Enjoy… :D
Advertencia: Hombre Radiactivo
Una pareja se encontraba en un parque de la ciudad, una chica de cabello obscuro rodeaba el cuello de un joven de ojos azules, el cual se ruborizaba y parpadeaba mientras la muchacha comenzaba a acercársele con la intención de besarlo cuando…
-No puede ser, este Ki es de…- exclamó estupefacta sin terminar la joven de ojos azabaches.
La tarde estaba a punto de caer sobre los edificios de Cd. Satán, el sol empezaba a proporcionar rayos de luz transversales llenos de matices anaranjados; un par de jóvenes esperaban cruzar la calle hacia la otra acera conectada al parque principal de la metrópoli.
-Ay, Pan no debió encargarnos un barquillo, se me está derritiendo en la mano- comentaba con las cejas arqueadas hacia abajo una joven de cabello corto, mientras sostenía un cono de helado en una mano y una bebida refrescante en la otra.
La muchacha de ojos azules esperaba algún comentario de su compañero, pero el joven solo se limitó a pasar la calle cuando el semáforo lo indicó.
-¿Gohan?- preguntó la chica cuando notó que el joven de ojos obscuros detuvo su andar, volteó a mirarlo y notó que su semblante no era el habitual ¿Qué sucede?- cuestionó.
-Desde hace un momento puedo sentir un Ki impresionante- expresó con seriedad el hijo de Milk mirando hacia el horizonte.
La chica parpadeó al notar la increíble presencia, casi comparable con la que sintió cuando Goku le mostró a Majin Buu su transformación en SSJ3 -Es verdad, y tampoco puedo sentir el Ki de Pan ni el de Trunks, ¿Crees que tenga algo que ver?- volvió a observar el rostro del joven.
-No lo sé, pero al parecer la persona a la que pertenece este ki se dirige hacia acá- contestó el semisaya con facciones endurecidas.
La pareja se quedó estática, con expresión de seriedad y preocupación, expectantes a lo que se avecinara; pudieron sentir la energía vital a unos cuantos metros; voltearon al mismo tiempo hacia el cielo, gotas de sudor se asomaban por su frente; al fin pudieron divisar una luz brillante que pronto se convirtió en una pequeña mancha hasta develar su verdadera forma, era un hombre.
El hombre se detuvo en seco sobre la plazoleta, permaneció suspendido en el aire moviendo la cabeza de un lado a otro, como buscando algo, o a alguien; los jóvenes no se movieron ni un centímetro, era preciso observar los movimientos de aquel extraño antes de actuar; cuando el hombre resolvió descender, el dúo defensor de la paz y la justicia de cd. Satán corrió en dirección a él.
El sol comenzaba a ponerse, el cielo era bañado por diversos tonos de rojo, naranja y amarillo; un hombre se hallaba parado en medio de una plaza, detrás de él aparecieron dos chicos de aproximadamente 18 años, un joven y una jovencita; precisamente el hombre se encontraba en ese lugar buscando a una pareja, pero ellos no eran los que él buscaba.
-¿Dónde están?- preguntó fuerte y secamente de espaldas hacia el par de Sayaman.
Los jóvenes arquearon las cejas con sorpresa un momento para después regresar a su gesto de combate.
-¿A qué te refieres?- contestó tajante el hijo mayor de Gokú.
-Saben bien a qué me refiero, pude sentir el Ki de los cuatro en este lugar, ahora díganme en donde están- aseveró el hombre en tono autoritario, aún dándoles la espalda.
-¿Por qué habríamos de decírtelo? Ni siquiera sabemos quién demonios eres- expresó con molestia la hija de Mr. Satán empuñando una mano frente a su pecho mientras extendía el otro brazo a un costado.
-De cualquier forma los voy a encontrar así que más vale que me lo digan de una buena vez- Alzó la voz el hombre con furia, mientras dejaba escapar su Ki creando pequeños rayos a su alrededor.
La pareja tomó su posición de lucha de inmediato, no tenían intención de atacarlo, pero si era necesario deberían entrar en acción, aunque ninguno de los dos deseaba hacer eso.
El hombre frente a ellos permanecía de espaldas, expectante a la respuesta de los jóvenes; el chico de ojos azabaches reparó que debían contestarle algo, y ese algo debía conducirlo lo más lejos de la cuidad, pues el ki del desconocido fluctuaba de arriba a abajo, su energía no era maligna en lo absoluto, más bien existía algo familiar en ella pero no podía atinar qué era, le daba la impresión de que el hombre en cuestión intentaba controlarse pero por alguna razón le era imposible.
Justo cuando el joven semisaya se disponía a hablarle al hombre de espaldas, frente a ellos aparecieron dos formas humanas; ambas pertenecían a sus dos y únicos maestros, las dos figuras paternas de su vida; haciendo uso de la teletransportación, Gokú y Pikkoro arribaron a la escena.
El hombre los observó, los conocía bien, estaba consciente de la razón por la que se encontraban ahí; ellos ya sabían quién era él y a qué venía.
-Te prometo que te ayudaremos, solo te pido que nos acompañes y ya no te enfades- expresó Gokú con seriedad dirigiéndose al hombre.
