Un agradecimiento en especial a pichicoy y ANBU-INU por sus review en el capitulo anterior.

Se podria decir que esto es semi UA ya que Kakashi tiene 32 años y a como van las cosas, para cuando nuestro amado personaje cumpla esa edad ni siquiera sabemos si la aldea ya habra sido destruda ¬¬

Perdon por la espera, no pretendia tardar tanto, pero por una falla en la compu, el capitulo se me borro y sufria mucho de sólo pensar en reescribirlo porque cada palabra que escribía era algo que ya había hecho y las ganas de arrojar la computadora al suelo eran fuertes.

Las dejo leer que sé que es lo que quieren.


Dos horas antes del amanecer, despertaba con lentitud, pero no así su cuerpo estaba cansado. En realidad, hacia días que había dejado de sentir cualquier impedimento en su cuerpo. Quizá era la misión la que lo mantenía con energía, ansioso por encontrar algo. Pero nada sucedía y era cada vez más angustiante el no saber donde estarían sus compañeros. O Iruka, a quien le guardaba un especial cariño, aunque nunca se lo admitiría.

Se baño con agua un tanto caliente para relajarle los músculos, luego se vistió y miró que sus perros estuvieran bien, dos ya estaban despiertos, los demás aun descansaban de las tantas horas que trabajaban en búsquedas. Aquella mañana no tenia apetito pero decidió que iría a comprar algunas cosas mientras les daba a sus amigos la oportunidad de levantarse por si mismos.

Salio a la calle en silencio y observo los puestos que comenzaban a abrir sus puertas al publico, se dijo que era una suerte que conociera una tienda que abría desde muy temprano, aunque quedaba un poco retirada de su casa. Le tomó veinte minutos llegar hasta ella mientras se distraía viendo su aldea a tempranas horas. Una vez ahí compro algunas verduras y especies, no era como si supiera cocinar algo muy elaborado, pero al menos sabia sobrevivir con un par de platillos.

Y ya de camino hacia su casa, las calles eran algo más concurridas, incluso algunos niños iban ya de camino a la academia. Una vez más se preguntó que habría pasado con sus compañeros para que no regresaran y nadie pudiera encontrarlos. No quería pensar en eso, en realidad le afectaba bastante aunque no lo admitiera frente a otros. Debía ser fuerte.

Una vez que llegó a su casa, su poco apetito se había reducido a nada y lo único que quería era desplomarse en su cama y no pensar en nada. Pero llamaron a la puerta y tuvo que apresurarse en dejar las bolsas en la cocina para ir a atender. Nadie, a excepción de Kurenai e Iruka lo visitaban, y al estar uno desaparecido y otra con un hijo, aquellas visitas se había reducido a solo algunas ocasionales y cortas.

En la puerta estaba Neji, con su bolsa para viaje y al parecer listo para una misión. Aunque parecía molesto e irritado. Atrás de él, del otro lado de la calle, Kiba estaba montado sobre Akamaru mirándolos.

-Buenos días, Kakashi sensei. He venido de parte del Hokague, en realidad, lo ha mandado llamar, pero...termine tan molesto que me permitió ser yo quien viniera.- Kakashi frunció el ceño, Neji no desafiaba a un superior a menos que fuera grave, muy, muy grave.

-¿Qué es lo que pasó?

-Nos retiraron la misión, al parecer se han decidido dárselas finalmente a un grupo de búsqueda.- Kakashi ya esperaba aquello, tarde o temprano sucedería y a él le parecía que quizá era una buena idea, un grupo especializado era lo que necesitaban.- Personalmente creo que es lo correcto, pero…se ha ordenado que nosotros no nos involucremos.

-¿Qué?- Kakashi lo miró confuso y negó con la cabeza en un gesto incrédulo.

-No podemos investigar por nuestra cuenta. Lo siento, Kakashi sensei.- Neji hizo una reverencia antes de partir hacia Kiba.

Kakashi cerró la puerta y pensó que ya nada podía hacer. Se deslizó hasta el suelo y respiro profundo. Cerrando los ojos y tratando de respirar tranquilo, uno de sus perros se acercó hacia él y le lamió una mano en apoyo. Él le acarició la cabeza pasando los dedos por entre su pelo, pero no lo miró.

