Este es otro capítulo de lo que pasó antes de que Pan y Trunks viajaran al pasado, continuación del capítulo 2 "mamá ya lo sabe"… :D Enjoy
Un acuerdo sin palabras.
-Mi Pan y…-susurró sin terminar una mujer de trenza, de pie en la estancia de su hogar con una mano en el pecho.
Los tacones marrones de una mujer surcaban los pasillos de un impresionante edificio; la mujer de falda verde era escoltada por un hombre de traje negro y un aparato auricular en su oreja, sin duda un guardia de seguridad; ambos eran dirigidos por una señorita de cabello corto; la mujer de saco marrón y blusa blanca miraba a su alrededor, veía personas ir y venir con documentos, algunos corrían por los pasillos, cosa que provocaba que ella y las dos personas que la acompañaban debieran apartarse un poco; la mujer en cuestión comenzó a ruborizarse a medida que se acercaba a su destino, debido a la atención que empezaba a recibir por parte de las féminas del lugar, sentía como la examinaban mientras murmuraban entre sí, -¿Quién será?-pudo escuchar decir a una muchacha de uniforme azul preguntar a otra.
-Bien aquí estamos, suba al elevador y llegue hasta el último piso, el jefe ya la está esperando- expresó la mujer de cabello corto apretando el botón que abriría las compuertas.
La mujer de tacones marrones se introdujo en el ascensor, sus dos escoltas se quedaron fuera dejándola sola en el sistema de transporte vertical; mientras subía, algunos pensamientos comenzaron a invadirla, no estaba muy segura de lo que hacía, no sabía a ciencia cierta que iba a decir, pero ya era muy tarde para arrepentirse, además ella no era de esa clase de mujer; detuvo sus cavilaciones cuando se encontró con su propio reflejo en el vidrio del lugar, sonrió al notarse, le parecía cómico que hacía tiempo que no se arreglaba tanto, había cambiado su inseparable trenza tradicional por una de lado que la hacía lucir un poco más sexy; fue interrumpida por el suave movimiento del aparato que la movilizaba, la puerta se abrió permitiéndole acceder a una inmensa sala de estar, la mujer caminó un poco observando a su alrededor, le pareció exquisita la alfombra que ensuciaba con sus tacones; una joven al teléfono le hiso un ademán sin dejar de habar, le señaló una puerta y le indicó que pasara, la mujer hiso una reverencia con la cabeza y tocó la puerta, -Adelante- se pudo escuchar detrás de la misma.
-Videl qué sorpresa- exclamó un joven de traje gris, mientras se levantaba de su silla para saludarla; -Cuando me dijeron qué eras tú la que me buscaba realmente me sorprendí es raro que alguno de ustedes me visite aquí, ni si quiera mamá viene, pero que bien luces, ¿Tienes alguna entrevista o algo así?- hablaba con rapidez el joven de ojos azules, con visibles gotas de sudor en su frente mientras que en un gesto de caballerosidad, halaba una de las sillas frente a su escritorio para que la mujer de cabello negro pudiera sentarse.
-Gracias, almorzaré con Gohan en la ciudad- decía la mujer de ojos azules mientras se acomodaba en el asiento que el joven de cabellos lilas había dispuesto para ella.
-¿Ah sí? Qué bien- expresó con nerviosismo el hijo mayor de Bulma regresando a su lugar quedando justo delante a la mujer de cabello azabache; la angustia que lo invadía aumentó considerablemente cuando se encontró con la mirada penetrante de la esposa de Gohan frente a él, tragó saliva de manera ruidosa pensando que seguramente hace algunos años aquella mujer miraba de esa manera a sus oponentes en su lucha contra el crimen.
Por unos instantes, el silencio reinó en la oficina del joven jefe de corporación cápsula, hasta que la mujer de ojos azules se decidió a hablar.
-Trunks, seré directa contigo- hiso una pausa para tomar aire, -¿Cuáles son tus intenciones?- preguntó con mucha seriedad la hija de Mr. Satán.
-¿A… a… a qué te refieres Videl?- tartamudeó el pelilila sudando como un condenado.
