Estalla el amor en la ciudad.
Era una linda mañana en la montaña Paoz, el sol resplandecía sin ser obstaculizado por alguna nube, los pájaros y las mariposas danzaban entre las ramas de los árboles; el vapor de una chimenea se alzaba sobre una casa de mediana amplitud, en una de sus habitaciones se encontraba cierto joven realizando flexiones y ejercicios aeróbicos frente a un ordenador.
-Bien es suficiente ejercicio, es hora de llamar a Videl y decirle de la cita- pronunció un joven de cabello azabache en tono decidido con un puño en el aire, y por unos instantes se quedó estático en esa misma posición hasta que volvió a su rutina de flexiones y calentamiento –Un poco más de ejercicio- comentó para sí sonrojado, -Bueno Son Gohan que eres hombre o gallina- se autorecriminó molesto consigo mismo ante su cobardía, deteniendo en seco sus ejercicios.
El cacarear de una gallina se escuchó detrás del chico de ojos obscuros cosa que provocó que de inmediato volteara hacia el origen del sonido, -¡Gotén! ¿Cuánto tiempo llevas aquí?- preguntó incomodo el primogénito de Gokú a su hermano menor.
-¿Eh? Mmm, hace rato entré y te pregunté qué hacías pero no me contestaste, estabas ocupado haciendo sentadillas, así que vine por mi cuento de la granja mira tiene sonido- El pequeño hijo de Milk contestó con una sonrisa a su hermano mayor mostrándole un libro para niños con botones que emiten un sonido de animal cuando se les presiona.
-Si ya he visto tu cuento, ahora se buen niño y sal a jugar que tengo que hacer una llamada- comentó el Gran Sayaman prácticamente empujando al infante de cabello alborotado hacia la salida.
- ¿Le vas a pedir a Videl que tenga una cita contigo? ¿Por qué a las niñas les gusta tener citas? Y a todo esto ¿Qué es una cita?- Cuestionaba mientras era barrido hacia la puerta.
-Goten no es momento para que me estés preguntando esas cosas, anda has caso y vete a otro lado- dijo sonrojado e impaciente el discípulo de Pikkoro.
-Ay mi hermano se pone muy raro cuando se trata de Videl- comentó para sí el niño de 7 años cruzando los brazos detrás de su nuca mientras su hermano mayor cerraba la puerta del dormitorio frente a él.
-Bien, no más distracciones- el joven hijo de Gokú se sentó frente al monitor de su computadora y por fin decidió realizar aquello que había pospuesto.
-¿Diga? habla Videl- se pudo divisar en la pantalla a la hija de Mr. Satán contestar con seriedad como de costumbre.
-Ho…Hola Videl, buenos días, ¿Cómo estás?- pronunció el hijo mayor de Milk nervioso con gotas de sudor en su frente.
-Ah Gohan buenos días, que sorpresa, estoy muy bien muchas gracias, bueno un poco hambrienta aún no he desayunado, ¿Y qué ay de ti? ¿Sucede algo? Es extraño que me hables tan temprano- Comentó con una gran sonrisa la hija del supuesto héroe de la tierra.
-Esto… no, es decir, todo está bien, solo quería saludarte y saber si…Saber si… Quisieras…Saber si quisieras salir conmigo hoy- Expresó con dificultad el pelinegro con la mirada hacia abajo visiblemente sonrojado.
-¿Sa...salir contigo? ¿Quieres decir una cita?- Preguntó roja como tomate la chica de ojos azules.
-S…si, bueno no solo sería conmigo, Pan y Trunks tendrán una cita y pensaron que sería divertido tener una cita doble, ellos dos y… tu y yo- Contestó con nerviosismo el Gran Sayaman, con la cara del mismo color de la de su compañera del otro lado de la pantalla.
-Ya veo- expresó pensativa, hiso una pausa y continuó -Desde luego, me encantaría salir contigo hoy Gohan- terminó con una enorme y sincera sonrisa la joven de cabellos cortos.
-Excelente nos veremos todos en la torre Satán a las 10 ¿Te parece?- Comentó feliz el nieto de Bardok.
-De acuerdo, bueno debo colgar muero de hambre, hasta entonces, adiós- Se despidió con prisa la defensora de la justicia de Cd. Satán cortando la video llamada al terminar la oración.
-Adiós Vi..del- Dijo casi para sí mismo, debido a que su amiga no le dio oportunidad de despedirse.
En Ciudad Satán todo transcurría como cualquier domingo, las personas aprovechaban el día para pasear y hacer compras, los transeúntes iban y venían por las calles del centro de la cuidad.
