ágilmente del estrujón que le estaba propinando la mujer de moño, para reír de forma frenética y mover las manos hacía los lados con rapidez evidentemente sonrojada.

-¿Qué? Pero ¿Entonces?- comentó Milk con expresión dubitativa llevándose una mano al pecho.

-Bueno si eres una Son y una semi-sayayín forzosamente Milk tiene que ser algo tuyo- comentaba pensativa una mujer de cabello azul mirando hacia el cielo, -Y si lo piensas bien -continuó- solo existen dos opciones, o eres hija de Gokú o eres hija de Gohan-.

-Así es, porque no creo que el hermano de Gokú haya tenido descendencia- comentó sonriente el esposo de no.18

-¿Eh? ¿Quién?- dijo sorprendida la pelinegra sin entender a qué se refería el hombre sin nariz, nunca había escuchado hablar sobre un hermano de su abuelo.

-Ya, ya, no importa si es hija, nieta o sobrina, o lo que sea, lo importante es que es de nuestra familia- pronunció con su típica expresión amable el padre de Goten dirigiéndose a la joven.

-Bienvenida- dijo regalándole una sonrisa a la hija de su primogénito extendiéndole la mano.

La joven Son se quedó inmóvil por un momento, con todo el alboroto de identidad y la infinidad de preguntas que le hicieron las mujeres del lugar, no había tomado consciencia de los individuos que se encontraban en el recinto, especialmente no había reflexionado sobre el hombre que le extendía la mano, ese era su abuelito, era la persona que más extrañaba en el mundo, y después de 2 largos años lo estaba viendo de nuevo, lo tenía frente a ella; sin darse cuenta sus ojos comenzaron a humedecerse y sin pensarlo se abalanzo hacia él para abrazarlo, se colgó de su cuello como cuando era una niña, y se sintió como aquella pequeña que se acurrucaba con su abuelo. El hombre de cabellos rebeldes parpadeó dos veces sorprendido ante la reacción de la chica de ojos obscuros, pero en un instante cambió su expresión por una sonrisa correspondiendo el cariño que le regalaba la joven.

Todos miraron la escena justo como lo hicieron cuando Goten vio por primera vez a su padre en el torneo de las artes marciales previo a la batalla contra Majin Buu, y poco a poco regresaron a disfrutar de la reunión, algunos fueron directo a la barra de bebidas como Mr. Satán y el Maestro Roshi; otros se dedicaron a reír y conversar, entre ellos una parejita de jóvenes del futuro, quienes por fin, después de un rato pudieron encontrar un momento para hablar a solas.

-Uff que día nunca pensé que llegaríamos en plena fiesta y con todos reunidos- decía la pelinegra llevándose un brazo a la frente y dejándose caer en una silla.

-Definitivamente este ha sido el día más largo de mi vida y aún no termina- comentó el joven Brief imitando a su compañera –Dime Princesa, ¿No crees que fue arriesgado haberles revelado eso? –continuó el joven hijo de Vegueta tomando la mano de su chica y dándole un rápido y tierno beso en la misma.

-Mmm no, no lo creo, y fue lo único que se me ocurrió para quitárnoslos de encima –contestó a su acompañante mientras tomaba el refrescante líquido de una lata color naranja,-Además, la mayoría ha de pensar que soy hija de mi abuelito, y esa es una ventaja- continuó guiñando un ojo y levantando su dedo índice a un lado del rostro.

-Pues yo creo que Pan se parece muchísimo a ti Milk- comentaba Yamcha volteando a ver a la joven de paliacate rojo que se encontraba en una mesa justo a un lado de la de él y otro grupo de personas.

-¡Ay verdad de que sí, somos idénticas!- contestó la mujer de kimono amarillo y moño muy alegre con las manos entrelazadas junto a su rostro.

-Pues yo más bien creo que se parece a Videl, ¿no estás de acuerdo conmigo Gohan?- decía Krilin pícaramente mientras codeaba al hijo mayor de Gokú.

Ante el comentario de su amigo, el joven Gran Sayamán no pudo evitar ponerse rojo como un tomate maduro y sudar como un condenado; mientras que la chica de ojos azules que se encontraba a su lado parpadeaba sonrojada.