- No hagas que me enfade Trunks Brief que ya no eres un chiquillo, sabes bien a qué me refiero- aseveró molesta la hija de Mr. Satán devorando con la mirada al joven de corbata a rayas.
- Lo lamento Videl, discúlpame en verdad- masculló con la cabeza hacia abajo, - Se que no es correcto y que por cualquier lado que lo veas está mal, pero la quiero Videl en serio- respondió cabizbajo el joven de ojos azules, sin embargo terminó mirando con seriedad a la mujer frente a él, como queriendo darle firmeza a su última frase.
-La quieres- asintió con la cabeza un par de veces pensativa y continuó – Bueno eso responde parcialmente mi pregunta. Mira Trunks, no vine aquí a darte un sermón de lo que está bien o no, o qué es lo correcto y lo incorrecto, ya eres un hombre no tengo porque hacer eso, vine aquí en primer lugar a saber tus intenciones, ya me dijiste que la quieres, lo que me lleva a mi segundo objetivo, ¿Por qué la quieres a ella? ¿Por qué a mi niña? Puedes tener a cualquier mujer en el mundo, ¿Por qué robarle la inocencia a mi nenita?- terminó de cuestionar la ex Sayaman no.2 con una de sus manos empuñadas en su pecho.
-No Videl, no me mal interpretes, yo… yo Amo a Pan- expresó con mesura el hijo mayor de Vegueta.
La mujer de saco marrón sonrió sarcásticamente mientras observaba sus dedos jugar con sus anillos de matrimonio, -No te creo- aseveró desafiante, cosa que provocó que el joven frente a ella abriera los ojos sin parpadear; -Si fuera verdad Trunks, habrías hecho las cosas como deben de ser, ya no eres un niño para andar jugando a las escondidas, bueno ni si quiera cuando eras un niño lo hacías Trunks ¡Por Kami!- exclamó exaltada apoyando ambas manos sobre el escritorio.
El joven semisaya enmudeció ante aquellas palabras, tenía razón, era verdad, durante los últimos meses no había estado actuando de manera correcta, se comportaba como un adolescente, probablemente porque ella lo hacía sentir joven de nuevo pero esa no era la cuestión, tenía que aceptar que su conducta no era la adecuada, debía expresárselo a la mujer frente a él, pero antes de que pudiera siquiera abrir la boca, la ojiazul continuó.
-Mira yo lo único que quiero es que Pan no salga lastimada en todo esto, eres su primea ilusión, es decir solo tiene 16 años, no quiero que le rompan el corazón- comentó más serena, pero en un tono grave y seguro la esposa de Gohan, sin apartar la vista del semisaya.
-Jamás haría eso créeme, jamás le haría daño a Pan- expresó con seriedad el primogénito de Bulma inclinándose hacia enfrente tratando de darle énfasis a sus palabras
-Eso yo no lo sé Trunks, eso solo tú lo sabes- musitó sin dejar de mirarlo inamovible directo a los ojos.
Ambos se quedaron en silencio por un momento, Trunks tenía los ojos clavados en la foto de su escritorio, mientras Videl respiraba profundo y se acomodaba recta como tabla en su asiento, entrelazando las manos en su regazo.
-Prométeme algo por favor, prométeme que vas a pensar bien las cosas, prométeme que va a aclara bien lo que sientes por ella, prométeme que vas a pensar en ella no… no solo… no solo como mujer, sino como la sobrina de tu mejor amigo, como la hija de Gohan, como mi hija, por favor promételo- suplicó con los ojos humedecidos, la guerrera defensora de la paz y la justicia suplicaba por el bienestar de su pequeña, la sola idea de verla sufriendo y llorando la devastaba.
El joven de traje gris la observó sorprendido, era la primera vez que veía ese semblante en ella, nunca la había escuchado de esa manera, sin duda tenía que hacerle caso, así que sin pensarlo dos veces asintió con la cabeza firmemente.
-Gracias- le regaló una sonrisa agridulce.