Los jóvenes detrás miraron atónitos sin entender qué estaba sucediendo, permanecieron en silencio parpadeando, prestando toda su atención con la intención de entender un poco más la situación.
El desconocido caminó hacia el guerrero de Gi naranja para tomar su hombro y desaparecer junto con él, el namek permaneció en la plazoleta mirando a los jóvenes que, inmediatamente después de que se esfumaron los otros dos hombres corrieron en dirección al sujeto de piel verdusca.
-Sr. Pikkoro, ¿dígame qué es lo que está sucediendo? ¿A caso mi padre conoce a esa persona?- preguntó el pelinegro con curiosidad.
-Por el momento solo deben saber que ustedes dos tiene que encontrar al par de fugitivos y llevarlos al templo sagrado lo más rápido posible- respondió en su típica expresión seria.
-¿Qué? ¿Llevarlos al templo de kami-sama? Pero ¿No cree que ese hombre podría hacerles daño? se notaba muy irritado- cuestionó la chica de ojos azules con preocupación.
-Nosotros nos encargaremos de que eso no suceda y en el peor de los casos, podríamos intervenir todos para someterlo y encerrarlo en la habitación del tiempo hasta que se tranquilice- expresó el anterior dios de la tierra.
-Si tiene razón Sr. Pikkoro el templo sagrado es el mejor lugar, así la tierra no correría peligro; bien en ese caso nos encargaremos de buscar a Pan y a Trunks- comentó convencido el primogénito de Goku.
-Deben darse prisa, no creo que podamos entretenerlo mucho tiempo- aseveró el guerrero namek
-Sí, no se preocupe Sr. Pikkoro- expresó sonriente el Gran Sayamán a su antiguo maestro.
-Bien los veré allá- respondió el hombre verde esbozando una ligera sonrisa a su pupilo.
Los jóvenes defensores de la justicia y la paz de ciudad Satán se dieron a la tarea de encontrar a la pareja viajera del tiempo, primero los buscaron en el parque, último lugar en donde los vieron; posteriormente decidieron dar vueltas por los alrededores, por el centro de la cuidad, la torre Satán, el centro comercial, uno que otro café y restaurant, pero nada, no había señales de la pareja
Pensaron en buscarlos en Corporación Cápsula, aún les era imposible localizarlos por medio de su ki; se dirigieron a la capital del oeste y llegaron a la extensa cúpula cede de la corporación más importante del mundo, pero tampoco estaban ahí, ni si quiera habían pasado por casualidad; solo se les podían ocurrir dos lugares más, sus respectivas casas; siendo la casa de Videl la más cercana se dispusieron a ir para allá con premura.
-Lo siento señorita Videl, la señorita Pan no ha venido desde que salió con usted temprano- comentó una de las empleadas domesticas de la mansión de Mr. Satán mientras cargaba un cesto con ropas de cama, retirándose del pasillo.
-Ay, ella fue la última, al parecer tampoco han venido para acá, ¿dónde se habrán metido?- comentó la ojiazul, sentándose en la amplia cama de su habitación para después dejarse caer de espaldas con despreocupación extendiendo los brazos, justo alado de su compañero de lucha que se encontraba sentado a la orilla de la cama inmóvil y tenso como una tabla, con el semblante rojo y con visibles gotas de sudor en su frente.
La muchacha de cabellos cortos no se percató del extremo nerviosismo de su amigo, hasta que fue consciente de la situación en la que se encontraba, era la primera vez que un chico entraba a su habitación y no cualquier chico, era Gohan, su Gohan, el dueño de sus pensamientos; tragó saliva ruidosamente y abrió los ojos hasta donde pudo, clavó su mirada en la espalda del joven, que era lo único que podía divisar, después observó su brazo izquierdo, debido a su posición le resultaría muy sencillo estirarlo para atraer al joven hacia ella y plantarle un beso –¡Por Kami en qué estoy pensando!- pensó mientras juntaba sus manos al pecho con rapidez para incorporarse y quedar sentada a la par del chico de ojos azabaches, con las mejillas carmín y jugueteando nerviosa con sus pies.
El silencio inundó la habitación, ambos estudiantes de preparatoria permanecían en la misma posición hasta que el toque de un nudillo en el vidrio del ventanal que da al balcón los hiso voltear al mismo tiempo.
-¡Pan!- expresó con asombro la chica de ojos azules mientras abría la ventana para dejar entrar a la pareja fugitiva.
-Los hemos buscado por todos lados, ¿Dónde se habían metido?- preguntó el pelinegro.
-Lo sentimos tuvimos que…- no terminó la frase la nieta de Mr. Satán al notar la cara de preocupación de los dos adolescentes que se encontraban frente a ella.
- ¿Lo vieron cierto? Díganme ¿Habló con ustedes?- preguntó apartando de su rostro la habitual sonrisa para reemplazarla con un semblante de seriedad.
-Solo de espaldas, nos exigió saber donde estaban- comentó la muchacha de cabello corto.