-No yo creo que si se igualita a Milk- decía pensativo el hombre de cicatriz -Ah ya lo tengo- continuó - ¿Qué te parece Krilin si hacemos una apuesta?- Terminó con una enorme sonrisa mirando a su amigo.

-De acuerdo, acepto- contestó el excalvo levantando un puño frente a su rostro,-Pero ¿Qué vamos a apostar?- preguntó.

Antes de que alguno de los que se encontraban en esa mesa pudiera contestar, la voz de una joven se escuchó detrás de ellos, -Ah, una apuesta, me parece divertido- todos voltearon su mirada para encontrarse con la imagen de la joven de ombliguera roja que se dirigía hacia ellos.

-Y como están apostando sobre mí, sugiero que el que pierda, cuando se sepa que vengo en camino o que ya nací, me compre un vestido- aseveró con una sonrisa maliciosa y las manos apoyadas en su cintura la hija de Gohan.

-Bien- contestó Yamcha, -Así quedamos- replicó el padre de Maron, y ambos guerreros se dieron la mano para cerrar el trato; los presentes en escena reían divertidos incluyendo a Pan, quién era observada desde la mesa contigua por cierto joven de cabello lila.

Trunks tenía toda su atención puesta en su compañera, la miraba reír alegre pensando que era la cosa más hermosa que ha visto en su vida, simplemente le fascinaba verla feliz y contenta, la personalidad de Pan le encantaba, siempre activa y afanosa, de gran corazón, fuerte, decidida; pero a la vez tierna y sincera, era para él la mujer perfecta.

La fiesta fue todo un éxito, todos se había divertido a lo grande, Gokú comió hasta que ya no pudo más y después volvió a comer; los pequeños Goten, Trunks y Maron se cansaron de jugar y correr por todos lados; Yamcha, el Maestro Roshi, Mr. Satán y Ox Satán ya tenían rojas las mejillas de tanto sake y champagne que habían tomado; los demás jugaron bingo, cantaron y se la pasaron de lo mejor; pero ya el sol empezaba a caer y era hora de regresar a casa, los primeros en despedirse fueron Krilin y su familia, quienes prácticamente arrastraban al Maestro Roshi, puesto que ya se había pasado de copas; los siguientes fueron Yamcha y Puar, seguidos por los dos Nameks y Mr. Popo; Gohan se ofreció a acompañar a Videl, Buu y Mr. Satán debido a que éste último había bebido de más; finalmente quedaron solo las familias Son y Brief.

-Bueno Goten, Pan, es hora de irnos- expresó Milk tomando el brazo de su esposo.

-¿Eh?, ¿Qué?, ¿Yo también?, pero, si yo me iba a quedar aquí- contestó sorprendida ante la aseveración de su abuela la joven de cabello obscuro.

-Desde luego que no, ninguna hija o nieta mía se va a quedar bajo el mismo techo que su novio, no señor, no hasta que estén casados- exclamaba la mujer de moño casi regañando a la muchacha de paliacate rojo.

-Ups, creo que no fue buena idea decirles que soy una Son- pensaba la chica de cabello obscuro mirando a la madre de Goten con una sonrisa nerviosa y sus dos dedos índices tocándose frente a su pecho.

-Está bien Pan, es lo mejor, mañana temprano podemos vernos para almorzar, ¿Qué te parece?- comentó el joven jefe de la corporación cápsula acercándose a su compañera y tomarla de un hombro.

-No estés tan seguro, a partir de mañana vas a entrenar conmigo, no puedo creer que tu cuerpo esté en tan mala condición- refunfuñó molesto el príncipe de los sayayín recargado en una pared cerca de los demás.

-Esto… Bueno estoy seguro que en algún momento podremos vernos, ¿De acuerdo?- dijo el caballero de ojos azules rascándose la nuca y con una gota de sudor en su frente.

La única hija de Gohan se quedó pensativa unos instantes mirando hacia abajo, para después reaccionar y regalarle una gran y sincera sonrisa a Trunks –De acuerdo- respondió colgándose del cuello del joven y besándolo fugazmente en la mejilla.