En la torre Satán se encontraban aguardado dos jóvenes bien vestidos, uno de ellos, de cabellos lilas quien miraba a un lado y a otro con impaciencia, como esperando divisar algo; mientras que el otro de cabello obscuro se situaba justo debajo de un gran reloj observando hacia arriba.
- Que extraño, Videl no es de las que acostumbran llegar tarde- comentó el joven de ojos azabaches clavando los mismos en el reloj de pulsera en su muñeca.
- Bueno pero está con Pan, y ella sí que es impuntual- expresó un poco divertido el joven de ojos azules.
Los dos semisayas fueron atraídos por las sirenas de un par de patrullas que se movían a toda velocidad, ambas pasaron frente a ellos y dieron vuelta en la esquina hacia la izquierda, los dos las siguieron con la mirada; se escuchó a un hombre de traje decirle a otro que se estaba llevando a cabo un robo a unas cuadras de allí; los guerreros endurecieron su semblante, se miraron y sin decir una palabra corrieron en dirección a la ruta que las patrullas habían tomado.
Llegaron a la escena y se encontraron con una cuadrilla de policías atrincherados detrás de sus vehículos, algunos de ellos presentaban signos de disparos, observaron un poco más de cerca y pudieron divisar la riña que se estaba llevando a cabo a las afueras de una joyería, al parecer un grupo de maleantes había intentado robar el establecimiento, pero las intenciones de dichos hombres fueron truncadas por dos chicas de vestido, quienes les estaban propinando la paliza de sus vidas.
Ambos semi-sayayín pudieron ver como una joven de cabello obscuro y vestido rojo le daba una patada en la cara a un malhechor que se abalanzó hacia ella intentando golpearla con su arma de alto calibre, la cual se había quedado sin balas pues las jóvenes pelinegras había esquivado todos los disparos, después de cegar al atacante con su certero golpe, la chica de ojos negros le propinó un puñetazo en el estómago y terminó por patearlo de nuevo en las espalda lanzándolo inconsciente a unos metros para continuar con el siguiente integrante de la banda de ladrones; no muy lejos de ella se encontraba otra jovencita que hábilmente esquivaba los golpes de él que parecía ser el líder de la banda de asaltantes, un hombre de complexión robusta y mucho más alto que ella, uno tras otro le llegaban puñetazos, los cuales evadía con destreza hasta que encontró el momento perfecto para conectarle una poderosa patada en la cabeza provocando que el corpulento hombre volteara la cara y tambaleara, la chica de ojos azules aprovecho la oportunidad para darle un codazo en el abdomen cosa que hiso que el hombre alto se quedara sin aire y mientras se agachaba en acto reflejo, la hija de Mr. Satán terminó por propinarle un golpe de karate en la nuca dejando noqueado a su contrincante.
Los dos jóvenes vislumbraron la acción con cara de bobos embelesados por la belleza de las chicas de cabello obscuro, y fascinados con las habilidades que ambas poseen; sin duda un par de guerreras perfectas para un par de sayayines.
Los asaltantes fueron sometidos por la policía, aunque en realidad los uniformados solo se limitaron a acarrearlos a las patrullas, pues todos se encontraban inhabilitados, el jefe de la policía se encontraba agradeciendo a las señoritas cuando una de ellas notó a los jóvenes semisayas.
-¡Trunks!- gritó sonriente una chica de vestido rojo agitando una de sus manos sobre su cabeza, mientras que con la otra tomaba la mano de su compañera, halándola para comenzar a correr hacia los chicos, casi arrastrando a la muchacha de ojos azules.
Ambos caballeros las vieron acercarse; un joven de cabello obscuro en particular podía sentir como su corazón se aceleraba, el solo hecho de estar cerca de ella lo ponía nervioso, era bien sabido que disfrutaba de su compañía sin problemas, pero de un tiempo para acá los sentimientos que tenía hacia su mejor amiga habían cambiado, no podía dejar de admirarla y pensar que era la cosa más exquisita sobre la faz de la tierra, a veces se sorprendía a sí mismo buscando inconscientemente algún pretexto para pasar tiempo con ella; era extraño que en ocasiones le invadiera el deseo de abrazarla y … besarla; detuvo sus cavilaciones sonrojado y trató de tranquilizarse.
El otro joven sonreía deslumbrado, sintiéndose el hombre más afortunado de la galaxia por estar con la chica de sus sueños; las féminas llegaron alegres a saludar a los chicos que las esperaban; la joven pareja del futuro se dijo "hola" con un tierno beso en los labios y un apretado abrazo, mientras que la otra pareja se saludaba como siempre, un rápido y cordial beso en la mejilla.
-¿Por qué no nos avisaron?, pudimos haber venido a ayudar- comentó Gohan a su compañera de lucha contra el crimen.