-Antes de que pudiéramos decirle algo llegó mi papá con el sr. Pikkoro y… nos pidieron que los lleváramos al templo sagrado- dijo ensombrecido el hijo de Gokú.
Los jóvenes del futuro enmudecieron, sabían que ya no había vuelta atrás, Goku y Pikkoro ya conocían la verdad, era hora de enfrentar su destino; se miraron uno al otro y volvieron a posar los ojos en la pareja que algún día formarían la familia Son/Satán.
-¿Por qué no nos dijeron que estaba huyendo?- cuestionó Videl con algo de tristeza en su voz.
El hombre de ojos azules trago saliva y contestó la pregunta de su futura suegra –No debían saberlo, era mejor así, y de hecho es mejor que se queden aquí, yo iré solo al templo de kami-sama- terminó con determinación.
-No Trunks qué estás diciendo- exclamó preocupada la pelinegra de ojos obscuros.
-Es lo mejor Pan, debo enfrentarlo como hombre- aseveró seguro con facciones endurecidas.
-Trunks va a matarte- protesto mortificada la nieta de Gokú frente al joven de cabellos lilas con ambas manos en su pecho y ojos humedecidos.
-No te preocupes, eso no pasará, es mejor que te quedes con ellos ¿de acuerdo?- dijo mientras acariciaba el rostro de la pelinegra, la muchacha al sentir el contacto tomó la firme mano del hombre y se acurrucó en ella.
-No pienso quedarme aquí, yo también iré, debo hacerle frente igual que tú, estamos juntos en esto ¿no?- expresó convencida la hija de Gohan alzando un puño.
-Nosotros también iremos a ayudarles- comentó Gohan y fue secundado por Videl con un movimiento afirmativo.
-¡No!- gritaron al unísono Trunks y Pan, cosa que provocó que los otros dos se sobresaltaran y dieran un paso atrás con cara de susto.
-Ustedes deben quedarse, por ningún motivo deben acercarse a ese hombre- aseveró el joven pelilila.
-Escúchenme bien los dos, prométanme que por ningún motivo van a ir al lugar en donde se encuentre ese hombre, por muy fuerte que se sienta la situación, ¡Prométanlo!- reclamó la muchacha de ojos azabaches con una mano en la cintura meneando el dedo índice frente al rostro de la pareja de Sayamanes; quienes la observaban justo como contemplan a la esposa de Goku cuando ésta por algún motivo les da uno de sus típicos y sonoros sermones.
Los dos participantes que perdieron en el torneo de las artes marciales previo al despertar de Majin Buu tragaron saliva y asintieron casi imperceptiblemente ante la advertencia que recibían por parte de la nieta de Milk.
-Bien es hora de irnos- Pan miró al joven jefe de corporación cápsula y se dispuso a salir por la ventana, el chico se limitó a confirmar con la cabeza antes de seguirla.
En el templo de Kami-sama el ambiente era más que tenso, Pikkoro se encontraba recargado en una de las columnas de la entrada de la inmensa estructura; adentro un hombre de suéter y anteojos se hallaba sentado con los brazos cruzados y los ojos cerrados; el único que cortaba con la condición tétrica del lugar era Goku, que estaba dándose un festín con la comida que Mr. Popo amablemente le había ofrecido.
-¿De verdad no vas a comer algo? Debes tener hambre- articuló el hombre de cabello alborotado con la boca llena de ramen, mirando en dirección al sujeto que se localizaba del otro lado de la mesa sin recibir respuesta alguna por parte del mismo.
-Vamos, ya no te enfades- comentó con su enorme sonrisa de siempre, después de pasar su bocado.
De pronto el hombre reservado abrió los ojos, se paró estrepitosamente de su asiento tumbando la silla hacia atrás, elevo su ki y salió volando a gran velocidad del lugar; haciendo que la mesa y los platos vacios salieran disparados a los costados.
-Oye, te dijimos que los traeríamos aquí- gritó Goku con disgusto mientras surgía de entre el gran numero de trastes sucios.
El hombre de suéter y pantalón de vestir pasó como bólido a un costado del guerrero de piel verde, el namek abrió los ojos lo mas que pudo mientras gotas de sudor aparecían en su frente, -Maldición- musitó apretando los dientes y se dispuso a perseguir al sujeto a toda velocidad.
Dos jóvenes atravesaban el cielo nocturno con dirección al templo sagrado cuando frente a ellos apareció un hombre ataviado con un Gi naranja; ambos pararon en seco y lo miraron con preocupación.
-Rápido deben venir conmigo a un lugar más seguro- se volvió para que la pareja pudiera tomarlo del hombro.
Los viajeros del futuro se acercaron titubeantes cosa que desesperó al ex discípulo del Maestro Roshi.
-Dense prisa, que tu padre está en camino- exclamó mirando a Pan sobre su hombro.
Quiero aprovechar para agradecerles a todos sus comentarios, en verdad son muy importantes para mí; sin sus comentarios no ay motivación y no duden que tomo en cuenta sus opiniones prueba de ello es este capítulo; nuevamente muchísimas gracias por su apoyo, este Fic es de ustedes y para ustedes …. Abrazos afectuosos… Yumi-chan.