Se levantó y salio de casa dejando a su mascota preocupada. Caminó hacía el domo y buscó a Kotetsu, que al desaparecer Iruka, era el encargado de asignar las misiones. Como extrañaba a su amigo. También le hacia falta Lee, quien había dejado a Gay destrozado, o Shino, a quien tanto disfrutaba toparse en las calles porque aunque no conversara mucho, siempre tenia algo interesante y filosófico que decir; y la alegría de Anko por donde caminara, que en ocasiones le sacaba grandes dolores de cabeza, pero que deleitaba sus ojos cuando miraba su cuerpo.

En realidad, Anko y él habían tenido algo hace mucho, mucho tiempo, aunque ella no lo recordaba, y Kakashi pensaba que eso era lo más indicado. En ocasiones, él también quería olvidarlo. No se sentía orgulloso, pero no podía regresar al pasado y enmendarlo.

Kotetsu sabia como se sentía, era una persona muy perceptiva y había sabido desde el momento que le dijeron que retirarían la misión, que aquello no le sentaría bien a Kakashi. Quizá fue por eso que lo mando solamente a ayudar algunos novatos maestros en la academia para lidiar con la presión de enseñarles a niños.

Cuando la campana de clases había sonado, anunciando las doce del medio día, Kakashi se sentía un poco mejor al verse útil. La maestra, una jovencita ninja recién hecha Junín, se lo agradeció sonriéndole y diciéndole lo mucho que sus consejos y supervisión la habían ayudado. Se quedo a charlar con ella un poco más hasta que al paso de poco más de una hora ella anunció que debía regresar a casa.

Kakashi salió del edificio preguntándose porque tenía la sensación de haber olvidado algo. Luego miró a Sakura que se acercaba a él cargando libros y parecía fastidiada como si la hubieran terminado de hacer de enojar. Con el temperamento que tenia la chica, no dudaba que se hubiera molestado hasta porque un gato le hubiera maullado.

-Kakashi sensei, hay un chico esperándolo en la entrada de la aldea, dice que no se ira hasta no verlo.

Kamisama bendito. El chico mensajero le esperaba y él lo había olvidado por completo. Eso no era normal, él nunca olvidaba cosas así, pero debía ser aquel horrible día el que no le dejaba pensar con claridad.

Yora Daisuke… su nombre no lo recordaba pero su cara le seguía resultando familiar.

-¡Gracias!- Exclamo levantando una mano como despedida y desapareciendo al instante en una suave nube de humo. Reapareciendo luego en la puerta principal y viendo al chico recargado en la puerta con una pose casual. Se pregunto si no le quemaría el sol al usar solamente aquella camiseta de red, además era roja, y sus pantalones en color negro debían darle calor. Pero el chico seguía siendo igual de pálido.

-¡Yo!- Grito sonriéndole apenado.

-Llega tarde.- Dijo con voz tranquila y dejo de recargarse contra la pared.

-Veras…me encontré con una viejita…

-Y le pidió ayuda, descuide, ya conocía su fama antes de venir aquí. He llegado hace diez minutos apenas.

-Eso no es precisamente lo que yo me esperaba. Un mensajero debería ser muy puntual si ha dicho una hora.

-Y un ninja debería cumplir con su palabra, pero no creo que quiera hablar sobre deberes ¿Tiene alguna respuesta a la carta?

-No.- La verdad, la noche anterior se había ido sin pensar en el asunto y esa mañana tenia otras cosas en las que pensar como para recordar siquiera el cuento que reposaba en alguna parte de su casa.- No he llegado a pensar mucho y la carta era lo bastante confusa como para saber que debería responder.

-Si, lo se.- Contestó el chico riéndose y Kakashi lo miro con curiosidad.

-Tú sabes quien escribió la carta, sabes incluso lo que había en ella ¿No es así?

-Quizá si, quizá no ¿Importa? Daría igual, usted no tiene una respuesta. Pero ya me habían dicho que esto podía pasar. Aquí tengo algo más para usted.- Abrió el sierre de su morral y saco un sobre blanco, del mismo tamaño que el anterior.- Esta vez, esperare aquí a media noche si quiere responder, sino, mañana a medio día estaré aquí con la próxima carta.- Dijo extendiéndole esa.