-Lo lamento, todo fue muy rápido, ya veníamos retrasadas y vimos el incidente, pensé en avisarte pero no fue necesario, con nosotras dos fue más que suficiente- respondió giñando un ojo y haciendo una seña de "me gusta" con su mano.
-Bien chicos es hora de nuestra cita, ¿qué les parece si vamos al cine?- dijo entusiasmada la muchacha de vestido rojo.
La cita doble comenzó con una película, la pareja del futuro eligió un film de terror tratando de ayudar un poco al joven hijo de Gokú que se encontraba visiblemente nervioso, la obscuridad y la adrenalina que las cintas de horror provocan en las personas es un trampolín perfecto para el romance.
Para el guerrero que derrotó a Cell todo estaba saliendo a pedir de boca, se armo de valor en el cine y mientras deambulaban los cuatro por los pasillos pudo por fin tomar de la mano a su chica de ojos azules; estando dentro de la sala pudo por fin abrazarla cuando ella brincó de su butaca hacia él, debido al susto que le sacó una escena en la pantalla; pudo por lo menos unos instantes tenerla en sus brazos y percibir el aroma de su cabello, cosa que lo embelesó más de lo que ya estaba.
Al terminar la película ambas parejas decidieron ir a comer a un lindo restaurant, los varones se comportaron como todos unos caballeros, hasta que llegó la comida, entonces no pudieron ocultar sus costumbres sayayin, y si bien Pan también lo es y también tiene un gran apetito, no heredó los hábitos en la mesa de su abuelo.
Después del banquete que degustaron, los cuatro jóvenes si dirigieron a un parque cercano con la intención de vagar un rato y poder observar el atardecer, en el camino entraron a algunas tiendas y observaron aparadores gozando de la compañía de sus parejas; ya en el parque comenzó a darles algo de sed por lo que resolvieron comprar una bebida refrescante, Gohan y Videl se ofrecieron a ir a una heladería cercana justo frente a la alameda dándole oportunidad de estar solos a los novios del futuro.
-¿Pan no crees que ya es hora de regresar?, sabes he estado pensado las cosas y creo que lo mejor es regresar y hacer todo como se debe- comentó con seriedad el hijo mayor de Bulma, sosteniendo una pequeña caja azul mientras se encontraba sentado en una banca abrazando a la pelinegra.
-Si, creo que tienes razón, ya les dimos tiempo suficiente; aunque por otro lado no estoy muy segura de dejar solos a esos dos, yo los veo muy lentos, a este paso nunca voy a nacer jeje- sonreía divertida la muchacha de ojos azabaches.
-No juegues Pan, es enserio, debemos volver a nuestro tiempo- expresó mortificado el chico de cabellos lilas soltando levente de su abrazo a la joven hija de Gohan.
- Ay de acuerdo señor preocupado, pero primero…- dijo la pelinegra lanzándole a su joven novio una mirada provocativa, lo que originó que el chico de ojos azules se ruborizara y prestara toda su atención al rostro de su bella dama, tal fue su distracción que no se dio cuenta cuando la muchacha le arrebató de la mano la pequeña caja que empuñaba. –Vas a tener que quitarme esto- continuó la chica de ojos azabaches meneando el objeto entre su rostro y el del joven, el cual se encontraba atónito.
El jefe de corporación cápsula sonrió ante el reto que su compañera le había lanzado, sabía de antemano que podía robarle el objeto en cuestión con facilidad, pero adoraba la personalidad de su chica y por alguna razón siempre optaba por seguirle el juego; el joven intentó quitarle la pequeña caja pero la muchacha saltó de su lugar y se paró frente a él.
-Te propongo un trato, si logras tomar el estuche, te prometo que nos vamos esta misma noche, pero si no logras atraparme, nos quedaremos un día más, ¿De acuerdo?- desafió sonriente la nieta de Gokú guardando la caja en su sostén.
El joven sonrió con las mejillas carmesí y permaneció inmóvil unos segundos hasta que saltó de la banca tratando de sorprender a la chica de vestido rojo, pero ésta al ver la acción gritó bromeando mientras salía corriendo, el joven la persiguió por todos lados, ambos reían entretenidos en su juego de "atrápame si puedes"; finalmente la muchacha de ojos obscuros fue acorralada.
-Sabes bien que puedo atraparte con facilidad- pronunció el pelilila con ambas manos sobre una pared arrinconando a la pelinegra a escasos centímetros de él.
-Eso era justamente lo que quería- respondió la nieta de Mr. Satán sonrojada y con una sonrisa, mientras posaba sus brazos alrededor del cuello del joven Brief, el chico se ruborizó parpadeando un par de veces, la muchacha comenzó a acercársele con la intención de hundirse en sus labios cuando…
-No puede ser, este Ki es de…- exclamó estupefacta sin terminar.