En la Orange Star University la mañana transcurría como de costumbre, los letrados de alto nivel impartían sus cátedras con tranquilidad, mientras algunos de sus alumnos ponían atención, otros se limitaban a escuchar sin intenciones de entender; sin embargo ese no era el caso de cierta clase de física avanzada, en dicha clase todos y cada uno de los oyentes tenían todos sus sentidos puestos en el profesor y la amplia pizarra, algunos tomaban notas con dificultad, otros parpadeaban tratando de comprender la extensa fórmula que con destreza el catedrático explicaba, algunas chicas observaban sonrojadas al apuesto caballero de corbata y anteojos, aunque siempre tuviera esa expresión de seriedad sin duda era un hombre muy atractivo, pero no debían mirarlo mucho tiempo pues cada distracción les costaba no entender una parte importante de su exposición.
Una alarma repicó indicando el fin de la clase, los jóvenes universitarios salieron del recinto dejando solo al erudito, quien acomodaba algunos papales en un maletín obscuro cuando escuchó el golpeteo de unos nudillos sobre la puerta de madera que se encontraba abierta.
-¿El profesor Son?- preguntó una mujer recargada en el marco del umbral.
El hombre de gafas volteó para observar a la persona que lo llamaba, sonrió y se volvió para seguir acomodando sus cosas.
-No sabía que fuera tan descortés- expresaba la mujer acercándose al estrado sonriendo maliciosamente, -Y dígame profesor, ¿Puedo acompañarlo a almorzar?- dijo acomodando su codo en el escritorio sosteniendo su cabeza con la mano y mirando pícaramente al hombre de corbata verde.
El hombre amplió su sonrisa, sin mirarla y continuando con sus quehaceres contestó –No puedo iré a almorzar con mi esposa-
-No ay problema, tal vez su esposa, usted y yo podríamos…-contestó la mujer tomando juguetonamente al hombre por su corbata tratando de acercarlo a ella cuando fue interrumpida.
-E..e..esto…- se escuchó mascullar a alguien desde la puerta, la pareja volteó de inmediato.
- Ah, Yumiko – expresó sonrojado el primogénito de Gokú.
-Ah, profe, lo siento, solo vine por mi libro que se me olvido, con permiso, hasta luego- enunció con rapidez y nerviosismo la universitaria mientras entraba y salía del salón como una bala, dejando nuevamente solos al par.
La mujer de ojos azules se echo a reír, mientras observaba a su marido cerrar su maletín con cara de disgusto y sus mejillas carmesí.
-No te rías, mañana voy a ser el tema principal de conversación en todo el campus- decía con enfado mientras tomaba de la mano a su mujer para hacerla caminar hacia la salida.
-Bueno ya, no te enojes gruñonsito, ya pasó- expresó con una enorme sonrisa mientras detenía a su esposo para poder darle un tierno y fugaz beso en los labios, -¿Mejor?- preguntó la mujer de tacones marrones.
-No- dijo rápidamente el hombre de anteojos, antes de tomar a su esposa por la cintura y hundirse con ella en un beso.
-¿Puedo pasar?- se escuchó preguntar detrás de la puerta a una mujer.
-Adelante- contestó una muchacha de ojos azabaches desde su cama mientras guardaba el móvil en su bolsillo y abría con rapidez el primer libro que encontró.
La puerta de la habitación se abrió dejando entrar a una mujer de trenza y delantal de encaje; un aroma a especias y condimentos se filtró detrás de la mujer antes de cerrar la recámara, cosa que no pasó desapercibida por el increíble olfato de la joven de ojos obscuros.
-No me digas que ya está la cena- comentó extrañada la nieta de Gokú moviendo la nariz en un gesto infantil al sentir el delicioso aroma proveniente de la cocina.
-Sí, ya está todo terminado, empecé temprano porque antes de que llegue tu padre quiero hablar contigo- expresó seria la mujer de ojos azules sentándose en una cesta de ropa repleta frente a la cama de su hija.
