Capítulo 18
Durante el fin de semana Kate habló con Alexis para interesarse por la salud de Castle, y esta le dijo que lo habían trasladado a una habitación en la 5ª planta. Aunque estaba consciente todavía pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo como efecto de los calmantes.
Alexis le preguntó si se pasaría a visitarlo y ella que seguía sintiéndose muy culpable y no se sentía capaz de enfrentarlo mintió diciendo que pasaba el fin de semana fuera de la ciudad con su padre pero que en cuanto regresase se pasaría a verlo.
A pesar de todo, Kate sentía curiosidad y quería saber si Castle había preguntado por ella, así que le preguntó a la chica si había contado algo de lo que le había pasado.
Alexis le dijo que de momento dormía mucho, y hablaba poco, aunque recordaba que habían cogido a Parker. Se había alegrado de saber que tanto ella como su abuela estaban bien y que ella le había dicho que en comisaría también estaban bien. Castle no había vuelto a preguntar más.
LUNES 20 DE FEBRERO
Kate llegó temprano a la comisaría y en la puerta estaban hablando Lanie y Esposito.
-Buenos días, ¿Qué tal el fin de semana? – le preguntó Lanie con una sonrisa.
-No ha estado mal – dijo ella evasiva y recordando su mentira de cómo había pasado esos días, decidió que era mejor mantenerla – he estado en la cabaña de mi padre.
-¡Ah! qué bueno, ¿te has enterado de que el chico escritor está bastante más recuperado?
-Si, hablé con Alexis y me dijo que ya estaba más despierto – dijo sin querer dar muchas explicaciones.
-Esta tarde vamos a ir a verlo los chicos y yo al salir del trabajo, ¿contamos contigo?
-Claro que si – dijo pensando que de esa ya no se libraba – me voy subiendo que tengo muchas cosas que hacer – y sin más los dejó allí.
-¿Y qué le pasa a esta ahora? – preguntó Esposito, más para sí mismo que para Lanie – debería estar dando saltos de alegría y sigue pareciendo que lleva meses sin dormir.
-Eso quisiera saber yo – dijo Lanie pensando que a la primera oportunidad que tuviese le hacía a su amiga un tercer grado.
Pero la idea de Lanie de llamar a Kate a la primera oportunidad se vio truncada. Un poco después de empezar la jornada, los llamaron para un asesinato que se había cometido. En la escena del crimen, no pudieron hablar. Luego Lanie se fue a la morgue con el cuerpo y Kate y los chicos se fueron a investigar el caso.
Pasaron el resto del día sin verse y se encontraron ya en la entrada del precinto para ir juntos al hospital. Como Kate llevaba coche se encargó de llevarlos a todos. Durante el trayecto estuvieron hablando sobre todo de la extraña manera que había muerto el hombre cuyo asesinato estaban investigando, aunque Kate tenía la cabeza en otras cosas y no prestaba mucha atención a la conversación.
Lanie que iba sentada a su lado no dejaba de observarla, preguntándose qué es lo que le pasaría a su amiga.
En el hospital Castle estaba en todo momento acompañado por su madre y por su hija. Recordaba con claridad todo lo que le había ocurrido, cada momento de su agonía, y el miedo que había pasado. Sabía que había estado muchos ratos adormilado, pero los momentos que había estado consciente los tenía perfectamente claros en su memoria. Llegó a pensar que nunca saldría de aquel agujero donde lo habían encerrado.
La verdad es que no tenía muchas ganas de hablar, porque no quería recordar lo que había sufrido, aunque no podía evitar tenerlo presente en todo momento. Cada vez que le preguntaban cómo se encontraba, él respondía con un escueto "Bien", si le preguntaban si recordaba lo que le había pasado, respondía con un simple "Si".
Había pasado tanto miedo que se sentía como un inútil cobarde. Realmente en esos momentos no tenía ganas de ver a nadie, pero sabía que algunas visitas iban a ser inevitables, aunque le había advertido a su familia que no las deseaba.
Mientras su hija leía tranquilamente a su lado, él se dedicaba a pensar haciéndose el dormido. El médico le había recomendado reposo y mucha tranquilidad, y se hacía pasar por dormido la mayor parte del tiempo. Escuchó que llamaban a la puerta y no pudo evitar abrir los ojos, viendo así la cabeza de Esposito asomar por la puerta de la habitación, pidiendo permiso para entrar. Alexis pensando que su padre se animaría con la visita de sus amigos, le respondió alegre que por supuesto.