-¿Tiene que ser siempre medios?- Preguntó tomándola pero el chico simplemente le sonrío.- ¿Por qué estarás aquí? Los mensajeros deben buscar a la gente, no que ella les busque.

-Es una orden que me han dado. Como una petición para usted, en el momento en que ya no quiera seguir leyendo las cartas, simplemente deberá no venir, ese día yo desapareceré. Lo esperare todos los días, esta vez puntualmente, desde el medio día hasta que el sol se oculte.

-Es una espera de muchas horas.- Exclamó con cierta sorpresa.

-Lo es, pero un ninja no dispone del tiempo que quiera, así que eso se lo facilitara. Y si en algún momento usted no quiere continuar, pero al final se arrepiente, tendrá unas horas para venir.

-¿Qué pasará si se me manda a algún lugar, alguna misión? Si pasa antes del medio día no podré avisarte y creerás que no quiero que regreses.

-Mande usted a alguien de su entera confianza, pero deberá estar seguro de quien escoja porque no le entregare cartas a ningún otra persona.

-Neji Hyuga.- Respondió rápidamente. Yora río un poco.

-¿Neji? Bien, al menos sabre de quien creía usted que era pariente.- Sus ojos miel brillaban con diversión y su sonrisa era tan bonita que parecía inocente, demasiado inocente para su edad.

-¿Puedo preguntar cuantos años tienes, Yora? Tu rostro me es…- No terminó, pero Yora si le respondió.

-Veintitrés años, señor.- Dijo y al ver la sorpresa de Kakashi se pasó una mano por su cabello, que a pesar de su extraño peinado sin ningún orden, no parecía enredarlo ni despeinarlo, como su sus múltiples picos en direcciones y tamaños diferentes estuvieran encantados para tener su forma.- ¿Pasa algo?- Su voz parecía nerviosa, casi con temor, y sus ojos aun más. Eso era raro.

-Te creí más joven.

Yora le miro con cierta alarma antes de recobrarse y sonreírle.

-Bueno, yo ya he cumplido, regresaré esta noche.- Inexplicablemente, Yora levanto la mano en un gesto idéntico al suyo cuando se despedía, incluso sus facciones adquirían la misma forma. Así que Kakashi no podía dejarlo ir.

-Espera, te invito a comer algo.

-Si lo hace porque le hable sobre quien escribe, ya le dije que no puedo hacerlo, señor.

-No, no es por eso, simplemente tengo tiempo libre y algo de buena compañía no me vendría mal.

Yora se miro a sí mismo. Y curvo los labios en una sonrisa. Tenía un pantalón holgado, una camisa a malla, muñequeras de cuero negro, su cabello en un peinado extraño y su piel era pálida. Al chico la situación no podía parecerle más divertida.

-Sino le molesta que le vean caminar con un vampiro, bien.

Kankuro le sonrío también y comenzaron a caminar en silencio hasta un pequeño local. Yora veía todo a su alredor como un niño pequeño y Kankuro sonreía debajo de su mascara.

-¿Nunca habías venido a Konoha?

-Nunca.- Respondió y al igual que su acompañante, se sentó en la mesa a ordenar con la linda mesera que les atendía.- Vivir aquí debe ser grandioso.- Siguió mirando a la gente entrar y salir.

-Pero también la aldea de la Luna es muy linda, vivir ahí seguro te gusta mucho.

-¿La luna?- Preguntó desconcertado.

-Ayer dijiste que era tu aldea natal.- Dijo frunciendo el ceño confundido.

-¡Ah, si! Lo siento, me he confundido al no entender bien lo que me decía. Estaba distraído.

-No importa.- Sonrío tratando de restarle importancia aunque le parecía aun muy extraño, era un ninja y sus instintos no fallaban casi nunca.- ¿Practicas algún deporte, Yora? Eres muy delgado pero tu cuerpo parece muy resistente y esta marcado.

-No, ninguno. Sólo hago algo de ejercicio.

-Aun así pareces muy fuerte.

-Quizá con algunos chicos, pero con un ninja seria un desastre. Soy muy débil, aunque no lo parezca, sufro de fiebres muy seguido. Por eso elegí un empleo fácil. Al entregar cartas a gente normal, los peligros más grandes son los de que me ataque la mascota de alguien.- Frunció los labio en una pausa y continuó.- ¿Seguro que tiene tiempo? No quiero interrumpir su trabajo.