La joven de cabello obscuro miró con sorpresa a su madre, el semblante que tenía era inusual; entrecerró los ojos tratando de notar el motivo por el que su progenitora se encontrara en su dormitorio para charlar y solo tardó unos segundos para darse cuenta, como un rayo de divinidad le llegó la respuesta a su mente, abrió los ojos ante sus pensamientos y contempló fijamente a la dama delante de ella, se le veía preocupada y a la vez incomoda; sin duda debía pensar muy bien en lo que iba a decir o hacer, por lo que decidió no pronunciar ni una palabra hasta que su madre comenzar a hablar, eso le daría tiempo para crear una estrategia.
-¿Por qué no me lo contaste Pan?- preguntó la ojiazul observando con tristeza a su retoño.
-Lo lamento, es solo que… tu sabes nuestra situación es complicada- pronunció con calma la adolescente.
-Es complicada porque así lo han querido ustedes- masculló la hija de Mr. Satán tomando un porta retrato de la mesita que se encontraba a un lado de ella y clavando su mirada en la foto.
Ambas pelinegras guardaron silencio por unos instantes, la más joven se acomodó para sentarse a la orilla de la cama apoyando sus manos en el colchón, -¿Estás molesta?- preguntó vislumbrando con detalle a su madre.
-No corazón, estoy preocupada eso es todo- declaró la mujer de trenza sentada en la cesta sin dejar de mirar la foto en sus manos.
-Fui hoy a hablar con Trunks- continuó - Le pedí que pensara bien las cosas- esta vez dejó a un lado el portarretrato para poder divisar de frente a su hija.
-Lo hice porque quiero que esté completamente consciente de lo que está haciendo y que reconozca las consecuencias de sus actos- la mujer de ojos azules hiso una pausa para jalar aire y continuó -Y lo mismo quiero pedirte a ti Pan, no quiero que hagas algo de lo que puedas arrepentirte después- terminó con extrema seriedad.
-¿Que hiciste qué?, ¿Me estás diciendo que fuiste primero a hablar con Trunks sin siquiera haber hablado conmigo?, ¿Sin siquiera haber hablado con tu hija?- expresó alterada y sorprendida la muchacha de paliacate rojo saltando de la cama para quedar de pie frente a su madre con ambos puños apretados frente a su pecho.
-Tenía que saber cuáles eran sus intenciones contigo- comentó confusa y atónita ante la reacción de su única hija.
-¡Bien¡ y estoy segura de lo que te dijo porque nos amamos pero, ¿y luego qué eh? Dime ¿Por qué razón le pediste que lo pensara? ¿No te convenció lo que escuchaste? ¿O no te gustó lo que oíste porque crees que solo soy una niña mimada y caprichosa?- Preguntó con coraje a la mujer frente a ella alzando la voz como consecuencia de su arrebato.
- ¡Son Pan no me hables de esa manera! y si fui a hablar con él fue porque no se está comportando como un caballero al andarse escondiendo como un ladrón, y si creo que este es otro de tus caprichos es porque no me das razones para pensar diferente- sentenció encrespada la mujer de delantal poniéndose de pié frente a su niña con ambas manos empuñadas a sus costados.
Madre e hija se quedaron mudas por unos segundos, cualquiera que estuviese mirando la escena pensaría que ambas mujeres estaban a punto de empezar con un duelo a muerte, las dos guerreras no se quitaban la vista de encima, una frente a la otra sin intención de ceder ante la discusión que comenzaban, pero un ki conocido que se aproximaba a toda velocidad amenazaba con interrumpirlas, por lo que la mayor de las mujeres decidió relajar su guardia.
-Tu padre está por llegar, por el momento no le comentaré nada hasta que ustedes hayan reflexionado y hagan las cosas como es debido- expresó con rectitud la esposa de Gohan sin mirar a la joven de cabello obscuro dirigiéndose a la puerta.
La mujer salió de la alcoba de su hija cerrando la puerta y recargándose en ella; dejando a una muchacha apretando los puños con fuerza en medio de sus aposentos, observando el bloque de madera que comunica a su habitación con el resto de la casa; ambas parpadearon un par de veces mientras suspiraban y continuaron con su rutina como todas las noches.