Entraron los cuatro en la habitación. Kate se quedó al final, pero fue a la primera que Castle miró.
-¡Hey bro!, ¿Cómo te encuentras? – preguntó Esposito tendiéndole la mano.
-No me puedo quejar – respondió – aunque he tenido momentos mejores, perdona que no te salude, pero no puedo.
-Tiene que tener inmovilizados los brazos un par de días más – dijo Alexis explicando la situación de su padre.
-No te preocupes tío – dijo Ryan – ya te daremos un abrazo como te mereces, que para eso eres un auténtico héroe.
-No digas eso – respondió muy serio, lo que dejó a todos un poco cortados – no soy ningún héroe, al contrario – recordando el miedo que había pasado.
Lanie fue la más lanzada y se acercó a Castle. Dándole un beso en la frente y tomándole la mano con cuidado, le dijo:
-Me alegro mucho de que estés bien, chico escritor.
-Gracias Lanie – respondió Castle emocionado y mirando hacia donde estaba Kate.
-Yo también me alegro de que estés bien, Castle – le dijo ella mirándolo a los ojos.
Castle tenía una mirada triste, nunca antes le había visto tal cara de cachorrillo desvalido y eso que le había visto cara de pena muchas veces.
Sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas y estos empezaban a escocerle. No quería llorar, ni delante de él, ni delante de sus amigos, así que disculpándose salió de la habitación, dejándolos a todos extrañados.
Lanie salió detrás de ella disculpándose también por salir de aquella manera. Los chicos se miraron entre ellos como diciéndose "cosas de mujeres" y empezaron a hablar con Castle de diferentes temas, entre ellos que el abogado defensor de Parker, había conseguido retrasar el juicio dos meses, aludiendo que el señor Parker era muy importante y que necesitaba más pruebas para demostrar su inocencia.
El fiscal también estuvo de acuerdo, mientras que el abogado defensor pedía tiempo, para buscar pruebas, la acusación podía usar ese tiempo para buscar más cosas que les ayudaran a meter a Parker en la cárcel para siempre.
Mientras los chicos hablaban de ese y otros temas, intentando distraerlo, Castle no podía dejar de pensar en Kate y en cómo se había ido de la habitación. Estaba muy claro para él, ella seguía sin querer verlo y solo había accedido a ir esa tarde para quedar bien ante sus compañeros.
Ryan y Esposito seguían hablando y él simplemente cerró los ojos y se perdió en sus pensamientos.
Cuando Lanie salió de la habitación encontró a Kate sentada en una salita cercana al cuarto de Castle, limpiándose las lágrimas que no dejaban de caer.
-¡Hey!, ¿Qué pasó?, me asustaste – le dijo a su amiga preocupada.
-Ni siquiera puedo mirarle a la cara Lanie – gimoteó – ¿has visto como me ha mirado?
-El chico escritor está tristón, es cierto, pero debes comprender que no debe ser agradable por lo que ha pasado.
-No puedo evitar sentirme culpable, y si me mira con esa cara de pena me siento aun peor.
-Tienes que hablar con él, Kate – le dijo su amiga – dale unos días para que se recupere y tú te tranquilices, y habla con él y aclárale todo.
-¿Y si se ha cansado de mí y ya no me quiere?
-¿Dejar de quererte el chico escritor? – rió su amiga – el amor que te tiene ese hombre es de los de para toda la vida, amiga. Eres afortunada por haberlo encontrado.
En ese momento se acercaban por el pasillo, Ryan y Esposito que sin hacer ningún comentario al ver el estado en que se encontraba su jefa, les informaron que Castle se había dormido mientras ellos hablaban, y que la enfermera que había pasado por allí les recordó educadamente que el paciente necesitaba descansar.
Aquella noche se disculpó con él, mediante la escritura.
"¡Hola amor! Te preguntarás porque me fui corriendo. No es que no quisiera estar contigo, es que solo de ver cómo me mirabas me entraron unas enormes ganas de llorar y no quería hacerlo allí delante de todos. Me siento tan culpable por todo lo que ha pasado y verte tan triste me hizo sentir aun peor. Sé que todo lo que te ha pasado, todo tu sufrimiento ha sido culpa mía y no estoy muy segura de que me sigas queriendo en tu vida.
Quise entrar otra vez pero los chicos me dijeron que te habías dormido. Descansa mi vida, te prometo que voy a ser valiente y muy pronto iré a verte, aunque sea de lejos para saber cómo sigues. Te quiero"
CONTINUARÁ…