-No tengo misiones por ahora. Me han retirado de la que tenía.

-¿Qué?- Yora lo miraba fijamente y parecía por su voz como si se ahogara.

-Pasa todo el tiempo. Y fue lo mejor, ahora un grupo profesional se encargara.

-¡No puede!- Gritó con los ojos tan grandes como podía. En ese momento la mesera se acercó a dejar la comida. Mirando a Yora de mala manera y él chico agacho la mirada avergonzado por su comportamiento.- Lo siento.- Dijo antes de que la chica partiera. Cuando volvió a ver a Kakashi, el hombre ya había terminado de comer sin que pudiera verle el rostro.- Que rápido.

-¿Disculpa?

-Oh, nada, decía que si podía preguntarle de que se trataba su misión.- Comenzó a jugar con los palillos en su comida aun apenado.

Kakashi se encogió de hombros, no era ningún secreto.

-Tenia que buscar a unas personas, pero ahora profesionales se encargaran.

-¿Entonces estará bien, no? Bueno, me refiero a las personas que deben encontrar. Es más probable ahora.

-Así es.- Yora dejo un suspiro aliviado y sonrío.

-Me alegro por ellos. ¿Y usted no los buscara por su cuenta? ¿No hay alguien en ese grupo que le importara a usted?- Preguntó mirándolo con sus bellos ojos miel ansioso, o quizá curioso, no importaba.

-Dos personas.- Hubo un pequeño silencio y luego Yora contesto.

-Bien.- El chico parecía satisfecho con la respuesta así que comenzó a comer. Kakashi lo miró un momento antes de ver el sobre en la mesa. Lo tomó y acarició.

-Mientras terminas ¿Te molestaría si leo la carta?- Yora negó con la cabeza y mientras Kakashi leía, se dio cuenta de que entre tanto y tanto, el muchacho le miraba.

La pequeña niña se sentía feliz con cada logro, no por ella, sino por las palabras de su maestro, quien seguía diciéndole lo mucho que la quería y cuan especial era para él.

Su maestro era apuesto, y aunque mayor que ella, era joven. Y la niña se sentía cada vez más enamorada. Al menos era la forma de amar que ella conocía. Entre más pasaba el tiempo, más eran los momentos juntos.

Viajaron juntos y conocieron a gente nueva. Alguna buena, otras no, pero pasara lo que pasara, el maestro siempre estaba cuidándola. Y era muy sobre protector cuando creía que alguien quería lastimarla.

Aquello hacía que la niña confiara más en él. Y así llegó el día en que él la condujo hasta un lugar abandonado. Una vez a solas se puso a platicar con ella, con esa sonrisa que a la niña le parecía tan encantadora.

Le dijo que en poco tiempo, la llevaría a recibir un regalo, algo que no había podido darle en su cúmplenos porque no estaba listo, pero que ahora si lo estaba y quería que ella participara en eso.

La niña, emocionada por la sorpresa y aconsejada por su maestro, no se lo contó a nadie, y esperó con ansias ese día.

Kakashi terminó de leer y miró a Yora, quien también al haber terminado de comer, lo contemplaba en silencio.

-¿No me ven a contar la historia de romancen entre un adulto y una niña, verdad? No quiero leer nada sobre alguna…

-No hay ninguna violación, descuide, no es sobre eso. No puedo decirle quien me envía, pero puedo asegurarle que conozco esa historia así que puede confiar. Además…le conviene seguir leyendo señor, ese es un cuento muy interesante.

-Confiare en ti, Yora. Y no tienes que regresar esta noche, no responderé esta carta tampoco, no se como hacerlo.

-Como guste. Aun así lo haré, sólo por si necesita algo.

-¿Dónde estas quedándote?

-Ente esperarlo a usted del medio día al crepúsculo, y luego a media noche, no creí conveniente rentar un cuarto de hotel. Pero tengo una tienda de acampar a las afueras de Konoha, algunos kilómetros al norte de aquí.- Se levantó y le sonrió.- Gracias por la comida, señor Hatake. Lo veré mañana.

-Con otra carta.

El chico tenía una linda sonrisa, y de nuevo levantaba el brazo como si lo hubiera copiado de él.

Luego, salió del lugar.